Palacios reales en París (y alrededores)

jueves, 30 de septiembre de 2010

Le Château de Vincennes (Île de France, Francia)
Le Château de Vincennes


Le Louvre (París, Francia)
Le Louvre


El Louvre desde Tullerías (París, Francia)
El Louvre desde Tullerías


La pirámide del Louvre
La pirámide del Louvre


El Arco del Carrusel (París, Francia)
El Arco del Carrusel (Louvre)


La Venus de Milo
La Venus de Milo (Louvre)


Château de Saint-Germain-en-Laye (Île de France, Francia)
Château de Saint-Germain-en-Laye


Le Château de Versailles (Île de France, Francia)
Le Château de Versailles


Francia ha sido históricamente una de las grandes potencias mundiales. Desde que Carlomagno la puso en el mapa el país ha sido, en mayor o menor medida, uno de los grandes actores del mundo conocido (desde la perspectiva occidental).

En esta ruta recorreremos algunas de las sedes del poder regio francés. Me hubiera gustado añadir alguna más, pero me da la impresión de que los merovingios no nos han legado gran cosa.

Tendremos cuatro paradas, dos de las cuales pasan muy desapercibidas para el turista medio a pesar de su dilatada historia, otra es muy famosa... pero no por haber sido palacio real y la última es el paradigma de la majestad.

Hablo del castillo de Vincennes, el palacio del Louvre, el palacio de Sant-Germain-en-Laye y el palacio de Versalles

 Nuestra primera parada será el Château de Vincennes. Se trata de un emplazamiento que ha conocido muchas funciones, desde el pabellón de caza que fue en sus orígenes a fábrica de porcelanas o convento de monjas. La idea es que en el futuro sea sede de un museo de la historia de Francia.

Se trata de un edificio absolutamente majestuoso que tiene el honor de ser el mayor castillo medieval del mundo, siendo su torre del homenaje difícilmente comparable con cualquier otra que conozca. La foto creo que habla por si sola.

Lo bueno de esta ruta es que tres de los destinos son fácilmente enlazables por RER A y la línea 1 del metro. Cualquiera de las dos nos deja en el Palacio del Louvre, anteriormente palacio y que ha sido sede de reyes de Francia de forma intermitente desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, cuando Napoleón III fue desalojado del poder.

El complejo actual es el resultado de una interminable serie de construcciones, reconstrucciones y reestructuraciones desde la fortaleza original, tal vez de tiempo de los merovingios, hasta el palacio actual, fruto de una reconstrucción parcial tras la Comuna, durante la cual se quemó una parte del palacio que se perdió para siempre. Creo que no es necesario decir a qué se dedica hoy en día. Sólo diré que merece mucho la pena visitar sus colecciones.

Uno de los ramales del RER A nos llevará a la siguiente parada de esta ruta: el palacio de Saint-Germain-en-Laye. Oficialmente no consta como sede de la corte francesa, pero fue residencia principal de muchos reyes hasta la Revolución Francesa. De hecho, fue aquí dónde nació Luis XIV, el Rey Sol y fue desde aquí desde donde se mudó a Versalles.

El lugar conocería relevancia una vez más durante la Segunda Guerra Mundial, puesto que fue la oficina central del Ejército Alemán que ocupó la mayor parte del país.

No tengo mucha idea de cómo ir a Versalles desde aquí, pero imagino que desde la parada de buses que hay frente al palacio, al lado de la estación de RER, habrá alguna línea que una la villa con la capital del departamento. En caso contrario, creo que hay que ir hasta la Défense para coger un Transilien o un RER C

El Palacio de Versalles es sin duda el palacio real más conocido y famoso del mundo, con permiso de Buckinham, y el más glamouroso sin duda alguna.

Para aquellos que, como yo, vayan un poco despistados, avisar de que las muchísimas hectáreas de jardines apenas contienen flores. Se trata de una serie de explanadas cubiertas de césped, algunos bosques (algunos más ornamentales que otros) y estanques que sorprenden por la vasta cantidad de terreno que ocupan.

El palacio en si no impresiona como el Louvre o Vincennes, pero tiene una arquitectura realmente bonita. Al parecer lo más importante son las colecciones del edificio, pero llegué tras la hora de cierre del edificio y me tuve que conformar con visitar los jardines

El mapa
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La Côte d'Emeraude (Bretaña, Francia)

jueves, 27 de mayo de 2010

Acceso a Mont Saint Michel (Normandía, Francia)
Acceso a Mont Saint Michel


Le Mont-Sant-Michel, Manche (Normandía, Francia)
Le Mont-Saint-Michel


Le Mont-Saint-Michel
Le Mont-Saint-Michel


Fort National en Saint-Malo, Île et Villaine (Bretaña, Francia)
Fort National en Saint-Malo


Puerto de Saint-Malo (Bretaña, Francia)
Puerto de Saint-Malo


Dinard/Dinarzh, Ille et Vilaine (Bretaña, Francia)
Dinard/Dinarzh y La Rance


Fort La Latte, Cap Fréhel (Bretagne, Francia)
Fort La Latte, Cap Fréhel

La Côte d'Emeraude o Costa Esmeralda es una pequeña faja costera situada entre el Cap Fréhel y el límite entre Bretaña y Normandía, en Francia.

Es una tierra de dilatada historia a la que tuve la ocasión de hacer una pequeña escapada. Hoy vamos a ver una pequeña ruta que nos va a permitir conocer algunas de sus localidades más señeras. No es un recorrido tan exhaustivo como me gustaría y estoy muy seguro de olvidar muchas cosas importantes, pero tal vez ayude un poco a quienes tengan pensado visitar esas tierras.

Nuestro viaje comienza en el mítico Mont Saint-Michel, en lo que fue la frontera histórica entre Bretaña y Normandía, aunque hoy la frontera se haya movido unos cuantos kilómetros al oeste, posiblemente para evitar los caprichos del río Couesnon, que desemboca a los pies del monte. Ya lo dice el refrán "Le Couesnon dans sa folie mit le Mont en Normandie" (El Couesnon con su tontería puso el Monte en Normandía), y que alude al hecho de que originalmente la abadía estaba en el lado bretón del río, hasta que un cambio de curso lo convirtió en normando.

Es tal vez la parada más imprescincible de todo el viaje, ya no sólo por los valores artísticos, arquitectónicos o históricos del lugar, que sería lo más normal, si no también por la fuerza de la naturaleza en este lugar, cuyas mareas son francamente impresionantes. Además, ver todo el material que arrastran el río y las mareas y cómo este se deposita en las costas es interesantísimo.

Un advertencia: hacerse con una tabla de mareas, ya que el aparcamiento queda cubierto por el agua cuando esta sube. Sería desastroso quedarse en el monte mientras el agua se lleva nuestro vehículo.

Entrando ya en tierras bretonas podemos visitar Dol-de-Bretagne, con su dolmen, que nos habla de su fundación céltica y su catedral, de arquitectura anglo normanda. Fue una ciudad muchas veces saqueada por los vikingos, así que se ha perdido casi todo el patrimonio anterior a esta época. Muy cerquita está el Mont-Dol, que forma un estupendo mirador sobre los marais.

Nuestra siguiente parada es Cancale, famosa por sus ostras planas y que en el pasado conoció invasiones de todo tipo... ¡hasta portuguesas! Aquí es donde comienza la Côte d'Emeraude propiamente dicha. Buenas panorámicas y excelente gastronomía, el defecto que puede tener es el mismo que todas las poblaciones de la zona: una explotación turística desmesurada desde hace más de un siglo.

Siguiendo por la costa podemos ir hasta Saint-Malo, situado en la desembocadura del Rance. Aunque parece una ciudad antigua (e históricamente lo es) lo cierto es que la inmensa mayoría de sus edificios tienen apenas 70 años ya que durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado a conciencia.

Pero a pesar de todo, hay muchas cosas para ver en esta bella ciudad pesquera: desde sus murallas, algunas iglesias o su edificio municipal, hasta el Fort National, el único museo del que tengo noticia cuyo horario de apertura depende de las mareas, ya que está situado en un islote frente a la costa al que se puede llegar caminando en bajamar.

Justo frente a Saint-Malo se encuentra Dinard, que sería el lugar donde se inventó el turismo. Aquí llegaron los ingleses a finales del XIX y construyeron villas en las que pasar sus momentos de asueto viniendo desde la relativamente cercana Gran Bretaña. Arquitectónicamente es bastante interesante y establece el canon a partir del cual se construyeron otras muchas villas turísticas del mundo.

Olvidaba decir que entre Saint-Malo y Dinard se encuentra la central maremotriz de La Rance, que bloquea la salida de la ría, lo que ambientalmente hablando tiene que ser una auténtica putada.

Saliéndonos un poco de la ruta podemos acercarnos hasta Dinan, para ver su castillo, sus puentes y su casco urbano medieval, aunque tampoco puedo recomendar gran cosa porque no tuve tiempo de ir. Lo tengo en pendientes.

Siguiendo hacia Cap Fréhel podemos seguir la costa y pasar por Saint-Cast-le-Guildo, con un interesante patrimonio artístico e histórico. A decir verdad, no es nada infrecuente toparse con restos de murallas, fortalezas o fuertes por toda la región. Su situación geográfica ha hecho de Bretaña un campo de batalla hasta épocas relativamente cercanas en el tiempo.

Y finalmente Cap Fréhel, con sus vistas y sus acantilados... y con sus fuertes. Justo aquí podemos visitar el Fort-la-Latte, en un excepcional estado de conservación. Hay que llegar para verlo antes de las cinco de la tarde, que es la hora a la que dejan de recibir visitas, y la verdad es que merece la pena pagar los cinco euros que cuesta la entrada por verlo.

El mapa

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El gran eje parisino

miércoles, 26 de mayo de 2010

EDF, La Défense (Nanterre, Francia)
La Défense


Eje La Défense - Arc du Triomphe (Nanterre-París, Francia)
Eje La Défense - Arco del Triunfo


El Arco del Triunfo, París
El Arco del Triunfo

Obelisco de Luxor en la Place de la Concorde (París, Francia) (167 mil visitas)
Obelisco de Luxor
en la Place de la Concorde


El Arco del Carrusel (París, Francia)
El Arco del Carrusel

París es una de las ciudades más famosas del mundo. Es por eso que teóricamente no tendría cabida en este blog, ya que es una ciudad que no necesita ser descubierta a nadie, igual que cuando hice las rutas por Portugal se omitieron Porto y Lisboa.

Pero creo que hay un par de aspectos diferentes que me gustaría resaltar, ya que la gente se queda con los diferentes monumentos de la ciudad, pero no con algunas relaciones ciertamente llamativas, como la que da título al post.

Muy poca gente sabe que hay una línea recta de ocho kilómetros que va desde Nanterre hasta el Louvre, encadenando una sucesión de monumentos irrepetible.

Nuestro recorrido empieza en el Arche de la Défense, en Nanterre, sede del poder económico francés. En este distrito se concentran las sedes de las mayores empresas del país. Para hacerse una idea del poder y la influencia que supone este enclave, decir que Nicolas Sarkozy fue su alcalde durante varios años y eso le sirvió de trampolín en su carrera.

El Arco tiene unos 35 pisos de altura y en la parte superior alberga el museo del videojuego. Fue diseñado por Johann Otto Von Spreckelsen, que no vivió para ver finalizada su obra. Es realmente impresionante.

Para movernos entre las diferentes paradas recomiendo la línea 1 de metro, que sigue nuestro recorrido hasta casi el final. Y podemos coger este metro hasta la siguiente parada: Explanade de la Défense.

Desde aquí tenemos más conciencia de lo que es el eje: a nuestras espaldas estará el Grande Arche, y al frente, siguiento la autopista y la línea de metro veremos el Arco del Triunfo, ya en París. Aunque no es una parada muy turística, lo cierto es que me encantó esta parada.

De vuelta al metro, seguimos ruta hasta llegar a la parada de Charles de Gaulle-Êtoile. Esta estación es enorme y está casi debajo del arco del triunfo. Las salidas son un poco laberínticas, sobre todo a última hora cuando cierran algunas puertas y te cuesta encontrar la salida.

El Arco del Triunfo es uno de los monumentos más conocidos del mundo. Napoleón, que dijo a sus soldados "volveréis a casa bajo arcos de triunfo" ordenó su construcción para conmemorar las victorias de su Grande Armée, y en ella están grabados los nombres de las batallas que ganó el ejército napoleónico y el nombre de sus generales, estando subrayados los de aquellos que murieron en combate.

A partir de aquí podemos caminar un rato, ya que desde aquí comienzan a bajar los Champs Elysées, avenida que toma su nombre de la mitología romana (era su equivalente al paraíso), y que es una zona de compras muy importante (y muy cara también). De entre las cosas que me llamaron la atención estaban las tiendas de Peugeot y Citroën (esta última con una fachada ciertamente llamativa).

Al final de la avenida se llega a la Place de la Concorde, que es poseedora de una importante historia. Construida como un homenaje a Luis XV tras su restablecimiento de una enfermedad, luego tendría un importante protagonismo durante los sucesos de la Revolución y la caída de la monarquía durante el reinado de su heredero, el famoso Luis XVI que sería ejecutado aquí junto a su mujer, la aún más famosa María Antonieta.

También fue de aquí de donde se robaron las armas que luego se utilizarían para asaltar la Bastilla, y durante el Terror aquí se puso una de las guillotinas de París. Tal fue la masacre que al finalizar el Terror los nuevos gobernantes decidieron poner fin a todo eso y llamarla "Plaza de la Concordia", nombre que permanece.

Pero a pesar de ello siguió siendo un importante símbolo, como demuestra el hecho de que Luis Felipe I, rey de los franceses, decidió situar aquí el Obelisco de Luxor, regalo del valí de aquel país a Francia. La idea era que ninguna de las facciones de aquel momento pudiese apropiarse de la plaza y de su historia.

Justo a continuación se encuentra el Jardín de las Tullerías (Les Tuileries). Su nombre (las tejerías sería una traducción más apropiada) se debe a las fábricas de tejas que al parecer existían aquí y fueron derribadas para construir el palacio.

En el siglo XVI la reina Catalina de Médicis ordenó la construcción del jardín, hoy el más famoso de la ciudad. Como nota curiosa, desde sus terrenos tuvo lugar la primera ascensión de seres humanos en globo, poniendo el primer embrión de lo que sería más adelante la era de la aviación.

El Palacio de las Tullerías, situado un poco más adelante, nunca llegó a ser terminado si atendemos a su proyecto original, ya que la reina decidió tomar residencia en otro lugar. Más adelante este palacio sería palacio imperial, ya que Napoleón lo tomó como residencia. También vivieron aquí los dos últimos borbones (Luis XVIII y Carlos X) y Luis Felipe I. Su último residente regio fue el emperador Napoleón III, que de hecho contrajo aquí matrimonio con su emperatriz, Eugenia de Montijo.

Fue también idea de Napoleón III hacer las reformas precisas para unificar este palacio con el del Louvre, hoy sede del famoso museo.

Entre el Jardín de las Tullerías y el Louvre se encuentra otro de los arcos de triunfo mandados construir por Napoleón Bonaparte: el Arco de Carrusel, cuyas estatuas originales habían sido donadas por el Louvre y que eran originales de la civilización grecorromana. Hoy en día el arco luce réplicas de aquellas estatuas.

Y por último, el Louvre, el museo más importante del planeta. Su origen lo encontramos en las colecciones reales atesoradas por la monarquía francesa que fueron puestas, a partir de 1793 a disposición del público. Desde entonces sus fondos han crecido enormemente y es una de las joyas de Francia.

Al igual que las Tullerías, debe su esplendor a Catalina de Médicis. Originalmente concebido para ser residencia regia, fue abandonado en favor de las Tullerías, lo que significó que las Academias Francesas empezaron a utilizarlo como sus sedes.

Afortunadamente, este palacio no sufrió grandes daños durante el incendio que destruyó el palacio de las Tullerías, toda vez que ambos edificios estaban unidos.

La última gran reforma del edificio fue la famosa pirámide, poco comprendida por el público en general, pero adorada por los arquitectos y que es utilizada como entrada principal al complejo del museo.

El mapa

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Portugal y Andalucía (y VII): De Mérida a Galicia por Portugal

jueves, 21 de enero de 2010

Castillo de Alburquerque (Badajoz, Extremadura)
Castillo de Alburquerque

Castelo de Marvão (Portalegre, Portugal)
Castelo de Marvão

Castelo de Marvão (Alentejo, Portugal)
Castelo de Marvão

Marvão - Castelo de Vide (Portalegre, Portugal)
Carretera Marvão-Castelo de Vide

Castelo de Vide (Alentejo, Portugal)
Castelo de Vide

Centum Cellas (Belmonte, Portugal)
Centum Cellas
Con esta etapa termina nuestra larguísima ruta por el occidente de la Península Ibérica que nos ha llevado a recorrer buena parte de Portugal, Andalucía Occidental y un poquito de Extremadura.

Para finalizar vamos a cerrar el círculo volviendo a Galicia por el Portugal interior, mucho menos conocido en España, si cabe, que la costa lusa.

La primera parte de la etapa va a ser un pequeño recorrido por algunos castillos de frontera, y podemos empezar por visitar la capital de la provincia, a unos 50 kms por la A-5, que vendría siendo una de las autovías más importantes de España ya que une directamente Madrid con Lisboa (en territorio luso su nombre es A-6), y por tanto canaliza buena parte del tráfico de mercancías entre ambos países y desde Portugal hacia el resto de Europa.

Dentro de Badajoz hay un puñado de cosas para ver, como la alcazaba, la puerta de Palmas o los jardines de la Galera. De Badajoz cabe decir que fue fundada por los árabes, al parecer sobre un asentamiento visigodo en decadencia, por un tal Ibn Marwan, ("el hijo del gallego"), que sería un renegado.

Por toda esta tierra hay muchos castillos, como el de Alburquerque, aún en la provincia de Badajoz y en la carretera que une a la capital provincial con Valencia de Alcántara. Este fue otro de esos castillos de frontera que sirvieron para proteger a Castilla de los reinos musulmanes primero, y después para proteger a Castilla de Portugal. Actualmente se está construyendo un parador de turismo en él que no parece contar con el favor de los vecinos.

Siguiendo hacia tierras de Alcántara, por un paisaje llano pero que se va ondulando progresivamente hasta encontrar algunas crestas graníticas y apareciendo cada vez más pino. Y si vemos hacia el oeste vemos que es un poco más escarpado y un poco más verde: se trata de la Serra de São Mamede, ya en Portugal. Estamos así de cerca de la frontera.

Lo poco que vi de San Vicente y Valencia de Alcántara no era demasiado seductor (apenas una iglesia) y ni me detuve, así que proseguí viaje hasta Marvão, ya en territorio portugués.

Antes hablaba del fundador de Badajoz, Ibn Marwan. El parecido entre su nombre y Marvão no es casual, ya que también fue el fundador de este lugar. Marvão es un castillo construido en un pico desde el que se domina toda la comarca circundante, la vecina Castelo de Vide, la Serra de São Mamede y las tierras al otro lado de la frontera española. Dentro del castillo, además de las torres, es interesante visitar la cisterna que nos da una idea de cómoalmacenaban el agua en esa época (y lo potable que podía ser...)

Debo decir que las vistas desde el castillo son impresionantes, y que el pueblo que le rodea es precioso y tiene varios miradores y merece la pena invertir algo de tiempo en callejear por él.

Y ya que vemos Castelo de Vide, pues allá nos dirigimos, a visitar sus murallas y sus jardines, que le han valido el sobrenombre de "Sintra del Alentejo".

En Castelo Branco no he parado, aunque queda al lado de la autopista, y de Covilhã tampoco puedo decir nada, aunque desde el coche se veía bastante prometedora. Pero el tiempo, amigos, es el que es y yo no lo tenía para visitar Covilhã, que está construida en la ladera de una montaña, al pie de la Serra da Estrela.

Un poco más adelante está nuestra penúltima parada, Centum Cellas, en Colmeal da Torre (Belmonte). Queda bastante cerca de la autovía, así que no hay que hacer demasiados números para dar con el sitio.

Centum Cellas es una construcción que, hasta donde sé, procede de tiempos romanos. Fue una villa con una arquitectura bastante peculiar, que al ser despojada de sus elementos de madera y ser en parte canibalizada ha adquirido un aspecto único que ha dado lugar a numerosas leyendas.

Por cierto, que si hay tiempo y apetece, en Belmonte hay un castillo que tiene buena pinta, pero que no conozco. Se ve desde Centum Cellas, así que tampoco debe ser muy difícil llegar hasta él.

Otra posible parada puede ser Guarda, con su imponente Sé (Catedral) y su gárgola vuelta hacia España, mostrándole el culo en señal de desprecio y desafío. Como se puede suponer, Guarda tuvo protagonismo en algunos episodios en las guerras que enfrentaban a Castilla y Portugal.

Por último Viseu puede ser otra parada interesante (aunque tampoco pude visitarla por falta de tiempo). Tiene muralla romana, otra posterior medieval, iglesias, capillas, basílicas y unos cuantos paços. Por desgracia, tampoco tuve tiempo de parar aquí, pero espero corregirlo en el futuro.

Y de aquí, a España. Hay una bifurcación de autovías, las dos libres de peaje: podemos ir hacia el norte y pasar por Chaves, cuyo castillo y murallas, además de sus otros muchos monumentos, pueden ser un buen final de viaje antes de volver a territorio español cerca de Verín (Ourense)... o bien ir a Aveiro y regresar por Porto hacia la frontera en Tui. Esta segunda opción nos obliga a pasar por Porto y a volver a enfrentarnos a su alocado tráfico, lo cual es una cuestión a tener muy en cuenta.

Y con esto finalizamos la ruta. Espero que os haya gustado y que os sirva de alguna utilidad en vuestros viajes por alguno de los lugares que hemos visitado.

El Mapa
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Portugal y Andalucía (VI): De Ronda a Mérida

martes, 19 de enero de 2010

 
Penúltima etapa de este viaje que nos lleva por tierras lusas y andaluzas (sí, y también extremeñas, pero el título se hacía largo).

Vamos a dejar la bella Ronda para dirigirnos al norte. Tras subir la serranía en la etapa anterior podría pensarse que nos va a tocar otra carretera llena de curvas y en bajada... pero nada más lejos de la realidad. Nos espera una especie de medio llanura, medio sierra de paisajes realmente bonitos y curiosos.

En Galicia la montaña está cultivada como prado en su mayoría y en un escaso porcentaje de su superficie, pero por estas tierras entre Ronda y Antequera nos encontramos con un casi 100% de toda la superficie útil cultivada.

 

En medio de todo esto nos encontramos con la comarca de Guadalteba con la torre de Teba, fácilmente visible, como privilegiada atalaya de todo el valle y últimos restos del Castillo de la Estrella. Descubrí este castillo por pura casualidad, ya que la carretera que iba a Antequera estaba cortada y te mandaban por un desvío que pasaba por Campillos. Así que ya puestos, paramos en Teba.

Castillo de gran historia, el Castillo de la Estrella fue uno de los bastiones defensivos que los musulmanes edificaron para proteger sus últimos dominios peninsulares, y que cayó bajo el poder de Alfonso XI en el siglo XIV.

 

En la toma del castillo un caballero escocés, sir James Douglas perdió la vida... por tonto. La cosa es que sir James fue el encargado por el rey Robert I Bruce (el de Braveheart, para entendernos) para llevar su corazón embalsamado a tierras donde los cristianos aún luchasen con los sarracenos. Al llegar a Sevilla, sir James no tuvo mejor idea que embarcarse en la cruzada contra Teba, donde murió en una emboscada. Total, que al final el caballero y el corazón volvieron a Escocia.

De Teba partimos para Antequera, donde destacan su Alcazaba, las termas romanas y también el Arco de los Gigantes, donde el cabildo mandó poner las lápidas y otros restos romanos encontrados en los alrededores. En Antequera también está el Torcal de Antequera (que no conozco) y que es uno de los paisajes más singulares de España.



Nuestra siguiente parada bien podría ser Lucena, en cuyo castillo fue encerrado Boabdil, el último rey del Reino Musulmán de Granada, unos años antes de la caída del reino nazarí. Yo no me detuve aquí, así que ni idea de si merece la pena.

De camino a Córdoba podemos parar también en Montilla, capital de una de las grandes regiones vitivinícolas de Andalucía y con un buen patrimonio histórico, pero al igual que Lucena, tuve tiempo de verlo.

Córdoba, patrimonio de la humanidad, que en la antigüedad tuvo momentos de gran esplendor, como durante la dominación romana, cuando fue la capital de la provincia romana de la Bética y dio al Imperio algunos de sus grandes nombres, como Séneca.

O más adelante, cuando fue una ciudad importante dentro de la provincia bizantina de Spania.

Pero sobre todo, cuando fue la capital del Califato de Córdoba, su momento de mayor esplendor y en el que se convirtió en la ciudad más poblada del mundo.

Y todo eso se refleja en sus calles, con un riquísimo patrimonio monumental, donde destacan el puente sobre el Guadalquivir que lleva a la Mezquita-Catedral, una de las maravillas arquitectónicas del mundo y que al parecer tiene su origen en un templo cristiano visigodo. La entrada es cara, pero creedme que merece mucho la pena.

Como merece la pena callejear por la ciudad y ver los restos de sus murallas, los restos de las termas o los restos romanos que permanecen hasta nuestros días. Si duda una ciudad para conocer.


De aquí partimos para Mérida, siguiendo en buena parte del recorrido la N-432 (hasta Zafra), pasando por dehesas, llanuras e incluso una comarca vitivinícola. A mí me gustó especialmente el primer tramo, a la salida de Córdoba.

Zafra es otra parada interesante por su patrimonio, donde destaca el Palacio de los Duques de Feria. Una confusión muy común es creer que el Castillo de Zafra se encuentra en esta localidad, pero "esa" Zafra está en Campillo de Dueñas, provincia de Guadalajara, muy cerca de Molina de Aragón.

Actualización: En el momento de escribir este artículo, allá por 2010, era un consejo más curioso que otra cosa, pero a raíz del éxito de Juego de Tronos, más de uno y más de dos han acabado en esta parte de la provincia de Badajoz buscando la "Torre de la Alegría", donde sucedía una de las escenas clave de la serie.


Mérida, fin de nuestro itinerario de hoy es una de las ciudades más interesantes de España debido a su historia, cuyo origen está en la fundación de la ciudad por parte de Octavio Augusto, al licenciar a dos legiones que habían luchado en las guerras cántabras, sobre un poblado prerromano a cuyos habitantes se concedió la ciudadanía.

 

Mérida, hoy capital de Extremadura, inició entonces un despegue que la llevó a ser capital de la provincia romana de Lusitania y a alcanzar un gran esplendor que aún hoy puede ser fácilmente admirado: circo, coliseo, teatro, termas, puentes, acueductos... todo ello permanece en pie y el respeto que actualmente se tiene a los restos arqueológicos es ejemplar.

Como curiosidad decir que durante un breve período de tiempo, Mérida fue la capital de España, ya que el reino visigodo la tuvo como tal en el siglo XVI.

El mapa
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