Castellar de la Frontera (Cádiz, Andalucía)

martes, 29 de abril de 2014

Castillo de Castellar Viejo (Cádiz, Andalucía)
Castillo de Castellar Viejo


Torre de Castellar Viejo (Cádiz, España)
Entrada de Castellar


Castellar de la Frontera (Cádiz, España)
Restaurante en Castellar


Calles de Castellar
Calles de Castellar


Mañana de flores
Calles de Castellar


Parque Natural de los Alcornocales (Castellar de la Frontera, Cádiz)
Los Alcornocales y Gibraltar


Da gusto ver pueblos donde las cosas se hacen bien. Castellar de la Frontera, situado en medio del Parque Natural de Los Alcornocales, es uno de estos sitios.

El llamado Castellar Viejo es lo que sería el pueblo original y se fundó durante la ocupación musulmana, aunque es asentamiento humano desde la prehistoria.

Fue uno de los muchos eslabones de la cadena de fortalezas que trataban de defender las fronteras del Emirato de Granada frente a la hegemonía del Reino de Castilla que amenazaba la independenciadel reino nazarí. Durante estas guerras Juan de Saavedra conquistó en dos ocasiones sus muros siendo recompensado por Juan II con la creación del Señorío de Castellar.

El Condado de Castellar sigue existiendo hoy en día si bien el título está, según mis informaciones, vacante desde el año pasado por el fallecimiento de la Duquesa de Medinaceli, última en poseerlo.

Castellar Viejo vio como casi todos sus habitantes se iban al Castellar Nuevo a mediados del siglo XX, pero a pesar de ello sus habitantes mantuvieron la conservación del núcleo urbano. Debo decir que su estado es ejemplar. Muchos sitios deberían aprender de este ayuntamiento, cuya principal industria es la del corcho que extraen del Parque y que tal vez deberían promocionar un poco más el parque y el pueblo, y más teniendo en cuenta donde están, a unos kilómetros del aeropuerto de Gibraltar y relativamente cerca de Tarifa y de la Costa del Sol.

Cuando se sube a Castellar Viejo hay que tener cuidado porque es una carretera con muchas curvas y poca visibilidad, con zanjas en lugar de cunetas y parece que popular entre los ciclistas. Es mejor ir con precaución para evitar un disgusto con uno o con un coche que no se ciña bien a las curvas y venga en sentido contrario.

El pueblo os da la bienvenida con lo que era el viejo acceso al castillo. Es un placer entrar así en una población y te transporta a otras épocas. A partir de ahí caminar. El pueblo es pequeño y se ve en poco tiempo, así que podéis tomaros las cosas con calma y recrearos con las calles, plazas e intersecciones. O contemplar tranquilamente el embalse del Guadarranque desde los miradores que hay en la parte occidental de la muralla

Como veis, las calles están diseñadas en pendiente y con acanaladura hacia el centro para que las lluvias,no vayan hacia los muros de las casas y sean debidamente absorbidas por los desagües o simplemente vayan por la calle hasta algún aliviadero. Esto, en una zona donde las casas están encaladas previene humedades y preserva la fachada.

Así que aquí tenemos a la arquitectura tradicional haciendo algo que muchos edificios más modernos han olvidado: el entorno donde está un edificio o una ciudad tiene que tenerse muy en cuenta a la hora de diseñarla.

Eso sí, visto en foto parece un sitio muy agradable y muy cómodo para caminar. En realidad, más os vale llevar un calzado con una suela no demasiado fina, porque esas piedras en la planta del pie son muy molestas. Lo digo por experiencia.

El Parque de los Alcornocales

Es un parque natural bastante grande, que va desde el mar hasta el interior más profundo de la provincia gaditana, tocando territorios de 17 municipios, y llegando hasta la Sierra de Grazalema en El Bosque. Se trata de uno de los parques naturales más extensos de España, y al mismo tiempo se trata de uno de los bosques de alcornoque de mayor tamaño y mejor estado de conservación del mundo.

Una buena parte de esta situación es que ha habido una explotación económica del corcho que ha hecho importante la preservación de estos recursos. Tal explotación empezó por parte de la Casa de Medinaceli mediante la empresa La Almoraima, que posteriormente fue vendida a Rumasa y tras la expropiación de esta pasó a titularidad pública, que planea venderla con la fuerte oposición de Castellar y de la Junta de Andalucía.

En la foto, si nos fijamos, puede verse el Peñón de Gibraltar allá a lo lejos.

Otra parte de los recursos procede de la explotación municipal de la Dehesa de la Boyal, objeto de pleito entre los vecinos y los propietarios durante siglos, hasta que finalmente se dio la razón a los primeros y su gestión lo lleva el Ayuntamiento con una Junta Rectora representada por la Asamblea General de Vecinos.

¿Cómo llegar a Castellar de la Frontera y su castillo?

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      Grazalema (Cádiz, Andalucía)

      domingo, 27 de abril de 2014

      Grazalema (Cádiz)
      Vista desde la carretera de Ronda


      Carreteras de montaña (Grazalema, Cádiz)
      Carretera de Ronda


      Ayuntamiento de Grazalema (Cádiz, España)
      Casa consistorial


      Vista desde Grazalema
      Mirador de la plaza principal


      Pueblos blancos (Grazalema, Cádiz)
      Grazalema, pueblo blanco


      Bajada hacia El Bosque (Cádiz, España)
      Carretera de Arcos de la Frontera


      Uno de los atractivos turísticos de Andalucía son sus Pueblos Blancos. A medias entre Cádiz y Málaga estos pueblos tienen una arquitectura tradicional muy particular que les da una identidad única y que se ha conservado bastante bien, lo que tiene mérito en estos tiempos. Grazalema es uno de estos Pueblos Blancos, con una trama urbana que comenzó a desarrollarse durante la ocupación musulmana, aunque la población original es mucho más antigua, existiendo evidencias de su ocupación en época romana y conoció gran esplendor con la industria textil durante el siglo XVII.

      El color de las paredes procede de la cal que se utiliza para blanquearlas y así reflejar la luz del sol para mantener el interior de las casas a una temperatura razonable. Además, las calles están diseñadas de forma que se maximicen las horas de sombra. Cuando el calor aprieta tanto y durante tanto tiempo como en Andalucía es inevitable que surjan este tipo de adaptaciones.

      Grazalema está muy bien conservada y bien trabajada, de forma que es un placer darse un paseo por sus calles, que invitan a tomárselo con calma aunque tengas prisa, pero lamentablemente se autorizó la construcción en los alrededores de edificios que no tienen nada que ver con lo que es Grazalema en si. Apartamentos bastante horteras que parecen extraídos de cualquier playa y que afean un poco el entorno.

      Esperemos que sean una excepción y en el ayuntamiento recuerden que lo que hace atractivo al turismo su pueblo es precisamente su arquitectura y su urbanismo.
      Me parece muy bien que los construyan, pero entiendo que estéticamente podrían estar mucho más trabajados... es como ver de esos espantosos chalets de playa en mitad de la Sierra de Grazalema. Y si ya no me gustan allí y estoy acostumbrado, imaginad aquí arriba.

      Para mi el mejor sitio para aparcar en Grazalema es la plaza mayor del pueblo, al lado de la carretera que te lleva hacia El Bosque y Arcos y que además de tener mucho espacio tiene estas vistas y unos cuantos árboles que dan sombra bajo los cuales aparcar.

      Una de las cosas de las que presume Grazalema es de su Toro de Cuerda, que pasa por ser uno de los festejos taurinos más antiguos y que se suponen anteriores a la llegada de los romanos. Se trata de soltar un toro con una soga atada a sus astas por las calles del pueblo, un poco como en un encierro. Para verlo un poco mejor podéis pinchar en este enlace.

      El pueblo donde más llueve de España (sur)

       Aunque tiene un récord de 1963 que parece ser el origen de esta confusión y de que la cartelería municipal lo pone, hay varios sitios en Galicia que la superan ampliamente en cuanto a lluvia recogida al año.


      Aunque en Andalucía existe el mito y el ayuntamiento se encarga de darlo como cierto por temas que están a medio camino entre la promoción turística y el orgullo he visto vídeos en los cuales los meteorólogos de Canal Sur se encargan de desmentirlo.

      Sí que es cierto que llueve mucho (para estar donde está) y eso le convierte en el punto del sur de España donde más precipitaciones se han recogido. Parece ser que la culpable de todo esto es la montaña a cuyos pies se extiende Grazalema o, mejor dicho, el valle que se extiende justo detrás: los vientos cargados de humedad que vienen de la Bahía de Cádiz remontan el valle y terminan condensando por esta zona, con lo que el agua se queda para regar sus prados.

      La estación que recoge tanta pluviosidad no está en el pueblo, si no en un mirador camino de El Bosque y Arcos de la Frontera, justo al lado de la carretera.

      Si bajáis por la carretera hacedlo con calma y disfrutando del paisaje. Merece la pena recrearse con ello.

      ¿Cómo llegar a Grazalema?

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      Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)

      sábado, 19 de abril de 2014

      El Trigal (Ciudad Real, España)
      Campo cultivado cerca de Las Tablas


      El Molino de Molemocho (Las Tablas de Daimiel, España)
      Molino de Molemocho


      Pasarelas
      Pasarela para visitantes


      Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)
      Observatorio


      Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)
      Humedal


      Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)
      Humedal y pasarela


      Aunque normalmente en este blog prefiero ir poniendo lugares poco conocidos a veces apetece escribir algo sobre otros que lo son un poco más pero a los que tal vez no se les dé la importancia que tienen. Además, tampoco había publicado nunca un destino en Castilla-La Mancha.

      La formación de las tablas se produce por el desbordamiento de un río al cruzar una llanura, creándose de esa forma un ecosistema húmedo en una zona seca. Antes había más en la Península, pero hoy en día tan solo las de Daimiel subsisten.

      Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, son tal vez el Parque Nacional español más machacado y uno de los menos conocidos. Sobre-explotación hídrica, obras hechas sin ningún sentido común como el embalse del Azuer, sequías y una permisividad excesiva a la hora de permitir que hectáreas de secano pasasen a regadío casi lograron su desecación completa.

      Además de refugio para un tipo de vegetación muy amenazado, las Tablas son el refugio y lugar de alimento de numerosas aves acuáticas que han establecido como lugar de parada estos humedales durante sus largas migraciones estacionales.

      Para evitar la desaparición del humedal el gobierno español inició un plan de compra de tierras en los alrededores del mismo para hacerse con los derechos de regadío de esos terrenos y así paliar la sobre-explotación de los recursos hídricos, y se ha forzado una gestión menos agresiva de los ríos que alimentaban a las Tablas.

      Otro gran problema para las Tablas de Daimiel fueron los incendios de las turbas que ocurrieron a partir de 2009 y que sólo se extinguieron cuando llovió en cantidad suficiente para anegar el subsuelo. De todas formas, el estado había aprobado un transvase de agua desde el Tajo como solución casi desesperada cuando falló todo lo demás.

      Afortunadamente, parece que en los últimos años se está reconduciendo la situación y hasta ha vuelto a brotar agua de los cercanos Ojos del Guadiana, aunque no se considere (todavía) que es agua del río. Si los siguientes inviernos son tan lluviosos en la zona como estos últimos se supone que acabarán rebrotando.

      La visita al Parque pasa obligatoriamente por ir al centro de visitantes, desde el que parten varias rutas, diferenciadas por colores, que recorren varias de las islas situadas en la confluencia entre el Guadiana y el Cigüela. Antes de llegar al centro de visitantes hay una cosilla que ver: el Molino de Molemocho.

      Se trata de un enorme molino que aprovecha el agua del Guadiana, a la que embalsa, para realizar su trabajo. Nadie sabe exactamente la historia de este edificio pero, al parecer, ya estaba por aquí en tiempos de Felipe II el cual, por cierto, fue uno de los primeros protectores de las Tablas a las que mandó "guardar muy bien". Hoy en día es un segundo centro de visitantes, pero su horario es bastante más restringido que el principal. De hecho, no pude acceder al edificio ni a sus anexos y me tuve que conformar con hacer alguna foto desde la carretera.

      El coche puedes aparcarlo cerca del Centro de Visitantes principal. Desde aquí puedes empezar varias de las rutas que recorren el Parque y que están convenientemente señalizadas con códigos de colores y que están muy bien enlazados.

      A pesar de ello y como concesión a los visitantes se han hecho algunas cosas que no me han gustado, como algunos caminos peatonales construidos con piedra y tierra, interrumpiendo el flujo de agua, lo que puede llevar a la polderización de algunas áreas hoy inundables.

      Otras rutas, sin embargo, están realizadas utilizando pasarelas de madera, mucho más respetuosas y que cruzan las charcas permitiendo a las aves acuáticas desplazarse libremente a un lado y otro de la misma y llevan a varios observatorios de aves desde los que podemos tener panorámicas del humedal más cercano, como el que hay en la Isla del Pan y donde también se conserva la caseta de uno de los primeros guardias del parque, que vivía allí con su familia, como sus antepasados antes que él.

      También hay algunos embarcaderos para uso por parte del personal autorizado, desde donde pueden salir a recorrer las Tablas de Daimiel en embarcaciones de poco calado.

      No está de más recordar que no se puede alimentar a los animales o alterar el hábitat cortando plantas o arrojando cosas al agua y que no está permitido salirse de las sendas marcadas. Hay que respetar el santuario para ayudar a su conservación.

      El Mapa

      Las Hoces del Duratón y el Castillo de Turégano (Segovia, España)

      sábado, 22 de marzo de 2014

      Las Hoces del Duratón (Sepúlveda, Segovia)
      Hoces del Duratón


      Las Hoces del Duratón (Segovia, España)
      Meandro y cañón


      Río Duratón (Sepúlveda, Segovia)
      Salto de agua


      Sepúlveda (Segovia, Castilla y León)
      Sepúlveda y Las Hoces


      Sepúlveda (Segovia, Castilla y León)
      Sepúlveda


      Castillo de Turégano (Segovia, Castilla y León)
      Castillo de Turégano


      Castillo de Turégano (Segovia, España)
      Castillo de Turégano


      Durante muchos años, desde que vi la primera foto de las Hoces del Duratón, he querido venir hasta este sitio, uno de los mayores atractivos de la provincia de Segovia, para conocerlo y fue una pena fue no disponer de más tiempo para recorrerlo como es debido. Es un paisaje grandioso y hay un enorme contraste entre el bosque que recorre las Hoces y toda la comarca adyacente, prácticamente desprovista de arbolado, con algo de matorral aquí y allí.

      Sólo un consejo: en mi caso iba bastante apretado de tiempo y no pude hacer la ruta buena. Lo ideal es bajar desde Peñafiel hasta el embalse de Burgomillodo, donde la ermita de San Frutos, por el lado oriental del río y luego cruzar por un puente, tal como señalo en el mapa, para visitar primero Sepúlveda y después Turégano. La mayor parte de las fotos que he visto son del entorno del embalse, así que recomiendo visitarlo (lo haré en cuanto pueda).

      Con Las Hoces del Duratón pasa lo que ocurre en muchos sitios: que desde las vías principales están bien señalizados pero a medida que te acercas la señalización es mala o incompleta. En mi caso una preparación no demasiado buena me hizo perderme la vista desde la ermita de San Frutos. Un cartel en el cruce hacia Villaseca indicando que allí hay un mirador me hubiese ayudado a corregir ese error, a pesar del retraso que ya acumulaba. El hecho de no ser un gran amante de la arquitectura religiosa más humilde me jugó una mala pasada.

      No hay que dejar que esto nos estropee el camino, ya que hasta llegar a las Hoces del Duratón desde Cuéllar hay unos cuantos lugares interesantes para ver, como unas ruinas justo antes del cruce a Villaseca. Se trata de una antigua aldea a la que en Sebúlcor llaman "El Barrio", pero que se conoció como San Miguel de Neguera o El Vado de Neguera antes de ser abandonada.

      Un poco más adelante, en cuanto cruzas el río San Juan y comienzas a ascender ya hay una primera vista del valle, promesa de lo que está por venir unos kilómetros más adelante.

      Pronto las Hoces se hacen visibles: esta especie de "remolino" que veis en las fotos es uno de los meandros más reconocibles. Es una lástima que no hayan preparado un mirador en este sitio con carteles que te expliquen lo que ves (ruinas, historia, geología...)

      Muchos de los visitantes jamás sabrán que están delante del lugar donde se asienta la mayor colonia de buitres leonados de Europa. No sabrán de la ermita de San Frutos, ni de sus leyendas. Ni del monasterio de Nuestra Señora de la Hoz. Ni sabrán que por aquí pasaron varios reyes de España, que fue el único lugar de la península donde combatieron (y fueron derrotados) los hombres de la Guardia Imperial napoleónica o que en estos meandros tenía su escondite El Empecinado.

      O te lo preparas y sabes lo que estás viendo o no te enteras. O te vas a Sepúlveda al área de naturaleza que hay allí.

      Justo al  final de la carretera y al lado de Sepúlveda hay un área de descanso donde puedes dejar el coche para ponerte a caminar al lado del Duratón (recomendable pasarse antes por el aula de naturaleza porque para ciertas fechas hay que pedir permiso por temas de protección de las aves).

      En el fondo del bosque de ribera que flanquea el río y que vimos en fotos anteriores vemos esta pequeña presa para aprovechamiento hidráulico, justo al lado de lo que debió ser un gran hotel o balneario y que ahora, lamentablemente, está en ruinas. El bosque que rodea todo el sitio y que se extiende a lo largo del cañón del río es precioso. Cuando sueltan la semilla todo el fondo parece cubierto como de algodón. Es precioso (¡y difícil de fotografiar!)

      Sepúlveda en sí tiene una historia dilatada: Lo que un día fue una aldea prerromana que los conquistadores dejaron de lado resultó ser la población más exitosa de la zona. La primera mención, sin embargo, procede del reinado de Alfonso III, en los inicios de la Reconquista, cuando este territorio era una especie de tierra de nadie que los musulmanes no parecían tener demasiado interés en consolidar y que, por contra, para los reinos cristianos era un objetivo importante. Por ello muchos de estos pueblos fueron objeto de repoblaciones y obtuvieron cartas fueras en aquellos tiempos.

      Tanto es así que la comarca de la Villa y Tierra de Sepúlveda existe desde entonces y hasta ahora, de la vieja Extremadura Castellana a la actual Comunidad Autónoma de Castilla y León. Es tan antigua que nadie sabe cuándo se fundó.

      Si nos vamos hacia Segovia nos encontraremos con una pequeña sorpresa: Turégano, que es una población más que milenaria que se supone ya existente antes de la llegada de los romanos. De cuando Sepúlveda, vaya.

      Durante la Edad Media llegó a tener suficiente importancia como para que varios reyes de Castilla se asentaran en la villa, lo cual la convierte, en cierto modo, en miembro de ese exclusivo club de urbes que han sido capitales de España y de sus reinos seminales.

      Cada vez que descubro una me maravillo por la cantidad de sedes que han tenido los gobiernos de este país. Y de esta no sabía nada, aunque es normal: apenas hay información en la wikipedia o en la web del ayuntamiento y lo que digo está basado un poco en retales que he ido pillando por internet o lo que recuerdo de las placas informativas a pie del castillo.

      Así me enteré de que Juan I y Juan II de Castilla le dieron bastante importancia y, de hecho, el segundo de ellos estableció aquí la Audiencia y la Cancillería del Reino.

      También estuvo aquí prisionero Antonio Pérez, ex-secretario de Felipe II y una pieza de tal calibre que hasta al rey tenía atrapado en sus secretos a pesar de haberle traicionado. Finalmente capturado, logró huir al extranjero donde ofreció información sensible a los reyes de Francia e Inglaterra, lo que provocó un ataque de estos últimos a Cádiz en 1596. También fue el instigador de la llamada leyenda negra. A pesar de todos sus tejemanejes murió solo y pobre en París, tras haber intentado conseguir el perdón de la Corona.

      Una de las cosas curiosas del castillo es que tiene una iglesia integrada. En esta foto se puede ver perfectamente el campanario, lo que le da un aspecto un poco estrafalario. Por lo visto esta iglesia era pre-existente y a la hora de construir el castillo simplemente la integraron en el nuevo edificio.

      En cuanto a las torres que rodean al castillo, tampoco son exactamente suyas, puesto que pertenecen a una fortaleza árabe aún más antigua y que termina de completar una fortificación bastante heterodoxa. No creo que haya muchas que le ganen a esta a originalidad dentro de España.

      Un enlace interesante para conocer mejor el castillo: http://jcdonceld.blogspot.com.es/2011/07/el-castillo-de-turegano-original.html

      El Mapa
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      Madeira (y IV): Levada del Caldeirão Verde y levada del Caldeirão do Inferno

      miércoles, 5 de marzo de 2014

      Tierra de agua
      Mucha agua en la ruta


      Aprovechamientos
      Aquí hubo que desviarse


      Riesgo de caída (Madeira, Santana)
      Pequeño desvío


      Angosturas
      Levada con cable de seguridad


      Levada do Caldeirão Verde (Santana, Madeira)
      Barranco y cable de seguridad


      Caminhos (Santana, Madeira)
      Posibilidad de adelantar


      Levadas peligrosas
      La costa


      Every waterfall is a teardrop
      Cascada


      Cascata do Caldeirão Verde (Santana, Madeira)
      Caldeirão Verde


      Desde el Caldeirão Verde (Santana, Madeira)
      Caldeirão Verde


      Salirse del camino
      Otro desvío


      Valles jamás hollados por el Hombre
      Valle virgen


      Vértigo (Santana, Madeira)
      Vértigo


      Un paseo por Pandora
      Escaleras empinadas


      Túneles (Santana, Madeira)
      Túneles


      El final del camino (Santana, Madeira)
      Caldeirão do Inferno


      Vista do Caldeirão do Inferno (Santana, Madeira)
      Caldeirão do Inferno


      El gran fuerte de Madeira no son sus playas, sino sus paisajes. A Madeira no se va uno a tomar el sol, sino a explorar la isla a pie o en coche.

      Madeira es uno de los mejores lugares del mundo para hacer senderismo. Sus espectaculares rincones, que además presentan una enorme variedad de paisajes, desde la desértica Ponta de São Lourenço hasta los acantilados de Ponta do Pargo, y el frondoso bosque interior son enormemente atractivos para esta clase de actividades.

      La ausencia de depredadores es además otro punto a favor. En pocos lugares tan exóticos vais a poder pasear tranquilamente sin miedo a ser atacados.

      Así que podéis recorrer sin miedo los caminos que cruzan el bosque y descubrir las levadas, pequeñas canalizaciones que distribuyen el agua desde el interior húmedo hacia la costa. Según parece hay unos 1400 kms de levadas por toda la isla, aunque no sé qué porcentaje de ellas está acondicionado o es visitable.

      Como ya dije en rutas anteriores, la ecología de Madeira ha sido muy agredida a lo largo de los siglos pero todavía se conserva en un buen estado en el interior de la isla, cuyos casi inaccesibles valles son una buena muestra de lo que debió ser antes de la llegada de los descubridores portugueses.

      Sumando todo eso, una de las cosas que tenía que hacer obligatoriamente era recorrer una de esas levadas. A la hora de decidir estuve estudiando varias de ellas y finalmente me decidí por la que sale de Queimadas, en Santana hasta un antiguo cráter medio demolido llamado el Caldeirão do Inferno, con parada en otro cráter llamado el Caldeirão Verde.

      Aunque no haya depredadores, un camino así por medio de la laurisilva y caminando por riscos tiene sus peligros y hay que conocerlos y prepararse para ellos para no tener ningún disgusto.

      Lo primero: laurisilva, humedad y un canal de cemento que puede pasar por barrancos pronunciados. Eso significa que vas a tener que llevar una ropa medio impermeable y de colores llamativos (en caso de accidente ayuda a localizarte), calzado apropiado también impermeable, con una suela que agarre, y cómodo. Unos calcetines de repuesto no sobran. Además hay que evitar ir en la época de lluvias ya que con tanta agua como cae por aquí hay un cierto peligro de desprendimientos (o de que te arrastre una torrentera).

      Lo segundo: la distancia. Trece kilómetros. Veintiséis ida y vuelta. No es un paseo, así que si te falta fondo físico más te vale entrenar antes del viaje para caminar esa distancia, sobre todo porque hay un tramo de escaleras muy, muy empinadas. Significa que es muy recomendable ir de mañana para ir con margen suficiente. También significa que has de llevarte una mochila con comida y bebida, porque aunque haya agua por todas partes no sé hasta qué punto puede ser recomendable beberla sin tratar. Ten en cuenta que la fauna y flora microbianas de este agua no es la de tu zona y podrías tener algún problema. No hay muchos baños por aquí y seguro que no quieres tener una diarrea en un camino suspendido sobre un risco y por donde pasa bastante gente.

      Lo tercero: verás en las descripciones de otros viajeros que hay túneles. Esto implica que hay que llevar obligatoriamente linterna. O acoplarte a la de otra persona que no va a ser lo mismo y mientras el pisará con seguridad tú igual acabas metiendo un pie en el agua o dándote algún golpe. Para ayudarte a localizarlos hay una aplicación que puede ayudar: Walkme. No es ni mucho menos perfecta, pero funciona off-line. No es que te vayas a perder, porque básicamente el camino va siempre por ladera y no hay casi ningún desvío, pero para saber en qué punto estás es bastante útil. Si tu móvil lo permite no olvides llevar una batería de repuesto, por si acaso (si, hay cobertura). Si dependes de un powerbank mejor lleva la batería bien cargada: no es sitio para ir con el móvil en una mano y el trasto ese en la otra.

      Con esta mínima preparación y las cosas claras nos vamos hasta Queimadas, donde podemos aparcar el coche. Hay varias rutas que pasan por aquí o salen desde aquí, pero la que nos interesa es la que empieza al lado de unas casas con techo de paja que forman parte de un parque recreativo que montaron allí. De todas formas está bien señalizada como "Caldeirão Verde".

      La primera parte de la ruta es bastante amplia, por camino de tierra, y se va estrechando a medida que nos vamos acercando a los valles, de forma que en poco tiempo nos quedamos únicamente con un sendero, que en muchos puntos se va a limitar únicamente al muro de la acequia.

      A medida que vamos avanzando y se suceden los valles disfrutaremos de vistas espectaculares, llegando a verse en ocasiones la costa de Santana, al norte, y estando completamente cerrados al bosque en otras.

      Casi cuando comienza a restringirse el camino únicamente a la levada tenemos que dejarla porque hay un tramo en el que es imposible seguirla. Tenemos que bajar por unas escaleras y subir un poco más adelante. Esto nos va a pasar varias veces: que el camino no siempre va a ir por el muro sino que hay pequeños desvíos bien por cascadas, bien por zonas inaccesibles donde la levada casi se incrusta en la roca y va por un risco o por algún que otro desprendimiento, o hay algún puente que ayuda a salvar algún punto complicado. Tened cuidado porque se resbala fácil en el cemento.

      Cuando llevamos unos pocos kilómetros y antes del primer túnel hay enlaces con otras rutas como la que lleva de Ilha a Pico Ruivo.

      Hay que tener cuidado en los túneles. Algunos son oscuros como la boca de un lobo y no es nada difícil darse un golpe en la cabeza contra el techo o meter el pie en el agua (de ahí lo de llevar calcetines de repuesto). Algunos de estos túneles nos proporcionarán algunas de las vistas más memorables del día, al tener en algunos casos tragaluces que dan a valles muy angostos y completamente vírgenes.

      Esta no es una ruta para gente con vértigo, puesto que aunque muchas de las partes más peligrosas del recorrido llevan unos cables de seguridad atados a unos pilotes metálicos, como podéis ver en las fotos. Aún así impresiona estar paseando por encima de un muro de unos pocos centímetros de ancho al borde de un barranco de varias decenas de metros de altura. Muchísima precaución.

      Hasta aquí la ruta ha estado muy limpia y ha habido bastante gente. Posiblemente hayas tenido que hacer cola alguna vez para pasar por algún punto en concreto o adelantar a una hilera de jubilados franceses o alemanes, así que paciencia: los grupos grandes siempre son lentos.

      La primera parada en esta ruta es el Caldeirão Verde, seis kilómetros y medio después de Queimadas. Cuando fui estaba petao. Varias excursiones de jubilados centroeuropeos estaban reponiendo fuerzas tranquilamente donde la levada se unía con otra que continuaba. Paré a hacer unas fotos y me encantó el sitio: vegetación exhuberante, una caldera medio derrumbada que tenía un aspecto genial y esa cascada de setenta metros de altura precipitándose justo delante de ti. La levada se construyó para recuperar parte del agua de la cascada y llevarla a Santana.

      Tras el breve descanso y viendo que mis piernas estaban en muy buen estado, decidí continuar hasta el Caldeirão do Inferno. Me había propuesto llegar hasta esta primera parada y, en función de las sensaciones continuar o darme la vuelta e improvisar algo más llevadero.

      Lo primero que llama la atención es que aunque los cables de seguridad continúan el número de excursionistas desciende de forma notable : muchísima menos gente va hasta Caldeirão Verde, lo que significa que vas a avanzar más cómodamente y más rápido.

      El camino continúa por la levada que enlazaba con Caldeirão Verde hasta un punto en que hay una señal que indica que hay que abandonarla y unas escaleras. No tiene pérdida: la levada está mucho más sucia a partir de ese punto. Si decides continuar en lugar de subir por las escaleras y tienes un accidente las probabilidades de rescate son mucho menores.

      Las escaleras, que al principio parecen empinadas se convierten en muy empinadas en breve. La verdad es que es tan agotador subirlas como bajarlas, pero eso no es necesariamente malo, ya que te permite tiempo para disfrutar de los grandiosos paisajes que se ven desde ella, como una cascada que el día en que fui yo parecía que caía directamente desde las nubes. En este punto tuve la sensación de estar paseando por la Pandora de Avatar.

      Entramos ya en la penúltima parte de nuestro recorrido al llegar al final de las escaleras y llegar a un túnel triple, ya que dos levadas se unen en él para continuar por  un tercer conducto. Por lo que he leído se va por una levada llamada del Caldeirão Verde que no tiene nada que ver con el que recorrimos. Yo lo recorrí un poco, pero parece ser que se puede seguir durante un kilómetro.

      Por cierto que en la foto se ve lo que fueron unos raíles. Moverlos hasta aquí debió ser un castigo. Se utilizaron para abrir el túnel del medio, que por lo visto mide como 2500 metros y son como 45 minutos a oscuras para enlazar con la levada de Pico Ruivo. Imagino que es la misma que va hasta Ilha.

      Es una lástima que no haya mucha información sobre la ingeniería y la historia de las levadas y que no haya un mapa de su recorrido, más allá de algunos mapas parciales enfocados en las rutas de senderismo oficiales. Para que os hagáis una idea de lo incompleta que es la información ni la aplicación Walkme (al menos cuando fui), ni muchos otros sitios traen información para llegar a Caldeirão do Inferno. Yo me tuve que leer un buen número de blogs para asegurarme de que no estaba haciendo ninguna locura yendo hasta tan lejos.

      Volviendo a la ruta, nuestro camino continúa por el túnel de la derecha. Creo recordar que el tercer túnel no tenía salida (eso me dijeron otros excursionistas).

      El caso, que continuamos camino por esta levada durante un buen rato. Es un poco lo que ya vimos antes: zonas más complicadas que se rodean por caminos bien señalizados, zonas en las que pasas sobre un barranco, alguna que otra ducha que evitar y caminar, caminar, caminar por uno de los paisajes más grandiosos que he visto en la vida.

      Hay un punto donde mucha gente se da la vuelta, tras un puente doble de metal con una cascada, tras un túnel. Parece que el camino se termina aquí y mucha gente simplemente se da la vuelta. Yo decidí echar un ojo un poco más de cerca, ya que tenía la idea de que se trataba de otra caldera volcánica y no me cuadraba.

      Efectivamente, tras una pared el camino continua por un nuevo túnel, el último. Al salir de aquí ya casi estamos al final de la ruta. Tal vez kilómetro o kilómetro y medio para llegar (lo digo de memoria) y listo: unas escaleras de madera nos llevan al pie de otra cascada de varias decenas de metros de altura. Hemos llegado al final del camino. Desde aquí no hay ningún sendero que haya visto a ningún otro sitio.

      Si te das la vuelta verás un valle cerrado, aunque no tan claustrofóbico u oscuro como el de Caldeirão Verde, y con una vegetación y un verde tremendos. Si alguna vez tuve la sensación de estar en un sitio completamente virgen fue aquí. Para mi un paseo imprescindible y una de las rutas que más he disfrutado. Os recomiendo el paseo porque merece la pena.

      El Mapa
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