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El Rocío (Huelva, Andalucía): Mucho más que una Romería

domingo, 9 de junio de 2019


 

El objetivo de este blog siempre ha sido el de hablar de sitios poco conocidos que me parecen interesantes y salvo algunas excepciones, como Montpellier, así ha sido.

Y en este post vamos a hablar de un sitio bastante particular. Particular porque en España todos hemos oído hablar de él pero en realidad casi todo el que lo visita por primera vez se lleva una sorpresa. Y es que El Rocío, en Huelva, es uno de los grandes "conocidos desconocidos" del país.

La idea que tenemos en mente es la de esa marea humana que llena con casi un millón de almas un pueblo de apenas 1500 habitantes. Muchos de ellos hacen el camino a pie o a caballo, cruzando el Parque Nacional de Doñana, lo que causa un serio impacto en un área especialmente sensible. Aunque el mayor de los impactos procede del uso indiscriminado de vehículos a motor, si bien en los últimos años se está poniendo coto a esta práctica.

 

La aldea de El Rocío es un tanto inclasificable. Cuando uno lo visita no sabe muy bien qué está viendo. Es como una especie de pueblo del Far West, pero con jinetes andaluces a caballo y con una copa de vino. A veces no se sabe si se está viendo un parque temático, un pueblo o un decorado de cine. Es como una mezcla de muchas cosas pero que tiene una personalidad propia y que va mucho más allá de la suma de esas referencias.

Empecemos por decir que es un pueblo sin calles asfaltadas. Posiblemente el más grande de España en estas condiciones, superando a los que vi en Canarias. Y debe ser el único pueblo de España pensado para andar a caballo. En El Rocío apenas hay señales de tráfico. No hay semáforos. Y casi no hay sitios donde esté prohibido aparcar, si bien en la plaza principal hay una zona de párking de pago, a beneficio de una asociación de discapacitados.

 

Por tanto conducir por allí parece la ley de la selva a primera vista, con adelantamientos desde cualquier ángulo y trayectorias imposibles en cualquier otra calle de España. Y sin embargo es un placer conducir por allí: la cortesía de los conductores, unida a la baja velocidad a la que hay que circular para no levantar demasiado polvo o patinar, hace que sea una experiencia única.

Como dije antes, El Rocío está pensado para los caballos. Delante de cada edificio hay amarraderos para ellos y tienen prioridad absoluta en la circulación. Es fácil ver a gente a caballo o en calesa.

 

También llama la atención la cantidad de edificios que parecen capillas, con su campanario y su torre y el nombre de un pueblo bien visible en la fachada. Bueno, pues en realidad no son capillas. Son las casas de las hermandades rocieras. La más importante de ellas es la Hermandad de Almonte, municipio al que pertenece El Rocío, ya que son ellos los encargados de la organización de la Romería.

Presidiendo el pueblo se encuentra el Santuario de El Rocío, blanquísimo, y rodeado por una amplísima plaza que los romeros abarrotarán el lunes de Pentecostés. Dentro se encuentra la Virgen de la Blanca Paloma. Tras el Salto de la Reja llevarán la imagen en procesión pasando por las diferentes hermandades.

 

Todo este fervor tiene su origen en el hallazgo de una imagen mariana en un árbol allá por el siglo XVI. La Hermandad de Almonte ya está documentada a mediados del siglo XVII. Durante los siglos siguientes las poblaciones cercanas fueron fundando sus hermandades y a partir del siglo XX es cuando se produce la explosión numérica, tal vez por la difusión de los medios de comunicación. De hecho, la mayoría de estas hermandades se han fundado tras el fin de la Dictadura.

Según la leyenda ese árbol estaría donde se encuentra hoy el Monumento Natural de los Acebuches. Allí varios de estos árboles, antecesores de los olivos, contemplan desde hace siglos la aldea. El más antiguo de ellos, El Abuelo, tiene una edad estimada de unos 600 años.

 

Pero El Rocío no es sólo su Romería, su santuario y sus calles. Justo al lado de Los Acebuches está la llamada Madre de las Marismas o Charco de la Boca. El Parque Nacional de Doñana empieza aquí. Si tenéis la suerte de visitar la aldea en una época en la que tiene agua veréis un espectáculo difícilmente igualable de aves lacustres. Si os gusta la fotografía llevad un trípode y un teleobjetivo. Es apuntar y disparar. La naturaleza hace el resto.

Y si deseáis saber más sobre Doñana, nada más salir de la aldea en dirección a las playas de Punta Umbría, está el Palacio del Acebrón, uno de los centros de visitantes del Parque Nacional de Doñana. Además de los paneles informativos en el interior hay una exposición que cuenta cómo se explotaban las marismas y cómo vivían aquellos que se ganaban la vida por allí. Era una existencia dura, de mucho sacrificio, pero en buena parte gracias al tipo de explotación que se hacía y a la propia mentalidad de aquella gente hoy disfrutamos de Doñana.


Una cosa sorprendente de El Rocío es su hostelería. La comida no es cara y en pleno verano y fuera de la época de romerías te puedes alojar por un precio más que razonable en alguna de sus fondas. En mi caso fui a La Fonda del Rocío y disponía de habitaciones bastante amplias y cómodas y el personal era muy amable. Si estáis pensando en ir a las playas de Punta Umbría puede ser una buena alternativa para alojarse, aunque haya que hacer unos cuantos kilómetros.

El Mapa
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Ruta de los Miradores (Valença do Minho, Portugal)

lunes, 6 de julio de 2009

Muro de Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Muro de Sanfins


Claustro de Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Claustro de Sanfins


Capela en Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Cripta en Sanfins


Sto Ouvidio (Valença do Minho, Portugal)
Santo Ovídio


Torre de Lapela (Monção, Portugal)
Torre de Lapela


Miño entre Lapela y Nsa Sra da Cabeça
Miño entre Lapela y Nsa Sra da Cabeça


Puente internacional de Tui-Valença
Valença y Tui
Esta va a ser una ruta cortita y que puede formar parte tanto de la ruta del Miño como de la primera de las de Portugal de norte a sur porque sus trazados son casi coincidentes.

Vamos a partir de Monção con dirección a Valença do Minho hasta el cruce de Gondomil, donde un cartel nos indica "Mosteiro de Sanfins", que será nuestro primer destino.

Unos kilómetros más adelante habrá un segundo cartel, pero es un poco difícil de ver ya que queda detrás de una curva y además está tapado en parte por un árbol, pero nos indica el camino a seguir.

Un tercer cartel nos indicará el último cruce que debemos tomar y un par de kilómetros después la carretera termina en un aparcamiento. Mucho ojo cuando termina la cuesta arriba después del pueblo de Eiras porque el aparcamiento aparece sin previo aviso y no es el primero que se come el bordillo.

El coche se deja aquí y se continúa a pie. Aunque veáis roderas de coches no merece la pena porque el camino está interrumpido más abajo por dos bloques de granito. Y aunque no lo estuviera, el estado de la pista no es el mejor para un turismo.

Al final de la pista de tierra un muro de piedra nos impide el paso. Este muro es el cierre del patio del monasterio de Sanfins, abandonado hace ya mucho tiempo y con tan sólo su iglesia mantenida en buen estado... el resto da un poco de vergüenza, con muros desplomándose y escombros que han caído hace años sin que los responsables del patrimonio luso hagan mucho al respecto, aunque en los últimos años al menos desbrozan el terreno adyacente, supongo que por prevención de incendios. Una lástima que no se consoliden los muros.

En tiempos fue un monasterio de gran importancia ya que data de los primeros tiempos de la independencia portuguesa y gozó de numerosos privilegios por parte del Rey.

Para ver, además del patio y los restos del claustro, es muy interesante visitar la huerta que queda detrás del muro que vemos en frente a la iglesia (hay que buscar el camino avanzando hacia la derecha del mismo, y buscando tras las casas abandonadas). En esta huerta hay restos de un viejo molino y una cisterna para la acumulación de agua.

Es muy impresionante el aprovechamiento hídrico que tenía esta gente: por encima del muro que nos cierra el paso al principio circulaba un acueducto que distribuía agua por el monasterio y por la huerta que había detrás de este, y un segundo acueducto alimentaba al molino y también a la huerta de detrás del muro.

Además, se puede visitar una cripta abandonada en lo alto de un peñasco, a la que se accede por el camino que parte del patio y va por las casas abandonadas. La primera vez que fui la vegetación era tan densa que en épocas del año dificultaba el paso, pero las vistas desde allí merecen la pena.

Una cosa más: existe la posibilidad de que un rebaño de vacas se pasee a sus anchas entre todo el abandono. Hay que tenerlo en cuenta porque puede limitar las zonas visitables del mosteiro.

Volviendo sobre nuestros pasos hacia el último cruce, podemos ver un pequeño cementerio antes de terminar el camino de tierra y que también sirve de mirador.

Continuaremos camino hasta el cruce y una vez en él, a la derecha, hacia Sanfins (el pueblo que da/recibe nombre al monasterio) y un poco más adelante hay un desvío a la derecha para el mirador de Santo Ovidio, nuestra segunda parada.

Hay que tener cuidado cuando se termina el asfalto, porque el adoquinado (hay que ver lo que les gusta el adoquinado a los portugueses) es bastante irregular y castiga las suspensiones del coche. Hay una pequeña zona para comer con mesas antes de llegar, al lado de un punto de agua construido para abastecer a los helicópteros anti incendios, y que tiene unas buenas vistas de la parte interior del valle, hacia Gondomil.

Santo Ovidio aparece un poco más adelante, en la cima de una pequeña colina. Las vistas desde aquí son bastante impresionantes, divisándose casi todo el sur de la provincia de Pontevedra (salvo parte del Baixo Miño), y las cumbres del Xurés/Gêrés a la izquierda, con la Torre de Lapela justo en frente y bajo nuestros pies los tejados del mosteiro de Sanfins.

De vuelta a la carretera, iremos hacia nuestra penúltima parada. En el cruce otra vez a la derecha, y al llegar al final de la carretera otra vez a la derecha, para ir a la capilla de Santa Ana en Monte Faro.

La capillita es interesante y su entorno se ha preparado para escapadas de fin de semana, con mesas y asaderos. Hay varios bares-restaurantes y creo que en tiempos ofrecieron alojamiento. No tengo idea de si siguen ofreciéndolo y sería una pena, porque el entorno merece la pena.

Un poco más adelante, tenemos otra pequeña capilla con unas vistas impresionantes, que nos muestran todo el Baixo Miño y parte del Condado, llegando a divisar Santa Tegra y el océano a lo lejos, así como todo el valle en el que está Valença do Minho.

Y de aquí, podemos bajar hasta Valença y visitar sus murallas con vistas a Tui y al puente que Eiffel hizo para unir ambas orillas del río.

El Mapa
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La comarca del Eume

viernes, 3 de julio de 2009

Esta zona ya la habíamos visitado en dos rutas anteriores, As Fragas do Eume y Mugardos, Punta Segaño y Praia de Chanteiro, de forma que esta ruta va a ser una especie de nexo entre ambas. Queda a elección del lector hacerlo o no.

Para iniciar nuestro viaje iremos desde Pontedeume hacia A Coruña por la N-651 o desde Betanzos o la capital coruñesa por la misma carretera, llegando a Pontedeume hasta encontrarnos con el cruce de la AC-151. La carretera en los primeros kilómetros está en un estado magnífico ya que ha sido recientemente reformada, aunque más adelante tiene muchas curvas.

Un poco más adelante vamos a realizar nuestra primera parada: el Castelo de Andrade, una fortificación construida por esta famosa familia que tuvo bastantes líos (legales) por su construcción. Al parecer el prior de Sobrado no estaba muy de acuerdo...

Se encuentra en un mediano estado de conservación y sobre la roca (llamada Leboreiro) en la que se asienta ofrece un magnífico aspecto, como se puede apreciar en la primera foto.

Para llegar nos desviaremos por la AC-5005 y un poco más adelante, junto a una casona señorial en un gran estado de conservación hay un pequeño desvío señalizado que indica la dirección del castillo. No os perdáis la vista de Pontedeume y la desembocadura del Eume.

Volviendo a la carretera retomaremos la AC-5005 donde la dejamos, para seguir por esa dirección hasta enlazar con la AC-144 (al llegar torcer a la derecha), o bien volver sobre nuestros pasos para seguir por la AC-151, que es más ancha y tiene el firme nuevo, pero como ya dije, está llena de curvas.

Ambas carreteras se unirán más adelante, y cuando pasemos Candedo, justo donde hay un desvío hacia Castro y Carballo encontraremos una carretera a mano izquierda que nos llevará a nuestra siguiente parada: el impresionante Mosteiro de Monfero (en gallego... quién no lo entienda puede usar este traductor online)

Monfero es uno de los monasterios más importantes de Galicia, y como tantos otros fue enajenado durante la Desamortización de Mendizábal que tantísimo daño hizo al patrimonio artístico español. Los objetivos que perseguía no eran malos, pero se hizo de forma terriblemente chapucera y muchos de estos lugares acabaron malvendidos y en manos de quién no los sabía o no los podía mantener con funestas consecuencias. Y estos ni siquiera eran los beneficiarios originarios del plan, sino burgueses de las ciudades con más afán de coleccionismo que de poner en valor las propiedades que adquirían. El snobismo en estado puro.

Actualmente el lugar se encuentra en ruinas, aunque una parte de él ha sido recuperado y restaurado. Como tantísimas otras propiedades de la Desamortización ahora pertenece a la Diputación de turno que ha gastado una cantidad de dinero ingente en mantener el complejo en pie, con lo cual el círculo de despropósitos de hace casi dos siglos se culmina (pero, al menos, esta vez había que hacerlo para evitar que se pierda toda esta riqueza).

Dejamos ahora Monfero y nos vamos a otro lugar abandonado pero de índole muy distinta: la Central Hidroeléctrica del Eume.

Si salimos del mosteiro en dirección norte veremos una casa derruida y un camino con señales a su derecha. Cogeremos el ramal de la derecha en dirección Cabana y seguiremos por esta carretera pasando pueblos como Hermida hasta que comencemos a bajar el cañón del Eume. En las primeras estribaciones tendremos una alucinante vista de la garganta del río, una impresionante mole rocosa a través de la cual el agua se fue haciendo camino.

Seguimos bajando por una carretera con curvas cerradísimas (precaución, casi no hay sitio donde meterse si viene un coche de frente) hasta llegar a un puente sobre el río. Podemos aparcar aquí y ver los restos de la vieja central, cuyos edificios tienen las puertas tapiadas. Podemos coger un sendero que sube desde el lado este y norte del puente para ver las instalaciones desde arriba y los restos de los tubos de conducción del agua para la central. Arqueología industrial, pero también parte de nuestra historia.

Si seguimos por la carretera unos dos o tres kilómetros más adelante hay un pequeño aparcamiento donde podemos detenernos, a mano derecha y cruzando la carretera vemos el comienzo del sendero hacia el mosteiro de Caaveiro, otra de las víctimas de la desamortización y que ya habíamos visto cuando hicimos la ruta de las Fragas.

La carretera desemboca en la AC-564. Si torcemos a mano derecha podemos acercarnos hasta As Pontes y ver el gigantesco hoyo de la mina de lignito de la central térmica más odiada de Londres (hasta allí llegan sus residuos), y que se está rellenando con agua para construir el lago más grande de Galicia.

Pero nosotros torceremos a la izquierda para ir hacia Redes, a través de la carretera que nos lleva por Feal, Relousada y Laxe. Si andamos mal de combustible podemos coger un poquito antes una carretera recién abierta que nos acercará al polígono industrial de Vilar do Colo (su gasolinera es de las más económicas de la provincia)

Y terminamos viaje en Redes, en el concello de Ares. Redes es algo así como el Combarro coruñés. Un pueblo de pescadores que ha sabido resistir al boom de la construcción para mantener su arquitectura original y todo el ambiente de lo que era un pueblo de pescadores típico. Merece mucho la pena tomarse algo en sus tabernas y callejear entre sus casas.

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Ruta por la Serra da Capelada, de Santo Andrés de Teixido a Cariño

¡Eh, tú! (crop 2)
Vaca en la Serra da Capelada

Santo Andrés de Teixido (Cedeira - A Coruña)
Santo Andrés de Teixido

O Cruceiro (Santo Andrés de Teixido, Cedeira - A Coruña)
Cruceiro

Cuando la Serra da Capelada toca el mar...
Acantilados
La ruta de hoy nos va a llevar por las abruptas tierras de la Serra da Capelada, entre las rías de Ferrol y Ortigueira, visitando algunos de los acantilados más altos de Europa y uno de los santuarios más famosos de España.

El camino comienza en Ferrol, y cogeremos la carretera que nos va a hacer cruzar tierras de Narón hasta el municipio de Valdoviño, con su famosa Praia da Lagoa, de gran belleza, y que es uno de los arenales preferidos de las gentes de Ferrolterra. Antes de eso podemos desviarnos para ver Punta Frouxeira, con su capillita y su faro postmoderno.

Seguiremos camino hacia el norte, hasta la villa marinera de Cedeira, enclavada entre un arenal y las montañas que la rodean, en los inicios de la Serra da Capelada, pero poco antes de llegar veremos la impresionante Praia de Vilarrube, que podemos admirar desde alguno de los tramos de la carretera en los que podamos aparcar

Dentro de Cedeira llegaremos a una rotonda, y para seguir hacia Santo Andrés de Teixido deberemos fijarnos en el camino a tomar: Si vemos la rotonda como un reloj, el camino correcto estaría a eso de la una y media.

Al salir de Cedeira el camino comienza a estrecharse, y un poco más adelante veremos un camino a la derecha que sube y que tiene una señal (en realidad, a lo largo del camino veremos muchas) que indica "S. Andrés de Teixido". Este camino nos llevará hacia lo alto de la Serra da Capelada, cruzando primero por bosques de pinos y veremos poblados rebaños de vacas y de caballos que viven en los montes de la zona.

Cuando ya estemos casi en lo más alto veremos una caseta de Retevisión, dónde podemos parar y acercarnos a ver una privilegiada vista que nos mostrará los acantilados de la zona y el santuario de Santo Andrés desde las alturas. Es una vista digna de ver.

Un aviso para los urbanitas: cuando las vacas tienen becerros no son demasiado amistosas, así que es conveniente mantener una distancia para que los animales no vean invadido su espacio vital.

Proseguimos la marcha por la carretera hasta llegar a un cruce. Tomando a la izquierda la carretera ya nos llevará a Santo Andrés. Recomiendo no ir en fin de semana, ya que entonces el santuario está bastante lleno de gente, mientras que el resto de los días la afluencia de turistas es mucho más modesta.

Santo Andrés tiene una vista estupenda sobre el mar y sobre los cercanos acantilados, y si no fuese por la fama de su iglesia, posiblemente fuese uno de los pueblos más aislados de la Galicia litoral, ya que el acceso hasta él es difícil y por una carretera que (aunque actualmente está en buen estado de asfaltado) requiere de cierta concentración adicional, por las pendientes, los animales sueltos y el estado de la calzada en condiciones meteorológicas adversas (pongamos heladas). Pero sobre todo por el hecho de que la señalética se "extravíe" (en Cariño me dijeron que la razón es que los de Cedeira no quieren que los turistas vayan a Cariño a comprar y vayan de Santo Andrés a Cedeira de nuevo... así que las arrancan) de vez en cuando, impidiendo que nos avise de la presencia de pasos canadienses.

Dice la leyenda que a Santo Andrés va de muerto el que no fue de vivo, y es por ello que en las cercanías del santuario está prohibido dar muerte a alimañas tales como los lagartos, ya que se supone que son la reencarnación de aquellos que no han ido a visitar el pueblo en vida.

El pueblo en sí es muy pequeño, a pesar de su enorme fama, y lo componen una veintena de casas cuyas paredes aparecen encintadas a imitación (tal vez es más adecuado decir que con el estilo) de la iglesia. Muchas de estas viviendas sacrificaron sus garajes para convertirlos en improvisadas tiendas de souvenirs. También merece la pena ver la pequeña área recreativa que está a la entrada del pueblo y sus impresionantes vistas.

Volviendo sobre nuestros pasos, al llegar al cruce en el que torcimos a la izquierda seguiremos de frente, ya que esta carretera nos llevará a algunos de los acantilados más impresionantes de la península. Este camino tiene varios miradores, como uno de un cruceiro a poco de salir de Santo Andrés o la garita de Herbeira, que es dónde está el más alto de los acantilados, con sus 640 metros de altura desde la cumbre hasta el rompiente océano.

Siguiendo el camino, nos iremos acercando al cabo Ortegal, pasando por las cumbres de la Capelada y con impresionantes vistas tanto del interior de la Sierra, como de los acantilados, y también por un par de miradores sobre el pueblo marinero de Cariño, el más importante de la ría de Ortigueira.

Antes de llegar a un pueblo veremos un desvío a Ortegal (sólo para vehículos ligeros). Recomiendo no tomarlo, ya que es un camino de tierra y el final del mismo no me pareció en demasiado buen estado (elegí la otra ruta). Finalmente, la carretera termina en un cruce en el que debemos tomar el camino de la izquierda, que nos llevará hasta el Cabo Ortegal, que es el lugar más antiguo de Europa (al parecer las rocas de mayor antigüedad del continente se encuentran aquí).

Nuevamente volveremos sobre nuestros pasos y nuevamente seguiremos de frente al llegar al cruce, para que nuestro camino nos lleve a Cariño y podamos ver su puerto. Si hemos de alojarnos aquí, en la salida de Cariño por la carretera de Ortigueira está el hotel "A Pedra", cuyas instalaciones están en un magnífico estado y su personal (sobre todo la mujer que nos atendió en recepción) es muy majo.

A partir de aquí vamos a coger la carretera de salida para volver hacia Ferrol, aunque podemos desviarnos a Ortigueira y admirar su arquitectura indiana. Esta carretera nos dará increíbles vistas de la ría de Ortigueira y parajes tan inolvidables como Reboredo o Sismundi. Como el calado es tan escaso, es la menos explotada (y contaminada) de las Rías gallegas, y una de las más sinuosas.

La carretera que une Ortigueira con Ferrol es mucho más amplia y rápida que la de Cedeira a Ferrol, así que tendremos una conducción plácida hasta Moeche, dónde haremos nuestra última parada. En uno de los núcleos de población de Moeche veremos un desvío hacia el Centro de Desinfección de Transporte Animal y hacia la Feira que deberemos tomar. En la parte norte de este complejo hay una carretera (muy amplia, aunque se estrecha a poco de salir del pueblo) que va hacia As Somozas y que deberemos seguir hasta un cruce.

En este lugar encontraremos ya un cartel que indica "Castelo de Moeche". Así que nos desviaremos a la derecha y un kilómetro después, justo después de un puente sobre la línea férrea de FEVE tenemos que coger otra vez a la derecha otro camino señalizado hacia el Castelo. No dejaremos esta carretera hasta unos kilómetros después, cuando veremos la figura del castillo. Al parecer, este castillo fue demolido durante las revueltas Irmandiñas qu asolaron Galicia durante el siglo XV.

Y de aquí a Ferrol, volviendo sobre nuestros paso.s hacia la Feira y aquí retomando el camino que nos lleva a Ferrol, en el que entraremos atravesando las tierras de Neda (si no cogemos la autovía A-64 en San Sadurniño), desde donde tendremos hermosas vistas de la Ría ferrolana.

El Mapa
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Évora (Alentejo)

miércoles, 24 de junio de 2009

Iglesia en Évora
Iglesia en Évora

Templos en Évora
Templos romano y cristiano

Praça do Giraldo
Praça do Giraldo

Casas en el Acueducto
Casas en el Acueducto

Situada en el corazón del Alentejo portugués, Évora fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por el excelente estado de conservación de sus murallas y de sus restos romanos, cuyos máximos exponentes son su impresionante acueducto y su hermoso templo, que se cree que estaba dedicado al culto al emperador.

Para llegar a Évora desde Badajoz hay que seguir la A-5 que se convierte ya en territorio luso en la A-6. Esta vía es la que une las dos capitales peninsulares, así que el tráfico en algunas ocasiones puede ser un tanto pesado. Évora está rodeada por esta autopista, así que sólo habrá que estar atento a las señales para no perderse la salida, y en caso de hacerlo, unos kms más tarde podremos salir en Montemor-o-Novo y volver atrás por la N-114.

Si de lo que se trata es de llegar en autobús desde Lisboa (que fue lo que hice), los buses salen de la estación de Sete Rios (al lado de la estación ferroviaria del mismo nombre y que en los mapas del metro viene marcada como Jardim Zoologico). Los billetes se cogen en las bilheteiras de Rede-Expressos, pero la compañía que realiza el trayecto se llama EVA.

La verdad es que no merece mucho la pena ir a Évora a propósito puesto que en un par de horas ya se habrá visto lo más interesante del pueblo, ya que es bastante pequeño, y además de los monumentos citados en el primer párrafo se pueden ver algunas de sus iglesias, como la que está en la parte este de la plaza dónde se encuentra el templo romano, el acueducto que está en la parte oeste de la ciudad y otro acueducto que está engarzado entre las casas en las cercanías del templo.

Hablando del templo, en las cercanías de la ciudad hay unas ruinas megalíticas que tienen mucha fama. En la web de la ciudad se puede encontrar muy buena información en castellano.

Para comer, el restaurante chino que está en la parte sur de la ciudad cuenta con personal que habla castellano. Si nos decantamos por la comida portuguesa, entonces yo me dirigiría a "O Túnel", situado en las proximidades de la Praça do Giraldo (que vendría siendo el centro de la ciudad y dónde está la oficina de turismo regentada por "simpático" personal). Hay que callejear un poco, pero como pista puedo deciros que se iba por la parte norte de la plaza y en la primera bocacalle a la derecha y hasta el fondo (y si no es ahí, se acerca bastante). Creo que estaba en la Rúa da Alcarcova. Los precios son muy ajustados y la comida excelente, y por si fuera poco el dueño es un señor muy amable. Todo lo contrario que los de la oficina de turismo.

Sobre la comida una advertencia: el Bacalhao á Braz no tiene nada que ver con el Bacalhao á Braza o á Brasa: el primero es bacalao desmigado y mezclado con otros ingredientes y el segundo es bacalao a la parrilla. En caso de duda, el segundo también se llama Bacalhao Grelhado.

PD: A estas alturas no debería decir obviedades como esta, pero como los periodistas deportivos insisten, yo también: lh en portugués suena como la ll española, y el nh como la ñ. Así, bacalhau se pronuncia bacallau y Espanha, España. Ya puestos, el sonido ge suena algo asi como she o lle en castellano (como el John inglés).

El mapa
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