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Os Ancares (I): Piornedo, uno de los últimos pueblos donde la gente vivió en chozas

miércoles, 19 de mayo de 2021

Palloza con anexo de techo de pizarra

Galicia es una tierra de muchas maravillas. En la mente de todos están esos cascos urbanos de piedra, mojados por un persistente orballo y con muchos cruceiros. Un poco como Combarro o la imagen típica de Santiago de Compostela, donde la lluvia es arte.

Pero eso, amigos, es un cliché. Es cierto que muchos de los pueblos más conocidos responden a él, pero hay otras realidades, tal vez no tan conocidas fuera de Galicia.

Hórreo a cuatro aguas

Y es que la arquitectura tradicional gallega es mucho más diversa de lo que puede parecer a primera vista, y la montaña oriental, donde Galicia limita con Asturias y Castilla y León, el granito, tan habitual en toda la comunidad, deja su lugar a la pizarra, y las típicas casas de bloques de granito dejan lugar a otro tipo de construcciones. Y en las partes más aisladas, como en lo más profundo (o elevado, en este caso) de Os Ancares y O Courel, la arquitectura debió adaptarse al medio.

Piornedo de Ancares, que ya habíamos visitado en uno de los primeros post de este blog (y que reescribiré un día de estos), es uno de los pueblos que mejor representa ese tipo de arquitectura tradicional. Las casas, conocidas como pallozas, de paredes ovaladas, recuerdan a las chozas que se pueden ver en los antiguos castros. De hecho, Piornedo ya estaba allí cuando llegaron los primeros romanos a Galicia, así que es uno de los últimos lugares habitados donde aquella antigua forma de construir aún se sigue empleando, y uno de los últimos donde se vivía así.

Palloza circular

Algo que llama mucho la atención de estas construcciones son los techos de cubierta vegetal que las cubren, tradicionalmente restos de siega colocados sobre una armazón de madera. De hecho, el nombre palloza deriva de la palabra palla, que como habréis supuesto, es la palabra en gallego para "paja".

Lamentablemente, están desapareciendo porque su reparación es, a día de hoy, prohibitiva, lo que hace que muchos de los vecinos los estén reemplazando por techos de chapa. Es curioso ver que lo que era una solución económica y basada en los materiales disponibles en el entorno sea hoy inasumible para la mayoría de los propietarios.

Capilla de San Lourenzo

Las pallozas fueron el lugar de residencia de los vecinos hasta que en los años setenta del siglo XX llegó la carretera a la aldea y se pudo disponer de otros materiales, lo que significó el mayor cambio urbano en siglos.

Por suerte, los vecinos han conservado la mayoría de las antiguas pallozas y de los hórreos, que recuerdan a los asturianos, que existen en el pueblo.

Las casas no son la única herencia del pasado que continúa en funcionamiento: los asuntos de Piornedo se discuten entre los vecinos, en asamblea, y existe el puesto de celador, que es la persona encargada de convocarles.

Donis, núcleo que da nombre a la parroquia a la que pertenece Piornedo

Acceder a Piornedo es una cuestión de ánimo y de que te guste conducir. Para muchos conductores, acostumbrados a las autovías y carreteras nacionales, meterse por una pista estrecha de montaña, con muchísimas curvas, puede ser un reto a su paciencia. Pero es un reto que merece la pena. Los increíbles paisajes, los muchos miradores, la belleza de su vegetación, la gastronomía y la contemplación de una reliquia viviente hacen que la experiencia merezca la pena.

Y si después de pasear por sus calles aún tenéis ganas de más, desde el pueblo salen varias rutas de senderismo que os permitirán conocer mejor el entorno. Merecen la pena.

El Mapa

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Tenerife (III): De Chamorga a Roque Bermejo, un paseo por el Macizo de Anaga

viernes, 1 de enero de 2021

Últimas casas de Chamorga
La mayor parte del turismo que visita Tenerife suele acudir al sur de la isla, donde se concentran los mayores complejos turísticos, sobre todo en la zona de Adeje.

Pero el Macizo de Anaga, en la parte norte, ofrece una isla completamente diferente, húmeda, cubierta por nubes y con unos senderos maravillosos. Uno de mis grandes lamentos en mi visita a Tenerife fue no tener más tiempo para hacer senderismo por sus montañas o bajar a sus playas.

Casita aislada en Chamorga, al lado del sendero

Con una excepción. A pesar de tener los pies hechos polvo tras mi aventura subiendo el Teide, decidí que no me iría de la isla sin visitar Roque Bermejo, tal vez la población más aislada de Tenerife. Está tan aislada que no hay ningún camino, asfaltado o no, para llegar hasta allí.

Lo único que hay es un sendero bajando por un barranco (de Chamorga o de Roque Bermejo) y una senda aún más complicada que va de Chamorga hasta el Faro de Chamorga y que desde ahí baja a Roque Bermejo. La otra opción es ir en barco y atracar en su pequeño puerto, pero tendríais que enteraros de como funciona porque yo fui a pie y no tengo información de primera mano.

Turistas recorriendo el sendero a Roque Bermejo

En esta ruta veremos ambas, porque con los pies destrozados sabía que no había fecha de regreso a la isla y es mejor aguantar el sufrimiento, si se puede, que quedarse con las ganas.

El camino empieza en Chamorga. No hay mucho sitio para aparcar, pero dado que fui en un día un poco plomizo, con nubes y llegando al final del día, tuve suerte y pude dejar el coche en el pueblo sin problema.

El camino es una prolongación de la carretera que llega al pueblo, así que no tiene mucha pérdida. Y en una bifurcación podéis elegir entre subir al faro o ir a Roque Bermejo por el barranco. La decisión es vuestra. Personalmente, aunque me parece más seguro bajar por el barranco y subir por el faro, es mucho más descansado (o eso me parece) hacerlo en sentido contrario.

Turistas volviendo de Roque Bermejo

El camino por el sendero es cómodo si llevas calzado apropiado. Todo lo cómodo que puede ser un sendero de montaña irregular sobre piedra volcánica. Pero si yo, con mis pies ampollados, pude hacerlo no tenéis excusa.

Como véis en las fotos el paisaje es más verde que el típico de Canarias. El aire del mar, cargado de humedad, no siempre puede remontar el Macizo sin condensar y forma niebla. Esta niebla humedece las rocas y la vegetación propiciando esta explosión de vida.

Cabras descansando sobre las rocas

Una de las compañías más acostumbradas en toda esta caminata es la de las cabras. Antiguamente estas cabras formaban partes de ganados comunales, pero con el abandono de esta actividad los animales están asilvestrados y viven en completa libertad. Dado el daño que suponen para el delicado ecosistema de Anaga el Cabildo insular se ha propuesto eliminarlos. No son los únicos animales asilvestrados que hay en Anaga, pero son los únicos que he visto.

 En los primeros tramos del sendero aún es posible ver alguna que otra casita, en diversos estados de conservación, que han debido ser abandonadas o servir de segundas residencias antes el abandono de las actividades que tradicionalmente daban sustento a los habitantes de esta parte del Macizo. Llegado un punto, las únicas muestras de civilización serán el propio sendero y la línea eléctrica que da servicio a Roque Bermejo.

Primera vista del Roque Bermejo desde el sendero

 El camino, a buen paso, dura unos 35 minutos hasta llegar a las conocidas como Casas Blancas, un pequeño caserío en la parte más alta de Roque Bermejo que sirve de preludio para el inicio de la bajada. Un poco más adelante encontraremos un pequeño desvío hacia la capilla de la Virgen de Candelaria, patrona de la isla (y de las islas).

Hay una historia curiosa, que ya os contaré en otro artículo más en detalle, pero esta Virgen apareció en las islas entre los restos de un naufragio y fue recogida y venerada por los guanches, para gran sorpresa de los primeros castellanos, llegados años después.

Casas Blancas (izquierda), Roque Bermejo y las primeras casas del caserío

 Desde la capilla hay buenas vistas de Roque Bermejo y del Roque Bermejo, que es una roca en el mar que da nombre al pueblo. Y desde ahí hay un camino que baja hasta las casas y el puerto

Os preguntaréis quien puede vivir aquí. La respuesta es que nadie o casi nadie. Según parece no tiene habitantes permanentes y las casas son propiedad de familias que viven en Chamorga o en San Andrés, a las puertas del macizo.

Caserío de Roque Bermejo desde el puerto.

 Una vez que decidamos continuar camino podemos hacerlo por la antigua ruta empedrada que sube desde las casas (o mejor dicho, el puerto) hasta el Faro de Chamorga. En realidad el primer tramo es volver a desandar nuestros pasos hasta  Es duro subirlo, el empedrado está en un estado mejor o peor según el tramo y tiene una pendiente fuerte.

Puerto de Roque Bermejo

El Faro, aún en funcionamiento, data del siglo XIX y es uno de los más antiguos de las Islas Canarias. Desde el puerto hasta aquí debe salvarse un desnivel de casi 240 metros. Su lente Fresnel parece ser la original, así que debe ser de las más antiguas del mundo en funcionamiento.

Subida al faro y camino empedrado

El camino muere en el faro. A partir de aquí una senda de montaña busca las cumbres. Es un camino complicado en algunos tramos, pero nada que suponga un riesgo. Hay que tener cuidado con las cabras, mucho más numerosas aquí y que en ocasiones ocupan el sendero. Como siempre, si tienen crías hay que extremar la precaución para que las madres no perciban malas intenciones.

Faro de Anaga o de Chamorga

 Llegando a la parte alta habrá un pequeño tramo de bosque de laurisilva que puede servir de refugio temporal contra el sol... o contra los vientos. Este fue mi caso. Un viento frío y húmedo, no demasiado fuerte pero muy incómodo, empezó a soplar durante mi subida y agradecía los momentos a cubierto. En los días claros hay buenas vistas de Gran Canaria desde esta parte de Tenerife. 

"Camino" al Faro. Ya os dije que se las trae

 En la parte alta, con unas vistas excelentes, se encuentra una pequeña meseta. En esta meseta se pueden encontrar un par de casas en ruinas conocidas como las Casas de Tafada. Originalmente sirvieron de granero para la finca de Las Palmas de Anaga y después pasaron a ser propiedad de la finca de la Orobada, cuyos dueños la utilizaban para vivir durante temporadas. Su última función volvió a ser la de granero y almacén antes de ser abandonado el cultivo de la zona

Desde aquí a Chamorga ya sólo queda media hora de paseo. Hay algunos miradores sobre el valle de Chamorga y sobre el pueblo, pero lo más llamativo son el Roque Pilón, cerca de las Casas de Tafada y restos de cabañas aprovechando oquedades en la roca volcánica.

El Mapa

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El cañón del Sil (frontera entre Lugo y Ourense)

domingo, 6 de diciembre de 2020


Cuando hablamos de cañones casi inevitablemente pensamos en Colorado. Pero España posee varios cañones dentro de su territorio, como el Cañón del Río Lobos o el de Las Hoces del Duratón, aunque ninguno de ellos es tan extenso y tan profundo como el Cañón del Sil, que alcanza su mayor espectacularidad en su recorrido por Galicia (y parte de León).

Aunque sus paredes no son tan verticales o tan espectaculares como las que puede tener el tramo de la Ermita de San Frutos, este cañón ha sido excavado en granito puro. Aunque hoy esté domado con embalses, ya podéis imaginar cómo de salvaje era el Sil antes de la construcción de las presas.

 
Mirador de Vilouxe

Los bosques de roble, castaño y otras especies típicas del bosque atlántico que crecen en el entorno del cañón lo convierten en uno de los lugares más mágicos de toda la península.

Y esta magia fue percibida desde épocas antiguas, como atestiguan los restos procedentes de todas las épocas, pero especialmente los muchos conventos, ermitas, iglesias y capillas que se construyeron a uno y otro lado del río.

De entre ellos destacan el Mosteiro de Santo Estevo de Ribas de Sil, en Nogueira de Ramuín, abandonado durante muchos años y finalmente convertido en Parador Nacional, y el de Santa Cristina de Ribas de Sil, en Parada de Sil, que ha sido reconstruído para evitar que se perdiese.

Santa Cristina de Ribas de Sil

Por esa razón mucha gente cree que "Ribeira Sacra", el nombre con el que se conoce a las orillas del Sil (y también del Miño, de su desembocadura hacia el norte), procede de esta concentración de construcciones religiosas.

Aunque, por lo visto, lo de "Ribeira" es una derivación de "Rovoyra", que sería un bosque de robles. Esto podría llevarnos a tiempos prerromanos y a la presencia de los celtas y sus druídas, para quienes el roble era su árbol sagrado.

 Túnel de Montefurado (Quiroga, Lugo)

  Hablando de los romanos, ellos descubrieron que el río llevaba oro entre sus arenas. Por eso aprovecharon un meandro para hacer un atajo y desecarlo para poder extraer más cómodamente el preciado metal. ¿El método? Cavar a pico y pala un túnel a través de una pared de granito, de unos 120 metros de largo de los cuales se conservan 52.

¿Qué pasó con el resto? ¿Algún desalmado? ¡No! una enorme crecida en 1934 provocó un derrumbe, el cegado del túnel y la pérdida de un castillo construído sobre él, con lo cual el río recuperó su antiguo curso. No fue hasta 1941 en que el túnel volvió a estar abierto en un intento por recuperar las tierras de cultivo perdidas en años de hambre.

El Sil sobre los viñedos de Doade (Sober, Lugo)

A los más entendidos en el mundo del vino puede que eso de "Ribeira Sacra" le suene de algo. Y eso será así porque hay una denominación de origen con ese nombre. Y tiene mérito, porque no es una zona sencilla para cultivar.

Y es que A Ribeira Sacra es la máxima expresión de la viticultura heróica en España. Sus viñedos plantados en terrazas sobre acantilados que caen al río son una de las imágenes más típicas del cañón (y de Galicia entera). Sólo he visto algo parecido en la Região Demarcada do Vinho do Porto y en el macizo de Anaga, en Tenerife.

Santa María de Xunqueira de Espadanedo

En el mapa os voy a dejar una ruta con bastantes cosas para ver. Es un poco difícil destacar algo, así que he incluído el túnel varios miradores, un par de santuarios y un par de puertos fluviales.

También podéis hacer una visita a Castro Caldelas con su castillo derruído por los Irmandiños en su lucha contra la opresión feudal.  Y ya que estamos, tenéis que probar la Bica, el bizcocho típico de la localidad y muy apreciado en la provincia de Ourense y en Galicia.

Por último, os dejo un pequeño vídeo sobre uno de los miradores, el de Os Torgás, más conocido como el de Os Balcóns de Madrid.



El Mapa

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Tenerife (II): Masca, el pueblo más bonito de Tenerife

domingo, 5 de abril de 2020

 
 Masca adapta sus calles a las laderas del Macizo de Teno

España tiene muchos lugares mágicos. Hay pueblos hermosos y entornos espectaculares. Y en unas pocas raras ocasiones hay pueblos hermosos en entornos espectaculares, que no dejan indiferente a nadie, como Castellfollit de la Roca o Riglos.

Y en mi último viaje fui a un lugar que por derecho propio pertenece a este selecto club: Masca, en Tenerife.

Carretera de acceso desde Santiago del Teide
 
Masca está en un escarpado barranco que la erosión fue creando en lo que un día fue una cadena de volcanes, el macizo de Teno. Esta zona de Tenerife es muy verde ya que la niebla que procede del mar aporta humedad a la vegetación de la zona, que sin ser tan exhuberante como la de Anaga, en el noreste de la isla, llena de vida y color las laderas y barrancos.

No he encontrado gran cosa acerca de la historia de Masca, pero de lo que he entendido debió ser habitada en tiempos previos a la conquista castellana, en los que perteneció al Menceyato de Daute. A pesar del difícil acceso y de las escasas tierras planas de la zona su fertilidad y la humedad la convertían en tierra codiciada.

Roque Catano

Masca, además de por sus paisajes, es famosa por ser uno de los pueblos donde la arquitectura tradicional isleña se conserva mejor, lo que tiene gracia porque los edificios son relativamente recientes. En algún caso tienen unos pocos años ya que hubo un fuerte incendio en 2007 que arrasó parte del caserío y sus alrededores. Viendo las fotos cualquiera lo diría.

En cualquier caso, las restauraciones de los últimos años han cambiado bastante la fisonomía del caserío y el gobierno canario afirma que se han perdido muchos de sus valores.

Plaza de la Ermita

Lo normal es aparcar en la carretera que va de Buenavista a Santiago del Teide por Masca. Hay unas cuantas plazas de aparcamiento y desde allí mismo hay muy buenas vistas de la población. Recomiendo no dejar nada a la vista en el coche. Los restos de cristales en el párking y los muchos carteles situados en el pueblo alertando de la presencia de carteristas hacen suponer que hay un problema con los robos.

El gran atractivo de Masca, además de su precioso casco urbano, es su barranco. En el momento de mi visita el Barranco de Masca llevaba más de un año cerrado por obras de acondicionamiento. En el momento de escribir esto, sigue cerrado y se supone que abre hacia verano de 2020, pero la fecha se ha modificado varias veces.

 
 Masca está dividido en barrios

El abandono de los caminos que bajaban el barranco lo hizo peligroso y tras un buen número de accidentes, en algún caso con víctimas mortales, el ayuntamiento de Buenavista del Norte decidió cerrarlo al público e iniciar obras que habrían de terminarse en seis meses. Dos años después continuaba cerrado.

Algunos de estos accidentes fueron por una inconsciencia temeraria. Veréis, cuando hay un barranco tan escarpado la lluvia cae por esas laderas y no penetra apenas en la tierra. Al ser el ángulo tan fuerte esa agua cae a toda velocidad, se acumula y llena el barranco enseguida con una gran cantidad de agua. Pues alguno de estos inconscientes se metieron ahí en días en que el barranco estaba cerrado por esta clase de riesgos y tuvieron que ser rescatados.

Masca desde la carretera a Buenavista del Norte

Existe la leyenda de que en la playa al fondo del barranco amarraban barcos piratas para descansar, pero me parece improbable que llegasen hasta allí sin ser vistos y estando relativamente cerca de Garachico, que en aquellos tiempos era el principal puerto de la isla

Masca es Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.

El Mapa
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Azores (III): Lagoa do Fogo, una laguna en el cráter de un volcán

viernes, 28 de junio de 2019

 

De Azores ya conocemos un volcán, el de Sete Cidades, que es el más grande y espectacular. Pero tal y como había mencionado, la isla es abundante en cráteres y alguno más merece la pena.

El de Lagoa do Fogo es donde se registraron algunas de las erupciones más recientes de São Miguel, allá por el siglo XVIII y uno de los más bonitos. Su situación, en el centro de la isla, más retirado de Ponta Delgada, y el hecho de que para llegar al interior hay que meterse una buena pateada lo convierten en un lugar mucho más natural y salvaje que Sete Cidades.

 

El volcán de Lagoa do Fogo es el más joven de la isla de São Miguel, y se habría formado hace unos 15000 años y su forma actual se habría fijado hace unos 5300, cuando colapsó un edificio anterior. La última erupción registrada fue poco después de la llegada de los portugueses, allá por 1563 (y que no tengo ni idea de en qué parte del cráter ocurrió porque no vi nada de nada)

Hay dos formas de llegar a Lagoa do Fogo. Una por el sur, desde la costa de Vila Franca do Campo y la otra desde el norte, desde la carretera que pasa por Caldeira Velha. Si el día está nublado os aconsejo la ruta sur, porque el mirador puede estar cubierto de niebla y desluce las vistas.


Como siempre, cuando se trata de senderismo hay que tener unas pequeñas precauciones: ropa adecuada, dependiendo del clima y calzado adecuado porque son varios kilómetros de caminata (¡y vuelta!) y en algunos tramos puedes pisar cemento cubierto de musgo. Aparte, agua y comida.

El camino sur, que es el que conozco, empieza en un aparcamiento cerca de la conocida como Fábrica da Cidade, una antigua central hidroeléctrica en ruinas que no visité, entre Praia y Água de Alto. Lo de aparcamiento es un decir. En mi caso el coche quedó en una cuneta, bien arrimado para permitir el paso de otros coches y vehículos agrícolas.

 

A partir de ahí comienza la ruta por un camino rural bastante polvoriento. Como dije en la ruta de preparación, São Miguel es mucho más agrícola que turística, así que es muy fácil encontrarse con tractores, pick ups o vacas por el camino. Hay que ser precavidos y tener en cuenta que una vaca con un ternero se puede volver un poco agresiva.

Aunque el camino en principio es suave se va a ir endureciendo progresivamente. Tampoco es que sea como subir el Teide, pero algunas cuestas es mejor tomárselas con calma. La primera parte no es demasiado bonita. Tal vez algunas vistas sobre la costa para amenizar el paseo pero poco más. Eso y el canturrear del agua que baja... en tuberías.

 

La cosa mejora con el bosque de criptomerias. La criptomeria es un tipo de árbol que procede de Extremo Oriente y que en la isla se ha plantado extensivamente para su explotación forestal. Por desgracia casi todo el bosque autóctono ha sido barrido del mapa y la criptomeria y otras invasoras ocupan su lugar. Son bosques que tienen algo de exótico, como pasearse por Endor. En algunos momentos tenía la sensación de que me iba a saltar un ewok de detrás de un helecho.

Y al final del camino ancho llegamos a la levada que comunica el cráter con las canalizaciones que llevan agua hasta las zonas pobladas del sur de la isla. Como en Madeira, la gestión del agua es un asunto capital. De hecho, el agua de la Lagoa do Fogo es una de las reservas de agua más importantes de São Miguel.


El paseo por la levada es quizás el tramo más bonito. El bosque y la vegetación de arbustos y herbáceas que rodea a la levada son realmente bonitos y te hacen sentir como en el trópico o algún lugar muy alejado de Europa. El colorido en un día soleado es soberbio. Desgraciadamente, es un tramo relativamente corto y hubiera deseado que durase algo más.

El tramo final antes de la Lagoa es la parte de cráter que se abre hacia el sur. Por aquí las coladas del volcán vertieron sus flujos magmáticos en el pasado. La antesala es una parte muy verde y con vegetación y a continuación la caldera se abre totalmente en un gran anfiteatro.

 

Y esta, amigos, es la parte más peligrosa del paseo: en época de cría está llena de gaviotas agresivas que van a marcar territorio. Durante mi paseo avanzar fue sencillo, pero volver fue un infierno de vuelos rasantes y bombas de guano. Tenedlo en cuenta antes de subir porque son bastantes. Os recomendaría ir con un paraguas por si deciden buscar el contacto físico en sus ataques, que también puede pasar. Y si podéis ir acompañados, mejor que en solitario.

La Lagoa está en la parte alta de la caldera y es una zona donde, curiosamente, apenas había gaviotas. Desde allí hay un pequeño alto que servirá de mirador y desde el que veremos buena parte de la laguna. El día que fui, soleado, la laguna tenía un color azulado muy bonito. Al frente se ve una playa por la que tal vez podréis ver a gente paseando: son los que han cogido la ruta norte, desde el mirador. O tal vez gente que vino desde el sur y tenía tiempo y humor para rodear la laguna.

 

A mano derecha un camino inicia un lento ascenso que lleva a un mirador, pero a esas alturas y con las gaviotas un poco nerviosas preferí no continuar.

El baño en la laguna está terminantemente prohibido. Además de su innegable valor ambiental ya que en toda la caldera hay especies endémicas de la isla que tienen aquí uno de sus últimos refugios, el hecho de ser una reserva de agua dulce de las más importantes de la isla hace que sean especialmente cuidadosos con ella.

En cuanto al mapa, el único punto que os vale es el primero, que es donde empieza la ruta, que por otra parte está bien señalizada. Podéis conseguir puntos para el GPS y un mapa en este enlace


El Mapa

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Azores (II): Sete Cidades: Un pueblo en el cráter de un volcán activo

martes, 11 de junio de 2019


 
Dentro de los muchos atractivos que contiene la isla de São Miguel el más conocido es el enorme cráter de Sete Cidades, que tiene un diámetro de unos 6,5 kilómetros y a su vez contiene varios cráteres menores más recientes y dos lagunas que, si las condiciones de luz son propicias, verás de diferente color: una verde y otra azul.

Un buen lugar para empezar esta ruta sería la zona de las lagunas. En las laderas de Sete Cidades se encuentran varias lagunas con su correspondiente parque forestal. Atentos al horario u os pasará como a mi teniendo que volver otro día. Las dos más conocidas son la Lagoa das Empadadas y la Lagoa do Canário.


Tanto Lagoa das Empadadas como Lagoa do Canário conducen a unos miradores fantásticos sobre la isla. El que está en la parte alta de Lagoa das Empadadas, Pico Paúl, es tal vez el menos conocido mientras que Boca do Inferno, al que se accede desde la Mata (bosque) do Canário, es la imagen por excelencia del archipiélago, con unas vistas excepcionales sobre Sete Cidades.

Si seguimos montaña arriba por la carretera que une los parques de ambas lagunas llegaremos a un desvío que nos conduce al interior del cráter. Por el momento vamos a ignorar esta carretera, pero luego bajaremos por ella. Seguiremos un poco más adelante, como medio kilómetro o así hasta llegar al mirador de Vista do Rei.


Vista do Rei es tal vez la mejor vista sobre Sete Cidades y otra de las imágenes icónicas del archipiélago. Desde aquí se ven las dos lagunas, Lagoa Verde y Lagoa Azul, de forma consecutiva. Con buenas condiciones de luz la vista tiene que ser extraordinaria. Con luz fea, lo que me tocó en suerte, la vista impresionaba. Y es más impresionante desde la azotea del hotel que está justo ahí.



Este hotel, un tremendo fiasco económico cuya historia cuentan muchos otros blogs, está abandonado y saqueado hasta tal punto que se han llevado la caja del ascensor y le han mangado hasta las moquetas. Es bastante postapocalíptico y por ello mismo fetiche de los amantes del urbex. Teóricamente está prohibido entrar en el edificio, pero nadie está ahí para impedirlo. Con cuidadito y con responsabilidad: yo casi me caigo por un agujero por no estar atento.

La carretera continúa hacia Ponta Delgada, pero si no tenéis mucho miedo a ensuciar el coche hay una ruta de tierra que rodea todo el cráter por la cima. Hay vistas sobre Sete Cidades y las diferentes calderas que contiene de todas las formas, ángulos y colores. Y senderistas y motoristas a lo largo de los casi veinte kilómetros, así que precaución. Y cortesía: en algunos puntos la pista es estrecha y habrá gente que haga lo mismo que vosotros, pero en sentido contrario.


Y al terminar de rodear Sete Cidades volvemos al cruce del que hablé antes y vamos a bajar por él. Hay un par de miradores por el camino en los que merece la pena parar, tanto por las vistas sobre Lagoa Verde y Lagoa Azul, como a la caldera que contiene la Lagoa de Santiago.

Más adelante llegaremos al puente que cruza el estrecho entre ambas lagunas. Antes de cruzarlo os recomendaría seguir por la pista de tierra que hay a la derecha. Es una pista de tierra de varios kilómetros que nos llevará al extremo norte de la Lagoa Verde. Al final del camino hay un pequeño parque (hay varios en toda la caldera de Sete cidades) muy tranquilo a donde no va nadie o casi nadie. Fue un rinconcito que me gustó especialmente, con los árboles a pie de agua y las paredes del  cráter al fondo, con mucho verde y mucha vida.


De vuelta al puente podemos terminar esta ruta en el pueblo de Sete Cidades, capital de la freguesía (parroquia). No es un pueblo especialmente bonito, pero tiene su encanto. La iglesia me pareció el edificio más destacado. Casi enfrente de la salida de la iglesia hay un pequeño bar con su restaurante que por un precio muy ajustado os ofrece comida local. Si tenéis hambre es un buen sitio para parar: el filete de atún a la plancha que comí estaba increíble y no llegó a los siete euros.

Si queréis seguir explorando hay un par de carreteras más que recorren la caldera o ver el mirador desde la orilla opuesta de la Lagoa Verde, donde hay un túnel de desagüe. Por desgracia, me enteré demasiado tarde de su existencia. Este túnel sirve para que en caso de aumentar el nivel de las aguas de las lagunas el exceso de agua pueda aliviarse al exterior de la caldera, evitando inundaciones en el pueblo y en los terrenos más cercanos al agua.


Como todo lugar mágico, Sete Cidades tiene leyendas que explican su origen. Algunas bastante pintorescas, como la del obispo portugués que huyendo de la invasión árabe de la península habría llegado a este lugar. O la princesa que habiéndose enamorad de un pastor llenó con sus lágrimas las lagunas.

Sin embargo la realidad, esta vez menos poética que la leyenda, habla de una isla volcánica que nace en las cercanías del encuentro entre las placas africana, americana y europea. Tal como mencioné en el artículo de preparación, dependiendo de en qué isla estás estarás en un continente o en otro. En el caso de São Miguel, estás en Europa

El Mapa
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La Ciudad Encantada de Cuenca (Castilla-La Mancha): la naturaleza como escultora

lunes, 27 de mayo de 2019

 

En la vida de casi todos hay algún lugar que deseamos visitar desde pequeños. En mi caso uno de los lugares que estaban en esa lista es la Ciudad Encantada de Cuenca.

Recuerdo haberla descubierto en un documental de Televisión Española y enseguida capturó mi imaginación. Esas formas tan caprichosas de la roca, tan extrañas, tan únicas me hicieron añadirla inmediatamente a mi lista de "cosas para ver". Cuando más adelante vi "Conan, el Bárbaro", mi interés por el lugar no hizo más que crecer.

El problema principal es que Cuenca está en medio de la nada, o eso creía. Hoy en día tengo una imagen mucho más completa (y favorable) de esas provincias frecuentemente olvidadas entre Valencia y Madrid.


Pero todo llega en esta vida y visitar la Ciudad Encantada, también.

En rigor no es un destino "desconocido", como tantos otros de este blog. La Ciudad Encantada lo es aunque tal vez sea más conocido que visitado. El nombre, por cierto, se debe a un viajero inglés del siglo XIX sorprendido por la magia que desprenden los diferentes procesos erosivos que aquí se encuentran y que dan al lugar aspecto de ser un parque escultórico.

Para llegar a la Ciudad Encantada desde Cuenca se pasa por el cañón del Júcar, que ya de por sí merece alguna parada, y se avanza por una comarca de colinas cubiertas por pinos. Entre los árboles y la maleza se pueden adivinar algunas formas que la erosión ha ido tallando en la roca caliza y que sirven de introducción a lo que veremos más adelante y la justificación para la creación del Parque 
Natural de la Serranía de Cuenca.


En medio del bosque, salidos ya del valle por el que discurre la carretera y tras unos tramos de carretera bastante rectos para lo que es la zona llegamos a la Ciudad Encantada. No vais a tener problemas para aparcar porque hay bastante sitio para dejar el coche.

La Ciudad Encantada se encuentra en una finca privada a la que se accede previo pago de 5€ en la entrada. No sé si es un precio fijado por el ayuntamiento, algún consorcio o algo, pero me parece razonable y ajustado.

Para recorrer la ciudad encantada hay que seguir un sendero que está perfectamente señalizado. Con eso y el folleto que te dan en la entrada resulta muy fácil seguir lo que se está viendo. La longitud de este sendero es de unos 2,5 kms.


El inicio del recorrido empieza con el Tormo Alto, quizás la formación más icónica del conjunto. Como carta de presentación no está nada mal, con esa forma que parece imposible en una roca. Supongo que los árboles que rodean al conjunto, sirviendo de cortavientos, permitirán alargar su tiempo entre nosotros, pero la erosión continúa su trabajo, implacable, y en algún momento dejará de existir. La explicación de este fenómeno es la erosión diferencial. Las rocas más duras de los estratos superiores resisten mejor a la erosión que las inferiores, más blandas. Eso hace que se vaya formando esta especie de seta pétrea. Algo así había visto en Las Bardenas Reales de Navarra, pero con sedimentos mucho más blandos.

Un poco más adelante está otro de los lugares más conocidos, ya que fue uno de los escenarios donde se rodó Conan, el Bárbaro. Ese en el que seduce/es seducido a una bruja que vivía en una cueva. A partir de ahí las maravillas se van sucediendo: los barcos, el perro, el barco romano... hasta llegar al conocido como "El Tobogán", que es un pasillo muy estrecho, como un cañón, que atraviesa una masa rocosa. Desde arriba imagino que el aspecto será como el del tajo de un cuchillo en una barra de pan.

 

A su salida más formaciones singulares, como la foca con la pelota o la lucha entre el elefante y el cocodrilo, pero entre medias se pasa por el Mar de Piedra. Este Mar es la roca madre sobre la que se formó el resto. En algún momento del pasado rocas más blandas, pero similares a estas, procedentes del lecho de un mar ya desaparecido, Thethis, debieron extenderse por toda la planicie. De alguna manera es como hacer un pequeño viaje en el tiempo hasta las primeras etapas de la formación de la Ciudad Encantada.

El camino continúa pero ya va tocando a su fin. Nuevas formaciones, arcos como "El Convento", que parece ojival o la parte de "Los Amantes de Teruel" nos acompañarán hasta la salida, completando esta especie de monumento a la erosión que afortunadamente ha llegado hasta nuestros días. Lamentablemente otras formaciones están fuera del camino y se adivinan a lo lejos. Ojalá algún día los responsables del parque decidan añadir ramales a los senderos para que los visitantes podamos disfrutar de ellas.

 

Lista de las formas del recorrido:

    Los barcos.
    El perro.
    Cara de hombre
    La foca.
    El tobogán.
    El puente romano.
    Mar de piedra.
    Lucha elefante cocodrilo.
    El convento.
    Hongos.
    Teatro.
    La tortuga.
    Los osos.
    Los amantes de Teruel.
    La cara de Ariadna.

El mapa


Ruta Combinada
  • Granadilla
  • Hervás
  • Valle del Jerte
  • Garganta de los Infiernos
  • Garganta la Olla
  • Cuacos de Yuste 
  • Plasencia 
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