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Fuerteventura (y IV): Ajuy

domingo, 19 de noviembre de 2017

Ajuy (Fuerteventura, Islas Canarias)
Ajuy (Fuerteventura, Islas Canarias)


Ajuy (Fuerteventura, Islas Canarias)
Ajuy (Fuerteventura, Islas Canarias)


Ajuy (Fuerteventura, Islas Canarias)
Ajuy (Fuerteventura, Islas Canarias)


Hornos de Cal, Ajuy
Hornos de Cal, Ajuy


La imagen que muchos tenemos en la península acerca de las Islas Canarias es la de ciudades más o menos modernas y en poblaciones más pequeñas repletas de complejos hoteleros apiñados los unos contra los otros.Y en parte es cierto, pero aún quedan pueblos de pescadores que han sabido adaptarse sin perder su esencia y han resistido la pujanza del turismo de sol y playa.

Ajuy, en la costa occidental de Fuerteventura, sería uno de estos pueblos. Tiene varios restaurantes pero aún es posible ir a su playa y compartirla con tan sólo una docena de personas. Al estar relativamente aislada, en la costa opuesta al polo turístico que representan Puerto del Rosario y sus localidades vecinas, no tiene tantos visitantes y en el muy improbable caso de que no hubiese aparcamiento entre sus casas hay uno disuasorio y gratuito en la parte alta del pueblo. De ahí a la playa hay tres minutos a paso calmado.

Ajuy tiene una playa coqueta, una de las pocas playas urbanas que me han gustado. Sus arenas negras contrastan fuertemente con las casas encaladas, cuadradas, siguiendo el canon de la arquitectura tradicional canaria. Algunas barcas varadas en la arena conviven con unos pocos turistas que toman tranquilamente el sol, sin sobresaltos ni aglomeraciones. No hay un chiringuito ruidoso como en Papagayo y en el agua no vi a nadie incordiando con vehículos de motor.

En el extremo norte de la isla desemboca un torrente que separa a la playa de un acantilado en el que merece la pena detenerse. El torrente es una de las pocas fuentes de fertilidad en un entorno tan árido como el de esta parte de Fuerteventura. La carretera desde Ajuy hasta Pájara, capital municipal, sigue el curso de este torrente y durante todo el trayecto se ve como huertos y palmeras se suceden por su cauce.

Ajuy está en una parte antigua de la isla de Fuerteventura, de alrededor de 100 millones de años de antigüedad. En la zona de este acantilado y la desembocadura del barranco se encuentra el trozo de tierra más antiguo del Archipiélago Canario. Un panel nos explica lo que significan los diferentes estratos y la razón de su formación. Que si esa capa oscura es indicativo de una época de fuerte vulcanismo donde lava, lapili o ceniza se depositaron sobre la playa, que si esa otra capa clara es indicativo de que un antecedente de la playa del pueblo existió varios metros por encima de la actual y era de arenas blancas... es una buena forma de recordarnos que nuestro planeta está vivo y a su propia escala, imperceptible para nosotros, cambia constantemente.

Avanzando por el acantilado hay un par de rutas que podemos seguir y que nos llevarán a ver un par de lugares interesantes. Uno de ellos es una cueva donde los habitantes de Ajuy hicieron dos hornos de caliza. Tal como habíamos visto en las Dunas de Corralejo, una infinidad de caparazones de moluscos se van acumulando en las playas y el tiempo, la presión y la temperatura van transformando la arena blanca en roca caliza.

El otro punto de interés son las Cuevas de Ajuy, que no pude visitar porque perdía el barco a Lanzarote y sólo las he visto en foto. Las Cuevas de Ajuy tienen categoría de monumento natural, teniendo una curiosa forma rectangular en algunos puntos. Hay una disputa sobre la propiedad de las Cuevas. Por un lado los vecinos sostienen que no tienen dueño y por otro, hay alguien que asegura ser su propietario (no sé si una empresa o un particular) e incluso cobró entrada por unas horas, hasta que las autoridades les obligaron a desmantelar la taquilla.

El Mapa
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Lanzarote (I): El Malpaís de la Corona (Haría)

sábado, 18 de marzo de 2017

Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Tabaiba y volcán de La Corona


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Carretera del Malpaís


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en la carretera de Órzola


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en la carretera de Órzola


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Huertos a los pies del Volcán


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en el Malpaís de la Corona


Risco de Famara y Volcán de la Corona (Haría, Lanzarote)
Colada del Volcán en el Risco


Tal y como habéis visto si seguís este blog en España hay infinidad de lugares absolutamente maravillosos para descubrir. Algunos más conocidos, otros menos, estos lugares capturan la imaginación de quienes los visitan y no es raro que grandes producciones fantásticas como Juego de Tronos o Star Wars hayan buscado escenarios en nuestro país.

Pero dentro de lo mucho y bueno que hay en España si hay un lugar diferente ese es Canarias, debido a su vulcanismo, aún activo, que ha modelado unas islas diferentes. Y dentro de las Canarias, Lanzarote es la más volcánica de todas.

Dentro de la isla se pueden encontrar restos de tres erupciones recientes. La más pequeña es la que está a pies del volcán de Tahiche, entre Teguise y Costa Teguise. Aunque el cono está totalmente degradado su colada es aún hoy una mancha de basalto y lava en mitad de campos de tierra. En Google Maps se puede apreciar perfectamente.

La más moderna y más espectacular es Timanfaya, que abarca algo así como la cuarta parte de la superficie isleña. Fueron una serie de surgencias y explosiones de lava de baja intensidad entre los siglos XVIII y XIX. A los locales debió parecerles el fin del mundo. Y para muchos, por desgracia, así fue en la hambruna que vino a continuación.

Pero en el norte de la isla, en tierras de Haría, está el que el sitio más extraterrestre en el que he estado en mi vida: el Malpaís de la Corona.

Un malpaís es un terreno por el que han pasado coladas volcánicas, dejando a su paso una región de roca apenas erosionada y que en un principio es estéril. A partir de ahí la vida irá colonizando y degradando la roca creando sustrato y tierra fértil. En un ambiente tan árido como el de Lanzarote es una tarea de decenas de miles de años. La Corona tiene sobre unos 25 mil años y ahí sigue, muy lejos de convertirse en terreno fértil. Pero hay quien ya ha colonizado la roca.

Descubrí el lugar un poco por casualidad. A pesar de haber preparado medio bien el viaje nunca había oído o leído acerca del Malpaís de la Corona. En mi primera mañana en la isla tenía previsto visitar La Graciosa, una pequeña isla de la que hablaré próximamente.

Resulta que en lugar de meterme por la carretera de la costa como todo hijo de vecino el Sygic decidió que la ruta por el interior era mucho mejor y como no conocía la isla le hice caso. En términos de tiempo es un error, pero en términos de interés no hay color.

Iba tan pendiente de la carretera para llegar a tiempo al barco que no me di cuenta hasta que estaba bien adentro del Malpaís de que el paisaje que me rodeaba no era un paisaje normal. El paisaje que me rodeaba o, más concretamente, la vegetación de ese paisaje no se parecía en nada a cualquier otro lugar que hubiese visto antes. Tal vez alguna planta me recordase a alguna cosa que había visto en macetas, de estas plantas un poco raras que a veces hay en jardines, pero el resto y el conjunto en sí me parecía sacado de una película de ciencia-ficción. En cuanto pude busqué un lugar para aparcar y lo de llegar a tiempo al barco de repente no parecía tan importante. Saqué una foto y seguí hacia Órzola. A la vuelta de La Graciosa volví a pasar por aquí. La carretera de la costa tenía tiempo de recorrerla y el Malpaís me llamaba mucho la atención.

Dentro de la increíble vegetación que está colonizando el malpaís hay una planta que destaca, la llamada tabaiba dulce llamada así porque los guanches la usaban como chicle para reducir la sensación de sed. También está su prima la tabaiba amarga, usada por los guanches para pescar matando a los peces por la toxicidad de la sabia.

En el malpaís ha aparecido últimamente una nueva colonizadora, la vinagrera, una planta que si no recuerdo mal procedía de El Hierro y que se adaptó maravillosamente a la isla, representando un problema importante para la vegetación local, que se ve en desventaja. En Timanfaya están viendo como montañas de lapili perfectamente yermas están siendo colonizadas a toda velocidad por esta planta.

También hay un buen número de aulagas y de líquenes, que han teñido de amarillo buena parte de las rocas. A pesar de la aridez de Lanzarote la parte norte se puede considerar húmeda (para el estándar isleño), ya que los alisios a veces cubren con nieblas o nubes esta parte de la isla, siendo más húmeda la parte superior del Volcán de la Corona.

Hay otra característica especial de este Malpaís y es que está recorrido por el tubo volcánico más largo que se conoce. Parte del Volcán de la Corona y tiene una parte submarina de unos 1500 metros. En su recorrido hay dos tramos que pudiera ser que os suenen porque salen en la mayor parte de folletos turísticos, la Cueva de los Verdes y Los Jameos del Agua.

Estos tubos volcánicos se forman cuando un río de lava queda sepultado por capas que se van enfriando y solidificando y funciona como una especie de tubería. A medida que el flujo ígneo va perdiendo caudal este tubo va quedando vacío. En algunas partes el techo no es lo suficientemente estable y con el tiempo termina cediendo. A esta parte descubierta es a la que llaman "jameo" en la isla.

Como véis un lugar que tiene mucho que explicar aunque su extensión sea bastante reducida, de sólo unos 45 kms2.

El Mapa
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Calatañazor, Soria (Castilla y León)

domingo, 6 de diciembre de 2015

Calatañazor (Soria, España)
Calatañazor, Soria


Calle Mayor de Calatañazor (Soria, España)
Calle mayor


Calatañazor (Soria, España)
Soportales y torre de la iglesia


Castillo de Calatañazor (Soria, España)
Castillo de Calatañazor


Calatañazor desde el Castillo (Soria, España)
Calatañazor desde el Castillo


Hace años, en un viaje que me llevó hasta Castellón, decidí hacer la vuelta por lo que medio en serio, medio en broma, se conoce como la "Laponia española". Esa zona entre Aragón y Castilla y León que toca un poco de la Comunidad Valenciana y en el que la densidad poblacional es inferior a la de la Laponia original.

Vi muchas cosas interesantes y me dejé unas cuantas más. Calatañazor, una población de la provincia de Soria, fue una de esas cosas. Cansado como estaba y con cientos de kilómetros hasta Galicia y con muchas horas por delante, decidí que no merecía la pena pararse a investigar.

Así que lo hice al llegar a casa y me di cuenta de que había cometido un error ya que Calatañazor está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España.

Así que la siguiente vez que pasé por la zona su nombre estaba marcado en rojo dentro de mi ruta.

Y bueno, yo no la metería en esa famosa lista de pueblos más bonitos de España, pero merece la pena conocerla, aunque sólo sea por ver la arquitectura que aún se conserva en su calle principal y las vistas de la comarca que se tienen desde los restos del castillo y las murallas, en un estado de conservación mejorable.

Lamentablemente y como suele pasar, la conservación del patrimonio no siempre es una prioridad para quienes gobiernan y sitios como este, que viven de él, lo necesitan como el respirar. Una forma de fijar población en esta zona tan despoblada es precisamente cuidar esta clase de detalles.

En cuanto al pueblo en sí, hay que reconocer que el ayuntamiento y los habitantes ponen todo de su parte para mantenerlo en buenas condiciones. Es admirable la forma en que se cuida al visitante, la forma en que buscan ganarse la vida y cómo lo hacen sin desvirtuar lo que la historia les ha legado.

Pero Calatañazor es conocido por más cosas que por su arquitectura o la belleza de sus vistas: se trata de una de esas poblaciones que salen en los libros de historia porque se supone que en sus tierras se produjeron acontecimientos que cambiaron (o pudieron cambiar) la historia.

En este caso se trata de la muerte del caudillo árabe Almanzor, terror de los reinos del norte debido a sus exitosas incursiones, habiendo incluso llegado a destruir la primitiva catedral de Santiago de Compostela.

En los tiempos en que los musulmanes estaban viendo como declinaba su poder en favor de los pujantes estados cristianos su ascenso fue visto como decisivo para cambiar el signo de la guerra. No fue así. A la vuelta de una de sus correrías y en los alrededores de la villa Almanzor habría sido herido y moriría poco después en Medinaceli, lo que supuso un enorme mazazo para la capacidad militar del Califato de Córdoba, que jamás se recuperaría.

Aunque esto, según parece, no es más que un mito y a esa edad Almanzor ya llevaba varios años enfermo y tenía que que ser llevado en litera ante sus dificultades para cabalgar. Su salud habría empeorado por estas tierras y sólo después de su muerte los cristianos hicieron correr la voz de que habrían conseguido por fin derrotarle en las cercanías de Calatañazor.

El Mapa
Ruta combinada
 
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Cala S'Almonía y Caló des Moro (Santanyí, Mallorca)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Una barca en Cala S'Almonía (Santanyí, Mallorca)
Cala S'Almonia


Cala S'Almonía (Santanyí, Mallorca)
Cala S'Almonia


Vuelo sin motor en Santanyí
Cala S'Almonia


Caló des Moro (Santanyí, Mallorca)
Caló des Moro


Caló des Moro (Santanyí, Mallorca)
Caló des Moro


Salida del Caló des Moro (Santanyí, Mallorca)
Salida del Caló des Moro


Uno de los puntos fuertes de Mallorca son sus muchísimas calas. Nada que ver con la archifamosa playa de S'Arenal o de Magaluf donde tantos turistas se apiñan sin conocer nada más de la isla. Pero precisamente por su abundancia a veces se hace difícil escoger cuáles visitar.

Afortunadamente tengo el privilegio de tener dos amigos, Maribel y Ernest, que conocen muy bien la isla y me guiaron estupendamente tanto en persona como en papel.

El día en que me alquilé un coche y me puse a explorar en solitario todo lo que ellos no pudieron enseñarme una de las cosas que me apuntaron para ver fue este pequeño rincón del municipio de Santanyí, que tiene una de las costas más bonitas de la isla, que ya es decir.

Cala S'Almonía y el Caló des Moro están en una finca privada cuyos dueños afirman, en la cartelería que hay en el lugar, haberla comprado para salvarla de la especulación urbanística que había planeado la construcción de un hotel en sus terrenos.

A cambio de permitir el paso de las personas lo único que exigen a los visitantes es mantener limpio el lugar y no fumar ya que, al parecer, un descuido provocó un incendio pocos años después de su adquisición.

El terreno está muy bien cuidado, con repoblación de diferentes especies vegetales autóctonas buscando que el lugar sea más y más verde. No tengo ni idea de como era al principio, pero la verdad es que ahora hay bastante vegetación.

Para visitar Cala S'Almonía puede bajarse por la finca o por unas escaleras bastante empinadas desde al lado de una casa y que cruzan un pinar. Personalmente prefiero las escaleras porque la vista al bajarlas es grandiosa y casi inesperada, mientras que al bajar por la finca tienes un descubrimiento mucho más gradual de los atractivos del lugar.

La cala tiene dos pequeños arenales, uno cerca de las escaleras y otro cerca de las pequeñas edificaciones de pescadores al lado de un acantilado. Ninguno de los dos estaba muy concurrido cuando fui yo, posiblemente debido a la competencia del Caló des Moro, que tiene mucha más fama (y arena).

Justo al lado del arenal de los pescadores hay algo que llama la atención, un agujero excavado por el mar en la roca a través del cual alguna gente se tiraba al agua. Tuve la suerte de poder hacer alguna foto (y que saliese bien).

El Caló des Moro es una de las playas más conocidas de Santanyí. Se trata de un largo brazo de mar que se cuela en tierra y remata en un pequeño arenal, muy bien protegido de los vientos y que sufre de aglomeración. No llegué a bajar, pero tampoco es que hubiese mucho sitio para poner las toallas. Visto que está orientado al este creo que lo indicado es ir bien temprano para elegir sitio.

Por el lado derecho hay un pequeño cabo por el cual transcurre un pequeño sendero desde el que hay muy buenas vistas de todo el Caló y también de la salida del mismo y de los barquitos que fondean por aquí.

Hablando de senderos, hay rutas de senderismo que comunican Cala S'Almonía y el Caló des Moro con Cala Marmols o la vecina Cala Llombards. Si vuelvo a visitar esta zona, que espero que sí, me encantaría hacer la de Cala Marmols, que es una cala que no he visitado.

El Mapa
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Antes de viajar a Madeira

sábado, 21 de septiembre de 2013

Ponta de São Lourenço (Caniçal, Madeira)
Ponta de São Lourenço, Caniçal


Levada do Caldeirão Verde (Santana, Madeira)
Levada do Caldeirão Verde, Santana


Valles jamás hollados por el Hombre
Selva en Santana


Caldeirão do 
Inferno (Santana, Madeira)
Caldeirão do Inferno, Santana


Amanecer en la selva (Ribeiro Frío, Madeira)
Ribeiro Frío, Santana


Piscinas naturáis de Porto Moniz (Madeira, Portugal)
Piscinas de Porto Moniz


Saída do Seixal (Porto Moniz, Madeira)
Seixal, Porto Moniz


Vales de Ribeira Brava (Madeira, Portugal)
Vales de Ribeira Brava


Uma ponte a Calheta (Madeira, Portugal)
Estrada Real en Calheta


Penha D'Aguia (Porto da Cruz, Madeira)
Penha d'Águia desde Porto da Cruz


Funchal desde el teleférico
Funchal desde el teleférico



Es muy complicado escribir rutas de turismo sobre Madeira. No porque haya pocas cosas que ver, si no justamente por todo lo contrario. Va a ser difícil imaginar unas rutas para contaros y que tengan un poco de lógica. De hecho, la forma en que recorrí la isla es poco adecuada para contarla, así que haré lo que pueda y dividiré el viaje en tres partes para conocer la costa norte, la costa sur y visitar la levada del Caldeirão do Inferno.

Antes de empezar con las rutas propiamente dichas voy a escribir una pequeña introducción para que podáis disfrutar del viaje

Llegar a Madeira no es como llegar a cualquier otro sitio y sólo hay dos vías posibles: la marítima, que desde Portugal es un viaje largo y la aérea, mucho más corta y aventurera.

Y digo aventurera porque una cosa que hay que saber de Madeira es que su aeropuerto sigue siendo un aeropuerto especial y se necesita una licencia especial para poder aterrizar en él debido a sus peculiares características y a los vientos cruzados que hay en su espacio aéreo. La llegada puede ser bastante movida y la gente que tiene miedo a volar puede pasarlo especialmente mal. A tener en cuenta.

En el pasado este aeropuerto era muchísimo más peligroso, puesto que su pista era increíblemente corta. Para corregir el problema se hizo una ampliación que sigue causando pasmo a los visitantes y admiración a los arquitectos ya que buena parte de la pista está sustentada sobre pilotes de hormigón. Echad un ojo desde google maps.

Para recorrer la isla es necesario alquilar un coche. Con transporte público poco podremos hacer si queremos verla, salvo que pillemos un taxi. Los hay que te ofrecen recorridos por todas partes a unos 100 euros el viaje (a repartir entre los viajeros, pero con un recorrido más o menos cerrado).

Y a la hora de alquilar un coche no vale con coger el más barato, de grupo 1, como en cualquier sitio. Madeira es una isla con pendientes MUY pronunciadas, así que la potencia del motor es fundamental para moverse por allí o acabaréis teniendo bastante miedo a que se os quede en mitad de una cuesta. Es más, os aconsejo alquilar en una empresa más o menos seria.

En mi caso alquilé un grupo 2 con Budget y fue un error ya que el Mitsubishi Colt que me alquilaron estaba en unas condiciones malas debido a sus cinco años de servicio por allí: El motor carecía de fuerza, la carrocería estaba muy rayada y la goma de la puerta del maletero estaba partida por la mitad. Hay otras compañías, como Guerin, que tienen muy mala prensa. Lo que recomiendo es buscar por internet la opinión de la gente y a partir de ahí, a decidir.

Otro tema relacionado con los coches: casi todo lo que te alquilan es gasolina y está muy cara.

Normalmente la gasolina en Portugal está por encima del precio en España. En Madeira varios cents más cara que esto y es un precio fijado por el gobierno regional cada semana. Su valor se puede consultar aquí: http://drcie.gov-madeira.pt/drcie/index.php.

Para que os hagáis una idea, en el momento de escribir esto el precio normal en Vigo es de 1,472 y de 1,712 en Madeira para gasolina 95. En Valença (fronterizo con Galicia) entre 1,54 (intermarché) y 1,67 (Repsol)

En cuanto a los hoteles, mi búsqueda por Booking fue bastante frustrante. Al parecer los alojamientos económicos que hay no están todo lo renovados que debieran (en comparación a los de España y Portugal) y hay bastante queja sobre el tema. Yo tuve la inmensa suerte de que apareció una oferta para un hotelito llamado la Casa do Caseiro que queda a medio camino entre Funchal y Monte y que me encantó con sus desayunos en el jardín y su tranquilidad.

Para recorrer Madeira no está de más llevarse un paraguas. La costa norte es muy lluviosa y el interior muy húmedo. La colisión de los vientos alisios con las montañas isleñas provocan bastantes lluvias. En Madeira hay mucha agua por todas partes, lo que explica su verdor, aunque la parte occidental de la isla es árida y el sur tiene muchos más días de sol que el norte.

Esta diferencia de pluviosidad explica la construcción de sus levadas, acequias que se usan para recoger el agua de las partes más húmedas para llevarla a las más pobladas y con más horas de sol. La temperatura es agradable, pero no sobra una chaqueta fuera de verano. Si vais a caminar por las levadas es muy importante disponer de calzado impermeable y cómodo y un chubasquero fuera del verano. Dependiendo de la ruta también puede ser necesario disponer de una linterna.

E id en una forma razonable: algunas de estas rutas tienen bastantes kilómetros. Por ejemplo, ir hasta Caldeirão do Inferno son 13kms... y otros tantos para volver. Eso también significa que lo mejor es irse por la mañana. Las levadas tienen son caminos estrechos, húmedos y en ocasiones en barrancos de decenas de metros, con lo cual es mejor que no se os haga de noche por puro y simple sentido común.

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De Braga a Vila do Conde (Portugal)

martes, 11 de agosto de 2009

Mosteiro de Tibães (Braga, Portugal)
Mosteiro de Tibães (Braga)

Mosteiro de Tibães, Braga
Atrio en el Mosteiro de Tibães

O Galo de Barcelos
O Galo de Barcelos

Feira medieval (Barcelos, Portugal)
Paços dos Condes (Barcelos)

Centro de Barcelos
Centro de Barcelos

Forte de São João Baptista (Vila do Conde, Portugal)
Forte de S. João Baptista, Vila do Conde
Espigón de Vila do Conde (Porto, Portugal)
Vila do Conde

Para mi es mucho más interesante el norte de Portugal, donde en cada lugar hay algo que ver, que el sur, donde si te sales de la costa te encuentras con grandes extensiones de nada en absoluto. Y esta ruta, cortita, es una buena muestra de ello: en apenas 70 kms haremos un buen recorrido por la historia del país.

Nuestra ruta va a empezar en el santuario de Sameiro, en las afueras de Braga. Es un santuario de gran fama en todo Portugal (el más importante del país después del archifamoso santuario de Fátima y también bajo la advocación mariana) y que tiene unas vistas soberbias del entorno, ya que está construido en lo alto de un monte. La arquitectura sacra es espectacular en este lugar (como corresponde a una obra del siglo XIX), y no puedes dejar de pensar en otros grandes santuarios como Lourdes, la mencionada Fátima o el Vaticano.

No tendremos que ir muy lejos para nuestra segunda parada... a tan sólo tres kilómetros está el santuario de Bom Jesús do Monte, con sus famosas escaleras barrocas y unas vistas también espectaculares. Al igual que Sameiro, es un importante centro de peregrinaje y uno de los mayores atractivos de Braga.

Desde aquí iremos a visitar esa ciudad, que tiene tantas cosas que ofrecer, desde los restos romanos, legado del período en que fue capital de la provincia de Gallaecia, donde destacan las termas del Alto da Cividade, hasta sus múltiples iglesias y palacios, sus muestras de arquitectura militar... Braga es una de las ciudades más interesantes del noroeste peninsular. En la versión lusa de la Wikipedia hay un buen índice de su patrimonio histórico artístico.

Dejamos Braga atrás y nos vamos a otro de los grandes atractivos del municipio: el Mosteiro de Tibães. En tiempos alcanzó gran poder e influencia, llegando a ser la sede de la orden benedictina tanto para Portugal como para Brasil. El edificio es una mole que da fe del tremendo caudal de recursos que llegó a manejar... y de la terrible decadencia que padeció. El equivalente portugués de la desamortización se cebó con él y a punto estuvo de perderse todo.

Por desgracia, la actual restauración es una auténtica desgracia para el monasterio, ya que no se hace con respeto a la arquitectura original del conjunto y se están haciendo auténticas barbaridades. La reconstrucción de la parte que se perdió en un incendio es una auténtica abominación.

Es muy interesante hacer una visita guiada por sus instalaciones (es gratis los domingos por la mañana), para ver cómo el monasterio fue ganando influencia desde los siglos XV a XVIII y cómo se produjo su caída en el XIX.

Nuestra siguiente parada será Barcelos, otra ciudad de gran fama dentro de Portugal y con mucha historia. Si habéis visto esos típicos gallos negros portugueses ricamente adornados, tienen su origen en esta ciudad.

La leyenda dice que un gallego que iba peregrinando a Compostela fue injustamente acusado de robo por un hombre rico local, y que cuando iba a ser colgado el reo manifestó su inocencia diciendo al juez, que estaba a punto de comer un capón asado, que el pollo cantaría por colgar a un inocente. Y así fue, en cuanto empezó el ahorcamiento el gallo se levantó y con su canto hizo reaccionar al juez antes de que el gallego se asfixiara. Barcelos está muy orgullosa de esta leyenda, y se pueden ver gallos, a modo de
cow parade por todo el pueblo.

El casco histórico está primorosamente conservado y es la ciudad más limpia de cuantas conozco en Portugal. Es un placer pasear por ella y ver los restos del Paço dos Condes, sus iglesias o sus parques.

Como curiosidad decir que es el municipio portugués con más
freguesías (parroquias o pedanías, en España), aunque no es, ni de lejos, el más grande, como dice la publicidad institucional: sus 378,70 kms cuadrados no resisten la comparación con los 1 719,73 km² de Odemira.

Siguiendo el curso del Cávado, nos acercaremos ahora hasta su desembocadura en Esposende. Es una zona de dunas muy bonita con un pequeño puerto pesquero que debe ser dragado periódicamente, ya que la arena suele colmatarlo bastante rápido. Dentro del pueblo hay algunas muestras de arquitectura muy interesantes, y en las cercanías pueden visitarse castros y otros restos prerromanos.

Nuestra última parada será Vila do Conde, a la que llegaremos evitando la turística Póvoa de Varzim por la autovía A-28. Lo primero que veremos será su famoso acueducto de Santa Clara, que fue construido para llevar agua desde el lugar de Terroso, en Póvoa de Varzim hasta el convento homónimo. Sus restos, que fueron en parte demolidos para construir la autovía, nos guían desde esta al interior de la ciudad.

Dentro de Vila do Conde destacan, además del convento, hoy correccional, la desembocadura del Río Ave, que da nombre al equipo de fútbol de la ciudad, su casco antiguo del siglo XV, con museo y réplica de una carabela de la época en las márgenes del río, iglesias y capillas, un fuerte que protegía a la ciudad (¡y al río!) de incursiones marítimas y otras muchas cosas, tanto en el núcleo urbano como en las
freguesías. Vila do Conde respira historia.

Además, el eje Vila do Conde-Póvoa de Varzim tiene gran fama entre la población de Porto y es uno de los destinos turísticos de sol y playa más importantes del norte de Portugal, y recuerda mucho a nuestras ciudades del levante..

El mapa

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Portugal de Norte a Sur (II)

viernes, 3 de julio de 2009


Porto Novo, Vimeiro (Torres Novas, Portugal)
Porto Novo, Vimeiro

Ribeira d'Ilhas
Praia dos Pescadores, Ericeira
Azenhas de Mar
Palacio Nacional de Sintra
Alcornoques en el Alentejo
Praia do Salto (Porto Covo)
Vamos a iniciar esta ruta donde dejamos la anterior: en Peniche. Como esta ruta también es un poco larga, nuevamente voy a recomendar echar un ojo al mapa y no perderlo de vista porque no me voy a parar a indicar qué carretera coger ya que el post va a ser un poco largo.

De Peniche lo que ya había dicho en el post anterior: los acantilados merecen la pena y tal vez una visita a las Ilhas Berlengas puedan suponer una excursión interesante. Para ir hay que coger un barco en el puerto pesquero, y tras 15 kms de viaje se llega. No he estado y sólo las conozco por foto: playa pequeña y abarrotada y un fuerte que me pareció muy interesante.

Otra cosa acerca de Peniche es que tiene una cierta fama entre los surfistas del país. De hecho, muchas de las playas que vamos a ver hoy estaban llenas de practicantes de este deporte. No es extraño, por otra parte, que haya tantos practicantes de surf en Portugal con tantos kilómetros de costas.

Lo primero que nos llamará la atención es que el paisaje no se parece en nada al que hemos visto hasta ahora, que parecía un poco una prolongación de Galicia (a pesar de lo espectacular de las montañas que rodean Aljubarrota), si no que de repente el terreno se vuelve más llano y más árido... como Castilla, pero más verde.

Primera parada: Torres Vedras. Realmente si andamos mal de tiempo la podemos obviar ya que lo único interesante que vi, además de su casco antiguo, son los restos de su castillo, en pésimo estado de conservación (que sí, que vale, que el terremoto de Lisboa le hizo mucho daño... pero eso fue en el siglo XVIII), y con modernos apartamentos construidos casi adosados a sus muros. Un asco.

Volveremos a dirigirnos hacia el mar, hacia Ericeira, pero por el camino nos encontraremos una curiosidad (para los españoles), y es que pasaremos por un pueblo llamado Gibraltar.

Antes de llegar a Ericeira veremos ya algunas playas como São Lourenço o Ribeira d'Ilhas (atestada de surfistas) que nos van a servir de aperitivo para las que vendrán en el futuro.

Ericeira es un pueblo de pescadores que está hipertrofiado por la influencia del urbanismo salvaje. Es uno de esos pueblos cercanos a Lisboa que han visto cómo sus cercanías se llenaban de apartamentos de segundas residencias vacacionales para los capitalinos y gentes del interior. Gracias a Dios, aún se puede pasear por su interior sin que los ojos te duelan, aunque la densidad de turistas por metro cuadrado le hace perder cierto encanto. Recomiendo visitar la plaza, y también la Praia dos Pescadores, en la parte baja del pueblo, junto al puerto. Muy bonita para ser urbana.

Como curiosidades sobre Ericeira, decir que en su escudo aparece un erizo de mar (de ahí el nombre) y que desde aquí partió el último rey portugués al exilio.

Al salir del pueblo podemos ver una playa también muy bonita. Merece la pena detenerse unos segundos en el mirador para admirar el pueblo y las vistas a la playa.

Sigamos: vamos a ir a una de mis paradas preferidas, si bien cuando fui me decepcionó un poco, ya que las fotos que había visto me parecían espectaculares. Ahora, con el tiempo y la distancia lamento no haber callejeado un poco por ella y trataré de subsanar este fallo en próximas visitas, porque Azenhas de Mar, un pequeño pueblo de Sintra que no aparece ni en Google Maps ni tampoco en el GPS se merece eso. Azenhas está construida sobre un acantilado, y sus casas van haciendo camino hasta llegar a una pequeña playa. Es mejor ver una foto que describirlo. Por cierto, un aparcamiento situado a la zona sur tiene una caida a pico hasta el mar que acojona un poco.

Siguiente parada, Cabo da Roca. No es gran cosa, aunque tiene unas vistas decentes... pero es que hay que parar: es el punto más occidental de la Europa continental. Sólo por eso se merece una parada momentánea. Cuando fui de pequeñito hasta vendían pergaminos conmemorativos (el mío sabe Dios debajo de que piedra puede estar)

De aquí iremos a Sintra, la antigua capital de la Jet Set europea (bueno, habría que añadir a Cascais y Estoril que estaban en el ajo y que son limítrofes con Sintra). Sintra es parada obligada. Hay que visitar el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena, así como el Palacio Nacional. No me extiendo con esto porque ya lo habíamos visto en esta ruta.

Podríamos dirigirnos a Lisboa, pero en lugar de eso vamos a rodearla para atravesar el Tajo (Tejo en portugués) por el Ponte Vasco da Gama, el puente colgante más largo de Europa. Lisboa merece la pena, claro... pero no tenemos tiempo. Si decidís parar, Chiado, Estufa Quente, Castelo de São Jorge, la Sé, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, por destacar algunas cosillas. Así que tampoco veremos el distrito de Setúbal (dicen que es muy feo), ni tampoco revisitaremos Sesimbra

La autopista a la que pertenece el Vasco da Gama es de peaje, pero podemos evitarlo saliéndonos en la primera salida, a la N-5 que va a Alcacer do Sal o Montijo. A partir de aquí nos meteremos en plantaciones de alcornoques primero y de pinos después, en carreteras rectas con poco tráfico y por tramos muy anchas y cómodas. Con el discurrir de los kilómetros veremos que toda la zona es un inmenso campo dunar sobre el que nacen los pinos... y estamos a bastantes kilómetros del mar. Si alguien tiene una buena explicación de cómo se formó la zona, estaría muy agradecido.

Por cierto, una vez que nos metemos al sur del Tajo ya estamos en el Alentejo, cuya capital, Évora, ya conocíamos de una ruta anterior.

La N-5 nos va a dejar en Alcacer do Sal, uno de los pueblos más antiguos de Europa (fundado por los fenicios) y antigua capital de provincia de alguno de los reinos árabes que desaparecieron con la Reconquista. Desde aquí partiremos hacia la Península de Troia siguiendo el curso del Rio Sado (no me he inventado el nombre) a medida que se abre en estuario.

Troia fue sin duda la mayor decepción de todo el viaje. Es una península de arena preciosa y le han construido una urbanización, un campo de golf y cuando fui el verano pasado estaban montándose todo un Resort con hoteles, edificios y demás parafernalia. Es zona protegida, así que me pareció un crimen.

Desde Troia hacia el sur tenemos una playa contínua de decenas de kilómetros que llega hasta Sines y que está separada de la carretera por un cinturón dunar. No sabría deciros cuál es el mejor tramo para bañarse, aunque tengo entendido que por algún lado se hace nudismo. Lo que sí puedo decir es que hay tan poca gente que se está muy relajado: ni ruidos, ni aglomeraciones. La playa más tranquila que vi en Portugal. Será por eso que quieren echarla a perder.

Rumbo sur y nos dirigiremos hacia la Lagoa de Santo André, que pertenece al concelho de Santiago do Cacém. La Lagoa es objeto de una pequeña ceremonia anual ya que a finales de marzo o principios de abril se rompe el cordón dunar que la separa del mar para que el agua se renueve. En este post teneis un vídeo donde se puede ver el proceso. Justo aquí al lado está Vila Nova de Santo André, una de las ciudades más jóvenes de Portugal (fundada en 1973) y que ahora cuenta con una población de unos 11 mil habitantes, aunque fue pensada para albergar unos 100 mil. Es en realidad un dormitorio de la cercana Sines.

Desde aquí nos iremos al interior para visitar Santiago do Cacém y su castillo, de origen árabe. Se supone que lo de Cacém es una lusificación del nombre de un tal Kassem que sería el fundador del pueblo. Personalmente, creo que no merece mucho la pena: el castillo hace las veces de cementerio, así que el interior de sus muros, salvo una pequeña zona a medio restaurar, no es más que una sucesión de lápidas y panteones como cualquier otro camposanto.

Nuestra penúltima parada será Sines, cuna de grandes navegantes y cuyo vecino más famoso fue Vasco da Gama, el descubridor de la ruta a la India doblando el Cabo de Buena Esperanza. Su industria más potente es su puerto, el más grande desde Lisboa al Cabo São Vicente. En Sines hay una refinería.

Hablando de eso... ¿recordáis lo que dije de los Intermarché y el combustible? Pues antes de entrar en Sines, si uno viene desde Santo André hay uno. No es tan barato como el de Alcobaça, pero es mejor que las gasolineras normales.

Desde Sines hacia el sur hay un cambio importante en la costa: desaparece la playa kilométrica de antes y la costa comienza a escarparse. Las playas estarán ahora entre acantilados o serán pequeñas calitas como las que veremos en Porto Covo, nuestra última parada de hoy. Merece la pena pasearse por los acantilados y ver el rosario de pequeños arenales: Serro D'Aguia, Salto, etc.

Aquí fue donde me alojé. Hay varios campings y el que conozco es Costa do Vizir y más o menos lo mismo que en Peniche: personal desagradable (incluso se negaron a darme una toma eléctrica y tuve que porfiar hasta que cedieron), no dejan meter coches en el cámping e instalaciones de ducha y baños en un estado sanitario bastante dudoso. Al parecer han tenido problemas con clientes españoles porque nada más detectar tu nacionalidad ya te miran raro. Y conmigo aún se portaron porque hablo portugués. Muy caro para lo que ofrece.

El mapa

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Somiedo (Asturias)

Nevada
Caballos en El Puertu


Carretera del Puertu
Carretera de El Puertu


Alud (Somiedo, Asturias)
Carretera cortada por alud


La Peral (Somiedo, Asturias)
La Peral


Nubes
Roca vista desde Pola de Somiedo


Valle del Lago (Somiedo, Asturias)
Embalse de Valle del Lago


Saliencia (104 mil visitas)
Saliencia


Cabana de Teito en La Campa, Saliencia (Somiedo, Asturias)
Braña la Campa


Madreñas (98 mil visitas)
Madreñas en Casa Bernabé
Ya que en nuestros últimos viajes estábamos por Asturias, no vamos a abandonar el Principado y vamos a acercarnos hasta su montaña para conocer uno de mis lugares preferidos: el Parque Natural de Somiedo, cuyos límites coinciden con los del concejo del mismo nombre, con capital en Pola de Somiedo.

Somiedo es posiblemente el lugar de Asturias que más sistemas de protección distintos acumula, ya que además de Parque Natural es ZEPA y LIC, entre otras cosas. Y es normal, ya que aquí aún hay osos, ciervos, corzos, lobos...

Para ir a Somiedo se puede ir desde el sur, desde las montañas de Babia atravesando el Puertu de Somiedu, hasta hace unos años asturiano y ahora perteneciente al ayuntamiento leonés de Cabrillanes tras resolverse un pleito de varios siglos, o a través de Belmonte.

Hay otro par de accesos, pero son para gente más aventurera y paciente: el Puerto de San Lorenzo, desde Teverga (si se viene de la zona de Oviedo, por ejemplo, se coge este acceso en Trubia o Ribera de Arriba) y el Puerto de la Farrapona que creo que comunica con la leonesa Torrestio.

Somiedo se divide en cinco valles, cada uno con sus peculiaridades e idiosincrasia. Son todos absolutamente recomendables.

El primero es el valle del río Somiedo. La carretera principal que pasa por Somiedo sigue este valle desde el Puertu hasta el límite con Belmonte. Destacan de aquí Pola, con sus vistas de la montaña, algunos pueblos de montaña como La Peral y la zona de túneles de la carretera, en el tramo comprendido entre las centrales de La Malva y La Riera. Antes de La Malva, si venimos de Pola, hay una pequeña ruta de senderismo de unos tres kilómetros que me han recomendado (y que no pude hacer) y que nos deja en Castro.

El segundo valle empieza en el Lago del Valle, sigue el curso del Río del Valle hasta Valle del Lago, con su precioso embalse (que no es un lago). Las aguas del Río del Valle las recoge un poco más adelante el Sousas, cuyo curso seguirá hasta Pola, donde se une al Somiedo.

Merece mucho la pena tanto Valle del Lago, precioso, con unas vistas muy hermosas del embalse, y más adelante el paseo que hay desde L'Auteiru hacia el Lago del Valle. Cuando llueve y nieva el camino se complica mucho.

El tercer valle es mi preferido. Es tal vez el más suave de todos en su parte alta, en el alto de La Farrapona, cerca del pueblo de Saliencia, y el más abrupto en su tramo final, donde el río Saliencia desemboca en el Somiedo, en la central de La Malva.

En Saliencia hay mucho que ver: tanto las vistas desde las montañas cercanas, frente al pueblo, como el camino hasta el alto de la Farrapona o las brañas, como la de La Campa) y la subida al Camín Real de la Mesa: muchas rutas, buena gente (con una retranca terrible si te ven cansado), unas brañas en perfecto estado...

Las dos veces que fui me alojé en Saliencia, en Casa Bernabé: buen precio, un trato genial (merece la pena hablar con la familia, amabilísima) y muchísima tranquilidad. El defecto: el móvil no funciona y la tele, al menos cuando fui, antes de la era de la TDT, tampoco. Cosas de la cobertura, aunque bien pensado eso tal vez sea una ventaja y no un inconveniente.

Eso sí, si buscáis un buen bar... pues aquí no hay: está el del albergue, pero no abre siempre y luego está el bar que hay a la entrada, pero el dueño era un soso. Una cosa más: en Saliencia es mejor dejar el coche en el aparcamiento a la entrada del pueblo y luego caminar. Si hay posibilidad de nevada, mejor levantar las escobillas para que no tengan que soportar el peso de la nieve.

Después tenemos el valle del Río de Veiga, que comienza en el Puerto de San Lorenzo, con inigualables vistas de Teverga y Somiedo, y algunos pueblos interesantes como Las Morteras. Lo que merece la pena es la carretera en sí por sus vistas y alguna cabaña de teito que pueda haber al lado de la vía.

El último es el valle del río Pigüeña, que podemos recorrer en coche desde su final, en Aguasmestas (límite con Belmonte) hasta el pueblo de Villar de Vildas. En Villar de Vildas se come muy bien. He ido a un par de sitios (Torre Villar y La Casona) y he comido genial. Me recomendaron también La Pornacal.

Villar de Vildas tiene un pequeño defecto: es zona ganadera y en algunas casas del centro del pueblo el estiércol de las vacas se almacena en un pequeño depósito al lado de la cuadra, lo que hace que el pueblo tenga a veces un olor bastante desagradable. Por lo demás, es un pueblo muy bonito.

Desde Villar de Vildas podemos ascender unos tres kilómetros hacia la Braña de la Pornacal, que es quizás la más importante de todo el concejo ya que es enorme y está muy bien conservada. Por desgracia, tampoco llegué a visitarla por culpa de la lluvia en una ocasión y en la otra porque mi acompañante se desfondó físicamente y tuvimos que dar la vuelta a mitad de camino.

Todo el tiempo he estado hablando de brañas y he mencionado las cabanas de teito. Una braña es una agrupación de cabanas, y una cabana es una choza con muros de piedra y tejado hecho de escoba, por lo general. Las brañas que se conservan eran algunos de los antiguos poblados de trashumancia. Otros se convirtieron en asentamientos permanentes, como La Peral.

La historia entre los pobladores trashumantes y los más sedentarios está llena de bastantes abusos y humillaciones, en la que los primeros llevaban siempre las de perder. Es una historia interesante, pero se sale del propósito de este post.

Como habéis visto, esta es una zona en la que la nieve forma parte de la vida cotidiana. Así que si váis hay que estar preparados: ropa adecuada, calzado adecuado, cadenas en el coche y tampoco sobra tener algo de comida, mantas y tampoco sobra una pala, por lo que pueda pasar.


El mapa
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