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El cañón del Sil (frontera entre Lugo y Ourense)

domingo, 6 de diciembre de 2020


Cuando hablamos de cañones casi inevitablemente pensamos en Colorado. Pero España posee varios cañones dentro de su territorio, como el Cañón del Río Lobos o el de Las Hoces del Duratón, aunque ninguno de ellos es tan extenso y tan profundo como el Cañón del Sil, que alcanza su mayor espectacularidad en su recorrido por Galicia (y parte de León).

Aunque sus paredes no son tan verticales o tan espectaculares como las que puede tener el tramo de la Ermita de San Frutos, este cañón ha sido excavado en granito puro. Aunque hoy esté domado con embalses, ya podéis imaginar cómo de salvaje era el Sil antes de la construcción de las presas.

 
Mirador de Vilouxe

Los bosques de roble, castaño y otras especies típicas del bosque atlántico que crecen en el entorno del cañón lo convierten en uno de los lugares más mágicos de toda la península.

Y esta magia fue percibida desde épocas antiguas, como atestiguan los restos procedentes de todas las épocas, pero especialmente los muchos conventos, ermitas, iglesias y capillas que se construyeron a uno y otro lado del río.

De entre ellos destacan el Mosteiro de Santo Estevo de Ribas de Sil, en Nogueira de Ramuín, abandonado durante muchos años y finalmente convertido en Parador Nacional, y el de Santa Cristina de Ribas de Sil, en Parada de Sil, que ha sido reconstruído para evitar que se perdiese.

Santa Cristina de Ribas de Sil

Por esa razón mucha gente cree que "Ribeira Sacra", el nombre con el que se conoce a las orillas del Sil (y también del Miño, de su desembocadura hacia el norte), procede de esta concentración de construcciones religiosas.

Aunque, por lo visto, lo de "Ribeira" es una derivación de "Rovoyra", que sería un bosque de robles. Esto podría llevarnos a tiempos prerromanos y a la presencia de los celtas y sus druídas, para quienes el roble era su árbol sagrado.

 Túnel de Montefurado (Quiroga, Lugo)

  Hablando de los romanos, ellos descubrieron que el río llevaba oro entre sus arenas. Por eso aprovecharon un meandro para hacer un atajo y desecarlo para poder extraer más cómodamente el preciado metal. ¿El método? Cavar a pico y pala un túnel a través de una pared de granito, de unos 120 metros de largo de los cuales se conservan 52.

¿Qué pasó con el resto? ¿Algún desalmado? ¡No! una enorme crecida en 1934 provocó un derrumbe, el cegado del túnel y la pérdida de un castillo construído sobre él, con lo cual el río recuperó su antiguo curso. No fue hasta 1941 en que el túnel volvió a estar abierto en un intento por recuperar las tierras de cultivo perdidas en años de hambre.

El Sil sobre los viñedos de Doade (Sober, Lugo)

A los más entendidos en el mundo del vino puede que eso de "Ribeira Sacra" le suene de algo. Y eso será así porque hay una denominación de origen con ese nombre. Y tiene mérito, porque no es una zona sencilla para cultivar.

Y es que A Ribeira Sacra es la máxima expresión de la viticultura heróica en España. Sus viñedos plantados en terrazas sobre acantilados que caen al río son una de las imágenes más típicas del cañón (y de Galicia entera). Sólo he visto algo parecido en la Região Demarcada do Vinho do Porto y en el macizo de Anaga, en Tenerife.

Santa María de Xunqueira de Espadanedo

En el mapa os voy a dejar una ruta con bastantes cosas para ver. Es un poco difícil destacar algo, así que he incluído el túnel varios miradores, un par de santuarios y un par de puertos fluviales.

También podéis hacer una visita a Castro Caldelas con su castillo derruído por los Irmandiños en su lucha contra la opresión feudal.  Y ya que estamos, tenéis que probar la Bica, el bizcocho típico de la localidad y muy apreciado en la provincia de Ourense y en Galicia.

Por último, os dejo un pequeño vídeo sobre uno de los miradores, el de Os Torgás, más conocido como el de Os Balcóns de Madrid.



El Mapa

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San Juan de la Peña y Santa Cruz de la Serós (Huesca, Aragón)

lunes, 12 de diciembre de 2016

Monasterio de San Juan de la Peña (Sta Cruz de la Serós, Huesca)
San Juan de la Peña


Sierra de la Peña (Santa Cruz de la Serós, Huesca)
Sierra de la Peña


Sierra de la Peña (Santa Cruz de la Serós, Huesca)
Sierra de la Peña


Santa Cruz de la Serós (Huesca, España)
Santa Cruz de la Serós


Santa Cruz de la Serós (Huesca, España)
Santa Cruz de la Serós


Las tierras del norte de Huesca respiran historia y leyenda. Entre las cumbres del Pirineo y el Prepirineo se gestaron los reinos precursores de lo que más adelante sería el Reino de Aragón.

Y en el municipio de Santa Cruz de la Serós se encuentran dos lugares de gran importancia en aquellos primeros años: el Monasterio de San Juan de la Peña y lo que queda del de Santa Cruz de la Serós.

En estas cumbres de la Sierra de la Peña cuenta la leyenda que un noble llamado Oto o Voto cabalgaba tras un ciervo que había visto y al llegar al monte Pano ambos, montura y jinete, cayeron al abismo. Sin embargo el caballo aterrizó suavemente y pasado el susto Voto descubrió una cueva donde se hallaba una ermita dedicada a San Juan Bautista donde descansaba el cuerpo de un ermitaño.

Según la leyenda Voto iría a Zaragoza donde vendió todos sus bienes para volver a la cueva, junto a su hermano, para reemplazar al viejo ermitaño.

Años después y ya ocupada la península por los musulmanes Voto y su hermano serían testigos de la proclamación de Garcí Ximénez como caudillo de los guerreros cristianos aquí refugiados, desde donde partirían a la conquista de Aínsa y Jaca. Este sería el origen del primitivo condado (luego reino) de Sobrarbe.

No es de extrañar por tanto que los reyes aragoneses favoreciesen al monasterio cuya fachada, incrustada en una inmensa mole rocosa, impresiona al visitante. Así, García Sánchez I les dio a los monjes derecho a jurisdicción y sucesivos reyes siguieron protegiendo al monasterio, reconstruido y ampliado en este período, hasta que en tiempos de Sancho Ramírez se convirtió en Panteón Real. Durante cinco siglos los reyes aragoneses serían aquí enterrados.

Este monasterio perdería parte de su importancia al fundarse el monasterio nuevo, en una campa montaña arriba, en un entorno mucho más cómodo y rodeado de prados y bosques. Este nuevo monasterio fue construido tras un incendio que causó un gran daño en el antiguo.

Al adoptar la Regla de San Benito las monjas hubieron de desalojar la parte de San Juan que ocupaban y se mudaron a pie de montaña, donde hoy se encuentra Santa Cruz de la Serós, población que nació al abrigo del nuevo monasterio. De hecho, "Serós" deriva de "sorores" y se refiere a estas monjas.

El nuevo monasterio, bajo la advocación de Santa María, dependía del de San Juan de la Peña, siendo ambos benedictinos. Fueron dos de sus primeras internas Urraca, hija de Ramiro I y posteriormente su hermana Sancha, una mujer de gran poder y que entró como abadesa tras enviudar de Ermengol III de Urgel. La administración de los bienes del monasterio, de sus rebaños de ovejas y su influencia supusieron un fuerte apoyo para su hermano Sancho Ramírez, rey de Navarra y de Aragón, sobre el que ejerció notable influencia. Tanto era su poder que consiguió que su hermano García, obispo de Pamplona, perdiese su cargo, sucediéndole ella misma como "obispo".

El monasterio de Santa Cruz fue abandonado en el siglo XVI, cuando las monjas se transladaron a Jaca, cayendo este en ruina y perdiéndose todo el edificio, a excepción de su iglesia, todavía en uso.

Hoy en día es parada de uno de los ramales del Camino de Santiago, para quien le apetezca pasar por aquí en lugar del mucho más conocido y transitado camino francés de Roncesvalles. Merece la pena por la arquitectura tradicional de sus casas y está considerado como uno de los mejor conservados de la Jacetania, con algunas casas conservando sus tejados de losa con chimeneas rematadas en espantabrujas.

Además de eso, la Sierra de la Peña tiene rutas de senderismo y es un punto privilegiado para la observación de aves, por lo que ha sido declarada como ZEPA y LIC. La joya de la corona son los buitres, habitando aquí buitres leonados, negros y quebrantahuesos.

El Mapa
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Comarca de Arlanza (y V): Santo Domingo de Silos

lunes, 26 de octubre de 2015

Puerta Sur (Santo Domingo de Silos, Burgos)
Puerta de la Muralla


Lavadero en Santo Domingo de Silos (Burgos, España)
Lavadero


Iglesia de San Pedro (Santo Domingo de Silos, Burgos)
Iglesia de San Pedro


Plaza Mayor (Santo Domingo de Silos, Burgos)
Plaza Mayor


En España hay una serie de pueblos muy poco poblados pero que sin embargo tienen mucha fama y mucho atractivo. Todos habremos oído hablar de Santo Domingo de Silos, una pequeña y hermosa localidad de la provincia de Soria que tiene tan sólo 300 habitantes pero cuyo Monasterio benedictino ha gozado de una enorme fama desde casi el momento de su construcción.

Esta fue promovida por un fraile monje llamado Domingo destinado aquí por el rey Fernando I, con el objetivo de dinamizarlo. Domingo, que tenía ya reputación de santo en vida, acabaría dando nombre al monasterio que estaba construyendo. El monasterio actual es el resultado de profundas reformas realizadas a partir del siglo XVII.

Pero Silos es más que su monasterio con su claustro o sus monjes cantores, principales reclamos de la villa y que prácticamente eclipsan todo lo demás. Silos también es su comarca, que hemos estado viendo en los últimos artículos y es uno de los vértices del conocido como Triángulo de Arlanza.

Silos es también la arquitectura tradicional de sus casas, exquisitamente conservada, y que invita a perderse por sus callejuelas, o bajar hasta el río desde la plaza mayor, pasando por delante de la iglesia de San Pedro y su museo y un viejo lavadero con vigas de madera. El pueblo es consecuencia del monasterio, ya que Alfonso VI dio al abad de Silos el fuero que le permitía fundarlo. Sus habitantes pasaron a estar bajo el vasallaje del abad. Esto fue así hasta mediados del siglo XV, en que la propiedad de la villa pasó a manos de la Casa de Velasco, entonces Condestables de Castilla.

Como tantas otras ciudades fundadas en una etapa temprana de la Reconquista, Santo Domingo de Silos tuvo murallas, hoy desaparecidas, y de las cuales se conserva la puerta situada al lado del río, la de San Juan, donde podemos coger la ruta que nos lleva al Desfiladero de la Yecla y la de Calderera, que no he visto. También es vestigio de la muralla el cierre del huerto monacal, que sorprende por su tamaño al lado de la carretera.

Si visitáis Santo Domingo hay que tener en cuenta que no se puede aparcar en el casco urbano. Yo lo hice en un aparcamiento disuasorio, gratuito, en la parte oeste de la villa y que realmente está muy cerca del monasterio y del centro de la villa.

El Mapa

Ruta combinada
 
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Comarca de Arlanza (I): Lerma (Burgos, Castilla y León)

martes, 14 de julio de 2015

Puerta de la Cárcel (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Puerta de la Cárcel desde dentro (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Calles de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Calle Mayor


Ex-colegiata de San Pedro (Lerma, Burgos)
Ex-colegiata de San Pedro


Mirador de los Arcos (Lerma, Burgos)
Mirador de los Arcos


Vega del Arlanza (Lerma, Burgos)
Vega del Arlanza


Bajada del Mirador (Lerma, Burgos)
Bajada del Mirador


Convento de Santa Teresa (Lerma, Burgos)
Convento de Santa Teresa


El Palacio Ducal de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Palacio Ducal (Parador)


Convento de Santo Domingo de Lerma (Burgos, España)
Convento de Santo Domingo


Una de las sorpresas de mi último viaje fue la comarca de Arlanza, en Burgos. No me esperaba para nada una comarca tan bonita y con tanta variedad en sus paisajes, arquitectura y lugares y aunque requeriría más tiempo y espacio sólo voy a poder enseñaros tres lugares.

Hoy empezamos con Lerma, la villa que debe buena parte de su forma actual a su famoso Duque y uno de los vértides del conocido como Triángulo de Arlanza, junto con Covarrubias y Santo Domingo de Silos.

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, I Duque de Lerma, fue un personaje de enorme influencia y poder durante el reinado de Felipe III y procedía de una familia de gran importancia dentro del Reino de Castilla.

Aunque Lerma le debe mucho, lo cierto es que España no le debe tanto: especulador, corrupto y experto en el tráfico de influencias trabajó exclusivamente en su propio beneficio, lo que influyó en el inicio de la decadencia del Imperio.

Como ejemplo de ello está el fugaz translado de la capital a Valladolid, que significó para el un impresionante pelotazo inmobiliario: primero comprando propiedades en esa ciudad, luego transladando la corte e invirtiendo parte de los beneficios en comprar propiedades devaluadas en Madrid para finalmente reponer la capitalidad a esta ciudad, con la consiguiente revalorización.

Parte de los fabulosos beneficios que le rindieron sus correrías los empleó en Lerma, intentando crear una especie de corte propia para quien era rey en lugar del Rey.

Y la verdad, al menos desde el punto de vista de la arquitectura, el patrimonio y los habitantes del lugar, fue dinero bien invertido que aún hoy da réditos a los habitantes de la villa, ya que supone el principal reclamo y una de las principales fuentes de ingresos de Lerma, uno de los municipios más visitados.

Hay varias puertas de entrada al conjunto histórico, pero lo ideal es hacerlo desde la carretera nacional y entrar por la conocida como Puerta de la Cárcel, que tiene ese nombre porque el edificio bajo el que hay que pasar, a través de un arco, tuvo esa ocupación en el pasado. Hoy es la sede de la Denominación de Origen Arlanza, que se ocupa de defender y promocionar los vinos de la zona. Cruzando la carretera se encuentra uno de los varios conventos de la villa, el Convento de la Madre de Dios, mandado construir por el Duque de Lerma para su consuegra.

Por si os pasa como a mi y pretendéis aparcar con idea de hacer un circuito y volver a salir por la misma entrada, os aviso de que es de sentido único (pero tampoco es tan mala idea).

Subiendo por la calle principal se llega hasta la Plaza Mayor, de buen tamaño y con más superficie que la de Salamanca. La gente la usa como aparcamiento y está rodeada de edificios con soportales, cuyas vigas son de madera. Presidiendo la plaza se encuentra el Parador de Turismo, ubicado en lo que fue el Palacio Ducal de Lerma.

Hay una pequeña rareza con este palacio. Normalmente los palacios ducales tienen dos torres, pero este tiene cuatro. Al parecer el amigo Francisco pidió permiso al rey para añadir dos torres más al edificio, pero lo hizo de tal forma que el rey pensó que el edificio resultante tendría el número habitual de torres. No creo que le importase mucho, porque visitó Lerma en varias ocasiones.

Anexa a esta plaza está la Plaza de Santa Clara, donde hay varias cosas interesantes para ver como la ex-Colegiata de San Pedro, y que dependía directamente del Papa por expreso deseo del Duque, la tumba del Cura Merino, antiguo sacerdote nacido en el municipio y que se metió a guerrillero, con mucho éxito a pesar de no tener formación militar, durante la Guerra de la Independencia, el Mirador de los Arcos, con unas buenas vistas sobre la vega del Arlanza y pudiéndose ver un molino a los pies de la villa. La plaza se completa con el antiguo Convento de Santa Teresa, hoy dedicado a ser la sede del ayuntamiento y de la oficina de turismo municipal.

Al fondo, pegado al Parador está el Convento de San Blas. Duele ver cómo se destruyó un arco del mismo, parte de un voladizo de tres y que le conectaba al Palacio Ducal. Se trata de un convento de clausura que sigue activo a día de hoy y que fue, por supuesto, mandado construir por el Duque de Lerma. Al ser un convento de clausura tan sólo puede visitarse su iglesia.

El otro convento activo que queda es el Convento de Santa Clara, también conocido como Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor. Este no lo he visitado, así que no puedo deciros dónde o cómo está. Es un convento de monjas clarisas, así que también se le conoce con este nombre.

En Lerma había un último monasterio, el de Santo Domingo, pero hace siglos que ha sido desconsagrado. Tras haber sido cuartel, almacén e instituto de enseñanza secundaria hoy es un espacio multiusos de titularidad municipal.

El Mapa

Ruta combinada
 
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De Braga a Vila do Conde (Portugal)

martes, 11 de agosto de 2009

Mosteiro de Tibães (Braga, Portugal)
Mosteiro de Tibães (Braga)

Mosteiro de Tibães, Braga
Atrio en el Mosteiro de Tibães

O Galo de Barcelos
O Galo de Barcelos

Feira medieval (Barcelos, Portugal)
Paços dos Condes (Barcelos)

Centro de Barcelos
Centro de Barcelos

Forte de São João Baptista (Vila do Conde, Portugal)
Forte de S. João Baptista, Vila do Conde
Espigón de Vila do Conde (Porto, Portugal)
Vila do Conde

Para mi es mucho más interesante el norte de Portugal, donde en cada lugar hay algo que ver, que el sur, donde si te sales de la costa te encuentras con grandes extensiones de nada en absoluto. Y esta ruta, cortita, es una buena muestra de ello: en apenas 70 kms haremos un buen recorrido por la historia del país.

Nuestra ruta va a empezar en el santuario de Sameiro, en las afueras de Braga. Es un santuario de gran fama en todo Portugal (el más importante del país después del archifamoso santuario de Fátima y también bajo la advocación mariana) y que tiene unas vistas soberbias del entorno, ya que está construido en lo alto de un monte. La arquitectura sacra es espectacular en este lugar (como corresponde a una obra del siglo XIX), y no puedes dejar de pensar en otros grandes santuarios como Lourdes, la mencionada Fátima o el Vaticano.

No tendremos que ir muy lejos para nuestra segunda parada... a tan sólo tres kilómetros está el santuario de Bom Jesús do Monte, con sus famosas escaleras barrocas y unas vistas también espectaculares. Al igual que Sameiro, es un importante centro de peregrinaje y uno de los mayores atractivos de Braga.

Desde aquí iremos a visitar esa ciudad, que tiene tantas cosas que ofrecer, desde los restos romanos, legado del período en que fue capital de la provincia de Gallaecia, donde destacan las termas del Alto da Cividade, hasta sus múltiples iglesias y palacios, sus muestras de arquitectura militar... Braga es una de las ciudades más interesantes del noroeste peninsular. En la versión lusa de la Wikipedia hay un buen índice de su patrimonio histórico artístico.

Dejamos Braga atrás y nos vamos a otro de los grandes atractivos del municipio: el Mosteiro de Tibães. En tiempos alcanzó gran poder e influencia, llegando a ser la sede de la orden benedictina tanto para Portugal como para Brasil. El edificio es una mole que da fe del tremendo caudal de recursos que llegó a manejar... y de la terrible decadencia que padeció. El equivalente portugués de la desamortización se cebó con él y a punto estuvo de perderse todo.

Por desgracia, la actual restauración es una auténtica desgracia para el monasterio, ya que no se hace con respeto a la arquitectura original del conjunto y se están haciendo auténticas barbaridades. La reconstrucción de la parte que se perdió en un incendio es una auténtica abominación.

Es muy interesante hacer una visita guiada por sus instalaciones (es gratis los domingos por la mañana), para ver cómo el monasterio fue ganando influencia desde los siglos XV a XVIII y cómo se produjo su caída en el XIX.

Nuestra siguiente parada será Barcelos, otra ciudad de gran fama dentro de Portugal y con mucha historia. Si habéis visto esos típicos gallos negros portugueses ricamente adornados, tienen su origen en esta ciudad.

La leyenda dice que un gallego que iba peregrinando a Compostela fue injustamente acusado de robo por un hombre rico local, y que cuando iba a ser colgado el reo manifestó su inocencia diciendo al juez, que estaba a punto de comer un capón asado, que el pollo cantaría por colgar a un inocente. Y así fue, en cuanto empezó el ahorcamiento el gallo se levantó y con su canto hizo reaccionar al juez antes de que el gallego se asfixiara. Barcelos está muy orgullosa de esta leyenda, y se pueden ver gallos, a modo de
cow parade por todo el pueblo.

El casco histórico está primorosamente conservado y es la ciudad más limpia de cuantas conozco en Portugal. Es un placer pasear por ella y ver los restos del Paço dos Condes, sus iglesias o sus parques.

Como curiosidad decir que es el municipio portugués con más
freguesías (parroquias o pedanías, en España), aunque no es, ni de lejos, el más grande, como dice la publicidad institucional: sus 378,70 kms cuadrados no resisten la comparación con los 1 719,73 km² de Odemira.

Siguiendo el curso del Cávado, nos acercaremos ahora hasta su desembocadura en Esposende. Es una zona de dunas muy bonita con un pequeño puerto pesquero que debe ser dragado periódicamente, ya que la arena suele colmatarlo bastante rápido. Dentro del pueblo hay algunas muestras de arquitectura muy interesantes, y en las cercanías pueden visitarse castros y otros restos prerromanos.

Nuestra última parada será Vila do Conde, a la que llegaremos evitando la turística Póvoa de Varzim por la autovía A-28. Lo primero que veremos será su famoso acueducto de Santa Clara, que fue construido para llevar agua desde el lugar de Terroso, en Póvoa de Varzim hasta el convento homónimo. Sus restos, que fueron en parte demolidos para construir la autovía, nos guían desde esta al interior de la ciudad.

Dentro de Vila do Conde destacan, además del convento, hoy correccional, la desembocadura del Río Ave, que da nombre al equipo de fútbol de la ciudad, su casco antiguo del siglo XV, con museo y réplica de una carabela de la época en las márgenes del río, iglesias y capillas, un fuerte que protegía a la ciudad (¡y al río!) de incursiones marítimas y otras muchas cosas, tanto en el núcleo urbano como en las
freguesías. Vila do Conde respira historia.

Además, el eje Vila do Conde-Póvoa de Varzim tiene gran fama entre la población de Porto y es uno de los destinos turísticos de sol y playa más importantes del norte de Portugal, y recuerda mucho a nuestras ciudades del levante..

El mapa

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Mosteiro de Pitões das Júnias, Montalegre (Trás-os-Montes e Alto Douro, Portugal)

jueves, 9 de julio de 2009

Sta Maria das Junias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Sta Maria das Junias

Mosteiro de Pitões das Júnias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Mosteiro de Pitões das Júnias

Moinho do Mosteiro de Pitões das Júnias (Montalegre, Vila Real)
Moinho do Mosteiro

Pitões das Junias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Acceso al monasterio

Montalegre, Vila-Real (Trás-os-Montes e Alto Douro, Portugal)
Montalegre

Igreja de Sta María do Castelo, Montalegre (Vila-Real, Portugal)
Sta María do Castelo

Castelo de Montalegre (Vila Real, Portugal) (v2)
Castelo de Montalegre

Torre de Homenaje en Montalegre (Vila Real, Portugal)
Torre de Homenaje
Los edificios históricos abandonados siempre han ejercido una extraña atracción sobre los viajeros. Tal vez por saber cómo una construcción que tuvo una historia más o menos dilatada en el tiempo pudo haber llegado hasta eso.

En el caso de castillos y monasterios, antiguos centros de poder, esta atracción es mayor: ¿qué llevó a la decadencia y abandono a un lugar que antaño recibía tributos y era temido en mayor o menor medida por aquellos que vivían en las cercanías.

Es un poco el caso del monasterio de Pitões das Júnias, en las cercanías de la aldea del mismo nombre y a orillas del regato Campesinho, a un paso del Parque Nacional A Peneda-Gêres.

Cuenta la leyenda que dos nobles que estaban cazando, viendo que sus perros se detuvieron agachando la cabeza frente a un roble, se acercaron y descubrieron allí a la Virgen María. Por ello prometieron construir allí un monasterio.

Sin embargo la historia, mucho menos romántica, nos habla de un origen ermitaño, de monjes que buscaban el aislamiento (de ahí su fondo paisajístico) y de un monasterio humilde que vivía del pastoreo y que sólo muchos siglos después alcanzó su esplendor obteniendo tierras y rentas tanto en Portugal como en Galicia, de la cual dependía antiguamente al ser inicialmente una dependencia del monasterio de Oseira. Se supone que este monasterio se construyó antes de la fundación de Portugal, aunque lo que hoy vemos es el resultado de las obras del siglo XVII.

Y la ruina, viene en parte tanto de la decadencia del siglo XVIII, de la extinción de los monasterios de 1834 (parecida a nuestra Desamortización) y que llevó último monje a convertirse en el párroco del pueblo, Pitões das Júnias, y finalmente al incendio que destruyó casi todas las dependencias

No queda gran cosa de lo que debió ser el monasterio, bastante modesto en su tamaño como consecuencia de los magros tributos que debió recibir de los habitantes de estas ásperas tierras, conocidas como la Comarca do Barroso.

En el pueblo hay un pequeño museo que nos da cuenta de la dureza de las condiciones de vida de los habitantes hasta hace bien poco, lo que nos lleva a pensar en la vida que pudieron llevar sus antepasados cuando rendían tributo al monasterio.

Tan sólo algunas paredes y algunos arcos restan de lo que fue el monasterio, conservándose en buen estado, techada y en uso la que fue la iglesia de Santa María donde imagino que hoy en día se celebrará romería.

Hasta aquí se puede acceder desde el pueblo a través de una pista que remata en una bifurcación de dos caminos: uno hacia una cascada (que no tuve ocasión de ver) y otro hacia el monasterio, ambos señalizados.

Este camino empieza siendo de tierra y continúa siendo una calzada muy irregular, destrozada por el paso del tiempo y donde aún se adivinan las roderas de los carros que llevaban mercancías y tributos al monasterio.

Para terminar la ruta se puede ir hasta Montalegre y visitar su castillo, cuyas murallas casi han desaparecido pero cuyas torres se encuentran muy bien conservadas y están siendo restauradas.

Algunos derrumbamientos no fueron por el tiempo, lo que no hubiera sido de extrañar dado que cayó en decadencia sobre el siglo XVIII, si no por los efectos del terremoto de Lisboa. Debió ser increíblemente potente para que sus efectos fuesen dañinos a tanta distancia de la capital portuguesa.

El mapa
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Ruta de los Miradores (Valença do Minho, Portugal)

lunes, 6 de julio de 2009

Muro de Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Muro de Sanfins


Claustro de Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Claustro de Sanfins


Capela en Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Cripta en Sanfins


Sto Ouvidio (Valença do Minho, Portugal)
Santo Ovídio


Torre de Lapela (Monção, Portugal)
Torre de Lapela


Miño entre Lapela y Nsa Sra da Cabeça
Miño entre Lapela y Nsa Sra da Cabeça


Puente internacional de Tui-Valença
Valença y Tui
Esta va a ser una ruta cortita y que puede formar parte tanto de la ruta del Miño como de la primera de las de Portugal de norte a sur porque sus trazados son casi coincidentes.

Vamos a partir de Monção con dirección a Valença do Minho hasta el cruce de Gondomil, donde un cartel nos indica "Mosteiro de Sanfins", que será nuestro primer destino.

Unos kilómetros más adelante habrá un segundo cartel, pero es un poco difícil de ver ya que queda detrás de una curva y además está tapado en parte por un árbol, pero nos indica el camino a seguir.

Un tercer cartel nos indicará el último cruce que debemos tomar y un par de kilómetros después la carretera termina en un aparcamiento. Mucho ojo cuando termina la cuesta arriba después del pueblo de Eiras porque el aparcamiento aparece sin previo aviso y no es el primero que se come el bordillo.

El coche se deja aquí y se continúa a pie. Aunque veáis roderas de coches no merece la pena porque el camino está interrumpido más abajo por dos bloques de granito. Y aunque no lo estuviera, el estado de la pista no es el mejor para un turismo.

Al final de la pista de tierra un muro de piedra nos impide el paso. Este muro es el cierre del patio del monasterio de Sanfins, abandonado hace ya mucho tiempo y con tan sólo su iglesia mantenida en buen estado... el resto da un poco de vergüenza, con muros desplomándose y escombros que han caído hace años sin que los responsables del patrimonio luso hagan mucho al respecto, aunque en los últimos años al menos desbrozan el terreno adyacente, supongo que por prevención de incendios. Una lástima que no se consoliden los muros.

En tiempos fue un monasterio de gran importancia ya que data de los primeros tiempos de la independencia portuguesa y gozó de numerosos privilegios por parte del Rey.

Para ver, además del patio y los restos del claustro, es muy interesante visitar la huerta que queda detrás del muro que vemos en frente a la iglesia (hay que buscar el camino avanzando hacia la derecha del mismo, y buscando tras las casas abandonadas). En esta huerta hay restos de un viejo molino y una cisterna para la acumulación de agua.

Es muy impresionante el aprovechamiento hídrico que tenía esta gente: por encima del muro que nos cierra el paso al principio circulaba un acueducto que distribuía agua por el monasterio y por la huerta que había detrás de este, y un segundo acueducto alimentaba al molino y también a la huerta de detrás del muro.

Además, se puede visitar una cripta abandonada en lo alto de un peñasco, a la que se accede por el camino que parte del patio y va por las casas abandonadas. La primera vez que fui la vegetación era tan densa que en épocas del año dificultaba el paso, pero las vistas desde allí merecen la pena.

Una cosa más: existe la posibilidad de que un rebaño de vacas se pasee a sus anchas entre todo el abandono. Hay que tenerlo en cuenta porque puede limitar las zonas visitables del mosteiro.

Volviendo sobre nuestros pasos hacia el último cruce, podemos ver un pequeño cementerio antes de terminar el camino de tierra y que también sirve de mirador.

Continuaremos camino hasta el cruce y una vez en él, a la derecha, hacia Sanfins (el pueblo que da/recibe nombre al monasterio) y un poco más adelante hay un desvío a la derecha para el mirador de Santo Ovidio, nuestra segunda parada.

Hay que tener cuidado cuando se termina el asfalto, porque el adoquinado (hay que ver lo que les gusta el adoquinado a los portugueses) es bastante irregular y castiga las suspensiones del coche. Hay una pequeña zona para comer con mesas antes de llegar, al lado de un punto de agua construido para abastecer a los helicópteros anti incendios, y que tiene unas buenas vistas de la parte interior del valle, hacia Gondomil.

Santo Ovidio aparece un poco más adelante, en la cima de una pequeña colina. Las vistas desde aquí son bastante impresionantes, divisándose casi todo el sur de la provincia de Pontevedra (salvo parte del Baixo Miño), y las cumbres del Xurés/Gêrés a la izquierda, con la Torre de Lapela justo en frente y bajo nuestros pies los tejados del mosteiro de Sanfins.

De vuelta a la carretera, iremos hacia nuestra penúltima parada. En el cruce otra vez a la derecha, y al llegar al final de la carretera otra vez a la derecha, para ir a la capilla de Santa Ana en Monte Faro.

La capillita es interesante y su entorno se ha preparado para escapadas de fin de semana, con mesas y asaderos. Hay varios bares-restaurantes y creo que en tiempos ofrecieron alojamiento. No tengo idea de si siguen ofreciéndolo y sería una pena, porque el entorno merece la pena.

Un poco más adelante, tenemos otra pequeña capilla con unas vistas impresionantes, que nos muestran todo el Baixo Miño y parte del Condado, llegando a divisar Santa Tegra y el océano a lo lejos, así como todo el valle en el que está Valença do Minho.

Y de aquí, podemos bajar hasta Valença y visitar sus murallas con vistas a Tui y al puente que Eiffel hizo para unir ambas orillas del río.

El Mapa
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La comarca del Eume

viernes, 3 de julio de 2009

Esta zona ya la habíamos visitado en dos rutas anteriores, As Fragas do Eume y Mugardos, Punta Segaño y Praia de Chanteiro, de forma que esta ruta va a ser una especie de nexo entre ambas. Queda a elección del lector hacerlo o no.

Para iniciar nuestro viaje iremos desde Pontedeume hacia A Coruña por la N-651 o desde Betanzos o la capital coruñesa por la misma carretera, llegando a Pontedeume hasta encontrarnos con el cruce de la AC-151. La carretera en los primeros kilómetros está en un estado magnífico ya que ha sido recientemente reformada, aunque más adelante tiene muchas curvas.

Un poco más adelante vamos a realizar nuestra primera parada: el Castelo de Andrade, una fortificación construida por esta famosa familia que tuvo bastantes líos (legales) por su construcción. Al parecer el prior de Sobrado no estaba muy de acuerdo...

Se encuentra en un mediano estado de conservación y sobre la roca (llamada Leboreiro) en la que se asienta ofrece un magnífico aspecto, como se puede apreciar en la primera foto.

Para llegar nos desviaremos por la AC-5005 y un poco más adelante, junto a una casona señorial en un gran estado de conservación hay un pequeño desvío señalizado que indica la dirección del castillo. No os perdáis la vista de Pontedeume y la desembocadura del Eume.

Volviendo a la carretera retomaremos la AC-5005 donde la dejamos, para seguir por esa dirección hasta enlazar con la AC-144 (al llegar torcer a la derecha), o bien volver sobre nuestros pasos para seguir por la AC-151, que es más ancha y tiene el firme nuevo, pero como ya dije, está llena de curvas.

Ambas carreteras se unirán más adelante, y cuando pasemos Candedo, justo donde hay un desvío hacia Castro y Carballo encontraremos una carretera a mano izquierda que nos llevará a nuestra siguiente parada: el impresionante Mosteiro de Monfero (en gallego... quién no lo entienda puede usar este traductor online)

Monfero es uno de los monasterios más importantes de Galicia, y como tantos otros fue enajenado durante la Desamortización de Mendizábal que tantísimo daño hizo al patrimonio artístico español. Los objetivos que perseguía no eran malos, pero se hizo de forma terriblemente chapucera y muchos de estos lugares acabaron malvendidos y en manos de quién no los sabía o no los podía mantener con funestas consecuencias. Y estos ni siquiera eran los beneficiarios originarios del plan, sino burgueses de las ciudades con más afán de coleccionismo que de poner en valor las propiedades que adquirían. El snobismo en estado puro.

Actualmente el lugar se encuentra en ruinas, aunque una parte de él ha sido recuperado y restaurado. Como tantísimas otras propiedades de la Desamortización ahora pertenece a la Diputación de turno que ha gastado una cantidad de dinero ingente en mantener el complejo en pie, con lo cual el círculo de despropósitos de hace casi dos siglos se culmina (pero, al menos, esta vez había que hacerlo para evitar que se pierda toda esta riqueza).

Dejamos ahora Monfero y nos vamos a otro lugar abandonado pero de índole muy distinta: la Central Hidroeléctrica del Eume.

Si salimos del mosteiro en dirección norte veremos una casa derruida y un camino con señales a su derecha. Cogeremos el ramal de la derecha en dirección Cabana y seguiremos por esta carretera pasando pueblos como Hermida hasta que comencemos a bajar el cañón del Eume. En las primeras estribaciones tendremos una alucinante vista de la garganta del río, una impresionante mole rocosa a través de la cual el agua se fue haciendo camino.

Seguimos bajando por una carretera con curvas cerradísimas (precaución, casi no hay sitio donde meterse si viene un coche de frente) hasta llegar a un puente sobre el río. Podemos aparcar aquí y ver los restos de la vieja central, cuyos edificios tienen las puertas tapiadas. Podemos coger un sendero que sube desde el lado este y norte del puente para ver las instalaciones desde arriba y los restos de los tubos de conducción del agua para la central. Arqueología industrial, pero también parte de nuestra historia.

Si seguimos por la carretera unos dos o tres kilómetros más adelante hay un pequeño aparcamiento donde podemos detenernos, a mano derecha y cruzando la carretera vemos el comienzo del sendero hacia el mosteiro de Caaveiro, otra de las víctimas de la desamortización y que ya habíamos visto cuando hicimos la ruta de las Fragas.

La carretera desemboca en la AC-564. Si torcemos a mano derecha podemos acercarnos hasta As Pontes y ver el gigantesco hoyo de la mina de lignito de la central térmica más odiada de Londres (hasta allí llegan sus residuos), y que se está rellenando con agua para construir el lago más grande de Galicia.

Pero nosotros torceremos a la izquierda para ir hacia Redes, a través de la carretera que nos lleva por Feal, Relousada y Laxe. Si andamos mal de combustible podemos coger un poquito antes una carretera recién abierta que nos acercará al polígono industrial de Vilar do Colo (su gasolinera es de las más económicas de la provincia)

Y terminamos viaje en Redes, en el concello de Ares. Redes es algo así como el Combarro coruñés. Un pueblo de pescadores que ha sabido resistir al boom de la construcción para mantener su arquitectura original y todo el ambiente de lo que era un pueblo de pescadores típico. Merece mucho la pena tomarse algo en sus tabernas y callejear entre sus casas.

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