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La Ría de Pontevedra, orilla norte

jueves, 28 de diciembre de 2023


Galicia es conocida como "La tierra de los mil ríos"

Uno de ellos es el Río Lérez, que forma un bonito valle y se nutre de pequeños afluentes en sus menos de 100 km. Su desembocadura formaba una marisma con el río Rons, conservando una fracción de su extensión original. Los últimos metros abrazan a la ciudad de Pontevedra, llamada "Pontus Veteris", o "puente viejo" en latín. Por eso siempre ha sido "la ciudad del Lérez", hasta su nombre se refiere al río.

Para los que no sois españoles, tal vez sea conveniente explicaros qué es una ría: una ría es un valle costero que ha sido inundado por el mar. En Galicia esto pasó tras la última glaciación. La subida del nivel del mar inundó el curso bajo de algunos ríos gallegos y lo que un día fueron colinas, como Illa de Tambo, se convirtieron en islas.

Porto de Campelo

Nuestra ruta comienza en Poio, en la playa de Lourido, que es una de las playas preferidas por los pontevedreses, debido a su cercanía. Es una playa de muy poca profundidad, lo que la hace ideal para los niños. Enfrente, presidiendo la ría, Illa de Tambo, inconfundible.

En el puerto y lonja de Campelo se centra la explotación marisquera y en menor medida, pescado. Tres cofradías la explotan conjuntamente.

Desde allí sale una ruta peatonal, la de a Ostreira, que nos lleva hasta Combarro. 

Combarro

Combarro es un conjunto urbano de gran belleza y valor, con sus hórreos, soportales y casas tradicionales, y con una inconfundible fachada, aunque ya casi no se atan barcas a los pies de los hórreos, como se hacía antiguamente.

Su puerto nuevo acabó con una de las imágenes más típicas de Galicia. Ahora las bateas y las barcas conviven con yates recreativos. Desde este puerto se puede tomar el barco para visitar Tambo.

En la parte alta de la parroquia hay algunos miradores. Aunque algunos de ellos ya están cegados por eucaliptos. Debieron subestimar el tamaño que pueden alcanzar. Tanto en el vídeo que enlazo al principio de este post, como en este otro podéis disfrutar de las vistas desde un dron.

Bosque de Colón

El Bosque de Colón se plantó en 1992, para conmemorar el V Centenario. Hay quien dice que Colón nació en Poio, y por eso EEUU regaló 500 secuoyas. Hoy tienen ya un buen tamaño y son una visita diferente.

Las playas de la orilla norte, pequeñas y coquetas, han atraído a turistas de España y Portugal. Si vas en el momento adecuado, puedes recordar cómo era antes de convertirse en uno de los destinos más populares, con pequeños barcos faenando a primera hora.

Mirador de Raxó, con Tambo en la ría

Covelo tuvo antaño una gran conservera. Hace mucho que desapareció, pero las bateas siguen aquí y dominan el paisaje que puedes ver desde la ruta que va desde aquí a la playa de Samieira.

Entramos en tierras de Sanxenxo (se pronuncia sanshensho) empezando por otro pequeño puerto y playa, como Raxó, con su inconfundible mirador a la parte interior de la ría.

No soy muy fan de Sanxenxo o Portonovo, cuyo urbanismo salvaje ha desvirtuado completamente lo que un día fue un pequeño pueblo marinero, pero las playas de la parte exterior de la ría y de la fachada atlántica son otra historia.

Porto de Portonovo desde la playa de Baltar

Desde Punta Montalvo, final de la Ría de Pontevedra, vemos Illas de Ons, rompeolas natural en la boca de la ría, y algunas playas de mar abierto, tan diferentes a las de la ría y que por suerte no han sido demasiado urbanizadas. Destacan Bascuas, Montalvo y Pragueira, pero hay algunas más. Una nueva ruta de senderismo nos lleva a conocerlas.

Un poco más allá está el Itsmo de A Lanzada con su santuario de Nosa Señora, en una península entre playas. Aquí hubo un castro, un castillo, y también una necrópolis romana. Poco queda de ellos, aunque se trabaja en su conservación

A Lanzada es una playa de leyenda. Siendo una playa de nueve olas, las mujeres infértiles que bañaban aquí con la esperanza de poder concebir. Y en las noches de luna llena, cuentan los viejos del lugar que se celebraban aquelarres.

El monte Siradella ofrece vistas de la península de O Grove, rodeada por la zona intermareal protegida Umia - O Grove. Illa da Toxa, con sus aguas medicinales y las bateas de O Grove.

Playa de Castiñeira (Con Negro) en San Vicente do Mar

La Ría de Arousa, la más extensa, ofrece desde aquí un espectáculo con los mayores polígonos de bateas de Europa. Y al oeste, Balea y San Vicente do Mar, que tiene una de las costas mejor conservadas de Galicia.

Un poco más allá del faro, en O Carreiro, está Adro Vello, otro yacimiento arqueológico de gran interés por su variedad.

Y aquí termina nuestro recorrido por la orilla norte de la Ría. Una de las rutas más bonitas que se pueden hacer en Galicia.

 

 

El Mapa

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Os Ancares (I): Piornedo, uno de los últimos pueblos donde la gente vivió en chozas

miércoles, 19 de mayo de 2021

Palloza con anexo de techo de pizarra

Galicia es una tierra de muchas maravillas. En la mente de todos están esos cascos urbanos de piedra, mojados por un persistente orballo y con muchos cruceiros. Un poco como Combarro o la imagen típica de Santiago de Compostela, donde la lluvia es arte.

Pero eso, amigos, es un cliché. Es cierto que muchos de los pueblos más conocidos responden a él, pero hay otras realidades, tal vez no tan conocidas fuera de Galicia.

Hórreo a cuatro aguas

Y es que la arquitectura tradicional gallega es mucho más diversa de lo que puede parecer a primera vista, y la montaña oriental, donde Galicia limita con Asturias y Castilla y León, el granito, tan habitual en toda la comunidad, deja su lugar a la pizarra, y las típicas casas de bloques de granito dejan lugar a otro tipo de construcciones. Y en las partes más aisladas, como en lo más profundo (o elevado, en este caso) de Os Ancares y O Courel, la arquitectura debió adaptarse al medio.

Piornedo de Ancares, que ya habíamos visitado en uno de los primeros post de este blog (y que reescribiré un día de estos), es uno de los pueblos que mejor representa ese tipo de arquitectura tradicional. Las casas, conocidas como pallozas, de paredes ovaladas, recuerdan a las chozas que se pueden ver en los antiguos castros. De hecho, Piornedo ya estaba allí cuando llegaron los primeros romanos a Galicia, así que es uno de los últimos lugares habitados donde aquella antigua forma de construir aún se sigue empleando, y uno de los últimos donde se vivía así.

Palloza circular

Algo que llama mucho la atención de estas construcciones son los techos de cubierta vegetal que las cubren, tradicionalmente restos de siega colocados sobre una armazón de madera. De hecho, el nombre palloza deriva de la palabra palla, que como habréis supuesto, es la palabra en gallego para "paja".

Lamentablemente, están desapareciendo porque su reparación es, a día de hoy, prohibitiva, lo que hace que muchos de los vecinos los estén reemplazando por techos de chapa. Es curioso ver que lo que era una solución económica y basada en los materiales disponibles en el entorno sea hoy inasumible para la mayoría de los propietarios.

Capilla de San Lourenzo

Las pallozas fueron el lugar de residencia de los vecinos hasta que en los años setenta del siglo XX llegó la carretera a la aldea y se pudo disponer de otros materiales, lo que significó el mayor cambio urbano en siglos.

Por suerte, los vecinos han conservado la mayoría de las antiguas pallozas y de los hórreos, que recuerdan a los asturianos, que existen en el pueblo.

Las casas no son la única herencia del pasado que continúa en funcionamiento: los asuntos de Piornedo se discuten entre los vecinos, en asamblea, y existe el puesto de celador, que es la persona encargada de convocarles.

Donis, núcleo que da nombre a la parroquia a la que pertenece Piornedo

Acceder a Piornedo es una cuestión de ánimo y de que te guste conducir. Para muchos conductores, acostumbrados a las autovías y carreteras nacionales, meterse por una pista estrecha de montaña, con muchísimas curvas, puede ser un reto a su paciencia. Pero es un reto que merece la pena. Los increíbles paisajes, los muchos miradores, la belleza de su vegetación, la gastronomía y la contemplación de una reliquia viviente hacen que la experiencia merezca la pena.

Y si después de pasear por sus calles aún tenéis ganas de más, desde el pueblo salen varias rutas de senderismo que os permitirán conocer mejor el entorno. Merecen la pena.

El Mapa

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Combarro, el pueblo de pescadores por excelencia (Poio, Pontevedra)

domingo, 20 de diciembre de 2020

Combarro desde la Praia do Padrón

Combarro es una pequeña rareza dentro de la costa gallega. Por desgracia para nosotros muchos de los pueblos marineros perdieron sus antiguas casas de pescadores y fueron sustituidas por edificios más modernos y más sosos.

Sin embargo, en Combarro su arquitectura tradicional y su relación con el mar se han mantenido a lo largo de los siglos y sus encantadoras callejuelas y sus casitas de piedra, serpenteando sobre una enorme roca granítica, nos transportan a tiempos pasados y nos recuerdan de donde venimos.


El problema es que para tener la experiencia completa hay que madrugar. En un día normal Combarro ve como las paredes de sus calles principales se forran de aparadores y estanterías para vender souvenirs o bebidas y licores a los turistas y es mejor ir un poco antes, cuando los turistas aún no han venido y podemos ver el pueblo como es.

La foto más conocida de Combarro es desde la Praia do Padrón, desde donde se ve su fachada litoral
con sus barcas amarradas a los pilares de los hórreos. En tiempos pasados había muchas más, pero desde la construcción del puerto muchas se han llevado a los modernos pantalanes del Porto da Chousa.


Los hórreos a pie de mar son su característica distintiva de Combarro, y si cuando vayáis está la marea baja podéis apreciarlos desde el mar, simplemente paseando desde la playa hasta el antiguo muelle, que también hacía las veces de plaza mayor. Estos hórreos hablan de los tiempos en que la gente se ganaba la vida en el mar y también en tierra. Aún hoy se ven algunas nasas guardadas entre los hórreos o apiladas en el muelle, en una especie de mestizaje raras veces visto.

Los hórreos servían para almacenar patatas, cereal y otros productos, y también para secar el pescado. Los habitantes de Combarro a veces tenían fincas al otro lado del pequeño brazo de ría que los separa de Campelo. Los hórreos fueron construidos a pie de mar para que los productos de estas fincas pudieran ser transportados por barca y descargados rápidamente.

Hórreo con tornarratos

Si en el vídeo o en las fotos os llama la atención la existencia plataformas encima de los pilares, deciros que se llaman tornarratos (vuelcarratones) y sirven para que los roedores no puedan entrar puedan entrar en el hórreo y llegar a los alimentos allí almacenados.

Hoy día muchos hórreos sirven de almacén para bares y restaurantes, donde guardan parte de sus enseres o de sus bebidas. No es raro ver cómo un empleado abre un hórreo y saca una caja de latas de refresco o una bobina de papel.



La calle más bulliciosa de Combarro es una que ni siquiera consta en Google Maps. Es una estrecha callejuela que discurre paralela al mar, que le da nombre y que une el muelle (O Peirao) con la Praza da Chousa, que recibe su nombre de la playa sobre la que fue construida. Al lado de esta plaza se encuentra el moderno puerto, mitad pesquero, mitad deportivo. Es el mayor de los varios de Poio y uno de los más nuevos de Galicia.

Volviendo al pueblo antiguo y subiendo un poco hay calles más tranquilas, con varios cruceiros, escenificaciones de la Crucifixión de Cristo. Los cruceiros normalmente se construían en cruces de caminos en Galicia, para mostrar devoción o arrepentimiento ante un pecado. En Combarro hay varios, generalmente orientando el Cristo hacia el mar y la Virgen hacia tierra. Generalmente, pero con una excepción, puesto que la Virgen de ese cruceiro es la Virxe do Carme (Virgen del Carmen), la patrona de los marineros.

Un cruceiro en Combarro

En esta parte se ven casas más grandes, con buenos soportales para protegerse de la lluvia y con solainas, esas galerías tan típicas de las casas gallegas.

En el suelo aún es posible ver la roca granítica sobre la que se edificó el pueblo, para aprovechar un terreno que no era cultivable y maximizar el escaso espacio útil entre el mar y la montaña.

Sirva como ejemplo de esto el hecho de que los hórreos se construyeron entre las casas. Normalmente se construían fuera de los núcleos urbanos y hay complejos muy interesantes en el noroeste peninsular como los de Pedre y Figueira en Cerdedo-Cotobade o los de Soajo y Lindoso en Portugal.

Casa con solaina

Casi cualquier calle de Combarro lleva a callejones que conducen a la ría, siendo uno de las poblaciones más abiertas al mar que conozco. Es un lujo que su trama urbana y su arquitectura se hayan conservado y que aún no haya perdido totalmente ese amor por el mar y por su tradición.

Pero hoy en día Combarro vive del turismo, como ya dijimos. Eso ha servido para que numerosos restaurantes, taperías y bares hayan restaurado inmuebles que de otra forma se hubiesen perdido. Hay numerosos ejemplos de casas en el casco urbano que se mantienen en pie por el buen oficio de los canteros que los levantaron.

Nasas recicladas como barandilla

Ojalá encuentren compradores que las restauren y mantengan en pie, porque todo el pueblo está lleno
de rincones con encanto y es de lo que depende en buena medida la prosperidad de sus gentes.

Para finalizar os dejo un vídeo corto, de unos dos minutos y medio, sobre Combarro.

El cañón del Sil (frontera entre Lugo y Ourense)

domingo, 6 de diciembre de 2020


Cuando hablamos de cañones casi inevitablemente pensamos en Colorado. Pero España posee varios cañones dentro de su territorio, como el Cañón del Río Lobos o el de Las Hoces del Duratón, aunque ninguno de ellos es tan extenso y tan profundo como el Cañón del Sil, que alcanza su mayor espectacularidad en su recorrido por Galicia (y parte de León).

Aunque sus paredes no son tan verticales o tan espectaculares como las que puede tener el tramo de la Ermita de San Frutos, este cañón ha sido excavado en granito puro. Aunque hoy esté domado con embalses, ya podéis imaginar cómo de salvaje era el Sil antes de la construcción de las presas.

 
Mirador de Vilouxe

Los bosques de roble, castaño y otras especies típicas del bosque atlántico que crecen en el entorno del cañón lo convierten en uno de los lugares más mágicos de toda la península.

Y esta magia fue percibida desde épocas antiguas, como atestiguan los restos procedentes de todas las épocas, pero especialmente los muchos conventos, ermitas, iglesias y capillas que se construyeron a uno y otro lado del río.

De entre ellos destacan el Mosteiro de Santo Estevo de Ribas de Sil, en Nogueira de Ramuín, abandonado durante muchos años y finalmente convertido en Parador Nacional, y el de Santa Cristina de Ribas de Sil, en Parada de Sil, que ha sido reconstruído para evitar que se perdiese.

Santa Cristina de Ribas de Sil

Por esa razón mucha gente cree que "Ribeira Sacra", el nombre con el que se conoce a las orillas del Sil (y también del Miño, de su desembocadura hacia el norte), procede de esta concentración de construcciones religiosas.

Aunque, por lo visto, lo de "Ribeira" es una derivación de "Rovoyra", que sería un bosque de robles. Esto podría llevarnos a tiempos prerromanos y a la presencia de los celtas y sus druídas, para quienes el roble era su árbol sagrado.

 Túnel de Montefurado (Quiroga, Lugo)

  Hablando de los romanos, ellos descubrieron que el río llevaba oro entre sus arenas. Por eso aprovecharon un meandro para hacer un atajo y desecarlo para poder extraer más cómodamente el preciado metal. ¿El método? Cavar a pico y pala un túnel a través de una pared de granito, de unos 120 metros de largo de los cuales se conservan 52.

¿Qué pasó con el resto? ¿Algún desalmado? ¡No! una enorme crecida en 1934 provocó un derrumbe, el cegado del túnel y la pérdida de un castillo construído sobre él, con lo cual el río recuperó su antiguo curso. No fue hasta 1941 en que el túnel volvió a estar abierto en un intento por recuperar las tierras de cultivo perdidas en años de hambre.

El Sil sobre los viñedos de Doade (Sober, Lugo)

A los más entendidos en el mundo del vino puede que eso de "Ribeira Sacra" le suene de algo. Y eso será así porque hay una denominación de origen con ese nombre. Y tiene mérito, porque no es una zona sencilla para cultivar.

Y es que A Ribeira Sacra es la máxima expresión de la viticultura heróica en España. Sus viñedos plantados en terrazas sobre acantilados que caen al río son una de las imágenes más típicas del cañón (y de Galicia entera). Sólo he visto algo parecido en la Região Demarcada do Vinho do Porto y en el macizo de Anaga, en Tenerife.

Santa María de Xunqueira de Espadanedo

En el mapa os voy a dejar una ruta con bastantes cosas para ver. Es un poco difícil destacar algo, así que he incluído el túnel varios miradores, un par de santuarios y un par de puertos fluviales.

También podéis hacer una visita a Castro Caldelas con su castillo derruído por los Irmandiños en su lucha contra la opresión feudal.  Y ya que estamos, tenéis que probar la Bica, el bizcocho típico de la localidad y muy apreciado en la provincia de Ourense y en Galicia.

Por último, os dejo un pequeño vídeo sobre uno de los miradores, el de Os Torgás, más conocido como el de Os Balcóns de Madrid.



El Mapa

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Islas Cíes (Vigo, Pontevedra)

viernes, 12 de septiembre de 2014

Praia de Rodas (Illas Cíes, Galicia)
Praia de Rodas


Lagoa de Rodas (Illas Cíes, España)
Laguna de Rodas


Pasarela entre Islas (Illas Cíes, Galicia)
Pasarela entre Islas


Area de Nosa Señora (Illas Cíes, Vigo)
Area de Nosa Señora


El Muelle (Illas Cíes, Vigo)
El Muelle


Dende o Faro (Illas Cíes, España)
Vista desde el faro (al norte)


San Martiño (Illas Cíes, España)
Illa de San Martiño


Cabo Home (Cangas do Morrazo, España)
Illas Cíes desde Cabo Home


Una de las joyas de Galicia son las Illas Cíes, situadas en la boca de la Ría de Vigo, a la que sirven de protección contra los vientos, las corrientes y algunos episodios como la marea negra del tristemente célebre Prestige.

Las Illas Cíes son tres (Norte o Monteagudo, Faro y Sur o San Martiño), aunque mucha gente opina que en realidad se trata de dos al estar unidas las dos más septentrionales unidas por una pasarela de piedra y por el arenal de la Praia de Rodas, así que eso se deja al criterio de cada uno.

Geológicamente hablando, las Illas Cíes son el resultado del hundimiento de los valles costeros gallegos, siendo cumbres de una sierra que se prolonga por lo que hoy conocemos como el Morrazo, y que presentan una cara suave hacia el interior y una mucho más dura y acantilada hacia mar abierto. Así se aprecia el papel de rompeolas natural que las islas juegan y que hacen de la Ría de Vigo una de las más seguras para el abrigo de los buques durante los temporales del invierno.


Pobladas desde tiempos remotos, las Cíes han formado parte de la gran historia del mundo casi desde el principio, puesto que muchos creen que se trata de unas las famosas Islas Casitérides que eran objeto de deseo por parte de los fenicios debido a sus yacimientos de estaño. También los romanos  pasaron por aquí, siendo el más conocido de sus visitantes un tall Julio César que daría mucho que hablar unos años después.

Hogar de unos pocos agricultores y sede de varios de monasterios, el hecho de haber sido escogida como base de operaciones por piratas normandos, turcos y británicos y su natural aridez la llevaron una y otra vez al despoblamiento.

Desde hace unos años y como medida para frenar la presión que los numerosos visitantes ejercían sobre el delicado ecosistema de las Cíes, las Illas forman parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia y ha restringido el número de visitas a 2200 al día.

Estos visitantes vienen atraídos sobre todo por las bellísimas playas de la isla, como la nudista de Figueiras o la archiconocida Praia de Rodas, que en 2007 fue considerada por el diario inglés The Guardian como la mejor del mundo. En Vigo les hizo tanta ilusión que hasta he visto alguna señal donde se reseña esta circunstancia.

Las playas

Rodas es la playa más cercana al embarcadero en el que atracan los barcos procedentes de Vigo, Baiona, Cangas... Es muy recomendable hacer la compra del billete antes del día de viaje ya que, debido a las restricciones, existe el riesgo de quedarse en tierra.

Volviendo a Rodas, se trata de una larga  y ancha (para el estándar gallego) playa de arena finísima que une las Illas do Faro y Monteagudo y que tiene una pequeña laguna que en marea alta se comunica con el mar por la pasarela de piedra y en cuyas aguas está prohibido bañarse para recuperarla de la degración que llegó a sufrir.

Para ir a Figueiras hay que salir del embarcadero hacia el camino y luego girar a la derecha, rodeando las dunas y caminar algo más de cien metros hasta que se abre frente a nosotros en toda su esplendidez. Desde aquí hay vistas hacia la zona de Cabo Home, que ya hemos visto en otro artículo. Como tantas otras playas nudistas de Galicia su difícil acceso en tiempos donde no había tolerancia hacia esta modalidad de baño fue lo que le dio su público actual.

En el sur de la Illa do Faro hay algunas playas más a las que se accede desde el camino que lleva al Faro desde el embarcadero. Son playas muy bonitas, con buena afluencia de gente y buenas vistas a la Illa de San Martiño.

Y en San Martiño hay otra playa nudista, pero a la isla sólo se puede acceder en barco particular y solicitando permiso, si no recuerdo mal.

Y un aviso para los no gallegos: el agua de estas playas es bastante fría. Aunque parezca el Caribe por el color y transparencia de las aguas... no lo es. Eso si, vigoriza.

Senderismo

Otra de las actividades que atraen a los visitantes es el senderismo, existiendo numerosos caminos que recorren las dos islas del norte y de los cuales no puede salirse para no dañar a la fauna y la flora, que tienen numerosos endemismos. Estos caminos tienen restricciones de paso temporales durante la época de cría de las gaviotas, a finales de primavera y principios de verano, ya que estas se vuelven agresivas ante la presencia humana cerca de los gaviotines.

En la caseta que hay a la entrada del parque deberían poder facilitaros mapas con las rutas e indicaros si hay alguna que esté cortada en ese momento.


El Mapa

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Cabo Home y la Costa da Vela (Cangas do Morrazo, Pontevedra)

domingo, 17 de agosto de 2014

Paseos por Aldán (Cangas do Morrazo, Pontevedra)
Porto de Aldán


A Ría de Aldán (Cangas do Morrazo, Pontevedra)
Ría de Aldán


Cruceiro de Hío
Cruceiro de Hío


Vigo desde Barra (Cangas do Morrazo)
Vigo desde Barra


Cabo Home (Cangas do Morrazo, España)
Illas Cíes


Melide (Cangas)
Praia de Melide


Faro de Cabo Home (Cangas do Morrazo, Pontevedra)
Faro en Cabo Home


Cabo Home, Cangas do Morrazo (Pontevedra)
Faro en Cabo Home


Uno de mis lugares preferidos de Galicia es la zona de Cabo Home y la Costa da Vela, en el concello pontevedrés de Cangas do Morrazo, justo en la orilla norte de la Ría de Vigo.

Es una zona de gran belleza, con muchas playas, algún puerto y hasta varios medallistas olímpicos que se entrenan en Aldán, una parroquia canguesa que posee y da nombre además la más pequeña de las Rías Baixas. En Aldán se encuentra también un pequeño castillo que, al parecer, comenzó a construirse como lugar de juegos para unos niños... o eso me han contado.

Adentrándonos más en la península donde se encuentran Donón y Nerga podemos recorrer su costa más interior, viendo las ruinas industriales de lo que fue la Conservera Curvera o llegar hasta el final de la carretera y ver las playas de Areabrava y un par de pequeñas calas a las que se puede llegar a partir de pistas abiertas en el monte, estando una de ellas al lado de una vieja conservera hoy reconvertida en establecimiento hotelero, muy cerca de la Punta de Couso.

Estas pistas dan también servicio a casonas y a auténticas mansiones edificadas en la espesura, teniendo unas vistas privilegiadas y una integración con el entorno poco común (por desgracia) en Galicia.

Volviendo sobre nuestros pasos llegamos al cruce que nos lleva a Nerga y Donón, bajando en primer lugar al primero de estos dos núcleos y que cuenta con una playa muy bonita y donde todavía es posible ver barcas varadas en la arena.

Este arenal se prolonga en los nudistas de Barra y Viñó, rodeados de un cordón dunar que hace décadas que fue fijado por un bosque de pinos. Estos dos arenales son dos de las playas más bonitas de España, con las Islas Cíes justo enfrente. A pesar de ser playas nudistas tienen un grado de ocupación notable, sobre todo en la parte más próxima al aparcamiento.

Desde Viñó hay una pequeña senda que te lleva a Cabo Home y a sus faros, que marcaban a los muchos barcos que entran y salen del puerto de Vigo la ubicación del cabo y de sus costas, muy peligrosas para la navegación. De hecho, para salir hacia el norte desde Vigo hay que pasar por un estrecho entre el Cabo y la isla norte de las Cíes

En esta zona está también la playa de Melide, en tiempos nudista y hoy más convencional. Es un arenal amplio y de aguas tranquilas con vistas hacia el sur de la ría y también hacia las Cíes, omnipresentes en toda la Costa de la Vela.

Una pista de tierra une la playa con Donón, donde hay un mirador marcado por una estatua, con una forma que recuerda vagamente a las caracolas, que es muy fotografiada durante la puesta de sol.

Y nos despedimos de esta zona echando un ojo al mirador del Monte Facho, antiguo castro donde periódicamente se hacen excavaciones arqueológicas y desde donde se ve un fantástico panorama de Cabo Home, las Illas Cíes y la Ría de Vigo hacia el sur y de Ons y la salida de la Ría de Pontevedra hacia el Norte.

El Mapa

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Fortificaciones portuguesas del Miño

domingo, 2 de enero de 2011

Torre de Lapela (Monção, Portugal)
Torre de Lapela


Puente internacional de Tui-Valença
Valença do Minho


Esteiro do Minho en Caminha (Minho, Portugal)
Esteiro do Minho en Caminha


Forte da Ínsua (Caminha, Portugal)
Forte da Ínsua, Caminha


Forte do Cão em Gelfa, Caminha (Minho, Portugal)
Forte do Cão em Gelfa, Caminha


Forte de Paçô (Viana do Castelo, Portugal)
Forte de Paçô


Río Lima desde Sta Luzía (Viana do Castelo, Portugal)
Desembocadura del Lima



Como buenos vecinos, España y Portugal se han matado el uno al otro durante siglos y eso nos ha legado un rico patrimonio de arquitectura militar que hoy en día está en un estado de conservación bastante desigual., pero que nos puede servir para hacer una escapadita de un día o de un fin de semana.

Nuestra ruta comienza en Melgaço, frente a la localidad pontevedresa de Arbo. Al igual que su vecina española, Melgaço cuenta con el Albariño y la lamprea como grandes bazas turísticas, y añade la presencia muy cercana del Parque Nacional de A Peneda - Gêres (es muy recomendable la visita al santuario y al lago). Además de eso, Melgaço es villa balnearia. Pero lo que nos interesa para esta ruta es su pasado militar.

El castillo, situado en el casco urbano de Melgaço, fue construido por indicación de Afonso Henriques, primer rey de Portugal allá por el siglo XII y se trata de la fortificación más septentrional del país. En el siglo XIV, de hecho, se estableció la obligatoriedad de cruzar a Galicia únicamente por aquí ya que se convirtió en el único paso fronterizo autorizado.

Nuestro siguiente paso será la vecina Monção, capital del Alvarinho portugués y a su vez, del Vinho verde. Sus vinos gozan de gran prestigio en todo Portugal y no es difícil encontrarlos en cualquier superficie comercial del país. Igual que Melgaço dispone de balneario, aunque no dispone de habitaciones para alojar a sus clientes.

Las murallas de Monção son de mayor tamaño que las de Melgaço y sirvieron para proteger este paso durante las diferentes guerras fronterizas. Parece ser que fue construido en el siglo XIV y sus murallas, en el marco de sus sucesivas mejoras, canibalizaron otras fortificaciones cercanas, como las del castillo de Lapela, que es nuestra siguiente parada.

Lapela hoy en día es un pequeño núcleo urbano a orillas del Miño y a la sombra de la torre de homenaje de un antiguo castillo también del siglo XIV ya desaparecido y cuyas piedras sirvieron de material para una de las obras de mejora de las murallas de Monçao. Hoy en día es posible subir a ella, pero no sé dónde se pide la llave. Habría que preguntar a los vecinos. Otro interés turístico de Lapela es que por aquí pasa la ecopista que va desde las afueras de Monção hasta Valença y que ocupa el lugar de la antigua vía férrea. En el marco de su construcción se recuperó el edificio de la antigua estación del pueblo, que antaño conoció gran importancia en el tráfico de madera.

De camino a Valença podemos ver el pórtico de la Quinta do Crasto o incluso desviarnos al monasterio abandonado de Sanfins, pero se salen del propósito de esta ruta.

Valença do Minho es la localidad de frontera más conocida del norte de Portugal. Su mercadillo y sus poderosas murallas con vista al Miño y a la vecina Tui son perfectamente conocidas por un número bastante importante de gallegos... tanto que el mercadillo tuvo que dejar su emplazamiento original a los pies de la fortaleza para ubicarlo en unas instalaciones construidas al efecto.

En cuanto al castillo, parece que su origen está en los siglos XII o XIII, poco después de la independencia del país para proteger el norte de incursiones desde Galicia y que fue fuertemente reformado durante la guerra de restauración portuguesa para adaptarla a las necesidades de defensa frente a ataques con artillería.

A partir de aquí, las murallas están bastante hechas polvo, como la de Vila Nova de Cerveira, hoy completamente destrozada y coronada por un restaurante que tiene una arquitectura de finales del Siglo XX que no tiene nada que ver con el edificio sobre el que se asienta. Un desastre.

También en las cercanías está el fuerte de Lovelhe, pero no lo conozco en persona y las fotos que he localizado lo muestran en estado de abandono o semiabandono. Al parecer están con obras de "valorización" (me imagino que algunas prospecciones arqueológicas y desbroce).

La siguiente fortaleza, que debió ser de gran importancia a juzgar por los escasos restos que se conservan hasta nuestros días fue la de Caminha, pero aparte de algunos vestigios del muro integradas en viviendas muy posteriores y alguna garita, se puede decir que no existe castillo como tal, aunque visitar la desembocadura del Miño siempre es interesante.

Desde el parque forestal de Caminha, un poco pasada la villa, podemos acceder a la playa marítima más septentrional de Portugal y desde allí tenemos vistas del fuerte que vigilaba la desembocadura del río y sería la primera fortaleza marítima portuguesa si vamos de norte a sur. Se trata del Forte da Ínsua, en Moledo. El fuerte se encuentra en una isla, y desde tierra parece estar en buen estado, pero cualquiera sabe. En la wikipedia se dice que está en mal estado.

Una curiosidad sobre este fuerte es que en su interior hay un pozo de agua potable. Lo cual es acojonante teniendo en cuenta que se trata de un islote rocoso de escaso tamaño. Según la wikipedia se trata de uno de los únicos tres pozos de agua potable del mundo que se halla en el mar.

Cerca de este se encuentra, ya en Vila Praia de Âncora, el fuerte de A Lagarteira, que no conozco, pero que está en un excelente estado ya que se encuentra en el casco urbano de una localidad eminentemente turística. Sus últimas obras datan de 1997.

El que no tiene tanta suerte y eso que se encuentra bastante cerca es el Forte do Cão, en Gelfa, en estado de abandono y al lado de la playa. No se puede visitar, y los muros están en un estado bastante mejorable. En verano es un buen lugar para ir a la playa, ya que está rodeado de arenales.

La penúltima parada de nuestro recorrido será el Forte de Paçô, en Carreço, ya dentro del municipio de Viana do Castelo. Por internet se puede leer que está en estado de restauración, pero lo cierto es que no es así: de hecho el cartel que está sobre los muros del castillo se refiere a unas obras de infraestructuras y no a la restauración propiamente dicha. El estado del edificio es bastante malo.

Y para finalizar, podemos acercarnos hasta Viana do Castelo a ver el Forte de Santiago da Barra, sede de la Región de Turismo del Alto Miño y cuenta con un auditorio. Su estado de conservación es magnífico, por tanto. Se encuentra a orillas del río Lima, cuya desembocadura protegía


Ya que estamos en Viana podemos aprovechar para pasear por sus calles o subir hasta el santuario de Santa Luzía que tiene unas vistas excelentes de la ciudad y de su entorno (el río Lima, la costa atlántica, etc).

El Mapa
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Monte Branco, Ponteceso (A Coruña)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Monte Branco desde el mirador de Taboído

Nota: Este artículo es una revisión hecha en 2021 sobre uno originalmente publicado de 2009

Uno de los muchos tesoros de Bergantiños es la desembocadura del río Anllóns, esa arteria fluvial que nace en el Monte Xalo y muere apenas 55 kms después entre Ponteceso y Cabana de Bergantiños pasando por lugares tan bonitos como el Refuxio de Verdes y, como no podía ser menos, tiene una despedida ciertamente espectacular, con un estuario de gran belleza y valor.

En este punto se pueden ver un ecosistema dunar, boscoso, limícola y acuático adyacentes y que sirven para dar cobijo a gran cantidad de aves, insectos o peces, sin faltar el famoso marisco.

Camino de la playa

Tal vez la riqueza de esta zona tenga algo que ver en la particular calidad de los percebes del cercano Roncudo, ya en la ría de Corme e Laxe, donde desemboca el Anllóns. 

 En las fotos se puede apreciar cómo es el lugar: un extenso arenal con dunas forma una lengua de playa que separa las aguas fluviales de las marinas. La verdad es que va muy poquita gente a este lugar, tal vez porque hay que caminar un poco desde donde deberías aparcar (aunque algún animal se atreve a llevarlo hasta el centro mismo de las dunas), lo que acentúa el encanto del lugar, a pesar de estar rodeado de zonas pobladas.

Vista desde la playa

La vegetación dunar es bastante delicada, así que aunque pueda tentar explorar el interior de las dunas lo ideal sería hacer el menor paseo posible para llegar al arenal.

El origen del topónimo es bastante obvio. La arena traída por los vientos y la ría se ha ido acumulando y creando el campo dunar. Y con el tiempo esta ha comenzado a "trepar" por la montaña, recubriendo la falda de esta de una tonalidad blancuzca. Este fenómeno se denomina "duna rampante".

Vista desde el mirador de As Travesas, camino de Balarés
Hablando de topónimos, toda esta zona se conoce como Ensenada de A Ínsua, lo que sugiere que la lengua de arena fue un día un islote arenoso y acabó uniéndose a tierra firme.

Ponteceso desde el Alto das Travesas

La zona, como os digo, es hermosa. Hay un mirador al otro lado del río, en Taboído (ver primera foto), donde se tiene la, para mi, mejor vista del arenal. Hay pocas plazas de aparcamiento, pero debido a que otras playas, como Balarés, al lado de Monte Branco, tienen más fama, no tuve ningún problema para dejar el coche.

Playa y espigón de Balarés (o Valarés)

La visita a Monte Branco no estaría completa sin visitar los miradores, como el de As Travesas, que hay camino de la playa de Balarés, cuyo espigón es un recordatorio de los tiempos donde se embarcaba aquí el wolframio extraído de Monte Neme (Malpica). Si os suena este nombre, es porque se puso de moda entre los influencers en años pasados por el agua (tóxica) de color turquesa que se formó en una antigua cantera abandonada.

Corme-Porto
Y por supuesto, Corme-Porto y O Roncudo. También es muy recomendable visitar el castro de A Cibdá de Borneiro o la casa natal de Pondal, autor del himno gallego y que se ubica en Ponteceso. En el mapa os dejo una ruta para visitar todos estos lugares (y alguno más, de propina). Que la disfrutéis.

Faro do Roncudo, Corme

El Mapa

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