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Os Ancares (I): Piornedo, uno de los últimos pueblos donde la gente vivió en chozas

miércoles, 19 de mayo de 2021

Palloza con anexo de techo de pizarra

Galicia es una tierra de muchas maravillas. En la mente de todos están esos cascos urbanos de piedra, mojados por un persistente orballo y con muchos cruceiros. Un poco como Combarro o la imagen típica de Santiago de Compostela, donde la lluvia es arte.

Pero eso, amigos, es un cliché. Es cierto que muchos de los pueblos más conocidos responden a él, pero hay otras realidades, tal vez no tan conocidas fuera de Galicia.

Hórreo a cuatro aguas

Y es que la arquitectura tradicional gallega es mucho más diversa de lo que puede parecer a primera vista, y la montaña oriental, donde Galicia limita con Asturias y Castilla y León, el granito, tan habitual en toda la comunidad, deja su lugar a la pizarra, y las típicas casas de bloques de granito dejan lugar a otro tipo de construcciones. Y en las partes más aisladas, como en lo más profundo (o elevado, en este caso) de Os Ancares y O Courel, la arquitectura debió adaptarse al medio.

Piornedo de Ancares, que ya habíamos visitado en uno de los primeros post de este blog (y que reescribiré un día de estos), es uno de los pueblos que mejor representa ese tipo de arquitectura tradicional. Las casas, conocidas como pallozas, de paredes ovaladas, recuerdan a las chozas que se pueden ver en los antiguos castros. De hecho, Piornedo ya estaba allí cuando llegaron los primeros romanos a Galicia, así que es uno de los últimos lugares habitados donde aquella antigua forma de construir aún se sigue empleando, y uno de los últimos donde se vivía así.

Palloza circular

Algo que llama mucho la atención de estas construcciones son los techos de cubierta vegetal que las cubren, tradicionalmente restos de siega colocados sobre una armazón de madera. De hecho, el nombre palloza deriva de la palabra palla, que como habréis supuesto, es la palabra en gallego para "paja".

Lamentablemente, están desapareciendo porque su reparación es, a día de hoy, prohibitiva, lo que hace que muchos de los vecinos los estén reemplazando por techos de chapa. Es curioso ver que lo que era una solución económica y basada en los materiales disponibles en el entorno sea hoy inasumible para la mayoría de los propietarios.

Capilla de San Lourenzo

Las pallozas fueron el lugar de residencia de los vecinos hasta que en los años setenta del siglo XX llegó la carretera a la aldea y se pudo disponer de otros materiales, lo que significó el mayor cambio urbano en siglos.

Por suerte, los vecinos han conservado la mayoría de las antiguas pallozas y de los hórreos, que recuerdan a los asturianos, que existen en el pueblo.

Las casas no son la única herencia del pasado que continúa en funcionamiento: los asuntos de Piornedo se discuten entre los vecinos, en asamblea, y existe el puesto de celador, que es la persona encargada de convocarles.

Donis, núcleo que da nombre a la parroquia a la que pertenece Piornedo

Acceder a Piornedo es una cuestión de ánimo y de que te guste conducir. Para muchos conductores, acostumbrados a las autovías y carreteras nacionales, meterse por una pista estrecha de montaña, con muchísimas curvas, puede ser un reto a su paciencia. Pero es un reto que merece la pena. Los increíbles paisajes, los muchos miradores, la belleza de su vegetación, la gastronomía y la contemplación de una reliquia viviente hacen que la experiencia merezca la pena.

Y si después de pasear por sus calles aún tenéis ganas de más, desde el pueblo salen varias rutas de senderismo que os permitirán conocer mejor el entorno. Merecen la pena.

El Mapa

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Azores (III): Lagoa do Fogo, una laguna en el cráter de un volcán

viernes, 28 de junio de 2019

 

De Azores ya conocemos un volcán, el de Sete Cidades, que es el más grande y espectacular. Pero tal y como había mencionado, la isla es abundante en cráteres y alguno más merece la pena.

El de Lagoa do Fogo es donde se registraron algunas de las erupciones más recientes de São Miguel, allá por el siglo XVIII y uno de los más bonitos. Su situación, en el centro de la isla, más retirado de Ponta Delgada, y el hecho de que para llegar al interior hay que meterse una buena pateada lo convierten en un lugar mucho más natural y salvaje que Sete Cidades.

 

El volcán de Lagoa do Fogo es el más joven de la isla de São Miguel, y se habría formado hace unos 15000 años y su forma actual se habría fijado hace unos 5300, cuando colapsó un edificio anterior. La última erupción registrada fue poco después de la llegada de los portugueses, allá por 1563 (y que no tengo ni idea de en qué parte del cráter ocurrió porque no vi nada de nada)

Hay dos formas de llegar a Lagoa do Fogo. Una por el sur, desde la costa de Vila Franca do Campo y la otra desde el norte, desde la carretera que pasa por Caldeira Velha. Si el día está nublado os aconsejo la ruta sur, porque el mirador puede estar cubierto de niebla y desluce las vistas.


Como siempre, cuando se trata de senderismo hay que tener unas pequeñas precauciones: ropa adecuada, dependiendo del clima y calzado adecuado porque son varios kilómetros de caminata (¡y vuelta!) y en algunos tramos puedes pisar cemento cubierto de musgo. Aparte, agua y comida.

El camino sur, que es el que conozco, empieza en un aparcamiento cerca de la conocida como Fábrica da Cidade, una antigua central hidroeléctrica en ruinas que no visité, entre Praia y Água de Alto. Lo de aparcamiento es un decir. En mi caso el coche quedó en una cuneta, bien arrimado para permitir el paso de otros coches y vehículos agrícolas.

 

A partir de ahí comienza la ruta por un camino rural bastante polvoriento. Como dije en la ruta de preparación, São Miguel es mucho más agrícola que turística, así que es muy fácil encontrarse con tractores, pick ups o vacas por el camino. Hay que ser precavidos y tener en cuenta que una vaca con un ternero se puede volver un poco agresiva.

Aunque el camino en principio es suave se va a ir endureciendo progresivamente. Tampoco es que sea como subir el Teide, pero algunas cuestas es mejor tomárselas con calma. La primera parte no es demasiado bonita. Tal vez algunas vistas sobre la costa para amenizar el paseo pero poco más. Eso y el canturrear del agua que baja... en tuberías.

 

La cosa mejora con el bosque de criptomerias. La criptomeria es un tipo de árbol que procede de Extremo Oriente y que en la isla se ha plantado extensivamente para su explotación forestal. Por desgracia casi todo el bosque autóctono ha sido barrido del mapa y la criptomeria y otras invasoras ocupan su lugar. Son bosques que tienen algo de exótico, como pasearse por Endor. En algunos momentos tenía la sensación de que me iba a saltar un ewok de detrás de un helecho.

Y al final del camino ancho llegamos a la levada que comunica el cráter con las canalizaciones que llevan agua hasta las zonas pobladas del sur de la isla. Como en Madeira, la gestión del agua es un asunto capital. De hecho, el agua de la Lagoa do Fogo es una de las reservas de agua más importantes de São Miguel.


El paseo por la levada es quizás el tramo más bonito. El bosque y la vegetación de arbustos y herbáceas que rodea a la levada son realmente bonitos y te hacen sentir como en el trópico o algún lugar muy alejado de Europa. El colorido en un día soleado es soberbio. Desgraciadamente, es un tramo relativamente corto y hubiera deseado que durase algo más.

El tramo final antes de la Lagoa es la parte de cráter que se abre hacia el sur. Por aquí las coladas del volcán vertieron sus flujos magmáticos en el pasado. La antesala es una parte muy verde y con vegetación y a continuación la caldera se abre totalmente en un gran anfiteatro.

 

Y esta, amigos, es la parte más peligrosa del paseo: en época de cría está llena de gaviotas agresivas que van a marcar territorio. Durante mi paseo avanzar fue sencillo, pero volver fue un infierno de vuelos rasantes y bombas de guano. Tenedlo en cuenta antes de subir porque son bastantes. Os recomendaría ir con un paraguas por si deciden buscar el contacto físico en sus ataques, que también puede pasar. Y si podéis ir acompañados, mejor que en solitario.

La Lagoa está en la parte alta de la caldera y es una zona donde, curiosamente, apenas había gaviotas. Desde allí hay un pequeño alto que servirá de mirador y desde el que veremos buena parte de la laguna. El día que fui, soleado, la laguna tenía un color azulado muy bonito. Al frente se ve una playa por la que tal vez podréis ver a gente paseando: son los que han cogido la ruta norte, desde el mirador. O tal vez gente que vino desde el sur y tenía tiempo y humor para rodear la laguna.

 

A mano derecha un camino inicia un lento ascenso que lleva a un mirador, pero a esas alturas y con las gaviotas un poco nerviosas preferí no continuar.

El baño en la laguna está terminantemente prohibido. Además de su innegable valor ambiental ya que en toda la caldera hay especies endémicas de la isla que tienen aquí uno de sus últimos refugios, el hecho de ser una reserva de agua dulce de las más importantes de la isla hace que sean especialmente cuidadosos con ella.

En cuanto al mapa, el único punto que os vale es el primero, que es donde empieza la ruta, que por otra parte está bien señalizada. Podéis conseguir puntos para el GPS y un mapa en este enlace


El Mapa

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Azores (II): Sete Cidades: Un pueblo en el cráter de un volcán activo

martes, 11 de junio de 2019


 
Dentro de los muchos atractivos que contiene la isla de São Miguel el más conocido es el enorme cráter de Sete Cidades, que tiene un diámetro de unos 6,5 kilómetros y a su vez contiene varios cráteres menores más recientes y dos lagunas que, si las condiciones de luz son propicias, verás de diferente color: una verde y otra azul.

Un buen lugar para empezar esta ruta sería la zona de las lagunas. En las laderas de Sete Cidades se encuentran varias lagunas con su correspondiente parque forestal. Atentos al horario u os pasará como a mi teniendo que volver otro día. Las dos más conocidas son la Lagoa das Empadadas y la Lagoa do Canário.


Tanto Lagoa das Empadadas como Lagoa do Canário conducen a unos miradores fantásticos sobre la isla. El que está en la parte alta de Lagoa das Empadadas, Pico Paúl, es tal vez el menos conocido mientras que Boca do Inferno, al que se accede desde la Mata (bosque) do Canário, es la imagen por excelencia del archipiélago, con unas vistas excepcionales sobre Sete Cidades.

Si seguimos montaña arriba por la carretera que une los parques de ambas lagunas llegaremos a un desvío que nos conduce al interior del cráter. Por el momento vamos a ignorar esta carretera, pero luego bajaremos por ella. Seguiremos un poco más adelante, como medio kilómetro o así hasta llegar al mirador de Vista do Rei.


Vista do Rei es tal vez la mejor vista sobre Sete Cidades y otra de las imágenes icónicas del archipiélago. Desde aquí se ven las dos lagunas, Lagoa Verde y Lagoa Azul, de forma consecutiva. Con buenas condiciones de luz la vista tiene que ser extraordinaria. Con luz fea, lo que me tocó en suerte, la vista impresionaba. Y es más impresionante desde la azotea del hotel que está justo ahí.



Este hotel, un tremendo fiasco económico cuya historia cuentan muchos otros blogs, está abandonado y saqueado hasta tal punto que se han llevado la caja del ascensor y le han mangado hasta las moquetas. Es bastante postapocalíptico y por ello mismo fetiche de los amantes del urbex. Teóricamente está prohibido entrar en el edificio, pero nadie está ahí para impedirlo. Con cuidadito y con responsabilidad: yo casi me caigo por un agujero por no estar atento.

La carretera continúa hacia Ponta Delgada, pero si no tenéis mucho miedo a ensuciar el coche hay una ruta de tierra que rodea todo el cráter por la cima. Hay vistas sobre Sete Cidades y las diferentes calderas que contiene de todas las formas, ángulos y colores. Y senderistas y motoristas a lo largo de los casi veinte kilómetros, así que precaución. Y cortesía: en algunos puntos la pista es estrecha y habrá gente que haga lo mismo que vosotros, pero en sentido contrario.


Y al terminar de rodear Sete Cidades volvemos al cruce del que hablé antes y vamos a bajar por él. Hay un par de miradores por el camino en los que merece la pena parar, tanto por las vistas sobre Lagoa Verde y Lagoa Azul, como a la caldera que contiene la Lagoa de Santiago.

Más adelante llegaremos al puente que cruza el estrecho entre ambas lagunas. Antes de cruzarlo os recomendaría seguir por la pista de tierra que hay a la derecha. Es una pista de tierra de varios kilómetros que nos llevará al extremo norte de la Lagoa Verde. Al final del camino hay un pequeño parque (hay varios en toda la caldera de Sete cidades) muy tranquilo a donde no va nadie o casi nadie. Fue un rinconcito que me gustó especialmente, con los árboles a pie de agua y las paredes del  cráter al fondo, con mucho verde y mucha vida.


De vuelta al puente podemos terminar esta ruta en el pueblo de Sete Cidades, capital de la freguesía (parroquia). No es un pueblo especialmente bonito, pero tiene su encanto. La iglesia me pareció el edificio más destacado. Casi enfrente de la salida de la iglesia hay un pequeño bar con su restaurante que por un precio muy ajustado os ofrece comida local. Si tenéis hambre es un buen sitio para parar: el filete de atún a la plancha que comí estaba increíble y no llegó a los siete euros.

Si queréis seguir explorando hay un par de carreteras más que recorren la caldera o ver el mirador desde la orilla opuesta de la Lagoa Verde, donde hay un túnel de desagüe. Por desgracia, me enteré demasiado tarde de su existencia. Este túnel sirve para que en caso de aumentar el nivel de las aguas de las lagunas el exceso de agua pueda aliviarse al exterior de la caldera, evitando inundaciones en el pueblo y en los terrenos más cercanos al agua.


Como todo lugar mágico, Sete Cidades tiene leyendas que explican su origen. Algunas bastante pintorescas, como la del obispo portugués que huyendo de la invasión árabe de la península habría llegado a este lugar. O la princesa que habiéndose enamorad de un pastor llenó con sus lágrimas las lagunas.

Sin embargo la realidad, esta vez menos poética que la leyenda, habla de una isla volcánica que nace en las cercanías del encuentro entre las placas africana, americana y europea. Tal como mencioné en el artículo de preparación, dependiendo de en qué isla estás estarás en un continente o en otro. En el caso de São Miguel, estás en Europa

El Mapa
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La Ciudad Encantada de Cuenca (Castilla-La Mancha): la naturaleza como escultora

lunes, 27 de mayo de 2019

 

En la vida de casi todos hay algún lugar que deseamos visitar desde pequeños. En mi caso uno de los lugares que estaban en esa lista es la Ciudad Encantada de Cuenca.

Recuerdo haberla descubierto en un documental de Televisión Española y enseguida capturó mi imaginación. Esas formas tan caprichosas de la roca, tan extrañas, tan únicas me hicieron añadirla inmediatamente a mi lista de "cosas para ver". Cuando más adelante vi "Conan, el Bárbaro", mi interés por el lugar no hizo más que crecer.

El problema principal es que Cuenca está en medio de la nada, o eso creía. Hoy en día tengo una imagen mucho más completa (y favorable) de esas provincias frecuentemente olvidadas entre Valencia y Madrid.


Pero todo llega en esta vida y visitar la Ciudad Encantada, también.

En rigor no es un destino "desconocido", como tantos otros de este blog. La Ciudad Encantada lo es aunque tal vez sea más conocido que visitado. El nombre, por cierto, se debe a un viajero inglés del siglo XIX sorprendido por la magia que desprenden los diferentes procesos erosivos que aquí se encuentran y que dan al lugar aspecto de ser un parque escultórico.

Para llegar a la Ciudad Encantada desde Cuenca se pasa por el cañón del Júcar, que ya de por sí merece alguna parada, y se avanza por una comarca de colinas cubiertas por pinos. Entre los árboles y la maleza se pueden adivinar algunas formas que la erosión ha ido tallando en la roca caliza y que sirven de introducción a lo que veremos más adelante y la justificación para la creación del Parque 
Natural de la Serranía de Cuenca.


En medio del bosque, salidos ya del valle por el que discurre la carretera y tras unos tramos de carretera bastante rectos para lo que es la zona llegamos a la Ciudad Encantada. No vais a tener problemas para aparcar porque hay bastante sitio para dejar el coche.

La Ciudad Encantada se encuentra en una finca privada a la que se accede previo pago de 5€ en la entrada. No sé si es un precio fijado por el ayuntamiento, algún consorcio o algo, pero me parece razonable y ajustado.

Para recorrer la ciudad encantada hay que seguir un sendero que está perfectamente señalizado. Con eso y el folleto que te dan en la entrada resulta muy fácil seguir lo que se está viendo. La longitud de este sendero es de unos 2,5 kms.


El inicio del recorrido empieza con el Tormo Alto, quizás la formación más icónica del conjunto. Como carta de presentación no está nada mal, con esa forma que parece imposible en una roca. Supongo que los árboles que rodean al conjunto, sirviendo de cortavientos, permitirán alargar su tiempo entre nosotros, pero la erosión continúa su trabajo, implacable, y en algún momento dejará de existir. La explicación de este fenómeno es la erosión diferencial. Las rocas más duras de los estratos superiores resisten mejor a la erosión que las inferiores, más blandas. Eso hace que se vaya formando esta especie de seta pétrea. Algo así había visto en Las Bardenas Reales de Navarra, pero con sedimentos mucho más blandos.

Un poco más adelante está otro de los lugares más conocidos, ya que fue uno de los escenarios donde se rodó Conan, el Bárbaro. Ese en el que seduce/es seducido a una bruja que vivía en una cueva. A partir de ahí las maravillas se van sucediendo: los barcos, el perro, el barco romano... hasta llegar al conocido como "El Tobogán", que es un pasillo muy estrecho, como un cañón, que atraviesa una masa rocosa. Desde arriba imagino que el aspecto será como el del tajo de un cuchillo en una barra de pan.

 

A su salida más formaciones singulares, como la foca con la pelota o la lucha entre el elefante y el cocodrilo, pero entre medias se pasa por el Mar de Piedra. Este Mar es la roca madre sobre la que se formó el resto. En algún momento del pasado rocas más blandas, pero similares a estas, procedentes del lecho de un mar ya desaparecido, Thethis, debieron extenderse por toda la planicie. De alguna manera es como hacer un pequeño viaje en el tiempo hasta las primeras etapas de la formación de la Ciudad Encantada.

El camino continúa pero ya va tocando a su fin. Nuevas formaciones, arcos como "El Convento", que parece ojival o la parte de "Los Amantes de Teruel" nos acompañarán hasta la salida, completando esta especie de monumento a la erosión que afortunadamente ha llegado hasta nuestros días. Lamentablemente otras formaciones están fuera del camino y se adivinan a lo lejos. Ojalá algún día los responsables del parque decidan añadir ramales a los senderos para que los visitantes podamos disfrutar de ellas.

 

Lista de las formas del recorrido:

    Los barcos.
    El perro.
    Cara de hombre
    La foca.
    El tobogán.
    El puente romano.
    Mar de piedra.
    Lucha elefante cocodrilo.
    El convento.
    Hongos.
    Teatro.
    La tortuga.
    Los osos.
    Los amantes de Teruel.
    La cara de Ariadna.

El mapa


Ruta Combinada
  • Granadilla
  • Hervás
  • Valle del Jerte
  • Garganta de los Infiernos
  • Garganta la Olla
  • Cuacos de Yuste 
  • Plasencia 
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Fuerteventura (I) Las Dunas de Corralejo (La Oliva)

miércoles, 17 de mayo de 2017

Ferry de Corralejo a Playa Blanca
Ferry de Corralejo a Playa Blanca


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Dunas de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura)
Dunas de Corralejo


Cuando visitas Lanzarote es una tontería no visitar Fuerteventura. Las dos islas están separadas por 45 minutos de barco, entre Playa Blanca (Yaiza, Lanzarote) y Corralejo (La Oliva, Fuerteventura). Hay multitud de frecuencias a lo largo de todo el día (sobre 17 si no estoy mal informado) y operadas por tres compañías: Romero, Armas y Fred Olsen.

Armas y Fred Olsen te ofrecen la posibilidad de embarcar tu coche de alquiler y eso es aprovechado por mucha gente.

Aunque sobre esto hay que tener en cuenta dos cosas: hay que ver que tu compañía permita utilizar el vehículo fuera de su isla de origen (por ejemplo, TopCar Autoreisen no lo permite y Hertz y sus marcas asociadas, como Faycan, si). Y también puede ser que te resulte más barato navegar con Romero y alquilar otro coche en Fuerteventura, que es lo que hice yo ahorrándome 30 euros en el proceso. Todo es cuestión de echar números, porque llevar el coche en el barco no es barato.

Empecemos entonces nuestra visita a Fuerteventura por las Dunas de Corralejo, las más grandes de las Islas Canarias y no de los lugares más visitados de toda la isla debido a su belleza, sus playas de arena blanca y fina y su cercanía a Lanzarote.

Una de las cosas que siempre me sorprendió de nuestro planeta es la capacidad de la vida, o de sus restos, para transformar el paisaje. Bien, pues las Dunas de Corralejo tienen origen orgánico: toda la arena que veáis aquí es el producto de la desintegración de infinidad de conchas de moluscos a lo largo de millones de años. Impresionante, ¿verdad? No tanto si te das cuenta de que todos esos maravillosos paisajes calizos que tengo por rutas anteriores, sobre todo en el norte de Castilla, tienen el mismo origen. Y pensad que buena parte de la Península Ibérica es caliza.

Como cualquier otra zona dunar de España o Portugal, las Dunas de Corralejo son una zona ventosa. De hecho, si no hubiese viento no habría dunas ya que no habría ningún agente que transportase la arena. Y por ello esta zona es propicia para la práctica de deportes acuáticos como el windsurf o el kitesurf, y de hecho hay muchos establecimientos donde te alquilan el material o te dan clases, a lo largo de todo el litoral. Si te gusta la maratón, parece ser que hay una media maratón que recorre las dunas, aunque a mi, personalmente, me aparece aberrante hacerlo en un sitio así.

Otros deportes que se practican en las playas de las Dunas de Corralejo son las cometas (hay un festival internacional en noviembre) o el buceo.

Toda la costa de las Dunas es accesible a través de la carretera FV-1, que comunica Corralejo con Puerto del Rosario, la capital de la isla. Hay multitud de lugares donde aparcar para poder ir a una de las muchas playas y caletas que te encontrarás a lo largo de los ocho kilómetros litoral dunar. Es habitual la presencia de nudistas, aunque si eso te incomoda seguramente encontrarás lugares suficientes donde estés a gusto.

La carretera está en muy buenas condiciones y sorprendentemente limpia, lo que habla muy bien de los servicios de mantenimiento. Aún así precaución. En caso de frenada no sería nada extraño estar pisando una fina capa de arena que altere la distancia necesaria para detener tu coche. Si eres de los que adoran leer la letra pequeña de la matrícula del coche de enfrente es mejor que aprendas a mantener la distancia de seguridad. Al menos en este tramo.

Aunque cae de cajón nunca está de más recordarlo: esta es una zona especialmente protegida. Es habitual ver cetáceos en la costa y en el interior hay varias especies endémicas, tanto vegetales como animales y en altísimo riesgo de extinción. Así que nada de arrancar flores y plantas, no dejéis basura, nada de gritos y no os metáis con los bichos. Hay gente que parece que nunca ha pasado de preescolar.

Las Dunas de Corralejo también han servido como plató de diferentes producciones, siendo la más conocida de las recientes Aliados, con Brad Pitt y Marion Cotillard y que se suponía ambientada en el área de Casablanca, en Marruecos.


El Mapa
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Lanzarote (I): El Malpaís de la Corona (Haría)

sábado, 18 de marzo de 2017

Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Tabaiba y volcán de La Corona


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Carretera del Malpaís


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en la carretera de Órzola


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en la carretera de Órzola


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Huertos a los pies del Volcán


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en el Malpaís de la Corona


Risco de Famara y Volcán de la Corona (Haría, Lanzarote)
Colada del Volcán en el Risco


Tal y como habéis visto si seguís este blog en España hay infinidad de lugares absolutamente maravillosos para descubrir. Algunos más conocidos, otros menos, estos lugares capturan la imaginación de quienes los visitan y no es raro que grandes producciones fantásticas como Juego de Tronos o Star Wars hayan buscado escenarios en nuestro país.

Pero dentro de lo mucho y bueno que hay en España si hay un lugar diferente ese es Canarias, debido a su vulcanismo, aún activo, que ha modelado unas islas diferentes. Y dentro de las Canarias, Lanzarote es la más volcánica de todas.

Dentro de la isla se pueden encontrar restos de tres erupciones recientes. La más pequeña es la que está a pies del volcán de Tahiche, entre Teguise y Costa Teguise. Aunque el cono está totalmente degradado su colada es aún hoy una mancha de basalto y lava en mitad de campos de tierra. En Google Maps se puede apreciar perfectamente.

La más moderna y más espectacular es Timanfaya, que abarca algo así como la cuarta parte de la superficie isleña. Fueron una serie de surgencias y explosiones de lava de baja intensidad entre los siglos XVIII y XIX. A los locales debió parecerles el fin del mundo. Y para muchos, por desgracia, así fue en la hambruna que vino a continuación.

Pero en el norte de la isla, en tierras de Haría, está el que el sitio más extraterrestre en el que he estado en mi vida: el Malpaís de la Corona.

Un malpaís es un terreno por el que han pasado coladas volcánicas, dejando a su paso una región de roca apenas erosionada y que en un principio es estéril. A partir de ahí la vida irá colonizando y degradando la roca creando sustrato y tierra fértil. En un ambiente tan árido como el de Lanzarote es una tarea de decenas de miles de años. La Corona tiene sobre unos 25 mil años y ahí sigue, muy lejos de convertirse en terreno fértil. Pero hay quien ya ha colonizado la roca.

Descubrí el lugar un poco por casualidad. A pesar de haber preparado medio bien el viaje nunca había oído o leído acerca del Malpaís de la Corona. En mi primera mañana en la isla tenía previsto visitar La Graciosa, una pequeña isla de la que hablaré próximamente.

Resulta que en lugar de meterme por la carretera de la costa como todo hijo de vecino el Sygic decidió que la ruta por el interior era mucho mejor y como no conocía la isla le hice caso. En términos de tiempo es un error, pero en términos de interés no hay color.

Iba tan pendiente de la carretera para llegar a tiempo al barco que no me di cuenta hasta que estaba bien adentro del Malpaís de que el paisaje que me rodeaba no era un paisaje normal. El paisaje que me rodeaba o, más concretamente, la vegetación de ese paisaje no se parecía en nada a cualquier otro lugar que hubiese visto antes. Tal vez alguna planta me recordase a alguna cosa que había visto en macetas, de estas plantas un poco raras que a veces hay en jardines, pero el resto y el conjunto en sí me parecía sacado de una película de ciencia-ficción. En cuanto pude busqué un lugar para aparcar y lo de llegar a tiempo al barco de repente no parecía tan importante. Saqué una foto y seguí hacia Órzola. A la vuelta de La Graciosa volví a pasar por aquí. La carretera de la costa tenía tiempo de recorrerla y el Malpaís me llamaba mucho la atención.

Dentro de la increíble vegetación que está colonizando el malpaís hay una planta que destaca, la llamada tabaiba dulce llamada así porque los guanches la usaban como chicle para reducir la sensación de sed. También está su prima la tabaiba amarga, usada por los guanches para pescar matando a los peces por la toxicidad de la sabia.

En el malpaís ha aparecido últimamente una nueva colonizadora, la vinagrera, una planta que si no recuerdo mal procedía de El Hierro y que se adaptó maravillosamente a la isla, representando un problema importante para la vegetación local, que se ve en desventaja. En Timanfaya están viendo como montañas de lapili perfectamente yermas están siendo colonizadas a toda velocidad por esta planta.

También hay un buen número de aulagas y de líquenes, que han teñido de amarillo buena parte de las rocas. A pesar de la aridez de Lanzarote la parte norte se puede considerar húmeda (para el estándar isleño), ya que los alisios a veces cubren con nieblas o nubes esta parte de la isla, siendo más húmeda la parte superior del Volcán de la Corona.

Hay otra característica especial de este Malpaís y es que está recorrido por el tubo volcánico más largo que se conoce. Parte del Volcán de la Corona y tiene una parte submarina de unos 1500 metros. En su recorrido hay dos tramos que pudiera ser que os suenen porque salen en la mayor parte de folletos turísticos, la Cueva de los Verdes y Los Jameos del Agua.

Estos tubos volcánicos se forman cuando un río de lava queda sepultado por capas que se van enfriando y solidificando y funciona como una especie de tubería. A medida que el flujo ígneo va perdiendo caudal este tubo va quedando vacío. En algunas partes el techo no es lo suficientemente estable y con el tiempo termina cediendo. A esta parte descubierta es a la que llaman "jameo" en la isla.

Como véis un lugar que tiene mucho que explicar aunque su extensión sea bastante reducida, de sólo unos 45 kms2.

El Mapa
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Nacedero del Urederra (Bakedano, Navarra)

lunes, 6 de marzo de 2017

Sierra de Urbasa (Navarra, España)
Sierra de Urbasa desde Allín


Urederra (Bakedano, Navarra)
Pista de acceso al Urederra


Urederra (Bakedano, Navarra)
Senda paralela al Urederra


Urederra (Bakedano, Navarra)
Pequeña cascada en el Urederra


Urederra (Bakedano, Navarra)
Senda paralela al Urederra


Urederra (Bakedano, Navarra)
Terrazas de cal en el Urederra


Urederra (Bakedano, Navarra)
Puente en el tramo final


La fotografía me ha aportado mucho en mi vida. He conocido a gente, he tenido experiencias maravillosas y he visto las fotos de mucha gente que me han descubierto lugares mágicos que más adelante he intentado conocer.

Uno de esos sitios es el nacedero del Urederra, en Navarra. Aquellas fotos del hayedo, de esas aguas verde esmeralda, de sus remansos y saltos de agua capturaron mi imaginación y marqué el lugar para verlo en cuanto pasase más o menos cerca. El nombre en vasco del lugar, "Agua bonita", no podía ser más apropiado.

Y cuando llegó el día debo decir que Urederra es mucho más impresionante de lo que imaginaba, y mucho más difícil de fotografiar de lo que podía suponer.

El Urederra es un río que nace en la Sierra de Urbasa, muy cerca del pueblo de Bakedano, a donde deberemos dirigirnos para visitar el lugar. Para preservar el entorno de la presencia humana se ha establecido una limitación de visitantes y se debe reservar por internet. También se puede ir a la oficina de turismo pero el número de entradas disponibles para el día es mucho menor. Yo tuve mucha suerte y me la dieron en el aparcamiento, pero al parecer eso cambió desde que fui, en 2015. Aunque la entrada al parque es gratuita el párking es de pago. Según veo por internet este era el precio en 2016: 3€/vehículo, 2€/motocicleta, 5€ autocaravana, 10€/bus grupo hasta 15 pax, 20€/bus grupo +15 pax. Yo no pagué nada porque era junio y llegué un poco tarde, con lo cual ya se había ido el personal a cargo.

Aviso que hay que ir con tiempo. Desde el aparcamiento obligatorio (para aparcar fuera de él hay que ser vecino del lugar) hasta la entrada del parque en sí hay una buena caminata. Y el recorrido por el parque también es largo y os va a apetecer pararos en cada esquina, ver cada árbol, admirar cada rincón del río. En total deben ser sobre unos seis kilómetros ida y vuelta.

Y esto último es un poco problemático. Desde hace un tiempo todo el margen del río está protegido con una alambrada que no te permite acercarte mucho al agua. Para mi fue una dificultad añadida para hacer fotos, pero viendo los estragos que hacen los domingueros en tantos sitios me puedo imaginar la razón. Como siempre, pagan justos por pecadores, pero es mejor eso a que lo pague el río.

El camino es en su mayor parte muy agradable de hacer, primero por una pista agrícola perfectamente indicada y señalizada pasado por zonas de arbolado y zonas de prado y después por una serie de senderos a la sombra de las hayas que han sido acondicionados y acotados así que no hay posibilidad de perderse. En algunas zonas, sin embargo, la dificultad es un poco mayor porque el agua invade parte del camino y hay que hacer alguna maniobra, pero nada complicado. Eso sí, damas y caballeros, mejor no vayan de zapatos. A un lado y al otro del camino es posible encontrar pequeños miradores sobre el río.

El camino termina tras pasar una serie de lugares a cada cual más mágico, donde el agua y la caliza se alían para crear formas sorprendentes en el curso del río, salvado varias veces por pequeños puentes de madera que encajan perfectamente en el entorno en el que se encuentran. Y termina en una espectacular cascada de más de 100 metros y que cae desde las alturas de la Sierra de Urbasa, una imponente mole caliza que domina la comarca. El río nace de la salida directa del agua a través de sus paredes y es la salida de un acuífero que se origina dentro del karst. Algún día tengo que volver y ver si hay un mirador mejor para ver el punto exacto en que el agua encuentra su salida desde el interior de la roca.

Creo que hay un segundo camino un poco más alejado del río y que discurre por zona más elevada y que se puede utilizar para volver al aparcamiento, pero por desgracia iba un poco escaso de tiempo y decidí ir a lo seguro. Así tengo excusa para volver.

Nota: En cuanto al mapa he puesto la salida en el aparcamiento hasta lo más cerca que me permite llegar Google Maps, que no conoce la senda del río. Sí aparece geolocalizada la cascada, así que viendo la foto por satélite os podéis hacer una idea del camino. De todas formas no tiene pérdida, esta muy bien señalizado.


El Mapa
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Las Bardenas Reales (Navarra, España)

miércoles, 1 de febrero de 2017

Las Bardenas Reales de Navarra (Navarra, España)
Castildetierra


Las Bardenas Reales de Navarra (Navarra, España)
Camino por las Bardenas Reales


Las Bardenas Reales de Navarra (Navarra, España)
Bardenas Reales


Las Bardenas Reales de Navarra (Navarra, España)
Agricultura en las Bardenas Reales


Las Bardenas Reales de Navarra (Navarra, España)
Bardenas Reales


Las Bardenas Reales de Navarra (Navarra, España)
Bardenas Reales



Aunque cuando hablamos de Navarra el común de los mortales piensa en una tierra montañosa y húmeda, lo cierto es que cambia mucho, y cambia mucho en muy pocos kilómetros. Si te vas a Pamplona, por ejemplo, el norte de la ciudad es verde y húmedo y el sur de la misma ciudad, que tampoco es tan extensa, seco y plano. Si no me creéis, echad un ojo a Google Maps. Pocas veces veréis zonas de transición entre paisajes tan bien definidas. Así que hoy nos vamos a la "otra" Navarra, a la que es seca y plana.

Dentro de la infinidad de lugares increíbles que tiene la Península Ibérica las Bardenas Reales de Navarra son de las más peculiares. Tan peculiares que han salido en grandes producciones de cine y televisión debido a su singular paisaje.

Y tan planas y secas son las Bardenas Reales que cuando ha sido utilizada como escenario para rodaje ha sido para ambientar lugares como el Mar Dothraki en "Juego de Tronos" o el desierto iraquí en "Anacleto, Agente Secreto" o infinidad de videoclips. Películas más antiguas como "007: El mundo nunca es suficiente" o "Acción Mutante" también se rodaron aquí. Si buscáis por internet podéis encontraros con la página de alguna productora donde detallan los rodajes en los que han participado. No es de extrañar que el lugar forme parte de la Ruta Navarra del Cine.

Pero no es lo único curioso de las Bardenas Reales. También resulta ser uno de los muy escasos territorios dentro de la Península que no pertenecen a ningún municipio. Y esto tiene una explicación histórica que nos devuelve a los tiempos del antiguo Reino de Navarra, antes de la conquista por parte de los castellanos de Fernando V, el Católico.

Antes de eso hubo presencia humana en las Bardenas, pero las condiciones del terreno hacían poco viable la agricultura con los medios que tenían entonces y la ganadería tampoco era demasiado próspera. Eso hace que las Bardenas hayan estado esencialmente despobladas desde un principio. Buscando por Google Maps sólo aparece un núcleo dentro de la extensión del parque y ya os digo yo, que he pasado por allí, que es un refugio de pastores donde no vive nadie.

Cuando Navarra fue creciendo como Reino conquistó las Bardenas pero estas no fueron cedidas a nadie. Siempre fueron parte de la Corona y las únicas cesiones fueron a una serie de entidades conocidas como las congozantes, a las que se permitió el uso de sus recursos, pero sin renunciar a su propiedad.

Así, la primera entidad que tuvo este privilegio fue el Valle de Roncal, que queda lejísimos de aquí, en mitad de los Pirineos y fronteriza con el Reino de Aragón. El caso es que en pago por los servicios prestados durante uno de los muchos conflictos bélicos del rey de Navarra contra los musulmanes se permitió a los pastores del valle pasar aquí los inviernos, menos crudos que en las montañas y con más pastos.

Poco a poco otros lugares normalmente más cercanos, como Arguedas fueron obteniendo el mismo privilego, en pago a servicios o a cambio de dinero hasta alcanzar los 22 municipios congozantes de hoy en día.

Cuando Castilla conquistó la parte sur del Reino de Navarra (muchos olvidan que el reino navarro siguió existiendo en la zona norte de los Pirineos conocida como Baja Navarra y la región de Béarn) el estatus de las Bardenas no cambió sustancialmente e incluso, tras el apoyo financiero de los congozantes al rey Felipe V esta cesión se produjo a perpetuidad.

La última vez que se intentó cambiar este estatus el asunto fue cerrado por el Tribunal Supremo, denegando la solicitada división de las Bardenas ya que la agricultura se había desarrollado bastante dentro de sus límites y hubo intereses en ese cambio administrativo. Estamos hablando de 1930,

Geológicamente hablando las Bardenas son primas hermanas de los Aguarales de Valpalmas y de los Mallos de Riglos, así como de otros lugares que no he visitado como la Pesquera de Ebro. Un día  un brazo de mar iba desde lo que es Euskadi hasta Tarragona. El choque entre la placa ibérica y la europea que dio como lugar a los Pirineos terminó cerrando este mar y lo que fue el principio del Ebro acabó llenando la depresión que ocupa lo que hoy es Aragón, La Rioja, sur de Navarra y áreas de Castilla y León y Cataluña (y creo que algo de Valencia), hasta que consiguió encontrar una salida hacia el mar hace unos diez millones de años.

Antes de conseguirlo toda la cuenca se fue llenando de los sedimentos que el Ebro y sus actuales tributarios fueron arrastrando.Y una vez que el mar se fue vaciando estas capas de sedimentos comenzaron a erosionarse, dando lugares a algunos parajes tan únicos como este. Elementos como el Castildetierra son especialmente bonitos, y al igual que en las colinas cercanas se ven claramente los diferentes estratos de sedimentos en diferentes colores, como una de esas manualidades de arena que a veces pueden encontrarse en tiendas de souvenirs o hacen los niños en clase.

Las colinas, por cierto, pueden recordarnos al salvaje oeste, con capas de sedimentos más duros protegiendo a las capas más blandas de debajo de la lluvia, como si fueran un sombrero. Hay que tener en cuenta que es un paisaje efímero y eventualmente cada uno de los elementos más espectaculares terminará desapareciendo, así que nada de subirse a ningún sitio para no acelerar este proceso.

La mejor forma de visitar las Bardenas es coger el coche y perderse por los caminos. Ojito, algunos están en mal estado. Hay que "perderse" habiendo hecho primero  un poco de planificación echando mano de fotos por satélite y no meterse por caminos que parezcan poco transitados porque la superficie no será demasiado buena, sobre todo si ha llovido hace poco. Al no tener cubierta vegetal que protega el terreno un torrente puede hacer una buena zanja y en algunos lugares puede que el terreno ceda porque una corriente subterránea mine el lugar por el que vas a pasar. Para no meterse en líos, la ruta que os propongo está totalmente cubierta por Google Street View y debería ser segura.

Otra precaución a tener es que parte de las Bardenas son un polígono militar. Atentos a las señales para no meterse en zonas peligrosas.


El Mapa
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