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Monsaraz (Alentejo, Portugal): la perla del Alentejo

martes, 7 de mayo de 2019


 

Os había contado algo acerca del Lago Alqueva en el post acerca de Juromenha. El problema es que en Juromenha, a pesar de las magníficas vistas, sólo estábamos en la cola del embalse y luce mucho menos.

Pero hay un lugar con unas vistas privilegiadas sobre el embalse y que, además resulta que es realmente precioso.


Y ese lugar es Monsaraz, para muchos el pueblo más bonito del Alentejo. Y es decir mucho porque hay pueblos como Marvão son realmente bonitos.

Monsaraz era una villa fortificada en lo alto de una montaña y que domina una amplia región sobre el Valle del Guadiana. Si bien en su época de mayor poder la vista debió ser impresionante actualmente está a otro nivel.

 

Alqueva es una obra reciente, realizada a principios de este mismo siglo, y constituye el mayor lago artificial de Europa. De punta a punta hay unos 83 kilómetros en línea recta y su costa es de 1160 kms, que es más o menos la que resultaría de sumar la costa continental de Portugal y la de Madeira e Islas Salvajes. Todo el país menos las Azores.

La vista desde Monsaraz de esta colosal reserva de agua dulce es francamente impresionante. Es como si tuviese su propio, estrecho y recortado mar. Algo así como una ría lejísimos del océano.


Pero Monsaraz no es un mirador. Como dije antes, es el pueblo más bonito del Alentejo para muchos que conocen la región mejor que yo y es de largo el más bonito de los que he visitado. Para los portugueses Monsaraz es una de las Siete Maravillas de Portugal. Será por algo.

Monsaraz fue habitada desde la antigüedad. Numerosos restos prehistóricos como un par de menhires y un cromlech existen en la parroquia

 

Durante la Reconquista Monsaraz fue arrebatada a los musulmanes en la segunda mitad del siglo XII, por Gerardo Sin Miedo, el mismo que había conquistado Juromenha. Pasaría más de un siglo hasta que recibió fueros, lo que es algo extraño teniendo en cuenta la importancia estratégica de la plaza, primero por su cercanía a los territorios musulmanes y segundo por su posición cercana a la frontera con el Reino de Castilla.

A pesar de ello y de estar en lo alto de una montaña hay aparcamiento gratuito suficiente, al menos en días de semana, para aquellos que se acercan con su coche y sin alejarse demasiado de la puerta principal.


La piedra de la muralla es oscura y contrasta vivamente con las casas del interior, que recuerdan a los Pueblos Blancos andaluces. La forma del pueblo es como un huso, adaptándose al terreno, y desde la puerta de entrada, flanqueada por dos torres, parten varias calles que convergen en las cercanías del castillo, en el extremo opuesto de la muralla.

El castillo es una fortaleza articulada entorno a un pequeño patio de armas que hoy en día aparece rodeado por un graderío y presidido por una gruesa torre del homenaje. En Portugal está prohibido matar a los toros durante los festejos taurinos, pero este patio de armas es uno de los dos únicos lugares de del país donde esta prohibición no tiene efecto.

 

Las calles, adoquinadas, están cerradas al tráfico y son una preciosa área peatonal. Hay talleres de artesanía y restaurantes por todas partes. Y pequeñas terrazas que sirven de mirador hacia un lado u otro del pueblo, alcanzando la vista muchos kilómetros en cualquier dirección. Pero esta sensación de poder es aparente. Monsaraz no es capital de su municipio desde el siglo XIX, cuando Reguengos de Monsaraz pasó a ser la capital del ayuntamiento.

La afluencia de visitantes y la belleza del entorno se ve enriquecida durante el mes de julio de forma bienal celebrando el llamado "Monsaraz, Museo Abierto". Además de esto la Iglesia de Santiago es una galería de arte donde hay permanentemente exposiciones.

El mapa
Ruta combinada
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Marvão (Alentejo, Portugal): la fortaleza inexpugnable

lunes, 29 de abril de 2019



Ibn Marwan, "el Gallego", fue un poderoso señor del Emirato de Córdoba originario de Mérida. Dedicó su vida a crearse su propio emirato y, de hecho, consiguió la independencia de facto con respecto a Córdoba. Su estado se extendía por el sudoeste peninsular, desde Extremadura hasta el Algarve. Este territorio estuvo fuera del control Omeya hasta la creación del Califato.

 

Durante una de las muchas peripecias que tuvo Ibn Marwan acabó fundando Badajoz, siguiendo una especie de destierro que tenía más pinta de premio que otra cosa, porque la construcción de la ciudad fue en parte pagada por el Emir y estaba situada justo donde más le interesaba.

Pero Badajoz no fue el único de los asentamientos que fundó Ibn Marwan. Hay uno que lleva el nombre de su fundador, Marvão, y queda un poco más al norte, cerca de Alburquerque. En realidad ya lo había visitado antes, pero por aquella época no dedicaba demasiado tiempo a los sitios y me centraba más en las rutas.


Y es una pena, porque Marvão lo merece. El pueblo es conocido por su castillo, situado en lo alto de una pequeña montaña desde la que domina la frontera entre España y Portugal. Su silueta, igual que pasa con el de Atienza, es bastante característica e impresiona un poco para aquellos que vienen desde España. Para ellos Marvão cabalga una inmensa roca que sobresale sobre un mar boscoso. La sensación de protección y poderío que debieron tener los señores del castillo sólo podemos intuirla, pero Marvão tenía fama de fortaleza inexpugnable.

 

Desde la carretera de Castelo de Vide (muy característica, con sus árboles pintados con una franja blanca que mejore su visibilidad nocturna) no impresionan tanto pero aparece como una atalaya privilegiada, reposando sobre una montaña de cumbre plana.

Hay varios aparcamientos, pero recomiendo dejar el coche fuera de las murallas, donde empieza la ruta que os pongo en el mapa. Os evitaréis problemas y posiblemente restricciones de tráfico. Creo recordar que cuando fui la última vez no se permitía el acceso de vehículos pero no sé si era algo temporal por festivales o algo permanente.

En cualquier caso, una vez que se entra en Marvão se debe subir por las calles adoquinadas de la villa. Es un paseo agradable, pero si hace calor y se sube a pie se puede hacer un poquito cuesta arriba.Con calma, que nadie os mete prisa.


Antes de entrar en el castillo hay varios jardines cuidados con el habitual mimo que los portugueses dedican a sus zonas verdes. Desde allí hay buenas vistas, aunque no son comparables con las que hay desde la fortaleza, como si fuesen una pequeña introducción de las que estamos por disfrutar.

El acceso al castillo se hace a través de una amplia calle adoquinada que te lleva a la puerta y te introduce en el primer recinto. Amplio, despejado, en tiempos de guerra podía dar cobijo a una buena guarnición y a los habitantes del pueblo.


Pasada la puerta del recinto interior la amplitud se termina y los caminos se vuelven estrechos. Dentro del recinto hay varios patios, algunos de los cuales se utilizan en verano para la realización de conciertos y otros actos al aire libre.

Las mejores vistas son desde la torre del homenaje. Desde ahí dominas hasta las montañas que hacen las veces de frontera con España y hasta mucho más allá de la cercana Castelo de Vide. Hacia el pueblo se ve el comienzo de las casas tras su iglesia.



Y para el final una pequeña sorpresa. Marvão tiene dos aljibes. Uno de tamaño mediano y otro enorme. Tan grande que hoy en día se utiliza como sala de exposiciones y conciertos. Para llegar a los aljibes los caminos están señalados, pero sin demasiada visibilidad. Si veis acanaladuras en el suelo podéis seguirlas porque se utilizaban para llenar las cisternas. Con un poco de suerte los encontraréis iluminados y podréis ver como son. Si no la tenéis, una ténue penumbra y la linterna del móvil os podrán dar una pista de sus dimensiones.

El mapa
Ruta combinada
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La costa de Odemira: playas y acantilados (Alentejo, Portugal)

domingo, 15 de marzo de 2015

Vila Nova de Milfontes, Alentejo (Portugal) (87 mil visitas)
As Furnas desde Vilanova de Milfontes


Praia do Almograve (Odemira, Portugal)
Praia do Almograve


Praia de Almograve (Odemira, Portugal)
Praia do Almograve


Cabo Sardão (Odemira, Portugal)
Cabo Sardão


Entrada da Barca (Odemira, Portugal)
Entrada da Barca


La "nariz" de Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Llegando a Zambujeira do Mar


Praia de Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Praia de Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Praia de Odeceixe (Aljezur, Portugal)
Praia de Odeceixe


Odemira es el mayor concelho portugués en extensión, con 1720 km2, pero poco más de 25 mil habitantes para habitarlos. Su principal punto fuerte es una maravillosa línea costera de playas y acantilados, escasísimamente poblado y dentro del Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina, lo que le da una cierta protección contra el turismo de ladrillo, sol y playa que tanto daño hizo en lugares como la Península de Troia o el Algarve.

Hasta hace unos años Odemira no fue un lugar muy apreciado por los portugueses como lugar de residencia o de veraneo, pero a pesar de ello tiene algún que otro punto interesante en su historia como el haber sido el lugar de partida del primer vuelo entre Portugal y Macau, esa ex-colonia portuguesa situada al lado de Hong Kong

Hoy vamos a recorrer la costa de Odemira de norte a sur, para descubriros algunas de los pequeños tesoros que podemos encontrar en ella.

Podemos hacer la entrada en el municipio desde Sines, que lo recomiendo porque Sines, cuna de Vasco da Gama, es un lugar interesante con algo de historia y unas playas preciosas en la zona de Porto Covo o Ilha do Pessegueiro, o desde Cercal, más al interior y que imagino que será como todo el aburridísimo paisaje que rodea la costa, completamente plano, con cultivos, algún que otro bosque y algunas tierras sin cultivar.

Vila Nova de Milfontes, donde desemboca el río Mira, de un verde espectacular, es el primer lugar de interés que nos encontramos.

Se trata de una villa fundada por el rey Juan II para intentar dinamizar esta zona y también protegerla de los piratas magrebíes. Por eso se construyó el fuerte de São Clemente en la villa, que era un pequeño puerto de pescadores y municipio independiente, aunque posteriormente se integraría en Cercal primero y en Odemira después, donde aún está.

Vilanova engaña un poco cuando llegas: lo primero que te encuentras es la típica localidad turística con mucha mala arquitectura y donde se trata de construir lo más posible con el menor dinero posible para luego venderlo a precio de oro. Luego te vas adentrando más y te encuentras con el casco antiguo que, ese sí, bien merece un paseo, sobre todo las vistas desde el fuerte hacia la desembocadura del Mira y la hermosa playa de As Furnas, al otro lado del río.

Siguiendo hacia el sur entraremos en la freguesía de Longueira-Almograve, cuyo arenal es para mi uno de los más hermosos de Portugal, rodeado de grandes dunas y con pequeñas calas anexas entre acantilados de arena fosilizada y rocas con formas orgánicas como de enormes troncos retorcidos. Como muchas de las playas de la costa occidental portuguesa tiene una buena afluencia de surfistas.

La costa comienza a escarparse tras la playa de Almograve y en ella se encuentran lugares tan impresionantes como Cabo Sardão, ya en la freguesía de São Teotónio, cuyo faro tiene unas vistas de la costa realmente espectaculares. Los acantilados, de una roca muy agreste, caen casi verticalmente hacia el mar. Cuidado con el viento. Merece la pena pararse por aquí.

En esta freguesía la noche de San Juan cada dos años se celebra una procesión en la cual los habitantes engalanan los carros y se van hasta Zambujeira do Mar a echarse un bañito ritual.

Antes de llegar a Zambujeira, hoy un punto turístico de importancia en la zona, podemos visitar el casi desconocido puerto de Entrada da Barca. Como la costa alentejana es bastante recta y ofrece pocos refugios naturales Entrada da Barca es de los pocos que hay desde Sines hasta Sagres. Es muy modesto y con unas cuantas barquitas, pero a mi me encantó. Me recuerda un poco a algunas calitas que vi en Baleares por la forma de las casetas.

Si váis por esta zona os recomiendo no perder mucho de vista la costa, puesto que hay algunos lugares destacables como un espolón de roca justo antes de Zambujeira que se veía sobre lo que un día fueron unas dunas hoy casi petrificadas. Hay muchos miradores como este que no están señalizados y que no van a aparecer en ninguna guía.

Zambujeira do Mar en sí no merece mucho la pena: mucho alojamiento de sol y playa con la misma arquitectura que veríais en cualquier otro pueblo turístico y poco más. Si vais a pasar unos días por la zona tal vez sería un buen lugar para encontrar alojamiento.

Sin embargo la playa de Alteirinhos, un poco más al sur, es otro tema. Una playa que queda en el fondo de un acantilado y a la que se tiene que acceder por una escalera (tranquilos que hay quien la baja con carritos de bebé), y donde no hay una gran aglomeración de bañistas. Tiene una parte textil y otra nudista en el extremo sur, el más bonito con diferencia. Alteirinhos es uno de los escasos lugares autorizados en Portugal para esta práctica.

Más al sur está la playa de Carvalhal da Rocha, que también es muy bonita y ya está casi en la frontera del Algarve, en la Ribeira de Odeceixe, que también tiene su playa, preciosa, y es totalmente diferente al resto del municipio, con fincas de labor cultivadas sobre el mismo lecho fluvial, en terrenos que tienen pinta de inundarse cada año.

El Mapa
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Portugal y Andalucía (y VII): De Mérida a Galicia por Portugal

jueves, 21 de enero de 2010

Castillo de Alburquerque (Badajoz, Extremadura)
Castillo de Alburquerque

Castelo de Marvão (Portalegre, Portugal)
Castelo de Marvão

Castelo de Marvão (Alentejo, Portugal)
Castelo de Marvão

Marvão - Castelo de Vide (Portalegre, Portugal)
Carretera Marvão-Castelo de Vide

Castelo de Vide (Alentejo, Portugal)
Castelo de Vide

Centum Cellas (Belmonte, Portugal)
Centum Cellas
Con esta etapa termina nuestra larguísima ruta por el occidente de la Península Ibérica que nos ha llevado a recorrer buena parte de Portugal, Andalucía Occidental y un poquito de Extremadura.

Para finalizar vamos a cerrar el círculo volviendo a Galicia por el Portugal interior, mucho menos conocido en España, si cabe, que la costa lusa.

La primera parte de la etapa va a ser un pequeño recorrido por algunos castillos de frontera, y podemos empezar por visitar la capital de la provincia, a unos 50 kms por la A-5, que vendría siendo una de las autovías más importantes de España ya que une directamente Madrid con Lisboa (en territorio luso su nombre es A-6), y por tanto canaliza buena parte del tráfico de mercancías entre ambos países y desde Portugal hacia el resto de Europa.

Dentro de Badajoz hay un puñado de cosas para ver, como la alcazaba, la puerta de Palmas o los jardines de la Galera. De Badajoz cabe decir que fue fundada por los árabes, al parecer sobre un asentamiento visigodo en decadencia, por un tal Ibn Marwan, ("el hijo del gallego"), que sería un renegado.

Por toda esta tierra hay muchos castillos, como el de Alburquerque, aún en la provincia de Badajoz y en la carretera que une a la capital provincial con Valencia de Alcántara. Este fue otro de esos castillos de frontera que sirvieron para proteger a Castilla de los reinos musulmanes primero, y después para proteger a Castilla de Portugal. Actualmente se está construyendo un parador de turismo en él que no parece contar con el favor de los vecinos.

Siguiendo hacia tierras de Alcántara, por un paisaje llano pero que se va ondulando progresivamente hasta encontrar algunas crestas graníticas y apareciendo cada vez más pino. Y si vemos hacia el oeste vemos que es un poco más escarpado y un poco más verde: se trata de la Serra de São Mamede, ya en Portugal. Estamos así de cerca de la frontera.

Lo poco que vi de San Vicente y Valencia de Alcántara no era demasiado seductor (apenas una iglesia) y ni me detuve, así que proseguí viaje hasta Marvão, ya en territorio portugués.

Antes hablaba del fundador de Badajoz, Ibn Marwan. El parecido entre su nombre y Marvão no es casual, ya que también fue el fundador de este lugar. Marvão es un castillo construido en un pico desde el que se domina toda la comarca circundante, la vecina Castelo de Vide, la Serra de São Mamede y las tierras al otro lado de la frontera española. Dentro del castillo, además de las torres, es interesante visitar la cisterna que nos da una idea de cómoalmacenaban el agua en esa época (y lo potable que podía ser...)

Debo decir que las vistas desde el castillo son impresionantes, y que el pueblo que le rodea es precioso y tiene varios miradores y merece la pena invertir algo de tiempo en callejear por él.

Y ya que vemos Castelo de Vide, pues allá nos dirigimos, a visitar sus murallas y sus jardines, que le han valido el sobrenombre de "Sintra del Alentejo".

En Castelo Branco no he parado, aunque queda al lado de la autopista, y de Covilhã tampoco puedo decir nada, aunque desde el coche se veía bastante prometedora. Pero el tiempo, amigos, es el que es y yo no lo tenía para visitar Covilhã, que está construida en la ladera de una montaña, al pie de la Serra da Estrela.

Un poco más adelante está nuestra penúltima parada, Centum Cellas, en Colmeal da Torre (Belmonte). Queda bastante cerca de la autovía, así que no hay que hacer demasiados números para dar con el sitio.

Centum Cellas es una construcción que, hasta donde sé, procede de tiempos romanos. Fue una villa con una arquitectura bastante peculiar, que al ser despojada de sus elementos de madera y ser en parte canibalizada ha adquirido un aspecto único que ha dado lugar a numerosas leyendas.

Por cierto, que si hay tiempo y apetece, en Belmonte hay un castillo que tiene buena pinta, pero que no conozco. Se ve desde Centum Cellas, así que tampoco debe ser muy difícil llegar hasta él.

Otra posible parada puede ser Guarda, con su imponente Sé (Catedral) y su gárgola vuelta hacia España, mostrándole el culo en señal de desprecio y desafío. Como se puede suponer, Guarda tuvo protagonismo en algunos episodios en las guerras que enfrentaban a Castilla y Portugal.

Por último Viseu puede ser otra parada interesante (aunque tampoco pude visitarla por falta de tiempo). Tiene muralla romana, otra posterior medieval, iglesias, capillas, basílicas y unos cuantos paços. Por desgracia, tampoco tuve tiempo de parar aquí, pero espero corregirlo en el futuro.

Y de aquí, a España. Hay una bifurcación de autovías, las dos libres de peaje: podemos ir hacia el norte y pasar por Chaves, cuyo castillo y murallas, además de sus otros muchos monumentos, pueden ser un buen final de viaje antes de volver a territorio español cerca de Verín (Ourense)... o bien ir a Aveiro y regresar por Porto hacia la frontera en Tui. Esta segunda opción nos obliga a pasar por Porto y a volver a enfrentarnos a su alocado tráfico, lo cual es una cuestión a tener muy en cuenta.

Y con esto finalizamos la ruta. Espero que os haya gustado y que os sirva de alguna utilidad en vuestros viajes por alguno de los lugares que hemos visitado.

El Mapa
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Portugal y Andalucía (II): Un segundo vistazo a Sesimbra

sábado, 7 de noviembre de 2009

Lagoa de Albufeira, Sesimbra (Alentejo, Portugal)
Lagoa de Albufeira


Raio de can
Lagoa de Albufeira


Día de playa en Aldeia do Meco (Sesimbra, Portugal)
Praia do Meco


Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal)
Cabo Espichel


La familia que se despeña unida... (Cabo Espichel, Sesimbra, Portugal)
Cabo Espichel


Mosteiro do Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal)
Mosteiro do Cabo Espichel


Faro do Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal)
Cabo Espichel


Castelo de Sesimbra
Castelo de Sesimbra


Saltamos desde Óbidos a Sesimbra. En la etapa anterior terminé de noche, así que lo que hice fue entrar en autopista y cruzar el tajo. Fue como hora y pico por autopista (en obras) y unos cuatro euros y pico de peaje. No demasiado para la distancia recorrida.

En raras ocasiones me pasa lo que en esta: voy a un sitio y no me convence del todo... y vuelvo y se confirma... y vuelvo y resulta que no podía estar más equivocado porque el lugar, en realidad, es una preciosidad. Eso es lo que pasa con Sesimbra: al igual que Ferrol, el casco urbano no seduce a nadie, pero sus alrededores son impresionantes.

Como en nuestras últimas rutas, recomiendo tener abierto el mapa del trayecto al tiempo que se lee esto, para no perdernos. Ir contando cada cruce no tiene mucho sentido teniendo Google Maps.

Vamos a salir de Lisboa y cruzar el puente 25 de Abril, que por si solo ya debería ser un destino: en alguna foto que hice la gente lo confundió con el Golden Gate de San Francisco y sigue siendo el puente de los que he visto que más me gusta. Incluso más que el enorme y cercano Vasco da Gama.

Una cosa que no sabe mucha gente de España es que ambos puentes están en autopistas de peaje pero que no es necesario pagar peaje para usarlos: en cualquiera de los dos se puede abandonar la autopista en la primera salida sin coste alguno.

Así que cogeremos esa primera salida y nos dirigiremos a ver la Lagoa de Albufeira. El camino que vamos a seguir a mi me encanta: se trata de una carretera que avanza entre pinares que crecen en una extensa región cubierta por arenas y dunas. El aporte de áridos en tiempos en que el nivel del mar estaba más bajo debió ser ciertamente monstruoso, ya que en otras regiones cercanas, como la península de Troia, un poco más al sur, se observa el mismo fenómeno.

Esta laguna está formada por dos cuerpos lagunares unidos por un canal poco profundo, y recibe su agua de una serie de regatos, además de la que se pueda filtrar a través del cordón dunar que la cierra.

Este cordón se abre de forma periódica por la mano del hombre para que el agua de la Lagoa se pueda renovar. El canal abierto se cierra poco después de forma natural. Hay constancia de que este proceso se lleva haciendo desde el siglo XV.

Tanto la parte central de la Lagoa como el cordón dunar que la cierra y el canal de desagüe son muy bonitos, y la gama de colores y el contraste entre bosque, duna, laguna y mar es de una belleza muy particular.

Por cierto que se puede avanzar por la costa desde Caparica hasta un poco más al sur, siendo un ejemplo de las kilométricas playas de las que dispone el litoral luso.

De hecho, podríamos avanzar hasta nuestra siguiente parada caminando por la costa (a costa de dejarse las piernas en el intento). La llamada Praia do Meco tiene otros muchos nombres, y por aquí, en dirección sur según creo recordar, hay algunas playas nudistas (de las poquísimas que en Portugal tienen autorización para esta práctica).

Praia do Meco tiene mucha fama por la región de Lisboa, y la verdad es que a mi me parece bastante bonita. No tanto como la Lagoa, pero por su situación y por la escasa presión urbanística a mi me parece bastante recomendable.

Y de aquí, al Cabo Espichel, lo que vendría siendo el punto más occidental de la península de Setúbal. Cabo Espichel es realmente bonito: costa de altos acantilados, pequeñas azenhas de buena profundidad y luego están su faro y los restos del monasterio, hoy en restauración y que en sus buenos tiempos contaba con un acueducto, un teatro y que tenía el favor y la protección de la Corona portuguesa, que lo frecuentaba.

Por sus vistas, y lo bonito del paisaje, y también por el monasterio, a mí me parece imprescindible acercarse si uno visita Sesimbra.

Y de aquí vamos a ver el castillo de Sesimbra. Construido originalmente por los musulmanes, el primer rey de Portugal, Afonso Henriques lo conquistó y se perdería brevemente durante el reinado de su sucesor, para ser recuperado y no volver a dejar de estar bajo bandera lusa salvo en los períodos de unión entre Castilla y Portugal

Sesimbra es uno de los pocos puertos naturales de la península de Setúbal, y su flota es exclusivamente pesquera o recreativa. Está llena de restaurantes donde poder degustar una buena parrillada de pescado.

El final de esta etapa se acerca. Ahora seguiremos hacia Setúbal por la Serra da Arrábida. La Serra es bastante peculiar, tanto por su orografía, como por sus acantilados, bastante diferentes de los que vimos en el Cabo Espichel, pero casi tan escarpados como aquellos y cubierto por una densa mata de bosque de poca altura.

La carretera que cruza esta Serra tiene dos ramas: una que va por el Monasterio, que tiene mucha fama pero que no conozco, y la que tomé yo, que es una carretera costera sinuosa, con excelentes vistas y que desciende hasta las playas de la zona, de gran popularidad entre los habitantes de Setúbal, ya muy cercana.

A mí esta carretera me recuerda a las típicas coastal roads que a veces se ven en videojuegos y películas, con esos túneles excavados en la roca y curvas pronunciadas que discurren sobre el acantilado.

Y por aquí vamos a terminar, justo delante de un faro, donde podemos aparcar y ver al otro lado del canal donde termina el estuario del río Sado la península de Troia, que ya habíamos visto en una ruta anterior y que está horriblemente desfigurada por unos edificios y unas urbanizaciones que jamás se debieron construir allí, sobre todo porque se supone que es una zona protegida.

El Mapa
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Portugal de Norte a Sur (III)

viernes, 3 de julio de 2009

Cerca Nova, Porto Covo
As Furnas y R. Mira desde VN Milfontes
Cabo Sardão
Entrada da Barca
Zambujeira do Mar desde el Norte
Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos (Norte)

Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos (Sur)

Praia de Odeceixe (Aljezur, Portugal)
Praia de Odeceixe

Baia dos Tiros (Aljezur, Portugal)
Baia dos Tiros

Pedra da Mina (Aljezur, Portugal)
Pedra da Mina

Castelo de Aljezur (Algarve, Portugal)
Castelo de Aljezur

Praia da Arrifana (Aljezur, Portugal)
Praia da Arrifana

Solpor en Arrifana (Aljezur, Algarve) (88 mil visitas)
Solpor en Arrifana
Si no fuera parte de una ruta mayor, la hubiese titulado "Las playas del Alentejo y el norte del Algarve" ya que de Sines hacia el Sur nos vamos a dedicar a ver sobre todo playas y litoral. Es hora de ponerse un poco morenos y de pasar un poco de calor.

La ruta es hoy más corta, pero nuevamente recomiendo ver el mapa (hay un pequeño fallo para ir de Zambujeira do Mar a Alteirinhos, porque no es necesario dar semejante rodeo). Hoy haremos apenas 130 kilómetros, pero nos va a llevar todo el día.

Nos habíamos quedado en Porto Covo, Sines. Nuestra mañana puede comenzar conociendo las playas que mencionábamos ayer... y es que las playas de Porto Covo son realmente hermosas y el sol de la mañana les sentó realmente bien cuando estuve.

Yendo de Porto-Covo hacia el sur podemos hacer una pequeña parada en la Ilha do Pessegueiro. No recuerdo exactamente de donde le provenía el nombre, pero no tenía que ver con los melocotoneros (es lo que significa pessegueiro en portugués). Fue poblado por los cartagineses y se proyectó construir un puerto aquí, dada la escasez de abrigos naturales que hay en esta parte de la costa, y también para proteger la costa de los piratas. Finalmente el proyecto fue abandonado al ser trasladado su responsable, tras haber construido el fuerte que iba a proteger a las instalaciones portuarias. Aunque parezca de roca, los carteles aseguraban que la isla es en realidad una duna fosilizada formada cuando el mar estaba más bajo.

Seguimos hacia el sur siguiendo los pasos del ingeniero transferido, yendo a Vila Nova de Milfontes, de cuyas defensas también es responsable. La parte nueva de VN de Milfontes es tan anodina como casi todos los ensanches portugueses construidos al calor del urbanismo desaforado de los últimos años, pero el casco antiguo merece la pena. Lo más interesante es acercarse hasta el mirador situado al lado del fuerte, donde tendremos unas maravillosas vistas del Río Mira, uno de los menos contaminados de Portugal (según comentaron en una de mis fotos de flickr).

Desde aquí podemos ir hacia la playa de As Furnas que queda justo delante de Vila Nova. Si te vas a quedar en la villa, puedes pasar al otro lado en un barco que hace trasbordos cada hora... o puedes ir en coche al otro lado, que fue mi caso. Es una playa coqueta con un sistema dunar degradado.

A partir de aquí estaremos en territorio de Odemira, el mayor concelho de Portugal, y recorreremos casi toda su costa.

Nuestra siguiente parada va a ser la preciosa y enorme playa de Almograve, rodeada de un sistema dunar donde también hay dunas fosilizadas. Aquí ya comenzamos a ver el tipo de playas que nos acompañará hasta Cabo São Vicente: amplias, abiertas al mar y con una geología irreal (al menos para mí, que soy gallego). Me encantan esas rocas, como si fuesen restos orgánicos retorcidos y petrificados. Muy posiblemente sea lava, a juzgar por el aspecto.

De Almograve hacia el sur vamos a estar bastante rato sin playas: la costa es aquí alta y escarpada, con lugares tan acojonantes como Cabo Sardão, nuestra siguiente parada. Las vistas son sobrecogedoras, viendo como esos acantilados quebrados caen al mar de una forma tan radical. Y el viento sopla... así que puedes sentir vértigo muy fácilmente.

Poco antes de Zambujeira do Mar está el pequeño puerto pesquero de Entrada da Barca, que me pareció uno de los lugares más encantadores de todo el viaje. La costa es tan jodida que es uno de los pocos sitios donde los pescadores pueden resguardar sus barquitas con un poco de seguridad.

Recuerdo haberme parado antes de entrar en Zambujeira, y ver un enorme espolón de roca adentrándose al mar, desde un mirador que estaba en la parte alta de unas dunas fosilizadas. Eso de ver arena fósil es algo que todavía no acabo de asimilar del todo. Hasta ese viaje sólo había visto algo parecido en el Monte de San Pedro en A Coruña... y detrás de un cristal.

La construcción de apartamentos y hoteles en Zambujeira do Mar le ha quitado buena parte del interés al pueblo, del que pasamos de puntillas con bastante alegría. Bajamos a la playa y luego seguimos por una pista de tierra hasta llegar a Alteirinhos (este es el camino que no aparece en Google Maps).

Alteirinhos es una playa amplia y preciosa, a la que se baja por una escalera construida sobre el acantilado. La parte sur de la misma es nudista. Hay poca gente y se está muy a gusto, y además tienes unas vistas tremendas, de unas formaciones rocosas absolutamente espectaculares. No es tan bonito como muchas playas gallegas, pero a mi me encantó.

De Alteirinhos nos iremos hacia Carvalhal da Rocha, otra playa muy coqueta, y saldremos por Brejão hacia la N-120 que nos llevará a nuestra siguiente parada, la praia de Odeceixe, que está situada en la desembocadura de un río (el Seixe) y es completamente diferente a lo que hemos visto hasta ahora. Ese río es además la frontera entre el Alentejo y el Algarve, en el cual estaremos a partir de ahora. De esta zona me gustaron mucho las fincas cultivadas sobre el terreno de inundación del propio río.

Aljezur es el nombre del primer concelho algarvío. Y lo primero que conoceremos de su inmensa costa es la espectacular Baía dos Tiros, un mirador natural sobre un acantilado que te hace sentir pequeño, muy pequeño. Las rocas son nuevamente irreales, como surgidas de la imaginación de Tim Burton o alguno de sus alocados directores artísticos.

Después, si nos apetece otro poco de playa, Pedra da Mina con sus rocas (las rocas, siempre las rocas... pero es que me encantaron) es una buena opción.

Había dicho que no había muchas playas como Odeceixe, pero lo cierto es que hay otra muy parecida y muy cerca: la playa de Aljezur, rodeada de inmensas dunas y algunas explotaciones acuícolas en la Ribeira de Aljezur. Una playa demasiado turística para mi gusto.

Aljezur mismo tiene una cosa muy interesante que ver: su castillo, que fue construido por los árabes en los tiempos en que estos se adueñaron de la península. Desde las cercanías del castillo dispondremos de un mirador privilegiado sobre toda la zona circundante, y viendo la Serra do Monchique un poco más a lo lejos.

Saliendo de Aljezur podemos dirigirnos hacia Vale da Telha (que parece ser una urbanización enorme y que no conocí) y nuestra última parada, Arrifana, cuyos espectaculares acantilados no tienen nada que envidiar a los de Fisterra, por ejemplo y desde los que presencié una puesta de sol espectacular.

Si nos situamos en los restos del fuerte que hay en la localidad, podemos ver hacia el sur la costa de Carrapateira, que conoceremos en nuestra próxima entrega. Porque esta etapa se termina aquí.

Para pasar la noche recomiendo bastante irse hasta Salema, en la freguesía de Budéns (Vila do Bispo) y meterse en el camping Quinta dos Carriços: más caro que los que vimos hasta ahora, pero a cambio nos da unas instalaciones inmaculadas (al menos en la parte nudista del cámping), mucha amplitud (tanta que te puedes sentir como si fueras el único habitante del cámping... y además una parte apreciable del mismo es monte a pelo, sin desbrozar ni nada: les sobra espacio). El personal, sosete pero atento, y además la situación geográfica le hace ideal para explorar el occidente del Algarve con calma.

El Mapa
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