Gran Canaria (I): La costa occidental

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Fred Olsen
Puerto de Agaete


Puerto de Agaete (Gran Canaria, España)
Puerto de Agaete


El Dedo de Dios
El Dedo de Dios


Muelle de Agaete
Muelle de Agaete


El Risco de Agaete (Gran Canaria, España)
El Risco de Agaete


La Guagua (Gran Canaria, España)
La Guagua


La playa de El Risco (Gran Canaria, España)
La playa de El Risco


Paisaje Occidental (Gran Canaria, España)
Paisaje Occidental


Menudo sitio para quedar atascado
Menudo sitio para quedar atascado


Saliendo de la Aldea de San Nicolás (Gran Canaria, España)
Aldea de San Nicolás


El valle de La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria, España)
Aldea de San Nicolás


Hacia Mogán (Gran Canaria, España)
Hacia Mogán


Restaurantes turísticos (Mogán, Gran Canaria)
Puerto de Mogán


Salida del Puerto de Mogán (Gran Canaria, España)
Puerto de Mogán


Puerto Rico (Gran Canaria, España)
Puerto Rico


Cuando la gente visita Gran Canaria piensa en irse unos días a un hotel, dejar sus cosas y meterse en la playa más cercana. En nuestro imaginario colectivo Canarias es una inmensa playa en la que siempre hace buen tiempo. Y como suele pasar en la imaginación, esto no tiene por qué ser así.

Mucha de la gente que visita Gran Canaria por primera vez se siente fuertemente decepcionada por lo que va a encontrar, ya que tal vez imaginan playas paradisíacas al estilo de las del Caribe o están demasiado sugestionado por el sobrenombre de "Islas Afortunadas" que acompaña al archipiélago.

Y la verdad, para ser honestos, la mayoría de las playas grancanarias son bastante normalitas, por no decir que son malas: las que tienen arena están atestadas de turistas y las que no... pues no tienen arena: son roca y grava (y son la mayoría).

Hasta ahora, cualquiera que me lea puede pensar que odio Gran Canaria y esto no es así. Gran Canaria me parece todo un descubrimiento. Es mucho más alucinante de lo que podía imaginar y mucho más variada de lo que me habían contado. No en vano, los lugareños dicen que Gran Canaria es un continente en una isla. Y es cierto.

Hoy vamos a recorrer una de las carreteras que más me ha acojonado en mi vida y que comunica Agaete con el Puerto de Mogán, todo el tramo de costa que no está unido por autovía a la capital insular. Hoy vais a descubrir la costa occidental desde la GC-200.

Gran Canaria está comunicada por costa por dos autovías que abrazan a la isla partiendo de la capital: la GC-2, que une Las Palmas con Agaete, que es el puerto de salida a Tenerife y la GC-1 que la une con las localidades de turismo de playa del sur como  Playa del Inglés o Maspalomas, en San Bartolomé de Tirajana, el municipio español con más pernoctaciones (más que Madrid o Barcelona, con todo lo que eso supone) y con Mogán y Arguineguín.

Para llegar a Agaete desde el aeropuerto tenemos que tomar la GC-1 hasta Las Palmas y una vez allí la GC-2 hasta su finalización. La GC-2 deja de ser autovía y se convierte en la GC-200 que vamos a seguir durante bastantes kilómetros.

Agaete es un lugar que me habían dicho que no merecía mucho la pena: triste y aburrida y con muy poco turismo y que además había perdido su principal atractivo turístico, el llamado Dedo de Dios. Pues para mi de triste y aburrido nada. El paisaje que tiene es alucinante y es un lugar tranquilo para pasar un día sin ajetreos. Eso sí, playa de grava.

Desde aquí continuamos todo por la costa. Los paisajes son alucinantes y es uno de los tramos de costa más bonitos que conozco.

Como podéis ver por las fotos se trata de una costa llena de acantilados y barrancos. Os garantizo que no hay ninguna que le haga justicia: son unos riscos escarpados y verticales que impresionan y tanta es la altura y tanta la pendiente que la carretera se cierra los días de lluvia.

Imaginad la de agua que pueden recoger esas vertientes y la velocidad a la que pueden caer al asfalto. E imaginad los desprendimientos que pueden provocar: aquí no hay vegetación que sostenga el suelo, así que las piedras están siempre a un paso de caerse.

Uno no sabe cómo se las apañan los de El Risco o Tirma para ir a trabajar. Debe ser un lugar muy solitario para vivir ya que sólo cuentan con esta carretera para comunicarse con el resto del mundo.

No hay mucho que comentar acerca de esta carretera: muchísimas curvas y bastante complicada para conducir a quien no tenga costumbre de enfrentarse a curvas. Y unas vistas grandiosas, que hacia el norte abarcan Agaete e incluso Gáldar y hacia el sur montaña y océano.

En la GC-200 hay tres clases de conductores: los que no hay visto una curva en su vida y lamentan profundamente haberse metido por ahí, los que estamos acostumbrados a las curvas y la carretera nos acojona menos que los conductores y por último los locales, que acojonan a San Pedro.

Los locales van por aquí como cohetes y no parecen hacer mucho caso al código de circulación que rige para el resto. En pocas carreteras he visto tantas imprudencias como en esta y no me extraña esa estadística que dice que cada año al menos un coche se despeña en esta carretera. Lo que me extraña es que no sean más dada la velocidad a la que circulan y los adelantamientos temerarios que he visto.

Después del mal trago que supone el tramo entre Agaete y La Aldea de San Nicolás llegamos a este último pueblo. Se trata de un municipio eminentemente agrícola que está casi aislado del resto de la isla. Sólo la carretera de Agaete, otra hacia Mogán y una tercera que cruza la isla por el centro yendo por el municipio de Tejeda les permiten salir de su valle. En el futuro parece ser que la GC-2 terminará aquí, pero tal y como están las cosas no creo que sea en un futuro próximo.

La Aldea vive sobre todo del cultivo del tomate. No es un municipio turístico debido a su aislamiento y aunque hay algunos alojamientos estos son bastante modestos: nada de grandes hoteles, lujo o incluso el tipo de establecimiento hotelero habitual en zonas de turismo de playa masivo. Es un lugar tranquilo, familiar y con una playa de grava y que está inundado por invernaderos donde los lugareños se buscan el sustento, aunque parece que las industrias agrícolas canarias están sufriendo mucho por la competencia de Marruecos. De hecho, vi bastantes invernaderos abandonados.

Pasando la Aldea y yendo hacia Mogán nos estamos desviando un poco al interior, buscando zonas más suaves que los acantilados que dejamos atrás. La carretera es un descanso después de la paliza que supuso ese primer tramo. Es más ancha, menos peligrosa y con un paisaje genuinamente desértico.

Al salir del valle podemos dejar esta carretera por un momento y bajar hasta Tasártico, aunque realmente no lo recomiendo. Sí, es bonito. Sí, hay buenas vistas de la Aldea, pero es que nos vamos a una playa de grava que está a 3 kms del pueblo y por un camino que hará sufrir bastante a nuestro coche de alquiler y que ni siquiera aparece como camino en Google Maps. Además llegué tarde y me perdí la puesta de sol detrás de un acantilado que comparado con lo visto hasta el momento hasta te decepciona, aunque en cualquier otro lugar te llamaría la atención.

Y bajando, bajando acabamos llegando a Mogán, que parece un pequeño oasis en medio de una región tan desértica como el sur de Gran Canaria y siguiendo un poco más adelante, el coqueto Puerto de Mogán, que marca el inicio de la zona más turística de la isla.

La última foto es para Puerto Rico, que es un poco el típico pueblo hiperturístico en que se ha convertido buena parte del sur de Gran Canaria. Puerto de Mogán parece que va a convertirse en algo parecido. Una lástima.

Pues esto es todo. En nuestra siguiente ruta conoceremos un poco el interior de la isla y subiremos al Roque Nublo y veremos el cráter de un volcán.

No olvidéis echar un ojo a las fotos relacionadas: los textos que las acompañan amplían información.

El Mapa
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De Calamocha a Calatayud: un paseo por el Valle del Jiloca

viernes, 13 de julio de 2012

Nuestra Señora de los Ángeles (Burbáguena, Teruel)
Burbáguena, Teruel


Iglesia de Santa María de Báguena, Teruel (Aragón, España)
Iglesia de Santa María de Báguena


Casa Lucías, Báguena (Teruel, Aragón)
Casa Lucías, Báguena


Convento de San Valentín de Báguena (Teruel, Aragón)
Convento de San Valentín de Báguena


La entrada de Daroca (Zaragoza, España)
La entrada de Daroca


Iglesia de Paracuellos de Jiloca (Zaragoza, Aragón)
Iglesia de Paracuellos de Jiloca


Calatayud (Aragón, España)
Calatayud


Castillo de Ayub, Calatayud (Zaragoza, España)
Castillo de Ayub o Castillo Mayor


Acceso al Castillo Mayor de Calatayud (Zaragoza, España)
Acceso al Castillo Mayor


El Castillo Mayor (Calatayud, Aragón)
Interior del Castillo Mayor


Al volver de Castellón decidí utilizar una ruta alternativa a la que había utilizado para ir, evitando Madrid y yendo por Teruel, Aranda y Valladolid. Es un trayecto un poco más corto y por lugares en los que nunca había estado.

Así que tracé ruta y me dejé guiar por mis dos GPS. Cuando voy así, siempre elijo la ruta que me marca el que "llega" antes a destino. Así descubrí Jérica.


Pero al llegar a las cercanías de Monreal del Campo los dos marcaban rutas distintas y había una diferencia de un minuto. Gran duda. Lo que yo sabía es que la ruta por Monreal evitaba Calatayud y la de Calamocha pasaba por allí. Así que decidido: vamos por Calamocha.

El nexo de unión entre Calamocha y Calatayud es el Valle del Río Jiloca, un valle muy suavecito que es un rayo verde en medio de los terrenos secos de esta parte de Aragón.

La primera sorpresa fue entrar en Calamocha y encontrar que casi cada edificio tenía su puesto de venta de jamones. No recordaba para nada la fama que tiene este producto, tal vez por toda la publicidad que los de Guijuelo ponen en la radio. Y creedme, el jamón de Calamocha es MUY bueno. Caro también, pero la calidad hay que pagarla. Calamocha en si no lo recuerdo como nada destacable a nivel urbano... pero teniendo esos jamones... ¿a quién le importa?

Así que comienzo a seguir la carretera que transcurre casi paralela al curso del Jiloca, y comienzan a sucederse las agradables sorpresas de los diferentes pueblos que me voy encontrando. Por desgracia la falta de tiempo me  hizo pararme mucho menos de lo que suelo y me gusta hacer. Lamento no haber parado en Luco de Jiloca, por ejemplo. Su iglesia y su paisaje urbano me llamaron mucho la atención, pero no me detuve.

Esta región es famosa por su arquitectura, ya que una buena parte de su arquitectura religiosa es de estilo mudéjar, tan diferente al románico que tanto se estila en mi Galicia natal. Tanto es así que la autovía que comunica Sagunto con Zaragoza recibe el nombre de "Autovía Mudéjar".

Así que un poco arrepentido de no haber parado en Luco sí que lo hice en Burbáguena, de acceso más sencillo en coche. La iglesia, como podéis ver, es preciosa. A su lado hay uno de los cuatro palacios que en esta localidad tuvo el marqués de Montemuzo.

Prosiguiendo ruta, mi siguiente parada fue en la vecina Báguena. Otro pueblo que no tiene un par de sitios interesantes para visitar, como su iglesia y el palacio que está a su lado, en estado de ruina o el recién abandonado monasterio. Se nota un poco el despoblamiento de estas tierras, que han estado perdiendo población a buen ritmo en las últimas décadas.

Tanto Báguena como Burbáguena pertenecieron a la Comunidad de Aldeas de Daroca (a la que no pertenecía la misma Daroca) y fue este ente el que fundó el monasterio del que hablaba y que hace muy pocos años ha cerrado sus puertas ante el envejecimiento de sus monjas, transladadas a Zaragoza, a otro monasterio de su orden.

Mi siguiente parada ya fue en Daroca, dejando Teruel y entrando en Zaragoza. Daroca fue una enorme sorpresa y fue un pecado no haberle dedicado más tiempo. Parada casi obligatoria en la ruta entre Madrid y Barcelona, sus muros sirvieron de posada a numerosos reyes de España que tuvieron que desplazarse entre una y otra ciudad. Es un lugar un poco extraño desde el punto de vista defensivo, puesto que en lugar de fortificar un cerro o una colina se fortificó un barranco. La villa se encuentra enclavada en una especie de valle muy cerrado cuyas paredes se hayan coronadas por murallas y torres defensivas.

A partir de aquí y viendo que el tiempo se me echaba un poco encima me paré bastante menos. Tan solo en Velilla de Jiloca y también en Paracuellos de Jiloca, cuya iglesia me "obligó" a detenerme para hacerle una foto. Además en Paracuellos hay un balneario que pasa por ser de los más importantes de España y cuya historia se remonta a más de 150 años.

Y llegamos a Calatayud, otra enorme sorpresa para mi por su historia y su arquitectura, con torres mudéjares, muralla de origen musulmán (una de ellas alberga una puerta que se supone el elemento arquitectónico árabe más antiguo de la península) y sus cinco castillos que dominan la villa y la comarca. Tal era su grado de conservación que durante las Guerras Carlistas las tropas del aspirante que procedían del Maestrazgo se hicieron fuertes tras sus muros en más de una ocasión.

La ciudad, que llegó a ser capital de la provincia homónima y primer ayuntamiento de España en seguir la actual constitución y lugar de reunión de las primeras cortes de la Comunidad Autónoma conoció una larguísima historia cuyo mayor esplendor se dio en tiempos de los Banu Qasi, al servicio del emirato de Córdoba primero y que mantuvieron buenas relaciones con los primeros reyes de Navarra (de hecho, la madre del primer rey navarro se casó en segundas nupcias con un Banu Qasi).

Sin embargo, sus ansias de autonomía hicieron que los gobernantes cordobeses apoyasen a los Tuyibíes asentados en Daroca que terminaron desplazando a los Banu Qasi y que, con el tiempo, llegaron a proclamar la independencia de la Taifa de Zaragoza.

Lamento no haber tenido tiempo de visitar el Monasterio de Piedra, que no queda demasiado lejos de aquí, ni de explorar la zona con más tiempo. Estoy seguro de que lo mejor me queda por descubrir.


Mapa
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Restaurante de la Cofradía de Pescadores de Agaete (Gran Canaria, España)

domingo, 17 de junio de 2012

Puerto de Agaete (Gran Canaria, España)
Puerto de Agaete


Montañas de Agaete (Gran Canaria, España)
Montañas de Agaete


El Dedo de Dios
El Dedo de Dios


Muelle de Agaete
Muelle de Agaete


Restaurante de la Cofradía de Agaete (Gran Canaria, España)
Restaurante de la Cofradía


El puerto de Agaete pasa por ser uno de los más tradicionales de Gran Canaria.

A diferencia de otros como Mogán que han sido invadidos por el turismo, El Puerto de las Nieves, como se llama la población que ha crecido en torno al puerto, no ha dejado de ser el puerto de pescadores de sus orígenes y salvo los muchos restaurantes que rodean la zona de la playa y que se surten de los pescadores locales no hay muchas concesiones al modelo de crecimiento del resto de la isla.

Sólo algunos chalés y apartamentos modernos pero medianamente bien integrados en lo que es el pueblo nos recuerdan en qué sitio estamos. Agaete no es una sucesión de hoteles, resorts y alojamientos de todo pelaje como, por ejemplo, Puerto Rico.

Las incómodas playas de grava volcánica han servido para salvar al pueblo de ser un lugar más para convertirse en un lugar único. En cierto modo eso es el gran encanto del municipio de Agaete y tal vez por eso existe el dicho de "si vas a Agaete, ven y vete porque sino en el corazón se te mete".

Y por si aún os quedan dudas, esas montañas del fondo, coronadas de pino canario, y las vistas al Teide en la vecina Tenerife (hasta la cual hay un ferry que parte desde el puerto de Agaete) completan un lugar a descubrir.

Ah... y toda esta maravilla que os describo es así de interesante a pesar de haber perdido hace unos años su mayor reclamo: el Dedo de Dios (o Roque Partido). De hecho, me habían hablado mal de este sitio.

Me lo habían pintado como un sitio feo y aburrido y menos mal que no hago mucho caso de esas cosas. Agaete me pareció precioso incluso con el día así. Con sol gana muchísimo y esas montañas del fondo son acojonantes y ninguna foto les hace justicia. Y están coronadas por un bosque que me ha dolido en el alma no poder visitar.

Y si además sumamos el restaurante de la Cofradía de Pescadores y su buen hacer a los fogones ni te cuento... normalmente dejaría este post para más adelante y lo integraría en una ruta, pero hay que hacer una merecida excepción.

El sitio lo descubrí porque allí estaba Eduardo Reina, amigo de un buen amigo mío que es grancanario. Mi amigo me había insistido mucho en que fuese, hasta el punto de que no tuve más opción que ir. Y cuando digo que no tuve más opción, es que no la tuve.

Y la verdad es que la experiencia fue grata en todos los sentidos. Tanto que me arrepiento mucho de no haber hecho una foto mejor del lugar para poder enviársela o haber hecho fotos de los platos. No soy de esa clase de fotógrafos y esta vez me la he pifiado por eso.

Eduardo me sirvió un cuenco de gofio, que pasa por ser el plato nacional canario y que por las descripciones que me habían dado no me llamaba nada la atención... sólo diré que me traje un paquete de un kilo de gofio para la Península. Está riquísimo. Tengo que hacerme con la receta.

A renglón seguido me trajeron un plato de atún adobado que es un manjar de reyes y no podía dejar que se enfriase. Las hierbas que acompañan al atún le dan un toque diferente y aunque no soy muy amigo de este pescado lo cierto es que me supo a poco.

Y nada más acabar, un pescado rojo a la parrilla (no recuerdo el nombre, pero lo averiguaré) y que también estaba muy rico. La verdad es que todo estaba estupendo, y lo que se iba para las otras mesas tenía como mínimo tan buen aspecto como lo que tenía yo en mi mesa.

Y para terminar, un postre que os recomiendo que probéis: la papaya con naranja. La verdad nunca pensé que esas dos frutas fuesen tan bien juntas. Ni lo dudéis y probadlo.

Además tuve la oportunidad de ver cómo al llegar un barco a puerto fueron a ver cuáles eran las capturas que traía para comprar lo que necesitaban para el restaurante: más fresco no puede ser el producto que te sirven. Literalmente va del mar a la mesa.

Eduardo, te debo unas botellas de albariño. De casa, por supuesto.

El Mapa
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Tres ciudades de Castellón: Peñíscola, Morella y Jérica

jueves, 17 de mayo de 2012

La Luna del Mediterráneo (Benicassim, Castellón)
Benicassim, Castellón


Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana)
Peñíscola


Playa de Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana)
Playa de Peñíscola


Cañón en Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana)
Cañón en Peñíscola


La Noria (Peñíscola, Castellón)
Calle de Peñíscola


Calles de Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana)
Subida al Faro de Peñíscola


Faro de Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana)
Faro de Peñíscola


Morella, Castellón (Comunidad Valenciana)
Morella


Puertas de Morella (Castellón, Comunidad Valenciana)
Puertas de Morella


Calles de Morella (Castellón, Comunidad Valenciana)
Calles de Morella


La lluvia en Morella (Castellón, Comunidad Valenciana)
Calle Mayor


Tardes de Lluvia (Morella, Castellón)
Soportales en Morella


La Torre mudéjar de Jérica (Castellón, España)
Torre mudéjar de Jérica


El Alto Palancia (Castellón, España)
Jérica desde el castillo


Castillo de Jérica
Castillo de Jérica


<br />Barranco del Palancia
Barranco del Palancia
La provincia de Castellón es conocida sobre todo por su litoral. El turismo de sol y playa que durante el franquismo fue atención preferente por parte de los sucesivos gobiernos en un intento de atraer capitales a un país en la ruina por la guerra y el aislamiento tuvo en toda la costa levantina un enorme impacto.

Lo que hace cien años era una región relativamente despoblada, a pesar de las rutas comerciales que recorren la costa del Mediterráneo, se convirtió por obra y gracia del cemento en tramos urbanos de muchos kilómetros en los que es imposible distinguir donde empieza un municipio y termina su vecino.

Benicassim, Vinaròs, Oropesa, Benicarló... todos ellos nos sugieren sol, playa y diversión, pero para ello han destruido ecosistemas litorales, edificios singulares y se ha hecho toda clase de tropelías... y total para que cada vez vaya menos gente. El problema de los sitios que están de moda es que al final pasan de moda y estas poblaciones lo están empezando a sentir, sobre todo ahora que la gente busca lugares distintos.

Tal vez por eso para mi es bastante más interesante el interior que la costa de Castellón, terroríficamente desvirtuada por la presión a la que fue sometida desde el boom del turismo. El modelo del que tanto han presumido los últimos gobernantes de la región se ha llevado por delante buena parte de la historia y del interés de estos lugares...

Nuestra ruta comienza en Peñíscola, uno de los pocos sitios que, a pesar de haber sido tremendamente urbanizados fue capaz de mantener su elemento diferenciador y su casco antiguo está muy bien conservado, incluyendo lo que fue el palacio papal.

Mucha gente no lo sabe, pero durante el Gran Cisma de Occidente esta pequeña localidad levantina fue una de las capitales de la cristiandad ya que el Papa Luna (Benedicto XIII) se refugió en el palacio que corona la ciudad.

Por cierto que al lado del palacio papal se encuentra el Faro de Peñíscola, desde el que hay unas bonitas vistas del Mediterráneo y la plaza es a la vez una especie de terraza donde poder tomarnos un momento de tranquilidad.

Peñíscola tiene además una playa con todos los servicios y desde la que se puede ver perfectamente el palacio papal y el resto de la peña que da nombre al lugar. Y desde el pueblo en si hay magníficos miradores sobre las playas circundantes, el mar y la Serra d'Irta (y también sobre algunas urbanizaciones que la invaden).

De camino a Morella, podemos hacer una pequeña parada en Sant Mateu. No paré mucho rato porque había procesiones de semana santa e iba un poco apurado, pero creo que bien merece un paseo.

Si antes hablaba de pueblos desvirtuados ahora vamos a ver justo lo contrario: Morella es un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas en cuanto a turismo y urbanismo. Su casco antiguo, que es prácticamente toda la ciudad, está en un estado de conservación fantástico y sólo una tarde de mucha lluvia me impidió subir hasta el castillo, que promete unas vistas espectaculares. De todas formas, el paseo por sus calles y hasta su iglesia me descubrió una de las localidades más bonitas que he visitado. Sin duda volveré.

Morella es una ciudad amurallada que en tiempos fue una de las plazas fuertes más importantes desde el punto de vista estratégico para el Reino de Aragón y la taifa de Valencia.

Su labor original fue la de contener a las huestes aragonesas que amenazaban la existencia de la taifa y la costa del Mediterráneo. Y esa prosperidad inicial se mantuvo en el tiempo.

Tal fue su importancia que cuando un vasallo de Jaime I consiguió conquistar la ciudad el rey, que le había prometido señorío sobre todas las villas que ganase para su reino hizo una excepción con Morella: era demasiado importante para cedérsela a un Señor.

 Aunque todo el tramo de murallas está bien conservado y nos permite hacernos una idea de la fortaleza de la ciudad en épocas antiguas son sus puertas las que nos impresionan un poquito más. Si las diseñaron con ese propósito, está claro que lo consiguieron.

Anexo a la ciudad está el acueducto de Santa Lucía (también conocido como Séquia Reial) y que procede de la donación que Jaime I hizo a la ciudad de la fuente de Vinatxos. Jaime II concedería permiso para que la ciudad construyese el acueducto y este estuvo en servicio desde entonces hasta el XIX, cuando el municipio intentaba que se reconstruyese. Hoy en día se han perdido algunas partes de la canalización enterrada por la construcción de una carretera (en ¡1992!) y su función la cubre un tubo de polietileno que sigue llevando el agua de este manantial a la ciudad.

Pero no sólo de arquitectura civil y militar vive Morella: las casas que los vecinos fueron construyendo son también muy bonitas y los soportales de la calle principal son una invitación a tomarse algo en los diferentes locales que hay.

Y por supuesto, no hay que olvidar la comarca histórica del Maestrazgo, en cuyo interior se encuentra Morella. Se trata de una comarca que se extiende por tierras valencianas, catalanas y aragonesas de difícil acceso (con las carreteras actuales menos) y cuyo aislamiento propició la existencia de un gran foco de rebelión carlista durante las guerras civiles entre liberales y absolutistas del siglo XIX.

Y dejamos Morella para dirigirnos a Jérica, en la comarca del Alto Palancia y en plena ruta entre Sagunto y Zaragoza.

Jérica no estaba en mis planes. De hecho, ni siquiera sabía que existía. Lo único que sabía es que quería ir de Castellón a Pontevedra sin pasar por Madrid. Así que me preparé una ruta que pasaba por aquí. Ya había estado tentado de parar en Segorbe, capital de la comarca del Alto Palancia, donde nos encontramos y que al parecer es un lugar muy interesante.

Pero fue la torre mudéjar de Jérica vista desde la autovía la que me hizo salirme y parar en el pueblo. Jérica es mucho más interesante que su torre. A su casco antiguo, muy bien conservado hay que unir los restos de su castillo, con muy buenas vistas de la comarca circundante y también el barranco que el río Palancia forma detrás de la torre.

La verdad es que fue una sorpresa muy agradable para mi. Una de las razones por las que me gusta viajar en coche y a ser posible fuera de autopistas y autovías es para descubrir lugares como Jérica. Si os queda de camino ni os penséis lo de parar: merece la pena.

El mapa
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El Valle del Douro (II): De Freixo de Espada à Cinta a Porto

miércoles, 7 de diciembre de 2011

O Douro en Freixo de Espada à Cinta
Freixo de Espada à Cinta, Portugal


Viñedos (Freixo de Espada à Cinta, Portugal)
Freixo de Espada à Cinta, Portugal


Cais de Barca d'Alva (Figueira de Castelo Rodrigo, Portugal)
Barca d'Alva


Mapas
Barca d'Alva


A Beira Interior
Barca d'Alva


Pocinho, Vila Nova de Foz Côa (Beira Interior, Portugal)
Pocinho, Vila Nova de Foz Côa


São Joao da Pesqueira (Beira Interior, Portugal)
São Joao da Pesqueira


Barcos en Pinhão (Alijó, Portugal)
Barcos en Pinhão


Douro é de ouro
Douro entre Pinhão y Tabuaço


Douro e vinha
Douro entre Pinhão y Tabuaço


Río Távora (Tabuaço, Portugal)
Río Távora


Vales de Tabuaço (Beira Interior, Portugal)
Tabuaço


Salto de Régua
Salto de Régua


Peso da Régua (Vila-Real, Portugal)
Peso da Régua


O Douro en Lamego (Douro, Portugal)
O Douro en Lamego


Caldas de Aregos (Resende, Portugal)
Caldas de Aregos (Resende)


O Douro en Baião
Baião


Foz do Douro (Porto, Portugal)
Foz do Douro


Forte de São João de Foz do Douro (Porto, Portugal)
Foz do Douro


Faro da Foz do Douro (Porto, Portugal)
Foz do Douro


Las bicicletas son para el verano
Foz do Douro

Esta segunda etapa va a seguir casi completamente por el tramo en que el Duero o Douro, como se llama en estas tierras, fluye exclusivamente por territorio portugués.

Había mencionado en la anterior entrega que en esta zona empieza a verse una cantidad ya considerable de viñedo y de olivo, y también había mencionado que había mucho cítrico. Pues bien, por lo que he podido averiguar, en el tramo que va de Freixo de Espada à Cinta, de donde partimos, hasta Barca d'Alva y sus alrededores se cultivan las mejores olivas y los mejores cítricos de Portugal.

Así que ya sabéis. Si tenéis oportunidad parad a comprar un poco de aceite y naranjas, si estáis en la época.

Y aprovechando esto, recientemente los municipios de la zona han aprovechado la fama de aceite y vino para crear una serie de rutas que dinamicen turísticamente esta zona, promocionándola a nivel internacional. Personalmente, a mi me parece que es una buena iniciativa y la verdad es que a quien le guste el paisaje y la gastronomía debería plantearse echar un ojo a esta región. Por desgracia, no parece haber ninguna web que sirva de ayuda al visitante. Esperemos que se corrija en breve.

Volviendo a Barca d'Alva, se trata de un lugar mucho más interesante de lo que parece a primera vista. Para el que no lo conozca, le parecerá un pueblo minúsculo, bonito, bien cuidado y enclavado en un valle semiárido y de montañas pequeñas y suaves.

Pero Barca d'Alva tiene algunas curiosidades: durante varias décadas fue uno de los nudos ferroviarios más importantes de Portugal, puesto que era una de las principales salidas a Europa. Aquí conectaba la red portuguesa con la española y era punto de salida de muchas de las mercancías de Porto por vía terrestre.

Y hay más: Barca d'Alva es el límite del Douro navegable y aquí está el primer puente sobre el Duero que une las dos orillas en territorio luso. Barca d'Alva es, de hecho, una localidad fronteriza.

También la estación terminal de los cruceros que vienen desde Peso da Régua o incluso Oporto y hay un mural donde se representa todo el tramo del río, con las poblaciones más importantes, desembocaduras de ríos y las diferentes esclusas. Varias compañías ofrecen los cruceros fluviales con diferentes duraciones y destinos. Si tenéis que elegir, tomad el tramo que empieza en Peso da Régua y termina aquí. Es el más interesante con diferencia.

Dejando Barca d'Alva, volvemos a cruzar el puente y nos metemos por una carretera que no sale en muchos GPS pero que nos va a llevar a Ligares. No es que haya mucho que ver en Ligares, pero las vistas sobre el valle del Douro, de Barca d'Alva desde las alturas y también de las montañas de esta parte del país me encantaron. Eso sí, hay que tener un poco de ojo en esta parte porque en algunos GPS no está bien cartografiada esta zona: en muchos de ellos Peredo dos Castelhanos aparece como un lugar donde la carretera finaliza... y no es así. En Google Maps, afortunadamente, si que aparece todo.

Vamos a volver a cruzar el río en la presa de Vila Nova de Foz Côa, en Pocinho, antes nudo ferroviario y hoy estación terminal de la línea que viene de Oporto. Aquí ya empieza a haber más y más viñedo en plantaciones más grandes y más juntas, sobre todo al pasar la capitalidad municipal en dirección a São João da Pesqueira, que pasa por ser uno de los municipios que integran el núcleo más duro de la región vinícola del Douro.

A partir de ahora los viñedos serán compañía constante en nuestro viaje, atravesando valles suaves y pequeñas llanuras cubiertas de viñedo hasta iniciar el descenso que nos va a llevar nuevamente al río.

A partir de aquí veremos que el Douro vuelve a estar profundamente encajado en un valle de escarpadas laderas y con una enorme cantidad de viñedo plantado en terrazas... mantener esto tiene que ser una labor lenta y costosísima: imaginad bajar con un tractor cargado de material desde la cumbre hasta la parte baja, donde están los almacenes y bodegas. La cantidad de zig-zags a hacer tiene que ser desesperante.

Nuestra siguiente parada será Pinhão, perteneciente al concelho de Alijó. Pinhão es una de las paradas de los cruceros fluviales y desde aquí se pueden realizar visitas guiadas a las bodegas de los alrededores ahora ya casi solapadas. Desde la distancia resulta imposible saber donde empieza una y termina la vecina.

Para distinguirse enormes carteles con los nombres de las diferentes marcas de Oporto han sido desplegados por las quintas (y cada marca puede poseer muchas quintas). Sandeman, Ferreira, Alves de Sousa, Offley... el tramo entre Pinhão y el desvío a Tabuaço es espectacular.

Tabuaço tiene como único acceso carreteras sinuosas llenas de curvas, compensadas por buenas vistas (y sitios para parar el coche) sobre el río Távora, auténtico corazón del municipio y que da nombre a la infortunada familia que habiendo servido a los reyes portugueses durante siglos fueron casi exterminados por su enfrentamiento con el Marqués de Pombal, hasta el punto que los escasísimos supervivientes prefirieron cambiar de apellido.

Desde Tabuaço, excelentes vistas, mucho vino y un valle muy verde. Por lo visto el clima en invierno aquí es bastante riguroso, así que si tenéis pensado visitar el lugar, tenedlo en cuenta.

Volviendo al Douro, continuaremos camino hasta Peso da Régua con el permanente acompañamiento de una cadena de quintas de viñedos que es un auténtico desmadre. No tengo ni idea de cuánto personal pueden necesitar para mantener todo esto en marcha... ni de cuánto puede producir este lugar para conseguir mantener semejante despliegue en marcha.

Antes de llegar a Peso da Régua está una de las esclusas. Si os coincide, es interesante pararse a ver cómo uno de los cruceros fluviales la utiliza para continuar viaje río arriba, o río abajo.

Peso da Régua es uno de los pueblos más famosos de la región de los Vinhos do Porto simplemente porque es donde terminan muchos de los cruceros. Dije bien: "terminan". Es algo así como ir hasta la playa y darse la vuelta al pisar la arena. Como dije antes, de Peso da Régua a Barca d'Alva está lo más interesante. Si seguimos río abajo aún nos quedan unos cuantos paisajes que ver de gran interés, como la zona de Lamego.

La confluencia de valles de Lamego y Régua es, de hecho, una cuenca amplia llena de viñedo. Una cantidad descomunal. En mi vida había visto tanto como en este valle (y he visto mucho viñedo). A nivel "paisaje", nada que ver con lo que dejamos atrás... pero el sentimiento de enormidad ante la cantidad de viña que crece en esas laderas no me lo quita nadie.

A partir de aquí la cosa va perdiendo un poco en interés. El valle en Cinfães es muy verde, pero no es tan espectacular como lo que hemos visto. Y para un gallego es como ver un valle de los que tenemos por aquí, pero más grande.

Como última parada antes de la desembocadura podemos detenernos en Caldas de Aregos, famosa estación balnearia desde, al menos, los tiempos de Afonso I Henríques, primer rey de Portugal, de quien se dice que acudió aquí para tomar sus aguas con óptimos resultados.

En Caldas de Aregos aprovecharon para montarse un puerto deportivo que está en unas condiciones excelentes y que hará las delicias de los que adoren navegar por un río embalsado. El paisaje es muy bonito y hay bastantes kilómetros de río navegable. Creo que hay minicruceros y posibilidad de alquilar embarcaciones, pero no me fijé mucho.

A partir de aquí el río está alternativamente rodeado de bosque o urbanizado, en pequeñas poblaciones como Alpendurada e Matos. En algunos sitios hay astilleros, alguna playa fluvial... todo bonito pero nada sobresaliente.

Y finalmente, Oporto. Segunda ciudad del país (en importancia, no en población) y cuya parte más antigua es Patrimonio de la Humanidad. En esta ruta no me voy a parar con Porto (algún día le dedicaré su propio artículo) y vamos a llegar hasta Foz do Douro, pasando por debajo del famoso puente de Dom Pedro I, símbolo de la ciudad portucalense.

Foz do Douro es en la práctica un barrio de Oporto, aunque en tiempos era una población independiente. Es aquí donde desemboca el río que hemos seguido durante tantos kilómetros.

En tiempos, Portugal dedicó bastantes recursos a proteger su entrada, dotándolo de fortificaciones para proteger a la ciudad de un posible ataque marítimo. Tener un río tan ancho y navegable como el Duero es una bendición para el comercio y un problema para los militares encargados de defenderlo. Menuda tesitura tenían los portugueses: sus dos ciudades principales están en la desembocadura de ríos navegables que mueren en un amplio estuario.

Hoy en día sólo resta un pequeño fuerte como recordatorio de las defensas que se construyeron para proteger a la ciudad de posibles invasores y los esfuerzos se encaminan hoy más a mantener el calado del canal de acceso y a espigones que corten el oleaje en la salida. Si le echáis un ojo en Google Maps a esta zona veréis que se han montado una especie de playa artificial con toda esa arena y a modo de parapeto en el lado sur, mientras que en el norte hay un enorme espigón.

Y hasta aquí esta ruta por una de las últimas regiones del Portugal continental que nos quedaba por ver.

El Mapa

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