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Ledesma (Salamanca, Castilla y León): Un castillo sobre el Tormes

viernes, 7 de junio de 2019

 

El caso de Ledesma es un poco el de Atienza. Lugares de gran historia, con mucho patrimonio pero hoy en día prácticamente desconocidas para el gran público. Al igual que Atienza, incluso es origen de un apellido relativamente común en España.

Ledesma se encuentra en una comarca cuyos suelos son pobres y por ello la agricultura nunca pasó de una actividad menor, siendo la cría del ganado, que pasta entre encinares, el principal producto de la zona.

Ledesma es, sin embargo, una zona con una belleza particular, como de una España olvidada de dehesas y campos apenas explotados, de naturaleza todavía predominante y donde el ser humano no deja de ser un invitado.

 

El Tormes, uno de los ríos más famosos de España gracias al célebre Lazarillo y a su paso por Alba de Tormes, capital del ducado más importante de España, cruza Ledesma en un tramo especialmente bonito. El río va encajonado en un pequeño cañón que corta la llanura, jalonada de rocas, pasando por la ciudad tranquilamente. Desde las murallas se ve como el agua pasa por debajo de los puentes, uno medieval, otro más moderno, del siglo XX.

Las rocas son omnipresentes y son la causa de la pobreza de la agricultura. Y a pesar de ello la comarca ha estado habitada desde antiguo. Se supone que Ledesma fue fundada como un castro y tuvo cierta importancia dentro de la Hispania romana.

La Caída del Imperio la convirtió en zona de frontera entre visigodos y suevos y prosperó con los musulmanes hasta que a mediados del siglo X cayó por primera vez en manos cristianas. La Reconquista aquí no terminaría hasta 1161, con la conquista definitiva.

 

Tras esto se funda la Comunidad de Villa y Tierra de Ledesma y obtiene fuero del rey Fernando II de León. Situada cerca de Portugal, Ledesma se benefició del comercio, al ser un cruce de caminos, y de la lejanía de los centros de poder, con lo que las intrigas y peleas internas del reino no la afectaron significativamente. Siendo además villa de realengo tuvo una cierta autonomía que le permitió defender mejor sus intereses. Esta pujanza atrajo a mucha gente, incluyendo a familias importantes que van a dejar testimonio de su paso por la villa en sus casas, palacios e iglesias.

De esta época es también el Castillo de Ledesma, hoy restaurado, y que se encuentra próximo al centro. Sus cimientos se construyeron sobre una losa de granito y aunque sus muros no son de grandes dimensiones transmite sensación de fortaleza. En tiempos fue mucho más grande ya que buena parte del recinto se ha perdido, incluyendo su muralla, torreones y algún edificio ya desaparecido.

 

La decadencia de Ledesma se inicia con el declive del Imperio Español. La voracidad de la hacienda real para sufragar sus guerras y las continuas levas tienen un fuerte impacto sobre la Villa. También tendría impacto la Guerra de la Independencia. Al estar en el camino a Portugal, y al igual que Ciudad Rodrigo, Ledesma fue ocupada por las tropas napoleónicas.

Durante las Desamortizaciones muchas de las propiedades de la villa acabaron en manos de la incipiente burguesía, que sería la casta dominante hasta finales del siglo XX. A nivel de patrimonio histórico fue un desastre: numerosos edificios eclesiásticos fueron demolidos, vendidos o cayeron en la ruina y muchas de las obras de arte y objetos que allí se encontraron desaparecieron.

 

La definitiva puntilla para Ledesma ocurrió durante el franquismo, cuando las dificultades para ganarse la vida en la villa y las necesidades de personal en otros lugares motivaron un éxodo de la población en busca de mejores ocupaciones en Madrid, Barcelona y otros lugares. Ledesma perdió su estatus de cabecera de partido judicial.

En la actualidad la ganadería y el turismo son dos de las mayores fuentes de ingresos de la Villa. La cercanía a Salamanca ayuda a que parte de la población trabaje en la capital provincial sin por ello dejar de residir en su localidad de origen.

 

Ledesma es hoy una villa tranquila. El tiempo parece haberse detenido aquí y el paseo entre sus calles se hace sin agobios ni aglomeraciones. En ese sentido es agradable recorrer los diferentes itinerarios que recorren Ledesma, sin prisas para ver los edificios y sin gente que impida hacer fotos. Las varias casas señoriales disponen de una pequeña plaquita que habla de las familias que las fundaron y del poder que tuvieron.

Este poder se refleja también en sus iglesias, como la de Santa María la Mayor, cuyo campanario tiene la peculiaridad de estar levantada sobre una calle, que cruza el edificio al tiempo que permite la entrada al templo

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La Alberca (Salamanca, Castilla y León), un pueblo de cuento de hadas

sábado, 27 de abril de 2019

 

España esconde muchos pueblos singulares. Pequeñas joyas arquitectónicas que son más o menos conocidas y donde el tiempo, al menos en lo que al urbanismo se refiere, parece haberse detenido.
Y en Salamanca está uno de los pueblos más espectaculares de España, La Alberca, muy cerca de Peña de Francia.

Las casas de La Alberca tienen un diseño muy reconocible, con paredes de adobe reforzadas con varios maderos diagonales y verticales. Otros pueblos de las cercanías, como Mogarraz (visita pendiente), siguen este mismo diseño. Las calles son estrechas y a menudo sombrías, lo que hace que en días fríos se agradezca el refugio que suponen contra el viento y que en verano las casas estén más frescas.

 

La comarca de la Sierra de Francia ha estado poblada desde antes de la llegada de los romanos, conservándose restos de un castro prerromano donde está el pueblo (y que no he visto porque no sabía que existía)

Durante la Edad Media Alfonso IX de León ordenó la repoblación de estas tierras. Una parte de los colonos eran de origen francés y de ahí el nombre de la comarca. Tal vez por ello La Alberca dependía directamente de la corona leonesa.

 

El culto mariano recibe un importante impulso al encontrarse la Virgen de la Peña de Francia, origen del actual santuario, y que se encuentra en lo alto del monte homónimo. Al estar relativamente cerca de la Ruta de la Plata, una parte de los peregrinos que iban a Compostela se desviaban para visitar a la Virgen.

La pujante Casa de Alba tomó posesión de La Alberca y de Granadilla durante el siglo XV, gracias al favor de Juan II y de Fernando el Católico. En este momento La Alberca pasa a estar bajo jurisdicción de Granadilla, aunque con gran autonomía y logrando el control de Las Hurdes. Esta comarca fue famosa por su miseria a finales del XIX y principios del XX. La realización de documentales denunciando sus condiciones hizo que mereciese cierta atención por parte de los gobiernos de la época, con un éxito relativo puesto que la despoblación de la zona no parece haberse frenado.

 

En 1940 el extraordinario casco urbano de la villa mereció que La Alberca fuese el primer municipio español convertido en Monumento Histórico-Artístico.

Y no es para menos. Aparte de sus casas, verdaderamente espectaculares, hay algunos monumentos que destacan, como su iglesia con su campanario en forma de torreón o la ermita del Cristo del Humilladero, en la puerta de Salamanca o la de San Antonio.


Y por supuesto, el Valle de las Batuecas, sitio histórico de gran belleza y donde se encuentra un convento carmelita. La curiosidad de este valle es que el acceso natural al mismo es desde la provincia de Cáceres y no por la de Salamanca, a la cual pertenece.

La gran cantidad de templos cristianos se refleja en las fiestas locales, como la del Ofertorio en honor de la Virgen, o las varias romerías. Pero también en las inscripciones religiosas de las puertas de muchas casas o en Las Calaveras

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Aínsa (Huesca, Aragón), una fortaleza al pie de los Pirineos

viernes, 19 de abril de 2019

 

Ya había hablado en post anteriores acerca de la carretera N-260 y de las muchas cosas que están en su recorrido o a una distancia relativamente cercana. Es una carretera que va de Port-Bou (Girona) a Sabiñánigo (Huesca) y que también recibe el nombre de Eje Pirenáico.

Y creo que también había mencionado que las comarcas del norte de Huesca, Jacetania, Sobrarbe y Somontano están entre mis comarcas preferidas de España, cunas del primitivo Reino de Aragón.


Bueno, pues Aínsa, la ciudad que vamos a ver en este post es la capital del Sobrarbe y forma parte de la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, que sale regularmente por aquí.

Aínsa se encuentra a orillas del Río Cinca, y con unas vistas tremendas a la montaña que la rodea, siendo Peña Montañesa el punto más destacado. El entorno de la villa es ciertamente privilegiado, con la naturaleza en todo su esplendor.

Peña Montañesa desde Aínsa

Aunque la leyenda dice que Aínsa fue arrebatada a los musulmanes por Garci Ximénez no parece que estos hayan llegado tener asentamientos en la comarca.

Aínsa fue parte de la línea defensiva que protegía al condado de Sobrarbe, de donde era capital y que en aquella época pertenecía al Reino de Nájera-Pamplona, del que más adelante se independizaría Aragón. La falta de recursos del condado hizo que se aprovechase hasta la iglesia como parte de su entramado defensivo.


Pero la Reconquista no duró mucho en estas tierras y Aínsa pronto perdió sentido desde un punto de vista militar. En estas condiciones es casi milagroso que nos haya llegado algo de su castillo, que ha sido reformado en numerosas ocasiones entre los siglos XI y XVII. No queda casi nada del edificio original.

El siglo XX fue problemático para Aínsa y su comarca puesto que muchas de las tierras de labor del fondo de los valles se perdieron anegadas en los embalses que se construyeron para garantizar el regadío del Valle del Ebro y la generación eléctrica. Los ayuntamientos que rodeaban Aínsa perdieron población rápidamente y finalmente fueron integrados en su término municipal, que pasó a llamarse Aínsa-Sobrarbe. El peso que un día tuvieron la agricultura y la ganadería fue reemplazado por el turismo que explota la belleza natural del Pirineo Aragonés. Varios parques naturales, como el Parque Nancional de Ordesa y Monte Perdido o el de Sierra de Guara, dinamizaron la economía de Aínsa.

 

Es relativamente fácil aparcar en Aínsa. En las cercanías de la N-260 es difícil encontrar sitio pero tanto al otro lado del puente como en la Plaza del Castillo, a la que se llega rodeando el casco histórico (este sí, vetado al tráfico) suele haber plazas libres.

Resuelto el problema del aparcamiento sólo nos queda pasear por Aínsa. Y si aparcáis por donde lo hice yo tendréis que cruzar el puente. No es bonito, uno de esos horribles puentes modernos de hormigón, pero tiene unas vistas inmejorables sobre el Cinca, que es realmente bonito. Río arriba podréis ver a la derecha Peña Montañesa y enfrente la parte vieja de Aínsa.

 

Cerca del puente hay una entrada desde la que suben varias calles que desembocan en la parte alta, donde están la iglesia y el castillo. Las calles están bien arregladas y se conserva la arquitectura de la zona, lo que le valió la declaración de Conjunto Histórico Artístico. Como podéis ver en las fotos Aínsa es realmente bonita. No me digáis que no os gustaría tener alguna casa como esas. O tener alguna de esas casas, directamente.

Por las calles de Aínsa hay decenas de restaurantes que ofrecen al visitante la gastronomía típica de la zona y aprovechan la belleza de sus calles. No comeréis en muchos lugares más bonitos.

 

La Plaza Mayor está asoportalada y es muy amplia. En en el extremo opuesto al castillo se ve la iglesia de Santa María, con su imponente torre, de las mayores torres románicas de Aragón y con elementos defensivos como saeteras. No está exactamente en la plaza, pero casi.

Y en el lado oriental del casco antiguo hay acceso a un balcón desde el que tendréis las mejores vistas de Peña Montañesa y del Cinca. No sé como es el sitio con sol y nieve, pero con sol y sin ella ya era espectacular. Queda pendiente para otra visita.


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Frías, Burgos (Castilla y León)

lunes, 1 de enero de 2018

Tobera, Burgos (Castilla y León)
Tobera, Burgos


Frías, Burgos (Castilla y León)
Frías, Burgos


Puente de Frías, Burgos (Castilla y León)
Puente de Frías, Burgos


Puente de Frías, Burgos (Castilla y León)
Puente de Frías, Burgos


Frías, Burgos (Castilla y León)
Frías, Burgos


Frías, Burgos (Castilla y León)
Frías, Burgos


Frías, Burgos (Castilla y León)
Frías, Burgos


Santa María de Vadillo en Frías, Burgos (Castilla y León)
Santa María de Vadillo, Burgos


El curso alto del Ebro es tan desconocido como famoso su curso medio y bajo, en sus tramos aragonés y catalán.

Mucha gente ni siqueira sabe que el Ebro es un río que nace en Cantabria y cruza territorio castellano, bañando también tierras navarras y riojanas.

Y en esta parte alta, donde aún no ha alcanzado el caudal y anchura que le convierten en el río principal de la península a la que da nombre, hay mucho por ver y por descubrir.

Coronando el aún estrecho valle del Ebro está Frías, considerado como uno de los pueblos más bonitos de España. Al igual que otros muchos pueblos de Burgos su esencia se ha preservado y su arquitectura tradicional ha sobrevivido al paso del tiempo y de las modas, siendo hoy uno de sus principales activos.

Frías, cuyo nombre puede referirse a la temperatura de las aguas que discurren por sus cercanías, es un pueblo que impresiona cuando te acercas, con una enorme torre del homenaje presidiendo su casco urbano en lo alto de un escarpado peñasco que culmina el Cerro de La Muela. Como imitándola, algunas casas se asoman en lo alto de una pared caliza que servía de parapeto natural a la población. Desde la carretera que viene de Tobera la imagen da sensación de poderío.

El castillo de Frías, también conocido como Castillo de los Velasco, fue construido para guardar una de las rutas que unían a la Meseta con la costa cantábrica. Al castillo se accede por un puente levadizo desde la parte alta de la villa, cerca de la iglesia. Para visitar el castillo se debe adquirir una entrada en la oficina de turismo, un poco antes del puente de acceso.

Esta ruta del Cantábrico a la Meseta fue el principal motor económico de la población, cuyo casco urbano da testimonio de la prosperidad que alcanzó. En sus cercanías un puente con torres de guarda para el cobro del portazgo, muy similar al de Besalú, permitía cruzar el río por un paso utilizado desde tiempos de los romanos. De hecho, por Frías pasaban dos calzadas romanas, una que pasaba medio kilómetro río abajo contando desde el puente y otra que iba de Frías hacia La Rioja.

Las calles de Frías serpentean alrededor del cerro y están encerradas entre casas adosadas y construidas con muros de adobe o ladrillo y con la típica viga reforzando las paredes. Al igual que en Covarrubias aquí parece haberse detenido el tiempo y es fácil imaginar que uno ha viajado en el tiempo hacia la Edad Media.

Aunque hoy Frías se identifica profundamente con Castilla en originalmente formaba parte del Reino de Pamplona-Nájera, germen del futuro reino de Navarra, que no abandonó hasta el siglo XIII.

En los alrededores de Frías hay otros puntos de interés para visitar, como un convento extramuros, el de Santa María de Vadillo, o la capilla y cascadas de Tobera, si uno sigue en dirección sur, hacia la meseta. Aparcando al lado de la capilla hay una ruta de senderismo río abajo.

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San Martín de Unx y Uxué (Navarra, España)

domingo, 5 de marzo de 2017

San Martín de Unx (Navarra, España)
Iglesia de S. Martín de Tours (Unx)


San Martín de Unx (Navarra, España)
San Martín de Unx


San Martín de Unx (Navarra, España)
Vista desde San Martín de Unx


Uxué (Navarra, España)
Uxué


Uxué (Navarra, España)
Iglesia de Uxué


Uxué (Navarra, España)
Iglesia de Uxué


Cuando preparo un viaje suelo echar mano de varias listas de "pueblos más bonitos de" la región que vaya a visitar. Y aunque muchas de estas listas están viciadas y te recomiendan pueblos que no tienen demasiado interés siempre son un buen punto de partida para completar las paradas que tenía pensado.

En el caso de este viaje mi idea era visitar las Bardenas Reales y después Urederra. Todo lo demás era si me quedaba de camino o casi. Por suerte Olite entraba en esta categoría y pude visitarlo y ya que visitas Olite y un par de listas recomendaban San Martín de Unx y Uxué, pues había que pasar por ellas, aunque suponían dar un pequeño rodeo y perderse Tafalla.

San Martín queda al noreste de Olite y es un pequeño pueblo construido sobre una loma, con una arquitectura muy bien conservada y que lo convierte en uno de esos pueblos medievales que tanto me gusta visitar.

Y es que San Martín está en una zona de mucha historia, habiéndose constatado presencia humana desde la Edad de Bronce y habiendo excavaciones arqueológicas en el enrono, como en Canal de Fonblanco o Santa Cruz.

La villa medieval tuvo el privilegio de ser de realengo, lo que significaba que estaba bajo la jurisdicción del rey, que la convirtió en una de sus tenencias. Sancho VII le dio fuero y la garantía de que el clavero local y el "tenente" serían vecinos de la villa, a la que darí aademás ciertas ventajas comerciales

Sus callejuelas, serpenteando desde la iglesia de Santa María hasta la de San Martín de Tours, en lo alto de la población, deben ser recorridas con calma, para disfrutar de sus casas, algunas más humildes, algunas más señoriales y edificios civiles.

San Martín es una iglesia que merece la pena ver, siendo uno de los mejores ejemplos de románico navarro y que fue construida en la primera mitad del siglo XII. Del edificio puede extrañar su acceso ya que fue un añadido posterior recuperado de un pueblo despoblado, Sengoriz.

Desde lo alto, en la calle que se prolonga después de San Martín, hay una buena vista de la comarca, en dirección a Ujué. En la parte alta del pueblo está también el cementerio, en el lugar que un día estuvo el castillo, del que sólo se conserva una capilla.

Y Uxué es la siguiente parada. Un pueblo más pequeño y más tranquilo que San Martín. Su nombre procede de la palabra vasca para "paloma" y tendría su origen en la leyenda de la Virgen de la Paloma, aunque hay controversia entre los lingüistas. Esta es la zona de transición entre la Navarra que hablaba en vasco y la Navarra que hablaba en castellano, así que no es raro encontrar topónimos que mezclan ambos orígenes. En el pasado era zona completamente vascófona y ahora la situación es la contraria.

Lo primero que llama la atención de Uxué es la poderosa figura de su iglesia. Cuando te vas acercando al pueblo desde Unx la ves en lo alto, dominando la población, en lo alto de una colina, mientras las casas serpentean por sus pendientes menos pronunciadas.

Aunque Uxué es un pueblo con una arquitectura muy estimable el protagonista absoluto es su iglesia fortificada. Siendo como era la puerta a los territorios más llanos del sur los primeros reyes de Pamplona, empezando por Íñigo Arista, procuraron mantener a Uxué amurallada. La construcción de la predecesora de la iglesia actual habría empezado con Sancho Ramírez, primer rey de Navarra, allá por el siglo XI.

Cuando Uxué perdió su categoría de villa de frontera al avanzar las fronteras del reino empezó su decadencia, que revertiría cuando la casa de Évreux llegó al trono. La devoción de sus reyes por el santuario local llegó hasta el punto que Carlos II donó su corazón a su muerte. El órgano se conserva en una arqueta en la cabecera de la iglesia.

Y esta iglesia fortificada es bastante peculiar, porque en cuanto entras en la iglesia te encuentras con... otra iglesia. Porque esa iglesia tan imponente que se ve cuando vas llegando al pueblo no es más que el caparazón del templo original, perfectamente protegido por el anterior y con un pasillo que la rodea. Cuando las puertas están abiertas hay una fuerte corriente que mantiene el interior fresco y ventilado.

En esta parte de la villa se encontraba el Castillazo, que fue demolido en el siglo XVI por orden del Cardenal Cisneros. La orden fue cumplida parcialmente, ya que la iglesia formaba parte del castillo y eso permitió que llegase a nuestros días. Las piedras provinientes de la parte militar se emplearon en otros edificios, tanto eclesiásticos como para casas de los vecinos

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Calatañazor, Soria (Castilla y León)

domingo, 6 de diciembre de 2015

Calatañazor (Soria, España)
Calatañazor, Soria


Calle Mayor de Calatañazor (Soria, España)
Calle mayor


Calatañazor (Soria, España)
Soportales y torre de la iglesia


Castillo de Calatañazor (Soria, España)
Castillo de Calatañazor


Calatañazor desde el Castillo (Soria, España)
Calatañazor desde el Castillo


Hace años, en un viaje que me llevó hasta Castellón, decidí hacer la vuelta por lo que medio en serio, medio en broma, se conoce como la "Laponia española". Esa zona entre Aragón y Castilla y León que toca un poco de la Comunidad Valenciana y en el que la densidad poblacional es inferior a la de la Laponia original.

Vi muchas cosas interesantes y me dejé unas cuantas más. Calatañazor, una población de la provincia de Soria, fue una de esas cosas. Cansado como estaba y con cientos de kilómetros hasta Galicia y con muchas horas por delante, decidí que no merecía la pena pararse a investigar.

Así que lo hice al llegar a casa y me di cuenta de que había cometido un error ya que Calatañazor está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España.

Así que la siguiente vez que pasé por la zona su nombre estaba marcado en rojo dentro de mi ruta.

Y bueno, yo no la metería en esa famosa lista de pueblos más bonitos de España, pero merece la pena conocerla, aunque sólo sea por ver la arquitectura que aún se conserva en su calle principal y las vistas de la comarca que se tienen desde los restos del castillo y las murallas, en un estado de conservación mejorable.

Lamentablemente y como suele pasar, la conservación del patrimonio no siempre es una prioridad para quienes gobiernan y sitios como este, que viven de él, lo necesitan como el respirar. Una forma de fijar población en esta zona tan despoblada es precisamente cuidar esta clase de detalles.

En cuanto al pueblo en sí, hay que reconocer que el ayuntamiento y los habitantes ponen todo de su parte para mantenerlo en buenas condiciones. Es admirable la forma en que se cuida al visitante, la forma en que buscan ganarse la vida y cómo lo hacen sin desvirtuar lo que la historia les ha legado.

Pero Calatañazor es conocido por más cosas que por su arquitectura o la belleza de sus vistas: se trata de una de esas poblaciones que salen en los libros de historia porque se supone que en sus tierras se produjeron acontecimientos que cambiaron (o pudieron cambiar) la historia.

En este caso se trata de la muerte del caudillo árabe Almanzor, terror de los reinos del norte debido a sus exitosas incursiones, habiendo incluso llegado a destruir la primitiva catedral de Santiago de Compostela.

En los tiempos en que los musulmanes estaban viendo como declinaba su poder en favor de los pujantes estados cristianos su ascenso fue visto como decisivo para cambiar el signo de la guerra. No fue así. A la vuelta de una de sus correrías y en los alrededores de la villa Almanzor habría sido herido y moriría poco después en Medinaceli, lo que supuso un enorme mazazo para la capacidad militar del Califato de Córdoba, que jamás se recuperaría.

Aunque esto, según parece, no es más que un mito y a esa edad Almanzor ya llevaba varios años enfermo y tenía que que ser llevado en litera ante sus dificultades para cabalgar. Su salud habría empeorado por estas tierras y sólo después de su muerte los cristianos hicieron correr la voz de que habrían conseguido por fin derrotarle en las cercanías de Calatañazor.

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Ruta combinada
 
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Comarca de Arlanza (III): Covarrubias (Burgos, Castilla y León)

lunes, 24 de agosto de 2015

Torre de Fernán González (Covarrubias, Burgos)
Torre de Fernán González


Colegiata de San Cosme y San Damián (Covarrubias, Burgos)
Colegiata de Covarrubias


Puerta Real de Covarrubias (Burgos, España)
Puerta Real


Paseo fluvial de Covarrubias (Burgos, España)
Paseo fluvial


Puente de Covarrubias (Burgos, España)
Puente sobre el Arlanza


Rollo jurisdiccional de Covarrubias (Burgos, España)
Rollo jurisdiccional



El segundo vértice del llamado Triángulo de Arlanza es el pueblo de Covarrubias considerado, al igual que el Monasterio de San Pedro de Arlanza, como la "Cuna de Castilla" debido a los privilegios que le fueron concedidos por Fernán González, primer conde independiente, y su hijo García Fernández, auténtico mecenas de la villa, quien creó el Infantazgo de Covarrubias y se convirtió en capital de uno de los señoríos monásticos de más poder en el naciente estado.

De hecho, tanto era el poder que recibió que en la práctica era un estado independiente, ya que la autoridad de la infanta (o infante) era tal que ni siquiera el rey tenía más poder dentro de su territorio.

Este infantazgo consistía realmente en una propiedad ligada a la corona castellana que era cedida a una infanta o hija de los condes que no hubiese contraído matrimonio. De esta forma, la futura señora de Covarrubias tomaba los hábitos y se convertía en abadesa.

Esta situación de privilegio se refleja en la trama urbana, que ha mantenido hasta nuestros días algunos elementos como la colegiata, algunos restos de las murallas (mandadas demoler por razones médicas en el siglo XVI) o la Torre de Fernán González, única fortaleza castellana anterior al siglo XI que ha sobrevivido en el tiempo.

En el casco histórico de la villa hay un número extraordinariamente alto de edificios en los que se conserva la arquitectura tradicional castellana en todo su esplendor, con paredes de adobe articuladas sobre vigas de madera, lo que recuerda un poco a la arquitectura normanda y germánica. Es un auténtico placer caminar por sus calles y ver sus plazas, casas y casonas, como la Casa de Doña Sancha, llamada así por la esposa de Fernán González, pero varios siglos posterior, ya que es del siglo XV.

Los monumentos más representativos de la villa son la Torre de Fernán González, situada al lado del río y a un paso de lo que fueron las murallas, al lado de una amplia plaza y todavía formando parte del recinto cerrado de lo que fue un día el Palacio del Abad. Hoy en día es de propiedad privada. Dice la leyenda que en esta torre Doña Urraca, hija de Fernán González, fue emparedada por tener una relación con un pastor, razón por la cual también se la conoce como La Emparedada.

La Colegiata de San Cosme y San Damián, a un paso de la Torre, es el principal recinto religioso de Covarrubias. La Colegiata recibió reliquias, tumbas y otros elementos provinientes de San Pedro de Arlanza cuando este monasterio fue desamortizado. Además posee elementos propios que la convierten en visita imprescindible como su claustro, altares barrocos o el órgano más antiguo de Castilla todavía en funcionamiento, del siglo XVII

La Iglesia Parroquial de Santo Tomás está construida sobre un edificio anterior. Lo que hoy es visitable es ya del siglo XVI. El órgano, todavía en funcionamiento, es del siglo XVIII. También hay elementos dignos de ver como su escalera plateresca, algunos retablos barrocos que sustituyeron a los originales o la pila bautismal.

Una de las puertas de la villa es la Puerta Real, donde estaba el Archivo del Adelantamiento de Castilla, hoy oficina de turismo, aunque también sirvió de casa consistorial. Cuando perdió su función sus fondos fueron transferidos al de Simancas, durante el siglo XVIII.

El Rollo Jurisdiccional, símbolo del poder real y de la protección de la corona sobre Covarrubias, no se encuentra dentro de las murallas, como cabría esperar. Para visitarlo hay que salir de la villa cruzando el Arlanza sobre el Puente y caminar unos 200 metros en dirección a Santo Domingo de Silos. No llama mucho la atención, situado en medio de un descampado, y no entiendo que no se le cuide un poco más.

Otra de las atracciones que tiene Covarrubias es el llamado "Pretexto". Es un evento cultural que se celebra en otoño y donde se dan cita importantes personalidades vinculadas con lengua castellana para reflexionar acerca de ella y de su futuro. También hay una feria medieval y una fiesta de la cereza a mediados de julio.

Sobre los habitantes de Covarrubias hay dos curiosidades: la cantidad de abades, obispos y arzobispos que nacieron entre sus piedras y la belleza de sus mujeres, que dan a los de allí el mote de racheles. No deja de parecerme curiosa que las dos circunstancias se den en el mismo sitio. Lo de racheles es porque el hombre hebreo "rachel" significa "bella".

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Comarca de Arlanza (I): Lerma (Burgos, Castilla y León)

martes, 14 de julio de 2015

Puerta de la Cárcel (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Puerta de la Cárcel desde dentro (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Calles de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Calle Mayor


Ex-colegiata de San Pedro (Lerma, Burgos)
Ex-colegiata de San Pedro


Mirador de los Arcos (Lerma, Burgos)
Mirador de los Arcos


Vega del Arlanza (Lerma, Burgos)
Vega del Arlanza


Bajada del Mirador (Lerma, Burgos)
Bajada del Mirador


Convento de Santa Teresa (Lerma, Burgos)
Convento de Santa Teresa


El Palacio Ducal de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Palacio Ducal (Parador)


Convento de Santo Domingo de Lerma (Burgos, España)
Convento de Santo Domingo


Una de las sorpresas de mi último viaje fue la comarca de Arlanza, en Burgos. No me esperaba para nada una comarca tan bonita y con tanta variedad en sus paisajes, arquitectura y lugares y aunque requeriría más tiempo y espacio sólo voy a poder enseñaros tres lugares.

Hoy empezamos con Lerma, la villa que debe buena parte de su forma actual a su famoso Duque y uno de los vértides del conocido como Triángulo de Arlanza, junto con Covarrubias y Santo Domingo de Silos.

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, I Duque de Lerma, fue un personaje de enorme influencia y poder durante el reinado de Felipe III y procedía de una familia de gran importancia dentro del Reino de Castilla.

Aunque Lerma le debe mucho, lo cierto es que España no le debe tanto: especulador, corrupto y experto en el tráfico de influencias trabajó exclusivamente en su propio beneficio, lo que influyó en el inicio de la decadencia del Imperio.

Como ejemplo de ello está el fugaz translado de la capital a Valladolid, que significó para el un impresionante pelotazo inmobiliario: primero comprando propiedades en esa ciudad, luego transladando la corte e invirtiendo parte de los beneficios en comprar propiedades devaluadas en Madrid para finalmente reponer la capitalidad a esta ciudad, con la consiguiente revalorización.

Parte de los fabulosos beneficios que le rindieron sus correrías los empleó en Lerma, intentando crear una especie de corte propia para quien era rey en lugar del Rey.

Y la verdad, al menos desde el punto de vista de la arquitectura, el patrimonio y los habitantes del lugar, fue dinero bien invertido que aún hoy da réditos a los habitantes de la villa, ya que supone el principal reclamo y una de las principales fuentes de ingresos de Lerma, uno de los municipios más visitados.

Hay varias puertas de entrada al conjunto histórico, pero lo ideal es hacerlo desde la carretera nacional y entrar por la conocida como Puerta de la Cárcel, que tiene ese nombre porque el edificio bajo el que hay que pasar, a través de un arco, tuvo esa ocupación en el pasado. Hoy es la sede de la Denominación de Origen Arlanza, que se ocupa de defender y promocionar los vinos de la zona. Cruzando la carretera se encuentra uno de los varios conventos de la villa, el Convento de la Madre de Dios, mandado construir por el Duque de Lerma para su consuegra.

Por si os pasa como a mi y pretendéis aparcar con idea de hacer un circuito y volver a salir por la misma entrada, os aviso de que es de sentido único (pero tampoco es tan mala idea).

Subiendo por la calle principal se llega hasta la Plaza Mayor, de buen tamaño y con más superficie que la de Salamanca. La gente la usa como aparcamiento y está rodeada de edificios con soportales, cuyas vigas son de madera. Presidiendo la plaza se encuentra el Parador de Turismo, ubicado en lo que fue el Palacio Ducal de Lerma.

Hay una pequeña rareza con este palacio. Normalmente los palacios ducales tienen dos torres, pero este tiene cuatro. Al parecer el amigo Francisco pidió permiso al rey para añadir dos torres más al edificio, pero lo hizo de tal forma que el rey pensó que el edificio resultante tendría el número habitual de torres. No creo que le importase mucho, porque visitó Lerma en varias ocasiones.

Anexa a esta plaza está la Plaza de Santa Clara, donde hay varias cosas interesantes para ver como la ex-Colegiata de San Pedro, y que dependía directamente del Papa por expreso deseo del Duque, la tumba del Cura Merino, antiguo sacerdote nacido en el municipio y que se metió a guerrillero, con mucho éxito a pesar de no tener formación militar, durante la Guerra de la Independencia, el Mirador de los Arcos, con unas buenas vistas sobre la vega del Arlanza y pudiéndose ver un molino a los pies de la villa. La plaza se completa con el antiguo Convento de Santa Teresa, hoy dedicado a ser la sede del ayuntamiento y de la oficina de turismo municipal.

Al fondo, pegado al Parador está el Convento de San Blas. Duele ver cómo se destruyó un arco del mismo, parte de un voladizo de tres y que le conectaba al Palacio Ducal. Se trata de un convento de clausura que sigue activo a día de hoy y que fue, por supuesto, mandado construir por el Duque de Lerma. Al ser un convento de clausura tan sólo puede visitarse su iglesia.

El otro convento activo que queda es el Convento de Santa Clara, también conocido como Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor. Este no lo he visitado, así que no puedo deciros dónde o cómo está. Es un convento de monjas clarisas, así que también se le conoce con este nombre.

En Lerma había un último monasterio, el de Santo Domingo, pero hace siglos que ha sido desconsagrado. Tras haber sido cuartel, almacén e instituto de enseñanza secundaria hoy es un espacio multiusos de titularidad municipal.

El Mapa

Ruta combinada
 
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