La costa estremeña (Estremadura, Portugal)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Igreja de Nossa Senhora de Nazaré (Leiría, Portugal)
Igreja de Nossa Senhora de Nazaré


Nazaré (Leiría, Portugal)
Nazaré


Santuario do Senhor Jesús da Pedra (Óbidos, Portugal)
Santuario do Senhor Jesús da Pedra


Óbidos (Portugal)
Óbidos

Porto Novo, Vimeiro (Torres Novas, Portugal)
Porto Novo, Vimeiro


Praia de Ribeira d'Ilhas (Ericeira, Portugal)
Ribeira d'Ilhas


Praia dos Pescadores (Ericeira, Portugal)
Praia dos Pescadores (Ericeira, Portugal)


Praia do Sul (Ericeira, Portugal)
Playa en Ericeira

Azenhas do Mar (Sintra, Portugal)
Azenhas de Mar

Azenhas de Mar, Sintra (Portugal)
Azenhas de Mar


Aunque hoy en día no existe Estremadura como tal región administrativa en Portugal, históricamente sí que lo hizo, y su costa norte se corresponde bastante aproximadamente con la ruta que os propongo. Aunque no he visitado todos los lugares de los que voy a hablar, tengo inmejorables referencias de ellos.

Y uno de esos lugares es la pequeña villa de São Pedro de Moel, donde comenzará nuestro recorrido. Se trata de una población que conoció tiempos mejores en lo que a turismo se refiere. El suyo era un turismo elitista que aún hoy da fama al lugar, a pesar de que este carácter se ha perdido y parece que se aprecia una cierta decadencia... al menos si atiendo a lo que leo por ahí. Tienen fama sus parques entre pinares y la Pena da Saudade, donde dice la leyenda que la Duquesa de Caminha lloraba cada día a su ejecutado esposo... lamentos que alguna gente cree aún percibir en el sonido del mar.

Hacia el sur se encuentra Nazaré, otro de los grandes destinos turísticos de playa de Portugal y, para mí, uno de los pueblos más bonitos del país. No es tan espectacular como Sintra, ni tan encantador como Óbidos, pero como pueblo turístico con encanto no creo que haya muchos que superen a Nazaré en el país. Sus calles de casas blancas, su enorme playa y sobre todo la zona del mirador que está al norte de la población son muy recomendables, con sus vistas y la Igreja de Nossa Senhora.

São Martinho do Porto parece (no la conozco) un poco maltratada por el turismo, ya que en primera línea de playa se ven bastantes edificios que parecen hoteles. De todas formas, la gente habla bastante bien de su playa y de su ambiente.

Si pena tengo por no conocer São Martinho y São Pedro, más me queda por no conocer Foz do Arelho, aunque sólo sea por las curiosidades del lugar: parece estar en la desembocadura de un río, como dice su nombre... pero es que no existe ningún río Arelho y tampoco está en la desembocadura de ninguno. Foz do Arelho está en la desembocadura de la Lagoa de Óbidos, una laguna litoral del mismo tipo que otras vistas en rutas anteriores como la Lagoa de Santo André en Sines o la Lagoa de Albufeira en Sesimbra. Las fotos muestran un lugar realmente interesante... y a mi estas lagunas litorales me pierden.

La siguiente parada sería Óbidos, ya vista en rutas anteriores. Se trata de un pueblo construido mayoritariamente dentro de unas murallas y en lo alto de una pequeña elevación sobre el terreno circundante y en el que merece la pena detenerse. Por el castillo, por las vistas, por el acueducto de la entrada, por callejear... elegid la razón, pero para mí Óbidos es parada obligatoria cuando paso por esa región.

Desde aquí podemos ir hacia Peniche (cuidado, usuarios de Sygic... calcula fatal esta ruta: el mejor camino es por la vía rápida). En Peniche hay poco que ver en comparación: sus acantilados son realmente bonitos, de arenisca, y se puede coger un barco hasta las Ilhas Berlengas, unas islas a un puñado de kilómetros de la costa en las que no he estado, pero cuyo aspecto en fotos me seduce bastante. También tiene una fortaleza, pero es bastante ordinaria.

A propósito, Peniche tiene dos cámpings: el privado, con personal borde y maleducado que además trata bastante mal a los españoles y unas duchas en un estado, hablo de 2008, bastante malo y el público, mucho más barato y a la entrada del pueblo según sales de la vía rápida y con un personal muy amable y educado (y unas duchas en mejores condiciones)

A partir de este punto los amantes del surf pueden ir prestando más atención. Peniche en sí mismo y sospecho que los pueblos que he ido mencionando antes son lugares de peregrinación surfera... pero de aquí en adelante vienen las mejores playas o eso tengo entendido. Y por acojonante que parezca, el turismo no ha destrozado completamente el lugar, como podéis ver en la foto de Porto Novo, Vimeiro, donde podemos parar para ver cómo la arena fosilizada y compactada se está convirtiendo en roca... y un hotel que rompe por completo el encanto del lugar.

Por esta zona hay playas como São Lourenço, Ribeira d'Ilhas y otras, que nos van a regalar la vista hasta que lleguemos a Ericeira, otro pueblo que ya se había visto en otra ruta y famoso tanto por su turismo, como por el hecho de haber sido el punto de huida del último monarca portugués, que salvó su vida por un margen de dos escasas horas.

De Ericeira nos vamos hasta Azenhas de Mar (en muchos GPS no aparece y lo más cercano posicionado es Praia das Maças). Hay un momento en que llegamos a un cruce. Mi GPS me marcaba que es mejor ir a mano izquierda, pero por experiencia, ya que he ido por ambos caminos, es más satisfactorio ir por la derecha, aunque sea un poco más largo.

De Azenhas de Mar lo interesante es la arquitectura y el urbanismo del pueblo, construido en las riberas de una azenha, que es una torrentera que acaba en el mar. Y también es interesante ver la piscina de agua marina de la parte inferior del pueblo: durante la pleamar queda sumergida y en la bajamar esa agua queda retenida, siendo mucho mejor para el baño que la abrupta costa, que no está exenta de peligro. Por cierto que los acantilados de la zona que va de Ericeira a Azenhas son bastante interesantes de ver por lo diferentes a lo que estamos acostumbrados de ver en el norte de España.

Azenhas, por cierto, pertenece a Sintra, que aunque no queda en esta ruta siempre es digna de ver. Sintra es, en mi opinión, el pueblo más bonito de Portugal.

Y enfilamos los últimos tramos de nuestra ruta visitando el Cabo de Roca, de espectaculares acantilados y que es el punto más occidental de la Europa continental. Hace un viento del carajo, así que si vais en invierno, mejor bien abrigados.

Y para finalizar, Cascáis y Estoril, dos poblaciones que en tiempos fueron lugar de veraneo de la flor y la nata de la alta sociedad europea y que hoy se benefician de las villas y palacetes que quedaron de ese tiempo para seguir siendo uno de los destinos turísticos más conocidos del país vecino.


El Mapa
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Palacios reales en París (y alrededores)

jueves, 30 de septiembre de 2010

Le Château de Vincennes (Île de France, Francia)
Le Château de Vincennes


Le Louvre (París, Francia)
Le Louvre


El Louvre desde Tullerías (París, Francia)
El Louvre desde Tullerías


La pirámide del Louvre
La pirámide del Louvre


El Arco del Carrusel (París, Francia)
El Arco del Carrusel (Louvre)


La Venus de Milo
La Venus de Milo (Louvre)


Château de Saint-Germain-en-Laye (Île de France, Francia)
Château de Saint-Germain-en-Laye


Le Château de Versailles (Île de France, Francia)
Le Château de Versailles


Francia ha sido históricamente una de las grandes potencias mundiales. Desde que Carlomagno la puso en el mapa el país ha sido, en mayor o menor medida, uno de los grandes actores del mundo conocido (desde la perspectiva occidental).

En esta ruta recorreremos algunas de las sedes del poder regio francés. Me hubiera gustado añadir alguna más, pero me da la impresión de que los merovingios no nos han legado gran cosa.

Tendremos cuatro paradas, dos de las cuales pasan muy desapercibidas para el turista medio a pesar de su dilatada historia, otra es muy famosa... pero no por haber sido palacio real y la última es el paradigma de la majestad.

Hablo del castillo de Vincennes, el palacio del Louvre, el palacio de Sant-Germain-en-Laye y el palacio de Versalles

 Nuestra primera parada será el Château de Vincennes. Se trata de un emplazamiento que ha conocido muchas funciones, desde el pabellón de caza que fue en sus orígenes a fábrica de porcelanas o convento de monjas. La idea es que en el futuro sea sede de un museo de la historia de Francia.

Se trata de un edificio absolutamente majestuoso que tiene el honor de ser el mayor castillo medieval del mundo, siendo su torre del homenaje difícilmente comparable con cualquier otra que conozca. La foto creo que habla por si sola.

Lo bueno de esta ruta es que tres de los destinos son fácilmente enlazables por RER A y la línea 1 del metro. Cualquiera de las dos nos deja en el Palacio del Louvre, anteriormente palacio y que ha sido sede de reyes de Francia de forma intermitente desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, cuando Napoleón III fue desalojado del poder.

El complejo actual es el resultado de una interminable serie de construcciones, reconstrucciones y reestructuraciones desde la fortaleza original, tal vez de tiempo de los merovingios, hasta el palacio actual, fruto de una reconstrucción parcial tras la Comuna, durante la cual se quemó una parte del palacio que se perdió para siempre. Creo que no es necesario decir a qué se dedica hoy en día. Sólo diré que merece mucho la pena visitar sus colecciones.

Uno de los ramales del RER A nos llevará a la siguiente parada de esta ruta: el palacio de Saint-Germain-en-Laye. Oficialmente no consta como sede de la corte francesa, pero fue residencia principal de muchos reyes hasta la Revolución Francesa. De hecho, fue aquí dónde nació Luis XIV, el Rey Sol y fue desde aquí desde donde se mudó a Versalles.

El lugar conocería relevancia una vez más durante la Segunda Guerra Mundial, puesto que fue la oficina central del Ejército Alemán que ocupó la mayor parte del país.

No tengo mucha idea de cómo ir a Versalles desde aquí, pero imagino que desde la parada de buses que hay frente al palacio, al lado de la estación de RER, habrá alguna línea que una la villa con la capital del departamento. En caso contrario, creo que hay que ir hasta la Défense para coger un Transilien o un RER C

El Palacio de Versalles es sin duda el palacio real más conocido y famoso del mundo, con permiso de Buckinham, y el más glamouroso sin duda alguna.

Para aquellos que, como yo, vayan un poco despistados, avisar de que las muchísimas hectáreas de jardines apenas contienen flores. Se trata de una serie de explanadas cubiertas de césped, algunos bosques (algunos más ornamentales que otros) y estanques que sorprenden por la vasta cantidad de terreno que ocupan.

El palacio en si no impresiona como el Louvre o Vincennes, pero tiene una arquitectura realmente bonita. Al parecer lo más importante son las colecciones del edificio, pero llegué tras la hora de cierre del edificio y me tuve que conformar con visitar los jardines

El mapa
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La Côte d'Emeraude (Bretaña, Francia)

jueves, 27 de mayo de 2010

Acceso a Mont Saint Michel (Normandía, Francia)
Acceso a Mont Saint Michel


Le Mont-Sant-Michel, Manche (Normandía, Francia)
Le Mont-Saint-Michel


Le Mont-Saint-Michel
Le Mont-Saint-Michel


Fort National en Saint-Malo, Île et Villaine (Bretaña, Francia)
Fort National en Saint-Malo


Puerto de Saint-Malo (Bretaña, Francia)
Puerto de Saint-Malo


Dinard/Dinarzh, Ille et Vilaine (Bretaña, Francia)
Dinard/Dinarzh y La Rance


Fort La Latte, Cap Fréhel (Bretagne, Francia)
Fort La Latte, Cap Fréhel

La Côte d'Emeraude o Costa Esmeralda es una pequeña faja costera situada entre el Cap Fréhel y el límite entre Bretaña y Normandía, en Francia.

Es una tierra de dilatada historia a la que tuve la ocasión de hacer una pequeña escapada. Hoy vamos a ver una pequeña ruta que nos va a permitir conocer algunas de sus localidades más señeras. No es un recorrido tan exhaustivo como me gustaría y estoy muy seguro de olvidar muchas cosas importantes, pero tal vez ayude un poco a quienes tengan pensado visitar esas tierras.

Nuestro viaje comienza en el mítico Mont Saint-Michel, en lo que fue la frontera histórica entre Bretaña y Normandía, aunque hoy la frontera se haya movido unos cuantos kilómetros al oeste, posiblemente para evitar los caprichos del río Couesnon, que desemboca a los pies del monte. Ya lo dice el refrán "Le Couesnon dans sa folie mit le Mont en Normandie" (El Couesnon con su tontería puso el Monte en Normandía), y que alude al hecho de que originalmente la abadía estaba en el lado bretón del río, hasta que un cambio de curso lo convirtió en normando.

Es tal vez la parada más imprescincible de todo el viaje, ya no sólo por los valores artísticos, arquitectónicos o históricos del lugar, que sería lo más normal, si no también por la fuerza de la naturaleza en este lugar, cuyas mareas son francamente impresionantes. Además, ver todo el material que arrastran el río y las mareas y cómo este se deposita en las costas es interesantísimo.

Un advertencia: hacerse con una tabla de mareas, ya que el aparcamiento queda cubierto por el agua cuando esta sube. Sería desastroso quedarse en el monte mientras el agua se lleva nuestro vehículo.

Entrando ya en tierras bretonas podemos visitar Dol-de-Bretagne, con su dolmen, que nos habla de su fundación céltica y su catedral, de arquitectura anglo normanda. Fue una ciudad muchas veces saqueada por los vikingos, así que se ha perdido casi todo el patrimonio anterior a esta época. Muy cerquita está el Mont-Dol, que forma un estupendo mirador sobre los marais.

Nuestra siguiente parada es Cancale, famosa por sus ostras planas y que en el pasado conoció invasiones de todo tipo... ¡hasta portuguesas! Aquí es donde comienza la Côte d'Emeraude propiamente dicha. Buenas panorámicas y excelente gastronomía, el defecto que puede tener es el mismo que todas las poblaciones de la zona: una explotación turística desmesurada desde hace más de un siglo.

Siguiendo por la costa podemos ir hasta Saint-Malo, situado en la desembocadura del Rance. Aunque parece una ciudad antigua (e históricamente lo es) lo cierto es que la inmensa mayoría de sus edificios tienen apenas 70 años ya que durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado a conciencia.

Pero a pesar de todo, hay muchas cosas para ver en esta bella ciudad pesquera: desde sus murallas, algunas iglesias o su edificio municipal, hasta el Fort National, el único museo del que tengo noticia cuyo horario de apertura depende de las mareas, ya que está situado en un islote frente a la costa al que se puede llegar caminando en bajamar.

Justo frente a Saint-Malo se encuentra Dinard, que sería el lugar donde se inventó el turismo. Aquí llegaron los ingleses a finales del XIX y construyeron villas en las que pasar sus momentos de asueto viniendo desde la relativamente cercana Gran Bretaña. Arquitectónicamente es bastante interesante y establece el canon a partir del cual se construyeron otras muchas villas turísticas del mundo.

Olvidaba decir que entre Saint-Malo y Dinard se encuentra la central maremotriz de La Rance, que bloquea la salida de la ría, lo que ambientalmente hablando tiene que ser una auténtica putada.

Saliéndonos un poco de la ruta podemos acercarnos hasta Dinan, para ver su castillo, sus puentes y su casco urbano medieval, aunque tampoco puedo recomendar gran cosa porque no tuve tiempo de ir. Lo tengo en pendientes.

Siguiendo hacia Cap Fréhel podemos seguir la costa y pasar por Saint-Cast-le-Guildo, con un interesante patrimonio artístico e histórico. A decir verdad, no es nada infrecuente toparse con restos de murallas, fortalezas o fuertes por toda la región. Su situación geográfica ha hecho de Bretaña un campo de batalla hasta épocas relativamente cercanas en el tiempo.

Y finalmente Cap Fréhel, con sus vistas y sus acantilados... y con sus fuertes. Justo aquí podemos visitar el Fort-la-Latte, en un excepcional estado de conservación. Hay que llegar para verlo antes de las cinco de la tarde, que es la hora a la que dejan de recibir visitas, y la verdad es que merece la pena pagar los cinco euros que cuesta la entrada por verlo.

El mapa

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El gran eje parisino

miércoles, 26 de mayo de 2010

EDF, La Défense (Nanterre, Francia)
La Défense


Eje La Défense - Arc du Triomphe (Nanterre-París, Francia)
Eje La Défense - Arco del Triunfo


El Arco del Triunfo, París
El Arco del Triunfo

Obelisco de Luxor en la Place de la Concorde (París, Francia) (167 mil visitas)
Obelisco de Luxor
en la Place de la Concorde


El Arco del Carrusel (París, Francia)
El Arco del Carrusel

París es una de las ciudades más famosas del mundo. Es por eso que teóricamente no tendría cabida en este blog, ya que es una ciudad que no necesita ser descubierta a nadie, igual que cuando hice las rutas por Portugal se omitieron Porto y Lisboa.

Pero creo que hay un par de aspectos diferentes que me gustaría resaltar, ya que la gente se queda con los diferentes monumentos de la ciudad, pero no con algunas relaciones ciertamente llamativas, como la que da título al post.

Muy poca gente sabe que hay una línea recta de ocho kilómetros que va desde Nanterre hasta el Louvre, encadenando una sucesión de monumentos irrepetible.

Nuestro recorrido empieza en el Arche de la Défense, en Nanterre, sede del poder económico francés. En este distrito se concentran las sedes de las mayores empresas del país. Para hacerse una idea del poder y la influencia que supone este enclave, decir que Nicolas Sarkozy fue su alcalde durante varios años y eso le sirvió de trampolín en su carrera.

El Arco tiene unos 35 pisos de altura y en la parte superior alberga el museo del videojuego. Fue diseñado por Johann Otto Von Spreckelsen, que no vivió para ver finalizada su obra. Es realmente impresionante.

Para movernos entre las diferentes paradas recomiendo la línea 1 de metro, que sigue nuestro recorrido hasta casi el final. Y podemos coger este metro hasta la siguiente parada: Explanade de la Défense.

Desde aquí tenemos más conciencia de lo que es el eje: a nuestras espaldas estará el Grande Arche, y al frente, siguiento la autopista y la línea de metro veremos el Arco del Triunfo, ya en París. Aunque no es una parada muy turística, lo cierto es que me encantó esta parada.

De vuelta al metro, seguimos ruta hasta llegar a la parada de Charles de Gaulle-Êtoile. Esta estación es enorme y está casi debajo del arco del triunfo. Las salidas son un poco laberínticas, sobre todo a última hora cuando cierran algunas puertas y te cuesta encontrar la salida.

El Arco del Triunfo es uno de los monumentos más conocidos del mundo. Napoleón, que dijo a sus soldados "volveréis a casa bajo arcos de triunfo" ordenó su construcción para conmemorar las victorias de su Grande Armée, y en ella están grabados los nombres de las batallas que ganó el ejército napoleónico y el nombre de sus generales, estando subrayados los de aquellos que murieron en combate.

A partir de aquí podemos caminar un rato, ya que desde aquí comienzan a bajar los Champs Elysées, avenida que toma su nombre de la mitología romana (era su equivalente al paraíso), y que es una zona de compras muy importante (y muy cara también). De entre las cosas que me llamaron la atención estaban las tiendas de Peugeot y Citroën (esta última con una fachada ciertamente llamativa).

Al final de la avenida se llega a la Place de la Concorde, que es poseedora de una importante historia. Construida como un homenaje a Luis XV tras su restablecimiento de una enfermedad, luego tendría un importante protagonismo durante los sucesos de la Revolución y la caída de la monarquía durante el reinado de su heredero, el famoso Luis XVI que sería ejecutado aquí junto a su mujer, la aún más famosa María Antonieta.

También fue de aquí de donde se robaron las armas que luego se utilizarían para asaltar la Bastilla, y durante el Terror aquí se puso una de las guillotinas de París. Tal fue la masacre que al finalizar el Terror los nuevos gobernantes decidieron poner fin a todo eso y llamarla "Plaza de la Concordia", nombre que permanece.

Pero a pesar de ello siguió siendo un importante símbolo, como demuestra el hecho de que Luis Felipe I, rey de los franceses, decidió situar aquí el Obelisco de Luxor, regalo del valí de aquel país a Francia. La idea era que ninguna de las facciones de aquel momento pudiese apropiarse de la plaza y de su historia.

Justo a continuación se encuentra el Jardín de las Tullerías (Les Tuileries). Su nombre (las tejerías sería una traducción más apropiada) se debe a las fábricas de tejas que al parecer existían aquí y fueron derribadas para construir el palacio.

En el siglo XVI la reina Catalina de Médicis ordenó la construcción del jardín, hoy el más famoso de la ciudad. Como nota curiosa, desde sus terrenos tuvo lugar la primera ascensión de seres humanos en globo, poniendo el primer embrión de lo que sería más adelante la era de la aviación.

El Palacio de las Tullerías, situado un poco más adelante, nunca llegó a ser terminado si atendemos a su proyecto original, ya que la reina decidió tomar residencia en otro lugar. Más adelante este palacio sería palacio imperial, ya que Napoleón lo tomó como residencia. También vivieron aquí los dos últimos borbones (Luis XVIII y Carlos X) y Luis Felipe I. Su último residente regio fue el emperador Napoleón III, que de hecho contrajo aquí matrimonio con su emperatriz, Eugenia de Montijo.

Fue también idea de Napoleón III hacer las reformas precisas para unificar este palacio con el del Louvre, hoy sede del famoso museo.

Entre el Jardín de las Tullerías y el Louvre se encuentra otro de los arcos de triunfo mandados construir por Napoleón Bonaparte: el Arco de Carrusel, cuyas estatuas originales habían sido donadas por el Louvre y que eran originales de la civilización grecorromana. Hoy en día el arco luce réplicas de aquellas estatuas.

Y por último, el Louvre, el museo más importante del planeta. Su origen lo encontramos en las colecciones reales atesoradas por la monarquía francesa que fueron puestas, a partir de 1793 a disposición del público. Desde entonces sus fondos han crecido enormemente y es una de las joyas de Francia.

Al igual que las Tullerías, debe su esplendor a Catalina de Médicis. Originalmente concebido para ser residencia regia, fue abandonado en favor de las Tullerías, lo que significó que las Academias Francesas empezaron a utilizarlo como sus sedes.

Afortunadamente, este palacio no sufrió grandes daños durante el incendio que destruyó el palacio de las Tullerías, toda vez que ambos edificios estaban unidos.

La última gran reforma del edificio fue la famosa pirámide, poco comprendida por el público en general, pero adorada por los arquitectos y que es utilizada como entrada principal al complejo del museo.

El mapa

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Portugal y Andalucía (y VII): De Mérida a Galicia por Portugal

jueves, 21 de enero de 2010

Castillo de Alburquerque (Badajoz, Extremadura)
Castillo de Alburquerque

Castelo de Marvão (Portalegre, Portugal)
Castelo de Marvão

Castelo de Marvão (Alentejo, Portugal)
Castelo de Marvão

Marvão - Castelo de Vide (Portalegre, Portugal)
Carretera Marvão-Castelo de Vide

Castelo de Vide (Alentejo, Portugal)
Castelo de Vide

Centum Cellas (Belmonte, Portugal)
Centum Cellas
Con esta etapa termina nuestra larguísima ruta por el occidente de la Península Ibérica que nos ha llevado a recorrer buena parte de Portugal, Andalucía Occidental y un poquito de Extremadura.

Para finalizar vamos a cerrar el círculo volviendo a Galicia por el Portugal interior, mucho menos conocido en España, si cabe, que la costa lusa.

La primera parte de la etapa va a ser un pequeño recorrido por algunos castillos de frontera, y podemos empezar por visitar la capital de la provincia, a unos 50 kms por la A-5, que vendría siendo una de las autovías más importantes de España ya que une directamente Madrid con Lisboa (en territorio luso su nombre es A-6), y por tanto canaliza buena parte del tráfico de mercancías entre ambos países y desde Portugal hacia el resto de Europa.

Dentro de Badajoz hay un puñado de cosas para ver, como la alcazaba, la puerta de Palmas o los jardines de la Galera. De Badajoz cabe decir que fue fundada por los árabes, al parecer sobre un asentamiento visigodo en decadencia, por un tal Ibn Marwan, ("el hijo del gallego"), que sería un renegado.

Por toda esta tierra hay muchos castillos, como el de Alburquerque, aún en la provincia de Badajoz y en la carretera que une a la capital provincial con Valencia de Alcántara. Este fue otro de esos castillos de frontera que sirvieron para proteger a Castilla de los reinos musulmanes primero, y después para proteger a Castilla de Portugal. Actualmente se está construyendo un parador de turismo en él que no parece contar con el favor de los vecinos.

Siguiendo hacia tierras de Alcántara, por un paisaje llano pero que se va ondulando progresivamente hasta encontrar algunas crestas graníticas y apareciendo cada vez más pino. Y si vemos hacia el oeste vemos que es un poco más escarpado y un poco más verde: se trata de la Serra de São Mamede, ya en Portugal. Estamos así de cerca de la frontera.

Lo poco que vi de San Vicente y Valencia de Alcántara no era demasiado seductor (apenas una iglesia) y ni me detuve, así que proseguí viaje hasta Marvão, ya en territorio portugués.

Antes hablaba del fundador de Badajoz, Ibn Marwan. El parecido entre su nombre y Marvão no es casual, ya que también fue el fundador de este lugar. Marvão es un castillo construido en un pico desde el que se domina toda la comarca circundante, la vecina Castelo de Vide, la Serra de São Mamede y las tierras al otro lado de la frontera española. Dentro del castillo, además de las torres, es interesante visitar la cisterna que nos da una idea de cómoalmacenaban el agua en esa época (y lo potable que podía ser...)

Debo decir que las vistas desde el castillo son impresionantes, y que el pueblo que le rodea es precioso y tiene varios miradores y merece la pena invertir algo de tiempo en callejear por él.

Y ya que vemos Castelo de Vide, pues allá nos dirigimos, a visitar sus murallas y sus jardines, que le han valido el sobrenombre de "Sintra del Alentejo".

En Castelo Branco no he parado, aunque queda al lado de la autopista, y de Covilhã tampoco puedo decir nada, aunque desde el coche se veía bastante prometedora. Pero el tiempo, amigos, es el que es y yo no lo tenía para visitar Covilhã, que está construida en la ladera de una montaña, al pie de la Serra da Estrela.

Un poco más adelante está nuestra penúltima parada, Centum Cellas, en Colmeal da Torre (Belmonte). Queda bastante cerca de la autovía, así que no hay que hacer demasiados números para dar con el sitio.

Centum Cellas es una construcción que, hasta donde sé, procede de tiempos romanos. Fue una villa con una arquitectura bastante peculiar, que al ser despojada de sus elementos de madera y ser en parte canibalizada ha adquirido un aspecto único que ha dado lugar a numerosas leyendas.

Por cierto, que si hay tiempo y apetece, en Belmonte hay un castillo que tiene buena pinta, pero que no conozco. Se ve desde Centum Cellas, así que tampoco debe ser muy difícil llegar hasta él.

Otra posible parada puede ser Guarda, con su imponente Sé (Catedral) y su gárgola vuelta hacia España, mostrándole el culo en señal de desprecio y desafío. Como se puede suponer, Guarda tuvo protagonismo en algunos episodios en las guerras que enfrentaban a Castilla y Portugal.

Por último Viseu puede ser otra parada interesante (aunque tampoco pude visitarla por falta de tiempo). Tiene muralla romana, otra posterior medieval, iglesias, capillas, basílicas y unos cuantos paços. Por desgracia, tampoco tuve tiempo de parar aquí, pero espero corregirlo en el futuro.

Y de aquí, a España. Hay una bifurcación de autovías, las dos libres de peaje: podemos ir hacia el norte y pasar por Chaves, cuyo castillo y murallas, además de sus otros muchos monumentos, pueden ser un buen final de viaje antes de volver a territorio español cerca de Verín (Ourense)... o bien ir a Aveiro y regresar por Porto hacia la frontera en Tui. Esta segunda opción nos obliga a pasar por Porto y a volver a enfrentarnos a su alocado tráfico, lo cual es una cuestión a tener muy en cuenta.

Y con esto finalizamos la ruta. Espero que os haya gustado y que os sirva de alguna utilidad en vuestros viajes por alguno de los lugares que hemos visitado.

El Mapa
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Portugal y Andalucía (VI): De Ronda a Mérida

martes, 19 de enero de 2010

Comarca de Teba (Málaga)
Comarca de Guadalteba


Castillo de la Estrella, Teba (Málaga)
Castillo de la Estrella, Teba


La Mezquita de Córdoba
Mezquita de Córdoba


Campanario de la Catedral (Córdoba)
Campanario (Córdoba)


Canibalismo en Mérida
Canibalismo en Mérida


La visita de la cigüeña
Cigüeña en acueducto (Mérida)


Teatro Romano (Mérida, Badajoz)
Teatro Romano de Mérida
Penúltima etapa de este viaje que nos lleva por tierras lusas y andaluzas (sí, y también extremeñas, pero el título se hacía largo).

Vamos a dejar la bella Ronda para dirigirnos al norte. Tras subir la serranía en la etapa anterior podría pensarse que nos va a tocar otra carretera llena de curvas y en bajada... pero nada más lejos de la realidad. Nos espera una especie de medio llanura, medio sierra de paisajes realmente bonitos y curiosos.

En Galicia la montaña está cultivada como prado en su mayoría y en un escaso porcentaje de su superficie, pero por estas tierras entre Ronda y Antequera nos encontramos con un 100% de toda la superficie útil cultivada.

En medio de todo esto nos encontramos con la comarca de Guadalteba con la torre de Teba, fácilmente visible, como privilegiada atalaya de todo el valle. Descubrí este castillo por pura casualidad, ya que la carretera que iba a Antequera estaba cortada y te mandaban por un desvío que pasaba por Campillos. Así que ya puestos, paramos en Teba.

Castillo de gran historia, el Castillo de la Estrella fue uno de los bastiones defensivos que los musulmanes edificaron para proteger sus últimos dominios peninsulares, y que cayó bajo el poder de Alfonso XI en el siglo XIV.

En la toma del castillo un caballero escocés, sir James Douglas perdió la vida... por tonto. La cosa es que sir James fue el encargado por el rey Robert I Bruce (el de Braveheart, para entendernos) para llevar su corazón embalsamado a tierras donde los cristianos aún luchasen con los sarracenos. Al llegar a Sevilla, sir James no tuvo mejor idea que embarcarse en la cruzada contra Teba, donde murió en una emboscada. Total, que al final el caballero y el corazón volvieron a Escocia.

De Teba partimos para Antequera, donde destacan su Alcazaba, las termas romanas y también el Arco de los Gigantes, donde el cabildo mandó poner las lápidas y otros restos romanos encontrados en los alrededores.

Nuestra siguiente parada bien podría ser Lucena, en cuyo castillo fue encerrado Boabdil, el último rey del Reino Musulmán de Granada, unos años antes de la caída del reino nazarí. Yo no me detuve aquí, así que ni idea de si merece la pena.

De camino a Córdoba podemos parar también en Montilla, capital de una de las grandes regiones vitivinícolas de Andalucía y con un buen patrimonio histórico, pero al igual que Lucena, no lo conozco de primera mano.

Córdoba, patrimonio de la humanidad, que en la antigüedad tuvo momentos de gran esplendor, como durante la dominación romana, cuando fue la capital de la provincia romana de la Bética y dio al Imperio algunos de sus grandes nombres, como Séneca.

O más adelante, cuando fue una ciudad importante dentro de la provincia bizantina de Spania.

Pero sobre todo, cuando fue la capital del Califato de Córdoba, su momento de mayor esplendor y en el que se convirtió en la ciudad más poblada del mundo.

Y todo eso se refleja en sus calles, con un riquísimo patrimonio monumental, donde destacan el puente sobre el Guadalquivir que lleva a la Mezquita-Catedral, una de las maravillas arquitectónicas del mundo y que al parecer tiene su origen en un templo cristiano visigodo. La entrada es cara, pero creedme que merece mucho la pena.

Como merece la pena callejear por la ciudad y ver los restos de sus murallas, los restos de las termas o los restos romanos que permanecen hasta nuestros días. Si duda una ciudad para conocer.

De aquí partimos para Mérida, siguiendo en buena parte del recorrido la N-432 (hasta Zafra), pasando por dehesas, llanuras e incluso una comarca vitivinícola. A mí me gustó especialmente el primer tramo, a la salida de Córdoba.

Zafra es otra parada interesante (que tampoco he visitado por motivos de tiempo, situación que espero corregir a medio plazo) por su patrimonio.

Mérida, fin de nuestro itinerario de hoy es una de las ciudades más interesantes de España debido a su historia, cuyo origen está en la fundación de la ciudad por parte de Octavio Augusto, al licenciar a dos legiones que habían luchado en las guerras cántabras, sobre un poblado prerromano a cuyos habitantes se concedió la ciudadanía.

Mérida, hoy capital de Extremadura, inició entonces un despegue que la llevó a ser capital de la provincia romana de Lusitania y a alcanzar un gran esplendor que aún hoy puede ser fácilmente admirado: circo, coliseo, teatro, termas, puentes, acueductos... todo ello permanece en pie y el respeto que actualmente se tiene a los restos arqueológicos es ejemplar.

Como curiosidad decir que durante un breve período de tiempo, Mérida fue la capital de España, ya que el reino visigodo la tuvo como tal en el siglo XVI.

El mapa
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Portugal y Andalucía (V): De Cádiz a Ronda

sábado, 9 de enero de 2010

Faro de Trafalgar (Barbate, Cádiz)
Faro de Trafalgar


Acantilado de la Breña (Barbate, Cádiz)
Acantilado de la Breña


Playa de Barbate (Cádiz, España)
Playa de Barbate


Playa de Zahara de los Atunes (Barbate, Cádiz)
Playa de Zahara de los Atunes


Duna de Bolonia (Tarifa, Cádiz)
Duna de Bolonia (Tarifa, Cádiz)


Kitesurf (Tarifa, Cádiz)
Kitesurf (Tarifa, Cádiz)


El fin de Europa (Tarifa, Cádiz)
Isla de las Palomas, Tarifa


El Rif (Marruecos)
El Rif (Marruecos)


El Estrecho de Gibraltar (Tarifa, España)
Estrecho de Gibraltar


El Peñón de Gibraltar (La Línea, España)
El Peñón de Gibraltar


Mezquita del Rey Fahd bin Abdulaziz al-Saud (Gibraltar)
El Peñón de Gibraltar


El Tajo de Ronda (Málaga, España)
Tajo de Ronda


Mirador de Ronda (Málaga)
Mirador de Ronda


Ronda, Málaga
Puente Nuevo, Ronda
La etapa de hoy es bastante curiosa, ya que vamos a recorrer la parte más meridional de la península y a ver territorio perteneciente a tres países y dos continentes distintos. Veremos playa y montaña, un mar, un océano... y hasta una isla. Y barrancos, menudos barrancos.

Tras haber visitado Cádiz, seguiremos la costa hacia Barbate. Hay muchos pueblos con gran fama de tener hermosas playas, pero muchos de ellos son terribles decepciones, como Conil y su Cala del Aceite.

Pero las decepciones terminan aquí y comienza un tramo de costa de los que se te quedan en la memoria, empezando por el histórico Cabo de Trafalgar y su playa. Como dijimos en la ruta anterior, es común ver pinares litorales en Andalucía que se han utilizado para fijar las dunas y que no invadan los campos de cultivo. A partir de aquí veremos varios.

Para que veáis la utilidad de estos pinares, hay una carretera por esta zona que a veces está cortada porque queda sepultada por las dunas. Actualmente no se puede detener su avance porque la ley no lo permite, así que esa duna no va a ser fijada y eso nos permite ver el increíble poder que son capaces de frenar estas plantaciones.

La famosa playa de Los Caños de Meca, un poco antes de Barbate, es nuestra siguiente parada. Debe su nombre a los chorros de agua que se filtran desde el acantilado cuando llueve, que son una especie de tuberías que se han ido formando con las escorrentías a lo largo de eones.

Y si queréis subir al acantilado, el Acantilado de la Breña puede ser visitado porque el pinar está surcado por innumerables senderos y hasta hay una pista forestal bastante ancha que sale desde antes de Barbate. En mi caso aparqué en una pequeña entrada de la carretera que va de los Caños a Barbate y desde ahí veinte minutos de pateo hasta la torre de vigía que está en el punto de mayor altitud, a unos 100 metros sobre el nivel del mar.

También merecen la pena las playas de Barbate y de Zahara de los Atunes, amplias, luminosas y en un entorno absolutamente precioso.

Zahara merece una pequeña mención, porque se ha dedicado a la pesca de los atunes desde que hay registros. Y los primeros registros en esta zona hacen mención a los fenicios. Eso son muchos atunes pescados

Un poco más adelante está una auténtica maravilla de la naturaleza como la Playa de Bolonia, un poco más adelante si seguimos por la N-340. Hay que tomar un desvío para sortear la pequeña sierra litoral y que nos sirve para apreciar la belleza de su entorno (no es tan impresionante como el norte de España, por ejemplo, pero tiene una magnificiencia distinta, mucho más minimalista).

La playa de Bolonia es famosa por su duna: sale de la playa y remonta una colina, luchando contra un pequeño pinar que la controla. Es muy curioso ver algunos pinos muertos surgiendo como fantasmas de entre las arenas.

Además, desde la cima de la duna hay una gran vista de la playa y en la parte media de la misma están las ruinas del asentamiento romano de Baelo Claudia y al fondo, una zona nudista.

Desde aquí a Tarifa ya nos queda poco, aunque aún podemos desviarnos a sitios como Punta Paloma. Tarifa es una de las grandes mecas del surf de Europa, junto con algunas playas portuguesas y hasta aquí peregrinan miles de practicantes de los deportes marítimos desde todos los puntos de Europa.

Aquí podemos encontrar el castillo que defendió Guzmán, el Bueno, que prefirió sacrificar a su propio hijo antes que rendir la plaza que estaba a su cargo, y también la Isla de las Palomas, que pasa por ser el punto más meridional de la Europa continental. El paso a esta isla está prohibido porque es zona de nidificación de aves. Me parece un poco absurdo ya que ha sido cantera y cuartel y las aves no han dejado de acudir, y en todo caso con proteger los nidos en la época de cría (para evitar ataques de las aves) sería suficiente.

Saliendo de Tarifa hacia Algeciras empezamos a remontar las montañas que rodean el pueblo y sobre las que se han situado infinidad de molinos de generación eléctrica para aprovechar el viento que sopla constantemente aquí. Es como visitar un museo temático acerca de la energía eólica, puesto que hay molinos de modelos realmente antiguos.

Cuando casi hemos llegado a la parte alta de la carretera podemos hacer una parada en un mirador situado a mano derecha según subimos, y que nos da una estupenda perspectiva del Estrecho y de las Montañas del Rif, situadas al otro del lugar donde Mediterráneo y Atlántico intercambian sus aguas, y cubiertas de una perenne niebla.

Antes de llegar a Algeciras tendremos algunos miradores sobre el Peñón de Gibraltar, un trocito de España bajo soberanía británica y que es la última colonia en Europa y constante fuente de conflicto entre España y el Reino Unido, por infinidad de razones: desde las puramente políticas a auténticas pasadas como que construyeran parte de su aeropuerto en territorio español o que intenten aumentar con el vertido de escombros al mar su territorio, con lo que invaden aguas territoriales españolas. Y por supuesto están el tema del contrabando y del blanqueo de capitales...

Una recomendación: si buscáis un sitio donde dormir en Algeciras, os puedo decir que la Pensión Lisboa está regentada por una mujer simpatiquísima y sus habitaciones están muy bien. Los poco más de 20 euros que pagué por esa noche me parecieron una de las mayores gangas de la historia. No es de extrañar que tenga la puntuación que tiene en Booking. Ya sabéis que no suelo hacer recomendaciones de este tipo, pero bien merecen una excepción.

Tras Algeciras, cuya parte exterior es un horror urbanístico pocas veces igualado en los lugares que he visitado, empezaremos internarnos de nuevo en la península, alejándonos de la costa. Al principio pasaremos por comarcas llanas, pero finalmente comenzaremos a subir la serranía. Justo cuando nos desviamos podemos hacer una parada en el Castillo de Castellar de la Frontera, del que os hablo con más calma en este post.

Las carreteras rectas o con pocas curvas que hemos recorrido hasta el momento desde Leiría van a desaparecer durante un buen puñado de kilómetros, con un trazado sinuoso y pleno de curvas. Lo bueno es que hay bastantes miradores en todo el camino hasta Ronda, como uno situado en medio de la nada que tiene una vista genial de todo el sur de la provincia de Cádiz, llegando la vista hasta el mar. Por desgracia cuando pasé por allí era casi de noche... y no hay fotos, claro.

Antes de llegar a Ronda tenemos que pasar por el pueblo de Gaucín, construido adaptándose al terreno, de bastante pendiente y con esas casitas blancas tan características de los Pueblos Blancos de las montañas del sur de Andalucía.

Y la etapa remata en Ronda, capital de la serranía malagueña y rodeada de sierras como la de Ronda o Grazalema y con multitud de lugares interesantes de ver para un geólogo.

Ronda misma es un espectáculo. Un profundísimo tajo cruza la ciudad dividiéndola en dos y salvada por el monumental Puente Nuevo, uno de los puentes más espectaculares que conozco. La parte occidental de la ciudad está sobre un barranco que da paso a un valle y hay unos miradores increíbles... y poco aptos para quien padezca de vértigo.

Pero además del espectáculo natural, uno puede recrearse visitando las murallas de Ronda o lo que queda de su Alcázar o callejeando por sus calles o bajando al tajo por sus rutas senderistas (no recomendable para quien padezca del corazón).

Ronda, en definitiva, merece muchísimo la pena. Podéis conocer un poco mejor Ronda leyendo este otro post del blog Viajes por Iberia.

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