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Tenerife (III): De Chamorga a Roque Bermejo, un paseo por el Macizo de Anaga

viernes, 1 de enero de 2021

Últimas casas de Chamorga
La mayor parte del turismo que visita Tenerife suele acudir al sur de la isla, donde se concentran los mayores complejos turísticos, sobre todo en la zona de Adeje.

Pero el Macizo de Anaga, en la parte norte, ofrece una isla completamente diferente, húmeda, cubierta por nubes y con unos senderos maravillosos. Uno de mis grandes lamentos en mi visita a Tenerife fue no tener más tiempo para hacer senderismo por sus montañas o bajar a sus playas.

Casita aislada en Chamorga, al lado del sendero

Con una excepción. A pesar de tener los pies hechos polvo tras mi aventura subiendo el Teide, decidí que no me iría de la isla sin visitar Roque Bermejo, tal vez la población más aislada de Tenerife. Está tan aislada que no hay ningún camino, asfaltado o no, para llegar hasta allí.

Lo único que hay es un sendero bajando por un barranco (de Chamorga o de Roque Bermejo) y una senda aún más complicada que va de Chamorga hasta el Faro de Chamorga y que desde ahí baja a Roque Bermejo. La otra opción es ir en barco y atracar en su pequeño puerto, pero tendríais que enteraros de como funciona porque yo fui a pie y no tengo información de primera mano.

Turistas recorriendo el sendero a Roque Bermejo

En esta ruta veremos ambas, porque con los pies destrozados sabía que no había fecha de regreso a la isla y es mejor aguantar el sufrimiento, si se puede, que quedarse con las ganas.

El camino empieza en Chamorga. No hay mucho sitio para aparcar, pero dado que fui en un día un poco plomizo, con nubes y llegando al final del día, tuve suerte y pude dejar el coche en el pueblo sin problema.

El camino es una prolongación de la carretera que llega al pueblo, así que no tiene mucha pérdida. Y en una bifurcación podéis elegir entre subir al faro o ir a Roque Bermejo por el barranco. La decisión es vuestra. Personalmente, aunque me parece más seguro bajar por el barranco y subir por el faro, es mucho más descansado (o eso me parece) hacerlo en sentido contrario.

Turistas volviendo de Roque Bermejo

El camino por el sendero es cómodo si llevas calzado apropiado. Todo lo cómodo que puede ser un sendero de montaña irregular sobre piedra volcánica. Pero si yo, con mis pies ampollados, pude hacerlo no tenéis excusa.

Como véis en las fotos el paisaje es más verde que el típico de Canarias. El aire del mar, cargado de humedad, no siempre puede remontar el Macizo sin condensar y forma niebla. Esta niebla humedece las rocas y la vegetación propiciando esta explosión de vida.

Cabras descansando sobre las rocas

Una de las compañías más acostumbradas en toda esta caminata es la de las cabras. Antiguamente estas cabras formaban partes de ganados comunales, pero con el abandono de esta actividad los animales están asilvestrados y viven en completa libertad. Dado el daño que suponen para el delicado ecosistema de Anaga el Cabildo insular se ha propuesto eliminarlos. No son los únicos animales asilvestrados que hay en Anaga, pero son los únicos que he visto.

 En los primeros tramos del sendero aún es posible ver alguna que otra casita, en diversos estados de conservación, que han debido ser abandonadas o servir de segundas residencias antes el abandono de las actividades que tradicionalmente daban sustento a los habitantes de esta parte del Macizo. Llegado un punto, las únicas muestras de civilización serán el propio sendero y la línea eléctrica que da servicio a Roque Bermejo.

Primera vista del Roque Bermejo desde el sendero

 El camino, a buen paso, dura unos 35 minutos hasta llegar a las conocidas como Casas Blancas, un pequeño caserío en la parte más alta de Roque Bermejo que sirve de preludio para el inicio de la bajada. Un poco más adelante encontraremos un pequeño desvío hacia la capilla de la Virgen de Candelaria, patrona de la isla (y de las islas).

Hay una historia curiosa, que ya os contaré en otro artículo más en detalle, pero esta Virgen apareció en las islas entre los restos de un naufragio y fue recogida y venerada por los guanches, para gran sorpresa de los primeros castellanos, llegados años después.

Casas Blancas (izquierda), Roque Bermejo y las primeras casas del caserío

 Desde la capilla hay buenas vistas de Roque Bermejo y del Roque Bermejo, que es una roca en el mar que da nombre al pueblo. Y desde ahí hay un camino que baja hasta las casas y el puerto

Os preguntaréis quien puede vivir aquí. La respuesta es que nadie o casi nadie. Según parece no tiene habitantes permanentes y las casas son propiedad de familias que viven en Chamorga o en San Andrés, a las puertas del macizo.

Caserío de Roque Bermejo desde el puerto.

 Una vez que decidamos continuar camino podemos hacerlo por la antigua ruta empedrada que sube desde las casas (o mejor dicho, el puerto) hasta el Faro de Chamorga. En realidad el primer tramo es volver a desandar nuestros pasos hasta  Es duro subirlo, el empedrado está en un estado mejor o peor según el tramo y tiene una pendiente fuerte.

Puerto de Roque Bermejo

El Faro, aún en funcionamiento, data del siglo XIX y es uno de los más antiguos de las Islas Canarias. Desde el puerto hasta aquí debe salvarse un desnivel de casi 240 metros. Su lente Fresnel parece ser la original, así que debe ser de las más antiguas del mundo en funcionamiento.

Subida al faro y camino empedrado

El camino muere en el faro. A partir de aquí una senda de montaña busca las cumbres. Es un camino complicado en algunos tramos, pero nada que suponga un riesgo. Hay que tener cuidado con las cabras, mucho más numerosas aquí y que en ocasiones ocupan el sendero. Como siempre, si tienen crías hay que extremar la precaución para que las madres no perciban malas intenciones.

Faro de Anaga o de Chamorga

 Llegando a la parte alta habrá un pequeño tramo de bosque de laurisilva que puede servir de refugio temporal contra el sol... o contra los vientos. Este fue mi caso. Un viento frío y húmedo, no demasiado fuerte pero muy incómodo, empezó a soplar durante mi subida y agradecía los momentos a cubierto. En los días claros hay buenas vistas de Gran Canaria desde esta parte de Tenerife. 

"Camino" al Faro. Ya os dije que se las trae

 En la parte alta, con unas vistas excelentes, se encuentra una pequeña meseta. En esta meseta se pueden encontrar un par de casas en ruinas conocidas como las Casas de Tafada. Originalmente sirvieron de granero para la finca de Las Palmas de Anaga y después pasaron a ser propiedad de la finca de la Orobada, cuyos dueños la utilizaban para vivir durante temporadas. Su última función volvió a ser la de granero y almacén antes de ser abandonado el cultivo de la zona

Desde aquí a Chamorga ya sólo queda media hora de paseo. Hay algunos miradores sobre el valle de Chamorga y sobre el pueblo, pero lo más llamativo son el Roque Pilón, cerca de las Casas de Tafada y restos de cabañas aprovechando oquedades en la roca volcánica.

El Mapa

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Tenerife (II): Masca, el pueblo más bonito de Tenerife

domingo, 5 de abril de 2020

 
 Masca adapta sus calles a las laderas del Macizo de Teno

España tiene muchos lugares mágicos. Hay pueblos hermosos y entornos espectaculares. Y en unas pocas raras ocasiones hay pueblos hermosos en entornos espectaculares, que no dejan indiferente a nadie, como Castellfollit de la Roca o Riglos.

Y en mi último viaje fui a un lugar que por derecho propio pertenece a este selecto club: Masca, en Tenerife.

Carretera de acceso desde Santiago del Teide
 
Masca está en un escarpado barranco que la erosión fue creando en lo que un día fue una cadena de volcanes, el macizo de Teno. Esta zona de Tenerife es muy verde ya que la niebla que procede del mar aporta humedad a la vegetación de la zona, que sin ser tan exhuberante como la de Anaga, en el noreste de la isla, llena de vida y color las laderas y barrancos.

No he encontrado gran cosa acerca de la historia de Masca, pero de lo que he entendido debió ser habitada en tiempos previos a la conquista castellana, en los que perteneció al Menceyato de Daute. A pesar del difícil acceso y de las escasas tierras planas de la zona su fertilidad y la humedad la convertían en tierra codiciada.

Roque Catano

Masca, además de por sus paisajes, es famosa por ser uno de los pueblos donde la arquitectura tradicional isleña se conserva mejor, lo que tiene gracia porque los edificios son relativamente recientes. En algún caso tienen unos pocos años ya que hubo un fuerte incendio en 2007 que arrasó parte del caserío y sus alrededores. Viendo las fotos cualquiera lo diría.

En cualquier caso, las restauraciones de los últimos años han cambiado bastante la fisonomía del caserío y el gobierno canario afirma que se han perdido muchos de sus valores.

Plaza de la Ermita

Lo normal es aparcar en la carretera que va de Buenavista a Santiago del Teide por Masca. Hay unas cuantas plazas de aparcamiento y desde allí mismo hay muy buenas vistas de la población. Recomiendo no dejar nada a la vista en el coche. Los restos de cristales en el párking y los muchos carteles situados en el pueblo alertando de la presencia de carteristas hacen suponer que hay un problema con los robos.

El gran atractivo de Masca, además de su precioso casco urbano, es su barranco. En el momento de mi visita el Barranco de Masca llevaba más de un año cerrado por obras de acondicionamiento. En el momento de escribir esto, sigue cerrado y se supone que abre hacia verano de 2020, pero la fecha se ha modificado varias veces.

 
 Masca está dividido en barrios

El abandono de los caminos que bajaban el barranco lo hizo peligroso y tras un buen número de accidentes, en algún caso con víctimas mortales, el ayuntamiento de Buenavista del Norte decidió cerrarlo al público e iniciar obras que habrían de terminarse en seis meses. Dos años después continuaba cerrado.

Algunos de estos accidentes fueron por una inconsciencia temeraria. Veréis, cuando hay un barranco tan escarpado la lluvia cae por esas laderas y no penetra apenas en la tierra. Al ser el ángulo tan fuerte esa agua cae a toda velocidad, se acumula y llena el barranco enseguida con una gran cantidad de agua. Pues alguno de estos inconscientes se metieron ahí en días en que el barranco estaba cerrado por esta clase de riesgos y tuvieron que ser rescatados.

Masca desde la carretera a Buenavista del Norte

Existe la leyenda de que en la playa al fondo del barranco amarraban barcos piratas para descansar, pero me parece improbable que llegasen hasta allí sin ser vistos y estando relativamente cerca de Garachico, que en aquellos tiempos era el principal puerto de la isla

Masca es Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.

El Mapa
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Tenerife (I): El Teide, cómo subir y bajar del techo de España

lunes, 30 de marzo de 2020


 Roque Cinchado con el Teide al fondo

Una de las actividades más populares cuando uno visita Tenerife es visitar el Teide. El Parque Nacional del Teide es uno de los más visitados del mundo, con más de cuatro millones de visitas anuales.

Subir a la cumbre es una actividad para unos 200 privilegiados diarios que han solicitado permiso para subir. Hay plazas adicionales para quienes suben con guía (a pie) y para aquellos que duermen en el refugio Altavista (hay que solicitar plaza con antelación). Para el resto, suban en el Teleférico del Teide o lo hagan a pie por cuenta propia, su ascensión se termina en La Rambleta, a algo menos de 200 metros de altitud por debajo de la cumbre y a unos 700 metros de esta.

Las Cañadas del Teide

¿Cómo prepararse para la subida?

Hay que tener en cuenta una serie de cosas a la hora de subir. Aunque no sea exactamente alpinismo es una actividad física muy exigente. No es para todos los públicos y mujeres embarazadas, gente con sobrepeso o con problemas cardiovasculares o pulmonares no deberían ni plantearse la aventura. Es importante que hagáis kilómetros en las semanas previas en alguna montañita de vuestro entorno y trabajéis un poco los gemelos ya que van a sufrir, sobre todo en la bajada.

La altitud puede jugar una mala pasada. El sendero empieza a más de 2300 metros de altitud. Eso significa que la cantidad de oxígeno disponible es menor que en nuestros lugares de residencia, y va a ir disminuyendo con cada metro de ascenso. Cada esfuerzo va a ser más fatigoso que en vuestro entorno habitual.

Sendero 39

Yo, por ejemplo, hago casi toda mi vida cerca del nivel del mar y lo noté mucho, hasta el punto que mi primer intento se terminó antes de empezar. Dormir bien la noche anterior y el ibuprofeno tomado con un poco de antelación pueden ayudar a prevenirlo pero si os da mal de altura lo mejor es descansar e iniciar el descenso si véis que no se pasan los síntomas.

Lo primero es equiparse adecuadamente. El terreno no es ni mucho menos regular, y cuando cruzas las coladas tus pies van a sufrir una pequeña tortura incluso si tienes costumbre de caminar. Es importante contar con calzado adecuado y si es posible que proteja el tobillo contra torceduras. También es bueno contar con calcetines cómodos y tal vez algo de vaselina que te proteja contra ampollas.

 
Tajinastes en el aparcamiento de Tabonal Negro

Hay que llevar abrigo. A pesar de que en la base puedan rondarse los 30 grados, al ascender y llegar a las cercanías de la cumbre normalmente va a estar por debajo de los 10, e incluso de los cero. Comprobad en internet la temperatura de la cumbre. No llevéis abrigos pesados (salvo si vais en teleférico) porque cada gramo extra que llevéis va a ser una losa en determinados momentos.

Eso aplica también para todo lo que queráis llevar, como la cámara de fotos. Subí con una réflex y aunque estoy feliz de haberlo hecho posiblemente no repetiría la experiencia.¡Qué coño! No lo haría.

Zona de Montaña Blanca, antes de que se ponga duro el asunto

Hay que llevar comida y bebida. Puede parecer una tontería pero llevé más de lo que pensaba que iba a necesitar y bajé sin nada de ello. En mi caso dos litros de agua y media docena de barritas de cereales. Si os quedáis cortos siempre podéis comprar algo en las máquinas expendedoras del refugio Altavista. Eso sí, a precio de zona turística en Londres. Tampoco es mala idea llevar una botella extra para dejar en el coche y darle un buen trago antes de empezar el paseo. Y otro al volver. Os hará falta.

Esos pedruscos son los Huevos del Teide.

¿Dónde aparcar el coche?

Tal vez parezca una pregunta tonta, pero pensad por un momento en que váis a dejar un coche sin vigilancia en un lugar lejos de todo. Salvo si subís y bajáis el mismo día, que entonces es muy posible que haya gente en todo momento en el aparcamiento, vuestro coche de alquiler (y vuestra fianza) se quedan a merced de cualquier caco que pueda pasar.

Por eso la opción preferida de quienes duermen arriba es aparcar el coche en el teleférico. Ese aparcamiento queda cerrado con barrera y apartado de la carretera y es menos atractivo que otros que están situados al lado mismo de la calzada.

Se acabó la buena vida. Dejamos Montaña Blanca y empieza lo duro

El problema es que a la subida al Teide hay que añadirle como 4 kilómetros más por el sendero 39, que empieza (más o menos) a la altura del edificio del teleférico, al otro lado de la carretera.

Si subís el mismo día podéis probar suerte con el aparcamiento de Montaña Blanca, donde empieza el sendero o, si no hay mucha suerte, en el de Tabonal Negro, que está a 700 metros de Montaña Blanca en dirección al Teleférico. El sendero 39 une estos dos aparcamientos (bueno, más o menos... hay que hacer un pequeño tramo por la carretera).

Estancias de los ingleses. Último refugio natural

Subiendo

Y empezamos el ascenso, siguiendo el sendero 7, que empieza en el aparcamiento de Montaña Blanca. El primer tramo, de algo más de 4,5 kilómetros te lleva por una pista para todoterrenos que transcurre entre piedra pómez y con vistas a la parte norte de la isla. Desde ahí se puede ver el Valle de la Orotava y la ¿población? de Cañadas del Teide (ignoro si hay población permanente o si sólo son establecimientos de hostelería).

El camino está cerca de su final cuando llegas a los Huevos del Teide, que son unas bolas de lava que adelantaron a sus propias coladas y que fueron ganando masa al rodar sobre capas de lava más fría. La gravedad las hizo rodar mucho más abajo del campo de lava del que proceden.

 
Saliendo del Refugio Altavista

Este tramo se puede hacer a buen paso hasta que termina esta pista, pero sin forzar. Ahí es donde empieza lo duro. Si te arrepientes y piensas en dar la vuelta, o si vas sobrado de fuerzas, el mirador de Montaña Blanca está a unos cientos de metros, más o menos a tu misma cota.


Desde el final de este camino hasta el refugio Altavista hay poco más de 2,5 kms pero salvas un desnivel de más de 500 metros. El terreno parece malo al principio, pero empeora notablemente cuando se llega a las coladas de lava negra de las erupciones más recientes. Todo este tramo hay que hacerlo con calma y sin forzar si tu forma no es la adecuada. Cada esfuerzo extra que se haga por aquí se pagará más adelante, así que fuérzate a ser paciente aunque algunos senderistas más acostumbrados a la alta montaña te pasen como aviones. No es una carrera. Lo importante es llegar.

El sendero 7 entre las coladas más recientes 

Cuando llegues a las Estancias de los Ingleses estarás rondando los 3000 metros de altura. Si vas hasta la cumbre ya "sólo" quedan 718 metros de desnivel por salvar. En este punto estás a la mitad de tu ascensión.

Este es un punto interesante. Aquí era donde acampaban aquellos que se aventuraban a subir hasta la cumbre antes de la construcción del refugio (¡y del sendero!), para hacer noche antes de emprender la última etapa. Si a mí me pareció durillo subir, lo de esta gente está en una categoría completamente diferente.


Unos minutos más arriba encontrarás el refugio. Es un buen lugar para descansar y recuperar algunas fuerzas antes de encarar la parte final del ascenso. Desde aquí a La Rambleta hay unos dos kilómetros de camino por coladas de lava tremendamente incómodas. Si tienes billete de bajada en el Teleférico y ves que no vas a llegar a tiempo (ojo que cierra temprano) y andas justo de fuerzas es un buen momento para plantearse abandonar. O si se te va a hacer de noche para la bajada.

Violeta del Teide

No abandoné. Seguí subiendo y odiando cada paso. El caso es que pensaba que el Teleférico cerraba más tarde y para cuando me enteré de que no llegaría a tiempo ya no tenía humor para abandonar. No había pasado ese infierno para nada y seguí subiendo.

En este punto ya te lo tomas con calma: sabes que vas a tener que bajar a pie y lo único que deseas es llegar. Paras, pero no te sientas. Das unos cuantos pasos, sigues, aguantas lo que puedes y vuelves a parar. Y te animas a ti mismo para continuar, porque el camino es duro.

Y todavía quedaba esto por subir

Una de las pequeñas recompensas de la ascensión es la Violeta del Teide. Cuando la ves por primera vez te sorprende que una flor tan bonita esté a esa altitud. Y después te enteras de que está en un grave peligro de extinción y que sólo es visible a finales de la primavera. Tuve la suerte de ir en el momento apropiado.

A estas alturas ya odiaba mi cámara. Tanto es así que entre el Refugio Altavista y La Rambleta casi no tengo fotos. Ese el momento en que subes por voluntad, porque el cuerpo sólo quiere pararse y descansar

 
 Llegando a La Rambleta
Para mucha gente, La Rambleta es el final del trayecto. Para otros, los afortunados que cuentan con permiso o van fuera de horas porque han pasado la noche en el Refugio, quedan todavía unos escalones para ascender a la cumbre. Algo más de medio kilómetro.

Para los que van sin permiso pero aún tienen fuerzas hay otros destinos alternativos, como el Pico Viejo, cuyo acceso todavía está permitido. Un año de estos lo haré.

El mapa... bueno, lamentablemente Google no tiene en su base de datos cómo ir desde el párking del Teleférico hasta el Pico del Teide yendo por el sendero 39, así que os añado la ruta de Wikiloc para llegar.

No recomiendo en absoluto meterse por la carretera. Aunque la gente en general es prudente se trata de una carretera sin arcén de ninguna clase y ninguna escapatoria, con tramos de poca visibilidad. Mala combinación si a eso le sumamos turistas con poca habilidad al volante, conduciendo por un lugar que no conocen, en un coche que no es el suyo y distraídos por el paisaje

El Mapa
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