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Mosteiro de Pitões das Júnias, Montalegre (Trás-os-Montes e Alto Douro, Portugal)

jueves, 9 de julio de 2009

Sta Maria das Junias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Sta Maria das Junias

Mosteiro de Pitões das Júnias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Mosteiro de Pitões das Júnias

Moinho do Mosteiro de Pitões das Júnias (Montalegre, Vila Real)
Moinho do Mosteiro

Pitões das Junias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Acceso al monasterio

Montalegre, Vila-Real (Trás-os-Montes e Alto Douro, Portugal)
Montalegre

Igreja de Sta María do Castelo, Montalegre (Vila-Real, Portugal)
Sta María do Castelo

Castelo de Montalegre (Vila Real, Portugal) (v2)
Castelo de Montalegre

Torre de Homenaje en Montalegre (Vila Real, Portugal)
Torre de Homenaje
Los edificios históricos abandonados siempre han ejercido una extraña atracción sobre los viajeros. Tal vez por saber cómo una construcción que tuvo una historia más o menos dilatada en el tiempo pudo haber llegado hasta eso.

En el caso de castillos y monasterios, antiguos centros de poder, esta atracción es mayor: ¿qué llevó a la decadencia y abandono a un lugar que antaño recibía tributos y era temido en mayor o menor medida por aquellos que vivían en las cercanías.

Es un poco el caso del monasterio de Pitões das Júnias, en las cercanías de la aldea del mismo nombre y a orillas del regato Campesinho, a un paso del Parque Nacional A Peneda-Gêres.

Cuenta la leyenda que dos nobles que estaban cazando, viendo que sus perros se detuvieron agachando la cabeza frente a un roble, se acercaron y descubrieron allí a la Virgen María. Por ello prometieron construir allí un monasterio.

Sin embargo la historia, mucho menos romántica, nos habla de un origen ermitaño, de monjes que buscaban el aislamiento (de ahí su fondo paisajístico) y de un monasterio humilde que vivía del pastoreo y que sólo muchos siglos después alcanzó su esplendor obteniendo tierras y rentas tanto en Portugal como en Galicia, de la cual dependía antiguamente al ser inicialmente una dependencia del monasterio de Oseira. Se supone que este monasterio se construyó antes de la fundación de Portugal, aunque lo que hoy vemos es el resultado de las obras del siglo XVII.

Y la ruina, viene en parte tanto de la decadencia del siglo XVIII, de la extinción de los monasterios de 1834 (parecida a nuestra Desamortización) y que llevó último monje a convertirse en el párroco del pueblo, Pitões das Júnias, y finalmente al incendio que destruyó casi todas las dependencias

No queda gran cosa de lo que debió ser el monasterio, bastante modesto en su tamaño como consecuencia de los magros tributos que debió recibir de los habitantes de estas ásperas tierras, conocidas como la Comarca do Barroso.

En el pueblo hay un pequeño museo que nos da cuenta de la dureza de las condiciones de vida de los habitantes hasta hace bien poco, lo que nos lleva a pensar en la vida que pudieron llevar sus antepasados cuando rendían tributo al monasterio.

Tan sólo algunas paredes y algunos arcos restan de lo que fue el monasterio, conservándose en buen estado, techada y en uso la que fue la iglesia de Santa María donde imagino que hoy en día se celebrará romería.

Hasta aquí se puede acceder desde el pueblo a través de una pista que remata en una bifurcación de dos caminos: uno hacia una cascada (que no tuve ocasión de ver) y otro hacia el monasterio, ambos señalizados.

Este camino empieza siendo de tierra y continúa siendo una calzada muy irregular, destrozada por el paso del tiempo y donde aún se adivinan las roderas de los carros que llevaban mercancías y tributos al monasterio.

Para terminar la ruta se puede ir hasta Montalegre y visitar su castillo, cuyas murallas casi han desaparecido pero cuyas torres se encuentran muy bien conservadas y están siendo restauradas.

Algunos derrumbamientos no fueron por el tiempo, lo que no hubiera sido de extrañar dado que cayó en decadencia sobre el siglo XVIII, si no por los efectos del terremoto de Lisboa. Debió ser increíblemente potente para que sus efectos fuesen dañinos a tanta distancia de la capital portuguesa.

El mapa
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La comarca del Eume

viernes, 3 de julio de 2009

Esta zona ya la habíamos visitado en dos rutas anteriores, As Fragas do Eume y Mugardos, Punta Segaño y Praia de Chanteiro, de forma que esta ruta va a ser una especie de nexo entre ambas. Queda a elección del lector hacerlo o no.

Para iniciar nuestro viaje iremos desde Pontedeume hacia A Coruña por la N-651 o desde Betanzos o la capital coruñesa por la misma carretera, llegando a Pontedeume hasta encontrarnos con el cruce de la AC-151. La carretera en los primeros kilómetros está en un estado magnífico ya que ha sido recientemente reformada, aunque más adelante tiene muchas curvas.

Un poco más adelante vamos a realizar nuestra primera parada: el Castelo de Andrade, una fortificación construida por esta famosa familia que tuvo bastantes líos (legales) por su construcción. Al parecer el prior de Sobrado no estaba muy de acuerdo...

Se encuentra en un mediano estado de conservación y sobre la roca (llamada Leboreiro) en la que se asienta ofrece un magnífico aspecto, como se puede apreciar en la primera foto.

Para llegar nos desviaremos por la AC-5005 y un poco más adelante, junto a una casona señorial en un gran estado de conservación hay un pequeño desvío señalizado que indica la dirección del castillo. No os perdáis la vista de Pontedeume y la desembocadura del Eume.

Volviendo a la carretera retomaremos la AC-5005 donde la dejamos, para seguir por esa dirección hasta enlazar con la AC-144 (al llegar torcer a la derecha), o bien volver sobre nuestros pasos para seguir por la AC-151, que es más ancha y tiene el firme nuevo, pero como ya dije, está llena de curvas.

Ambas carreteras se unirán más adelante, y cuando pasemos Candedo, justo donde hay un desvío hacia Castro y Carballo encontraremos una carretera a mano izquierda que nos llevará a nuestra siguiente parada: el impresionante Mosteiro de Monfero (en gallego... quién no lo entienda puede usar este traductor online)

Monfero es uno de los monasterios más importantes de Galicia, y como tantos otros fue enajenado durante la Desamortización de Mendizábal que tantísimo daño hizo al patrimonio artístico español. Los objetivos que perseguía no eran malos, pero se hizo de forma terriblemente chapucera y muchos de estos lugares acabaron malvendidos y en manos de quién no los sabía o no los podía mantener con funestas consecuencias. Y estos ni siquiera eran los beneficiarios originarios del plan, sino burgueses de las ciudades con más afán de coleccionismo que de poner en valor las propiedades que adquirían. El snobismo en estado puro.

Actualmente el lugar se encuentra en ruinas, aunque una parte de él ha sido recuperado y restaurado. Como tantísimas otras propiedades de la Desamortización ahora pertenece a la Diputación de turno que ha gastado una cantidad de dinero ingente en mantener el complejo en pie, con lo cual el círculo de despropósitos de hace casi dos siglos se culmina (pero, al menos, esta vez había que hacerlo para evitar que se pierda toda esta riqueza).

Dejamos ahora Monfero y nos vamos a otro lugar abandonado pero de índole muy distinta: la Central Hidroeléctrica del Eume.

Si salimos del mosteiro en dirección norte veremos una casa derruida y un camino con señales a su derecha. Cogeremos el ramal de la derecha en dirección Cabana y seguiremos por esta carretera pasando pueblos como Hermida hasta que comencemos a bajar el cañón del Eume. En las primeras estribaciones tendremos una alucinante vista de la garganta del río, una impresionante mole rocosa a través de la cual el agua se fue haciendo camino.

Seguimos bajando por una carretera con curvas cerradísimas (precaución, casi no hay sitio donde meterse si viene un coche de frente) hasta llegar a un puente sobre el río. Podemos aparcar aquí y ver los restos de la vieja central, cuyos edificios tienen las puertas tapiadas. Podemos coger un sendero que sube desde el lado este y norte del puente para ver las instalaciones desde arriba y los restos de los tubos de conducción del agua para la central. Arqueología industrial, pero también parte de nuestra historia.

Si seguimos por la carretera unos dos o tres kilómetros más adelante hay un pequeño aparcamiento donde podemos detenernos, a mano derecha y cruzando la carretera vemos el comienzo del sendero hacia el mosteiro de Caaveiro, otra de las víctimas de la desamortización y que ya habíamos visto cuando hicimos la ruta de las Fragas.

La carretera desemboca en la AC-564. Si torcemos a mano derecha podemos acercarnos hasta As Pontes y ver el gigantesco hoyo de la mina de lignito de la central térmica más odiada de Londres (hasta allí llegan sus residuos), y que se está rellenando con agua para construir el lago más grande de Galicia.

Pero nosotros torceremos a la izquierda para ir hacia Redes, a través de la carretera que nos lleva por Feal, Relousada y Laxe. Si andamos mal de combustible podemos coger un poquito antes una carretera recién abierta que nos acercará al polígono industrial de Vilar do Colo (su gasolinera es de las más económicas de la provincia)

Y terminamos viaje en Redes, en el concello de Ares. Redes es algo así como el Combarro coruñés. Un pueblo de pescadores que ha sabido resistir al boom de la construcción para mantener su arquitectura original y todo el ambiente de lo que era un pueblo de pescadores típico. Merece mucho la pena tomarse algo en sus tabernas y callejear entre sus casas.

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As Fragas do Eume (A Coruña)

jueves, 2 de julio de 2009


Si hay algo que da fama a Galicia son sus bosques, y de entre ellos, si hay alguno que destaca ese es As Fragas do Eume.

Pero para conocer el lugar vamos a visitar algunos puntos de interés cercanos, para tener una ruta más completa. Así que empezaremos por el Castelo de Andrade, situado un poco al sur de Pontedeume, sobre una montaña y que domina todo el valle inferior del Eume.


El castillo fue construido por la casa de Andrade para vigilancia y protección de sus tierras... en terrenos dependientes del Mosteiro de Sobrado que, como es natural, no recibió con agrado la circunstancia. El asunto se resolvió con un litigio y el pago de un alquiler.

Desde el castelo de Andrade podemos ver la desembocadura del Eume en la ría, y todo el valle en el que está Pontedeume. Es un buen mirador, pero los árboles cada vez le están restando mayor visibilidad. Se puede visitar el patio y la torre de forma libre.


La carreterra de acceso a las Fragas do Eume merece casi un capítulo aparte debido a la belleza del paraje que cruza. No es necesario meterse por los senderos o llegar al Mosteiro de Caaveiro para darse cuenta de que estamos en un lugar especial.


 

El río sigue tranquilo por su cauce, casi en llano, rodeado por una densa vegetación de ribera de la que se puede disfrutar desde la carretera, o bien desde un sendero de pescadores en el otro lado. Hay varias áreas de descanso en las que podemos parar para disfrutar del río o cruzar al otro lado por alguno de los puentes colgantes que se tendieron para los pescadores y senderistas.

Dependiendo de la hora y de la época del año podremos avanzar más o menos, ya que para preservar el entorno se ha habilitado un aparcamiento a partir del cual es preciso ir a pie o en bus lanzadera.

Al llegar al final de la carretera llegaremos al acceso al Mosteiro de Caaveiro, que nos ofrece una espectacular vista del valle del Eume. Hay mucha gente que llega hasta aquí y no descubre una de las maravillas de este lugar: el molino.



Bajando por una cuesta a mano derecha, una vez estamos situados en la "plaza" del monasterio, llegaremos a los restos del molino monacal, dónde vemos cómo la naturaleza ha reclamado su sitio y ha integrado perfectamente las ruinas y el puente que se construyeron en el lugar.

A todo esto, decir que hay multitud de rutas de senderismo tanto por las laderas de la montaña como por las orillas del río. Una muy típica es ir entre el primer y el segundo puente colgante por una de las orillas y volver por la otra.


No muy lejos de Caaveiro y saliendo de las Fragas propiamente dicho se encuentra el Mosteiro de Monfero.


Monfero fue un lugar impresionante en sus buenos años y conoció decadencia desde poco antes de la invasión napoleónica, que trajo consigo un saqueo y murió definitivamente con la Desamortización de Mendizábal. Sus nuevos propietarios fueron incapaces de mantener el inmueble en buen estado y este acabó por declararse en ruina.
A principios de este siglo hubo un proyecto para restaurarlo y convertirlo en hotel-spa, pero la crisis económica de 2007 paralizó la iniciativa, aunque la iglesia ya lleva años restaurada y en uso.

La última parada es una curiosidad: la central abandonada del Eume, buen ejemplo de arquitectura industrial. Aunque las instalaciones están ruinosas y selladas es interesante verlas, y ver restos como la vieja pasarela peatonal, de la que ya sólo quedan los cables de los que colgaba y si se sube por una escalera al lado de la cascada se puede ver el resto de la vieja tubería por la que se alimentaban sus turbinas.



Para los curiosos no estamos demasiado lejos del mayor lago artificial de Europa, el de As Pontes, construido sobre una explotación de carbon a cielo abierto que alimentaba una central térmica. Al agotarse decidieron inundarlo y crear un enorme reservorio de agua, que además sirve como hábitat para numerosas especies de aves y para la práctica de deportes acuáticos.

El Mapa

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