Comarca de Arlanza (I): Lerma (Burgos, Castilla y León)

martes, 14 de julio de 2015

Puerta de la Cárcel (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Puerta de la Cárcel desde dentro (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Calles de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Calle Mayor


Ex-colegiata de San Pedro (Lerma, Burgos)
Ex-colegiata de San Pedro


Mirador de los Arcos (Lerma, Burgos)
Mirador de los Arcos


Vega del Arlanza (Lerma, Burgos)
Vega del Arlanza


Bajada del Mirador (Lerma, Burgos)
Bajada del Mirador


Convento de Santa Teresa (Lerma, Burgos)
Convento de Santa Teresa


El Palacio Ducal de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Palacio Ducal (Parador)


Convento de Santo Domingo de Lerma (Burgos, España)
Convento de Santo Domingo


Una de las sorpresas de mi último viaje fue la comarca de Arlanza, en Burgos. No me esperaba para nada una comarca tan bonita y con tanta variedad en sus paisajes, arquitectura y lugares y aunque requeriría más tiempo y espacio sólo voy a poder enseñaros tres lugares.

Hoy empezamos con Lerma, la villa que debe buena parte de su forma actual a su famoso Duque y uno de los vértides del conocido como Triángulo de Arlanza, junto con Covarrubias y Santo Domingo de Silos.

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, I Duque de Lerma, fue un personaje de enorme influencia y poder durante el reinado de Felipe III y procedía de una familia de gran importancia dentro del Reino de Castilla.

Aunque Lerma le debe mucho, lo cierto es que España no le debe tanto: especulador, corrupto y experto en el tráfico de influencias trabajó exclusivamente en su propio beneficio, lo que influyó en el inicio de la decadencia del Imperio.

Como ejemplo de ello está el fugaz translado de la capital a Valladolid, que significó para el un impresionante pelotazo inmobiliario: primero comprando propiedades en esa ciudad, luego transladando la corte e invirtiendo parte de los beneficios en comprar propiedades devaluadas en Madrid para finalmente reponer la capitalidad a esta ciudad, con la consiguiente revalorización.

Parte de los fabulosos beneficios que le rindieron sus correrías los empleó en Lerma, intentando crear una especie de corte propia para quien era rey en lugar del Rey.

Y la verdad, al menos desde el punto de vista de la arquitectura, el patrimonio y los habitantes del lugar, fue dinero bien invertido que aún hoy da réditos a los habitantes de la villa, ya que supone el principal reclamo y una de las principales fuentes de ingresos de Lerma, uno de los municipios más visitados.

Hay varias puertas de entrada al conjunto histórico, pero lo ideal es hacerlo desde la carretera nacional y entrar por la conocida como Puerta de la Cárcel, que tiene ese nombre porque el edificio bajo el que hay que pasar, a través de un arco, tuvo esa ocupación en el pasado. Hoy es la sede de la Denominación de Origen Arlanza, que se ocupa de defender y promocionar los vinos de la zona. Cruzando la carretera se encuentra uno de los varios conventos de la villa, el Convento de la Madre de Dios, mandado construir por el Duque de Lerma para su consuegra.

Por si os pasa como a mi y pretendéis aparcar con idea de hacer un circuito y volver a salir por la misma entrada, os aviso de que es de sentido único (pero tampoco es tan mala idea).

Subiendo por la calle principal se llega hasta la Plaza Mayor, de buen tamaño y con más superficie que la de Salamanca. La gente la usa como aparcamiento y está rodeada de edificios con soportales, cuyas vigas son de madera. Presidiendo la plaza se encuentra el Parador de Turismo, ubicado en lo que fue el Palacio Ducal de Lerma.

Hay una pequeña rareza con este palacio. Normalmente los palacios ducales tienen dos torres, pero este tiene cuatro. Al parecer el amigo Francisco pidió permiso al rey para añadir dos torres más al edificio, pero lo hizo de tal forma que el rey pensó que el edificio resultante tendría el número habitual de torres. No creo que le importase mucho, porque visitó Lerma en varias ocasiones.

Anexa a esta plaza está la Plaza de Santa Clara, donde hay varias cosas interesantes para ver como la ex-Colegiata de San Pedro, y que dependía directamente del Papa por expreso deseo del Duque, la tumba del Cura Merino, antiguo sacerdote nacido en el municipio y que se metió a guerrillero, con mucho éxito a pesar de no tener formación militar, durante la Guerra de la Independencia, el Mirador de los Arcos, con unas buenas vistas sobre la vega del Arlanza y pudiéndose ver un molino a los pies de la villa. La plaza se completa con el antiguo Convento de Santa Teresa, hoy dedicado a ser la sede del ayuntamiento y de la oficina de turismo municipal.

Al fondo, pegado al Parador está el Convento de San Blas. Duele ver cómo se destruyó un arco del mismo, parte de un voladizo de tres y que le conectaba al Palacio Ducal. Se trata de un convento de clausura que sigue activo a día de hoy y que fue, por supuesto, mandado construir por el Duque de Lerma. Al ser un convento de clausura tan sólo puede visitarse su iglesia.

El otro convento activo que queda es el Convento de Santa Clara, también conocido como Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor. Este no lo he visitado, así que no puedo deciros dónde o cómo está. Es un convento de monjas clarisas, así que también se le conoce con este nombre.

En Lerma había un último monasterio, el de Santo Domingo, pero hace siglos que ha sido desconsagrado. Tras haber sido cuartel, almacén e instituto de enseñanza secundaria hoy es un espacio multiusos de titularidad municipal.

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