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De Lugo a Torrelavega

viernes, 3 de julio de 2009

Empiezo con este una serie de rutas que nos van a llevar por los alrededores de la cornisa cantábrica, que he visitado en mis últimas vacaciones.

Saldremos de la capital de Lugo, con sus murallas de origen romano y que ya habíamos podido visitar en las rutas VI y XXVII.

De aquí cogeremos la A-6 en dirección Madrid para dirigirnos a León, cruzando las tierras bercianas que ya habíamos visto en varias rutas anteriores, pero de camino haremos un alto en Villafranca del Bierzo para ver su castillo, aunque la palabra más correcta para referirse a él es el de "palacio". Perteneció a los marqueses de Villafranca, a cuyos herederos pertenece hoy en día y que lo mantienen en un buen estado de conservación. Dentro de Villafranca podemos visitar también su casco antiguo y su iglesia.

Nuestra siguiente parada, siguiendo por la A-6, es Astorga, cuya repostería tradicional alcanza gran fama y que tiene como sus dos grandes atracciones turísticas su maravillosa catedral y el Palacio de Gaudí, una construcción que me ha recordado a una de las iglesias de Carballiño. Actualmente alberga el Museo de los Caminos.

En Astorga no retomaremos la A-6, ya que ésta sigue hacia Madrid y nuestra ruta pasa por León. Así que iremos por la N-120, una nacional en un estado estupendo que hace innecesario ir por la autopista de peaje AP-71. Además, al llegar a León podemos entrar en la gasolinera del centro comercial Leclerc, en un polígono industrial al lado de la carretera, y que cuenta con los precios más bajos de la provincia. El día en que pasé yo el ahorro alcanzaba los ocho cents/litro y abre las 24 horas.

En León podemos detenernos a ver su afamada catedral y pasear por su casco antiguo. Como corresponde a una de las antiguas capitales de España, es una ciudad que respira historia por los cuatro costados.

Saldremos de la ciudad por la LE-30 y después la N-601, en dirección a Mansilla de las Mulas. Aquí se nos plantea un dilema: podemos seguir por la N-601 hasta Mansilla y luego coger la N-625, o bien desviarnos a la salida de Villarente, justo después de cruzar el río, por Villafañé y ver los pueblos de la zona, con abundancia de construcciones realizadas en adobe como Casasola de Rueda. La carretera es un poco peor, pero también un poco más corta.

En Gradefes ambas rutas convergen y entonces tomaremos la carretera a Almanza (LE-231) y una vez allí la LE-232 que nos llevará a Puente Almuhey y después, cogiendo la CL-626, a Guardo. Seguiremos admirando el paisaje un buen rato por la premontaña palentina, ya que nuestra ruta discurre paralela a la cordillera cantábrica, cuya vista domina nuestro horizonte. Esta carretera termina en Cervera de Pisuerga, cerca de las Fuentes Carrionas, donde nacen los ríos Carrión y Pisuerga (sí, el que pasa por Valladolid).

En Cervera tomaremos la carretera a Aguilar de Campoo (P-212), que será una de las últimas etapas del camino. En Aguilar, tierra de las galletas, además del museo dedicado a este tipo de repostería podemos admirar el Monasterio de Santa María La Real, su iglesia románica y el castillo, que desde su imponente ubicación domina toda la comarca.

La A-67 pasa por las afueras de Aguilar, y la tomaremos en dirección norte para ir hacia tierras cántabras y, si disponemos de tiempo y fuerzas, en Reinosa podemos acercarnos a visitar el embalse del Ebro que es uno de los reservorios de agua dulce más importantes de la península, debido a la cantidad de poblaciones que pueden llegar a depender de él.

Una vez pasado Reinosa comenzamos a bajar por la montaña cántabra y con sus hermosos paisajes y sus preciosas casonas, para llegar finalmente a nuestro destino, Torrelavega.
El Mapa:
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Fotos relacionadas

Las Médulas (El Bierzo, León)

Bierzo - Barrancas de Santalla
Barrancas de Santalla


Bierzo - Montes Aquilianos
Montes Aquilianos


Las Médulas, Carucedo (El Bierzo, León)
Las Médulas desde una cueva


Las Médulas (Carucedo, León)
Mirador de Carucedo


Las Médulas (174 mil visitas)
Dentro de Las Médulas


Si hay un lugar en El Bierzo que tiene fama mundial ese es, sin duda, Las Médulas, muy por encima del Castillo Templario de Ponferrada.

Las Médulas fueron en el pasado una enorme montaña de arenisca de la sierra de los Montes Aquilianos. En ella los romanos encontraron oro e hicieron una de las explotaciones mineras más colosales de la antigüedad, reduciendo a escombros toda la montaña.

La forma de hacerlo es bastante peculiar, ya que en aquella época no se conocían los explosivos. Por ello los ingenieros encargados decidieron construir canales de decenas de kilómetros de longitud recogiendo las lluvias que caían en los montes cercanos y embalsándola para lanzarla por los túneles con los que habían horadado el monte.

La súbita presión del agua cayendo y de la compresión del aire que se veía atrapado en las galerías iba hacía colapsar partes de la montaña y de esa forma se iba demoliendo poco a poco toda la arenisca y la arcilla. Después lavaban los escombros en busca del preciado metal.

 Para que os hagáis una idea de la cantidad de agua empleada durante los muchos años que 

Cuando fui ponían un corto vídeo explicativo (un poco light para mi gusto) en la segunda caseta de Turismo, en la que también alquilan bicis.

Si venís de Ponferrada tenéis que pasar por un pueblo que tiene un nombre que me encanta, Villalibre de la Jurisdicción ( que según los ponferradinos "ni es villa, ni es libre, ni tiene jurisdicción") y luego nos meteremos en una zona de curvas en la que deberemos ser precavidos ya que son bastante cerradas y alguna gente las toma más abiertas de lo que debiera.

De camino, en Santalla, podemos detenernos en su mirador para apreciar Las Barrancas, una curiosa formación que viene siendo algo así como si alguien cortase por ahí las montañas (como a machete) para dar paso a la llanura berciana. Es realmente curiosa, y en otoño ofrece una vista preciosa, con todas esas hojas amarillas que le dan un aspecto tan vistoso.

Podo después de Santalla podemos desviarnos hasta el Castillo de Moscatel, desde dónde hay una buena vista de la comarca Berciana.

Cuando pasemos por Carucedo hay una carretera a la salida que lleva a Orellán y que es pecado no tomar: el mirador de Orellán no sólo tiene una de las mejores vistas de la comarca, sino que además tiene la mejor vista de Las Médulas y el acceso a alguna de las cuevas superiores.

Volviendo a la carretera de Las Médulas proseguiremos hasta el pueblo. Justo a la entrada hay un párking donde podemos dejar el coche y seguir caminando. Hay dos casetas de turismo, teniendo la segunda el horario más amplio (aunque un domingo a las seis cierra). Allí os pueden informar un poco más acerca de lo que allí hicieron los romanos (la demolición de la montaña, la aparición de los lagos con las aguas sobrantes, los lugares donde echaban los escombros...) y daros unos folletos con rutas para caminar entre el enorme bosque de castaños en que se ha convertido todo el lugar (¡y qué castañas tan estupendas dan!).

La verdad es que caminar por ahí te da una sensación extraña, como de estar en otro planeta, viendo todas esas agujas marcianas (por el color) dónde aún pueden verse algunos túneles, todos esos bosques, y saber que hace tan sólo dos mil años todo eso estaba doscientos metros bajo tierra.

Por desgracia cuando fui no tuve mucho tiempo, así que sólo puedo recomendaros La Cuevona, una enorme cueva que queda relativamente cerca del pueblo. Eso sí, que a ningún cabrito se le ocurra gritar: hay riesgo de desprendimientos, y sería una lástima que lo que empezaron los ingenieros romanos lo termine un borrico inconsciente.

El Mapa
Rutas relacionadas 

Peñalba de Santiago (Ponferrada, El Bierzo- León)



Hoy nos acercamos a tierras bercianas para conocer el Valle del Silencio y la impresionante veta de Peñalba, así como la arquitectura popular del núcleo de Peñalba de Santiago.

Para llegar saldremos de Ponferrada hacia el sur, buscando la LE-161, en dirección a San Esteban de Valdueza. Justo antes de llegar hay un ramal a la izquierda que deberemos coger y que nos llevará por el valle del Río Oza. En el camino podemos parar en el bonito pueblo de Valdefrancos, con sus bonitas casas y su puente de piedra sobre el Río.

A partir de aquí la carretera se estrecha (aún más) y deberemos extremar las precauciones y estar atentos a los sitios donde podamos parar por si nos viene un coche de frente, ya que en el 90% de la vía no pueden pasar dos coches al mismo tiempo. Mucho ojo en las numerosísimas curvas sin visibilidad, que no es buen sitio para tener un accidente (por lo que tardaría la grúa... y por los barrancos)


El paisaje que iremos viendo a lo largo de la ruta es realmente precioso, con bosques de roble y castaño que en otoño se tiñen de amarillo. Merece mucho la pena admirar algunos de los ejemplares, de gran edad y grosor, y que parecen los ents de "El Señor de los Anillos"

Justo antes de llegar a Peñalba hay un mirador en una curva cerradísima donde podemos detener el coche y contemplar el valle del Oza. Este lugar ofrece unas vistas realmente impresionantes, pudiendo verse allá abajo la carretera por la que hemos estado transitando, con todas sus curvas y los coches avanzando temerosos de encontrarse con otro de frente.

Finalmente llegamos. Peñalba de Santiago es un pueblo realmente bonito, con las casas en un estado de conservación excelente (salvo algunas pequeñas excepciones) y con una iglesia realmente interesante, de estilo mozárabe, y que es lo que queda de un antiguo monasterio eregido por monjes que venían aquí, a las puertas del Valle del Silencio, a retirarse del mundo y meditar, buscando la presencia divina.

 

La arquitectura del pueblo, como ya he mencionado, es tan bonita y está tan bien conservada que sólo por ella ya merece la pena acercarse.

El pueblo de Peñalba recibe su nombre de la impresionante veta de mármol que recorre los montes situados al sur del pueblo, y que no dejan de llamar la atención.

Desde aquí parten varias rutas de senderismo que nos permitirán conocer mejor el entorno de esta zona, siendo la más conocida la que lleva a la Cueva de San Genadio, dónde el santo iba a hacer penitencia. Es una ruta de unos dos kilómetros, aunque no pude hacerla.

Nuestra próxima ruta nos llevará a tomar una copa (excepto el conductor) a las pallozas de Balboa, en el otro extremo del Bierzo, casi en la frontera gallega

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