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Castillos de Castilla (II): Tiedra, entre la Tierra de Campos y el Alfoz de Toro

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Primavera en Tiedra

La confluencia entre las provincias de Zamora, Valladolid y León es abundante en castillos y fortificaciones.

Su carácter de triple frontera entre los Reinos de León, Castilla y los diversos estados musulmanes que se fueron sucediendo al sur del Duero, más la proximidad, a partir del siglo XII, del Reino de Portugal hicieron muy importante la guarda y protección de estas tierras.

Tiedra es uno de estos castillos fronterizos que se construyeron para proteger a los colonos procedentes del norte con los que el reino leonés repobló estas tierras.

Castillo de Tiedra

Para ello se utilizó un cerro situado al lado de la villa vieja, Amallóbriga, una población más que milenaria fundada por los vacceos, antes de la llegada de los romanos, debido a que era más fácil de defender. La situación de Tiedra era estratégica ya que controlaba el paso entre la Tierra de Campos y el Alfoz de Toro, y se convirtió en villa de realengo, dependiendo directamente de la corona y no de algún señor feudal.

Para el siglo XIII, sin embargo, la familia de los Téllez de Meneses era quien controlaba Tiedra, convertida en una pequeña y próspera ciudad medieval. Fue esta familia la que dio al castillo su forma actual.

Ruinas de la Iglesia de San Pedro

Tiedra cambió de manos varias veces más, hasta que acabó en manos de la familia Osuna, su última propietaria, que la conservó hasta el siglo XIX, cuando se abolieron los señoríos.

Hoy Tiedra es una pequeña población en los Montes Torozos, que conoció decadencia pero que, al igual que vimos con Urueña, busca en su pasado el presente y el futuro. La reconstrucción de su castillo y una serie de actuaciones en su casco urbano buscan posicionarla para que los visitantes se acerquen a conocerla.

Tiedra desde el castillo


Además del castillo, Tiedra tiene una modesta plaza mayor, los restos de sus murallas y un aula de arqueología para conocer el pasado más que milenario tanto de la población actual como de Amallóbriga, su antecesora.

Para quienes vamos de lejos tal vez no merece la pena ir a propósito porque es muy pequeño y se ve enseguida, pero por suerte se puede hacer un circuito de uno o dos días visitando Tiedra y otros castillos de las cercanías, como Urueña o Villalonso.

El mapa

Ruta combinada

Más Lugares a Descubrir no demasiado lejos...



Pastrana (Guadalajara, Castilla-La Mancha): de la princesa tuerta al "Sí de las niñas"

martes, 25 de mayo de 2021

Palacio ducal de Pastrana en la Plaza de la Hora

Aunque dispongo de un extenso mapa con destinos visitados y por visitar dentro de la Península Ibérica siempre hay sitios que se escapan a mi radar y acabo descubriéndolos por casualidad. Ya me había pasado con Montblanc, en Tarragona y me ha pasado en otros sitios.

En el caso de Pastrana había estado viendo Madrid y Alcalá de Henares y mi siguiente destino era Cuenca. Y como suelo hacer cuando voy de ruta, busqué un hotel y dentro de los filtros que tenía el que más me seducía, más o menos en mi ruta, estaba en Pastrana, en plena Alcarria. Era una noche terrible, con mucha lluvia y poca visibilidad, así que literalmente no vi nada al llegar. Y mi idea era no entretenerme mucho allí.

Calle de Pastrana que desemboca en la Plaza de la Hora

Pero por la mañana, al ir a buscar el coche me gustó mucho lo que vi y decidí que Pastrana bien merecía un paseo. Y lo merece.

Pastrana ahora no es muy conocida, fuera de su zona, pero en siglos pasados tuvo su importancia e influencia ya que estaban muy bien relacionados en la Corte madrileña. Villa de realengo, perdió esta condición al ser vendida a Ana de la Cerda. Y esta mujer fue la abuela de Ana de Mendoza de la Cerda, cuyo nombre puede que no os diga nada, pero cuyo retrato, el de una mujer tuerta y con cuello cervantino, debería sonaros del colegio. 

La otra entrada a la Plaza de la Hora

A Ana de Mendoza se la conocía como Princesa de Éboli (título procedente de su matrimonio) y fue la primera Duquesa de Pastrana, título concedido a su marido por Felipe II, en agradecimiento a su colaboración. 

Pero no era simplemente "la mujer" de Ruy Gómez de Silva. Por sí misma consiguió reputación de ser una mujer inteligente y preparada, a la muerte de su marido, se retiró primero a un convento, donde se las tuvo tiesas con Santa Teresa de Jesús, y después fue parte activa de las intrigas palaciegas de la época. Su relación con el nefasto Antonio Pérez, secretario del rey, le valió ser encerrada en su palacio de Pastrana. No se sabe exactamente por qué, pero Felipe II murió odiándola.

Fuente en el casco histórico de Pastrana

La prosperidad de la villa terminaron cuando los Duques de Pastrana abandonaron la ciudad para transladarse a la Corte, en el siglo XVIII.

De aquellos años de esplendor quedó un importante patrimonio histórico, artístico y arquitectónico, con varias casonas, el palacio ducal y varias iglesias y conventos que han sobrevivido hasta nuestros días, aunque a veces con cambios en su función, como el antiguo convento de San Francisco, que ha sido cárcel, restaurante, cuartel de la Guardia Civil y centro cultural.

Pasadizo en Pastrana

De Pastrana era también la madre de Leandro Fernández de Moratín, que vivió en la villa largas temporadas y donde escribió algunas de sus obras, como La comedia nueva o El Café o la mucho más famosa El sí de las niñas, a donde se retiró gracias a la protección de Godoy, favorito del rey. Cuando este cayó debido a su papel en el estallido de la Guerra de la Independencia, hubo de huir a Vitoria primero, y después a París, donde moriría. La casa que construyó y en la que vivió antes de su huida todavía está en pie, aunque no es visitable.

Mapa

Ruta por Guadalajara

Castrillo de los Polvazares: un pueblo maragato

jueves, 20 de mayo de 2021

Entrada del pueblo viniendo de Astorga

A lo largo de los años que llevo escribiendo este blog he conocido muchos pueblos hermosos, algunos menos que parecen sacados de un cuento y unos pocos que parecen un escenario de cine.

Pero casi todos los que forman parte de esta categoría (Peratallada, Albarracín, Monsaraz...) tienen en común un pasado próspero en el que se conformó un patrimonio arquitectónico de primer orden.

Castrillo de los Polvazares, perteneciente al municipio de Astorga, es una de las raras excepciones. Aunque tuvo un pasado próspero nada tiene que ver con el de las localidades antes mencionadas, ni con murallas, castillos, capitalidades o casas que fueron auténticos palacios. Y al igual que en el caso de Ayllón y la trashumancia, la fuente de riqueza para sus vecinos vino ligada a la existencia de un gremio, el de los arrieros.

Crucero en el Camino de Santiago

Por decirlo así, los arrieros eran comerciantes que transportaban mercancías de un lado a otro y de entre estos los maragatos tenían fama de ser los más honrados y serios. Sus rutas comerciales empezaban en Galicia, donde compraban pescado para vender por el interior de la península y en el trayecto de vuelta transportaban productos de esas zonas, como los textiles, los embutidos o el aceite, que también vendían. La fama de honradez hizo que se les confiasen artículos de mayor valor, como dinero o joyas.

Calle Real
Fueron vitales para el comercio interior y el transporte de mercancías y por ello fueron protegidos por los reyes de España hasta que la llegada del ferrocarril y de otros transportes provocaron el declive y desaparición del oficio.

El producto de ese comercio puede verse en Castrillo de los Polvazares. Articulado en base a unas pocas calles que enlazan con la Calle Real, que es parte del Camino de Santiago (Camino Francés), el pueblo dispone de una arquitectura tradicional muy particular y propia de la comarca. 

Iglesia de Santa María Magdalena

Primero, por los materiales constructivos, con ese tono rojizo arcilloso del entorno. Y segundo, por las anchas puertas que tienen las casas, a menudo adinteladas o de medio punto. Al ser construidas por arrieros, se prepararon para que los carros pudieran guardarse en las casas.

Pasear por Castrillo es un placer para la vista, ya que ha sido restaurado con mimo y respeto, y hasta el adoquinado se ha hecho de forma que encaje con los edificios que flanquean la calle. Nada que ver con el adoquinado moderno que han puesto en la vecina Murias de Rechivaldo, que hubiese desvirtuado el conjunto.

Calle Real

Y si paseas antes de la hora de comer, además de ser un placer para la vista también lo será para el olfato, porque los varios restaurantes de la localidad, especializados en cocido maragato, estarán preparando la comida y dando un aroma único al pueblo. De vosotros dependerá si ese placer también se translada al gusto...

Como curiosidad decir que aquí se ambientó la novela "La esfinge maragata", de Concha Espina, aunque cambiando el nombre del pueblo al ficticio Valdecruces.

Calle lateral a la Calle Real

 El mapa

  Más Lugares a Descubrir en Castilla y León

Os Ancares (I): Piornedo, uno de los últimos pueblos donde la gente vivió en chozas

miércoles, 19 de mayo de 2021

Palloza con anexo de techo de pizarra

Galicia es una tierra de muchas maravillas. En la mente de todos están esos cascos urbanos de piedra, mojados por un persistente orballo y con muchos cruceiros. Un poco como Combarro o la imagen típica de Santiago de Compostela, donde la lluvia es arte.

Pero eso, amigos, es un cliché. Es cierto que muchos de los pueblos más conocidos responden a él, pero hay otras realidades, tal vez no tan conocidas fuera de Galicia.

Hórreo a cuatro aguas

Y es que la arquitectura tradicional gallega es mucho más diversa de lo que puede parecer a primera vista, y la montaña oriental, donde Galicia limita con Asturias y Castilla y León, el granito, tan habitual en toda la comunidad, deja su lugar a la pizarra, y las típicas casas de bloques de granito dejan lugar a otro tipo de construcciones. Y en las partes más aisladas, como en lo más profundo (o elevado, en este caso) de Os Ancares y O Courel, la arquitectura debió adaptarse al medio.

Piornedo de Ancares, que ya habíamos visitado en uno de los primeros post de este blog (y que reescribiré un día de estos), es uno de los pueblos que mejor representa ese tipo de arquitectura tradicional. Las casas, conocidas como pallozas, de paredes ovaladas, recuerdan a las chozas que se pueden ver en los antiguos castros. De hecho, Piornedo ya estaba allí cuando llegaron los primeros romanos a Galicia, así que es uno de los últimos lugares habitados donde aquella antigua forma de construir aún se sigue empleando, y uno de los últimos donde se vivía así.

Palloza circular

Algo que llama mucho la atención de estas construcciones son los techos de cubierta vegetal que las cubren, tradicionalmente restos de siega colocados sobre una armazón de madera. De hecho, el nombre palloza deriva de la palabra palla, que como habréis supuesto, es la palabra en gallego para "paja".

Lamentablemente, están desapareciendo porque su reparación es, a día de hoy, prohibitiva, lo que hace que muchos de los vecinos los estén reemplazando por techos de chapa. Es curioso ver que lo que era una solución económica y basada en los materiales disponibles en el entorno sea hoy inasumible para la mayoría de los propietarios.

Capilla de San Lourenzo

Las pallozas fueron el lugar de residencia de los vecinos hasta que en los años setenta del siglo XX llegó la carretera a la aldea y se pudo disponer de otros materiales, lo que significó el mayor cambio urbano en siglos.

Por suerte, los vecinos han conservado la mayoría de las antiguas pallozas y de los hórreos, que recuerdan a los asturianos, que existen en el pueblo.

Las casas no son la única herencia del pasado que continúa en funcionamiento: los asuntos de Piornedo se discuten entre los vecinos, en asamblea, y existe el puesto de celador, que es la persona encargada de convocarles.

Donis, núcleo que da nombre a la parroquia a la que pertenece Piornedo

Acceder a Piornedo es una cuestión de ánimo y de que te guste conducir. Para muchos conductores, acostumbrados a las autovías y carreteras nacionales, meterse por una pista estrecha de montaña, con muchísimas curvas, puede ser un reto a su paciencia. Pero es un reto que merece la pena. Los increíbles paisajes, los muchos miradores, la belleza de su vegetación, la gastronomía y la contemplación de una reliquia viviente hacen que la experiencia merezca la pena.

Y si después de pasear por sus calles aún tenéis ganas de más, desde el pueblo salen varias rutas de senderismo que os permitirán conocer mejor el entorno. Merecen la pena.

El Mapa

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Tenerife (III): De Chamorga a Roque Bermejo, un paseo por el Macizo de Anaga

viernes, 1 de enero de 2021

Últimas casas de Chamorga
La mayor parte del turismo que visita Tenerife suele acudir al sur de la isla, donde se concentran los mayores complejos turísticos, sobre todo en la zona de Adeje.

Pero el Macizo de Anaga, en la parte norte, ofrece una isla completamente diferente, húmeda, cubierta por nubes y con unos senderos maravillosos. Uno de mis grandes lamentos en mi visita a Tenerife fue no tener más tiempo para hacer senderismo por sus montañas o bajar a sus playas.

Casita aislada en Chamorga, al lado del sendero

Con una excepción. A pesar de tener los pies hechos polvo tras mi aventura subiendo el Teide, decidí que no me iría de la isla sin visitar Roque Bermejo, tal vez la población más aislada de Tenerife. Está tan aislada que no hay ningún camino, asfaltado o no, para llegar hasta allí.

Lo único que hay es un sendero bajando por un barranco (de Chamorga o de Roque Bermejo) y una senda aún más complicada que va de Chamorga hasta el Faro de Chamorga y que desde ahí baja a Roque Bermejo. La otra opción es ir en barco y atracar en su pequeño puerto, pero tendríais que enteraros de como funciona porque yo fui a pie y no tengo información de primera mano.

Turistas recorriendo el sendero a Roque Bermejo

En esta ruta veremos ambas, porque con los pies destrozados sabía que no había fecha de regreso a la isla y es mejor aguantar el sufrimiento, si se puede, que quedarse con las ganas.

El camino empieza en Chamorga. No hay mucho sitio para aparcar, pero dado que fui en un día un poco plomizo, con nubes y llegando al final del día, tuve suerte y pude dejar el coche en el pueblo sin problema.

El camino es una prolongación de la carretera que llega al pueblo, así que no tiene mucha pérdida. Y en una bifurcación podéis elegir entre subir al faro o ir a Roque Bermejo por el barranco. La decisión es vuestra. Personalmente, aunque me parece más seguro bajar por el barranco y subir por el faro, es mucho más descansado (o eso me parece) hacerlo en sentido contrario.

Turistas volviendo de Roque Bermejo

El camino por el sendero es cómodo si llevas calzado apropiado. Todo lo cómodo que puede ser un sendero de montaña irregular sobre piedra volcánica. Pero si yo, con mis pies ampollados, pude hacerlo no tenéis excusa.

Como véis en las fotos el paisaje es más verde que el típico de Canarias. El aire del mar, cargado de humedad, no siempre puede remontar el Macizo sin condensar y forma niebla. Esta niebla humedece las rocas y la vegetación propiciando esta explosión de vida.

Cabras descansando sobre las rocas

Una de las compañías más acostumbradas en toda esta caminata es la de las cabras. Antiguamente estas cabras formaban partes de ganados comunales, pero con el abandono de esta actividad los animales están asilvestrados y viven en completa libertad. Dado el daño que suponen para el delicado ecosistema de Anaga el Cabildo insular se ha propuesto eliminarlos. No son los únicos animales asilvestrados que hay en Anaga, pero son los únicos que he visto.

 En los primeros tramos del sendero aún es posible ver alguna que otra casita, en diversos estados de conservación, que han debido ser abandonadas o servir de segundas residencias antes el abandono de las actividades que tradicionalmente daban sustento a los habitantes de esta parte del Macizo. Llegado un punto, las únicas muestras de civilización serán el propio sendero y la línea eléctrica que da servicio a Roque Bermejo.

Primera vista del Roque Bermejo desde el sendero

 El camino, a buen paso, dura unos 35 minutos hasta llegar a las conocidas como Casas Blancas, un pequeño caserío en la parte más alta de Roque Bermejo que sirve de preludio para el inicio de la bajada. Un poco más adelante encontraremos un pequeño desvío hacia la capilla de la Virgen de Candelaria, patrona de la isla (y de las islas).

Hay una historia curiosa, que ya os contaré en otro artículo más en detalle, pero esta Virgen apareció en las islas entre los restos de un naufragio y fue recogida y venerada por los guanches, para gran sorpresa de los primeros castellanos, llegados años después.

Casas Blancas (izquierda), Roque Bermejo y las primeras casas del caserío

 Desde la capilla hay buenas vistas de Roque Bermejo y del Roque Bermejo, que es una roca en el mar que da nombre al pueblo. Y desde ahí hay un camino que baja hasta las casas y el puerto

Os preguntaréis quien puede vivir aquí. La respuesta es que nadie o casi nadie. Según parece no tiene habitantes permanentes y las casas son propiedad de familias que viven en Chamorga o en San Andrés, a las puertas del macizo.

Caserío de Roque Bermejo desde el puerto.

 Una vez que decidamos continuar camino podemos hacerlo por la antigua ruta empedrada que sube desde las casas (o mejor dicho, el puerto) hasta el Faro de Chamorga. En realidad el primer tramo es volver a desandar nuestros pasos hasta  Es duro subirlo, el empedrado está en un estado mejor o peor según el tramo y tiene una pendiente fuerte.

Puerto de Roque Bermejo

El Faro, aún en funcionamiento, data del siglo XIX y es uno de los más antiguos de las Islas Canarias. Desde el puerto hasta aquí debe salvarse un desnivel de casi 240 metros. Su lente Fresnel parece ser la original, así que debe ser de las más antiguas del mundo en funcionamiento.

Subida al faro y camino empedrado

El camino muere en el faro. A partir de aquí una senda de montaña busca las cumbres. Es un camino complicado en algunos tramos, pero nada que suponga un riesgo. Hay que tener cuidado con las cabras, mucho más numerosas aquí y que en ocasiones ocupan el sendero. Como siempre, si tienen crías hay que extremar la precaución para que las madres no perciban malas intenciones.

Faro de Anaga o de Chamorga

 Llegando a la parte alta habrá un pequeño tramo de bosque de laurisilva que puede servir de refugio temporal contra el sol... o contra los vientos. Este fue mi caso. Un viento frío y húmedo, no demasiado fuerte pero muy incómodo, empezó a soplar durante mi subida y agradecía los momentos a cubierto. En los días claros hay buenas vistas de Gran Canaria desde esta parte de Tenerife. 

"Camino" al Faro. Ya os dije que se las trae

 En la parte alta, con unas vistas excelentes, se encuentra una pequeña meseta. En esta meseta se pueden encontrar un par de casas en ruinas conocidas como las Casas de Tafada. Originalmente sirvieron de granero para la finca de Las Palmas de Anaga y después pasaron a ser propiedad de la finca de la Orobada, cuyos dueños la utilizaban para vivir durante temporadas. Su última función volvió a ser la de granero y almacén antes de ser abandonado el cultivo de la zona

Desde aquí a Chamorga ya sólo queda media hora de paseo. Hay algunos miradores sobre el valle de Chamorga y sobre el pueblo, pero lo más llamativo son el Roque Pilón, cerca de las Casas de Tafada y restos de cabañas aprovechando oquedades en la roca volcánica.

El Mapa

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Combarro, el pueblo de pescadores por excelencia (Poio, Pontevedra)

domingo, 20 de diciembre de 2020

Combarro desde la Praia do Padrón

Combarro es una pequeña rareza dentro de la costa gallega. Por desgracia para nosotros muchos de los pueblos marineros perdieron sus antiguas casas de pescadores y fueron sustituidas por edificios más modernos y más sosos.

Sin embargo, en Combarro su arquitectura tradicional y su relación con el mar se han mantenido a lo largo de los siglos y sus encantadoras callejuelas y sus casitas de piedra, serpenteando sobre una enorme roca granítica, nos transportan a tiempos pasados y nos recuerdan de donde venimos.


El problema es que para tener la experiencia completa hay que madrugar. En un día normal Combarro ve como las paredes de sus calles principales se forran de aparadores y estanterías para vender souvenirs o bebidas y licores a los turistas y es mejor ir un poco antes, cuando los turistas aún no han venido y podemos ver el pueblo como es.

La foto más conocida de Combarro es desde la Praia do Padrón, desde donde se ve su fachada litoral
con sus barcas amarradas a los pilares de los hórreos. En tiempos pasados había muchas más, pero desde la construcción del puerto muchas se han llevado a los modernos pantalanes del Porto da Chousa.


Los hórreos a pie de mar son su característica distintiva de Combarro, y si cuando vayáis está la marea baja podéis apreciarlos desde el mar, simplemente paseando desde la playa hasta el antiguo muelle, que también hacía las veces de plaza mayor. Estos hórreos hablan de los tiempos en que la gente se ganaba la vida en el mar y también en tierra. Aún hoy se ven algunas nasas guardadas entre los hórreos o apiladas en el muelle, en una especie de mestizaje raras veces visto.

Los hórreos servían para almacenar patatas, cereal y otros productos, y también para secar el pescado. Los habitantes de Combarro a veces tenían fincas al otro lado del pequeño brazo de ría que los separa de Campelo. Los hórreos fueron construidos a pie de mar para que los productos de estas fincas pudieran ser transportados por barca y descargados rápidamente.

Hórreo con tornarratos

Si en el vídeo o en las fotos os llama la atención la existencia plataformas encima de los pilares, deciros que se llaman tornarratos (vuelcarratones) y sirven para que los roedores no puedan entrar puedan entrar en el hórreo y llegar a los alimentos allí almacenados.

Hoy día muchos hórreos sirven de almacén para bares y restaurantes, donde guardan parte de sus enseres o de sus bebidas. No es raro ver cómo un empleado abre un hórreo y saca una caja de latas de refresco o una bobina de papel.



La calle más bulliciosa de Combarro es una que ni siquiera consta en Google Maps. Es una estrecha callejuela que discurre paralela al mar, que le da nombre y que une el muelle (O Peirao) con la Praza da Chousa, que recibe su nombre de la playa sobre la que fue construida. Al lado de esta plaza se encuentra el moderno puerto, mitad pesquero, mitad deportivo. Es el mayor de los varios de Poio y uno de los más nuevos de Galicia.

Volviendo al pueblo antiguo y subiendo un poco hay calles más tranquilas, con varios cruceiros, escenificaciones de la Crucifixión de Cristo. Los cruceiros normalmente se construían en cruces de caminos en Galicia, para mostrar devoción o arrepentimiento ante un pecado. En Combarro hay varios, generalmente orientando el Cristo hacia el mar y la Virgen hacia tierra. Generalmente, pero con una excepción, puesto que la Virgen de ese cruceiro es la Virxe do Carme (Virgen del Carmen), la patrona de los marineros.

Un cruceiro en Combarro

En esta parte se ven casas más grandes, con buenos soportales para protegerse de la lluvia y con solainas, esas galerías tan típicas de las casas gallegas.

En el suelo aún es posible ver la roca granítica sobre la que se edificó el pueblo, para aprovechar un terreno que no era cultivable y maximizar el escaso espacio útil entre el mar y la montaña.

Sirva como ejemplo de esto el hecho de que los hórreos se construyeron entre las casas. Normalmente se construían fuera de los núcleos urbanos y hay complejos muy interesantes en el noroeste peninsular como los de Pedre y Figueira en Cerdedo-Cotobade o los de Soajo y Lindoso en Portugal.

Casa con solaina

Casi cualquier calle de Combarro lleva a callejones que conducen a la ría, siendo uno de las poblaciones más abiertas al mar que conozco. Es un lujo que su trama urbana y su arquitectura se hayan conservado y que aún no haya perdido totalmente ese amor por el mar y por su tradición.

Pero hoy en día Combarro vive del turismo, como ya dijimos. Eso ha servido para que numerosos restaurantes, taperías y bares hayan restaurado inmuebles que de otra forma se hubiesen perdido. Hay numerosos ejemplos de casas en el casco urbano que se mantienen en pie por el buen oficio de los canteros que los levantaron.

Nasas recicladas como barandilla

Ojalá encuentren compradores que las restauren y mantengan en pie, porque todo el pueblo está lleno
de rincones con encanto y es de lo que depende en buena medida la prosperidad de sus gentes.

Para finalizar os dejo un vídeo corto, de unos dos minutos y medio, sobre Combarro.

Albarracín (Teruel, Aragón): Tal vez el pueblo más bonito de España

viernes, 12 de junio de 2020


En toda lista de Pueblos Más Bonitos de España aparece, y nunca en uno de los últimos lugares. Albarracín es, para muchos, el pueblo más bonito de España y con toda la razón.

Albarracín está situado en un lugar muy particular de la península ibérica ya que desde su término municipal los ríos pueden verter en el Mediterráneo o el Atlántico. De hecho, el Tajo nace muy cerca de Albarracín, donde comienza su periplo hasta desembocar en Lisboa, casi mil kilómetros después.


Pero aparte de estas curiosidades geográficas, Albarracín brilla con luz propia gracias a su casco antiguo y a su muralla, en un espectacular estado de conservación y sin dar la impresión de estar recorriendo un parque temático como ocurre en otras zonas. Albarracín te transporta a la Edad Media más que ningún otro lugar que conozca, ya que sus edificios siguen manteniendo ese aspecto irregular y artesanal que en otros lugares se ha perdido, con paredes trazadas con escuadra y cartabón y losas de piedra perfectamente lisas y brillantes. Además, la coloración rojiza del rodeno le da una apariencia estética muy particular que contribuye a aumentar esa sensación.


Lo fácil hubiera sido "modernizar" el aspecto del pueblo, como ha pasado en otros lugares, pero en Albarracín comprendieron que sería un error porque la gracia (y la prosperidad) de la villa dependen de esta identidad.

A mí me tocó visitar Albarracín en un día de lluvia. A pesar de lo que pueda parecer lo agradezco, a pesar de la incomodidad de cargar con el paraguas. La lluvia le daba un aspecto más único si cabe. Ver esa luz filtrada en las estrechísimas calles que van desde la Plaza Mayor hasta la Puerta de la muralla es una de las estampas más bonitas que puedo imaginar.


Albarracín tiene su origen en la tribu celta de los lobetanos y fue habitada también por romanos y visigodos. Pero su época de mayor esplendor llegó durante la Edad Media. A la caída del Califato de Córdoba los gobernadores de la zona, los Banu Razin, a los que la población debe su nombre, consiguieron la independencia. Durante alrededor de un siglo la pequeña Taifa de Albarracín sobrevivió entre reinos cristianos de Castilla, Aragón y Navarra y las poderosas taifas de Toledo, Valencia y Zaragoza. Finalmente un gobernador de Valencia fue el que derrocó al último rey albarracinense.

Curiosamente pasó a manos cristianas por cesión y no por conquista, ya que el último señor islámico, el Rey de  se la entregó al señor de Estella como pago por los servicios prestados en su lucha contra los Almohades. Así que Albarracín tuvo un segundo período de independencia durante la época cristiana, pero bajo posesión de un vasallo del rey de Navarra.

 

Las murallas fueron entonces ampliadas para llegar a lo alto de la ladera en que se asienta el pueblo, alcanzando la torre de vigilancia que ya estaba allí construida. Pero esta mejora defensiva no evitó que la ciudad cayese en manos aragonesas tras su conquista definitiva por parte de Pedro IV de Aragón. Los fueros que tenía entonces Albarracín pervivieron hasta su abolición parcial por Felipe II y su abolición total con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V. De hecho, buena parte de la historia de Albarracín es la de la lucha por proteger sus fueros y parte de su decadencia se debe a haber perdido esta lucha: Felipe II creó el obispado de Segorbe para minar al de Albarracín y con el tiempo ese fue uno de los factores de su declive.


Siguió sufriendo la ciudad en la Guerra de la Independencia, ya durante el siglo XIX, cuando fue sometida a sitio y bombardeada por las tropas napoleónicas. Prácticamente toda la industria de la ciudad, basada en molinos, talleres textiles y fundiciones, fue destruída. Quedar en la zona rebelde durante las Guerras Carlistas acentuó la crisis que ya se venía sufriendo desde tiempos de Felipe II.

Albarracín, dentro del proceso de conservación histórica que se inició en el siglo XX, fue elegido Monumento Nacional en 1961 y es actualmente candidata a ser Patrimonio de la Humanidad.

 

El mapa

Ruta Combinada
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Tenerife (II): Masca, el pueblo más bonito de Tenerife

domingo, 5 de abril de 2020

 
 Masca adapta sus calles a las laderas del Macizo de Teno

España tiene muchos lugares mágicos. Hay pueblos hermosos y entornos espectaculares. Y en unas pocas raras ocasiones hay pueblos hermosos en entornos espectaculares, que no dejan indiferente a nadie, como Castellfollit de la Roca o Riglos.

Y en mi último viaje fui a un lugar que por derecho propio pertenece a este selecto club: Masca, en Tenerife.

Carretera de acceso desde Santiago del Teide
 
Masca está en un escarpado barranco que la erosión fue creando en lo que un día fue una cadena de volcanes, el macizo de Teno. Esta zona de Tenerife es muy verde ya que la niebla que procede del mar aporta humedad a la vegetación de la zona, que sin ser tan exhuberante como la de Anaga, en el noreste de la isla, llena de vida y color las laderas y barrancos.

No he encontrado gran cosa acerca de la historia de Masca, pero de lo que he entendido debió ser habitada en tiempos previos a la conquista castellana, en los que perteneció al Menceyato de Daute. A pesar del difícil acceso y de las escasas tierras planas de la zona su fertilidad y la humedad la convertían en tierra codiciada.

Roque Catano

Masca, además de por sus paisajes, es famosa por ser uno de los pueblos donde la arquitectura tradicional isleña se conserva mejor, lo que tiene gracia porque los edificios son relativamente recientes. En algún caso tienen unos pocos años ya que hubo un fuerte incendio en 2007 que arrasó parte del caserío y sus alrededores. Viendo las fotos cualquiera lo diría.

En cualquier caso, las restauraciones de los últimos años han cambiado bastante la fisonomía del caserío y el gobierno canario afirma que se han perdido muchos de sus valores.

Plaza de la Ermita

Lo normal es aparcar en la carretera que va de Buenavista a Santiago del Teide por Masca. Hay unas cuantas plazas de aparcamiento y desde allí mismo hay muy buenas vistas de la población. Recomiendo no dejar nada a la vista en el coche. Los restos de cristales en el párking y los muchos carteles situados en el pueblo alertando de la presencia de carteristas hacen suponer que hay un problema con los robos.

El gran atractivo de Masca, además de su precioso casco urbano, es su barranco. En el momento de mi visita el Barranco de Masca llevaba más de un año cerrado por obras de acondicionamiento. En el momento de escribir esto, sigue cerrado y se supone que abre hacia verano de 2020, pero la fecha se ha modificado varias veces.

 
 Masca está dividido en barrios

El abandono de los caminos que bajaban el barranco lo hizo peligroso y tras un buen número de accidentes, en algún caso con víctimas mortales, el ayuntamiento de Buenavista del Norte decidió cerrarlo al público e iniciar obras que habrían de terminarse en seis meses. Dos años después continuaba cerrado.

Algunos de estos accidentes fueron por una inconsciencia temeraria. Veréis, cuando hay un barranco tan escarpado la lluvia cae por esas laderas y no penetra apenas en la tierra. Al ser el ángulo tan fuerte esa agua cae a toda velocidad, se acumula y llena el barranco enseguida con una gran cantidad de agua. Pues alguno de estos inconscientes se metieron ahí en días en que el barranco estaba cerrado por esta clase de riesgos y tuvieron que ser rescatados.

Masca desde la carretera a Buenavista del Norte

Existe la leyenda de que en la playa al fondo del barranco amarraban barcos piratas para descansar, pero me parece improbable que llegasen hasta allí sin ser vistos y estando relativamente cerca de Garachico, que en aquellos tiempos era el principal puerto de la isla

Masca es Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.

El Mapa
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