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Excursión en tres actos a La Rochelle

domingo, 21 de junio de 2009

Saintes - St Pierre
Catedral St. Pierre (Saintes)

Abbaye des Dames
Abbaye des Dames (Saintes)

Museo Romano (Saintes)
Museo Romano (Saintes)

St Nicolas et La Chaîne
St Nicolas et La Chaîne

Tour de la Lanterne - La Rochelle
Tour de la Lanterne

Vieux Port St. Jean D'Acre, La Rochelle
Vieux Port

Tour de la Lanterne
Tour de la Lanterne

Muelle de Submarinos Alemanes (La Pallice, LR)
Muelle de Submarinos Alemanes

Eglise de Esnandes (4000 visitas!!!)
Eglise de Esnandes

Lo primero: la gasolina en Francia es muy cara. Es por eso que los franceses van en masa a repostar a Irún, y deberíais plantearos llenar el depósito antes de cruzar la frontera.

Dicho esto, prosigamos. Aunque no conozco demasiado Francia, las dos cosas que más me llamaron la atención son el País Vascofrancés, bellísimo, y la espectacular desembocadura de la Garonne, en Burdeos (Bordeaux). También es espectacular la zona de Las Landes, que son kilómetros y kilómetros de pinares en un terreno completamente llano. Estos bosques están cuidados y bien gestionados, puesto que están ahí para produccción maderera. Se habla muy bien de las playas de esta zona, pero no las conozco.

Mi recomendación es salir muy temprano de Irún para llegar a Saintes, la parada más importante de nuestro camino con luz y con tiempo: Saintes es para mí imprescindible .

¿Qué ver en este bello pueblo? pues partiendo de la estación de ferrocarril, iría hacia la Av. Gambetta, y seguiría las señales hacia el Auberge de Jeunesse (en el albergue podéis pedir mapas de Saintes) para ir a la Abbaye des Dames (preciosa, como podéis ver en la primera foto).

Una vez vista seguiría hacia el Auberge, y al salir del jardín torcer a la derecha y luego a la izquierda, en busca de la pasarela sobre el río. Justo al pie de esta está el Museo Romano (segunda foto: carísimo entrar en la nave, pero lo que tienen fuera está bien). Siguiendo por la orilla, río arriba, veremos el arco del triunfo de Adriano.

Al otro lado del río ya podremos ver la cúpula de St. Pierre, la catedral. Para ir desde el arco yo iría por la pasarela de antes, y luego seguiría la calle que empieza justo enfrente, y así nos tropezaríamos de lleno con esa mole.

Para ir de aquí a St Euthrope, nuestro siguiente punto de interés en la ciudad, cogería una calle de piedra que comienza delante de St. Pierre, a la derecha, paralela al río. Peatonal, muy bonita y te lleva de nuevo a Gambetta, al teatro y al palacio de justicia.

Seguiría Gambetta a la izquierda, y después, al llegar a una rotonda, a la izquierda nuevamente (Cours du Marechal Leclerc, creo). Por allí debería haber señales al anfiteatro Galorromano (impresionante, también) y a St Euthrope, que por cierto, es parada del Camino de Santiago. Elegid qué queréis ver primero, porque yo iría a ambos.

De todas formas, y por si hay problemas de señales, para ir al anfiteatro hay unas escaleras justo delante del hospital y la explanada que hay a la izquierda poco después de girar en la rotonda (esta explanada es la estación de buses, por increíble que parezca: ni una mala marquesina cuando fui) y para ir a St Euthrope hay que seguir un poco más adelante por Marechal Leclerc, y ya veis su enorme campanario. Por desgracia no tengo una buena foto de esta iglesia.

Si tenéis tiempo podéis acercaros al acueducto (y me enviáis una foto, ya que no pude verlo)

Y de aquí a La Rochelle. Si tenéis tiempo podéis acercaros a Rochefort, que tenía un casco urbano interesante, aunque no tuve mucho tiempo de visitarlo.

Día 1: L'Île de Ré

Cualquier cosa sobre la Île de Ré, consúltala en esta entrada anterior. Creo que se puede recorrer en una tarde (o en una mañana si madrugáis). Yo lo hice en más o menos ese tiempo e iba en bici... así que si vais en coche, chupado.

Por la tarde podéis ir al continente y dirigiros hacia el norte (dirección Charron/Luçon), hacia Esnandes (pronúnciese "ah-nande") y Marsilly, para ver sus curiosísimas iglesias. En Marsilly, delante de la iglesia, vivió Georges Simenon, el creador del comisario Maigret, y tal vez ver la impresionante base submarina de Port Neuf/La Pallice, en la misma La Rochelle, dónde Wolfgang Petersen rodó Das Boot.

En lugar de tenerla recuperada, para no olvidar lo que pasó ni por qué pasó, la tienen abandonada, y si no fuese a prueba de bombas (literalmente) ya se habría caído. Pasa lo mismo con los búnkeres y todo vestigio alemán por la zona.

Si alguien os recomienda ir a Charron, ni puto caso: yo lo hice y no tiene hay que ver, salvo la desembocadura de la Sèvre, que es un río completamente enfangado (imaginad el panorama). Su puerto consiste en un espigón de hormigón que termina cubierto por el agua y el lodo, y en el tienen base algunos barquitos que se dedican a la mitilicultura (el cultivo del mejillón, para entendernos), que es una de las principales idnustrias de la zona. Si sois ornitólogos sí que os puede interesar: con tanto lodo la zona está llena de aves limícolas.

Día 2: La Rochelle

Sobre La Rochelle... lo dicho, si puedes ir un primer domingo de mes, las torres (sexta foto, la Chaîne y La Lanterne) tienen visita gratis. El resto de los días es un poco caro entrar. Merece la pena visitarlas todas, aunque sólo sea por los graffitis (grabados en relieve realizados por prisioneros, enfermos, militares y otros habitantes de las torres, aprovechando la blandura de la roca) y las vistas. Si teneis que elegir una, Saint Nicolas.

La oficina de turismo queda en el colorista barrio del Gabut (casas de madera pintadas de colores vivos, que se ven en la séptima foto en el extremo derecho). Os recomiendo haceros con un mapa de los que dan allí. El Gabut queda al lado de la Tour de St Nicolas (la alta con el banderón de Francia), en el puerto viejo. No dejéis de ver tampoco el Pont du Gabut, ya que estamos. La zona del puerto es sin duda lo mejor de la ciudad, ya que aquí están las tres torres, La Grosse Horloge, el puerto antiguo y alguna iglesia como St. Sauveur y otros edificios bonitos. Fuera de aquí recomiendo la estación del tren.

La Place de Verdun puede ser interesante, aunque más interesante es el camino desde el puerto viejo hasta la misma (sobre todo si pasamos por su estupendo consistorio). La catedral es una especie de búnker sin ningún valor estético, y queda en dicha plaza.

Ya que nos acercamos a la primavera, si vais con niños, no dejéis de ver los Jardines de Le Mail con su minizoo, yendo desde la Tour de la Lanterne, a través del molino de mareas y siguiendo la costa hacia el Oeste. Al llegar al Casino, preguntad.

Otro punto de interés similar es el Parque de Les Minimes (desde el pont du Gabut, seguir av. Michel Crepeau, pasar por el puerto deportivo y seguir al otro lado de la bahía) cerca de la Universidad (tiene un curioso edificio principal, con forma de poliedro, el Technoforum). En el parque lo interesante es irnos hacia el cabo, dónde han construido una réplica del Faro del Fin del Mundo.

Puede resultaros curioso la cantidad de banderas vascas de toda la zona, pero ya que me necesitamos un sitio para comer, en Les Minimes, entre el puerto deportivo y la playa de Les Minimes hay una tasca vasca... pero ni idea de precios, ni de si está bien ni nada más... y recomiendo esto porque la comida francesa a mi no me resulta precisamente emocionante.

No creo que os dé tiempo a acercaros a Rompsay para pasear, a pie o en bicicleta, por la orilla del canal de Marans, ni tampoco para el túnel de St. Leonard. Una pena, pero si os sobrara, id. Merece la pena. Sobre esto, deciros que en la Place de Verdun alquilan gratis bicicletas por un par de horas. Después empiezan a cobrar, pero sigue siendo una buena idea coger una para moverse por la ciudad.

Por la noche un paseo por el viejo puerto puede depararnos agradables sorpresas como la de la novena foto. Excepto los fines de semana no hay mucho movimiento en la ciudad, pero algún bar o kebap siempre hay.

Viniendo

Volvería a madrugar e iría hacia Rochefort, que no conozco mucho pero me llamó la atención, y La Île d'Olerón, que me han dicho que es mucho mejor que Ré (pero no conozco). También me hablaron muy bien Royan y de unos bosques en la misma desembocadura de la Garonne, con playas kilométricas y desiertas (pero ni idea), así que iría por allí para ir a Burdeos y enfilar hacia España.

El Mapa
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L'île de Ré (Francia)

miércoles, 17 de junio de 2009

Tour de la Lanterne
Tour de la Lanterne-La Rochelle


Puente Sablanceaux-La Pallice
Puente Sablanceaux-La Pallice


Bande Cyclable, Rivedoux-Plage (île de Ré)
Bande Cyclable


Nôtre Dame des Châteliers
Nôtre Dame des Châteliers


La Flotte-en-Ré
La Flotte-en-Ré


Puerto de St Martin de Ré
Puerto de St Martin de Ré


Ancient Phare des Baleines
Ancien Phare des Baleines


Blockhaus (búnkers alemanes en el Phare des Baleines)
Blockhaus
Con motivo de la Eurocopa de 2016 y dado que la Selección Española va a alojarse en esta isla voy a reeditar un poco este post apoyándome en lo que recuerdo y en algunas viejas fotos.

Hoy nos vamos a la Île de Ré, en el departamento francés de la Charente-Maritime.

La capital del departamento es la ciudad de La Rochelle, famosa entre otras cosas por haber sido asediada por Richelieu durante las Guerras de Religión que asolaron Francia.

Richelieu intentaba acabar con el protestantismo que se extendía por el país y uno de cuyos principales bastiones era esta ciudad. Esta guerra aparece retratada en "Los Tres Mosqueteros". A pesar de ser Richelieu un cardenal católico esta persecución era más por motivos políticos que religiosos al cuestionar los protestantes la autoridad Real.

La Rochelle en sí es una ciudad con más fama que belleza, al menos a mi juicio (y tuve varios meses para verla), y salvo las torres que cierran su puerto y el antiguo faro de La Lanterne poco más tiene para ofrecer al visitante. Si acaso un paseo por el canal de Marans en bicicleta. Por tanto, nos olvidaremos de la ciudad y nos acercaremos a la Île, que es lo más interesante de los alrededores de la capital.

Île de Ré es una isla que gana si la visitas en bicicleta ya que puedes meterte por lugares por donde no pueden ir los coches, como bandes cyclables y carreteras de tráfico restringido. De hecho, me quedó la impresión de que el medio de transporte principal de los isleños es la bici.

El segundo es que del 11 de septiembre al 20 de junio (puede bailar un poco el día según el año) entrar en la isla tiene un peaje alto, de 8 euros ida y vuelta y el resto del tiempo se duplica este importe, para los turismos. Aún así mucha gente que trabaja en La Rochelle vive en esta isla, ya que hay planes que te abaratan el peaje y el alquiler en la capital departamental es un atraco y se termina amortizando. De hecho, yo tuve que vivir en un cámping durante mi Erasmus porque era lo más razonable.


El puente de acceso a la Île de Ré mide tres kms de largo, y es una estructura impresionante. Puede cruzarse en coche (con peaje), y además tiene dos carriles en cada sentido para peatones y bicicletas (gratuítos). Una vez que crucemos el puente nos meteremos en el carril bici que se ve en la foto (aunque la foto está tomada en dirección al puente desde la isla), y que deberemos seguir hasta que un kilómetro más adelante cruce la carretera y se adentre en el bosque.

En este momento deberemos abandonarlo y seguir por la carretera, uno de los pocos tramos que se comparten con los coches.

Una vez pasada la recta de bosque de Rivedoux-Plage, que es el pueblo que acabamos de cruzar, veremos a mano derecha un castillo que ignoré triunfalmente porque es privado, no puede ser visitado y no estaba en buen estado. Aparte, parece que es uno de los castillos más inútiles jamás construido ya que nunca resistió un asedio y ni siquiera está en una posición estratégica.

Así que nos lo saltamos y vamos a algo que está al lado y es mucho más interesante: la abadía derruida de Abbaye de Nôtre Dame des Châteliers. No tuvo una vida cómoda este edificio: construido en el siglo XII y abandonado definitivamente en el XV tras varias incursiones inglesas, guerras civiles y finalmente durante las Guerras de Religión fue incendiado y definitivamente abandonado. Luego sus piedras fueron canibalizadas y si llega hasta nuestros días es porque la usaron como ayuda para la navegación.

Siguiendo por un camino de barro y grava llegamos a La Flotte-en-Ré, que es un pequeño pueblo de pescadores que cuenta con un bonito puerto y el inevitable monumento a los caídos por Francia en las guerras mundiales, que está presente en prácticamente cada municipio del país.

Siguiendo por la carretera vieja y luego por una vía de servicio al lado de la nueva nos acercaremos al cercano St. Martin de Ré, la capital de la isla y el pueblo más bonito de la misma, con unas preciosas murallas, un hermoso puerto pesquero y una curiosa iglesia a medio destruir.


Es una ciudad muy bien conservada, con una arquitectura preciosa y el puerto es una debilidad para mi. Una de las razones por las que volvería a esta isla sería por volver a perderme por sus calles. Para los amantes de la vida nocturna, La Flotte y St Martin son los dos lugares donde más animación van a encontrar.

Pasando St. Martin cogeremos un carril bici que nos llevará por la orilla del mar, y podremos apreciar la bahía de Loix, un pueblo que pude visitar, y bordeando La Couarde nos adentraremos en Les Marais de Ré, las marismas dónde la gente local cultiva ostras y mejillones, entre otras especies de moluscos. La carretera por la que vamos casi no tiene coches ya que tan sólo los propietarios de una explotación tienen permitido su paso por aquí en vehículos de cuatro ruedas.

Pronto veremos Ars-en-Ré, un pequeño pueblo cuya principal característica, además de un bonito puerto (muy diferente a los anteriores) tiene una iglesia cuya aguja ha sido horriblemente pintada de blanco y negro. Su puerto, en medio de las marismas es un poco curioso que ver, pero salvo esto, el pueblo no tiene nada más que ofrecer.

Proseguiremos nuevamente por los Marais, para llegar a una zona en la que empiezan a aparecer prados donde varias docenas de caballos pastan apaciblemente.

Al llegar a la carretera la seguiremos hasta Les Portes-en-Ré y la Fôret du Lizay (aunque considero que ese pueblecito es una pérdida de tiempo) o bien (y esto lo recomiendo) nos acercaremos al Phare des Baleines, donde veremos sus dos faros: la rígida y alta torre del faro actual y el encanto del viejo faro, que es tan antiguo que en su torre se encendía una fogata para avisar a los barcos de la presencia de la isla.

También es curioso ver los restos de dos Blockhaus (búnker) alemanes en la playa ya volcados tras haberse comido el mar la tierra que los sustentaba: aún así siguen intactos, como puede apreciarse en la fotografía.

Queda volver, y recomiendo hacerlo por la orilla sur de la isla para ir al abrigo del viento, por St Clément des Baleines (yo no lo hice porque no sabía este detalle y tuve que comerme un temporal con viento en contra tremendo que me hizo bajar el puente andando... porque no conseguía avanzar ni pedaleando cuesta abajo), y así podremos visitar St Marie de Ré y su iglesia, y hacer una bonita visita a los viñedos de la isla (según parece el vino de la zona tiene cierta fama), bordear la playa de Sablanceaux (larguísima y también con un par de búnkeres) antes de regresar a tierra firme.

PD: Ya sé que las fotos son muy malas y parecen haber sido sacadas con un móvil cutre, pero es todo lo que podía hacer un fotógrafo bisoño con una compacta de 2mpx hace 13 años.

El mapa

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