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Aínsa (Huesca, Aragón), una fortaleza al pie de los Pirineos

viernes, 19 de abril de 2019

 

Ya había hablado en post anteriores acerca de la carretera N-260 y de las muchas cosas que están en su recorrido o a una distancia relativamente cercana. Es una carretera que va de Port-Bou (Girona) a Sabiñánigo (Huesca) y que también recibe el nombre de Eje Pirenáico.

Y creo que también había mencionado que las comarcas del norte de Huesca, Jacetania, Sobrarbe y Somontano están entre mis comarcas preferidas de España, cunas del primitivo Reino de Aragón.


Bueno, pues Aínsa, la ciudad que vamos a ver en este post es la capital del Sobrarbe y forma parte de la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, que sale regularmente por aquí.

Aínsa se encuentra a orillas del Río Cinca, y con unas vistas tremendas a la montaña que la rodea, siendo Peña Montañesa el punto más destacado. El entorno de la villa es ciertamente privilegiado, con la naturaleza en todo su esplendor.

Peña Montañesa desde Aínsa

Aunque la leyenda dice que Aínsa fue arrebatada a los musulmanes por Garci Ximénez no parece que estos hayan llegado tener asentamientos en la comarca.

Aínsa fue parte de la línea defensiva que protegía al condado de Sobrarbe, de donde era capital y que en aquella época pertenecía al Reino de Nájera-Pamplona, del que más adelante se independizaría Aragón. La falta de recursos del condado hizo que se aprovechase hasta la iglesia como parte de su entramado defensivo.


Pero la Reconquista no duró mucho en estas tierras y Aínsa pronto perdió sentido desde un punto de vista militar. En estas condiciones es casi milagroso que nos haya llegado algo de su castillo, que ha sido reformado en numerosas ocasiones entre los siglos XI y XVII. No queda casi nada del edificio original.

El siglo XX fue problemático para Aínsa y su comarca puesto que muchas de las tierras de labor del fondo de los valles se perdieron anegadas en los embalses que se construyeron para garantizar el regadío del Valle del Ebro y la generación eléctrica. Los ayuntamientos que rodeaban Aínsa perdieron población rápidamente y finalmente fueron integrados en su término municipal, que pasó a llamarse Aínsa-Sobrarbe. El peso que un día tuvieron la agricultura y la ganadería fue reemplazado por el turismo que explota la belleza natural del Pirineo Aragonés. Varios parques naturales, como el Parque Nancional de Ordesa y Monte Perdido o el de Sierra de Guara, dinamizaron la economía de Aínsa.

 

Es relativamente fácil aparcar en Aínsa. En las cercanías de la N-260 es difícil encontrar sitio pero tanto al otro lado del puente como en la Plaza del Castillo, a la que se llega rodeando el casco histórico (este sí, vetado al tráfico) suele haber plazas libres.

Resuelto el problema del aparcamiento sólo nos queda pasear por Aínsa. Y si aparcáis por donde lo hice yo tendréis que cruzar el puente. No es bonito, uno de esos horribles puentes modernos de hormigón, pero tiene unas vistas inmejorables sobre el Cinca, que es realmente bonito. Río arriba podréis ver a la derecha Peña Montañesa y enfrente la parte vieja de Aínsa.

 

Cerca del puente hay una entrada desde la que suben varias calles que desembocan en la parte alta, donde están la iglesia y el castillo. Las calles están bien arregladas y se conserva la arquitectura de la zona, lo que le valió la declaración de Conjunto Histórico Artístico. Como podéis ver en las fotos Aínsa es realmente bonita. No me digáis que no os gustaría tener alguna casa como esas. O tener alguna de esas casas, directamente.

Por las calles de Aínsa hay decenas de restaurantes que ofrecen al visitante la gastronomía típica de la zona y aprovechan la belleza de sus calles. No comeréis en muchos lugares más bonitos.

 

La Plaza Mayor está asoportalada y es muy amplia. En en el extremo opuesto al castillo se ve la iglesia de Santa María, con su imponente torre, de las mayores torres románicas de Aragón y con elementos defensivos como saeteras. No está exactamente en la plaza, pero casi.

Y en el lado oriental del casco antiguo hay acceso a un balcón desde el que tendréis las mejores vistas de Peña Montañesa y del Cinca. No sé como es el sitio con sol y nieve, pero con sol y sin ella ya era espectacular. Queda pendiente para otra visita.


El Mapa
Ruta combinada


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Al norte de los Pirineos (III): Foix

domingo, 11 de febrero de 2018

Foix (Occitania, Francia)
Castillo de Foix


Foix (Occitania, Francia)
Castillo de Foix


Foix (Occitania, Francia)
Castillo de Foix


Foix (Occitania, Francia)
Castillo de Foix


Foix (Occitania, Francia)
Castillo de Foix


Foix (Occitania, Francia)
Foix


Foix recuerda un poco a otros pueblos que he visto en el pasado, por aquello de que no es demasiado grande, mantiene buena parte de su patrimonio histórico en un magnífico estado de conservación y se muestra orgulloso de su pasado.

Decía en el post de Pau que el problema de muchos pueblos de Francia es que carecen de personalidad pero la de Foix está bien marcada. Tal vez al estar mucho más enclavado en los Pirineos que Pau o tal vez por ser mucho más pequeña (menos de 10000 habitantes), pero Foix aporta mucho más a los sentidos

Su castillo preside de forma espectacular el valle en el que se asienta la villa actual, encajonada entre montañas y en la confluencia de los ríos Ariège, que da nombre al departamento, y Arget.

La primera curiosidad para un español es que Foix es una especie de intersección, en la historia, entre Cataluña y Navarra, puesto que los reyes navarros fueron señores de Foix, que a su vez era un condado vinculado a la Marca Catalónica establecida por Carlomagno. De hecho, la bandera de Foix recuerda a la de Aragón.

Se supone que la primera fortificación en Foix fue construida por los romanos, aunque no vi nada que les recordase. Supongo que hasta la última piedra fue empleada en edificios posteriores.

La Edad Media, con sus avatares, dejó su huella en Foix, ya una plaza fuerte de difícil ataque y que se vio inmersa en la cruzada contra los albigenses. Resistió los embates de Simón de Montfort y se negó a reconocer la autoridad del Rey de Francia, que vino en persona al mando de un gran ejército a someter al Conde, que finalmente capituló.

Cuando los Borbones acceden al condado de Foix este se unifica con el reino de Navarra, aunque siglo y medio atrás ya se había unido al Béarn y al igual que el reino navarro sería anexionado por Francia bajo Luis XIII, que ya ostentaba ambas coronas, heredadas de su padre Enrique II.

Tras ser nombrado monumento nacional en el siglo XIX el castillo de Foix fue intensamente restaurado y de ahí procede la mayor parte de lo que hoy podemos ver. La visita es de pago, pero no recuerdo que fuese especialmente cara y permite ver las colecciones del museo departamental.

Y la verdad, es que merece la pena hacer la visita. La vista desde las torres es magnífica y hay curiosidades como ver la cama de Enrique II, que fue al mismo tiempo rey de Francia y conde de Foix, aunque nunca vivió aquí ya que, por lo visto, no era el lugar más cómodo para residir.

Foix no sólo tiene el castillo para visitar. En la ciudad está la abadía de Saint Volusien, que fue destruida durante las Guerras de Religión y reconstruida posteriormente y se puede pasear también por su casco antiguo, que conserva su estilo medieval, aunque no al nivel que otros lugares al sur de los Pirineos como Peratallada, Pals o Monells.

También se puede visitar su mercado (les Halles), que es de una arquitectura que se extendió por toda Francia y que es relativamente fácil de ver cuando se visita el país vecino, con su típico tejado metálico verde.

Y por supuesto, como en todo lugar en la zona de los Pirineos, numerosas sendas recorren los alrededores y permiten, por ejemplo, pasear al lado del Arget y el Ariège

El Mapa
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Al norte de los Pirineos (II): Pau

viernes, 26 de enero de 2018

Pau (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Castillo de Pau


Pau (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Castillo de Pau


Pau (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Funicular de Pau


Pau (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Funicular de Pau


Pau (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Consejo departamental


Tal como dije en mi post anterior a los españoles suele sorprendernos la supervivencia del Reino de Navarra tras la conquista castellana ocurrida durante la regencia de Fernando, el Católico.

Pero el hecho es que Navarra como reino independiente existió hasta el siglo XVII y su capital fue Pau, una pequeña ciudad francesa a los pies de los Pirineos. Sin embargo la región en la que se asienta Pau no es "Navarra" si no el conocido como Béarn

Y esto es una cosa que también nos sorprende mucho a los españoles: salvo París la mayor parte de las ciudades son tan pequeñas o menores que las españolas: Pau es capital departamental (Pyrinées Atlantiques) y es más pequeña que la capital de provincia española media, contando con unos 64000 habitantes.


La historia

La existencia de Pau como población es relativamente reciente ya que data de la Edad Media, y fue fundada para controlar un paso fluvial. Con el tiempo llegaría a ser capital del Béarn, que poco después se uniría al Reino de Navarra por cuestiones dinásticas.

Tras la citada invasión castellana la corte abandona Pamplona y establece su nueva capital en Pau, protegidos tras esa muralla natural que son los Pirineos, tras los cualees estaban el Reino de Aragón al oriente y sus perdidos territorios navarros al occidente.

En 1560 la Reina Juana III se convierte al calvinismo, que pasa a ser la religión oficial del reino. Esto que podría parecer una simple anécdota tuvo consecuencias importantes en la vida de sus ciudadanos y en la relación del país con Francia. Las Guerras de Religión que azotaron al poderoso vecino del norte se libraron también en territorio navarro y bearnés.

Enrique III, hijo de Juana, gracias a su matrimonio con Catalina de Médicis y una improbable sucesión de fallecimientos, se convierte en Enrique IV de Francia. Para acceder a la corona francesa tuvo que renunciar al protestantismo y pasarse al catolicismo. Como dijo el monarca en su momento, "París bien vale una misa".

Este hecho selló el destino del Reino de Navarra, y el sucesor de Enrique acabaría uniendo las coronas francesa y navarra. Pau y el Béarn inician entonces una decadencia y el calvinismo, hasta entonces región predominante, va perdiendo influencia igual que en el resto del país.


Y así siguieron las cosas hasta que un disgusto de Napoleón hizo reaccionar a la ciudad. El descontento del Emperador tras pasar la noche allí, cuando volvía de instalar a su hermano José en el trono de España, puso en marcha la modernización y embellecimiento de la ciudad.

Curiosamente uno de los generales de Napoleón era de Pau, Jean Baptiste Jules Bernardotte, que con el tiempo fue elegido rey de Suecia por los suecos y es el fundador de la actual casa reinante.

Y con el embellecimiento llegó el turismo. En Pau se instaló el primer campo de golf en suelo continental y se abrieron hoteles de lujo atrayendo a los turistas británicos.

Más adelante el descubrimiento de un yacimiento de gas en las cercanías revolucionó la ciudad e incluso aquí los hermanos Wright abrieron la primera escuela de pilotos del mundo, luego escuela de pilotos de la fuerza aérea francesa.


La ciudad

Pau es una ciudad pequeña. Resulta sencillo aparcar al lado del río, en lo que fueron unas pistas de tenis y desde ahí puedes desplazarte sin problema. Hay un funicular, similar a los de Lisboa o Montmartre para subir desde el nivel del río, al lado de la estación ferroviaria, hasta el de la ciudad. Su uso es gratuíto (o lo era cuando estuve).

De todas formas recomiendo subir (o bajar) por los jardines, muy bonitos y después visitar el Palacio Real y sus jardines, construidos en una terraza sobre el río y con una bonita vista sobre los Pirineos, que como un escudo aparecen al frente.

En cuanto al callejeo, pues tengo un pequeño problema con las ciudades francesas. Muchas de ellas, sobre todo aquellas que crecieron en el siglo XIX y XX, son demasiado parecidas entre sí. Mismo tipo de arquitectura, mismo tipo de calles. Francia en ese sentido es sorprendentemente aburrida: da igual que estés en Montpellier, Saint Jean de Luz o París, porque te vas a encontrar con más o menos lo mismo en cuanto a inmuebles y eso le resta un poco de atractivo.

Pero afortunadamente Pau tiene atractivos suficientes para merecer una visita. El barrio del castillo, tal vez el más monumental y desde donde parte el Boulevard des Pyrénées, construido como un mirador privilegiado sobre las montañas y la casa de Bernardotte son visitas interesantes. También el Palais Beaumont, aunque para mi le falta personalidad.

Cerca de Pau hay lugares interesantes y queda relativamente cerca de Lourdes (no la he visitado), a la que se puede ir en tren. Y en los Pirineos, en invierno, se puede acceder a varias estaciones invernales tanto francesas, como Astún, como españolas como Candanchú, lo que la convierte en una base interesante para el turismo invernal.

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Al norte de los Pirineos (I): Saint-Jean-Pied-de-Port (San Juan Pie de Puerto)

martes, 9 de enero de 2018

Saint Jean Pied de Port (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Saint Jean Pied de Port


Saint Jean Pied de Port (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Saint Jean Pied de Port


Saint Jean Pied de Port (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Saint Jean Pied de Port


Saint Jean Pied de Port (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Saint Jean Pied de Port


Saint Jean Pied de Port (Pyrinées Atlantiques, Francia)
Saint Jean Pied de Port


Aquellos que sigáis este blog sabréis que tengo debilidad por los pueblos medievales, castillos, puentes y en general por todo aquello que tenga que ver con la historia.

Por eso cuando tuve que hacer un viaje hacia la zona de Nîmes no perdí ocasión de visitar algunas localidades al norte de los Pirineos, una vez recorrido el sur por la N-260, una de mis carreteras preferidas de España.

Así que decidí subir desde Pamplona hasta Roncesvalles (¡qué decepción Roncesvalles!) entrando en Francia por Saint-Jean-Pied-de-Port. Lo que son las cosas de la historia, lo que hoy es una próspera villa fronteriza (bueno, casi, está a 8 kms de Arnéguy, que es el verdadero paso fronterizo) fue en tiempos una ciudad interior del antiguo Reino de Navarra que, para sorpresa de muchos españoles, se extendía a un lado y el otro de los Pirineos. De hecho, algunos se sentirán aún más sorprendidos al saber que dicho Reino persistió hasta siglos después de la conquista castellana de su parte meridional.

La Historia

Los orígenes de la villa se pierden en las brumas del pasado. Desde la prehistoria fue una de las puertas de los Pirineos, ya que el Paso de Roncesvalles es uno de los más utilizados para atravesar la cordillera pirenaica desde tiempos antiguos, llegando incluso a discurrir por aquí una vía romana.

Numerosos sucesos y leyendas se ubican en estas tierras, siendo el más famoso la Chanson de Roland. En ella se convierte en batalla legendaria una pequeña escaramuza donde la retaguardia de las tropas del futuro Carlomagno es emboscada y exterminada por las tribus vasconas (convertidas en sarracenos en el Cantar), en represalia por el saqueo de Pamplona.

La villa como tal fue fundada en el siglo XII, alrededor del llamado castillo de Mendiguren y pronto ganó importancia dada su posición controlando la entrada de la montaña.

Cuando Fernando el Católico conquista la llamada Alta Navarra (la Navarra española, para entendernos) Saint-Jean-Pied-de-Port quedó bajo su poder, pero de forma intermitente. Finalmente Carlos I, el Emperador, abandonó la localidad dadas las complicaciones de defenderla debiendo cruzar los Pirineos. Vuelta ya a manos navarras permanecería en ellas hasta la extinción del Reino al convertirse su rey en soberano francés.

Una vez en manos francesas se construye la ciudadela para proteger la frontera de un hipotético ataque proviniente del sur y con el tiempo, durante la Guerra de la Convención entre España y la primera República Francesa, sirvió de base para atacar el sur.

La Villa

Saint-Jean-Pied-de-Port es conocido en vasco como Donibane Garazi y San Juan Pie del Puerto en castellano y se encuentra a orillas del río Errobi (Nive en francés), articulándose en torno a las murallas medievales. La villa conserva su urbanismo medieval, habiéndose expandido de una forma más moderna por el exterior de las murallas.

Saint-Jean-Pied-de-Port es muy pequeño y se visita en un momento, pero merece la pena caminar con calma por sus calles, subir hasta la ciudadela de Mendiguren (no es visitable porque es un colegio), en la parte alta y pasear a orillas del río, atravesado por varios puentes y flanqueado por varias casas de arquitectura tradicional vasca. Es fácil (y gratis) aparcar cerca de las murallas, así que no hay nada que reseñar en este sentido.

Como parada importante del Camino de Santiago numerosas posadas, alojamientos, restaurantes y tiendas de recuerdos esperan la visita de los turistas con todas sus ventajas y todos sus inconvenientes. Según la época del año puede haber mucho movimiento de peregrinos porque aquí confluyen varios de los caminos que vienen de Europa. Cuando fui yo había bastantes peregrinos tanto en Saint-Jean-Pied-de-Port, como en Roncesvalles o en la carretera que comunica ambos sitios. Hay que tener cuidado circulando, aunque creo que en algunos puntos el camino se desvía por pistas forestales que atraviesan el bosque, que podríamos decir que es el borde occidental de la Selva de Irati.

Saint-Jean-Pied-de-Port es la capital del llamado Pays de Cize y también vale la pena visitarlo con sus pastos, bosques ríos y pueblos, donde la arquitectura tradicional de la zona se conserva en todo su esplendor.


El Mapa

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San Juan de la Peña y Santa Cruz de la Serós (Huesca, Aragón)

lunes, 12 de diciembre de 2016

Monasterio de San Juan de la Peña (Sta Cruz de la Serós, Huesca)
San Juan de la Peña


Sierra de la Peña (Santa Cruz de la Serós, Huesca)
Sierra de la Peña


Sierra de la Peña (Santa Cruz de la Serós, Huesca)
Sierra de la Peña


Santa Cruz de la Serós (Huesca, España)
Santa Cruz de la Serós


Santa Cruz de la Serós (Huesca, España)
Santa Cruz de la Serós


Las tierras del norte de Huesca respiran historia y leyenda. Entre las cumbres del Pirineo y el Prepirineo se gestaron los reinos precursores de lo que más adelante sería el Reino de Aragón.

Y en el municipio de Santa Cruz de la Serós se encuentran dos lugares de gran importancia en aquellos primeros años: el Monasterio de San Juan de la Peña y lo que queda del de Santa Cruz de la Serós.

En estas cumbres de la Sierra de la Peña cuenta la leyenda que un noble llamado Oto o Voto cabalgaba tras un ciervo que había visto y al llegar al monte Pano ambos, montura y jinete, cayeron al abismo. Sin embargo el caballo aterrizó suavemente y pasado el susto Voto descubrió una cueva donde se hallaba una ermita dedicada a San Juan Bautista donde descansaba el cuerpo de un ermitaño.

Según la leyenda Voto iría a Zaragoza donde vendió todos sus bienes para volver a la cueva, junto a su hermano, para reemplazar al viejo ermitaño.

Años después y ya ocupada la península por los musulmanes Voto y su hermano serían testigos de la proclamación de Garcí Ximénez como caudillo de los guerreros cristianos aquí refugiados, desde donde partirían a la conquista de Aínsa y Jaca. Este sería el origen del primitivo condado (luego reino) de Sobrarbe.

No es de extrañar por tanto que los reyes aragoneses favoreciesen al monasterio cuya fachada, incrustada en una inmensa mole rocosa, impresiona al visitante. Así, García Sánchez I les dio a los monjes derecho a jurisdicción y sucesivos reyes siguieron protegiendo al monasterio, reconstruido y ampliado en este período, hasta que en tiempos de Sancho Ramírez se convirtió en Panteón Real. Durante cinco siglos los reyes aragoneses serían aquí enterrados.

Este monasterio perdería parte de su importancia al fundarse el monasterio nuevo, en una campa montaña arriba, en un entorno mucho más cómodo y rodeado de prados y bosques. Este nuevo monasterio fue construido tras un incendio que causó un gran daño en el antiguo.

Al adoptar la Regla de San Benito las monjas hubieron de desalojar la parte de San Juan que ocupaban y se mudaron a pie de montaña, donde hoy se encuentra Santa Cruz de la Serós, población que nació al abrigo del nuevo monasterio. De hecho, "Serós" deriva de "sorores" y se refiere a estas monjas.

El nuevo monasterio, bajo la advocación de Santa María, dependía del de San Juan de la Peña, siendo ambos benedictinos. Fueron dos de sus primeras internas Urraca, hija de Ramiro I y posteriormente su hermana Sancha, una mujer de gran poder y que entró como abadesa tras enviudar de Ermengol III de Urgel. La administración de los bienes del monasterio, de sus rebaños de ovejas y su influencia supusieron un fuerte apoyo para su hermano Sancho Ramírez, rey de Navarra y de Aragón, sobre el que ejerció notable influencia. Tanto era su poder que consiguió que su hermano García, obispo de Pamplona, perdiese su cargo, sucediéndole ella misma como "obispo".

El monasterio de Santa Cruz fue abandonado en el siglo XVI, cuando las monjas se transladaron a Jaca, cayendo este en ruina y perdiéndose todo el edificio, a excepción de su iglesia, todavía en uso.

Hoy en día es parada de uno de los ramales del Camino de Santiago, para quien le apetezca pasar por aquí en lugar del mucho más conocido y transitado camino francés de Roncesvalles. Merece la pena por la arquitectura tradicional de sus casas y está considerado como uno de los mejor conservados de la Jacetania, con algunas casas conservando sus tejados de losa con chimeneas rematadas en espantabrujas.

Además de eso, la Sierra de la Peña tiene rutas de senderismo y es un punto privilegiado para la observación de aves, por lo que ha sido declarada como ZEPA y LIC. La joya de la corona son los buitres, habitando aquí buitres leonados, negros y quebrantahuesos.

El Mapa
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Alquézar (Huesca, Aragón)

domingo, 20 de noviembre de 2016

Alquézar (Huesca, Aragón)
Alquézar


Alquézar (Huesca, Aragón)
Castillo de Alquézar


Alquézar (Huesca, Aragón)
Alquézar


Alquézar (Huesca, Aragón)
Alquézar


Alquézar (Huesca, Aragón)
Alquézar


Alquézar (Huesca, Aragón)
Alquézar


Recuerdo que cuando empecé a preparar este viaje una mujer de Huesca con la que hablé me recomendó mucho la visita tanto a Alquézar como al Cañón de Añisclo. Y en ambos casos estuve a punto de descartar las visitas porque me quedaban un poco fuera de la ruta que pretendía hacer.

Pero por lo que fuera decidí que si son vacaciones, son vacaciones. Y mereció la pena. En realidad toda Huesca merece la pena. Es una provincia extraordinaria y le pasa un poco lo que a Soria: que es como si nadie supiese que existe y lo genial que es. Así que empecemos a conocer Huesca en Alquézar.

Esta zona donde se encuentra Alquézar es el Prepirineo, la comaca del Somontano. Junto con el Sobrarbe el Aragón más puro. De hecho, Alquézar recibe su nombre de una primitiva fortaleza musulmana que protegía las tierras que dominaban de los nacientes condados aragoneses del Sobrarbe, aunque no tardaría mucho en ser conquistada. La vecina Barbastro, a donde se llega siguiendo el valle del Vero, sería más adelante la que heredase la sede episcopal principal del naciente reino aragonés tras su traslado desde Roda de Isábena.

Alquézar se encuentra en un promontorio rodeado parcialmente por el cañón del Río Vero. Un cañón que es espectacular, aunque por desgracia no llegué a bajar. Las vistas del cañón desde el pueblo son una pasada, sobre todo desde la plaza al pie del castillo y según cuenta un conocido es una zona ideal para el barranquismo.

El cañón asisimismo sirve como refugio para muchas especies de aves, que anidan en los huecos de sus paredes, protegidos de los elementos y de los depredadores

El pueblo en sí tiene una arquitectura tradicional muy bien conservada y hoy en día es su principal atractivo. Calles estrechas en piedra rojiza, con uso frecuente de ladrillo y adobe y abundantes túneles y "casas puente", que se extienden a ambos lados de la calle y la salvan por arriba, techándola.

La forma en que se integra el casco urbano en su entorno es una maravilla, un lujo para la vista coronado por su castillo colegiata, que como dije antes es de origen árabe y posteriormente modificado por los reyes de Aragón y los señores que más adelante lo poseyeron.

Alquézar forma parte de la asociación de los "Pueblos más bonitos de España" que vela por la conservación y la explotación racional de los pueblos adheridos. No es una asociación oficial y hay pueblos realmente espectaculares que no están asociados pero su labor, además de para sus socios, inspira a otros pueblos en los mismos valores.

Fuera de Alquézar es posible conocer su entorno. El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, además del ya mencionado barranquismo, cuenta con numerosas sendas y rutas para hacer tanto a pie como en bici. Y también es posible visitar pueblos cercanos como Barbastro, que aunque visité y me gustó no me pareció tan impresionante como este pequeño y hermoso pueblo.

El Mapa
Ruta combinada
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Els set gorgs (Campdevànol, Girona)

domingo, 16 de octubre de 2016

Les sept gorgs (Campdevánol, Girona)
Les sept gorgs


Les sept gorgs (Campdevánol, Girona)
Les sept gorgs


Les sept gorgs (Campdevánol, Girona)
Les sept gorgs


Les sept gorgs (Campdevánol, Girona)
Bosque de Boj


Les sept gorgs (Campdevánol, Girona)
Gorg del Colomer


Muchas veces los lugares que visito aparecen un poco por casualidad cuando preparo un viaje. En el caso de Els Set Gorgs la razón del descubrimiento fue tener que cancelar este viaje por Cataluña y retrasarlo un año. Revisando las notas del año anterior sobre un mapa y buscando fotos de un pueblo cercano apareció una de una pequeña cascada que me llamó la atención. E investigué, claro.

En esta zona de la península la población se articula en torno a los valles y grandes vías de comunicación, así que cuando te planteas una ruta raras veces te vas a desviar de tu camino, y en mi caso se trataba de ir desde la Costa Brava hasta Andorra, así que hice un pequeño desvío por aquí para conocer este sitio. Y mereció la pena.

Campdevànol es un pequeño pueblo cercano a Ripoll, el valle donde se originó la Cataluña que hoy conocemos, ya que tiene una gran vinculación con la fundación de la Casa de Barcelona. Tanta es su vinculación que aquí está enterrado Wifredo, el Velloso, el último conde nombrado por los carolingios y que con sus maniobras políticas consiguió hacerse con varios de los condados catalanes y aprovechar la debilidad del Imperio para consolidar su poder.

A pesar de su aislamiento esta zona era lo que se llama una tierra de nadie, donde ni musulmanes ni lo que quedaba de las poblaciones romana y visigoda se establecían. Fue en época de Wifredo cuando finalmente este territorio fue ganado al menguante poder sarraceno.

A pesar de ello, sigue siendo una  zona muy poco poblada y puedes tener una idea de lo que era el terreno en aquellas épocas.

Lo primero, para visitar Els Set Gorgs (los siete estanques) hazte a la idea de que vas a tener que pagar y que no va a ser barato, al menos si lo haces en los meses de verano: el aparcamiento ha sido restringido por el ayuntamiento en varios kilómetros y han tenido la gentileza de dejarte un parking al módico precio de diez eurazos con una barrera que se levanta previo pago, sin personal humano.

La otra opción es ir hasta una quesería que hay más adelante y aparcar en las escasas plazas de las que dispone. Este es un párking para clientes y es una quesería muy modesta. Si vas a ocupar una de sus plazas no seas rata y cómprales algo. En mi caso fue un queso de oveja que costó sobre... 10 euros. Caro, pero artesanal, con una alimentación de primera para los animales y el propietario es un chico muy majo que insistió varias veces en que no era necesario que le comprase nada.

Pero oye, ya que fue tan amable y yo ya iba mentalizado para pagar no quise echarle morro. Le compré el queso (que por cierto, estaba excepcional) y me fui a recorrer el camino de Els Set Gorgs. Hacéos a la idea de que vais a patear a gusto: desde la quesería hasta el inicio del camino hay un buen paseo.

Una cosa más. Desde el parking hasta las cascadas el camino va por un lado del río y desde la quesería por otro (y es mejor el de la quesería).

Els Set Gorgs es el típico riachuelo, el Estiulà, que se va deslizando por una montaña caliza, salvando unas pequeñas caidas y haciendo unos pequeños lagos. Por lo visto en verano, los días de calor, estos estanques son frecuentados por gente del pueblo y de otros lugares que vienen a bañarse o a hacer senderismo. Cuando yo fui era un día nublado y fresquito y aún así había alguna gente en los diferentes rincones que recorrí, aunque por lo que tengo entendido el lugar está bastante concurrido en temporada alta.

El sendero, una vez que abandonas la pista forestal, está bien señalizado y es muy agradable, muy accesible excepto en alguna zona puntual, caminando entre bosques de pino y de boj (me sorprendió ver tanto boj, sobre todo porque hasta ese día sólo lo había visto en jardines) y salvando ocasionalmente el  río en varios vados en los que no tuve ningún problema para cruzar. Por orden, estos son los siete saltos de agua

Gorg de la Cabana
Gorg de la Tosca
Gorg de L'Olla
Gorg de la Bauma
Gorg del Forat
Gorg Petit del Colomer
Gorg del Colomer

El último de todos es el más espectacular. Por lo que he leído en otros blogs la carretera llega bastante cerca y la gente puede aparcar por allí, lo que contribuye a que sea uno de los más concurridos. Si es así siempre os podéis plantear dejar el coche ahí y hacer el recorrido al revés, hasta el primero de los saltos y luego volver.

En el mapa os puse el camino desde Campdevànol hasta la quesería y luego hasta lo que (creo) es el inicio del sendero.

El Mapa
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