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Pastrana (Guadalajara, Castilla-La Mancha): de la princesa tuerta al "Sí de las niñas"

martes, 25 de mayo de 2021

Palacio ducal de Pastrana en la Plaza de la Hora

Aunque dispongo de un extenso mapa con destinos visitados y por visitar dentro de la Península Ibérica siempre hay sitios que se escapan a mi radar y acabo descubriéndolos por casualidad. Ya me había pasado con Montblanc, en Tarragona y me ha pasado en otros sitios.

En el caso de Pastrana había estado viendo Madrid y Alcalá de Henares y mi siguiente destino era Cuenca. Y como suelo hacer cuando voy de ruta, busqué un hotel y dentro de los filtros que tenía el que más me seducía, más o menos en mi ruta, estaba en Pastrana, en plena Alcarria. Era una noche terrible, con mucha lluvia y poca visibilidad, así que literalmente no vi nada al llegar. Y mi idea era no entretenerme mucho allí.

Calle de Pastrana que desemboca en la Plaza de la Hora

Pero por la mañana, al ir a buscar el coche me gustó mucho lo que vi y decidí que Pastrana bien merecía un paseo. Y lo merece.

Pastrana ahora no es muy conocida, fuera de su zona, pero en siglos pasados tuvo su importancia e influencia ya que estaban muy bien relacionados en la Corte madrileña. Villa de realengo, perdió esta condición al ser vendida a Ana de la Cerda. Y esta mujer fue la abuela de Ana de Mendoza de la Cerda, cuyo nombre puede que no os diga nada, pero cuyo retrato, el de una mujer tuerta y con cuello cervantino, debería sonaros del colegio. 

La otra entrada a la Plaza de la Hora

A Ana de Mendoza se la conocía como Princesa de Éboli (título procedente de su matrimonio) y fue la primera Duquesa de Pastrana, título concedido a su marido por Felipe II, en agradecimiento a su colaboración. 

Pero no era simplemente "la mujer" de Ruy Gómez de Silva. Por sí misma consiguió reputación de ser una mujer inteligente y preparada, a la muerte de su marido, se retiró primero a un convento, donde se las tuvo tiesas con Santa Teresa de Jesús, y después fue parte activa de las intrigas palaciegas de la época. Su relación con el nefasto Antonio Pérez, secretario del rey, le valió ser encerrada en su palacio de Pastrana. No se sabe exactamente por qué, pero Felipe II murió odiándola.

Fuente en el casco histórico de Pastrana

La prosperidad de la villa terminaron cuando los Duques de Pastrana abandonaron la ciudad para transladarse a la Corte, en el siglo XVIII.

De aquellos años de esplendor quedó un importante patrimonio histórico, artístico y arquitectónico, con varias casonas, el palacio ducal y varias iglesias y conventos que han sobrevivido hasta nuestros días, aunque a veces con cambios en su función, como el antiguo convento de San Francisco, que ha sido cárcel, restaurante, cuartel de la Guardia Civil y centro cultural.

Pasadizo en Pastrana

De Pastrana era también la madre de Leandro Fernández de Moratín, que vivió en la villa largas temporadas y donde escribió algunas de sus obras, como La comedia nueva o El Café o la mucho más famosa El sí de las niñas, a donde se retiró gracias a la protección de Godoy, favorito del rey. Cuando este cayó debido a su papel en el estallido de la Guerra de la Independencia, hubo de huir a Vitoria primero, y después a París, donde moriría. La casa que construyó y en la que vivió antes de su huida todavía está en pie, aunque no es visitable.

Mapa

Ruta por Guadalajara

La Ciudad Encantada de Cuenca (Castilla-La Mancha): la naturaleza como escultora

lunes, 27 de mayo de 2019

 

En la vida de casi todos hay algún lugar que deseamos visitar desde pequeños. En mi caso uno de los lugares que estaban en esa lista es la Ciudad Encantada de Cuenca.

Recuerdo haberla descubierto en un documental de Televisión Española y enseguida capturó mi imaginación. Esas formas tan caprichosas de la roca, tan extrañas, tan únicas me hicieron añadirla inmediatamente a mi lista de "cosas para ver". Cuando más adelante vi "Conan, el Bárbaro", mi interés por el lugar no hizo más que crecer.

El problema principal es que Cuenca está en medio de la nada, o eso creía. Hoy en día tengo una imagen mucho más completa (y favorable) de esas provincias frecuentemente olvidadas entre Valencia y Madrid.


Pero todo llega en esta vida y visitar la Ciudad Encantada, también.

En rigor no es un destino "desconocido", como tantos otros de este blog. La Ciudad Encantada lo es aunque tal vez sea más conocido que visitado. El nombre, por cierto, se debe a un viajero inglés del siglo XIX sorprendido por la magia que desprenden los diferentes procesos erosivos que aquí se encuentran y que dan al lugar aspecto de ser un parque escultórico.

Para llegar a la Ciudad Encantada desde Cuenca se pasa por el cañón del Júcar, que ya de por sí merece alguna parada, y se avanza por una comarca de colinas cubiertas por pinos. Entre los árboles y la maleza se pueden adivinar algunas formas que la erosión ha ido tallando en la roca caliza y que sirven de introducción a lo que veremos más adelante y la justificación para la creación del Parque 
Natural de la Serranía de Cuenca.


En medio del bosque, salidos ya del valle por el que discurre la carretera y tras unos tramos de carretera bastante rectos para lo que es la zona llegamos a la Ciudad Encantada. No vais a tener problemas para aparcar porque hay bastante sitio para dejar el coche.

La Ciudad Encantada se encuentra en una finca privada a la que se accede previo pago de 5€ en la entrada. No sé si es un precio fijado por el ayuntamiento, algún consorcio o algo, pero me parece razonable y ajustado.

Para recorrer la ciudad encantada hay que seguir un sendero que está perfectamente señalizado. Con eso y el folleto que te dan en la entrada resulta muy fácil seguir lo que se está viendo. La longitud de este sendero es de unos 2,5 kms.


El inicio del recorrido empieza con el Tormo Alto, quizás la formación más icónica del conjunto. Como carta de presentación no está nada mal, con esa forma que parece imposible en una roca. Supongo que los árboles que rodean al conjunto, sirviendo de cortavientos, permitirán alargar su tiempo entre nosotros, pero la erosión continúa su trabajo, implacable, y en algún momento dejará de existir. La explicación de este fenómeno es la erosión diferencial. Las rocas más duras de los estratos superiores resisten mejor a la erosión que las inferiores, más blandas. Eso hace que se vaya formando esta especie de seta pétrea. Algo así había visto en Las Bardenas Reales de Navarra, pero con sedimentos mucho más blandos.

Un poco más adelante está otro de los lugares más conocidos, ya que fue uno de los escenarios donde se rodó Conan, el Bárbaro. Ese en el que seduce/es seducido a una bruja que vivía en una cueva. A partir de ahí las maravillas se van sucediendo: los barcos, el perro, el barco romano... hasta llegar al conocido como "El Tobogán", que es un pasillo muy estrecho, como un cañón, que atraviesa una masa rocosa. Desde arriba imagino que el aspecto será como el del tajo de un cuchillo en una barra de pan.

 

A su salida más formaciones singulares, como la foca con la pelota o la lucha entre el elefante y el cocodrilo, pero entre medias se pasa por el Mar de Piedra. Este Mar es la roca madre sobre la que se formó el resto. En algún momento del pasado rocas más blandas, pero similares a estas, procedentes del lecho de un mar ya desaparecido, Thethis, debieron extenderse por toda la planicie. De alguna manera es como hacer un pequeño viaje en el tiempo hasta las primeras etapas de la formación de la Ciudad Encantada.

El camino continúa pero ya va tocando a su fin. Nuevas formaciones, arcos como "El Convento", que parece ojival o la parte de "Los Amantes de Teruel" nos acompañarán hasta la salida, completando esta especie de monumento a la erosión que afortunadamente ha llegado hasta nuestros días. Lamentablemente otras formaciones están fuera del camino y se adivinan a lo lejos. Ojalá algún día los responsables del parque decidan añadir ramales a los senderos para que los visitantes podamos disfrutar de ellas.

 

Lista de las formas del recorrido:

    Los barcos.
    El perro.
    Cara de hombre
    La foca.
    El tobogán.
    El puente romano.
    Mar de piedra.
    Lucha elefante cocodrilo.
    El convento.
    Hongos.
    Teatro.
    La tortuga.
    Los osos.
    Los amantes de Teruel.
    La cara de Ariadna.

El mapa


Ruta Combinada
  • Granadilla
  • Hervás
  • Valle del Jerte
  • Garganta de los Infiernos
  • Garganta la Olla
  • Cuacos de Yuste 
  • Plasencia 
Rutas relacionadas

Las Salinas de Imón (Sigüenza, Castilla-La Mancha): una factoría de sal abandonada en Guadalajara

jueves, 9 de mayo de 2019




Aquellos que somos de costa asociamos la producción de sal con instalaciones situadas al borde del mar, como las Salinas de Janubio en Lanzarote o las fábricas de sal de Torrevieja.

Pero en tiempos pasados fueron explotadas salinas en el interior, muy lejos de cualquier mar actual. En una época en que los transportes eran pocos y la costa insegura, tener fuentes de sal en mitad de la península era un recurso muy valioso.

 

Ya habíamos visto Sigüenza en uno de los últimos post y hoy voy a hablar de unas que están en su término municipal: las Salinas de Imón, que en su día fueron las de mayor producción de la Península y que estuvieron funcionando hasta la década pasada.

Según leo en la Wikipedia, parece que volvieron a explotarse a partir de 2015, pero a finales de 2017 y de 2018, las dos veces que he pasado por allí, el lugar me parecía completamente abandonado. El truco está en que las cinco nuevas piscinas que abrieron están siguiendo el curso del río hacia el este. Desde la carretera no resultan fáciles de ver, al menos si vienes desde Sigüenza o Riba de Santiuste. Un rápido vistado a Google Maps os ayudará si pretendéis visitarlas.



La explotación de la sal en Imón comenzó durante la ocupación romana, aunque las salinas parecen haber sido fundadas como tal allá por el siglo X, una vez recuperadas estas tierras de manos musulmanas. Al principio eran utilizadas por la Corona para pagar favores a grandes señores y obispos, hasta que finalmente fueron concedidas al obispado de Sigüenza.

Con el tiempo volverían a manos de la Corona, que en tiempos de Carlos III construirían el antiguo complejo, que estuvo en funcionamiento hasta principios de este siglo. Los edificios, que están en la carretera que comunica Atienza con Sigüenza, están en estado ruinoso y es una lástima. Son una muestra de arquitectura industrial del siglo XVIII que debería preservarse. Si véis las imágenes de la zona en Google Street View veréis el rápido deterioro de los mismos. En las imágenes de 2008 el tejado, deteriorado, aun se mantenía en pie. Hoy en día nada queda de él, salvo escombro.

 

Las salinas de Imón aprovechan los salares subterráneos que están a orillas del Río Salado, que también alimentaba las cercanas salinas de Bujalcayao (que no conozco). La técnica es la misma que en otros sitios: algunas norias extraen el agua para depositarla en las diferentes piscinas. En ellas la sal se separa del agua por evaporación y tras varios procesos para aumentar la calidad del producto se lleva a los almacenes en espera de ser transportada a los clientes.

 

Es una lástima que el tejado del almacén de Imón se haya desplomado. Su fachada es monumental y lo que se puede adivinar a través de las rendijas de la puerta era digno de ver: una gran nave con gruesas vigas de madera que sostenían el techo. Nada mal para el siglo XVIII

El mapa

Ruta por Guadalajara

Atienza (Guadalajara, Castilla-La Mancha), la villa de los arrieros

domingo, 5 de mayo de 2019

 Nuestro recorrido por tierras de Guadalajara continúa en Atienza. Atienza es uno de esos sitios que te suenan porque da origen a un apellido pero no sabrías situar en un mapa y más adelante resulta que pasas un par de veces por allí en poco tiempo. En mi caso, dos veces en un año exacto.

Atienza destaca cuando te acercas desde lo lejos. Al estar en un cerro que domina una zona relativamente llana su silueta llama poderosamente la atención, sobre todo debido a la torre de su castillo, que se yergue poderosa en uno de los laterales del edificio.

 

Atienza fue próspera durante la Edad Media y la planta de la villa procede de esa época. Como toda ciudad medieval se construía el pueblo dentro de las murallas y el urbanismo no era demasiado ordenado, aprovechando todo el terreno disponible para construir. Consecuencia de esta prosperidad son las casas blasonadas que hay repartidas por la villa, sobre todo en las calles principales.

Las dos plazas principales de la villa tienen soportales. No sé a vosotros, pero a mi siempre me ha gustado este tipo de plazas, tal vez porque en Galicia también son comunes. Las columnas de las de Atienza, sin embargo, me han parecido curiosas porque no son tan fuertes como las que he visto en muchos otros sitios y algunas parecen de inspiración griega.

 

Atienza es antigua. Los romanos ya encontraron a Atienza poblada, habiendo resistido la conquista. Sin embargo, la época de mayor esplendor de la villa fue durante la Baja Edad Media ya que, al igual que Sigüenza, se encontraba en una zona de gran importancia estratégica al ser zona de confluencia entre aragoneses, castellanos y andalusíes. El comercio era próspero en esta zona y en Atienza  

En el siglo XII pasaría a formar parte definitivamente de Castilla, de quien obtendría fuero y fundándose la Comunidad de Villa y Tierra de Atienza.


La histórica lealtad de la villa a los reyes fue recompensada con varias estancias prolongadas de los mismos, lo que testimonia la importancia e influencia que llegó a tener en aquellos años.

Una de las tradiciones de la villa está relacionada con uno de los reyes. Alfonso VIII llegó al trono a los tres años de edad y tras varios avatares, acabaron en Atienza. Alfonso era perseguido por Fernando II de León, que veía la oportunidad de hacerse con la corona castellana. Sitiada Atienza, el rey pudo huir por un ardid de los arrieros de Atienza, que fingiendo una romería lo sacaron de la villa, a Segovia primero y a Ávila después.


El declive comenzó en el siglo XV, tras una guerra entre el condestable Álvaro de Luna y los Infantes de Aragón. A partir de ese momento Sigüenza tomó su relevo como ciudad más importante de la región. El desplazamiento de las rutas comerciales fue la puntilla para Atienza.

Y tocó fondo durante la Guerra de la Independencia. Siendo cuartel general de El Empecinado, Atienza fue atacada en varias ocasiones por los franceses, que destruyeron parcialmente el castillo, saqueado sus iglesias y provocando un gran incendio que afectó a la mayor parte de la población.


Atienza tuvo un gran patrimonio eclesiástico, contando con catorce iglesias. Actualmente sólo se conservan ocho de ellas, no todas en uso religioso, siendo reconvertidas algunas de ellas en museos (el de arte sacro o el de La Caballada, por ejemplo) y otras en viviendas. Y alguna más está en un estado ruinoso.

El castillo, como dije antes, destaca cuando te acercas a lo lejos. Es una figura inconfundible y permite imaginar lo que un día fue un poderoso recinto amurallado. Parte de las murallas han llegado hasta nuestros días, en un estado de conservación bastante aceptable. Por aquí habría pasado el Cid y de hecho es mencionada en el Cantar de Mío Cid, donde se alaba su fortaleza.

El mapa

Ruta por Guadalajara

Sigüenza (Guadalajara, Castilla-La Mancha), la guardiana del Henares

jueves, 25 de abril de 2019

 

Sigüenza es otro de esos pueblos medievales que abundan en la mitad norte de la península, de cuando la Reconquista era cosa seria. Aunque la ciudad en sí no es del todo conocida, sí que lo es el apellido Sigüenza, que es relativamente frecuente en España.

Sigüenza es un festín para los ojos. Dispone de una concatedral que preside una plaza rodeada de soportales y desde la que parte una calle que sube hasta el castillo, que actualmente es Parador Nacional. Estos tres elementos son lo más espectacular de la ciudad (tal es su título), pero no son ni mucho menos lo único que merece la pena ver.

Murallas de Sigüenza

Sigüenza dispone de un casco histórico que merece mucho la pena visitar. Sus calles ofrecen innumerables rincones para el aficionado a la arquitectura o a la fotografía. Casas que parecen tener siglos a sus espaldas y que lucen como el primer día.

En tiempos Sigüenza fue un lugar importante. Su situación, en el valle del Henares, la hace controlar una de las principales rutas de comunicación de la península. Por ejemplo, igual que Daroca, está en uno de los caminos que unen Madrid con Barcelona. Y en la ruta más directa a Zaragoza, la otra capital de la Corona de Aragón.
 
Plaza Mayor y Catedral

Pero la historia de la ciudad comienza mucho antes y hay evidencias de poblaciones antes de la llegada del Imperio Romano, tanto cerca de la ubicación actual como en lugares cercanos, como el castro de Castilviejo. Ya era importante para los celtíberos y fue asediada por el cartaginés Aníbal. Para los romanos también era importante porque la calzada que unía Zaragoza con Mérida pasaba por aquí. La diócesis fue fundada en primer término durante la ocupación visigoda o tal vez en los últimos tiempos del Imperio.

 
Castillo de Sigüenza (Parador de Turismo)

Como casi toda la península Sigüenza fue ocupada por los invasores árabes, que construyeron una alcazaba para guardar el valle del Alto Henares. Tras la conquista cristiana se recuperó la diócesis y se construyó su imponente catedral, finalizada siglos después, y la alcazaba fue reformada para darle su aspecto actual. La Reconquista fue un período complicado para la ciudad puesto que estaba en zona fronteriza y sufrió ataques de uno y otro lado debido a su valor estratégico. La plaza que está enfrente de la catedral fue construida por el futuro Cardenal Mendoza, que llevó a la ciudad a su máxima prosperidad. Por bula de este cardenal Juan López de Medina fundó la Universidad de Sigüenza, que desaparecería durante el siglo XIX para integrarse en la de Alcalá.
 
Plazuela de la Cárcel

Durante la Guerra Civil Sigüenza quedó en el territorio controlado por la república y la guarnición de la ciudad, que no pertenecía al ejército regular fusiló al obispo. A finales de 1936 las tropas franquistas tomaron la ciuda y más tarde fue bombardeada por los republicanos. De estos episodios aún restan desperfectos y las huellas de los impactos de balas en las paredes de la catedral y otros edificios

Además de la catedral, la plaza y el castillo, destacan en Sigüenza sobre todo edificios religiosos, como numerosas iglesias y monasterios y algún humilladero, algún edificio civil como la Casa del Doncel o la antigua plaza mayor, de origen medieval y restos de las murallas de la ciudad. Este importante patrimonio le valió a Sigüenza la declaración de conjunto histórico artístico a mediados del siglo XX.

 
Castillo de Riba de Santiuste

Pero no sólo merece la pena visitar la capital municipal de Sigüenza. En su término municipal hay otros puntos de interés, como las Salinas de Imón o la población de Palazuelos, con su castillo y lo que queda de sus murallas (y que no visité porque estaba diluviando), el castillo de Riba de Santiuste o el castillo de Pelerina.

Mapa

Ruta por Guadalajara

Molina de Aragón (Guadalajara, Castilla-La Mancha), uno de los castillos más grandes de España

martes, 23 de abril de 2019


 

Guadalajara es una gran desconocida. Me avergüenza decir que hasta hace relativamente poco, finales de 2017, nunca había puesto el pie en esta provincia.

Así que con este voy a iniciar una serie de artículos sobre lugares de la provincia que merece la pena conocer para conformar una ruta que no va a ser ni mucho menos exhaustiva pero tal vez os llame la atención lo suficiente como para dedicarle una segunda mirada.

No soy muy optimista con respecto a esto. Si todo un premio Nóbel se hizo todo un "Viaje a la Alcarria" y escritores como Leandro Fernández de Moratín también pusieron de su parte, un blog como este, que no lee nadie, no va a cambiar la tendencia.Y empezaré por Molina de Aragón.


Molina de Aragón, a pesar de lo que indica su nombre, no es parte de Aragón. Sólo lo fue durante un par de cortos períodos durante los siglos XII y XIV. En la primera de esas ocasiones Alfonso el Batallador la conquistó y su heredero, pocos años después, la cedió a Castilla. En la segunda, durante nueve años y debido a una rebelión contra el señor recién nombrado por el Rey de Castilla, los molinenses ofrecieron la villa a Aragón. El asunto se resolvió con el matrimonio de una Infanta de Aragón con un Infante de Castilla y la vuelta definitiva de Molina a manos castellanas.


Molina ostenta el título de Muy Noble y Leal por su resistencia durante la Guerra de Independencia contra Francia. Fuera de eso, parece que su historia es bastante tranquila

Su edificio más destacado es el Castillo de Molina de Aragón, también conocido como Castillo de Molina de los Caballeros. Es un castillo-alcázar fundado por los andalusíes y tomado y reformado por aragoneses y castellanos. Tras el declive del Califato fue capital de una pequeña y efímera taifa. A día de hoy es el castillo más grande de la provincia y uno de los más grandes de España. Sus edificios principales están bien conservados, aunque la muralla requeriría un poco más de cariño en algunos tramos.

 

Lamentablemente cuando fui estaba cerrado y no pude visitar el recinto, pero desde el exterior su aspecto es impresionante.

Sería un error visitar el castillo y olvidarse de Molina. Aunque su casco antiguo tal vez no sea tan bonito como el de otros lugares tiene algunos puntos de interés como el Puente Viejo, que cruza el río Gallo, o el monasterio de San Francisco, que data del siglo XIII.


Sin embargo el lugar más conocido de la comarca no está en Molina de Aragón o en su término municipal sino en el vecino de Campillo de Dueñas, donde se ubica el Castillo de Zafra y donde se rodó una escena clave de la famosa serie "Juego de Tronos". Este castillo era dependiente del de Molina y a pesar de las apariencias era difícil de tomar.

Cuando Castilla y Aragón se unieron dinásticamente perdió su interés estratégico y perdió su importancia. Cayó en ruinas y los restos que quedaban fueron vendidos en el siglo XX a un particular, descendiente de los custodios del castillo, que invirtió la mayor parte de su fortuna en devolverle su antiguo aspecto.

Mapa

Ruta por Guadalajara

    Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)

    sábado, 19 de abril de 2014

    El Trigal (Ciudad Real, España)
    Campo cultivado cerca de Las Tablas


    El Molino de Molemocho (Las Tablas de Daimiel, España)
    Molino de Molemocho


    Pasarelas
    Pasarela para visitantes


    Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)
    Observatorio


    Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)
    Humedal


    Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España)
    Humedal y pasarela


    Aunque normalmente en este blog prefiero ir poniendo lugares poco conocidos a veces apetece escribir algo sobre otros que lo son un poco más pero a los que tal vez no se les dé la importancia que tienen. Además, tampoco había publicado nunca un destino en Castilla-La Mancha.

    La formación de las tablas se produce por el desbordamiento de un río al cruzar una llanura, creándose de esa forma un ecosistema húmedo en una zona seca. Antes había más en la Península, pero hoy en día tan solo las de Daimiel subsisten.

    Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, son tal vez el Parque Nacional español más machacado y uno de los menos conocidos. Sobre-explotación hídrica, obras hechas sin ningún sentido común como el embalse del Azuer, sequías y una permisividad excesiva a la hora de permitir que hectáreas de secano pasasen a regadío casi lograron su desecación completa.

    Además de refugio para un tipo de vegetación muy amenazado, las Tablas son el refugio y lugar de alimento de numerosas aves acuáticas que han establecido como lugar de parada estos humedales durante sus largas migraciones estacionales.

    Para evitar la desaparición del humedal el gobierno español inició un plan de compra de tierras en los alrededores del mismo para hacerse con los derechos de regadío de esos terrenos y así paliar la sobre-explotación de los recursos hídricos, y se ha forzado una gestión menos agresiva de los ríos que alimentaban a las Tablas.

    Otro gran problema para las Tablas de Daimiel fueron los incendios de las turbas que ocurrieron a partir de 2009 y que sólo se extinguieron cuando llovió en cantidad suficiente para anegar el subsuelo. De todas formas, el estado había aprobado un transvase de agua desde el Tajo como solución casi desesperada cuando falló todo lo demás.

    Afortunadamente, parece que en los últimos años se está reconduciendo la situación y hasta ha vuelto a brotar agua de los cercanos Ojos del Guadiana, aunque no se considere (todavía) que es agua del río. Si los siguientes inviernos son tan lluviosos en la zona como estos últimos se supone que acabarán rebrotando.

    La visita al Parque pasa obligatoriamente por ir al centro de visitantes, desde el que parten varias rutas, diferenciadas por colores, que recorren varias de las islas situadas en la confluencia entre el Guadiana y el Cigüela. Antes de llegar al centro de visitantes hay una cosilla que ver: el Molino de Molemocho.

    Se trata de un enorme molino que aprovecha el agua del Guadiana, a la que embalsa, para realizar su trabajo. Nadie sabe exactamente la historia de este edificio pero, al parecer, ya estaba por aquí en tiempos de Felipe II el cual, por cierto, fue uno de los primeros protectores de las Tablas a las que mandó "guardar muy bien". Hoy en día es un segundo centro de visitantes, pero su horario es bastante más restringido que el principal. De hecho, no pude acceder al edificio ni a sus anexos y me tuve que conformar con hacer alguna foto desde la carretera.

    El coche puedes aparcarlo cerca del Centro de Visitantes principal. Desde aquí puedes empezar varias de las rutas que recorren el Parque y que están convenientemente señalizadas con códigos de colores y que están muy bien enlazados.

    A pesar de ello y como concesión a los visitantes se han hecho algunas cosas que no me han gustado, como algunos caminos peatonales construidos con piedra y tierra, interrumpiendo el flujo de agua, lo que puede llevar a la polderización de algunas áreas hoy inundables.

    Otras rutas, sin embargo, están realizadas utilizando pasarelas de madera, mucho más respetuosas y que cruzan las charcas permitiendo a las aves acuáticas desplazarse libremente a un lado y otro de la misma y llevan a varios observatorios de aves desde los que podemos tener panorámicas del humedal más cercano, como el que hay en la Isla del Pan y donde también se conserva la caseta de uno de los primeros guardias del parque, que vivía allí con su familia, como sus antepasados antes que él.

    También hay algunos embarcaderos para uso por parte del personal autorizado, desde donde pueden salir a recorrer las Tablas de Daimiel en embarcaciones de poco calado.

    No está de más recordar que no se puede alimentar a los animales o alterar el hábitat cortando plantas o arrojando cosas al agua y que no está permitido salirse de las sendas marcadas. Hay que respetar el santuario para ayudar a su conservación.

    El Mapa