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Albarracín (Teruel, Aragón): Tal vez el pueblo más bonito de España

viernes, 12 de junio de 2020


En toda lista de Pueblos Más Bonitos de España aparece, y nunca en uno de los últimos lugares. Albarracín es, para muchos, el pueblo más bonito de España y con toda la razón.

Albarracín está situado en un lugar muy particular de la península ibérica ya que desde su término municipal los ríos pueden verter en el Mediterráneo o el Atlántico. De hecho, el Tajo nace muy cerca de Albarracín, donde comienza su periplo hasta desembocar en Lisboa, casi mil kilómetros después.


Pero aparte de estas curiosidades geográficas, Albarracín brilla con luz propia gracias a su casco antiguo y a su muralla, en un espectacular estado de conservación y sin dar la impresión de estar recorriendo un parque temático como ocurre en otras zonas. Albarracín te transporta a la Edad Media más que ningún otro lugar que conozca, ya que sus edificios siguen manteniendo ese aspecto irregular y artesanal que en otros lugares se ha perdido, con paredes trazadas con escuadra y cartabón y losas de piedra perfectamente lisas y brillantes. Además, la coloración rojiza del rodeno le da una apariencia estética muy particular que contribuye a aumentar esa sensación.


Lo fácil hubiera sido "modernizar" el aspecto del pueblo, como ha pasado en otros lugares, pero en Albarracín comprendieron que sería un error porque la gracia (y la prosperidad) de la villa dependen de esta identidad.

A mí me tocó visitar Albarracín en un día de lluvia. A pesar de lo que pueda parecer lo agradezco, a pesar de la incomodidad de cargar con el paraguas. La lluvia le daba un aspecto más único si cabe. Ver esa luz filtrada en las estrechísimas calles que van desde la Plaza Mayor hasta la Puerta de la muralla es una de las estampas más bonitas que puedo imaginar.


Albarracín tiene su origen en la tribu celta de los lobetanos y fue habitada también por romanos y visigodos. Pero su época de mayor esplendor llegó durante la Edad Media. A la caída del Califato de Córdoba los gobernadores de la zona, los Banu Razin, a los que la población debe su nombre, consiguieron la independencia. Durante alrededor de un siglo la pequeña Taifa de Albarracín sobrevivió entre reinos cristianos de Castilla, Aragón y Navarra y las poderosas taifas de Toledo, Valencia y Zaragoza. Finalmente un gobernador de Valencia fue el que derrocó al último rey albarracinense.

Curiosamente pasó a manos cristianas por cesión y no por conquista, ya que el último señor islámico, el Rey de  se la entregó al señor de Estella como pago por los servicios prestados en su lucha contra los Almohades. Así que Albarracín tuvo un segundo período de independencia durante la época cristiana, pero bajo posesión de un vasallo del rey de Navarra.

 

Las murallas fueron entonces ampliadas para llegar a lo alto de la ladera en que se asienta el pueblo, alcanzando la torre de vigilancia que ya estaba allí construida. Pero esta mejora defensiva no evitó que la ciudad cayese en manos aragonesas tras su conquista definitiva por parte de Pedro IV de Aragón. Los fueros que tenía entonces Albarracín pervivieron hasta su abolición parcial por Felipe II y su abolición total con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V. De hecho, buena parte de la historia de Albarracín es la de la lucha por proteger sus fueros y parte de su decadencia se debe a haber perdido esta lucha: Felipe II creó el obispado de Segorbe para minar al de Albarracín y con el tiempo ese fue uno de los factores de su declive.


Siguió sufriendo la ciudad en la Guerra de la Independencia, ya durante el siglo XIX, cuando fue sometida a sitio y bombardeada por las tropas napoleónicas. Prácticamente toda la industria de la ciudad, basada en molinos, talleres textiles y fundiciones, fue destruída. Quedar en la zona rebelde durante las Guerras Carlistas acentuó la crisis que ya se venía sufriendo desde tiempos de Felipe II.

Albarracín, dentro del proceso de conservación histórica que se inició en el siglo XX, fue elegido Monumento Nacional en 1961 y es actualmente candidata a ser Patrimonio de la Humanidad.

 

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Monsaraz (Alentejo, Portugal): la perla del Alentejo

martes, 7 de mayo de 2019


 

Os había contado algo acerca del Lago Alqueva en el post acerca de Juromenha. El problema es que en Juromenha, a pesar de las magníficas vistas, sólo estábamos en la cola del embalse y luce mucho menos.

Pero hay un lugar con unas vistas privilegiadas sobre el embalse y que, además resulta que es realmente precioso.


Y ese lugar es Monsaraz, para muchos el pueblo más bonito del Alentejo. Y es decir mucho porque hay pueblos como Marvão son realmente bonitos.

Monsaraz era una villa fortificada en lo alto de una montaña y que domina una amplia región sobre el Valle del Guadiana. Si bien en su época de mayor poder la vista debió ser impresionante actualmente está a otro nivel.

 

Alqueva es una obra reciente, realizada a principios de este mismo siglo, y constituye el mayor lago artificial de Europa. De punta a punta hay unos 83 kilómetros en línea recta y su costa es de 1160 kms, que es más o menos la que resultaría de sumar la costa continental de Portugal y la de Madeira e Islas Salvajes. Todo el país menos las Azores.

La vista desde Monsaraz de esta colosal reserva de agua dulce es francamente impresionante. Es como si tuviese su propio, estrecho y recortado mar. Algo así como una ría lejísimos del océano.


Pero Monsaraz no es un mirador. Como dije antes, es el pueblo más bonito del Alentejo para muchos que conocen la región mejor que yo y es de largo el más bonito de los que he visitado. Para los portugueses Monsaraz es una de las Siete Maravillas de Portugal. Será por algo.

Monsaraz fue habitada desde la antigüedad. Numerosos restos prehistóricos como un par de menhires y un cromlech existen en la parroquia

 

Durante la Reconquista Monsaraz fue arrebatada a los musulmanes en la segunda mitad del siglo XII, por Gerardo Sin Miedo, el mismo que había conquistado Juromenha. Pasaría más de un siglo hasta que recibió fueros, lo que es algo extraño teniendo en cuenta la importancia estratégica de la plaza, primero por su cercanía a los territorios musulmanes y segundo por su posición cercana a la frontera con el Reino de Castilla.

A pesar de ello y de estar en lo alto de una montaña hay aparcamiento gratuito suficiente, al menos en días de semana, para aquellos que se acercan con su coche y sin alejarse demasiado de la puerta principal.


La piedra de la muralla es oscura y contrasta vivamente con las casas del interior, que recuerdan a los Pueblos Blancos andaluces. La forma del pueblo es como un huso, adaptándose al terreno, y desde la puerta de entrada, flanqueada por dos torres, parten varias calles que convergen en las cercanías del castillo, en el extremo opuesto de la muralla.

El castillo es una fortaleza articulada entorno a un pequeño patio de armas que hoy en día aparece rodeado por un graderío y presidido por una gruesa torre del homenaje. En Portugal está prohibido matar a los toros durante los festejos taurinos, pero este patio de armas es uno de los dos únicos lugares de del país donde esta prohibición no tiene efecto.

 

Las calles, adoquinadas, están cerradas al tráfico y son una preciosa área peatonal. Hay talleres de artesanía y restaurantes por todas partes. Y pequeñas terrazas que sirven de mirador hacia un lado u otro del pueblo, alcanzando la vista muchos kilómetros en cualquier dirección. Pero esta sensación de poder es aparente. Monsaraz no es capital de su municipio desde el siglo XIX, cuando Reguengos de Monsaraz pasó a ser la capital del ayuntamiento.

La afluencia de visitantes y la belleza del entorno se ve enriquecida durante el mes de julio de forma bienal celebrando el llamado "Monsaraz, Museo Abierto". Además de esto la Iglesia de Santiago es una galería de arte donde hay permanentemente exposiciones.

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Sigüenza (Guadalajara, Castilla-La Mancha), la guardiana del Henares

jueves, 25 de abril de 2019

 

Sigüenza es otro de esos pueblos medievales que abundan en la mitad norte de la península, de cuando la Reconquista era cosa seria. Aunque la ciudad en sí no es del todo conocida, sí que lo es el apellido Sigüenza, que es relativamente frecuente en España.

Sigüenza es un festín para los ojos. Dispone de una concatedral que preside una plaza rodeada de soportales y desde la que parte una calle que sube hasta el castillo, que actualmente es Parador Nacional. Estos tres elementos son lo más espectacular de la ciudad (tal es su título), pero no son ni mucho menos lo único que merece la pena ver.

Murallas de Sigüenza

Sigüenza dispone de un casco histórico que merece mucho la pena visitar. Sus calles ofrecen innumerables rincones para el aficionado a la arquitectura o a la fotografía. Casas que parecen tener siglos a sus espaldas y que lucen como el primer día.

En tiempos Sigüenza fue un lugar importante. Su situación, en el valle del Henares, la hace controlar una de las principales rutas de comunicación de la península. Por ejemplo, igual que Daroca, está en uno de los caminos que unen Madrid con Barcelona. Y en la ruta más directa a Zaragoza, la otra capital de la Corona de Aragón.
 
Plaza Mayor y Catedral

Pero la historia de la ciudad comienza mucho antes y hay evidencias de poblaciones antes de la llegada del Imperio Romano, tanto cerca de la ubicación actual como en lugares cercanos, como el castro de Castilviejo. Ya era importante para los celtíberos y fue asediada por el cartaginés Aníbal. Para los romanos también era importante porque la calzada que unía Zaragoza con Mérida pasaba por aquí. La diócesis fue fundada en primer término durante la ocupación visigoda o tal vez en los últimos tiempos del Imperio.

 
Castillo de Sigüenza (Parador de Turismo)

Como casi toda la península Sigüenza fue ocupada por los invasores árabes, que construyeron una alcazaba para guardar el valle del Alto Henares. Tras la conquista cristiana se recuperó la diócesis y se construyó su imponente catedral, finalizada siglos después, y la alcazaba fue reformada para darle su aspecto actual. La Reconquista fue un período complicado para la ciudad puesto que estaba en zona fronteriza y sufrió ataques de uno y otro lado debido a su valor estratégico. La plaza que está enfrente de la catedral fue construida por el futuro Cardenal Mendoza, que llevó a la ciudad a su máxima prosperidad. Por bula de este cardenal Juan López de Medina fundó la Universidad de Sigüenza, que desaparecería durante el siglo XIX para integrarse en la de Alcalá.
 
Plazuela de la Cárcel

Durante la Guerra Civil Sigüenza quedó en el territorio controlado por la república y la guarnición de la ciudad, que no pertenecía al ejército regular fusiló al obispo. A finales de 1936 las tropas franquistas tomaron la ciuda y más tarde fue bombardeada por los republicanos. De estos episodios aún restan desperfectos y las huellas de los impactos de balas en las paredes de la catedral y otros edificios

Además de la catedral, la plaza y el castillo, destacan en Sigüenza sobre todo edificios religiosos, como numerosas iglesias y monasterios y algún humilladero, algún edificio civil como la Casa del Doncel o la antigua plaza mayor, de origen medieval y restos de las murallas de la ciudad. Este importante patrimonio le valió a Sigüenza la declaración de conjunto histórico artístico a mediados del siglo XX.

 
Castillo de Riba de Santiuste

Pero no sólo merece la pena visitar la capital municipal de Sigüenza. En su término municipal hay otros puntos de interés, como las Salinas de Imón o la población de Palazuelos, con su castillo y lo que queda de sus murallas (y que no visité porque estaba diluviando), el castillo de Riba de Santiuste o el castillo de Pelerina.

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Ruta por Guadalajara

Granadilla (Cáceres, Extremadura): Una ciudad medieval expropiada

miércoles, 17 de abril de 2019


Aunque en España, en general, se suele respetar el patrimonio hay algunas aberraciones de difícil explicación y aún peor justificación. Granadilla es el ejemplo paradigmático de estos casos.

Hasta mediados del siglo XX Granadilla, al norte de Cáceres, era fácilmente la ciudad medieval mejor conservada de España. Y la más espectacular de las que conozco por mucho. Y entonces llegó el progreso. O mejor dicho, una versión torticera del mismo apoyada en cálculos erróneos.


Granadilla fue expropiada y su término municipal extinguido para la construcción de un embalse, el de Gabriel y Galán. Como solía pasar en esos casos los vecinos fueron desalojados y recibieron una magra compensación por sus tierras y casas. Granadilla era capital de su comarca y de su partido judicial. Creo que nunca en la historia de España se expropió una población de similar importancia.

Y Granadilla jamás fue alcanzada por las aguas. Ni siquiera en los años de mayor volumen embalsado porque incluso la parte más baja de sus muros cuenta con un buen margen en cota con respecto a la máxima capacidad.

 

Pero el daño ya estaba hecho. Sin nadie que las mantuviese, las casas fueron reduciéndose a un montón de escombros. A pesar de que tan sólo unos años después de descubrir que Granadilla jamás se inundaría se empezo a trabajar en la recuperación de las casas, el alcance de estos trabajos distaba muchísimo de lo necesario para evitar su ruina total. Hoy es un pálido reflejo de lo que debió ser en su día.

La parte reconstruida de Granadilla es su calle principal, su ayuntamiento y algunos edificios más. Se mantiene la iglesia y se han consolidado sus murallas, pero Granadilla es un monumento a la dejadez y la incompetencia, como puede serlo Belchite pero aún peor, porque ninguna guerra y ningún dogmatismo político causaron su ruina. Y todo tenía una solución relativamente sencilla.

 

Granadilla fue fundada como un puesto de avanzada para proteger la frontera del avance del Reino de León, allá por el siglo IX. Finalmente, en el siglo XII Granada, que así se llamaba entonces, cayó en manos leonesas, que la reforzaron para proteger su frontera, uno de los pocos bastiones al sur del Sistema Central. Pocos años después fue cedida a la Orden de Santiago. Siglos más tarde volvería a manos de la Corona y su influencia era tal que llegó a tener voto en Cortes a partir de principios del siglo XIV. En el siglo siguiente Granadilla pasó a la Casa de Alba, con quien prosperó y quien ordenó la construcción de su castillo. La importancia de Granadilla durante este período era tal que su señorío comprendía diecisiete municipios, incluyendo La Alberca, que ya conoceremos.

Por esta época y para evitar confusiones, Granada recibió el nombre oficial de Granadilla tras la conquista del último reino musulmán de la península, aunque hasta el siglo XIX fue el nombre que el concejo siguió utilizando en sus papeles.


Granadilla perteneció a la Casa de Alba hasta la Desamortización, momento en que se deshacen de todas sus posesiones en la villa, excepto el castillo, pasando muchas de ellas a manos de la familia Giménez, que las retendrían hasta la construcción del embalse, que recibe el nombre de Gabriel y Galán, un poeta de la región emparentado con los últimos descendientes de los Giménez.

Veinte años después de la expropiación fue declarado Conjunto histórico-artístico y cuatro años más tarde incluída en el Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados. Y por lo que se ve, tras treinta años de reconstrucción, no parece que el programa haya servido de gran cosa. De hecho, hasta parece que la intervención en algunas de las casas no fue nada afortunada, ya que no se respetaron los edificios originales.

 

Por ejemplo, la Casa de las Conchas era la más grande de la villa. Pues bien, de ella sólo queda la fachada porque tras la inclusión en el Programa se utilizó parte de su solar para construir una pista deportiva y hasta corrales. Increíble.

O la Casa de los Arcos, que es la unión de varias casas más pequeñas y cuya estructura es, por tanto, una invención de los encargados de su "recuperación". Tampoco el castillo se libró. Su ruinoso estado mereció una intervención urgente que no fue muy respetuosa con el edificio original.

El único edificio de Granadilla que no pasó a ser propiedad de la Confederación Hidrográfica es la iglesia parroquial, que sigue perteneciendo a la diócesis de Coria-Cáceres. No sé si es por cosa suya, o por la restauración, pero es un edificio alto que antaño estuvo entre casas y hoy parece estar en mitad de un descampado.


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Provence-Alpes-Côte d'Azur (y VII): Aviñón

martes, 9 de abril de 2019

 

Si antes decía que Montpellier es muy conocida, Avignon o Aviñón ha sido una de las capitales de la cristiandad durante el Gran Cisma de Occidente, lo que la convertía en una de las ciudades más conocidas del mundo en su época.

Hoy en día tal vez no sea tan conocida pero no es exactamente una ciudad anónima. Su palacio episcopal y su casco antiguo siguen atrayendo a un buen número de turistas. Tantos, que para evitar colapsar la ciudad se ha habilitado un enorme aparcamiento gratuito en una isla en mitad del Ródano, desde el cual hay lanzaderas, también gratuitas, hasta las puertas de la ciudad medieval.

 

Y a partir de ahí a subir hasta la parte alta de la ciudad vieja, donde se encuentra el palacio, los restos del castillo y un buen número de edificios monumentales.

La historia de Avignon no se entiende sin ese período de algo más de un siglo en el que el poder papal estuvo radicado aquí. Al principio de esta estancia Avignon no era una ciudad francesa sino que dependía del Reino de Sicilia, aunque la casa reinante era la de Anjou, la misma que en Francia. Avignon pasó a ser en ese momento parte de los Estados Pontificios.

 

La cosa es que los papas no dejaron Roma porque les gustase más Avignon. Hubo una fuerte disputa entre Felipe IV de Francia y Bonifacio VIII acerca de algo tan elevado y espiritual como... el dinero. El rey quería cobrar impuestos y Bonifacio decidió que a Dios lo que era de Dios y al papado lo que era del César.

La cosa siguió escalando hasta tal punto que el rey envió a su ejército a Roma y capturó al pontífice. Fue liberado, pero las heridas y el mal rato pasado deterioraron su salud y murió poco después. Su sucesor no duraría mucho, envenenado por órdenes del rey. Y el siguiente papa, Clemente V, era francés y títere de Felipe. De hecho, Clemente se establece en Avignon para que el rey le tuviese más a mano.

Un buen número de políticas que ya hemos visto en otros artículos, como la cruzada contra los Cátaros o la supresión de la Orden de los Templarios, fueron ordenadas por Clemente en favor del monarca.


Hasta 1378 la cosa fue más o menos parecida, con papas franceses, cada vez más plegados a los intereses de Francia y con autoridad sobre toda la Iglesia. Pero en ese año ocurrió uno de los grandes hitos de la historia de la Iglesia Católica: El Gran Cisma de Occidente.



Gregorio XI volvió a Roma para resolver una crisis. A su muerte el pueblo romano impidió la elección de otro extranjero para asegurar que la sede del papado permanecía en la Ciudad Eterna.

Y en Francia, claro, no querían quedarse sin ese control sobre el papado. Así que eligieron otro papa, con sede en Avignon y la situación no se resolvería hasta la expulsión de Benedicto XIII de Avignon. El hombre era súbdito aragonés y al rey de Francia no le gustaba su independencia. Se refugió en Peñíscola, donde acabó sus días.

 
Villeneuve-les-Avignon

El caso es que ese siglo y pico de presencia papal, con sus intrigas y estando en el punto de mira de gente muy poderosa dejó su huella en Avignon en su patrimonio histórico-artístico, lo que le ha valido ser elegida como Patrimonio de la Humanidad.

Su Palacio Papal es uno de los grandes hitos del gótico, siendo mayor que la catedral y siendo en sí mismo una fortaleza. En realidad es el conjunto de dos palacios, el nuevo y el viejo y en la actualidad es un museo.

 

En la plaza en la que se encuentra el Palacio hay otro más pequeño, el Petit Palais y se encuentra también la catedral, de estilo románico. Como villa eclesiástica hay varias iglesias repartidas por todo el casco antiguo y edificios como el Hôtel des Monnaies, que hasta hace unos años fue sede del conservatorio.

En la parte alta, detrás del Palacio Papal, hay unos jardines y unas buenas vistas sobre el Ródano y los pueblos circundantes, como Villeneuve-Les-Avignon.


Todo el casco antiguo está rodeado por unas murallas del siglo XIV, en magnífico estado de conservación y fuera de ellas se encuentran los restos del icónico Pont d'Avignon, que tiene dedicada hasta una pegadiza cancioncilla infantil que aquellos que hemos aprendido francés hemos tenido que cantar alguna vez. Quedan cuatro de sus veintidós arcos originales. El rey, propietario del puente, se hartó de pagar sus constantes reconstrucciones allá por el siglo XVII.

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Provence-Alpes-Côte d'Azur (VI): Luberon (III): Goult

martes, 29 de enero de 2019


Goult tal vez no sea el pueblo más conocido de Luberon. Al menos el día que fui no había casi nadie mientras que en el más famoso Gordes, costaba caminar por las calles más concurridas.

Así que si vuestra idea es conocer un típico pueblo de Luberon Goult tal vez sea uno de los sitios que deberías visitar.

Goult tiene un casco urbano compuesto por casas con la típica arquitectura provenzal. Casas buenas, grandes, de piedras rojizas y que raras veces superan las tres plantas de altura. Las fachadas con elementos vegetales, tan típicas de la zona mediterránea, también están presentes.

Como tantos otros sitios de Luberon Goult ha estado habitado desde la prehistoria, tal como atestiguan los numerosos restos hallados en su término municipal. También hay evidencias de que Goult ocupa el sitio de una antigua villa romana en tiempos del Imperio. Una de las curiosidades de Goult es que hay una cuba rupestre en la que se elaboraba el vino. No sé decir de qué tiempo data, pero bien podría ser de esta época.


Tras la caída del mismo corrió la misma suerte que Gordes y señores feudales señorearon la villa. Fue en esta época cuando se construyó el templo de Saint Michel, situado en la parte alta del parque de Nôtre Dame de Lumières y cuyo edificio actual es fruto de unas desafortunadas restauraciones.

Hacia el siglo XII y con intervención del Rey de Aragón, potencia dominante en la región, el condado al que pertenecía Goult se unió mediante matrimonio al de la Provenza. En esta misma época se construyó la iglesia local, la de Saint Pierre.


El siglo siguiente vería que el señor de Les Baux lo sería también de Goult y se implantaría una potente industria cristalera que el conde Renato, futuro Renato I de Nápoles, protegió dada su calidad.

Las Guerras de Religión también hicieron sufrir a Goult, que conoció numerosos combates durante aquellos tiempos. Paul de Sade y su superior, el inquisidor Jean de Roma, se ganaron fama de carniceros en sus esfuerzos por reprimir a los protestantes de la región


Aunque no hay un gran monumento que destaque  hay muchas pequeñas cosas para ver, como el castillo de Goult cuyo interior, hasta donde sé, no es visitable. Tampoco queda gran cosa del edificio medieval ya que fue reformado en numerosas ocasiones. Actualmente se dedica a la hostelería, pero creo que su precio, entre 6500 a 10000 euros/semana según su web, se queda fuera de nuestras posibilidades. Jugar a sentirse rey es caro.

Hay otras cosas mucho más baratas que visitar, como el Molino de viento de Jerusalén, en la parte alta de Goult y que tiene grandes vistas sobre el valle de Calavon, o lo que queda de las murallas de la ciudad.


 

En las cercanías hay otros lugares de interés como la capilla románica de Saint Véran, Lumières, que es un santuario y lugar de peregrinación para los habitantes de la zona o el Dólmen de L'Ubac.

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Languedoc-Roussillon (II): Aigues Mortes

domingo, 15 de abril de 2018

Uno de los accidentes geográficos que más llama la atención de la costa francesa es la región de la Camarga, Camargue en francés.

La Camarga, situada cerca de la Costa Azul y entre las ciudades de Montpellier, Nîmes y Marsella tiene su origen en la desembocadura del Ródano y servía de frontera natural entre las antiguas regiones de Provence-Alpes-Côte d'Azur y Languedoc-Roussillon. Actualmente toda ella está encuadrada en la nueva región de Occitania.

Aigues Mortes (Languedoc-Roussillon)

La Camargue consiste en una serie de humedales, playas, lagunas litorales, marismas, salinas, ciénagas y terrenos desecados para destinarlos a vivienda, puertos o usos agrícolas, ganaderos o turísticos. También nace por aquí el Canal du Midi, que es una de las principales vías de comercio fluvial de Francia hasta la aparición del ferrocarril y que fue iniciado durante el reinado de Luis XIV, aunque hubo intenciones de construir algo parecido desde tiempos de Nerón u Octavio Augusto

 
Y la localidad más importante de esta región es Aigues Mortes, una población amurallada construida allí por los reyes de Francia para colonizar la región. Aigues Mortes fue construida dentro de una muralla casi cuadrada con una planta ortogonal. Incluso sin conocer la historia del lugar uno se da cuenta de que fue una ciudad planificada.

 
Su nombre proviene del hecho de estar rodeada de marismas y lagunas litorales y no ser realmente una ciudad situada al borde del mar, a pesar de estar unida a él por una serie de canales que alcanzan el Mediterráneo a través de las lagunas.

El origen de Aigues Mortes y de sus murallas hay que buscarlo en la Edad Media, cuando San Luís buscaba una salida natural al Mediterráneo para su reino. A un lado y al otro de la Camargue los reyes de Aragón (Montpellier), Nápoles (Marsella) y los condes de Toulouse (Agde) le cerraban el paso. Así que consiguió que el monasterio a quien pertenecía la región le cediese su propiedad a cambio de otros terrenos. Tras construir el puerto y las primeras fortificaciones Aigues-Mortes fue el punto de partida del embarque de caballeros franceses cara a las Cruzadas.


Aigues Mortes (Languedoc-Roussillon)

Cuando la Provenza y Marsella pasan a manos francesas Aigues Mortes pierde su importancia y sólo la explotación de la sal hace que los reyes sigan teniendo interés en mantener abiertos los canales. Esta decadencia va a continuar hasta la apertura del canal del Ródano a Sète, que convierte a Aigues Mortes en puerto fluvial y marítimo a la vez.

Hoy en día es una zona muy turística. Multitud de visitantes vienen a realizar el recorrido sobre las murallas, con vistas a la ciudad, al canal y a las salinas que aún hoy se siguen explotando. Dentro de las torres hay exposiciones sobre la villa y su historia. A pie de calle decenas de negocios viven de los turistas, siendo mayoría restaurantes y tiendas de souvenirs.

 
Alejándose de la puerta es posible caminar con más tranquilidad y apreciar la arquitectura de las casas que hoy ocupan el recinto amurallado. La vista desde lo alto de las murallas sobre los tejados es una de las estampas más típicas de la ciudad. Y otra de las vistas típicas es el gigantesco montón de sal que la industria salinera tiene al sur de Aigues Mortes

Canal Rhône-Sète (Aigues Mortes, Francia)

En la parte exterior de las murallas podemos encontrar casas más modernas y un paseo al lado del canal Ródano-Sète (Rhône-Sète) que pasa al lado mismo de las murallas. Estos canales ya apenas se utilizan para mover mercancías, siendo sobre todo un recurso turístico, así que hay diversas opciones para recorrerlo gracias a las múltiples empresas que se encargan de explotarlo.

Para aparcar es mejor intentarlo hacia el pueblo y el canal, porque la parte de la ciudad que da a las marismas está rodeado de aparcamientos de pago nada baratos.

Tour Carbonnière (Languedoc Roussillon)

En las afueras de Aigues Mortes hay otros puntos de interés como la Tour Carbonnière, antiguo puesto de peaje en la única ruta que comunicaba la ciudad con el resto del Reino. Es una torre cuadrada que llama la atención por su situación, en medio de las marismas.

Le Grau du Roi (Languedoc-Roussillon, Francia)

Y más cerca del mar se pueden encontrar pueblos de vacaciones como Le Grau du Roi, que para mi es una aberración en toda regla. Se trata de un trozo de litoral donde se han construido una serie de horrorosas urbanizaciones de vacaciones, con playa artificial y varias marinas y amarraderos para embarcaciones de recreo.

En este tramo de costa mediterránea francesa son relativamente comunes esta clase de destrozos, siendo el más conocido en España Cap D'Agde, ese pueblo "nudista" (entre comillas, sí) que sale de vez en cuando en los informativos para mostrar a la gente practicando sexo en la playa en pleno día y que queda a unos 80 kms de aquí, pasando Montpellier y Sète.

Caballo en la Camarga (Languedoc Roussillon, Francia)

Pero entre estos puntos de interés hay uno más interesante: la propia Camargue. Aquellos que viven en esta región han sabido adaptarse a ella y explotarla para ganarse la vida. La Camargue es una región donde hay pocas poblaciones pero muchas granjas: melones, sandías y otros productos agrícolas locales son ofrecidos en puestos a los lados de la carretera. Y es fácil ver aquií y allí rebaños de vacunos de la raza local, el toro de la Camargue, o de caballos, pastando en los prados que se fueron generando en las zonas desecadas.


 Los toros de Camargue son parte de la afición local por los festejos taurinos. Diría que aquí hay muchos más eventos de este tipo que en la mayor parte de las zonas de Andalucía y Castilla que he visitado. Me llamaba la atención ver carteles por todas partes publicitando lo que ellos llaman el "toro piscine", que según tengo entendido se trata de intentar meter a una vaquilla en una piscina situada en el centro del ruedo. También hay corridas al estilo de las que se celebran en muchas partes de España y en otros países, utilizando la raza autóctona camarguesa.

La carne de estos animales es muy apreciada y de gran calidad ya que se crían en libertad. Hay una DO que regula su cría y comercialización.

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Otros lugares cercanos (relativamente)

Montblanc, Tarragona (Cataluña)

domingo, 14 de febrero de 2016

Montblanc (Tarragona, Cataluña)
Plaça Major de Montblanc


Montblanc (Tarragona, Cataluña)
Montblanc, Tarragona


Montblanc (Tarragona, Cataluña)
Montblanc, Tarragona


Montblanc (Tarragona, Cataluña)
Montblanc, Tarragona


Montblanc (Tarragona, Cataluña)
Montblanc, Tarragona


Montblanc (Tarragona, Cataluña)
Montblanc, Tarragona


La villa ducal de Montblanc se encuentra en la comarca de la Conca de Barberà, de la que es capital. Se trata de una villa con mucha historia, que hunde sus raíces hasta la prehistoria, teniendo dentro de su término municipal un buen número de cuevas donde se conservan pinturas rupestres de diferentes épocas. Tal es la importancia que tienen que pesó fuertemente a la hora de ser elegida la localidad como "Patrimonio de la Humanidad". En el Pla de Santa Bárbara también se conservan restos de lo que fue un poblado íbero y se han encontrado rastros romanos.

Durante la reconquista y tras haber sido conquistada por los condados cristianos el conde Ramon Berenguer IV les concedió una exención de impuestos a la primitiva población de Duesaigües, a la que renombraron como Villasalva (salvada de pagar impuestos). Años después la población sería trasladada a su ubicación actual.

La nueva población pronto tuvo castillo e iglesia, y con el tiempo recibió nuevos favores como un ayuntamiento y una veguería, una forma de organización territorial propia de Cataluña, además de las Escribanías Reales y el Estudio Mayor, lo que contribuyó a aumentar la importancia de la villa, que incluso llegó a albergar cortes en cinco ocasiones.

De esta época es también la muralla, que está en un magnífico estado de conservación y encierra un casco antiguo que merece mucho la pena. Por sus calles podemos visitar iglesias, conventos, hospitales, palacios, casonas, las plazas, la judería...

Y más o menos por esta época empezó Montblanc a perder el paso: malas cosechas, epidemias y guerras acabaron con su prosperidad, quedando buena parte de las casas, puentes y las murallas bastante degradados. La Guerra de los Segadores se cebó con el pueblo y durante la retirada de las tropas castellanas de Palavicino fue saqueada y se destruyó el archivo. Iglesias, casas y murallas sufrieron importantísimos daños. A esto se le conoce como La Gran Quemada.

Pero las desgracias no terminaron ahí: la Guerra de Sucesión significó el final de los privilegios que tenía y durante la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas también sufrió mucho. Incluso la mejora de las condiciones de vida y la remontada de mediados del siglo XIX fueron cortados por una plaga de filoxera que acabó con sus viñedos. Sólo un siglo después, a mediados del XX, la población remontó definitivamente.

Hoy en día, como dije, el estado de conservación es francamente bueno y no entiendo cómo puede ser que no sea más conocida. No está mal comunicada, tiene uno de los conjuntos amurallados más interesantes de la Comunidad y todo el patrimonio histórico y arquitectónico que posee son de primer nivel. Para verla con calma y pasar el día en ella.

En lugar de recomendaros visitar tal o cual cosa es mejor recomendaros entrar en la oficina de turismo, coger un folleto y luego caminar libremente por la villa dejando que os sorprenda. Es algo que me hubiera gustado hacer, pero empezó a caer el gran aguacero y decidí que era mejor continuar mi camino. Tenía pocos días y muchos sitios todavía por descubrir.

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