Pego do Inferno

viernes, 3 de julio de 2009

Pego do Inferno, Tavira (Algarve, Portugal)
Vista desde lo alto de las escaleras

Pego do Inferno, Tavira (Algarve, Portugal)
Vista desde la barandilla

Todo lo que sube, baja
Zambullida

¡Superman!
Saltando desde lo alto de las escaleras

Vuelo sin motor
Vuelo sin motor

Lo prometido es deuda: hoy voy a hablar del Pego do Inferno, un minúsculo lugar perdido en medio de plantaciones de cítricos en la parte occidental del Algarve, a un paso de la frontera de Huelva. Se trata de una pequeña cascada con una estética muy particular y aguas cálidas.

En el mapa de abajo indico como llegar al lugar desde Tavira, pero ignoro si fue el camino que seguí: se trataba de una pequeña pista asfaltada a mano derecha según me dirigía desde Pedras d'El Rei a la autovía A22 (Infante de Sagres), y luego seguí por ella durante algún tiempo. De hecho, recorrí un trecho majo y estuve a punto de darme la vuelta dándome por vencido, pero en el cruce donde iba a girar vi un segundo cartel y proseguí.

Lo primero que sorprende es que no parece que allí haya nada: los mismos huertos de cítricos (naranjos, creo), las mismas colinas quemadas por el sol... y un poco de vegetación a mano derecha. Si no fuera por unas escaleras de madera de las que se ponen en playas y parques y por la cantidad de coches aparcados, podría pasar de lado sin enterarme.

La vegetación no es más que la ribeira da Asseca, que es la que aporta el agua a la cascada. Según parece, las rocas por las que discurre son viejas de verdad, lo que explica también que el regato discurra por una especie de cañón en miniatura, varios metros por debajo del nivel del terreno circundante.

La caída no es muy alta pero sí bastante espectacular por la forma de las rocas, gastadas después de millones de años de paciente erosión.

La poza, de aguas cálidas y con un particular color verde oscuro, tiene unos siete metros de profundidad, aunque la leyenda dice que no tiene fondo. La gente suele saltar a ella desde los árboles circundantes o desde lo alto de la cascada, aunque algún loco, como el de la foto, es capaz de saltar desde la pasarela de madera. No sé cuánta altura puede haber, pero cuando saqué la foto del chico saltando los huevos se me pusieron de corbata.

El Pego do Inferno es un buen lugar para conocer un Algarve diferente y desintoxicarnos de tanta playa marítima (Tavira tiene unas playas excelentes, como la Praia do Barril, en Ilha de Tavira) y tanto coche.

El mapa

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Boca do Río

Barcos na Ponta da Piedade, Lagos (Algarve, Portugal)
Ponta da Piedade

Praia de Dona Ana, Lagos (Algarve, Portugal)
Praia de Dona Ana

Ribeira de Odiáxere y Ribeira do Farelo, entre Lagos y Portimão (Algarve, Portugal)
Ribeira de Odiáxere y Ribeira do Farelo

Praia da Rocha em Alvor, Portimão (Algarve, Portugal)
Praia da Rocha

Vista desde la fortaleza de Santa Catarina, Portimão (Algarve, Portugal)
Vista desde la fortaleza de Sta. Catarina

Praia de Carvoeiro, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia de Carvoeiro

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia da Marinha (occidental)

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Túnel de la Praia da Marinha

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia da Marinha (occidental)

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia da Marinha (occidental)

Canal de Fuseta, Olhão (Algarve, Portugal)
Canal de Fuseta

Comboizinho Pedras d'El Rei, Ilha de Tavira (Algarve, Portugal)
Comboizinho de la Ilha de Tavira

Praia da Ilha de Tavira (Algarve, Portugal)
Praia da Ilha de Tavira

Pego do Inferno, Tavira (Algarve, Portugal)
Pego do Inferno, Tavira

Vuelo sin motor
Pego do Inferno, Tavira
Última etapa de nuestro viaje por Portugal, y la primera en que no viajaremos de norte a sur, si no de oeste a este.

Por muchas razones esta es al mismo tiempo la etapa más fea y la más espectacular del viaje. Atrás quedan los grandes acantilados y las interminables playas de la costa occidental, y nos vamos a sumergir en una vorágine de edificaciones, hoteles, urbanizaciones y resorts que han destrozado casi irreversiblemente esta parte de la costa lusa.

El mapa es bastante más orientativo que en ocasiones anteriores, ya que hay docenas de caminos posibles (al fin y al cabo, tendremos muchos kilómetros urbanos) y los GPS nos pueden hacer todo tipo de rutas.

Mi ruta comenzó en el cámping de la Quinta dos Carriços, en Budens, Salema (por cierto, en Budens hay un Intermarché con gasolinera, así que es recomendable repostar aquí si es necesario: si lo hacemos bien no necesitaremos más combustible hasta España, donde es más barato).

La primera parada fue la pequeña playa de Boca do Río, a nada de empezar la ruta. Es una playa pequeña, bonita y coqueta. No parece masificada, aunque la vi de mañana. Al lado hay los restos de una fortaleza hecha polvo. Las defensas de Sagres, como ya había indicado, están destrozadas por el paso del tiempo y la canibalización de sus piedras. Es una vergüenza que Portugal se ocupe tan poco de su patrimonio.

Desde aquí iremos rumbo a la espectacular Ponta da Piedade, uno de los lugares más conocidos de Portugal por lo espectacular de sus acantilados, casi barrocos y con multitud de cuevas y la limpidez de sus aguas. En la segunda foto se ven muchos de los barcos que frecuentan la zona y las estelas de las lanchas turísticas que llevan a sus pasajeros a visitar las cuevas... por un módico precio.

Muy cerca está otra de las playas emblemáticas de Portugal: Dona Ana. Aunque por la foto pueda parecer una playa salvaje, lo cierto es que es una playa urbana perteneciente al núcleo de Lagos.

Sigamos camino hacia Portimão, pero sin perder de vista al mar, ya que merece la pena echar una rápida ojeada a la Ribeira do Farelo y Ribeiro de Odiáxere, donde los deportes naúticos son los reyes.

Justo antes de llegar a Portimão tenemos a Alvor y a su famosísima praia da Rocha, donde nuevamente esos acantilados naranjas y de retorcidas formas tan característicos de esta zona son el mayor atractivo. En la foto se aprecia bien la clase de destrozo urbanístico que se ha hecho por toda esta zona.

De Portimão me quedo con la Fortaleza de Santa Catarina, que protegía a la ciudad de ataques por mar. Está bastante bien conservada... pero el entorno... bueno, queda claro que el turismo salvaje es la mayor industria local, ¿no?

Antes de llegar al plato fuerte de la jornada, vamos a detenernos en un pequeño pueblo de pescadores hipertrofiado cuya parte antigua aún conserva el viejo olor marinero (diluido, pero lo conserva): Carvoeiro. La playa es pequeña y está en buen estado (pero masificada, claro), y la gente de la oficina de turismo es bastante poco diestra en castellano, aunque tienen un gran nivel de muchos otros idiomas (nunca entenderé por qué no forman personal en castellano teniendo tantísimos turistas españoles).

Y desde aquí, vamos a la playa por excelencia de Portugal, la que aparece en la cubierta de las guías de turismo debido a su gran belleza y extraordinarias formas: Praia da Marinha. Para mí, como gallego, es como la Praia das Catedráis... pero al cuadrado. Impresionante, sobre todo su parte occidental.

La playa en sí está dividida en dos partes: una oriental a la que se accede a través de un túnel (que se inunda en marea alta), y otra occidental que es donde están las formaciones más espectaculares, con columnatas, puentes, etc... sólo le falta ser nudista para ser perfecta.

Cuando estuve, aquí se terminó mi jornada y ya tuve que buscar un cámping, pero como para el día siguiente queda poquito que ver, he preferido fundir las dos etapas.

El cámping, por cierto, barato, limpio y enorme, está en Olhão y lo lleva el "Sindicato bancario do sul e ilhas" (no preguntéis) está en unas condiciones estupendas, es amplio, tiene multitud de servicios (incluyendo varios bares, restaurantes y discotecas) y a un precio genial. Yo lo elegiría como base de operaciones si fuera a quedarme una temporadita en la parte oriental del Algarve.

Nos hemos dejado atrás Faro, la capital del Algarve. No la conozco y no sé que tal es, aunque no me han dicho que sea imprescindible conocerla (dicen que es fea, pero ni idea).

Desde Faro hacia el oriente la costa vuelve a estar protegida: es lo que se llama la Ría Formosa: una serie de islas de arena alargadas a unos centenares de metros de la costa y que son lo que queda de un extenso cinturón dunar inundado tras el fin de la última glaciación.

Nuestra siguiente parada es Fuseta (o Fuzeta), desde donde podemos coger un barco para la Ilha da Armona. También hay una playa sin necesidad de cruzar el canal pero, la verdad, no es gran cosa.

Otra isla parecida pero de mayor fama es la Ilha de Tavira. Se puede cruzar a ella a través de un puente flotante y luego desplazarse hasta la Ilha do Barril en un trenecito diésel, o bien patear un poco (son unos 600 metros). Desde la Praia do Barril hacia el occidente (para los que estamos acostumbrados a mirar al norte, viene siendo a la derecha y no a la izquierda) podemos llegar a la parte nudista (con muy poquita gente) y que es una de las pocas autorizadas en todo el país.

Aguas limpias y cristalinas y no demasiado frías, y una arena finísima nos recibirán gustosos. Hace bastante calor, por cierto: no hay zonas de sombra ni nada donde resguardarse y todo el entorno es de arena, lo que hace que esta playa sea algo más cálida que la mayor parte de las playas que conocemos.

Y de aquí, vamos a un lugar que descubrí por casualidad mientras buscaba un parque de merendas para comer tranquilo y que resultó ser uno de mis lugares preferidos del Algarve: el Pego do Inferno, a la que dedicaré un artículo completo... porque se lo merece. Es un lugar realmente especial a un paso de la frontera española

Y de aquí podemos tirar hacia el equivalente portugués de Ayamonte: la Vila-Real de Santo Antônio, que guarda la desembocadura del Guadiana del mismo modo que la citada localidad onubense, que nos recibirá para volver a España y entrar en Andalucía.


El Mapa

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Praia de Bordeira


, Aljezur (Algarve, Portugal)
Pequeño puerto en Carrapateira


, Aljezur (Algarve, Portugal)
Praia do Amado


 (Vila do Bispo, Portugal)
Praia da Murraçao


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Praia de Cordoama


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Praia do Castelejo


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Faro de São Vicente


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Beliche


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Praia do Zavial


 (Vila do Bispo - Algarve, Portugal)
Salema, Budens
Tras un parón mucho más largo de lo que pensaba, vamos a seguir con la ruta de Portugal. En el episodio anterior recorríamos la costa alentejana desde Sines hasta Arrifana, y hoy vamos a partir de aquí para recorrer lo que nos queda del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y la Costa Vicentina... lo que vendría siendo lo más interesante del Algarve Occidental.

Una cosa sobre el mapa: el de hoy no es más que una aproximación, ya que muchas de las pistas que hay que coger para las playas no aparecen en Google Maps (sí en las ortofotos), así que mi recomendación es imprimir o guardar en un ordenador una captura de pantalla que abarque toda la zona y marcar sobre ella los itinerarios.

Otro detalle más: vamos a ir mucho por pistas de tierra en un estado tan jodido que a veces puede compensar más hacer un rodeo e ir por una carretera de asfalto, aunque haya que duplicar distancias... e independientemente de todo eso, el coche nos va a quedar hecho un asco con tanto polvo.

La primera parada del día va a ser la larguísima playa de Vale de Figueiras, de gran fama entre los surfistas que van a Portugal. Para llegar a ella habremos de coger una pista que nos va a indicar cómo va a ser el resto del día: larga, polvorienta, llena de pedruscos que pondrán a prueba las suspensiones (así que conducid despacito y con paciencia) y con el ambiente impregnado por el omnipresente olor de las jaras.

De aquí nos iremos hacia por la EN-268 Carrapateira, que nos recibe con una carretera sinuosa entre árboles y que nos descubre la hermosa playa de Bordeira, donde desemboca un pequeño regato (me niego a llamarlo río), y a partir de aquí comienza una zona de dunas y de acantilados con unas formas esculpidas por la erosión que se antojan caprichosas.

La costa de Carrapateira es árida y desagradable a la vida, pero los colores y las formas son un espectáculo digno de ver. Es sintomático un pequeño puerto de pescadores que no es más que unas cuantas cabañas de madera resistiendo sobre el acantilado como buenamente pueden: la costa es tan áspera que ni refugio da a quienes viven del mar.

La Praia do Amado es nuestra siguiente parada. Carrapateira es un pueblo literalmente tomado por los surfistas, y esta playa, junto con Bordeira, es el lugar donde se van a concentrar. Creo que nunca vi tanto surfista junto como aquí. Creo que si alguien tirase una piedra le daría a dos o tres antes de hundirse definitivamente.

Regresamos a la carretera a través de una pequeña carretera rodeada de áloe vera y nos ponemos en rumbo hacia Murração, que está a tomar por culo de todo y aún así tiene hasta chiringuito.

Podemos volver sobre nuestros pasos hacia la carretera, o seguir por una pista de tierra hacia Cordoama y Castelejo, dos playas inmensas separadas por un promontorio (que no las separa en marea baja) desde el que se tiene una panorámica privilegiada de estos dos arenales.

Se supone que el norte de Cordoama es nudista, pero los dos policías portugueses a los que pregunté (no es legal más que en zonas autorizadas) no sabían nada del tema pero me aseguraron que salvo que alguien denunciase nadie iba a molestar. Lo mejor es buscarse un rincón más o menos tranquilo y no debería haber problemas.

Desde aquí ya arrancamos hacia Cabo São Vicente pero antes, si miráis el mapa, podemos acercarnos a una playa que hay cerca de Vila do Bispo (pueblo bastante anodino y pequeño, por cierto, aunque la capital del municipio que ocupa casi toda la ruta de hoy). En este punto podéis ver las limitaciones de Google Maps. De lo que recuerdo mientras buscaba (sin suerte) esa playa es que había varias trampas de arena. Ignoro todo de ella: si es nudista, como se llama o si tiene alguna clase de servicios.

Cabo São Vicente es el fin de la costa portuguesa que va de Norte a Sur y el comienzo de una la que va de oeste a este... por decirlo de alguna manera, es el límite entre la fachada atlántica y el suelo de Portugal.

Los acantilados aquí son pavorosos, como cortados a pico: estas en tierra firme y en dos metros una caída de 60 metros al mar, como bien supo el pobre de Sven Greeff en sus últimos y trágicos momentos de vida.

Yendo hacia el este nos encontramos con algunos lugares interesantes, como la playa de Beliche (otra presunta playa nudista), los restos de la escuela donde se formaban marinos de la talla de Vasco da Gama bajo el patrocinio de Henrique el Navegante o la muy turística villa de Sagres, preludio de lo que será buena parte del Algarve, salvajemente ocupada por el turismo de sol y playa (y mínimo respeto por el entorno natural). En Sagres podemos ver el fuerte (no particularmente interesante) y su puerto, el primero digno de ese nombre desde Sines.

Los que gusten del nudismo pueden acercarse a la playa de Zavial, muy ventosa siempre (o eso intuyo a juzgar por la cantidad de muros de pedruscos levantados por los bañistas para protegerse de la arena), pero de una rara belleza.

De aquí podemos ir hasta la playa de Figueira, que dicen que es nudista (pero llegué demasiado tarde para averiguarlo) y que tiene los restos muy derruidos de un antiguo fuerte que protegía a Sagres. El tiempo no ha sido clemente con las fortificaciones defensivas, tal vez canibalizadas por los lugareños para construir muros con sus piedras.

La última parada del día será Salema, que es un pueblo de pescadores que se está convirtiendo a marchas forzadas en un nuevo horror turístico con la construcción masiva de chalés y adosados. Si uno se acerca a los acantilados de la parte occidental aún tiene una vista interesante de la zona... y más vale sacar fotos porque tal vez no haya oportunidad de volver a verlo en ese estado.

Para alojarse recomendaría el cámping Quinta dos Carriços, enorme (y con ello quiero decir que es enorme, con áreas que ni siquiera han sido parceladas porque... siempre sobran plazas) y con unas instalaciones en muy buenas condiciones, abundancia de puntos de luz y de agua.

El Mapa
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Cerca Nova, Porto Covo
As Furnas y R. Mira desde VN Milfontes
Cabo Sardão
Entrada da Barca
Zambujeira do Mar desde el Norte
Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos (Norte)

Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos (Sur)

Praia de Odeceixe (Aljezur, Portugal)
Praia de Odeceixe

Baia dos Tiros (Aljezur, Portugal)
Baia dos Tiros

Pedra da Mina (Aljezur, Portugal)
Pedra da Mina

Castelo de Aljezur (Algarve, Portugal)
Castelo de Aljezur

Praia da Arrifana (Aljezur, Portugal)
Praia da Arrifana

Solpor en Arrifana (Aljezur, Algarve) (88 mil visitas)
Solpor en Arrifana
Si no fuera parte de una ruta mayor, la hubiese titulado "Las playas del Alentejo y el norte del Algarve" ya que de Sines hacia el Sur nos vamos a dedicar a ver sobre todo playas y litoral. Es hora de ponerse un poco morenos y de pasar un poco de calor.

La ruta es hoy más corta, pero nuevamente recomiendo ver el mapa (hay un pequeño fallo para ir de Zambujeira do Mar a Alteirinhos, porque no es necesario dar semejante rodeo). Hoy haremos apenas 130 kilómetros, pero nos va a llevar todo el día.

Nos habíamos quedado en Porto Covo, Sines. Nuestra mañana puede comenzar conociendo las playas que mencionábamos ayer... y es que las playas de Porto Covo son realmente hermosas y el sol de la mañana les sentó realmente bien cuando estuve.

Yendo de Porto-Covo hacia el sur podemos hacer una pequeña parada en la Ilha do Pessegueiro. No recuerdo exactamente de donde le provenía el nombre, pero no tenía que ver con los melocotoneros (es lo que significa pessegueiro en portugués). Fue poblado por los cartagineses y se proyectó construir un puerto aquí, dada la escasez de abrigos naturales que hay en esta parte de la costa, y también para proteger la costa de los piratas. Finalmente el proyecto fue abandonado al ser trasladado su responsable, tras haber construido el fuerte que iba a proteger a las instalaciones portuarias. Aunque parezca de roca, los carteles aseguraban que la isla es en realidad una duna fosilizada formada cuando el mar estaba más bajo.

Seguimos hacia el sur siguiendo los pasos del ingeniero transferido, yendo a Vila Nova de Milfontes, de cuyas defensas también es responsable. La parte nueva de VN de Milfontes es tan anodina como casi todos los ensanches portugueses construidos al calor del urbanismo desaforado de los últimos años, pero el casco antiguo merece la pena. Lo más interesante es acercarse hasta el mirador situado al lado del fuerte, donde tendremos unas maravillosas vistas del Río Mira, uno de los menos contaminados de Portugal (según comentaron en una de mis fotos de flickr).

Desde aquí podemos ir hacia la playa de As Furnas que queda justo delante de Vila Nova. Si te vas a quedar en la villa, puedes pasar al otro lado en un barco que hace trasbordos cada hora... o puedes ir en coche al otro lado, que fue mi caso. Es una playa coqueta con un sistema dunar degradado.

A partir de aquí estaremos en territorio de Odemira, el mayor concelho de Portugal, y recorreremos casi toda su costa.

Nuestra siguiente parada va a ser la preciosa y enorme playa de Almograve, rodeada de un sistema dunar donde también hay dunas fosilizadas. Aquí ya comenzamos a ver el tipo de playas que nos acompañará hasta Cabo São Vicente: amplias, abiertas al mar y con una geología irreal (al menos para mí, que soy gallego). Me encantan esas rocas, como si fuesen restos orgánicos retorcidos y petrificados. Muy posiblemente sea lava, a juzgar por el aspecto.

De Almograve hacia el sur vamos a estar bastante rato sin playas: la costa es aquí alta y escarpada, con lugares tan acojonantes como Cabo Sardão, nuestra siguiente parada. Las vistas son sobrecogedoras, viendo como esos acantilados quebrados caen al mar de una forma tan radical. Y el viento sopla... así que puedes sentir vértigo muy fácilmente.

Poco antes de Zambujeira do Mar está el pequeño puerto pesquero de Entrada da Barca, que me pareció uno de los lugares más encantadores de todo el viaje. La costa es tan jodida que es uno de los pocos sitios donde los pescadores pueden resguardar sus barquitas con un poco de seguridad.

Recuerdo haberme parado antes de entrar en Zambujeira, y ver un enorme espolón de roca adentrándose al mar, desde un mirador que estaba en la parte alta de unas dunas fosilizadas. Eso de ver arena fósil es algo que todavía no acabo de asimilar del todo. Hasta ese viaje sólo había visto algo parecido en el Monte de San Pedro en A Coruña... y detrás de un cristal.

La construcción de apartamentos y hoteles en Zambujeira do Mar le ha quitado buena parte del interés al pueblo, del que pasamos de puntillas con bastante alegría. Bajamos a la playa y luego seguimos por una pista de tierra hasta llegar a Alteirinhos (este es el camino que no aparece en Google Maps).

Alteirinhos es una playa amplia y preciosa, a la que se baja por una escalera construida sobre el acantilado. La parte sur de la misma es nudista. Hay poca gente y se está muy a gusto, y además tienes unas vistas tremendas, de unas formaciones rocosas absolutamente espectaculares. No es tan bonito como muchas playas gallegas, pero a mi me encantó.

De Alteirinhos nos iremos hacia Carvalhal da Rocha, otra playa muy coqueta, y saldremos por Brejão hacia la N-120 que nos llevará a nuestra siguiente parada, la praia de Odeceixe, que está situada en la desembocadura de un río (el Seixe) y es completamente diferente a lo que hemos visto hasta ahora. Ese río es además la frontera entre el Alentejo y el Algarve, en el cual estaremos a partir de ahora. De esta zona me gustaron mucho las fincas cultivadas sobre el terreno de inundación del propio río.

Aljezur es el nombre del primer concelho algarvío. Y lo primero que conoceremos de su inmensa costa es la espectacular Baía dos Tiros, un mirador natural sobre un acantilado que te hace sentir pequeño, muy pequeño. Las rocas son nuevamente irreales, como surgidas de la imaginación de Tim Burton o alguno de sus alocados directores artísticos.

Después, si nos apetece otro poco de playa, Pedra da Mina con sus rocas (las rocas, siempre las rocas... pero es que me encantaron) es una buena opción.

Había dicho que no había muchas playas como Odeceixe, pero lo cierto es que hay otra muy parecida y muy cerca: la playa de Aljezur, rodeada de inmensas dunas y algunas explotaciones acuícolas en la Ribeira de Aljezur. Una playa demasiado turística para mi gusto.

Aljezur mismo tiene una cosa muy interesante que ver: su castillo, que fue construido por los árabes en los tiempos en que estos se adueñaron de la península. Desde las cercanías del castillo dispondremos de un mirador privilegiado sobre toda la zona circundante, y viendo la Serra do Monchique un poco más a lo lejos.

Saliendo de Aljezur podemos dirigirnos hacia Vale da Telha (que parece ser una urbanización enorme y que no conocí) y nuestra última parada, Arrifana, cuyos espectaculares acantilados no tienen nada que envidiar a los de Fisterra, por ejemplo y desde los que presencié una puesta de sol espectacular.

Si nos situamos en los restos del fuerte que hay en la localidad, podemos ver hacia el sur la costa de Carrapateira, que conoceremos en nuestra próxima entrega. Porque esta etapa se termina aquí.

Para pasar la noche recomiendo bastante irse hasta Salema, en la freguesía de Budéns (Vila do Bispo) y meterse en el camping Quinta dos Carriços: más caro que los que vimos hasta ahora, pero a cambio nos da unas instalaciones inmaculadas (al menos en la parte nudista del cámping), mucha amplitud (tanta que te puedes sentir como si fueras el único habitante del cámping... y además una parte apreciable del mismo es monte a pelo, sin desbrozar ni nada: les sobra espacio). El personal, sosete pero atento, y además la situación geográfica le hace ideal para explorar el occidente del Algarve con calma.

El Mapa
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Portugal de Norte a Sur (II)


Porto Novo, Vimeiro (Torres Novas, Portugal)
Porto Novo, Vimeiro

Ribeira d'Ilhas
Praia dos Pescadores, Ericeira
Azenhas de Mar
Palacio Nacional de Sintra
Alcornoques en el Alentejo
Praia do Salto (Porto Covo)
Vamos a iniciar esta ruta donde dejamos la anterior: en Peniche. Como esta ruta también es un poco larga, nuevamente voy a recomendar echar un ojo al mapa y no perderlo de vista porque no me voy a parar a indicar qué carretera coger ya que el post va a ser un poco largo.

De Peniche lo que ya había dicho en el post anterior: los acantilados merecen la pena y tal vez una visita a las Ilhas Berlengas puedan suponer una excursión interesante. Para ir hay que coger un barco en el puerto pesquero, y tras 15 kms de viaje se llega. No he estado y sólo las conozco por foto: playa pequeña y abarrotada y un fuerte que me pareció muy interesante.

Otra cosa acerca de Peniche es que tiene una cierta fama entre los surfistas del país. De hecho, muchas de las playas que vamos a ver hoy estaban llenas de practicantes de este deporte. No es extraño, por otra parte, que haya tantos practicantes de surf en Portugal con tantos kilómetros de costas.

Lo primero que nos llamará la atención es que el paisaje no se parece en nada al que hemos visto hasta ahora, que parecía un poco una prolongación de Galicia (a pesar de lo espectacular de las montañas que rodean Aljubarrota), si no que de repente el terreno se vuelve más llano y más árido... como Castilla, pero más verde.

Primera parada: Torres Vedras. Realmente si andamos mal de tiempo la podemos obviar ya que lo único interesante que vi, además de su casco antiguo, son los restos de su castillo, en pésimo estado de conservación (que sí, que vale, que el terremoto de Lisboa le hizo mucho daño... pero eso fue en el siglo XVIII), y con modernos apartamentos construidos casi adosados a sus muros. Un asco.

Volveremos a dirigirnos hacia el mar, hacia Ericeira, pero por el camino nos encontraremos una curiosidad (para los españoles), y es que pasaremos por un pueblo llamado Gibraltar.

Antes de llegar a Ericeira veremos ya algunas playas como São Lourenço o Ribeira d'Ilhas (atestada de surfistas) que nos van a servir de aperitivo para las que vendrán en el futuro.

Ericeira es un pueblo de pescadores que está hipertrofiado por la influencia del urbanismo salvaje. Es uno de esos pueblos cercanos a Lisboa que han visto cómo sus cercanías se llenaban de apartamentos de segundas residencias vacacionales para los capitalinos y gentes del interior. Gracias a Dios, aún se puede pasear por su interior sin que los ojos te duelan, aunque la densidad de turistas por metro cuadrado le hace perder cierto encanto. Recomiendo visitar la plaza, y también la Praia dos Pescadores, en la parte baja del pueblo, junto al puerto. Muy bonita para ser urbana.

Como curiosidades sobre Ericeira, decir que en su escudo aparece un erizo de mar (de ahí el nombre) y que desde aquí partió el último rey portugués al exilio.

Al salir del pueblo podemos ver una playa también muy bonita. Merece la pena detenerse unos segundos en el mirador para admirar el pueblo y las vistas a la playa.

Sigamos: vamos a ir a una de mis paradas preferidas, si bien cuando fui me decepcionó un poco, ya que las fotos que había visto me parecían espectaculares. Ahora, con el tiempo y la distancia lamento no haber callejeado un poco por ella y trataré de subsanar este fallo en próximas visitas, porque Azenhas de Mar, un pequeño pueblo de Sintra que no aparece ni en Google Maps ni tampoco en el GPS se merece eso. Azenhas está construida sobre un acantilado, y sus casas van haciendo camino hasta llegar a una pequeña playa. Es mejor ver una foto que describirlo. Por cierto, un aparcamiento situado a la zona sur tiene una caida a pico hasta el mar que acojona un poco.

Siguiente parada, Cabo da Roca. No es gran cosa, aunque tiene unas vistas decentes... pero es que hay que parar: es el punto más occidental de la Europa continental. Sólo por eso se merece una parada momentánea. Cuando fui de pequeñito hasta vendían pergaminos conmemorativos (el mío sabe Dios debajo de que piedra puede estar)

De aquí iremos a Sintra, la antigua capital de la Jet Set europea (bueno, habría que añadir a Cascais y Estoril que estaban en el ajo y que son limítrofes con Sintra). Sintra es parada obligada. Hay que visitar el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena, así como el Palacio Nacional. No me extiendo con esto porque ya lo habíamos visto en esta ruta.

Podríamos dirigirnos a Lisboa, pero en lugar de eso vamos a rodearla para atravesar el Tajo (Tejo en portugués) por el Ponte Vasco da Gama, el puente colgante más largo de Europa. Lisboa merece la pena, claro... pero no tenemos tiempo. Si decidís parar, Chiado, Estufa Quente, Castelo de São Jorge, la Sé, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, por destacar algunas cosillas. Así que tampoco veremos el distrito de Setúbal (dicen que es muy feo), ni tampoco revisitaremos Sesimbra

La autopista a la que pertenece el Vasco da Gama es de peaje, pero podemos evitarlo saliéndonos en la primera salida, a la N-5 que va a Alcacer do Sal o Montijo. A partir de aquí nos meteremos en plantaciones de alcornoques primero y de pinos después, en carreteras rectas con poco tráfico y por tramos muy anchas y cómodas. Con el discurrir de los kilómetros veremos que toda la zona es un inmenso campo dunar sobre el que nacen los pinos... y estamos a bastantes kilómetros del mar. Si alguien tiene una buena explicación de cómo se formó la zona, estaría muy agradecido.

Por cierto, una vez que nos metemos al sur del Tajo ya estamos en el Alentejo, cuya capital, Évora, ya conocíamos de una ruta anterior.

La N-5 nos va a dejar en Alcacer do Sal, uno de los pueblos más antiguos de Europa (fundado por los fenicios) y antigua capital de provincia de alguno de los reinos árabes que desaparecieron con la Reconquista. Desde aquí partiremos hacia la Península de Troia siguiendo el curso del Rio Sado (no me he inventado el nombre) a medida que se abre en estuario.

Troia fue sin duda la mayor decepción de todo el viaje. Es una península de arena preciosa y le han construido una urbanización, un campo de golf y cuando fui el verano pasado estaban montándose todo un Resort con hoteles, edificios y demás parafernalia. Es zona protegida, así que me pareció un crimen.

Desde Troia hacia el sur tenemos una playa contínua de decenas de kilómetros que llega hasta Sines y que está separada de la carretera por un cinturón dunar. No sabría deciros cuál es el mejor tramo para bañarse, aunque tengo entendido que por algún lado se hace nudismo. Lo que sí puedo decir es que hay tan poca gente que se está muy relajado: ni ruidos, ni aglomeraciones. La playa más tranquila que vi en Portugal. Será por eso que quieren echarla a perder.

Rumbo sur y nos dirigiremos hacia la Lagoa de Santo André, que pertenece al concelho de Santiago do Cacém. La Lagoa es objeto de una pequeña ceremonia anual ya que a finales de marzo o principios de abril se rompe el cordón dunar que la separa del mar para que el agua se renueve. En este post teneis un vídeo donde se puede ver el proceso. Justo aquí al lado está Vila Nova de Santo André, una de las ciudades más jóvenes de Portugal (fundada en 1973) y que ahora cuenta con una población de unos 11 mil habitantes, aunque fue pensada para albergar unos 100 mil. Es en realidad un dormitorio de la cercana Sines.

Desde aquí nos iremos al interior para visitar Santiago do Cacém y su castillo, de origen árabe. Se supone que lo de Cacém es una lusificación del nombre de un tal Kassem que sería el fundador del pueblo. Personalmente, creo que no merece mucho la pena: el castillo hace las veces de cementerio, así que el interior de sus muros, salvo una pequeña zona a medio restaurar, no es más que una sucesión de lápidas y panteones como cualquier otro camposanto.

Nuestra penúltima parada será Sines, cuna de grandes navegantes y cuyo vecino más famoso fue Vasco da Gama, el descubridor de la ruta a la India doblando el Cabo de Buena Esperanza. Su industria más potente es su puerto, el más grande desde Lisboa al Cabo São Vicente. En Sines hay una refinería.

Hablando de eso... ¿recordáis lo que dije de los Intermarché y el combustible? Pues antes de entrar en Sines, si uno viene desde Santo André hay uno. No es tan barato como el de Alcobaça, pero es mejor que las gasolineras normales.

Desde Sines hacia el sur hay un cambio importante en la costa: desaparece la playa kilométrica de antes y la costa comienza a escarparse. Las playas estarán ahora entre acantilados o serán pequeñas calitas como las que veremos en Porto Covo, nuestra última parada de hoy. Merece la pena pasearse por los acantilados y ver el rosario de pequeños arenales: Serro D'Aguia, Salto, etc.

Aquí fue donde me alojé. Hay varios campings y el que conozco es Costa do Vizir y más o menos lo mismo que en Peniche: personal desagradable (incluso se negaron a darme una toma eléctrica y tuve que porfiar hasta que cedieron), no dejan meter coches en el cámping e instalaciones de ducha y baños en un estado sanitario bastante dudoso. Al parecer han tenido problemas con clientes españoles porque nada más detectar tu nacionalidad ya te miran raro. Y conmigo aún se portaron porque hablo portugués. Muy caro para lo que ofrece.

El mapa

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