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De Braga a Vila do Conde (Portugal)

martes, 11 de agosto de 2009

Mosteiro de Tibães (Braga, Portugal)
Mosteiro de Tibães (Braga)

Mosteiro de Tibães, Braga
Atrio en el Mosteiro de Tibães

O Galo de Barcelos
O Galo de Barcelos

Feira medieval (Barcelos, Portugal)
Paços dos Condes (Barcelos)

Centro de Barcelos
Centro de Barcelos

Forte de São João Baptista (Vila do Conde, Portugal)
Forte de S. João Baptista, Vila do Conde
Espigón de Vila do Conde (Porto, Portugal)
Vila do Conde

Para mi es mucho más interesante el norte de Portugal, donde en cada lugar hay algo que ver, que el sur, donde si te sales de la costa te encuentras con grandes extensiones de nada en absoluto. Y esta ruta, cortita, es una buena muestra de ello: en apenas 70 kms haremos un buen recorrido por la historia del país.

Nuestra ruta va a empezar en el santuario de Sameiro, en las afueras de Braga. Es un santuario de gran fama en todo Portugal (el más importante del país después del archifamoso santuario de Fátima y también bajo la advocación mariana) y que tiene unas vistas soberbias del entorno, ya que está construido en lo alto de un monte. La arquitectura sacra es espectacular en este lugar (como corresponde a una obra del siglo XIX), y no puedes dejar de pensar en otros grandes santuarios como Lourdes, la mencionada Fátima o el Vaticano.

No tendremos que ir muy lejos para nuestra segunda parada... a tan sólo tres kilómetros está el santuario de Bom Jesús do Monte, con sus famosas escaleras barrocas y unas vistas también espectaculares. Al igual que Sameiro, es un importante centro de peregrinaje y uno de los mayores atractivos de Braga.

Desde aquí iremos a visitar esa ciudad, que tiene tantas cosas que ofrecer, desde los restos romanos, legado del período en que fue capital de la provincia de Gallaecia, donde destacan las termas del Alto da Cividade, hasta sus múltiples iglesias y palacios, sus muestras de arquitectura militar... Braga es una de las ciudades más interesantes del noroeste peninsular. En la versión lusa de la Wikipedia hay un buen índice de su patrimonio histórico artístico.

Dejamos Braga atrás y nos vamos a otro de los grandes atractivos del municipio: el Mosteiro de Tibães. En tiempos alcanzó gran poder e influencia, llegando a ser la sede de la orden benedictina tanto para Portugal como para Brasil. El edificio es una mole que da fe del tremendo caudal de recursos que llegó a manejar... y de la terrible decadencia que padeció. El equivalente portugués de la desamortización se cebó con él y a punto estuvo de perderse todo.

Por desgracia, la actual restauración es una auténtica desgracia para el monasterio, ya que no se hace con respeto a la arquitectura original del conjunto y se están haciendo auténticas barbaridades. La reconstrucción de la parte que se perdió en un incendio es una auténtica abominación.

Es muy interesante hacer una visita guiada por sus instalaciones (es gratis los domingos por la mañana), para ver cómo el monasterio fue ganando influencia desde los siglos XV a XVIII y cómo se produjo su caída en el XIX.

Nuestra siguiente parada será Barcelos, otra ciudad de gran fama dentro de Portugal y con mucha historia. Si habéis visto esos típicos gallos negros portugueses ricamente adornados, tienen su origen en esta ciudad.

La leyenda dice que un gallego que iba peregrinando a Compostela fue injustamente acusado de robo por un hombre rico local, y que cuando iba a ser colgado el reo manifestó su inocencia diciendo al juez, que estaba a punto de comer un capón asado, que el pollo cantaría por colgar a un inocente. Y así fue, en cuanto empezó el ahorcamiento el gallo se levantó y con su canto hizo reaccionar al juez antes de que el gallego se asfixiara. Barcelos está muy orgullosa de esta leyenda, y se pueden ver gallos, a modo de
cow parade por todo el pueblo.

El casco histórico está primorosamente conservado y es la ciudad más limpia de cuantas conozco en Portugal. Es un placer pasear por ella y ver los restos del Paço dos Condes, sus iglesias o sus parques.

Como curiosidad decir que es el municipio portugués con más
freguesías (parroquias o pedanías, en España), aunque no es, ni de lejos, el más grande, como dice la publicidad institucional: sus 378,70 kms cuadrados no resisten la comparación con los 1 719,73 km² de Odemira.

Siguiendo el curso del Cávado, nos acercaremos ahora hasta su desembocadura en Esposende. Es una zona de dunas muy bonita con un pequeño puerto pesquero que debe ser dragado periódicamente, ya que la arena suele colmatarlo bastante rápido. Dentro del pueblo hay algunas muestras de arquitectura muy interesantes, y en las cercanías pueden visitarse castros y otros restos prerromanos.

Nuestra última parada será Vila do Conde, a la que llegaremos evitando la turística Póvoa de Varzim por la autovía A-28. Lo primero que veremos será su famoso acueducto de Santa Clara, que fue construido para llevar agua desde el lugar de Terroso, en Póvoa de Varzim hasta el convento homónimo. Sus restos, que fueron en parte demolidos para construir la autovía, nos guían desde esta al interior de la ciudad.

Dentro de Vila do Conde destacan, además del convento, hoy correccional, la desembocadura del Río Ave, que da nombre al equipo de fútbol de la ciudad, su casco antiguo del siglo XV, con museo y réplica de una carabela de la época en las márgenes del río, iglesias y capillas, un fuerte que protegía a la ciudad (¡y al río!) de incursiones marítimas y otras muchas cosas, tanto en el núcleo urbano como en las
freguesías. Vila do Conde respira historia.

Además, el eje Vila do Conde-Póvoa de Varzim tiene gran fama entre la población de Porto y es uno de los destinos turísticos de sol y playa más importantes del norte de Portugal, y recuerda mucho a nuestras ciudades del levante..

El mapa

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Ruta por la Serra da Capelada, de Santo Andrés de Teixido a Cariño

viernes, 3 de julio de 2009

¡Eh, tú! (crop 2)
Vaca en la Serra da Capelada

Santo Andrés de Teixido (Cedeira - A Coruña)
Santo Andrés de Teixido

O Cruceiro (Santo Andrés de Teixido, Cedeira - A Coruña)
Cruceiro

Cuando la Serra da Capelada toca el mar...
Acantilados
La ruta de hoy nos va a llevar por las abruptas tierras de la Serra da Capelada, entre las rías de Ferrol y Ortigueira, visitando algunos de los acantilados más altos de Europa y uno de los santuarios más famosos de España.

El camino comienza en Ferrol, y cogeremos la carretera que nos va a hacer cruzar tierras de Narón hasta el municipio de Valdoviño, con su famosa Praia da Lagoa, de gran belleza, y que es uno de los arenales preferidos de las gentes de Ferrolterra. Antes de eso podemos desviarnos para ver Punta Frouxeira, con su capillita y su faro postmoderno.

Seguiremos camino hacia el norte, hasta la villa marinera de Cedeira, enclavada entre un arenal y las montañas que la rodean, en los inicios de la Serra da Capelada, pero poco antes de llegar veremos la impresionante Praia de Vilarrube, que podemos admirar desde alguno de los tramos de la carretera en los que podamos aparcar

Dentro de Cedeira llegaremos a una rotonda, y para seguir hacia Santo Andrés de Teixido deberemos fijarnos en el camino a tomar: Si vemos la rotonda como un reloj, el camino correcto estaría a eso de la una y media.

Al salir de Cedeira el camino comienza a estrecharse, y un poco más adelante veremos un camino a la derecha que sube y que tiene una señal (en realidad, a lo largo del camino veremos muchas) que indica "S. Andrés de Teixido". Este camino nos llevará hacia lo alto de la Serra da Capelada, cruzando primero por bosques de pinos y veremos poblados rebaños de vacas y de caballos que viven en los montes de la zona.

Cuando ya estemos casi en lo más alto veremos una caseta de Retevisión, dónde podemos parar y acercarnos a ver una privilegiada vista que nos mostrará los acantilados de la zona y el santuario de Santo Andrés desde las alturas. Es una vista digna de ver.

Un aviso para los urbanitas: cuando las vacas tienen becerros no son demasiado amistosas, así que es conveniente mantener una distancia para que los animales no vean invadido su espacio vital.

Proseguimos la marcha por la carretera hasta llegar a un cruce. Tomando a la izquierda la carretera ya nos llevará a Santo Andrés. Recomiendo no ir en fin de semana, ya que entonces el santuario está bastante lleno de gente, mientras que el resto de los días la afluencia de turistas es mucho más modesta.

Santo Andrés tiene una vista estupenda sobre el mar y sobre los cercanos acantilados, y si no fuese por la fama de su iglesia, posiblemente fuese uno de los pueblos más aislados de la Galicia litoral, ya que el acceso hasta él es difícil y por una carretera que (aunque actualmente está en buen estado de asfaltado) requiere de cierta concentración adicional, por las pendientes, los animales sueltos y el estado de la calzada en condiciones meteorológicas adversas (pongamos heladas). Pero sobre todo por el hecho de que la señalética se "extravíe" (en Cariño me dijeron que la razón es que los de Cedeira no quieren que los turistas vayan a Cariño a comprar y vayan de Santo Andrés a Cedeira de nuevo... así que las arrancan) de vez en cuando, impidiendo que nos avise de la presencia de pasos canadienses.

Dice la leyenda que a Santo Andrés va de muerto el que no fue de vivo, y es por ello que en las cercanías del santuario está prohibido dar muerte a alimañas tales como los lagartos, ya que se supone que son la reencarnación de aquellos que no han ido a visitar el pueblo en vida.

El pueblo en sí es muy pequeño, a pesar de su enorme fama, y lo componen una veintena de casas cuyas paredes aparecen encintadas a imitación (tal vez es más adecuado decir que con el estilo) de la iglesia. Muchas de estas viviendas sacrificaron sus garajes para convertirlos en improvisadas tiendas de souvenirs. También merece la pena ver la pequeña área recreativa que está a la entrada del pueblo y sus impresionantes vistas.

Volviendo sobre nuestros pasos, al llegar al cruce en el que torcimos a la izquierda seguiremos de frente, ya que esta carretera nos llevará a algunos de los acantilados más impresionantes de la península. Este camino tiene varios miradores, como uno de un cruceiro a poco de salir de Santo Andrés o la garita de Herbeira, que es dónde está el más alto de los acantilados, con sus 640 metros de altura desde la cumbre hasta el rompiente océano.

Siguiendo el camino, nos iremos acercando al cabo Ortegal, pasando por las cumbres de la Capelada y con impresionantes vistas tanto del interior de la Sierra, como de los acantilados, y también por un par de miradores sobre el pueblo marinero de Cariño, el más importante de la ría de Ortigueira.

Antes de llegar a un pueblo veremos un desvío a Ortegal (sólo para vehículos ligeros). Recomiendo no tomarlo, ya que es un camino de tierra y el final del mismo no me pareció en demasiado buen estado (elegí la otra ruta). Finalmente, la carretera termina en un cruce en el que debemos tomar el camino de la izquierda, que nos llevará hasta el Cabo Ortegal, que es el lugar más antiguo de Europa (al parecer las rocas de mayor antigüedad del continente se encuentran aquí).

Nuevamente volveremos sobre nuestros pasos y nuevamente seguiremos de frente al llegar al cruce, para que nuestro camino nos lleve a Cariño y podamos ver su puerto. Si hemos de alojarnos aquí, en la salida de Cariño por la carretera de Ortigueira está el hotel "A Pedra", cuyas instalaciones están en un magnífico estado y su personal (sobre todo la mujer que nos atendió en recepción) es muy majo.

A partir de aquí vamos a coger la carretera de salida para volver hacia Ferrol, aunque podemos desviarnos a Ortigueira y admirar su arquitectura indiana. Esta carretera nos dará increíbles vistas de la ría de Ortigueira y parajes tan inolvidables como Reboredo o Sismundi. Como el calado es tan escaso, es la menos explotada (y contaminada) de las Rías gallegas, y una de las más sinuosas.

La carretera que une Ortigueira con Ferrol es mucho más amplia y rápida que la de Cedeira a Ferrol, así que tendremos una conducción plácida hasta Moeche, dónde haremos nuestra última parada. En uno de los núcleos de población de Moeche veremos un desvío hacia el Centro de Desinfección de Transporte Animal y hacia la Feira que deberemos tomar. En la parte norte de este complejo hay una carretera (muy amplia, aunque se estrecha a poco de salir del pueblo) que va hacia As Somozas y que deberemos seguir hasta un cruce.

En este lugar encontraremos ya un cartel que indica "Castelo de Moeche". Así que nos desviaremos a la derecha y un kilómetro después, justo después de un puente sobre la línea férrea de FEVE tenemos que coger otra vez a la derecha otro camino señalizado hacia el Castelo. No dejaremos esta carretera hasta unos kilómetros después, cuando veremos la figura del castillo. Al parecer, este castillo fue demolido durante las revueltas Irmandiñas qu asolaron Galicia durante el siglo XV.

Y de aquí a Ferrol, volviendo sobre nuestros paso.s hacia la Feira y aquí retomando el camino que nos lleva a Ferrol, en el que entraremos atravesando las tierras de Neda (si no cogemos la autovía A-64 en San Sadurniño), desde donde tendremos hermosas vistas de la Ría ferrolana.

El Mapa
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