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Gran Canaria (y III): Barranco de Guayadeque (Gran Canaria, España)

domingo, 22 de junio de 2014

Iglesia de Agüimes
Iglesia de Agüimes


El barranco de Guayadeque
El barranco de Guayadeque


Trogloditas
Casas cueva de Guayadeque


Cuerpo y alma
Capilla y restaurante


Paredes
Desfiladero


El final del camino
Fin de la carretera


Capilla de San Juan
Capilla de San Juan


El Barranco (Gran Canaria, España)
Capilla de San Juan
Cuando planeé ir a Gran Canaria no me planteaba visitar Agüimes, hasta que un par de amigos me hablaron del barranco de Guayadeque y además vi en la zona de Maspalomas un hotel cuyo edificio se basaba parcialmente en esta iglesia. Así que cambié mis planes de visitar el mercado de Teror para ir a descubrir Agüimes y Guayadeque. Las fotos no quedaron muy bien porque la luz era bastante fea, pero creo que merece la pena enseñarlas para que sepáis un poco como es el sitio.

El barranco de Guayadeque, por cuyo fondo discurre una carretera que permite visitar todas sus poblaciones, es límite entre los municipios canarios de Ingenio y Agüimes, en la parte occidental de la isla y se trata de uno de los barrancos más grandes de Gran Canaria y tiene un gran valor ecológico ya que es hogar de diversos endemismos tanto a nivel de fauna como de flora, si bien se han plantado bastantes eucaliptos. También hay restos arqueológicos, como corresponde a una zona que estuvo habitada desde antes de la llegada de los europeos.

Uno de los atractivos son las famosas casas-cueva de Guayadeque. No hay tantas casas cueva como me gustaría, pero algunas pueden ser visitadas y la verdad es que merece la pena hacerlo. Eso sí, a mi me daría yuyu vivir en ellas porque me da la impresión de que esas laderas pueden venirse abajo en cualquier momento... los que venimos de zonas con mucho granito vemos estas paredes de tierra con bastante desconfianza.

Es notable la capacidad de adaptación que han tenido los isleños a un entorno tan caótico como el que han heredado. Cada lugar de la isla es diferente de los otros y eso te da la posibilidad de ver las diferentes soluciones que se han adoptado en cada lugar para poder establecerse en él.

Volviendo a Guayadeque, en Cueva Bermeja, el primer núcleo poblacional vi algo que me pareció gracioso: una iglesia tallada en la roca al lado de un restaurante excavado en la misma roca del que me han hablado MUY bien. De esta forma el visitante de Guayadeque tiene la opción de ser cuidado en alma y cuerpo en un mismo sitio. ¿No os parece genial?

Ahora en serio, lo interesante del sitio es ver, además de las casas cueva, la iglesia y el restaurante que están excavados en la roca del barranco. Aunque ya había visto alguna capilla troglodita antes, lo del restaurante sí que era nuevo para mi. Aún no había ido a Valdevimbre (León).

A medida que recorremos la carretera que sigue el Barranco de Guayadeque, la inmensidad de las paredes que lo forman se hace más y más abrumadora. Uno se siente como una hormiga en este terreno tan magnífico y abrupto. Lo que parecían unos riscos escarpados un par de kilómetros antes se quedan en nada al lado de estos, mucho más altos.

Como ya había dicho antes, el interior de Gran Canaria, con paisajes como este, es un espectáculo que hay que disfrutar. Los que van a Gran Canaria para no moverse de la playa no tienen ni idea de lo que se están perdiendo.

Hay una razón por la cual estos paisajes son como son: hace un par de millones de años esta isla era un enorme estratovolcán de cinco mil metros de altura que colapsó. Gran Canaria no es otra cosa que un enorme montón de escombro volcánico, lo que explica en parte su espectacular y variada geología y paisaje.

La subida hasta el final de la carretera que atraviesa Guayadeque aún me reservaba una última sorpresa: esta vista tan espectacular donde la carretera por la que llegué hasta este lugar se veía así de pequeñita.

Al lado de esta vista hay otro restaurante (estaba cerrado cuando fui, pero creo que estaban preparando la reapertura) y una capillita del siglo XIX, la de San Juan Bautista. Este lugar donde termina la carretera se llama Montaña de las Tierra y hay otro restaurante, aunque de este no tengo referencias.


El Mapa

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Esta va a ser una ruta cortita y que puede formar parte tanto de la ruta del Miño como de la primera de las de Portugal de norte a sur porque sus trazados son casi coincidentes.

Vamos a partir de Monção con dirección a Valença do Minho hasta el cruce de Gondomil, donde un cartel nos indica "Mosteiro de Sanfins", que será nuestro primer destino.

Unos kilómetros más adelante habrá un segundo cartel, pero es un poco difícil de ver ya que queda detrás de una curva y además está tapado en parte por un árbol, pero nos indica el camino a seguir.

Un tercer cartel nos indicará el último cruce que debemos tomar y un par de kilómetros después la carretera termina en un aparcamiento. Mucho ojo cuando termina la cuesta arriba después del pueblo de Eiras porque el aparcamiento aparece sin previo aviso y no es el primero que se come el bordillo.

El coche se deja aquí y se continúa a pie. Aunque veáis roderas de coches no merece la pena porque el camino está interrumpido más abajo por dos bloques de granito. Y aunque no lo estuviera, el estado de la pista no es el mejor para un turismo.

Al final de la pista de tierra un muro de piedra nos impide el paso. Este muro es el cierre del patio del monasterio de Sanfins, abandonado hace ya mucho tiempo y con tan sólo su iglesia mantenida en buen estado... el resto da un poco de vergüenza, con muros desplomándose y escombros que han caído hace años sin que los responsables del patrimonio luso hagan mucho al respecto, aunque en los últimos años al menos desbrozan el terreno adyacente, supongo que por prevención de incendios. Una lástima que no se consoliden los muros.

En tiempos fue un monasterio de gran importancia ya que data de los primeros tiempos de la independencia portuguesa y gozó de numerosos privilegios por parte del Rey.

Para ver, además del patio y los restos del claustro, es muy interesante visitar la huerta que queda detrás del muro que vemos en frente a la iglesia (hay que buscar el camino avanzando hacia la derecha del mismo, y buscando tras las casas abandonadas). En esta huerta hay restos de un viejo molino y una cisterna para la acumulación de agua.

Es muy impresionante el aprovechamiento hídrico que tenía esta gente: por encima del muro que nos cierra el paso al principio circulaba un acueducto que distribuía agua por el monasterio y por la huerta que había detrás de este, y un segundo acueducto alimentaba al molino y también a la huerta de detrás del muro.

Además, se puede visitar una cripta abandonada en lo alto de un peñasco, a la que se accede por el camino que parte del patio y va por las casas abandonadas. La primera vez que fui la vegetación era tan densa que en épocas del año dificultaba el paso, pero las vistas desde allí merecen la pena.

Una cosa más: existe la posibilidad de que un rebaño de vacas se pasee a sus anchas entre todo el abandono. Hay que tenerlo en cuenta porque puede limitar las zonas visitables del mosteiro.

Volviendo sobre nuestros pasos hacia el último cruce, podemos ver un pequeño cementerio antes de terminar el camino de tierra y que también sirve de mirador.

Continuaremos camino hasta el cruce y una vez en él, a la derecha, hacia Sanfins (el pueblo que da/recibe nombre al monasterio) y un poco más adelante hay un desvío a la derecha para el mirador de Santo Ovidio, nuestra segunda parada.

Hay que tener cuidado cuando se termina el asfalto, porque el adoquinado (hay que ver lo que les gusta el adoquinado a los portugueses) es bastante irregular y castiga las suspensiones del coche. Hay una pequeña zona para comer con mesas antes de llegar, al lado de un punto de agua construido para abastecer a los helicópteros anti incendios, y que tiene unas buenas vistas de la parte interior del valle, hacia Gondomil.

Santo Ovidio aparece un poco más adelante, en la cima de una pequeña colina. Las vistas desde aquí son bastante impresionantes, divisándose casi todo el sur de la provincia de Pontevedra (salvo parte del Baixo Miño), y las cumbres del Xurés/Gêrés a la izquierda, con la Torre de Lapela justo en frente y bajo nuestros pies los tejados del mosteiro de Sanfins.

De vuelta a la carretera, iremos hacia nuestra penúltima parada. En el cruce otra vez a la derecha, y al llegar al final de la carretera otra vez a la derecha, para ir a la capilla de Santa Ana en Monte Faro.

La capillita es interesante y su entorno se ha preparado para escapadas de fin de semana, con mesas y asaderos. Hay varios bares-restaurantes y creo que en tiempos ofrecieron alojamiento. No tengo idea de si siguen ofreciéndolo y sería una pena, porque el entorno merece la pena.

Un poco más adelante, tenemos otra pequeña capilla con unas vistas impresionantes, que nos muestran todo el Baixo Miño y parte del Condado, llegando a divisar Santa Tegra y el océano a lo lejos, así como todo el valle en el que está Valença do Minho.

Y de aquí, podemos bajar hasta Valença y visitar sus murallas con vistas a Tui y al puente que Eiffel hizo para unir ambas orillas del río.

El Mapa
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