Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, Aragón)

lunes, 16 de enero de 2017

Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Aguarales de Valpalmas


Los Aguarales de Valpalmas (Zaragoza, España)
Trigo al lado de los Aguarales


Uno de los miedos recurrentes de todo viajero es ir a un sitio y perderse cosas interesantes. A mi me ha pasado alguna vez, sobre todo en mis primeros viajes, y desde entonces la preparación es una etapa que me tomo bastante en serio.

Y en el caso de este viaje la preparación fue algo más exhaustiva de lo normal, porque iba a ir con alguien en 2014 y me falló a última hora. Así que en 2015 volví a repasar el plan de viaje y gracias a ello pude añadir un par de paradas con las que me tropecé por casualidad, ojeando Google Maps.

Una de esas paradas fue Los Aguarales de Valpalmas (también conocidos como Aguarales de Valdemiraz), un pequeño tesoro geológico escondido en medio de trigales cerca de la frontera entre Huesca y Zaragoza. Uno más de los muchos tesoros de la Comarca de las Cinco Villas.

Dar con el lugar no es del todo sencillo, ya que no está (o estaba) demasiado bien señalizado y una vez dejada la carretera hay que meterse por una pista agrícola de tierra no demasiado transitada, a juzgar por la hierba que nace en su mediana, que hay que recorrer hasta el final, sin desviarse. Tal vez os parezca que os habéis perdido o que no va a haber salida. Si os pasa, tened un poco de fe y google maps en el móvil para ver cuanto os falta.

Una vez llegados al sitio posiblemente seais los únicos seres humanos en la zona, sobre todo si váis temprano, así que no vais a tener problemas para aparcar en el pequeño aparcamiento disponible. Aunque parezca tentador, no bloqueéis el camino por si alguno de los propietarios de parcelas cercanas quiere acceder a sus fincas.

A partir de ahí hay un par de senderos para recorrer los Aguarales. Estos senderos están perfectamente delimitados con cuerdas blancas que nos marcan el camino a seguir. Y lo que verás recorriéndolos es una pequeña maravilla de la naturaleza esculpida por la erosión, por el agua, el viento y los animales.

Al parecer los Aguarales tienen su materia prima en los sedimentos de los barrancos cercanos y que han sido arrastrados por el agua a la parte más baja del terreno, aunque su origen es mucho más antiguo.

A partir de ahí las lluvias de la zona, al parecer con tendencia a ser torrenciales, filtrándose por los huecos del terreno, arrastrando el barro, colándose por las tuberías que hacen los ratones, los topos, las lombrices o la simple acción del agua al desplazarse por el interior de la tierra van modelando los aguarales. Y las formas que se obtienen son como una especie de columna de cera derretida, algo que parece propio de otro planeta, como podéis ver en las fotos.

Valpalmas, como buena parte del Valle del Ebro, es el resultado de una serie de complejos procesos geológicos que pasaron por convertir a esta zona sucesivamente en un estrecho que separaba Europa de la entonces isla que era Iberia. Sucesivos plegamientos y la colisión de la placa africana con la europea hicieron que el fondo marino se fuese levantando. El primer Ebro empezó a desaguar en la depresión aragonesa, creando un pequeño mar, al ver cortado su avance hacia el mar.

Durante millones de años el Ebro y sus tributarios fueron depositando sedimentos que venían desde la Cordillera Cantábrica oriental y desde los cada vez más altos Pirineos, hasta acumular varios miles de metros (creo haber leído que unos 4000) de sedimentos, en buena parte blandos y fácilmente erosionables. Por ello toda esta región tiene tesoros como Valpalmas, los Mallos de Riglos, la Sierra de la Peña o las más espectaculares Bardenas Reales de Navarra.

Perdonad que insista, pero dada la naturaleza de los Aguarales es muy importante no salirse del camino y no tocarlos, por mucho que apetezca o por muy bien que creáis que puede salir la foto. Es un milagro que con la importancia que se daba a la ecología y el turismo en siglos pasados nos hayan llegado hasta hoy y sólo faltaba que por un despiste o por un cafre se pierda esta maravilla.

El Mapa
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Castillo de Loarre (Huesca, Aragón)

domingo, 8 de enero de 2017

Loarre (Huesca, Aragón)
Loarre


Castillo de Loarre (Huesca, Aragón)
Castillo de Loarre


Castillo de Loarre (Huesca, Aragón)
Castillo de Loarre


Castillo de Loarre (Huesca, Aragón)
Castillo de Loarre


Castillo de Loarre (Huesca, Aragón)
Castillo de Loarre


El Castillo de Loarre ha sido un poderoso reclamo para algunos artistas que lo han convertido en escenario de sus obras, como una tercera parte de las aventuras de Don Quijote (redactada a principios del siglo XX), y de al menos tres películas: El Niño Invisible, Valentina y la superproducción "El Reino de los Cielos".

Si no entendí mal a mi anfitrión en la casa de turismo rural en la que estuve, una película más iba a rodarse aquí pero se le terminaron los fondos cuando habían forrado de madera parte de la muralla. Creo recordar que se trataba de una película sobre Don Quijote, así que no sé si se trataría de la versión de Terry Gilliam que no llegó a terminarse.

Conociendo el lugar no es de extrañar esta fascinación. La poderosa figura del castillo, desde su atalaya en lo alto de la Sierra de Loarre, domina toda la comarca de la Hoya de Huesca. Fue construido en esa ubicación para vigilar el entonces bastión musulmán de Bolea. Merece la pena pararse a disfrutar de las vistas, no sólo desde el castillo si no desde la carretera de acceso o el descampado que se encuentra a los pies del mismo.

Otra de sus funciones era la de guardar el paso hacia los Pirineos, ya que el acceso a la comarca de la Jacetania es muy sencillo siguiendo el curso del río Gállego. Era, por tanto, una fortaleza de gran importancia en aquella época tan temprana de la Reconquista ya que el primitivo Reino de Aragón se asentaba en esta comarca y en el Sobrarbe.

Sus murallas, jalonadas de torreones, protegen el edificio central, en muy buen estado de conservación. Tanto que el conjunto está considerado como el castillo románico mejor conservado de Europa. Y su Iglesia, cuyas pinturas románicas han desaparecido sin que se sepa su paradero, fue también la de un monasterio que existió entre sus muros.

A medida que avanzaron los siglos y su importancia militar y religiosa fue perdiendo importancia: los monjes se transladaron a Montearagón y los habitantes de Loarre dejaron los alrededores del castillo para establecerse en la llanura de más abajo, más fértil y con mejores condiciones para la agricultura y la ganadería.

A diferencia de muchos castillos situados en la parte alta de la montaña el de Loarre es muy accesible y para subir hay dos opciones: bien utilizar una buena carretera que sube desde la que une Loarre con Bolea o, si como yo te has alojado en el pueblo, a través de una pista de tierra que te lleva hasta la anterior a la altura del cámping. Una vez arriba hay un buen aparcamiento donde dejar el coche y una senda marcada que te lleva a las puertas del castillo. Entre el parking y el castillo hay un bosque de pinos, que creo recordar que estaba cerrado al público.

Aunque pueda parecer que no hay alojamientos, lo cierto es que a falta de hoteles Loarre tiene bastantes casas rurales. Por desgracia no recuerdo cómo se llamaba la que me acogió, pero el señor que la atendía fue muy amable e incluso me regaló una bolsa de cerezas de la zona. Aunque no soy muy amigo de esa fruta la verdad es que estaban estupendas.

El Mapa
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