Mostrando entradas con la etiqueta languedoc. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta languedoc. Mostrar todas las entradas

Languedoc-Roussillon (y VIII): Fort Libéria

jueves, 11 de abril de 2019

 

La llegada de la artillería y de las armas de fuego supuso un giro radical en la manera en que se hacía la guerra. Cuando los cañones empezaron a ser realmente destructivos el impacto sobre el urbanismo europeo fue mucho más radical que el de cualquier bala.

Entonces surgió una nueva generación de ingenieros militares que cambió el aspecto de innumerables poblaciones a lo largo y ancho de Europa con sus novedosos diseños de muros defensivos. Miles de castillos dejaron de tener sentido y fueron total o parcialmente desmantelados, a veces para ser usados como cantera de estas nuevas defensas.

Ánimo que no queda nada...

Si habéis visitado lugares como Pamplona, Jaca, Valença do Minho, Almeida o Elvas habréis visto que estas fortificaciones no se parecen en nada al típico muro medieval, con torreones y gruesos muros de piedra. Son construcciones mucho más grandes, con muros en forma de diente de sierra, para dificultar un impacto directo de un cañón y que confieren a sus fortalezas un aspecto de estrella de muchas puntas. Sus muros ya no son de piedra sólida, sino que el muro sirve de contención a toneladas y toneladas de piedra y tierra que ninguna catapulta del mundo sería capaz de atravesar.

 

El más importante de esta generación de ingenieros y padre de esta nueva arquitectura fue el francés Vauban, experto militar especializado en la toma de plazas fuertes y autor de innumerables fortificaciones a lo largo y ancho del país e inspirador de muchas más en otros países. Tal es la importancia de su trabajo que varias de sus obras son Patrimonio de la Humanidad desde 2008, incluyendo Saint-Martin-de-Ré, que visité en mi tiempo como Erasmus en La Rochelle.


Dentro de esta lista está la fortaleza de Fort Libéria, en Villefranche de Conflent. No es la típica fortaleza en estrella sino que se trata de un puesto de avanzada en lo alto de un angosto valle, controlando uno de los principales accesos pirenáicos entre Francia y España. El contexto histórico hay que situarlo en el momento en que el Rey de Castilla y Aragón, Felipe V, cede a Francia un territorio que históricamente siempre fue catalán, el Rosellón. Para los reyes aragoneses ese territorio era una fuente inagotable de disgustos, difícilmente defendible al estar al otro lado de los Pirineos y rodeado por un cordón de fortalezas francesas encabezadas por Carcassonne.

 

Fort Libéria está encajada en el terreno en el que se ubica, la ladera del monte Belloc, y domina Villefranche de Conflent y el valle donde se encuentra. Para comunicar Fort Libéria con el pueblo existe una escalera subterránea de 734 escalones que os quitarán el aliento, tanto por lo arquitectónico, como por lo agotador. Y eso os lo puedo asegurar de primera mano porque subí y bajé al castillo por el subterráneo. Un día invernal en pleno verano tuvo la culpa de esta hazaña personal. Hay otra subida, por lo visto más relajada, por el exterior del edificio.

 

Cuando entré en la escalera el monsieur que me vendió la entrada me dijo "mira que para subir hay que hacer deporte ¿eh?". Pensé que exageraba, pero en cuanto terminé la ascensión y me vieron las encargadas de la cafetería me invitaron a beber algo. Tengo la sensación de que cuando alguien de la guarnición se portaba mal no acababa en un calabozo: le ordenarían barrer y fregar las escaleras. Sólo con eso no creo que hubiese mucha indisciplina.

Una vez que se llega a lo que es la fortaleza en si hay un recorrido que te permite desplazarte por la mayor parte de las diferentes salas que componen el complejo.Para moverse por ellas hay más escalones. Muchos escalones. En total, contando los del subterráneo, más de mil. Lo he buscado.


Llaman la atención las vistas privilegiadas que hay desde Fort Libéria hacia Villefranche de Conflent y el valle y llama también la atención la zona de las celdas, donde unos maniquíes sirven para ilustrar la historia de seis mujeres que fueron encerradas de por vida allí, tras haber estado involucradas en el Asunto de los Venenos, un escándalo acaecido en la corte de Luis XIV, donde se mezcló la magia negra con la actividad de algunos envenenamientos y hasta la venta de afrodisíacos. En la corte del Rey Sol la gente sabía divertirse, como podéis ver.

 

Se echa un poco de menos algo más de información, pero hay que tener en cuenta que Fort Libéria es de propiedad privada, aún siendo Patrimonio de la Humanidad y formando parte de los Grandes Monumentos de Francia. Y es una lástima porque el lugar es realmente impresionante e interesante.

Villefranche por si misma merece una visita. Forma parte de la Red de Pueblos más Bonitos de Francia y por lo que vi es un pueblo pequeño y rodeado de una muralla que conserva su planta medieval. Lamentablemente y debido a que hacía un día de perros lo dejé para otro viaje. Algún día, espero.

Mapa

Observación: Google Maps no reconoce una pasarela peatonal que une directamente Villefranche con el Subterráneo. De ahí ese rodeo tan estrambótico


Ruta combinada
Ruta combinada

Languedoc-Roussillon (VII): Montpellier

domingo, 7 de abril de 2019


 
Prefectura de Hérault

He dudado mucho antes de ponerme a escribir los siguientes dos destinos porque son bastante conocidos. Montpellier y Avignon no son dos pueblos casi anónimos como pueden ser Gordes o Roussillon. O una ciudad que no suena tanto como Arlès. Montpellier era la capital del Languedoc-Roussillon y tiene una larga historia y mucha influencia en su región desde hace siglos.

Sin embargo me parecía un poco feo haber pasado por allí, haberla incluido en el mapa de ruta y no decir absolutamente nada de ella. Sería un poco como decir que no hay nada interesante y hay mucho que ver en Montpellier.


La octava ciudad de Francia es una de las pocas que tienen más de 100 mil habitantes en el país vecino, aunque pueda parecer mentira: en Francia París es la megaciudad y el resto son, por lo general, más pequeñas que en España. La segunda, por ejemplo, es Marsella y no llega al millón de habitantes.

 
Arco de triunfo de Peyrou

Actualmente Montpellier sólo es capital de su departamento, Hérault, ya que tras una reforma administrativa se fusionó Languedoc-Roussillon con Midi-Pyrinées en una nueva región llamada Occitania. La capital de Occitania es Toulouse (Tolosa), la ciudad más poblada.


Sin embargo y en comparación con otras ciudades de su entorno Montpellier no tiene tanta historia. Fue fundada en el siglo VIII, así que nada que ver con Arlès o Nîmes, que atesoran un importante legado romano.

Montpellier nace de la necesidad. La ciudad más importante de la zona era la actual Mauguio, pero los saqueos por parte de piratas animaron a la población a alejarse de la costa. Con el tiempo el nuevo asentamiento prosperó gracias al interés de los condes de Tolosa. La boda de Pedro II de Aragón con la señora de Montpellier hizo que la Corona de Aragón se extendiese a estas tierras. A la muerte de Jaime I y la partición del Reino Montpellier fue parte del Reino de Mallorca hasta que Jaime III se la vendió al rey de Francia para sufragar una guerra contra Aragón. A partir de este momento la historia de la ciudad se lee en clave francesa.

 
Palacio de Justicia

Durante las guerras de religión Montpellier era un bastión hugonote, lo que le supuso un asedio de veinte meses antes de caer ante Luis XIII.

La segunda guerra mundial no fue amable con la ciudad, ya que la Fuerza Aéra de los Estados Unidos bombardeó hasta cinco veces la ciudad en 1944.

Eso explica en parte el inmaculado estado de conservación de su casco antiguo. Montpellier reconstruyó los desperfectos ocurridos durante aquellos años y todo se encuentra limpio y reluciente, sin que los desgastes de los siglos transcurridos se noten en demasía. Hay más de una centena de edificios con clasificación monumental en la ciudad, así que ya podéis imaginar como es el lugar.

 
Acueducto de Saint-Clément

Por esas calles se encuentran algunas facultades de su Universidad, fundada en el siglo XIII. De hecho, su Facultad de Medicina es la más antigua del mundo y su origen se puede rastrear hasta el siglo XII. Si esto os dice poco, os diré que Nostradamus fue alumno de esta facultad.

Otro edificio destacado es la Catedral de San Pedro. El pórtico, como podéis ver en la foto, es muy curioso. No me suena haber visto otro de ese estilo.

 
Catedral de Saint-Pierre

Relativamente cerca de la catedral se encuentra el Peyrou, un arco del triunfo con unos jardines al otro lado de la carretera con estatua ecuestre a mayor gloria de Luis XIV. Estos jardines son los típicos jardines franceses, no tan floridos como los nuestros o los portugueses. Mucho más sobrios y con dos paseos arbolados a ambos lados del recinto. En la parte alta del jardín se encuentra una Casa de Aguas alimentada por el acueducto de San Clemente, que termina detrás de este edificio.

Jardines del Peyrou y Chateau d'Eaux

En Montpellier se encuentra el primer jardín botánico de Francia, el Jardin des Plantes, que abrió sus puertas en el siglo XVI, y uno de sus directores, Pierre Magnol, daría nombre a la magnolia como homenaje por parte de Linneo.

En cuanto a las partes más modernas, tal vez lo más conocido de Montpellier sea la zona que rodea la Place de la Comédie, donde se encuentra la Ópera. Los barrios cercanos corresponden mucho más a lo que tenemos en mente cuando pensamos en una ciudad francesa, con esos edificios tan característicos techados con pizarra.

 
Place de la comédie

Y en estas calles podéis encontrar un buen número de locales dedicados al arte y a la venta de souvenirs para turistas: postales, cuadros, fotografías... las paredes aparecen parcialmente cubiertas con todo tipo de imágenes de la ciudad.

También merece la pena acercarse al barrio de Antigone, obra de Ricardo Boffill, y sede del gobierno de la extinta región de Languedoc-Roussillon. Desde mi punto de vista y pasado el primer momento de "pero qué grande es esto", te da la impresión de que no ha envejecido del todo bien. A mi personalmente su estética me parece más desfasada que el de la Ópera, por ejemplo.

 
Antigone

Como veis Montpellier bien merece un paseo.

El Mapa
Ruta combinada

Languedoc-Roussillon (VI): Pézenas

martes, 2 de abril de 2019


 Aunque este blog se dedica a mostrar lugares a descubrir, en esta serie de post sobre la zona sudeste de Francia hemos estado recorriendo algunos lugares que no encajan totalmente en esa filosofía. Arlès, Narbona y Carcasona, por ejemplo, difícilmente se pueden considerarse desconocidos.

Hoy vamos a ver uno de esos lugares que sí podrían entrar en esa categoría. De hecho, me atrevo a decir que el grueso de los españoles que pasan por el término municipal de Pézenas lo harán por la autopista A-75 (E11) y ni le dedicarán una segunda mirada al cartel que indica la salida para la localidad. Pero a lo mejor deberían.


Yo iba a ser uno de esos tantos españoles. Pero se da la casualidad de que trabajo para una empresa francesa y de que una de las personas con las que tenía que tratar a diario había pasado su infancia por esta zona. Me dio valiosos consejos acerca de qué ver o dónde ir, aunque algunos de ellos ya estaban en mi lista tras un primer vistazo a blogs y mapas de Languedoc-Roussillon y Provenza. Y dentro de esos consejos estaba "visita Pézenas".

Y con Pézenas descubrí una villa que en tiempos tuvo una enorme influencia en la política francesa y que ahora es apenas un punto más en el mapa. Una villa por la que pasaron reyes y fue patrocinado Molière. Una villa con historia.


El pueblo tiene una parte antigua en la que se adivina la planta de una antigua ciudad amurallada, coronada con un castillo. Viendo Pézenas en Google Maps por primera vez fue lo que pensé. Y estaba en lo cierto.

Las casas del antiguo Pézenas se apiñan a los pies de la colina del castillo, llegando a lo que un día fueron sus muros. Y dije "fueron" porque del castillo lo único que resta es una placa conmemorativa indicando que allí hubo en tiempos un castillo.

 

Calles muy estrechas y sombrías separan los edificios y dan la sensación de que todo el mundo debía vivir dentro del recinto amurallado, aprovechando hasta el último metro cuadrado disponible para construir. En estas calles tan apretadas es fácil encontrar talleres de artesanía y restaurantes pintorescos, incluso uno español (ni idea de cómo de "española" es su comida)


¿Qué pasó con el castillo? Pues que los Montmorency, señores de la villa y gobernadores de Languedoc, no tuvieron mejor idea que apoyar al hermano del rey en su rebelión. Perdieron, el duque Enrique II perdió la cabeza con ayuda de un verdugo y sus títulos pasaron a su hermana, princesa de Condé (por matrimonio). Y para evitar malas tentaciones el cardenal Richelieu decidió que ya no era necesario tener un castillo por allí y ordenó su demolición


Pero mucho antes de estos azares Pézenas ya tenía poder e influencia ya que era villa de realengo y al rey le interesaba su prosperidad. Tuvo entonces presencia real y se le permitió organizar ferias. Más adelante, durante la Guerra de los Cien Años, se quedaron en bando del futuro Carlos VII, lo que les evitó un saqueo y les supuso privilegios como la tenencia de un granero de sal. Su posición en la ruta entre Cataluña y Toscana implicaba un tráfico constante de bienes y personas por sus calles.

Y la riqueza atrae el poder político: Pézenas se convirtió en la sede de los Estados Generales del Languedoc, que rotaban entre las diferentes ciudades de la provincia. Más adelante llegarían los Montmorency, que la impulsaron aún más y sus sucesores, algunos de los cuales fueron grandes mecenas de las artes y donde Moliére encontró la protección de Armand, principe de Condé y gobernador del Languedoc


Con el tiempo Montpellier empezó a ganar en importancia y se convirtió en capital de la región. Pézenas siguió siendo próspera gracias a sus cinco ferias anuales y a la riqueza de sus comerciantes, pero su poder político jamás recuperó su antigua importancia

El Mapa
Ruta combinada

Otros lugares cercanos (relativamente)

Languedoc-Roussillon (V): Narbona

domingo, 3 de marzo de 2019

  

Como ya había mencionado en alguna entrada anterior, el sudeste de Francia está plagada de ciudades cuya historia se remonta a tiempos del Imperio Romano o incluso antes. Narbona es quizás una de las ciudades más importantes de este período, e incluso llegó a dar nombre a una de las provincias imperiales, la Narbonense.

Siendo como era una provincia situada en la ruta terrestre entre Roma y uno de sus centros de producción agrícola más importantes, Hispania, y habiendo sido conquistada en una etapa temprana de la expansión romana, atesora un importante patrimonio histórico procedente de esta época.

Pero no sólo eso. Siendo también tierra de frontera durante la Edad Media, y protagonista en la pugna entre los diversos reinos que trataron de controlar esta parte del litoral mediterráneo y los pasos pirenáicos, su posesión ha sido importante para francos y franceses, estando siempre próxima al poder real.


 

Narbona fue fundada por los romanos en el año 118 antes de cristo, con el nombre de Narbo Martius, en la Vía Domitia que unía a Hispania con Roma, como un anexo a la capital de los elísicos, un pueblo celtizado de las proximidades, en el actual Montlaurès. Pero Narbona pronto empezó a destacar y su puerto fue uno de los más importantes del noroeste mediterráneo, sólo superado por el de Roma, Ostia.



Durante la caída del Imperio Narbona pasó a formar parte del reino visigodo de Tolouse y más adelante sería conquistado por los árabes que habían conquistado la península ibérica. Narbona se convirtió entonces en una de las capitales provinciales del emirato Omeya. La presión de los francos y de lo que quedaba de los visigodos consiguió expulsar a los invasores.

A lo largo de la Edad Media Narbona volvió a recuperar su esplendor pasado. De esta época es su magnífica catedral (visita obligada) con su magnífico órgano, el mayor del mundo y su casco antiguo, de gran belleza y que merece la pena recorrer callejeando.



Antes de la Revolución Francesa se construyó el canal de la Robine, una rama lateral del Canal del Mediodía (Canal du Midi), una de las grandes vías fluviales francesas que se construyeron antes del desarrollo del ferrocarril. El canal se construyó reutilizando el antiguo curso del Aude (no conseguí averiguar si el río fue desviado por causas naturales o artificiales) con el que se comunica. Aún hoy en día este canal es navegable y, de hecho, uno de los mejores lugares para aparcar si visitas la ciudad medieval es a orillas del canal, en una zona donde hay algunos barcos fondeados.

 

¿Qué ver en Narbona?

En el mapa os propongo una pequeña ruta para recorrer algunos de los lugares más interesantes de la ciudad. Ninguna visita a Narbona está completa sin visitar su catedral y admirar sus magníficas vidrieras. Su órgano, el más grande del mundo, y su claustro, también merece una visita.

Y desde allí podemos callejear hasta su impresionante ayuntamiento, un edificio de gran porte que preside la plaza en la que se encuentra.

Y por supuesto, no debéis dejar de dar un paseo al lado del Canal de la Robine



El Mapa
Ruta combinada

Otros lugares cercanos (relativamente)

Languedoc-Roussillon (II): Aigues Mortes

domingo, 15 de abril de 2018

Uno de los accidentes geográficos que más llama la atención de la costa francesa es la región de la Camarga, Camargue en francés.

La Camarga, situada cerca de la Costa Azul y entre las ciudades de Montpellier, Nîmes y Marsella tiene su origen en la desembocadura del Ródano y servía de frontera natural entre las antiguas regiones de Provence-Alpes-Côte d'Azur y Languedoc-Roussillon. Actualmente toda ella está encuadrada en la nueva región de Occitania.

Aigues Mortes (Languedoc-Roussillon)

La Camargue consiste en una serie de humedales, playas, lagunas litorales, marismas, salinas, ciénagas y terrenos desecados para destinarlos a vivienda, puertos o usos agrícolas, ganaderos o turísticos. También nace por aquí el Canal du Midi, que es una de las principales vías de comercio fluvial de Francia hasta la aparición del ferrocarril y que fue iniciado durante el reinado de Luis XIV, aunque hubo intenciones de construir algo parecido desde tiempos de Nerón u Octavio Augusto

 
Y la localidad más importante de esta región es Aigues Mortes, una población amurallada construida allí por los reyes de Francia para colonizar la región. Aigues Mortes fue construida dentro de una muralla casi cuadrada con una planta ortogonal. Incluso sin conocer la historia del lugar uno se da cuenta de que fue una ciudad planificada.

 
Su nombre proviene del hecho de estar rodeada de marismas y lagunas litorales y no ser realmente una ciudad situada al borde del mar, a pesar de estar unida a él por una serie de canales que alcanzan el Mediterráneo a través de las lagunas.

El origen de Aigues Mortes y de sus murallas hay que buscarlo en la Edad Media, cuando San Luís buscaba una salida natural al Mediterráneo para su reino. A un lado y al otro de la Camargue los reyes de Aragón (Montpellier), Nápoles (Marsella) y los condes de Toulouse (Agde) le cerraban el paso. Así que consiguió que el monasterio a quien pertenecía la región le cediese su propiedad a cambio de otros terrenos. Tras construir el puerto y las primeras fortificaciones Aigues-Mortes fue el punto de partida del embarque de caballeros franceses cara a las Cruzadas.


Aigues Mortes (Languedoc-Roussillon)

Cuando la Provenza y Marsella pasan a manos francesas Aigues Mortes pierde su importancia y sólo la explotación de la sal hace que los reyes sigan teniendo interés en mantener abiertos los canales. Esta decadencia va a continuar hasta la apertura del canal del Ródano a Sète, que convierte a Aigues Mortes en puerto fluvial y marítimo a la vez.

Hoy en día es una zona muy turística. Multitud de visitantes vienen a realizar el recorrido sobre las murallas, con vistas a la ciudad, al canal y a las salinas que aún hoy se siguen explotando. Dentro de las torres hay exposiciones sobre la villa y su historia. A pie de calle decenas de negocios viven de los turistas, siendo mayoría restaurantes y tiendas de souvenirs.

 
Alejándose de la puerta es posible caminar con más tranquilidad y apreciar la arquitectura de las casas que hoy ocupan el recinto amurallado. La vista desde lo alto de las murallas sobre los tejados es una de las estampas más típicas de la ciudad. Y otra de las vistas típicas es el gigantesco montón de sal que la industria salinera tiene al sur de Aigues Mortes

Canal Rhône-Sète (Aigues Mortes, Francia)

En la parte exterior de las murallas podemos encontrar casas más modernas y un paseo al lado del canal Ródano-Sète (Rhône-Sète) que pasa al lado mismo de las murallas. Estos canales ya apenas se utilizan para mover mercancías, siendo sobre todo un recurso turístico, así que hay diversas opciones para recorrerlo gracias a las múltiples empresas que se encargan de explotarlo.

Para aparcar es mejor intentarlo hacia el pueblo y el canal, porque la parte de la ciudad que da a las marismas está rodeado de aparcamientos de pago nada baratos.

Tour Carbonnière (Languedoc Roussillon)

En las afueras de Aigues Mortes hay otros puntos de interés como la Tour Carbonnière, antiguo puesto de peaje en la única ruta que comunicaba la ciudad con el resto del Reino. Es una torre cuadrada que llama la atención por su situación, en medio de las marismas.

Le Grau du Roi (Languedoc-Roussillon, Francia)

Y más cerca del mar se pueden encontrar pueblos de vacaciones como Le Grau du Roi, que para mi es una aberración en toda regla. Se trata de un trozo de litoral donde se han construido una serie de horrorosas urbanizaciones de vacaciones, con playa artificial y varias marinas y amarraderos para embarcaciones de recreo.

En este tramo de costa mediterránea francesa son relativamente comunes esta clase de destrozos, siendo el más conocido en España Cap D'Agde, ese pueblo "nudista" (entre comillas, sí) que sale de vez en cuando en los informativos para mostrar a la gente practicando sexo en la playa en pleno día y que queda a unos 80 kms de aquí, pasando Montpellier y Sète.

Caballo en la Camarga (Languedoc Roussillon, Francia)

Pero entre estos puntos de interés hay uno más interesante: la propia Camargue. Aquellos que viven en esta región han sabido adaptarse a ella y explotarla para ganarse la vida. La Camargue es una región donde hay pocas poblaciones pero muchas granjas: melones, sandías y otros productos agrícolas locales son ofrecidos en puestos a los lados de la carretera. Y es fácil ver aquií y allí rebaños de vacunos de la raza local, el toro de la Camargue, o de caballos, pastando en los prados que se fueron generando en las zonas desecadas.


 Los toros de Camargue son parte de la afición local por los festejos taurinos. Diría que aquí hay muchos más eventos de este tipo que en la mayor parte de las zonas de Andalucía y Castilla que he visitado. Me llamaba la atención ver carteles por todas partes publicitando lo que ellos llaman el "toro piscine", que según tengo entendido se trata de intentar meter a una vaquilla en una piscina situada en el centro del ruedo. También hay corridas al estilo de las que se celebran en muchas partes de España y en otros países, utilizando la raza autóctona camarguesa.

La carne de estos animales es muy apreciada y de gran calidad ya que se crían en libertad. Hay una DO que regula su cría y comercialización.

El Mapa

Ruta combinada
Ruta combinada

Otros lugares cercanos (relativamente)

Languedoc Roussillon (I): Carcasona

jueves, 12 de abril de 2018

En Europa hay muchas ciudades con cascos urbanos que nos remiten a la Edad Media. Algunas incluso conservan la traza urbana de esa época, aunque bastante modernizada. Pero unas pocas conservan todo o parte de estos lugares de manera que nos pueden transportar a esa época. Actualmente es la mayor fortaleza de Europa en semejante estado de conservación.

Cité de Carcassonne (Carcasona, Francia)

Carcasona, Carcassonne en francés, es una de estas ciudades. Su ciudadela medieval, presidiendo la villa desde un cerro a orillas del Aude, es una de las mejor conservadas que he visto. O mejor dicho, de las mejor reconstruidas. Hasta el siglo XIX la ciudadela estaba en ruinas.

Fue la iniciativa de Prosper Merimée (el autor de "Carmen", que luego sería convertida en ópera por Bizet) y de Jean-Pierre Cros-Mayrevieille la que puso en marcha una cuidadosa reconstrucción de las murallas y edificios y que evitó la desaparición del Castillo Condal. Tal era el grado de deterioro que el gobierno francés decidió su destrucción.

Cité de Carcassonne (Carcasona, Francia)

Mucho antes de que este fuese construido Carcasona ya era un lugar importante. Situada en un cruce de las rutas que comunicaban el Atlántico con el Mediterráneo al norte de los Pirineos y Europa con el Levante ibérico, fue desde antes incluso de la llegada de los romanos un punto de encuentro y de comercio. Se sabe que desde aproximadamente el 800 a.c. esta colina ha sido ocupada por diferentes recintos defensivos.

Aunque no fue capital de provincia durante la dominación romana, Carcasona fue capital colonial. Durante las últimas décadas del Imperio Romano los visigodos la ocuparon y construyeron nuevas fortificaciones, algunas de las cuales aún se conservan.  Durante un tiempo pasó a manos musulmanas tras la conquista de la Península Ibérica. Pipino el Breve consiguió desalojarlos y puso al frente a Bellón, cuyo linaje daría origen a varias dinastías de esta región, desde la Provenza a Cataluña con la Casa de Barcelona que más adelante se uniría a la dinastía real de Aragón.

Cité de Carcassonne (Carcasona, Francia)
Fue precisamente la Corona de Aragón la potencia predominante en Occitania durante buena parte de la Edad Media, hasta la irrupción del poder francés. La Cruzada contra los Albigenses fue un punto de inflexión para su historia: aprovechando la cruzada el Rey de Francia se lanzó sobre la región con la excusa de perseguir a los cátaros, a los que exterminó con saña. Los Trencavel, feudatarios del rey aragonés y defensores de los cátaros fueron derrotados por Simón de Montfort. Casi toda la costa mediterránea occitana pasó a manos francesas y tan sólo el Rosellón permanecería en poder aragonés hasta el siglo XVIII.

Cité de Carcassonne (Carcasona, Francia)

Fue precisamente el final de esta presencia aragonesa la que inició el declive de la ciudadela de Carcasona, que pasó de ser una ciudad fronteriza y muy estratégica a una población de interior, con lo cual la presencia de la guarnición dejó de ser necesaria.

La Ciudadela de Carcasona, conocida como Cité de Carcassonne en francés, es hoy una gran atracción turística, elegida como Patrimonio de la Humanidad.

Para visitarla es mejor aparcar un poco lejos, en los bulevares de la ciudad baja o en el Quai Bellevue, al lado del río, y cerca de una isla que se ha convertido en un parque. Se han eliminado casi todas las plazas de aparcamiento gratuito en los alrededores y las de pago tienen un precio exagerado, aunque pasa a ser gratuito a las ocho de la tarde.

Cité de Carcassonne (Carcasona, Francia)

¿Qué hay para ver? La Ciudadela en sí, que parece de cuento, merece una visita. Pero los comercios en sus callejuelas, de ropa, de alimentos, de mil tipos distintos de artesanía, son otro buen reclamo para visitar Carcasona.

Pero estos no son los únicos atractivos que tiene Carcasona. La antigua y la nueva catedral, el puente viejo sobre el Aude y que comunica la ciudadela con la Ciudad Baja o el Canal du Midi son otros puntos de interés en la villa, aunque por desgracia no pude visitarlos. Me queda pendiente para otra ocasión.

Cité de Carcassonne (Carcasona, Francia)

Lo que sí vi, aunque sólo fuese de pasada, es lo que queda del Bastión, lo que en tiempos fue un fortín en la ciudad baja. Si véis el mapa en vista satélite veréis lo fácil que es distinguir su contorno. Los edificios son bonitos y, desgraciadamente, sólo un pequeño tramo de muralla se conserva.

El Mapa

Ruta combinada
Ruta combinada
Ruta combinada

Otros lugares cercanos (relativamente)