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El Valle del Douro (II): De Freixo de Espada à Cinta a Porto

miércoles, 7 de diciembre de 2011

O Douro en Freixo de Espada à Cinta
Freixo de Espada à Cinta, Portugal


Viñedos (Freixo de Espada à Cinta, Portugal)
Freixo de Espada à Cinta, Portugal


Cais de Barca d'Alva (Figueira de Castelo Rodrigo, Portugal)
Barca d'Alva


Mapas
Barca d'Alva


A Beira Interior
Barca d'Alva


Pocinho, Vila Nova de Foz Côa (Beira Interior, Portugal)
Pocinho, Vila Nova de Foz Côa


São Joao da Pesqueira (Beira Interior, Portugal)
São Joao da Pesqueira


Barcos en Pinhão (Alijó, Portugal)
Barcos en Pinhão


Douro é de ouro
Douro entre Pinhão y Tabuaço


Douro e vinha
Douro entre Pinhão y Tabuaço


Río Távora (Tabuaço, Portugal)
Río Távora


Vales de Tabuaço (Beira Interior, Portugal)
Tabuaço


Salto de Régua
Salto de Régua


Peso da Régua (Vila-Real, Portugal)
Peso da Régua


O Douro en Lamego (Douro, Portugal)
O Douro en Lamego


Caldas de Aregos (Resende, Portugal)
Caldas de Aregos (Resende)


O Douro en Baião
Baião


Foz do Douro (Porto, Portugal)
Foz do Douro


Forte de São João de Foz do Douro (Porto, Portugal)
Foz do Douro


Faro da Foz do Douro (Porto, Portugal)
Foz do Douro


Las bicicletas son para el verano
Foz do Douro

Esta segunda etapa va a seguir casi completamente por el tramo en que el Duero o Douro, como se llama en estas tierras, fluye exclusivamente por territorio portugués.

Había mencionado en la anterior entrega que en esta zona empieza a verse una cantidad ya considerable de viñedo y de olivo, y también había mencionado que había mucho cítrico. Pues bien, por lo que he podido averiguar, en el tramo que va de Freixo de Espada à Cinta, de donde partimos, hasta Barca d'Alva y sus alrededores se cultivan las mejores olivas y los mejores cítricos de Portugal.

Así que ya sabéis. Si tenéis oportunidad parad a comprar un poco de aceite y naranjas, si estáis en la época.

Y aprovechando esto, recientemente los municipios de la zona han aprovechado la fama de aceite y vino para crear una serie de rutas que dinamicen turísticamente esta zona, promocionándola a nivel internacional. Personalmente, a mi me parece que es una buena iniciativa y la verdad es que a quien le guste el paisaje y la gastronomía debería plantearse echar un ojo a esta región. Por desgracia, no parece haber ninguna web que sirva de ayuda al visitante. Esperemos que se corrija en breve.

Volviendo a Barca d'Alva, se trata de un lugar mucho más interesante de lo que parece a primera vista. Para el que no lo conozca, le parecerá un pueblo minúsculo, bonito, bien cuidado y enclavado en un valle semiárido y de montañas pequeñas y suaves.

Pero Barca d'Alva tiene algunas curiosidades: durante varias décadas fue uno de los nudos ferroviarios más importantes de Portugal, puesto que era una de las principales salidas a Europa. Aquí conectaba la red portuguesa con la española y era punto de salida de muchas de las mercancías de Porto por vía terrestre.

Y hay más: Barca d'Alva es el límite del Douro navegable y aquí está el primer puente sobre el Duero que une las dos orillas en territorio luso. Barca d'Alva es, de hecho, una localidad fronteriza.

También la estación terminal de los cruceros que vienen desde Peso da Régua o incluso Oporto y hay un mural donde se representa todo el tramo del río, con las poblaciones más importantes, desembocaduras de ríos y las diferentes esclusas. Varias compañías ofrecen los cruceros fluviales con diferentes duraciones y destinos. Si tenéis que elegir, tomad el tramo que empieza en Peso da Régua y termina aquí. Es el más interesante con diferencia.

Dejando Barca d'Alva, volvemos a cruzar el puente y nos metemos por una carretera que no sale en muchos GPS pero que nos va a llevar a Ligares. No es que haya mucho que ver en Ligares, pero las vistas sobre el valle del Douro, de Barca d'Alva desde las alturas y también de las montañas de esta parte del país me encantaron. Eso sí, hay que tener un poco de ojo en esta parte porque en algunos GPS no está bien cartografiada esta zona: en muchos de ellos Peredo dos Castelhanos aparece como un lugar donde la carretera finaliza... y no es así. En Google Maps, afortunadamente, si que aparece todo.

Vamos a volver a cruzar el río en la presa de Vila Nova de Foz Côa, en Pocinho, antes nudo ferroviario y hoy estación terminal de la línea que viene de Oporto. Aquí ya empieza a haber más y más viñedo en plantaciones más grandes y más juntas, sobre todo al pasar la capitalidad municipal en dirección a São João da Pesqueira, que pasa por ser uno de los municipios que integran el núcleo más duro de la región vinícola del Douro.

A partir de ahora los viñedos serán compañía constante en nuestro viaje, atravesando valles suaves y pequeñas llanuras cubiertas de viñedo hasta iniciar el descenso que nos va a llevar nuevamente al río.

A partir de aquí veremos que el Douro vuelve a estar profundamente encajado en un valle de escarpadas laderas y con una enorme cantidad de viñedo plantado en terrazas... mantener esto tiene que ser una labor lenta y costosísima: imaginad bajar con un tractor cargado de material desde la cumbre hasta la parte baja, donde están los almacenes y bodegas. La cantidad de zig-zags a hacer tiene que ser desesperante.

Nuestra siguiente parada será Pinhão, perteneciente al concelho de Alijó. Pinhão es una de las paradas de los cruceros fluviales y desde aquí se pueden realizar visitas guiadas a las bodegas de los alrededores ahora ya casi solapadas. Desde la distancia resulta imposible saber donde empieza una y termina la vecina.

Para distinguirse enormes carteles con los nombres de las diferentes marcas de Oporto han sido desplegados por las quintas (y cada marca puede poseer muchas quintas). Sandeman, Ferreira, Alves de Sousa, Offley... el tramo entre Pinhão y el desvío a Tabuaço es espectacular.

Tabuaço tiene como único acceso carreteras sinuosas llenas de curvas, compensadas por buenas vistas (y sitios para parar el coche) sobre el río Távora, auténtico corazón del municipio y que da nombre a la infortunada familia que habiendo servido a los reyes portugueses durante siglos fueron casi exterminados por su enfrentamiento con el Marqués de Pombal, hasta el punto que los escasísimos supervivientes prefirieron cambiar de apellido.

Desde Tabuaço, excelentes vistas, mucho vino y un valle muy verde. Por lo visto el clima en invierno aquí es bastante riguroso, así que si tenéis pensado visitar el lugar, tenedlo en cuenta.

Volviendo al Douro, continuaremos camino hasta Peso da Régua con el permanente acompañamiento de una cadena de quintas de viñedos que es un auténtico desmadre. No tengo ni idea de cuánto personal pueden necesitar para mantener todo esto en marcha... ni de cuánto puede producir este lugar para conseguir mantener semejante despliegue en marcha.

Antes de llegar a Peso da Régua está una de las esclusas. Si os coincide, es interesante pararse a ver cómo uno de los cruceros fluviales la utiliza para continuar viaje río arriba, o río abajo.

Peso da Régua es uno de los pueblos más famosos de la región de los Vinhos do Porto simplemente porque es donde terminan muchos de los cruceros. Dije bien: "terminan". Es algo así como ir hasta la playa y darse la vuelta al pisar la arena. Como dije antes, de Peso da Régua a Barca d'Alva está lo más interesante. Si seguimos río abajo aún nos quedan unos cuantos paisajes que ver de gran interés, como la zona de Lamego.

La confluencia de valles de Lamego y Régua es, de hecho, una cuenca amplia llena de viñedo. Una cantidad descomunal. En mi vida había visto tanto como en este valle (y he visto mucho viñedo). A nivel "paisaje", nada que ver con lo que dejamos atrás... pero el sentimiento de enormidad ante la cantidad de viña que crece en esas laderas no me lo quita nadie.

A partir de aquí la cosa va perdiendo un poco en interés. El valle en Cinfães es muy verde, pero no es tan espectacular como lo que hemos visto. Y para un gallego es como ver un valle de los que tenemos por aquí, pero más grande.

Como última parada antes de la desembocadura podemos detenernos en Caldas de Aregos, famosa estación balnearia desde, al menos, los tiempos de Afonso I Henríques, primer rey de Portugal, de quien se dice que acudió aquí para tomar sus aguas con óptimos resultados.

En Caldas de Aregos aprovecharon para montarse un puerto deportivo que está en unas condiciones excelentes y que hará las delicias de los que adoren navegar por un río embalsado. El paisaje es muy bonito y hay bastantes kilómetros de río navegable. Creo que hay minicruceros y posibilidad de alquilar embarcaciones, pero no me fijé mucho.

A partir de aquí el río está alternativamente rodeado de bosque o urbanizado, en pequeñas poblaciones como Alpendurada e Matos. En algunos sitios hay astilleros, alguna playa fluvial... todo bonito pero nada sobresaliente.

Y finalmente, Oporto. Segunda ciudad del país (en importancia, no en población) y cuya parte más antigua es Patrimonio de la Humanidad. En esta ruta no me voy a parar con Porto (algún día le dedicaré su propio artículo) y vamos a llegar hasta Foz do Douro, pasando por debajo del famoso puente de Dom Pedro I, símbolo de la ciudad portucalense.

Foz do Douro es en la práctica un barrio de Oporto, aunque en tiempos era una población independiente. Es aquí donde desemboca el río que hemos seguido durante tantos kilómetros.

En tiempos, Portugal dedicó bastantes recursos a proteger su entrada, dotándolo de fortificaciones para proteger a la ciudad de un posible ataque marítimo. Tener un río tan ancho y navegable como el Duero es una bendición para el comercio y un problema para los militares encargados de defenderlo. Menuda tesitura tenían los portugueses: sus dos ciudades principales están en la desembocadura de ríos navegables que mueren en un amplio estuario.

Hoy en día sólo resta un pequeño fuerte como recordatorio de las defensas que se construyeron para proteger a la ciudad de posibles invasores y los esfuerzos se encaminan hoy más a mantener el calado del canal de acceso y a espigones que corten el oleaje en la salida. Si le echáis un ojo en Google Maps a esta zona veréis que se han montado una especie de playa artificial con toda esa arena y a modo de parapeto en el lado sur, mientras que en el norte hay un enorme espigón.

Y hasta aquí esta ruta por una de las últimas regiones del Portugal continental que nos quedaba por ver.

El Mapa

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El valle del Douro (I): de Bragança a Freixo de Espada à Cinta

lunes, 24 de octubre de 2011


Domus Municipalis, Bragança (Trás-os-Montes, Portugal)
Domus Municipalis, Bragança

Outeiro, Bragança (Portugal)
Outeiro

Castelo de Outeiro (Bragança, Portugal)
Castelo de Outeiro

Castelo de Miranda do Douro (Trás-os-Montes, Portugal)
Castelo de Miranda do Douro

Mirandeses
Estatua de Mirandeses

De crucero por el Duero
Cañón del Duero en Miranda

Igreja de Mogadouro (Trás-os-Montes, Portugal)
Iglesia de Mogadouro

Castelo de Mogadouro (Trás-os-Montes, Portugal)
Castelo de Mogadouro

Mazouco, Freixo de Espada à Cinta (Trás-os-Montes, Portugal)
Mazouco

Congira, Freixo de Espada à Cinta (Trás-os-Montes, Portugal)
Douro en Mazouco

Freixo de Espada à Cinta (Trás-os-Montes, Portugal)
Freixo de Espada à Cinta

A Torre do Freixo (Freixo de Espada à Cinta, Portugal)
Freixo de Espada à Cinta

O Freixo de Espada à Cinta (Portugal)
Freixo de Espada à Cinta


Tres de los grandes ríos peninsulares tienen tramos internacionales y dos de ellos, el Tajo y el Duero, desembocan en la costa portuguesa tras haber recorrido parte del país.

De estos dos, el Duero es el que ofrece un recorrido más espectacular, encuadrado en un cañón que atraviesa Portugal de este a oeste y que conoce toda clase de climas, desde el interior de lo que en ese país se llama el Alto Douro, hasta el atlántico de Oporto, en su desembocadura.

El Duero recibe el nombre de Douro en Portugal, y ese va a ser el nombre con el que me voy a referir al mismo durante las dos entregas en que voy a dividir esta ruta.

La ruta va a comenzar realmente en Bragança, para enlazarlo con la ruta anterior, la que nos llevaba de Chaves a Puebla de Sanabria y que pasaba por la capital de Trás-os-Montes.

Y precisamente a la antigua capital de la provincia histórica de Trás-os-Montes nos vamos a dirigir desde Bragança, para hacer una parada en un pueblo llamado Outeiro.

Outeiro es interesante debido a los restos de su castillo, antiguamente uno de los que protegían la línea fronteriza del noreste portugués, en colaboración con los de Miranda do Douro, Vimioso, Penas Róias y Algoso... y a una mayor escala, con Bragança o Freixo de Espada à Cinta, por mencionar otros dos lugares de esta ruta.

Desde lo alto de la colina se divisa muy bien el área circundante, incluyendo la frontera que separa a estas tierras de España. En los primeros tiempos del Portugal, echar un ojo a lo que hacían sus vecinos leoneses era vital para la supervivencia del reino.

Pero una vez que la cosa se fue calmando el castillo fue cayendo en ruina hasta su casi total desaparición. Por la cantidad de escombro que se ve, diría que los vecinos habrán canibalizado las piedras hasta dejarlo en su estado actual.

Aquí una cosa: el GPS os dirá que para Miranda hay que coger una carretera que va por el lado este de Outeiro, mientras que la cartelería te manda por una carretera principal. En este punto, mejor hacer caso del GPS. La carretera principal te lleva en realidad a Argozelo, y a partir de ahí tienes que coger una carretera como la otra, aunque con algunas curvas menos. Es un buen rodeo.

Antes de llegar a Miranda do Douro vamos a pasar por tierras de Vimioso, que junto con Miranda y otro municipio por el que pasaremos después comparten una lengua llamada mirandés, de la familia del asturiano y el leonés. El mirandés se escribe con grafía lusa, pero es perfectamente comprensible para cualquiera que sepa gallego, portugués o asturiano. Los que sólo saben castellano tendrán algunos problemas con el vocabulario, pero nada insalvable. El mirandés es la única lengua, además del portugués, que tiene rango oficial en el país y es un patrimonio cultural en el que se está trabajando para su conservación, habida cuenta de que el asturleonés se perdió al otro lado de la frontera.

Miranda do Douro fue en tiempos la capital de la provincia histórica de Trás-os-Montes y sede episcopal. Estamos hablando de finales de la Edad Media, cuando las cosas ya no iban tan revueltas como antes. Miranda prosperó y una familia que está muy ligada a la ruta que haremos se hará cargo del castillo: los Távora, leales servidores de los reyes portugueses a pesar de tener orígenes en la realeza leonesa.

Miranda prosperó mientras hubo paz. En cuanto la guerra volvió la ciudad sufrió muchísimo y la sede episcopal y la capitalidad se movieron a Bragança, donde están hoy, en el siglo XVIII. A pesar de eso y aún hoy, los obispos bragantinos inscriben su nombre en la placa con los nombres de los titulares de Miranda que se encuentra en las ruinas de lo que un día fue el palacio episcopal. De hecho, la antigua catedral de Miranda sigue teniendo el título de "Sé" (Sede episcopal)

El castillo de Miranda conoció un episodio terrible cuando durante un sitio el polvorín del castillo estalló matando a casi 400 personas. Aunque no se ha determinado la responsabilidad, existe la creencia de que el gobernador militar de la plaza tuvo algo que ver. Después de aquello, claro, Miranda capituló.

Otra cosa interesante de Miranda, además de sus calles con una arquitectura popular muy bien conservada es lo que queda de un monasterio, hoy convertido el edificio de la iglesia en biblioteca municipal.

Y por supuesto, no hay que olvidar los restos de la muralla y los numerosos miradores que hay sobre el cañón del Douro, que aquí es muy bonito. Para navegar por él hay un embarcadero desde el que sale un catamarán. Se va a él por la carretera que va hacia España y que termina en la presa de Miranda.

Dejamos ahora miranda y vamos hacia Mogadouro, siguiendo el curso del río (aunque no lo veremos en bastantes kilómetros). Mogadouro fue otra de las posesiones de los Távora.


El castillo de Mogadouro fue de gran importancia dentro de la defensa del noreste portugués, y se mantuvo en muy buen estado hasta la aniquilación de la familia Távora en el siglo XVIII a manos del Marqués de Pombal. Después la ruina hasta que el municipio se hizo con lo que quedaba del castillo y consolidó y rehabilitó parcialmente los restos. Hoy es posible subir a la torre con una guía turística municipal.

En el mismo momento en que se sale del territorio de este municipio y se entra en Freixo de Espada à Cinta hemos entrado en la Região Demarcada do Douro que instituyera en el siglo XVIII el marqués de Pombal para la protección de los vinos de Oporto. Aunque Oporto está como a 250 kms, los vinos que llevan su nombre se elaboran en el tramo del río que va desde Cinfães hasta el límite de Miranda do Douro). Está bien indicarlo porque no recuerdo haber visto ningún cartel que te informe de esto.

El camino va a transcurrir sin sobresaltos hasta Mazouco, ya en el muncipio de Freixo de Espada à Cinta. Aquí dejaremos la carretera principal y nos dirigiremos al pueblo. De camino a él hay unas vistas preciosas sobre el valle del Douro, en la zona de las Arribes del Duero. A un lado, España. Al otro, Portugal.

La verdad, no merece mucho la pena pararse en Mazouco. Es un pueblo bonito, pero no tiene nada en concreto que ver. Y tampoco parece que estén muy acostumbrados a ver turistas porque veían la matricula de mi coche, española, como quien ve un marciano. Tal vez pensaban que me había perdido.

Lo interesante de Mazouco es precisamente el río. En la parte de abajo hay un pequeño rinconcito con una especie de playa fluvial, donde hay un embarcadero y donde al parecer se pueden alquilar canoas (no lo tengo claro: el día en que fui no había un alma). Pequeñas casetas se yerguen entre los huertos de olivos, naranjos y almendros, algunos orientados hacia el río. Tiene que ser un lugar fantástico para estar tranquilo.

Siguiendo por la carretera al lado del río tienes unas vistas preciosas de las Arribes. Después se desvía y los viñedos que ya habían empezado aquí y allí desde Miranda comienzan a ser preponderantes. También empieza a haber muchos almendros y por todas partes el omnipresente olivo.

Freixo de Espada à Cinta tiene un nombre tan curioso que fue una de las razones que me llevaron a visitarla. Aunque el pueblo en sí es un poco decepcionante para quien busca grandes monumentos, lo cierto es que ninguno le podría haber hecho sombra a los paisajes que hemos dejado atrás. Es una villa que conserva muy bien su patrimonio, habiendo varias iglesias, alguna medieval, y una torre que es todo lo que queda del castillo y que está en un excelente estado.

Vamos a dejar esta etapa en Freixo y continuamos desde aquí en la próxima entrega

El Mapa
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