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Fuerteventura (I) Las Dunas de Corralejo (La Oliva)

miércoles, 17 de mayo de 2017

Ferry de Corralejo a Playa Blanca
Ferry de Corralejo a Playa Blanca


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Cuando visitas Lanzarote es una tontería no visitar Fuerteventura. Las dos islas están separadas por 45 minutos de barco, entre Playa Blanca (Yaiza, Lanzarote) y Corralejo (La Oliva, Fuerteventura). Hay multitud de frecuencias a lo largo de todo el día (sobre 17 si no estoy mal informado) y operadas por tres compañías: Romero, Armas y Fred Olsen.

Armas y Fred Olsen te ofrecen la posibilidad de embarcar tu coche de alquiler y eso es aprovechado por mucha gente.

Aunque sobre esto hay que tener en cuenta dos cosas: hay que ver que tu compañía permita utilizar el vehículo fuera de su isla de origen (por ejemplo, TopCar Autoreisen no lo permite y Hertz y sus marcas asociadas, como Faycan, si). Y también puede ser que te resulte más barato navegar con Romero y alquilar otro coche en Fuerteventura, que es lo que hice yo ahorrándome 30 euros en el proceso. Todo es cuestión de echar números, porque llevar el coche en el barco no es barato.

Empecemos entonces nuestra visita a Fuerteventura por las Dunas de Corralejo, las más grandes de las Islas Canarias y no de los lugares más visitados de toda la isla debido a su belleza, sus playas de arena blanca y fina y su cercanía a Lanzarote.

Una de las cosas que siempre me sorprendió de nuestro planeta es la capacidad de la vida, o de sus restos, para transformar el paisaje. Bien, pues las Dunas de Corralejo tienen origen orgánico: toda la arena que veáis aquí es el producto de la desintegración de infinidad de conchas de moluscos a lo largo de millones de años. Impresionante, ¿verdad? No tanto si te das cuenta de que todos esos maravillosos paisajes calizos que tengo por rutas anteriores, sobre todo en el norte de Castilla, tienen el mismo origen. Y pensad que buena parte de la Península Ibérica es caliza.

Como cualquier otra zona dunar de España o Portugal, las Dunas de Corralejo son una zona ventosa. De hecho, si no hubiese viento no habría dunas ya que no habría ningún agente que transportase la arena. Y por ello esta zona es propicia para la práctica de deportes acuáticos como el windsurf o el kitesurf, y de hecho hay muchos establecimientos donde te alquilan el material o te dan clases, a lo largo de todo el litoral. Si te gusta la maratón, parece ser que hay una media maratón que recorre las dunas, aunque a mi, personalmente, me aparece aberrante hacerlo en un sitio así.

Otros deportes que se practican en las playas de las Dunas de Corralejo son las cometas (hay un festival internacional en noviembre) o el buceo.

Toda la costa de las Dunas es accesible a través de la carretera FV-1, que comunica Corralejo con Puerto del Rosario, la capital de la isla. Hay multitud de lugares donde aparcar para poder ir a una de las muchas playas y caletas que te encontrarás a lo largo de los ocho kilómetros litoral dunar. Es habitual la presencia de nudistas, aunque si eso te incomoda seguramente encontrarás lugares suficientes donde estés a gusto.

La carretera está en muy buenas condiciones y sorprendentemente limpia, lo que habla muy bien de los servicios de mantenimiento. Aún así precaución. En caso de frenada no sería nada extraño estar pisando una fina capa de arena que altere la distancia necesaria para detener tu coche. Si eres de los que adoran leer la letra pequeña de la matrícula del coche de enfrente es mejor que aprendas a mantener la distancia de seguridad. Al menos en este tramo.

Aunque cae de cajón nunca está de más recordarlo: esta es una zona especialmente protegida. Es habitual ver cetáceos en la costa y en el interior hay varias especies endémicas, tanto vegetales como animales y en altísimo riesgo de extinción. Así que nada de arrancar flores y plantas, no dejéis basura, nada de gritos y no os metáis con los bichos. Hay gente que parece que nunca ha pasado de preescolar.

Las Dunas de Corralejo también han servido como plató de diferentes producciones, siendo la más conocida de las recientes Aliados, con Brad Pitt y Marion Cotillard y que se suponía ambientada en el área de Casablanca, en Marruecos.


El Mapa
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Costa de Palafrugell: Llafranc y Tamariu (Girona, Cataluña)

lunes, 25 de abril de 2016

Llafranc, Palafrugell (Girona)
Llafranc, Palafrugell


Llafranc, Palafrugell (Girona)
Llafranc desde el Far de S. Sebastià


Tamariu (Palafrugell, Girona)
Tamariu, Palafrugell


Tamariu (Palafrugell, Girona)
Tamariu, Palafrugell


Tramadiu (Palafrugell, Girona)
Tramadiu, Begur


Uno de los trozos de costa más conocidos y promocionados de España es la Costa Brava, ese tramo de litoral que va desde Blanes a la frontera con Francia y dodne hay un poco de todo, desde auténticos desastres como Lloret de Mar (es difícil calificar de otra cosa a un pueblo donde se han cometido tantos despropósitos en tan poco espacio) hasta tramos absolutamente vírgenes como las costas de Cap Creus, donde la naturaleza ha mantenido alejados a quienes ven pecado dejar un metro sin cemento.

Y dentro de los lugares donde la gente ha conseguido aprovechar el entorno con gusto podemos encontrar Palafrugell, cuya costa me ha parecido una pequeña joya, con lugares de difícil acceso y que no son demasiado conocidos por la gente que pasa por aqui de forma casual. Dicho de otra forma, si vas a Palafrugell mejor documéntate antes o pasarás de largo sin ver algunas de sus maravillas.


Aunque hay mucho más para ver (os recomiendo hacer alguna de las rutas de senderismo que recorren la costa), voy a centrarme en un par de lugares del municipio.

El primero sería Llafranc, un pequeño pueblo de pescadores que ha sabido subierse al tren del turismo sin dejar de ser lo que siempre ha sido, sin perder su esencia. Llafranc destaca por sus casitas integradas en el entorno, entre los pinos, escalando por las paredes rocosas que descienden hasta la playa donde puedes ver las barcas de pescadores varadas en la arena, algo que se ha perdido en demasiados sitios, donde estos oficios tradicionales y que daban sentido a las poblaciones se han arrinconado, como si molestasen. Es famoso el festival de habaneras de Llafranc, que se celebra en agosto

Desde Llafranc podemos subir hasta el faro de San Sebastià. Ya el camino merece la pena con sus vistas, pero las que hay desde arriba son espectaculares. De nuevo recomendaros que investiguéis un poco: yo estuve en el faro y no sabía nada ni de la torre de vigilancia ni del poblado íbero que hay allí. Me lo perdí. Me enteré mucho tiempo después. Como podéis ver en la foto las vistas son un auténtico lujo, con la comarca del Baix Empordà luciendo en todo su esplendor.

Un poco más adelante, siguiendo la costa hacia el norte, está Tamariu. Es un pueblo de pescadores más humilde que el de Llafranc y cuya pequeña playa también está ocupada parcialmente por las barcas. Tan humilde es que a principos del siglo XX nadie vivía aquí y sólo había casetas para guardar los aparejos de pesca.

Hoy en día la principal industria de Tamariu es el turismo y su punto fuerte son las actividades náuticas. Deportes como el paddle surf, el submarinismo o la vela son ofertados por el club náutico local. Una de las rutas de senderismo de las que hablaba antes y que os recomendaba une a Tamariu con Llafranc. Es un buen paseo, pero hay acceso a playas que de otra forma no serían accesibles, así que merece la pena.

A donde no se puede llegar ni caminando, o al menos no tengo noticia de ello, es a la de Tramadiu, ya en el vecino municipio de Begur. No tengo mucha información sobre esta cala y la poca que pude encontrar está en catalán (y aunque usualmente entiendo el idioma me temo que no he tenido mucha suerte con los pocos artículos que he encontrado

Otro sitio que no he visto, e investigando para escribir este post parece que me he perdido algo interesante, es Calella de Palafrugell, un poco antes de Llafranc. El hecho de que la carretera desde Cala Castell en Palamós no siga bordeando la costa (cosas del terreno) me hizo saltármela. Al parecer es otro antiguo pueblo de pescadores que también ha sabido adaptarse al turismo y al menos en las fotos que he visto y un pequeño paseo por Google Street View su aspecto desde el mar y la playa es fantástico

El Mapa
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Cabo de Gata-Níjar (Almería, España)

domingo, 1 de junio de 2014

Playas del Cabo de Gata (Almería, España)
Playas del Cabo de Gata


El Cabo de Gata (Níjar, Almería)
Faro del Cabo de Gata


Faro del Cabo de Gata (Almería, España)
Faro del Cabo de Gata


El desierto de Almería (Níjar, España)
El desierto de Almería


De caravana
De caravana


La Playa de los Muertos (Carboneras, Almería)
La Playa de los Muertos, Carboneras


Hotel El Algarrobico (Carboneras. Almería)
Hotel El Algarrobico, Carboneras


El Algarrobico (Carboneras. Almería)
El Algarrobico, Carboneras


Playa de Mojácar (Almería, España)
El Algarrobico, Carboneras


Uno de los accidentes geográficos en los que más nos fijamos los españoles en nuestra edad escolar es el Cabo de Gata, en Almería, ya que nos parece uno de los seis vértices de esa especie de pentágono que es la Península Ibérica. Las otras serían Fisterra en A Coruña, Cabo de Roca en Estremadura (Portugal),São Vicente en el Algarve (Portugal), Tarifa en Cádiz y Cabo Creus en Girona. Este es el punto en que el Mediterráneo deja de recorrer la Península de oeste a este para pasar a hacerlo de sur a norte.

El cabo está en el municipio de Níjar, fronterizo con la capital provincial y su entorno es uno de los lugares más desérticos que he visto en España. Es por eso que un poco más interior, donde los italianos rodaron centenares de spaguetti western, se conoce como Desierto de Tabernas. No tuve tiempo de acercarme a ver los pueblos del oeste que aún quedan en pie, así que quedará para otra ocasión

Empezamos el recorrido antes del cabo, en el límite entre el municipio de Almería y el de Níjar, que es una larga playa que no ha sido completamente ocupada por hordas de promotores urbanísticos intentando construir en terreno inundable. Salvo una urbanización situada cerca de Retamar y un pequeño pueblo de pescadores que es el último enclave habitado antes del Faro de Gata, la costa está completamente despejada de viviendas.

De alguna manera prevaleció el sentido común y el miedo al entorno de las salinas para conservar el litoral más o menos intacto. Las lagunas litorales, aunque mucha gente no lo sepa, han sido un enorme factor de absorción de las torrenteras que se forman en un día de lluvias torrenciales. Su eliminación, o incluso su desecación y urbanización son la causa de muchos de los episodios de inundación que vemos en zonas costeras.

Como decía, el entorno es completamente desértico, sin casi árboles o arbustos. Este es el tipo de vegetación que se puede ver por todo el entorno. Y aunque os sorprenda y a pesar de verlo todo pelado, la zona en la que estamos es una de las regiones con mayor biodiversidad de la Península. La adaptación a un medio tan duro ha sido la causa de esta variedad.

En el pequeño pueblo de pescadores los marineros varan sus barcas en la arena, a diferencia de otros muchos colegas que tienen que subirlos a espigones de hormigón. Es una estampa que era común en todo el litoral peninsular pero que se puede ver en cada vez menos sitios.

Más adelante del pueblo se encuentra el faro del Cabo de Gata, un lugar ya conocido desde antes de la llegada de los romanos: Resulta que el nombre del cabo no proviene de ninguna felina, si no de las ágatas que crecen en el terreno y a partir de ahí y desde la Reconquista una contracción fonética nos llevaría al topónimo actual. Otra opción es que los árabes tomasen la palabra "cabo" en latín como su topónimo (qabta) y desde ahí al actual. Eso significaría que el nombre real se podría decir que es "Cabo de Cabo".

En cuanto a la ubicación en si, el lugar ya fue apreciado por los romanos, que construyeron un templo aquí y que podría estar motivado por cultos de los fenicios y los tartesios hacia una diosa que los romanos identificaron con su Venus. Más adelante el lugar se fortificaría y, de hecho, el faro está construido en lo que un día fue un fuerte desarmado tras la Guerra de la Independencia.

A la hora de seguir hacia Carboneras me desvié por la zona de La Capitana, rodeando el Cabo. Sé que hay (o había, no me fijé) una carretera que va por la costa, por Cala Rajá, pero hay zonas restringidas y con paso regulado por barreras. No tengo ni idea de si es posible pasar por aquí con coche particular o no. Lo curioso es que recuerdo haberlo visto en Google Maps durante la preparación del viaje pero no recuerdo haber visto la carretera al pasar por allí. Entre los problemas que me estaba dando el móvil y estar mirando a treinta cosas se me pudo pasar perfectamente.

Y la pena es que se me estaba haciendo tarde y había nublado y por eso no pude (y tampoco me apeteció) explorar con más calma y me perdí algunas de las playas más apreciadas de la zona como Monsul, y es una lástima porque si por algo es famoso el parque es por sus playas, situadas en una de las costas más vírgenes de la Península, la mayor parte de ellas nudistas.

La playa de los Muertos en Carboneras fue la más popular para 20 minutos en 2007. No lo entiendo, ya que es una playa que está al lado de un muelle de carga para barcos carboneros y hay playas más bonitas en la zona. Como anécdota, esta playa no recibe su nombre de su aridez o de lo gris del entorno si no de los cadáveres de los náufragos que llegaban hasta aquí.

Para terminar, pasando Carboneras está El Algarrobico, una playa más famosa por los problemas urbanísticos, provocados por ese indescriptible monumento al horror que urbanístico que es su hotel, que por su belleza (para mí bastante más bonita que la de Los Muertos, por ejemplo). Después de un puñado de sentencias que lo han declarado ilegal el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía se ha desdicho y ha sentenciado que ese terreno, a dos kilómetros y pico de las casas más cercanas del núcleo urbano más próximo, es urbanizable. Con un par. De hecho, esta playa y el pueblo son una excepción en la protección del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.

Hay una buena vista de ella desde la carretera (carretera peligrosa, atención) que va a Mojácar.

Aunque estas playas se encuentra entre las más famosas de la Península personalmente prefiero otro tipo de playas, como las de Galicia y la Costa Cantábria o las de la zona de Barbate y Tarifa en Cádiz, por mencionar las que más me gustan de Andalucía (a falta de ver Doñana).

Pero dicen que algo tendrá el agua cuando la bendicen, porque aunque a mi no me haya impresionado el lugar hay verdaderos fanáticos del mismo. Tal vez con más tiempo y más sol mi opinión sería diferente. Lo que sí me quedó claro desde un primer momento es que es un lugar que merece un día entero para verlo con calma. Volveré seguro.

Sobre las fotos de playas... bien, ojalá mostrasen más playa, pero cuando un tío se baja de un coche y se saca una cámara con un 18-105 la gente muy bien puede confundirle con un mirón. Y como no se puede echar a la gente y como tampoco quiero que se confundan o se sientan molestos algunas veces tengo que hacer la foto desde un poco más atrás, como en la de las caravanas. Una pena, pero así están las cosas.

El Mapa

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La costa estremeña (Estremadura, Portugal)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Igreja de Nossa Senhora de Nazaré (Leiría, Portugal)
Igreja de Nossa Senhora de Nazaré


Nazaré (Leiría, Portugal)
Nazaré


Santuario do Senhor Jesús da Pedra (Óbidos, Portugal)
Santuario do Senhor Jesús da Pedra


Óbidos (Portugal)
Óbidos

Porto Novo, Vimeiro (Torres Novas, Portugal)
Porto Novo, Vimeiro


Praia de Ribeira d'Ilhas (Ericeira, Portugal)
Ribeira d'Ilhas


Praia dos Pescadores (Ericeira, Portugal)
Praia dos Pescadores (Ericeira, Portugal)


Praia do Sul (Ericeira, Portugal)
Playa en Ericeira

Azenhas do Mar (Sintra, Portugal)
Azenhas de Mar

Azenhas de Mar, Sintra (Portugal)
Azenhas de Mar


Aunque hoy en día no existe Estremadura como tal región administrativa en Portugal, históricamente sí que lo hizo, y su costa norte se corresponde bastante aproximadamente con la ruta que os propongo. Aunque no he visitado todos los lugares de los que voy a hablar, tengo inmejorables referencias de ellos.

Y uno de esos lugares es la pequeña villa de São Pedro de Moel, donde comenzará nuestro recorrido. Se trata de una población que conoció tiempos mejores en lo que a turismo se refiere. El suyo era un turismo elitista que aún hoy da fama al lugar, a pesar de que este carácter se ha perdido y parece que se aprecia una cierta decadencia... al menos si atiendo a lo que leo por ahí. Tienen fama sus parques entre pinares y la Pena da Saudade, donde dice la leyenda que la Duquesa de Caminha lloraba cada día a su ejecutado esposo... lamentos que alguna gente cree aún percibir en el sonido del mar.

Hacia el sur se encuentra Nazaré, otro de los grandes destinos turísticos de playa de Portugal y, para mí, uno de los pueblos más bonitos del país. No es tan espectacular como Sintra, ni tan encantador como Óbidos, pero como pueblo turístico con encanto no creo que haya muchos que superen a Nazaré en el país. Sus calles de casas blancas, su enorme playa y sobre todo la zona del mirador que está al norte de la población son muy recomendables, con sus vistas y la Igreja de Nossa Senhora.

São Martinho do Porto parece (no la conozco) un poco maltratada por el turismo, ya que en primera línea de playa se ven bastantes edificios que parecen hoteles. De todas formas, la gente habla bastante bien de su playa y de su ambiente.

Si pena tengo por no conocer São Martinho y São Pedro, más me queda por no conocer Foz do Arelho, aunque sólo sea por las curiosidades del lugar: parece estar en la desembocadura de un río, como dice su nombre... pero es que no existe ningún río Arelho y tampoco está en la desembocadura de ninguno. Foz do Arelho está en la desembocadura de la Lagoa de Óbidos, una laguna litoral del mismo tipo que otras vistas en rutas anteriores como la Lagoa de Santo André en Sines o la Lagoa de Albufeira en Sesimbra. Las fotos muestran un lugar realmente interesante... y a mi estas lagunas litorales me pierden.

La siguiente parada sería Óbidos, ya vista en rutas anteriores. Se trata de un pueblo construido mayoritariamente dentro de unas murallas y en lo alto de una pequeña elevación sobre el terreno circundante y en el que merece la pena detenerse. Por el castillo, por las vistas, por el acueducto de la entrada, por callejear... elegid la razón, pero para mí Óbidos es parada obligatoria cuando paso por esa región.

Desde aquí podemos ir hacia Peniche (cuidado, usuarios de Sygic... calcula fatal esta ruta: el mejor camino es por la vía rápida). En Peniche hay poco que ver en comparación: sus acantilados son realmente bonitos, de arenisca, y se puede coger un barco hasta las Ilhas Berlengas, unas islas a un puñado de kilómetros de la costa en las que no he estado, pero cuyo aspecto en fotos me seduce bastante. También tiene una fortaleza, pero es bastante ordinaria.

A propósito, Peniche tiene dos cámpings: el privado, con personal borde y maleducado que además trata bastante mal a los españoles y unas duchas en un estado, hablo de 2008, bastante malo y el público, mucho más barato y a la entrada del pueblo según sales de la vía rápida y con un personal muy amable y educado (y unas duchas en mejores condiciones)

A partir de este punto los amantes del surf pueden ir prestando más atención. Peniche en sí mismo y sospecho que los pueblos que he ido mencionando antes son lugares de peregrinación surfera... pero de aquí en adelante vienen las mejores playas o eso tengo entendido. Y por acojonante que parezca, el turismo no ha destrozado completamente el lugar, como podéis ver en la foto de Porto Novo, Vimeiro, donde podemos parar para ver cómo la arena fosilizada y compactada se está convirtiendo en roca... y un hotel que rompe por completo el encanto del lugar.

Por esta zona hay playas como São Lourenço, Ribeira d'Ilhas y otras, que nos van a regalar la vista hasta que lleguemos a Ericeira, otro pueblo que ya se había visto en otra ruta y famoso tanto por su turismo, como por el hecho de haber sido el punto de huida del último monarca portugués, que salvó su vida por un margen de dos escasas horas.

De Ericeira nos vamos hasta Azenhas de Mar (en muchos GPS no aparece y lo más cercano posicionado es Praia das Maças). Hay un momento en que llegamos a un cruce. Mi GPS me marcaba que es mejor ir a mano izquierda, pero por experiencia, ya que he ido por ambos caminos, es más satisfactorio ir por la derecha, aunque sea un poco más largo.

De Azenhas de Mar lo interesante es la arquitectura y el urbanismo del pueblo, construido en las riberas de una azenha, que es una torrentera que acaba en el mar. Y también es interesante ver la piscina de agua marina de la parte inferior del pueblo: durante la pleamar queda sumergida y en la bajamar esa agua queda retenida, siendo mucho mejor para el baño que la abrupta costa, que no está exenta de peligro. Por cierto que los acantilados de la zona que va de Ericeira a Azenhas son bastante interesantes de ver por lo diferentes a lo que estamos acostumbrados de ver en el norte de España.

Azenhas, por cierto, pertenece a Sintra, que aunque no queda en esta ruta siempre es digna de ver. Sintra es, en mi opinión, el pueblo más bonito de Portugal.

Y enfilamos los últimos tramos de nuestra ruta visitando el Cabo de Roca, de espectaculares acantilados y que es el punto más occidental de la Europa continental. Hace un viento del carajo, así que si vais en invierno, mejor bien abrigados.

Y para finalizar, Cascáis y Estoril, dos poblaciones que en tiempos fueron lugar de veraneo de la flor y la nata de la alta sociedad europea y que hoy se benefician de las villas y palacetes que quedaron de ese tiempo para seguir siendo uno de los destinos turísticos más conocidos del país vecino.


El Mapa
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La Côte d'Emeraude (Bretaña, Francia)

jueves, 27 de mayo de 2010

Acceso a Mont Saint Michel (Normandía, Francia)
Acceso a Mont Saint Michel


Le Mont-Sant-Michel, Manche (Normandía, Francia)
Le Mont-Saint-Michel


Le Mont-Saint-Michel
Le Mont-Saint-Michel


Fort National en Saint-Malo, Île et Villaine (Bretaña, Francia)
Fort National en Saint-Malo


Puerto de Saint-Malo (Bretaña, Francia)
Puerto de Saint-Malo


Dinard/Dinarzh, Ille et Vilaine (Bretaña, Francia)
Dinard/Dinarzh y La Rance


Fort La Latte, Cap Fréhel (Bretagne, Francia)
Fort La Latte, Cap Fréhel

La Côte d'Emeraude o Costa Esmeralda es una pequeña faja costera situada entre el Cap Fréhel y el límite entre Bretaña y Normandía, en Francia.

Es una tierra de dilatada historia a la que tuve la ocasión de hacer una pequeña escapada. Hoy vamos a ver una pequeña ruta que nos va a permitir conocer algunas de sus localidades más señeras. No es un recorrido tan exhaustivo como me gustaría y estoy muy seguro de olvidar muchas cosas importantes, pero tal vez ayude un poco a quienes tengan pensado visitar esas tierras.

Nuestro viaje comienza en el mítico Mont Saint-Michel, en lo que fue la frontera histórica entre Bretaña y Normandía, aunque hoy la frontera se haya movido unos cuantos kilómetros al oeste, posiblemente para evitar los caprichos del río Couesnon, que desemboca a los pies del monte. Ya lo dice el refrán "Le Couesnon dans sa folie mit le Mont en Normandie" (El Couesnon con su tontería puso el Monte en Normandía), y que alude al hecho de que originalmente la abadía estaba en el lado bretón del río, hasta que un cambio de curso lo convirtió en normando.

Es tal vez la parada más imprescincible de todo el viaje, ya no sólo por los valores artísticos, arquitectónicos o históricos del lugar, que sería lo más normal, si no también por la fuerza de la naturaleza en este lugar, cuyas mareas son francamente impresionantes. Además, ver todo el material que arrastran el río y las mareas y cómo este se deposita en las costas es interesantísimo.

Un advertencia: hacerse con una tabla de mareas, ya que el aparcamiento queda cubierto por el agua cuando esta sube. Sería desastroso quedarse en el monte mientras el agua se lleva nuestro vehículo.

Entrando ya en tierras bretonas podemos visitar Dol-de-Bretagne, con su dolmen, que nos habla de su fundación céltica y su catedral, de arquitectura anglo normanda. Fue una ciudad muchas veces saqueada por los vikingos, así que se ha perdido casi todo el patrimonio anterior a esta época. Muy cerquita está el Mont-Dol, que forma un estupendo mirador sobre los marais.

Nuestra siguiente parada es Cancale, famosa por sus ostras planas y que en el pasado conoció invasiones de todo tipo... ¡hasta portuguesas! Aquí es donde comienza la Côte d'Emeraude propiamente dicha. Buenas panorámicas y excelente gastronomía, el defecto que puede tener es el mismo que todas las poblaciones de la zona: una explotación turística desmesurada desde hace más de un siglo.

Siguiendo por la costa podemos ir hasta Saint-Malo, situado en la desembocadura del Rance. Aunque parece una ciudad antigua (e históricamente lo es) lo cierto es que la inmensa mayoría de sus edificios tienen apenas 70 años ya que durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado a conciencia.

Pero a pesar de todo, hay muchas cosas para ver en esta bella ciudad pesquera: desde sus murallas, algunas iglesias o su edificio municipal, hasta el Fort National, el único museo del que tengo noticia cuyo horario de apertura depende de las mareas, ya que está situado en un islote frente a la costa al que se puede llegar caminando en bajamar.

Justo frente a Saint-Malo se encuentra Dinard, que sería el lugar donde se inventó el turismo. Aquí llegaron los ingleses a finales del XIX y construyeron villas en las que pasar sus momentos de asueto viniendo desde la relativamente cercana Gran Bretaña. Arquitectónicamente es bastante interesante y establece el canon a partir del cual se construyeron otras muchas villas turísticas del mundo.

Olvidaba decir que entre Saint-Malo y Dinard se encuentra la central maremotriz de La Rance, que bloquea la salida de la ría, lo que ambientalmente hablando tiene que ser una auténtica putada.

Saliéndonos un poco de la ruta podemos acercarnos hasta Dinan, para ver su castillo, sus puentes y su casco urbano medieval, aunque tampoco puedo recomendar gran cosa porque no tuve tiempo de ir. Lo tengo en pendientes.

Siguiendo hacia Cap Fréhel podemos seguir la costa y pasar por Saint-Cast-le-Guildo, con un interesante patrimonio artístico e histórico. A decir verdad, no es nada infrecuente toparse con restos de murallas, fortalezas o fuertes por toda la región. Su situación geográfica ha hecho de Bretaña un campo de batalla hasta épocas relativamente cercanas en el tiempo.

Y finalmente Cap Fréhel, con sus vistas y sus acantilados... y con sus fuertes. Justo aquí podemos visitar el Fort-la-Latte, en un excepcional estado de conservación. Hay que llegar para verlo antes de las cinco de la tarde, que es la hora a la que dejan de recibir visitas, y la verdad es que merece la pena pagar los cinco euros que cuesta la entrada por verlo.

El mapa

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Monte Branco, Ponteceso (A Coruña)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Monte Branco desde el mirador de Taboído

Nota: Este artículo es una revisión hecha en 2021 sobre uno originalmente publicado de 2009

Uno de los muchos tesoros de Bergantiños es la desembocadura del río Anllóns, esa arteria fluvial que nace en el Monte Xalo y muere apenas 55 kms después entre Ponteceso y Cabana de Bergantiños pasando por lugares tan bonitos como el Refuxio de Verdes y, como no podía ser menos, tiene una despedida ciertamente espectacular, con un estuario de gran belleza y valor.

En este punto se pueden ver un ecosistema dunar, boscoso, limícola y acuático adyacentes y que sirven para dar cobijo a gran cantidad de aves, insectos o peces, sin faltar el famoso marisco.

Camino de la playa

Tal vez la riqueza de esta zona tenga algo que ver en la particular calidad de los percebes del cercano Roncudo, ya en la ría de Corme e Laxe, donde desemboca el Anllóns. 

 En las fotos se puede apreciar cómo es el lugar: un extenso arenal con dunas forma una lengua de playa que separa las aguas fluviales de las marinas. La verdad es que va muy poquita gente a este lugar, tal vez porque hay que caminar un poco desde donde deberías aparcar (aunque algún animal se atreve a llevarlo hasta el centro mismo de las dunas), lo que acentúa el encanto del lugar, a pesar de estar rodeado de zonas pobladas.

Vista desde la playa

La vegetación dunar es bastante delicada, así que aunque pueda tentar explorar el interior de las dunas lo ideal sería hacer el menor paseo posible para llegar al arenal.

El origen del topónimo es bastante obvio. La arena traída por los vientos y la ría se ha ido acumulando y creando el campo dunar. Y con el tiempo esta ha comenzado a "trepar" por la montaña, recubriendo la falda de esta de una tonalidad blancuzca. Este fenómeno se denomina "duna rampante".

Vista desde el mirador de As Travesas, camino de Balarés
Hablando de topónimos, toda esta zona se conoce como Ensenada de A Ínsua, lo que sugiere que la lengua de arena fue un día un islote arenoso y acabó uniéndose a tierra firme.

Ponteceso desde el Alto das Travesas

La zona, como os digo, es hermosa. Hay un mirador al otro lado del río, en Taboído (ver primera foto), donde se tiene la, para mi, mejor vista del arenal. Hay pocas plazas de aparcamiento, pero debido a que otras playas, como Balarés, al lado de Monte Branco, tienen más fama, no tuve ningún problema para dejar el coche.

Playa y espigón de Balarés (o Valarés)

La visita a Monte Branco no estaría completa sin visitar los miradores, como el de As Travesas, que hay camino de la playa de Balarés, cuyo espigón es un recordatorio de los tiempos donde se embarcaba aquí el wolframio extraído de Monte Neme (Malpica). Si os suena este nombre, es porque se puso de moda entre los influencers en años pasados por el agua (tóxica) de color turquesa que se formó en una antigua cantera abandonada.

Corme-Porto
Y por supuesto, Corme-Porto y O Roncudo. También es muy recomendable visitar el castro de A Cibdá de Borneiro o la casa natal de Pondal, autor del himno gallego y que se ubica en Ponteceso. En el mapa os dejo una ruta para visitar todos estos lugares (y alguno más, de propina). Que la disfrutéis.

Faro do Roncudo, Corme

El Mapa

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Asturias de Este a Oeste (II)

viernes, 3 de julio de 2009

La Lechera
Oviedo

San Miguel de Lillo (Naranco, Oviedo)
San Miguel de Lillo

Hoy nos ocuparemos del centro de Asturias, las tierras que van desde las costas de Gijón hasta las famosas cuencas mineras.

En nuestra ruta anterior nos habíamos quedado en la Comarca de la Sidra, en Villaviciosa, y ahora vamos a seguir por la costa hacia Gijón. 


Gijón es una ciudad muy bonita que tiene numerosos atractivos, pero por quedarnos con algo vamos a hacer un recorrido desde el parque de Isabel la Católica, al lado de la desembocadura del río Piles en la playa de San Lorenzo, para seguir todo por la costa hasta llegar al Cerro de Santa Catalina en la zona de Cimadevilla, donde se encuentra el Elogio del Horizonte de Chillida.

Desde Cimadevilla hay buenas vistas de la ciudad y de la playa de San Lorenzo. Es bueno pararse y mirar atrás para disfrutar de ellas.

Seguiremos por la costa hasta Luanco, capital del concejo de Gozón, donde podemos ver la iglesia parroquial de Santa María de la Anunciación.


 La siguiente parada es el Faro de Peñas. El paisaje desde aquí es muy abrupto, con acantilados de bastante altura, muy escarpados y rocas deformadas por la erosión de mar, viento y lluvia. Se trata del punto más septentrional de Asturias y uno de los más al norte de España (superado por Estaca de Bares, A Coruña)

Desde aquí continuamos por la costa hacia playa de Xagó, que es una playa amplia como pocas en Asturias y una de las escasas que tienen un cordón dunar. El acantilado de la parte norte es bastante llamativo. Y en la parte sur termina (o comienza) el sendero del Cabo de Peñas, que llega hasta la Peña de la Gaviera, a 16 kms).

Ya estamos cerca de Avilés, donde se ubica el Centro Óscar Niemeyer que tanta polémica causó por su relación con el breve gobierno de Francisco Álvarez Cascos y que tantas alabanzas había recibido hasta ese momento. Pero lo más interesante de Avilés no es este centro, si no su casco antiguo que es Conjunto Histórico-Artístico y tiene edificios como los palacios de Camposagrado, Llano Ponte o Balsero.

De aquí a Oviedo es un momento por autopista. Este tramo de la A-66 es bastante curioso porque está (o al menos estaba en mi última visita) pavimentado con cemento, lo que hace que el coche haga un ruido tremendo.

Para mi gusto Oviedo es aún más bonita que Gijón y también tiene unos parques dignos de visita, como el de San Francisco. También merece la pena el casco antiguo de gran valor con lugares tan emblemáticos como el Mercado del Fontán o la catedral. En serio, merece mucho la pena pasear por sus calles.

Una de las visitas obligadas en Asturias es el Monte Naranco (no confundir con el naranjo de Bulnes o pico Urriellu, como lo llaman aquí) donde se encuentran templos tan emblemáticos como San Miguel de Lillo o el que sirve de imagen distintiva del Principado: Santa María del Naranco. Además, en la parte alta está la estatua del Salvador, situada en un mirador privilegiado desde donde se domina una parte apreciable de la Asturias central, casi desde la costa hasta los no tan lejanos picos de la Cordillera Cantábrica.

Tan contentos están con su estatua que dicen que quien va a Santiago (por Oviedo) sin ver al Salvador visita al siervo y no al Señor (honestamente, me quedo con la catedral compostelana)

Si os apetece podéis seguir hacia el sur hasta Mieres o Langreo para ver las cuencas mineras. Pero si buscáis sitios bonitos alejaos de los cascos urbanos: Langreo, Sotrondio, Mieres... son bastante feos.

Nuestra próxima ruta saldrá de Oviedo y se dirigirá hacia las tierras del Occidente

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Covadonga

Descenso Internacional del Sella 2004, Arriondas - Asturias
Arriondas

Lastres
Lastres

Lastres
Lastres

Lastres
Lastres y La Griega

Rodiles
Rodiles

En nuestra ruta anterior nos habíamos quedado en Unquera comprando corbatas, uno de los dulces típicos del occidente cántabro, en la misma linde con Asturias, que se prolonga hasta terminar en la ría de Tina Menor, de gran belleza.


Continuaremos hacia Llanes, por la A-8. Llanes tiene multitud de playas que merecen mucho la pena y están entre las más hermosas de España. Podemos, por ejemplo, desviarnos hacia la playa de Ballota, en Cue. Para llegar a Ballota hay que descender por una pista de tierra que nos permitirá apreciar el paisaje con calma... y casi mejor, porque abajo no hay mucho sitio para aparcar y poco espacio de maniobra.

El centro urbano de Llanes es también precioso, con esas casas indianas y sus iglesias, con los Bloques de la Memoria en el puerto y sus mil y una tascas y restaurantes... merece la pena invertir un poco de tiempo en pasear por sus calles.

Por cierto que en el puerto hay una pizzería donde hacen una pizza calzone que es un pecado. Espero que siga abierta.

De Llanes podemos salir por la AS-263, y ver las playas de Poo y las que hay entre Celorio y Barro (preciosa la ría de Barro... y minúscula), para después subir a Torimbia atravesando Niembro. Desde lo alto de Torimbia hay un camino (aviso de que no sé si está prohibido el paso o si es transitable para algo que no sea un tractor) que nos lleva hasta San Antolín. De no ser posible ir por él podemos bajar hasta Niembro y seguir desde allí.

Aquí viene una de las playas más complicadas de acceder . Gulpiyuri tiene un acceso ciertamente curioso: en Hontoria hay una salida de la autovía que lleva a ella. Para ir, si venimos por la AS-263 hay que meterse por el vial de acceso, y cuando tenemos que tomar a la derecha o a la izquierda para ir a Santander u Oviedo debemos seguir de frente (una señal de Stop delata la carretera) y ya estaremos casi en Gulpiyuri. Si repasáis el mapa que va con esta ruta lo veréis claro.

Todo este lío para visitar una playa. ¿Qué tiene de particular? Pues que es una playa sin mar: el agua se filtra a través de agujeros en la roca y cuando la marea está alta parece una piscina, mientras que cuando está baja no tiene nada de agua. Gulpiyuri en sí es un poco decepcionante, pero hay que verla. Es uno de esos lugares tan raros y tan especiales que si existe la ocasión hay que ver.

Retomando nuestra ruta, seguiremos hasta Nueva. Ahí cogeremos una nueva carretera (bastante sinuosa) que nos llevará al interior, hacia Covadonga. 


Covadonga, embrión de lo que luego sería el reino de Asturias fue lugar de una de las batallas más importantes de la historia de España, cuando un grupo de nobles godos e hispanorromanos rechazaron allí a los sarracenos que habían ocupado la Península. Su precioso santuario y una cruz (la de Priena) conmemoran aquellos hechos.

Del santuario subimos a ver los lagos glaciares que son una de las joyas del parque nacional de los Picos de Europa: Enol y Ercina. En verano la forma de ir es en uno de los autobuses que suben regularmente hasta los Lagos. Fuera de temporada creo que se puede subir en coche aunque tal vez controlen el número de vehículos que tienen acceso.

Nuestra ruta nos llevará ahora hasta Cangas de Onís, la primera capital del Reino de Asturias, dónde podemos admirar su afamado puente medieval con su cruz colgante y la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, construída sobre un dolmen, que se conserva en el sótano de la misma.

Desde aquí seguiremos camino de Arriondas, salida del Descenso del Sella y llegaremos a La Isla, con su famosa playa, para continuar camino por Colunga yendo hacia la playa de La Griega y el hermoso pueblo de Lastres.


De Lastres merecen mucho la pena las vistas desde lo alto del pueblo y también su arquitectura. Es un de los pueblos más bonitos que conozco y en Asturias, para mi gusto, tan sólo Cudillero le supera.

Cerca de Colunga también está el Museo del Jurásico. Por cierto, al entrar en el término municipal de Colunga habremos penetrado en la Comarca de la Sidra.

Y si hablamos de sidra, tenemos que pensar en Villaviciosa, la antigua Maliayo. Le viene su nombre de la fertilidad de sus tierras, y además de ser la villa más famosa de la Comarca de la Sidra también tiene una ría realmente preciosa que culmina en Rodiles, a la que se puede ir por la VV-6, una pequeña carretera con curvas que está unos kilómetros antes de llegar a Villaviciosa.

Este es el punto final de esta ruta, en la que nos habremos dejado lugares tan bonitos como el Sueve, entre otros. En la próxima ruta atacaremos la Asturias Central.
 

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