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Castro Marín (Algarve, Portugal): Dos castillos sobre el Guadiana

sábado, 11 de mayo de 2019


 

La frontera entre España y Portugal apenas se ha movido a lo largo de su historia. Algunos de los tramos más antiguos constituyen las fronteras más antiguas de la tierra siendo válidas desde hace cerca de novecientos años.

Como hemos visto en post anteriores (y veremos en otros más adelante) la relación entre los diferentes reinos que estaban a uno u otro lado de la frontera (Galicia, León, Castilla, España y Portugal) no siempre fue plácida y se establecieron fortificaciones para protegerse de los demás.

 

Hoy veremos el más meridional de estos fuertes, casi en la desembocadura del Guadiana, Castro-Marim. Es curioso lo que es la historia. A lo largo de muchos siglos Castro-Marim era el lugar en el que se terminaba Portugal, pero la fundación de Vila-Real de Santo António, unos kilómetros al sur le robó ese protagonismo. De hecho, la primera vez que pasé por allí ni siquiera sabía que Castro-Marim existía.

Sin embargo Castro-Marim fue importante desde hace siglos. Estando casi en la desembocadura del Guadiana representaba paso fluvial más accesible antes de llegar al mar. A partir de aquí el Guadiana se abre y empieza una zona de marismas que dificultan el cruce. Esta situación le convertía en paso obligado para aquellos que iban desde Andalucía hacia el Algarve. En tiempos del emirato y el califato de Córdoba eran parte de la ruta que unía a los centros de poder musulmanes con esta provincia, una de las más queridas por los árabes.

 

Pero la presencia humana en Castro-Marim y alrededores viene de antiguo. Fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos... todos ellos se asentaron aquí.

Castro-Marim dejó de ser musulmana en el siglo XIII, cuando los portugueses la ocuparon. Alfonso III de Portugal ordenó la construcción de su castillo para la protección de la frontera y de las salinas que desde siempre ha habido aquí. De hecho, es imposible saber cuándo empezó la explotación salinera en esta región. El castillo fue construido sobre fortificaciones anteriores, debiendo ser la primera de ellas un castro neolítico, y fue ampliado cuando Ayamonte se convirtió en territorio castellano.



El castillo pronto dejó de tener importancia, al terminar la fase portuguesa de la Reconquista y Castro-Marim empezó a perder población. La Orden de Santiago, que había ocupado el castillo, fue enviada a Tomar y esta fase de decadencia no terminó hasta que los portugueses entraron en la Edad de los Descubrimientos. El Algarve pasó entonces a ser una posesión privilegiada dentro de Portugal al ser el punto de partida de sus navegantes. Castro-Marim y el resto de plazas algarvías fueron reformadas y al castillo viejo se añadió el Fuerte de São Sebastião, situado en un cerro justo enfrente y preparado para hacer frente a artillería moderna.

El pueblo no merece mucho la pena. Sus calles que no se diferencian en gran cosa de tantas otras poblaciones portuguesas. El castillo, sin embargo, es otra cosa.

 

Visitarlo supone una pequeña sorpresa. Acostumbrados a castillos ajardinados, empedrados y maravillosamente "puestos en valor" el de Castro-Marim es mucho más rústico, con suelos polvorientos y pocas concesiones a las estéticas más modernas. El interior del recinto está ocupado por estructuras que sirven para pérgolas o pequeños puestos como de mercadillo. Alguno de ellos tiene un techo de tela que permite generar una pequeña sombra, y hay mesas y sillas bastante básicas, a veces unos tablones clavados entre sí, y que seguramente serán para el consumo de comidas y bebidas.

La muralla se puede recorrer, al menos parcialmente. Desde ella hay vistas al Guadiana y sus marismas e industrias salineras, y también a Castro-Marim, que rodea el castillo. A lo lejos, al otro lado del río se ve Ayamonte y entre ambas el moderno puente que une la autovía del Algarve (A22) con la Autovía V Centenario (A-49) que va a Sevilla.

Enfrente al castillo se puede ver el Forte de São Sebastião. Este fuerte se construyó tras la Guerra de Restauración, en que los portugueses se independizaron por última vez de la Corona de Castilla. El viejo castillo ya no era útil contra la artillería moderna y Castro-Marim, entonces principal plaza fuerte del Algarve, necesitaba una fortificación mejor preparada.

El complejo militar de la villa se completaba con el Revellín de São António, que se encuentra al este y donde hay una capilla

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Juromenha (Alentejo, Portugal): la abandonada centinela del Guadiana

miércoles, 1 de mayo de 2019

 

España y Portugal han sido vecinos desde la Edad Media, cuando el condado de Portugal accedió a la independencia con Afonso I Henríques. Algunos tramos de la frontera original entre ambos países siguen siendo válidos hoy en día, diez siglos después.

Pero esa frontera ha sido escenario de muchas guerras y muchas desconfianzas. Con el tiempo España y Portugal han pasado a ser amigos además de hermanos y algunas de las fortificaciones que se construyeron hoy están abandonadas o reconvertidas en atracción turística. Y algunas, incluso olvidadas.


Juromenha podría ser la más espectacular de estas fortificaciones olvidadas. Igual que el fuerte de Lovelhe, en Vila Nova de Cerveira, se trata de un fuerte moderno, del siglo XVII, aunque en su caso es el heredero de complejos anteriores que se remontan hasta la prehistoria. Aún es posible encontrar elementos de origen romano en sus muros.

El castillo, núcleo del complejo, es de origen musulmán. Formaba parte de las defensas de la Taifa de Badajoz y fue musulmana hasta que Geraldo Sem Pavor (Gerardo Sin Miedo), un aventurero portugués al servicio de Afonso Henríques que era muy activo por estas tierras, consiguió tomar el castillo.


Durante siglos Juromenha, varias veces reformada, fue suficiente para la protección de la frontera. Una de estas reformas fue, paradójicamente, la causa de la caída de la plaza. La reforma en la que se abaluartó el recinto fue encargada a un ingeniero francés que seguía los métodos de Vauban, Nicolas de Langres, que luego vendería los planos a los castellanos. En última instancia Castilla perdió la guerra y Portugal volvió a ser independiente, con lo cual Juromenha volvió a manos portuguesas.

La duradera paz entre España y Portugal fue restando importancia a Juromenha, que entraría en decadencia a partir del siglo XIX. La población civil fue abandonando las murallas e instalándose en el arrabal que se sitúa a las puertas. Juromenha perdió su municipalidad y se convirtió en una freguesía de Alandroal hasta hace unos años, cuando fue extinguida. En los años veinte del siglo pasado los últimos habitantes de la muralla la abandonaron y la moderna Juromenha son un par de hileras de casas de planta baja frente a la entrada principal.


Que una fortaleza esté en ruinas es algo tristemente habitual. Pero que una que ha sido ocupada hasta tiempos recientes se caiga a pedazos es mucho más infrecuente y descorazonador. No hay razón para que tal cosa ocurra. Una vez franqueada el panorama puede ser desolador: dependiendo del momento Juromenha será transitable o una selva de malas hierbas y matorral, o lo mismo de antes pero desbrozado.

Las casas más humildes hace tiempo que desaparecieron, hundidas por los elementos, podrida su madera o canibalizados sus materiales. El saqueo se extendió a los edificios más notables: las iglesias (una de las cuales sirvió para tres bodas reales), el antiguo ayuntamiento, y el resto de edificios civiles o militares han sido concienzudamente expoliados


Presidiendo el conjunto está lo que queda de su castillo medieval. Una solitaria bandera portuguesa ondea en lo alto de la torre del homenaje. Un triste recordatorio de lo que un día fue una de los castillos principales del Reino de Portugal.

La creación del lago Alqueva representa una pequeña esperanza de prosperidad para los habitantes de Juromenha, en su mayoría agricultores. La subida del cauce del Guadiana, impresionante en este tramo, ha permitido la construcción de un par de muelles. La cercanía con Elvas y Badajoz permite soñar con un florecimiento del sector turístico y de la navegación fluvial. El embalse mide desde aquí casi ochenta kilómetros, con multitud de rincones para explorar para quienes se puedan permitir un barco.

 

En la actualidad hay un proyecto para convertir lo que queda de la fortaleza en una pousada, aunque desconozco si a manos de Pousadas de Portugal (la versión lusa de nuestros Paradores) o de una iniciativa privada. Por lo que he leído hay controversia acerca del proyecto y parece estar paralizado. Esperemos que Juromenha sobreviva hasta que el gobierno portugués se decida a efectuar las obras necesarias.

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Gormaz (Soria, Castilla y León): La fortaleza más grande de Europa

lunes, 15 de abril de 2019



 

Tradicionalmente los castillos han dominado amplias regiones desde sus atalayas en lo alto. Esto, unido a su arquitectura le dan un aspecto colosal y uno imagina a sus moradores sintiéndose los amos del mundo viendo las amplias extensiones de terreno que controlaban desde su atalaya.

Pero muchos de estos castillos palidecen ante la majestuosidad del Castillo de Gormaz, en Soria.

Gormaz ha estado ocupado desde la prehistoria. Se han encontrado restos de moradores prehistóricos y casi cada civilización que ha pasado por esas tierras ha construido algo en la cima del cerro. Celtas, romanos, visigodos, árabes, castellanos...

 

Durante la Reconquista la zona de Gormaz era frontera. Los musulmanes construyeron un pequeño castillo aquí que sería tomado por los cristianos. Controlando las rutas del Duero y siendo parte importante de la defensa de Medinaceli, entonces una importante ciudad del Califato de Córdoba, fue profundamente reformado tras ser recuperada por las tropas califales en el siglo X y se convirtió en su momento en la fortaleza más grande de Europa, con un perímetro de 1200 metros y casi medio kilómetro de punta a punta.

Posiblemente diréis que hay ciudades cuyas murallas son mucho más grandes (Lugo, por ejemplo) y es verdad, pero eso son ciudades amuralladas y no un castillo construído en medio de la nada, sin casas que proteger dentro de sus defensas.

 

Sin embargo, antes de que terminase el siglo los leoneses conseguirían tomar el castillo tras varios intentos, aunque lo volverían a perder y no sería hasta 1060 cuando Gormaz pasó a ser definitivamente cristiana tras ser tomada por Fernando I de León. Uno de los señores de Gormaz sería Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid.

La última función del castillo antes de su abandono fue la de prisión, una vez que su importancia estratégica desapareció.


La fundación del pueblo ocurre en esta época. Dentro del plan de reploblación y consolidación de estas tierras se fundó la Comunidad de Villa y Tierra de Gormaz, aunque el pueblo nunca llegó a ser una población de importancia y ya durante el Censo del Marqués de Floridablanca su población se superaba por poco las 100 personas.

 

A pesar de ello Gormaz contó con dos iglesas y una ermita, la de San Miguel, del siglo XI y que está clasificada como monumento. Hay una curiosidad sobre esta ermita, y es que tiene elementos que proceden de una iglesa ya desaparecida, la de Santiago. También se encontraron pinturas de gran valor de estilo románico, parecidas a las de San Baudelio, que ya veremos en otro artículo. El descubrimiento de estas pinturas fue fortuito, tras desprenderse parte del estucado

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Languedoc-Roussillon (y VIII): Fort Libéria

jueves, 11 de abril de 2019

 

La llegada de la artillería y de las armas de fuego supuso un giro radical en la manera en que se hacía la guerra. Cuando los cañones empezaron a ser realmente destructivos el impacto sobre el urbanismo europeo fue mucho más radical que el de cualquier bala.

Entonces surgió una nueva generación de ingenieros militares que cambió el aspecto de innumerables poblaciones a lo largo y ancho de Europa con sus novedosos diseños de muros defensivos. Miles de castillos dejaron de tener sentido y fueron total o parcialmente desmantelados, a veces para ser usados como cantera de estas nuevas defensas.

Ánimo que no queda nada...

Si habéis visitado lugares como Pamplona, Jaca, Valença do Minho, Almeida o Elvas habréis visto que estas fortificaciones no se parecen en nada al típico muro medieval, con torreones y gruesos muros de piedra. Son construcciones mucho más grandes, con muros en forma de diente de sierra, para dificultar un impacto directo de un cañón y que confieren a sus fortalezas un aspecto de estrella de muchas puntas. Sus muros ya no son de piedra sólida, sino que el muro sirve de contención a toneladas y toneladas de piedra y tierra que ninguna catapulta del mundo sería capaz de atravesar.

 

El más importante de esta generación de ingenieros y padre de esta nueva arquitectura fue el francés Vauban, experto militar especializado en la toma de plazas fuertes y autor de innumerables fortificaciones a lo largo y ancho del país e inspirador de muchas más en otros países. Tal es la importancia de su trabajo que varias de sus obras son Patrimonio de la Humanidad desde 2008, incluyendo Saint-Martin-de-Ré, que visité en mi tiempo como Erasmus en La Rochelle.


Dentro de esta lista está la fortaleza de Fort Libéria, en Villefranche de Conflent. No es la típica fortaleza en estrella sino que se trata de un puesto de avanzada en lo alto de un angosto valle, controlando uno de los principales accesos pirenáicos entre Francia y España. El contexto histórico hay que situarlo en el momento en que el Rey de Castilla y Aragón, Felipe V, cede a Francia un territorio que históricamente siempre fue catalán, el Rosellón. Para los reyes aragoneses ese territorio era una fuente inagotable de disgustos, difícilmente defendible al estar al otro lado de los Pirineos y rodeado por un cordón de fortalezas francesas encabezadas por Carcassonne.

 

Fort Libéria está encajada en el terreno en el que se ubica, la ladera del monte Belloc, y domina Villefranche de Conflent y el valle donde se encuentra. Para comunicar Fort Libéria con el pueblo existe una escalera subterránea de 734 escalones que os quitarán el aliento, tanto por lo arquitectónico, como por lo agotador. Y eso os lo puedo asegurar de primera mano porque subí y bajé al castillo por el subterráneo. Un día invernal en pleno verano tuvo la culpa de esta hazaña personal. Hay otra subida, por lo visto más relajada, por el exterior del edificio.

 

Cuando entré en la escalera el monsieur que me vendió la entrada me dijo "mira que para subir hay que hacer deporte ¿eh?". Pensé que exageraba, pero en cuanto terminé la ascensión y me vieron las encargadas de la cafetería me invitaron a beber algo. Tengo la sensación de que cuando alguien de la guarnición se portaba mal no acababa en un calabozo: le ordenarían barrer y fregar las escaleras. Sólo con eso no creo que hubiese mucha indisciplina.

Una vez que se llega a lo que es la fortaleza en si hay un recorrido que te permite desplazarte por la mayor parte de las diferentes salas que componen el complejo.Para moverse por ellas hay más escalones. Muchos escalones. En total, contando los del subterráneo, más de mil. Lo he buscado.


Llaman la atención las vistas privilegiadas que hay desde Fort Libéria hacia Villefranche de Conflent y el valle y llama también la atención la zona de las celdas, donde unos maniquíes sirven para ilustrar la historia de seis mujeres que fueron encerradas de por vida allí, tras haber estado involucradas en el Asunto de los Venenos, un escándalo acaecido en la corte de Luis XIV, donde se mezcló la magia negra con la actividad de algunos envenenamientos y hasta la venta de afrodisíacos. En la corte del Rey Sol la gente sabía divertirse, como podéis ver.

 

Se echa un poco de menos algo más de información, pero hay que tener en cuenta que Fort Libéria es de propiedad privada, aún siendo Patrimonio de la Humanidad y formando parte de los Grandes Monumentos de Francia. Y es una lástima porque el lugar es realmente impresionante e interesante.

Villefranche por si misma merece una visita. Forma parte de la Red de Pueblos más Bonitos de Francia y por lo que vi es un pueblo pequeño y rodeado de una muralla que conserva su planta medieval. Lamentablemente y debido a que hacía un día de perros lo dejé para otro viaje. Algún día, espero.

Mapa

Observación: Google Maps no reconoce una pasarela peatonal que une directamente Villefranche con el Subterráneo. De ahí ese rodeo tan estrambótico


Ruta combinada
Ruta combinada

Calatañazor, Soria (Castilla y León)

domingo, 6 de diciembre de 2015

Calatañazor (Soria, España)
Calatañazor, Soria


Calle Mayor de Calatañazor (Soria, España)
Calle mayor


Calatañazor (Soria, España)
Soportales y torre de la iglesia


Castillo de Calatañazor (Soria, España)
Castillo de Calatañazor


Calatañazor desde el Castillo (Soria, España)
Calatañazor desde el Castillo


Hace años, en un viaje que me llevó hasta Castellón, decidí hacer la vuelta por lo que medio en serio, medio en broma, se conoce como la "Laponia española". Esa zona entre Aragón y Castilla y León que toca un poco de la Comunidad Valenciana y en el que la densidad poblacional es inferior a la de la Laponia original.

Vi muchas cosas interesantes y me dejé unas cuantas más. Calatañazor, una población de la provincia de Soria, fue una de esas cosas. Cansado como estaba y con cientos de kilómetros hasta Galicia y con muchas horas por delante, decidí que no merecía la pena pararse a investigar.

Así que lo hice al llegar a casa y me di cuenta de que había cometido un error ya que Calatañazor está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España.

Así que la siguiente vez que pasé por la zona su nombre estaba marcado en rojo dentro de mi ruta.

Y bueno, yo no la metería en esa famosa lista de pueblos más bonitos de España, pero merece la pena conocerla, aunque sólo sea por ver la arquitectura que aún se conserva en su calle principal y las vistas de la comarca que se tienen desde los restos del castillo y las murallas, en un estado de conservación mejorable.

Lamentablemente y como suele pasar, la conservación del patrimonio no siempre es una prioridad para quienes gobiernan y sitios como este, que viven de él, lo necesitan como el respirar. Una forma de fijar población en esta zona tan despoblada es precisamente cuidar esta clase de detalles.

En cuanto al pueblo en sí, hay que reconocer que el ayuntamiento y los habitantes ponen todo de su parte para mantenerlo en buenas condiciones. Es admirable la forma en que se cuida al visitante, la forma en que buscan ganarse la vida y cómo lo hacen sin desvirtuar lo que la historia les ha legado.

Pero Calatañazor es conocido por más cosas que por su arquitectura o la belleza de sus vistas: se trata de una de esas poblaciones que salen en los libros de historia porque se supone que en sus tierras se produjeron acontecimientos que cambiaron (o pudieron cambiar) la historia.

En este caso se trata de la muerte del caudillo árabe Almanzor, terror de los reinos del norte debido a sus exitosas incursiones, habiendo incluso llegado a destruir la primitiva catedral de Santiago de Compostela.

En los tiempos en que los musulmanes estaban viendo como declinaba su poder en favor de los pujantes estados cristianos su ascenso fue visto como decisivo para cambiar el signo de la guerra. No fue así. A la vuelta de una de sus correrías y en los alrededores de la villa Almanzor habría sido herido y moriría poco después en Medinaceli, lo que supuso un enorme mazazo para la capacidad militar del Califato de Córdoba, que jamás se recuperaría.

Aunque esto, según parece, no es más que un mito y a esa edad Almanzor ya llevaba varios años enfermo y tenía que que ser llevado en litera ante sus dificultades para cabalgar. Su salud habría empeorado por estas tierras y sólo después de su muerte los cristianos hicieron correr la voz de que habrían conseguido por fin derrotarle en las cercanías de Calatañazor.

El Mapa
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El castillo de Ayub (Calatayud, Zaragoza)

jueves, 30 de octubre de 2014

Castillo de Ayub, Calatayud (Zaragoza, España)
Castillo de Ayub, Calatayud


Acceso a la entrada
Acceso a la entrada


El Castillo Mayor (Calatayud, Aragón)
El Castillo Mayor


La puerta más vieja de Al-Ándalus (Calatayud, Aragón)
La puerta más vieja de Al-Ándalus


Por detrás del castillo (Calatayud, España)
Lado norte


Camino a Soria (Calatayud, España)
Camino a Soria


Calatayud (Aragón, España)
Calatayud desde el castillo (lado sur)


Calatayud es una de esas ciudades que mucha gente conoce debido a lo sonoro de su nombre y a su presencia en la historia pero pocos, fuera de su entorno, sabrían situar en un mapa. Pocos saben que fue el primer ayuntamiento que adoptó la constitución española de 1978, un día antes que el resto porque hubo un acto con presencia del Rey Juan Carlos I o que aquí se constituyeron las primeras Cortes de Aragon.

Pero Calatayud tiene una larga historia desde la próspera Bílbilis hasta la llegada de los árabes que construyeron el castillo que le da nombre: el Castillo de Ayub o Castillo Mayor. En esta época fue una de las principales poblaciones de la España musulmana y durante la época de las taifas llegó a ser capital de una por algo menos de una década.

Este castillo protegió a sus tierras contra aragoneses, castellanos, musulmanes y más adelante contra franceses y terminó su utilidad defensiva durante las Guerras Carlistas durante las cuales llegó a ordenarse su destrucción. Felizmente la orden fue incumplida y ha podido llegar hasta nuestros días.

Desde lo alto de sus murallas hay unas vistas estupendas de la comarca circundante, árida al norte y verde al sur, por donde se prolonga el valle del Jiloca, que muere en el del Jalón, además de la mejor vista posible de Calatayud.

Aunque el castillo está en estado ruinoso sus muros han sido consolidados y se ve una preocupación por parte de sus responsables de mantenerlo: la maleza ha sido retirada, los senderos están marcados y lo comunican conel casco urbano de Calatayud . Y por la noche le han puesto una iluminación que lo hacen destacar allá en lo alto.

Una cosa más digna de mención es esa puerta árabe que aparece en una de las fotos que acompañan a este post. Se trata la llamada Puerta Emiral y que es el elemento arquitectónico más antiguo de España de cuantos nos han legado los árabes. Cuando pasé a su lado no tenía ni idea y me enteré más adelante, cuando subí las fotos a flickr y estaba investigando.

Es una pena que con toda su historia y toda su relevancia pasada poca gente sepa siquiera que Calatayud tiene este patrimonio tan  importante.

El Mapa
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La Alcazaba de Almería (Almería, España)

domingo, 18 de mayo de 2014

La Alcazaba de Almería (Andalucía, España)
Alcazaba de Almería


Puerta de la Alcazaba (Almería, España)
Puerta de la Alcazaba


Qanat (Almería, España)
Agua en la Alcazaba


Geometrías (Almería, España)
Agua en la Alcazaba


El Palacio de la Alcazaba (Almería, España)
Vista desde el Muro de la Vela


El Tercer Recinto (Almería, España)
Castillo cristiano


Castillo cristiano (Almería, España)
Patio del castillo


Almería empezó siendo el puerto de otro lugar, Bayyana, hoy conocida como Pechina. En la actualidad Pechina tiene algo más de 3700 habitantes y Almería ronda los 200000. Como cambian las cosas, ¿verdad?

La Alcazaba de Almería se edificó por orden de Abderramán III para proteger ese puerto y también a Pechina. Estaba comunicada con la muralla de la ciudad, que rodeaba a toda la población, arrabales incluidos, y su puerto. Hoy en día poco queda de ella, siendo lo más destacado el tramo que une la Alcazaba con el Cerro de San Cristóbal. El lugar debió ser impresionante en sus buenos tiempos, por lo que se puede deducir de las obras de recuperación y de las excavaciones arqueológicas que se pueden ver dentro del conjunto monumental.

La Alcazaba de Almería es también la construcción de origen árabe más extensa de España y es un milagro que se haya mantenido a salvo de la expansión de la ciudad, puesto que se encuentra muy cerca del puerto. Hay evidencias de que fue construido sobre una fortificación anterior, tal vez una rábida para defender la zona de los ataques normandos.

Otra cosa que se encuentra aquí es la existencia, en el primer recinto, de fuentes y canalizaciones de agua, muy típico de los palacios musulmanes. Para una cultura que se desarrolló en el desierto el agua tenía un significado especial que a los que vivimos en zonas donde es abundante se nos escapa. Para ellos el agua es vida. Es un elemento escaso y muy, muy valioso. Para ellos tener agua en sus jardines era un símbolo de estatus, de poder, de riqueza, pero también les ayudaba a recrear una pequeña versión de su paraíso, al que irían si eran buenos creyentes.

Estos jardines no son una recreación de los originales, puesto no existe ninguna documentación acerca del aspecto del recinto. Se sabe que su propósito era el de campamento militar y refugio de la población en caso de ataque. Este recinto fue destruido por un terremoto en 1542. Al parecer buena parte de la ruina del lugar fue provocada por terremotos y también por el desinterés de los sucesivos gobiernos durante siglos, lo que ha mantenido a la Alcazaba de Almería relativamente abandonada hasta 1940.

El primer y segundo recintos están separados por un gran muro, el Muro de la Vela, mandado construir por Carlos III. Su nombre procede de la llamada Campana de la Vela, que se usaba para dar señales sonoras a la ciudad como alertas por ataque o la entrada de barcos en el puerto.

En el segundo recinto pueden verse las excavaciones que se han hecho en las últimas décadas para tratar de estudiar lo que fue la historia del conjunto monumental.  En estas excavaciones, además de dependencias y pequeñas edificaciones que debieron servir como viviendas, edificios administrativos y con otros usos se pueden ver restos de los baños árabes. Una pequeña ciudad palaciega al servicio de la administración de los dominios de Almería. Hay también un aljibe, vital para resistir un asedio, y un silo que también sirvió de mazmorra.

La parte más alta de la Alcazaba de Almería fue una especie de zona palaciega donde vivieron aquellos que estaban al mando, tuviesen el cargo que tuviesen, desde alcaides y castellanos hasta los pocos reyes de la efímera taifa que tuvo como capital la ciudad.

El edificio al fondo del complejo es ya de construcción cristiana, como puede adivinarse por su aspecto. Ese castillo fue construido por orden de los Reyes Católicos al tomar la ciudad, en 1489. A diferencia de la parte de origen musulmán, con jardines y casas livianas, el castillo está completamente empedrado y sin casi ninguna concesión a la vegetación, salvo algún árbol que no parece que reemplace a ninguno más antiguo en el mismo lugar.

Se sospecha que los constructores de esta parte de la Alcazaba de Almería también trabajaron en la construcción de la catedral porque se han encontrado marcas de cantería idénticas en ambos edificios.

Una cosa más. Este sitio desde donde se hizo la foto es seguro y se puede dejar el coche. El otro lado de la muralla no lo es y hay una barriada muy deprimida. Tenedlo en cuenta si vais.

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Mugardos, Punta Segaño y Praia de Chanteiro (Ares, A Coruña)

jueves, 2 de julio de 2009

Polbo á Mugardesa
Polbo á Mugardesa


Mugardos
Mugardos


Chanteiro (Ares, A Coruña)
Chanteiro (Ares, A Coruña)


Batería en Punta Segaño (Ares)
Batería en Punta Segaño


Búnker en Punta Segaño
Búnker en Punta Segaño


Cantil de Punta Segaño
Cantil de Punta Segaño

Muchas veces cerca de nuestras ciudades hay pequeños rinconcitos desconocidos para la mayoría, y que sin embargo nos pueden ofrecer un punto de vista absolutamente diferente sobre nuestro entorno.

Uno de estos lugares vamos a descubrirlo en el viaje de hoy, que nos llevará de por los territorios de los coruñeses concellos de Ares y Mugardos, al sur de la Ría de Ferrol.

Para llegar desde A Coruña y el sur de Galicia podemos optar por la AP-9 y salir en la primera de las salidas para Fene, o bien optar por la carretera antigua, que viene siendo empalmar las carreteras N-VI, AC-165 y N-651. A la altura de Pereiro hay que tomar el desvío para el Polígono Industrial de Fene. Una sugerencia, si andamos mal de combustible, es buena idea repostar en la gasolinera del Polígono, con precios sensiblemente inferiores a las de otras gasolineras cercanas y situadas en la N-651.

Tomaremos el corredor que une el Polígono con la planta de Reganosa, ya que es la forma más fácil y económica (en lo que a biodraminas se refiere, principalmente) de llegar a Mugardos, la primera de nuestras paradas. En su puerto podemos degustar el famoso "Polbo á Mugardesa", que es la otra forma de prepararlo que hay en Galicia (aunque personalmente, me quedo con el de Carballiño), mientras contemplamos las maravillosas vistas a la Ría de Ferrol.

Una vez saciado nuestro apetito, continuaremos bordeando la costa en dirección sur hasta el Castelo da Palma, uno de los símbolos de la comarca y que junto con el de San Felipe cerraban el paso a la parte interior de la Ría a los navíos y protegían una de las más importantes bases navales del a Marina Española. Antonio Tejero, el famoso golpista, estuvo recluido en él.

Tras ver A Palma, seguiremos por una pista que se abre a mano izquierda y que en apenas unos centenares de metros hace que nos replanteemos el seguir si tenemos mucho cariño a las suspensiones del coche o a su mecánica en general... pero merece la pena seguir porque hay unas vistas de la Ría impresionantes y porque si no, no podríamos seguir la ruta. Hace unos años la pista era muy estrecha, pero se ha ampliado y mejorado su firme... aún así, una pista de tierra es una pista de tierra.

Al final de esta pista nos encontraremos con unas instalaciones militares abandonadas en Punta Segaño y desde las cuales hay unas vistas fabulosas del Golfo Ártabro, desde las Illas Sisargas (Malpica de Bergantiños) hasta Punta Penencia (Ferrol), dónde podemos ver el destrozo al que llaman Puerto Exterior, pasando por A Coruña, la ría do Burgo, la Ría de Betanzos y la de Ares, tras la Punta da Coitelada.

Y por supuesto, tenemos una estupenda vista de la Praia de Chanteiro. Para llegar a ella tenemos que coger una pista que se inicia al finalizar la que nos trajo. Los primeros metros son sumamente desagradables, ya que el agua ha esculpido unas grietas en el suelo y hay que subir con cuidado. Después la pista esta infinitamente mejor que la anterior. La vista de la Praia se tiene desde lo alto de unos barracones que están a la derecha, justo al finalizar la cuesta.

Seguiremos camino avanzando por la pista y nos desviaremos a la derecha por la primera pista asfaltada que veamos y siguiéndola llegaremos a Chanteiro y su playa.

Después seguiremos la carretera para llegar a Ares y al volver podemos elegir cerrar el círculo y volver al Polígono o seguir por la costa hacia Cabanas y Pontedeume, si lo que queremos es volver hacia A Coruña. Personalmente recomiendo esta segunda opción para visitar Redes, un pequeño pueblo que conserva su arquitectura tradicional habiendo resistido el encanto del ladrillo que sedujo a prácticamente todos sus vecinos.

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