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Tenerife (I): El Teide, cómo subir y bajar del techo de España

lunes, 30 de marzo de 2020


 Roque Cinchado con el Teide al fondo

Una de las actividades más populares cuando uno visita Tenerife es visitar el Teide. El Parque Nacional del Teide es uno de los más visitados del mundo, con más de cuatro millones de visitas anuales.

Subir a la cumbre es una actividad para unos 200 privilegiados diarios que han solicitado permiso para subir. Hay plazas adicionales para quienes suben con guía (a pie) y para aquellos que duermen en el refugio Altavista (hay que solicitar plaza con antelación). Para el resto, suban en el Teleférico del Teide o lo hagan a pie por cuenta propia, su ascensión se termina en La Rambleta, a algo menos de 200 metros de altitud por debajo de la cumbre y a unos 700 metros de esta.

Las Cañadas del Teide

¿Cómo prepararse para la subida?

Hay que tener en cuenta una serie de cosas a la hora de subir. Aunque no sea exactamente alpinismo es una actividad física muy exigente. No es para todos los públicos y mujeres embarazadas, gente con sobrepeso o con problemas cardiovasculares o pulmonares no deberían ni plantearse la aventura. Es importante que hagáis kilómetros en las semanas previas en alguna montañita de vuestro entorno y trabajéis un poco los gemelos ya que van a sufrir, sobre todo en la bajada.

La altitud puede jugar una mala pasada. El sendero empieza a más de 2300 metros de altitud. Eso significa que la cantidad de oxígeno disponible es menor que en nuestros lugares de residencia, y va a ir disminuyendo con cada metro de ascenso. Cada esfuerzo va a ser más fatigoso que en vuestro entorno habitual.

Sendero 39

Yo, por ejemplo, hago casi toda mi vida cerca del nivel del mar y lo noté mucho, hasta el punto que mi primer intento se terminó antes de empezar. Dormir bien la noche anterior y el ibuprofeno tomado con un poco de antelación pueden ayudar a prevenirlo pero si os da mal de altura lo mejor es descansar e iniciar el descenso si véis que no se pasan los síntomas.

Lo primero es equiparse adecuadamente. El terreno no es ni mucho menos regular, y cuando cruzas las coladas tus pies van a sufrir una pequeña tortura incluso si tienes costumbre de caminar. Es importante contar con calzado adecuado y si es posible que proteja el tobillo contra torceduras. También es bueno contar con calcetines cómodos y tal vez algo de vaselina que te proteja contra ampollas.

 
Tajinastes en el aparcamiento de Tabonal Negro

Hay que llevar abrigo. A pesar de que en la base puedan rondarse los 30 grados, al ascender y llegar a las cercanías de la cumbre normalmente va a estar por debajo de los 10, e incluso de los cero. Comprobad en internet la temperatura de la cumbre. No llevéis abrigos pesados (salvo si vais en teleférico) porque cada gramo extra que llevéis va a ser una losa en determinados momentos.

Eso aplica también para todo lo que queráis llevar, como la cámara de fotos. Subí con una réflex y aunque estoy feliz de haberlo hecho posiblemente no repetiría la experiencia.¡Qué coño! No lo haría.

Zona de Montaña Blanca, antes de que se ponga duro el asunto

Hay que llevar comida y bebida. Puede parecer una tontería pero llevé más de lo que pensaba que iba a necesitar y bajé sin nada de ello. En mi caso dos litros de agua y media docena de barritas de cereales. Si os quedáis cortos siempre podéis comprar algo en las máquinas expendedoras del refugio Altavista. Eso sí, a precio de zona turística en Londres. Tampoco es mala idea llevar una botella extra para dejar en el coche y darle un buen trago antes de empezar el paseo. Y otro al volver. Os hará falta.

Esos pedruscos son los Huevos del Teide.

¿Dónde aparcar el coche?

Tal vez parezca una pregunta tonta, pero pensad por un momento en que váis a dejar un coche sin vigilancia en un lugar lejos de todo. Salvo si subís y bajáis el mismo día, que entonces es muy posible que haya gente en todo momento en el aparcamiento, vuestro coche de alquiler (y vuestra fianza) se quedan a merced de cualquier caco que pueda pasar.

Por eso la opción preferida de quienes duermen arriba es aparcar el coche en el teleférico. Ese aparcamiento queda cerrado con barrera y apartado de la carretera y es menos atractivo que otros que están situados al lado mismo de la calzada.

Se acabó la buena vida. Dejamos Montaña Blanca y empieza lo duro

El problema es que a la subida al Teide hay que añadirle como 4 kilómetros más por el sendero 39, que empieza (más o menos) a la altura del edificio del teleférico, al otro lado de la carretera.

Si subís el mismo día podéis probar suerte con el aparcamiento de Montaña Blanca, donde empieza el sendero o, si no hay mucha suerte, en el de Tabonal Negro, que está a 700 metros de Montaña Blanca en dirección al Teleférico. El sendero 39 une estos dos aparcamientos (bueno, más o menos... hay que hacer un pequeño tramo por la carretera).

Estancias de los ingleses. Último refugio natural

Subiendo

Y empezamos el ascenso, siguiendo el sendero 7, que empieza en el aparcamiento de Montaña Blanca. El primer tramo, de algo más de 4,5 kilómetros te lleva por una pista para todoterrenos que transcurre entre piedra pómez y con vistas a la parte norte de la isla. Desde ahí se puede ver el Valle de la Orotava y la ¿población? de Cañadas del Teide (ignoro si hay población permanente o si sólo son establecimientos de hostelería).

El camino está cerca de su final cuando llegas a los Huevos del Teide, que son unas bolas de lava que adelantaron a sus propias coladas y que fueron ganando masa al rodar sobre capas de lava más fría. La gravedad las hizo rodar mucho más abajo del campo de lava del que proceden.

 
Saliendo del Refugio Altavista

Este tramo se puede hacer a buen paso hasta que termina esta pista, pero sin forzar. Ahí es donde empieza lo duro. Si te arrepientes y piensas en dar la vuelta, o si vas sobrado de fuerzas, el mirador de Montaña Blanca está a unos cientos de metros, más o menos a tu misma cota.


Desde el final de este camino hasta el refugio Altavista hay poco más de 2,5 kms pero salvas un desnivel de más de 500 metros. El terreno parece malo al principio, pero empeora notablemente cuando se llega a las coladas de lava negra de las erupciones más recientes. Todo este tramo hay que hacerlo con calma y sin forzar si tu forma no es la adecuada. Cada esfuerzo extra que se haga por aquí se pagará más adelante, así que fuérzate a ser paciente aunque algunos senderistas más acostumbrados a la alta montaña te pasen como aviones. No es una carrera. Lo importante es llegar.

El sendero 7 entre las coladas más recientes 

Cuando llegues a las Estancias de los Ingleses estarás rondando los 3000 metros de altura. Si vas hasta la cumbre ya "sólo" quedan 718 metros de desnivel por salvar. En este punto estás a la mitad de tu ascensión.

Este es un punto interesante. Aquí era donde acampaban aquellos que se aventuraban a subir hasta la cumbre antes de la construcción del refugio (¡y del sendero!), para hacer noche antes de emprender la última etapa. Si a mí me pareció durillo subir, lo de esta gente está en una categoría completamente diferente.


Unos minutos más arriba encontrarás el refugio. Es un buen lugar para descansar y recuperar algunas fuerzas antes de encarar la parte final del ascenso. Desde aquí a La Rambleta hay unos dos kilómetros de camino por coladas de lava tremendamente incómodas. Si tienes billete de bajada en el Teleférico y ves que no vas a llegar a tiempo (ojo que cierra temprano) y andas justo de fuerzas es un buen momento para plantearse abandonar. O si se te va a hacer de noche para la bajada.

Violeta del Teide

No abandoné. Seguí subiendo y odiando cada paso. El caso es que pensaba que el Teleférico cerraba más tarde y para cuando me enteré de que no llegaría a tiempo ya no tenía humor para abandonar. No había pasado ese infierno para nada y seguí subiendo.

En este punto ya te lo tomas con calma: sabes que vas a tener que bajar a pie y lo único que deseas es llegar. Paras, pero no te sientas. Das unos cuantos pasos, sigues, aguantas lo que puedes y vuelves a parar. Y te animas a ti mismo para continuar, porque el camino es duro.

Y todavía quedaba esto por subir

Una de las pequeñas recompensas de la ascensión es la Violeta del Teide. Cuando la ves por primera vez te sorprende que una flor tan bonita esté a esa altitud. Y después te enteras de que está en un grave peligro de extinción y que sólo es visible a finales de la primavera. Tuve la suerte de ir en el momento apropiado.

A estas alturas ya odiaba mi cámara. Tanto es así que entre el Refugio Altavista y La Rambleta casi no tengo fotos. Ese el momento en que subes por voluntad, porque el cuerpo sólo quiere pararse y descansar

 
 Llegando a La Rambleta
Para mucha gente, La Rambleta es el final del trayecto. Para otros, los afortunados que cuentan con permiso o van fuera de horas porque han pasado la noche en el Refugio, quedan todavía unos escalones para ascender a la cumbre. Algo más de medio kilómetro.

Para los que van sin permiso pero aún tienen fuerzas hay otros destinos alternativos, como el Pico Viejo, cuyo acceso todavía está permitido. Un año de estos lo haré.

El mapa... bueno, lamentablemente Google no tiene en su base de datos cómo ir desde el párking del Teleférico hasta el Pico del Teide yendo por el sendero 39, así que os añado la ruta de Wikiloc para llegar.

No recomiendo en absoluto meterse por la carretera. Aunque la gente en general es prudente se trata de una carretera sin arcén de ninguna clase y ninguna escapatoria, con tramos de poca visibilidad. Mala combinación si a eso le sumamos turistas con poca habilidad al volante, conduciendo por un lugar que no conocen, en un coche que no es el suyo y distraídos por el paisaje

El Mapa
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Fuerteventura (III): Cofete y la Península de Jandía

domingo, 5 de noviembre de 2017

Dunas de Jandía
Dunas de Jandía


Subida a la Degollada de la Oveja
Subida a la Degollada de la Oveja


Cofete desde la Degollada de la Oveja
Cofete desde la Degollada de la Oveja


Villa Winter
Villa Winter


Playa de Cofete (Fuerteventura, Islas Canarias)
Playa de Cofete


Playa de Cofete (Fuerteventura, Islas Canarias)
Playa de Cofete


Barranco de la Oveja (Fuerteventura, Islas Canarias)
Barranco de la Oveja


El Puertito de Jandía (Fuerteventura, Islas Canarias)
El Puertito de Jandía


El Faro de Jandía (Fuerteventura, Islas Canarias)
El Faro de Jandía



Poca gente sabe que Fuerteventura es en realidad la fusión de dos antiguas islas volcánicas. Tirando de Google Maps en su vista satelital se puede ver perfectamente.

Por un lado, el cuerpo principal de la isla se ve como una mancha marrón, al norte y una mancha más clara, las Dunas de Jandía, la separan del sur de la isla, la península de Jandía. Estas dunas son el resultado del aporte de arena por parte del viento durante millones de años, en muchos de los cuales la línea de costa era muy diferente y el nivel del océano mucho más bajo.

La Península de Jandía sorprende por su aridez. Creo que no he visto ningún lugar más pelado en toda mi vida, donde apenas es posible ver algún arbusto. Jandía es una península bastante grande y aunque parezca mentira, hubo una época en que fue la propiedad de una sóla persona, a principios del siglo pasado.

Esta persona trató de explotar económicamente su propiedad e incluso llevó a algunos colonos, que fundaron el pueblo de Cofete. Este fué el origen de las cabras que sobreviven aquí y allí, ramoneando lo que pueden, ajenas a los muchos turistas que se acercan a estas tierras.

¿Qué puede atraer a tantos turistas a un lugar como el descrito? Pues la magnificiencia de la Playa de Cofete, una de las más famosas de todo el archipiélago canario y también los paisajes de esta zona, casi extraterrestres. Para que os hagáis una idea en las dunas de Jandía se ambientó la Corelia de Star Wars, para el spin off de Han Solo.

Morro Jable, el enclave turístico más importante del sur de Fuerteventura es el punto de partida de una pista de tierra que lleva tanto a Cofete como al Faro de Punta Jandía. Esta carretera soporta bastante tráfico, lo que hace que su superficie se degrade mucho. Esto quiere decir que dependiendo del momento del año os podéis encontrar con una pista transitable o una pista peligrosa, donde habrá que conducir con mucho cuidado.

Tened en cuenta que los coches de alquiler, en teoría, no pueden circular por aquí. Algunas compañías lo prohíben específicamente y los seguros no cubren los desperfectos. Así que si decidís correr el riesgo tened mucho cuidado para no llevaros un susto en forma de penalización.

La pista está muy bien señalizada y sólo recuerdo una bifurcación, así que no hay muchas posibilidades de perderse. Si en esta bifurcción tomáis la ruta de la derecha estaréis yendo hacia Cofete, siguiendo por un camino que sube poco a poco el macizo que separa la costa occidental de la isla del interior de la misma. Cuando llegas al punto más elevado del camino te encuentras un pequeño mirador conocido como La Degollada de la Oveja y que cuenta con un panorama espectacular sobre la playa. Os aseguro que la foto no le hace justicia.

Imaginad una interminable lengua de arena, que casi se pierde en el horizonte, y enclavada al fondo de un enorme acantilado, mientras un mar turquesa barre la arena. Si antes mencionaba que en las dunas se rodó una película de Star Wars, en Cofete se rodó la escena de Exodus donde los israelíes cruzan el Mar Rojo tras abrirse las aguas.

Bajando a la playa la pista va empeorando poco a poco y en su tramo final hay que tener bastante cuidado, sobre todo donde estaba el antiguo pueblo de Cofete, hoy reconvertido en una serie de restaurantes y chiringuitos para atender a los visitantes de la playa. Sobre ellos, a lo lejos, Villa Winter preside la playa.

Existe la leyenda de que Cofete era santuario nazi y que durante la guerra los submarinos alemanes hacían escala para abastecerse y visitar a los propietarios de la Villa. Aunque es cierto que Winter era alemán también es cierto que esta villa, hoy abandonada, se construyó años después del final de la guerra. Hay rumores de que en Jandía algunos altos cargos nazis se refugiaron tras la guerra y trataron de ganarse la vida. Si lo consiguieron viviendo de lo que daba la tierra hay que reconocerles el mérito.

El coche se aparca en una explanada al borde mismo de la arena, así que cuidado con las zonas donde esta se encuentra suelta porque puede ser un problema a la hora de mover el coche. No os metáis en un lío por no caminar dos metros más. Al lado del aparcamiento se encuentra el cementerio del pueblo, invadido por la arena de la playa.

Cofete es una playa muy ventosa y con un mar muy traicionero. No es el primero que desaparece engullido por una ola en un día aparentemente tranquilo. Al ser tan amplia y tan aislada no es difícil encontrar un sitio donde poner la toalla sin tener a gente cerca. Además muchos de los visitantes van simplemente a verla, con lo cual no van a bañarse.

Desde aquí podemos plantearnos ir hacia el norte o hacia el sur, para visitar El Islote (5 kms) o el Roque del Moro (a unos 2,5 kms) respectivamente, aunque yo no lo hice.

Desandando el camino hasta la bifurcación nos dirigimos ahora hacia Punta Jandía. El camino merece la pena más que el destino, un pequeño faro en el extremo de la isla sin mucho para ver, más allá de la curiosidad geográfica y de visitar un pequeño pueblo marinero de arquitectura tradicional canaria y sin calles pavimentadas y que se conoce como El Puertito de Jandía.

El paisaje aquí recuerda un poco a Los Cuchillos de Vigán, con un montón de tierra totalmente estéril donde muy pocas plantas consiguen prosperar. A pesar de ello es un paisaje que te marca, magnífico y realmente disfrutable.

El Mapa
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Fuerteventura (II): El Faro de la Entallada

miércoles, 30 de agosto de 2017

El Faro de la Entallada
El Faro de la Entallada


Los Cuchillos de Vigán
Los Cuchillos de Vigán


Mirador del Faro de la Entallada
Mirador del Faro de la Entallada


El Faro de la Entallada
El Faro de la Entallada


Ferry desde el mirador
Ferry desde el mirador


Las islas se definen sobre todo por sus costas y las Islas Canarias especialmente. Canarias posee alguno de los faros más emblemáticos de España, como el de Maspalomas en Gran Canaria, que es el más meridional de todos ellos o el Faro de la Entallada, en Fuerteventura.

En tiempos la vida del farero era solitaria. Los faros se construían con dependencias para que estos profesionales viviesen en su lugar de trabajo. Al estar muchos de ellos en lugares poco accesibles o muy aislados y la imposibilidad de automatizarlos era necesario disponer de personal en el faro de forma continua.

El Faro de la Entallada fue el último de los faros construidos en las Islas Canarias que disponía de viviendas. Aquellos que vivieron aquí disfrutaban de la visión de en un entorno incomparable, con unas montañas áridas y espectaculares a un lado y la inmensidad del Atlántico en frente.

Visto desde aquí el océano parece infinito, pero en realidad no lo es tanto, ya que a alrededor de cien kilómetros se encuentra la costa africana, muy cerca de la localidad marroquí de Tarfaya.

Aunque la distancia parece corta la costa africana no se puede ver desde aquí, a unos 200 metros de altura. Habría que elevarse muchos metros para poder tener visión directa del continente, aunque no dudo que muchos de los visitantes habrán pasado un buen rato intentándolo (y alguno se habrá ido convencido de haberla visto).

A pesar de lo imposible que es ver África se ha instalado una pequeña pasarela que termina en un mirador sobre el acantilado, desde donde se pueden ver tanto los barcos que pasan frente a la costa, uniendo Fuerteventura con Gran Canaria y Tenerife, como la costa adyacente a los Cuchillos de Vigán.

Ese es el nombre con el que se conocen las montañas que se encuentran inmediatamente al norte del Faro, y están declaradas como Monumento natural. A pesar de su aspecto su origen es relativamente reciente y volcánico, siendo su mayor altitud la Montaña de Vigán.

Este parque natural es uno de los espacios protegidos de Fuerteventura que menos visitantes reciben, al ser su interior casi inaccesible, salvo por pistas de tierra y por estar en una zona relativamente apartada de la isla. Aunque parece un área totalmente yerma algunas plantas y animales, entre ellos varios endemismos, tienen su hogar en sus laderas.
 

El Mapa
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Gran Canaria (y III): Barranco de Guayadeque (Gran Canaria, España)

domingo, 22 de junio de 2014

Iglesia de Agüimes
Iglesia de Agüimes


El barranco de Guayadeque
El barranco de Guayadeque


Trogloditas
Casas cueva de Guayadeque


Cuerpo y alma
Capilla y restaurante


Paredes
Desfiladero


El final del camino
Fin de la carretera


Capilla de San Juan
Capilla de San Juan


El Barranco (Gran Canaria, España)
Capilla de San Juan
Cuando planeé ir a Gran Canaria no me planteaba visitar Agüimes, hasta que un par de amigos me hablaron del barranco de Guayadeque y además vi en la zona de Maspalomas un hotel cuyo edificio se basaba parcialmente en esta iglesia. Así que cambié mis planes de visitar el mercado de Teror para ir a descubrir Agüimes y Guayadeque. Las fotos no quedaron muy bien porque la luz era bastante fea, pero creo que merece la pena enseñarlas para que sepáis un poco como es el sitio.

El barranco de Guayadeque, por cuyo fondo discurre una carretera que permite visitar todas sus poblaciones, es límite entre los municipios canarios de Ingenio y Agüimes, en la parte occidental de la isla y se trata de uno de los barrancos más grandes de Gran Canaria y tiene un gran valor ecológico ya que es hogar de diversos endemismos tanto a nivel de fauna como de flora, si bien se han plantado bastantes eucaliptos. También hay restos arqueológicos, como corresponde a una zona que estuvo habitada desde antes de la llegada de los europeos.

Uno de los atractivos son las famosas casas-cueva de Guayadeque. No hay tantas casas cueva como me gustaría, pero algunas pueden ser visitadas y la verdad es que merece la pena hacerlo. Eso sí, a mi me daría yuyu vivir en ellas porque me da la impresión de que esas laderas pueden venirse abajo en cualquier momento... los que venimos de zonas con mucho granito vemos estas paredes de tierra con bastante desconfianza.

Es notable la capacidad de adaptación que han tenido los isleños a un entorno tan caótico como el que han heredado. Cada lugar de la isla es diferente de los otros y eso te da la posibilidad de ver las diferentes soluciones que se han adoptado en cada lugar para poder establecerse en él.

Volviendo a Guayadeque, en Cueva Bermeja, el primer núcleo poblacional vi algo que me pareció gracioso: una iglesia tallada en la roca al lado de un restaurante excavado en la misma roca del que me han hablado MUY bien. De esta forma el visitante de Guayadeque tiene la opción de ser cuidado en alma y cuerpo en un mismo sitio. ¿No os parece genial?

Ahora en serio, lo interesante del sitio es ver, además de las casas cueva, la iglesia y el restaurante que están excavados en la roca del barranco. Aunque ya había visto alguna capilla troglodita antes, lo del restaurante sí que era nuevo para mi. Aún no había ido a Valdevimbre (León).

A medida que recorremos la carretera que sigue el Barranco de Guayadeque, la inmensidad de las paredes que lo forman se hace más y más abrumadora. Uno se siente como una hormiga en este terreno tan magnífico y abrupto. Lo que parecían unos riscos escarpados un par de kilómetros antes se quedan en nada al lado de estos, mucho más altos.

Como ya había dicho antes, el interior de Gran Canaria, con paisajes como este, es un espectáculo que hay que disfrutar. Los que van a Gran Canaria para no moverse de la playa no tienen ni idea de lo que se están perdiendo.

Hay una razón por la cual estos paisajes son como son: hace un par de millones de años esta isla era un enorme estratovolcán de cinco mil metros de altura que colapsó. Gran Canaria no es otra cosa que un enorme montón de escombro volcánico, lo que explica en parte su espectacular y variada geología y paisaje.

La subida hasta el final de la carretera que atraviesa Guayadeque aún me reservaba una última sorpresa: esta vista tan espectacular donde la carretera por la que llegué hasta este lugar se veía así de pequeñita.

Al lado de esta vista hay otro restaurante (estaba cerrado cuando fui, pero creo que estaban preparando la reapertura) y una capillita del siglo XIX, la de San Juan Bautista. Este lugar donde termina la carretera se llama Montaña de las Tierra y hay otro restaurante, aunque de este no tengo referencias.


El Mapa

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Portugal y Andalucía (V): De Cádiz a Ronda

sábado, 9 de enero de 2010

Faro de Trafalgar (Barbate, Cádiz)
Faro de Trafalgar


Acantilado de la Breña (Barbate, Cádiz)
Acantilado de la Breña


Playa de Barbate (Cádiz, España)
Playa de Barbate


Playa de Zahara de los Atunes (Barbate, Cádiz)
Playa de Zahara de los Atunes


Duna de Bolonia (Tarifa, Cádiz)
Duna de Bolonia (Tarifa, Cádiz)


Kitesurf (Tarifa, Cádiz)
Kitesurf (Tarifa, Cádiz)


El fin de Europa (Tarifa, Cádiz)
Isla de las Palomas, Tarifa


El Rif (Marruecos)
El Rif (Marruecos)


El Estrecho de Gibraltar (Tarifa, España)
Estrecho de Gibraltar


El Peñón de Gibraltar (La Línea, España)
El Peñón de Gibraltar


Mezquita del Rey Fahd bin Abdulaziz al-Saud (Gibraltar)
El Peñón de Gibraltar


El Tajo de Ronda (Málaga, España)
Tajo de Ronda


Mirador de Ronda (Málaga)
Mirador de Ronda


Ronda, Málaga
Puente Nuevo, Ronda
La etapa de hoy es bastante curiosa, ya que vamos a recorrer la parte más meridional de la península y a ver territorio perteneciente a tres países y dos continentes distintos. Veremos playa y montaña, un mar, un océano... y hasta una isla. Y barrancos, menudos barrancos.

Tras haber visitado Cádiz, seguiremos la costa hacia Barbate. Hay muchos pueblos con gran fama de tener hermosas playas, pero muchos de ellos son terribles decepciones, como Conil y su Cala del Aceite.

Pero las decepciones terminan aquí y comienza un tramo de costa de los que se te quedan en la memoria, empezando por el histórico Cabo de Trafalgar y su playa. Como dijimos en la ruta anterior, es común ver pinares litorales en Andalucía que se han utilizado para fijar las dunas y que no invadan los campos de cultivo. A partir de aquí veremos varios.

Para que veáis la utilidad de estos pinares, hay una carretera por esta zona que a veces está cortada porque queda sepultada por las dunas. Actualmente no se puede detener su avance porque la ley no lo permite, así que esa duna no va a ser fijada y eso nos permite ver el increíble poder que son capaces de frenar estas plantaciones.

La famosa playa de Los Caños de Meca, un poco antes de Barbate, es nuestra siguiente parada. Debe su nombre a los chorros de agua que se filtran desde el acantilado cuando llueve, que son una especie de tuberías que se han ido formando con las escorrentías a lo largo de eones.

Y si queréis subir al acantilado, el Acantilado de la Breña puede ser visitado porque el pinar está surcado por innumerables senderos y hasta hay una pista forestal bastante ancha que sale desde antes de Barbate. En mi caso aparqué en una pequeña entrada de la carretera que va de los Caños a Barbate y desde ahí veinte minutos de pateo hasta la torre de vigía que está en el punto de mayor altitud, a unos 100 metros sobre el nivel del mar.

También merecen la pena las playas de Barbate y de Zahara de los Atunes, amplias, luminosas y en un entorno absolutamente precioso.

Zahara merece una pequeña mención, porque se ha dedicado a la pesca de los atunes desde que hay registros. Y los primeros registros en esta zona hacen mención a los fenicios. Eso son muchos atunes pescados

Un poco más adelante está una auténtica maravilla de la naturaleza como la Playa de Bolonia, un poco más adelante si seguimos por la N-340. Hay que tomar un desvío para sortear la pequeña sierra litoral y que nos sirve para apreciar la belleza de su entorno (no es tan impresionante como el norte de España, por ejemplo, pero tiene una magnificiencia distinta, mucho más minimalista).

La playa de Bolonia es famosa por su duna: sale de la playa y remonta una colina, luchando contra un pequeño pinar que la controla. Es muy curioso ver algunos pinos muertos surgiendo como fantasmas de entre las arenas.

Además, desde la cima de la duna hay una gran vista de la playa y en la parte media de la misma están las ruinas del asentamiento romano de Baelo Claudia y al fondo, una zona nudista.

Desde aquí a Tarifa ya nos queda poco, aunque aún podemos desviarnos a sitios como Punta Paloma. Tarifa es una de las grandes mecas del surf de Europa, junto con algunas playas portuguesas y hasta aquí peregrinan miles de practicantes de los deportes marítimos desde todos los puntos de Europa.

Aquí podemos encontrar el castillo que defendió Guzmán, el Bueno, que prefirió sacrificar a su propio hijo antes que rendir la plaza que estaba a su cargo, y también la Isla de las Palomas, que pasa por ser el punto más meridional de la Europa continental. El paso a esta isla está prohibido porque es zona de nidificación de aves. Me parece un poco absurdo ya que ha sido cantera y cuartel y las aves no han dejado de acudir, y en todo caso con proteger los nidos en la época de cría (para evitar ataques de las aves) sería suficiente.

Saliendo de Tarifa hacia Algeciras empezamos a remontar las montañas que rodean el pueblo y sobre las que se han situado infinidad de molinos de generación eléctrica para aprovechar el viento que sopla constantemente aquí. Es como visitar un museo temático acerca de la energía eólica, puesto que hay molinos de modelos realmente antiguos.

Cuando casi hemos llegado a la parte alta de la carretera podemos hacer una parada en un mirador situado a mano derecha según subimos, y que nos da una estupenda perspectiva del Estrecho y de las Montañas del Rif, situadas al otro del lugar donde Mediterráneo y Atlántico intercambian sus aguas, y cubiertas de una perenne niebla.

Antes de llegar a Algeciras tendremos algunos miradores sobre el Peñón de Gibraltar, un trocito de España bajo soberanía británica y que es la última colonia en Europa y constante fuente de conflicto entre España y el Reino Unido, por infinidad de razones: desde las puramente políticas a auténticas pasadas como que construyeran parte de su aeropuerto en territorio español o que intenten aumentar con el vertido de escombros al mar su territorio, con lo que invaden aguas territoriales españolas. Y por supuesto están el tema del contrabando y del blanqueo de capitales...

Una recomendación: si buscáis un sitio donde dormir en Algeciras, os puedo decir que la Pensión Lisboa está regentada por una mujer simpatiquísima y sus habitaciones están muy bien. Los poco más de 20 euros que pagué por esa noche me parecieron una de las mayores gangas de la historia. No es de extrañar que tenga la puntuación que tiene en Booking. Ya sabéis que no suelo hacer recomendaciones de este tipo, pero bien merecen una excepción.

Tras Algeciras, cuya parte exterior es un horror urbanístico pocas veces igualado en los lugares que he visitado, empezaremos internarnos de nuevo en la península, alejándonos de la costa. Al principio pasaremos por comarcas llanas, pero finalmente comenzaremos a subir la serranía. Justo cuando nos desviamos podemos hacer una parada en el Castillo de Castellar de la Frontera, del que os hablo con más calma en este post.

Las carreteras rectas o con pocas curvas que hemos recorrido hasta el momento desde Leiría van a desaparecer durante un buen puñado de kilómetros, con un trazado sinuoso y pleno de curvas. Lo bueno es que hay bastantes miradores en todo el camino hasta Ronda, como uno situado en medio de la nada que tiene una vista genial de todo el sur de la provincia de Cádiz, llegando la vista hasta el mar. Por desgracia cuando pasé por allí era casi de noche... y no hay fotos, claro.

Antes de llegar a Ronda tenemos que pasar por el pueblo de Gaucín, construido adaptándose al terreno, de bastante pendiente y con esas casitas blancas tan características de los Pueblos Blancos de las montañas del sur de Andalucía.

Y la etapa remata en Ronda, capital de la serranía malagueña y rodeada de sierras como la de Ronda o Grazalema y con multitud de lugares interesantes de ver para un geólogo.

Ronda misma es un espectáculo. Un profundísimo tajo cruza la ciudad dividiéndola en dos y salvada por el monumental Puente Nuevo, uno de los puentes más espectaculares que conozco. La parte occidental de la ciudad está sobre un barranco que da paso a un valle y hay unos miradores increíbles... y poco aptos para quien padezca de vértigo.

Pero además del espectáculo natural, uno puede recrearse visitando las murallas de Ronda o lo que queda de su Alcázar o callejeando por sus calles o bajando al tajo por sus rutas senderistas (no recomendable para quien padezca del corazón).

Ronda, en definitiva, merece muchísimo la pena. Podéis conocer un poco mejor Ronda leyendo este otro post del blog Viajes por Iberia.

El mapa
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