Molina de Aragón (Guadalajara, Castilla-La Mancha), uno de los castillos más grandes de España

martes, 23 de abril de 2019


 

Guadalajara es una gran desconocida. Me avergüenza decir que hasta hace relativamente poco, finales de 2017, nunca había puesto el pie en esta provincia.

Así que con este voy a iniciar una serie de artículos sobre lugares de la provincia que merece la pena conocer para conformar una ruta que no va a ser ni mucho menos exhaustiva pero tal vez os llame la atención lo suficiente como para dedicarle una segunda mirada.

No soy muy optimista con respecto a esto. Si todo un premio Nóbel se hizo todo un "Viaje a la Alcarria" y escritores como Leandro Fernández de Moratín también pusieron de su parte, un blog como este, que no lee nadie, no va a cambiar la tendencia.Y empezaré por Molina de Aragón.


Molina de Aragón, a pesar de lo que indica su nombre, no es parte de Aragón. Sólo lo fue durante un par de cortos períodos durante los siglos XII y XIV. En la primera de esas ocasiones Alfonso el Batallador la conquistó y su heredero, pocos años después, la cedió a Castilla. En la segunda, durante nueve años y debido a una rebelión contra el señor recién nombrado por el Rey de Castilla, los molinenses ofrecieron la villa a Aragón. El asunto se resolvió con el matrimonio de una Infanta de Aragón con un Infante de Castilla y la vuelta definitiva de Molina a manos castellanas.


Molina ostenta el título de Muy Noble y Leal por su resistencia durante la Guerra de Independencia contra Francia. Fuera de eso, parece que su historia es bastante tranquila

Su edificio más destacado es el Castillo de Molina de Aragón, también conocido como Castillo de Molina de los Caballeros. Es un castillo-alcázar fundado por los andalusíes y tomado y reformado por aragoneses y castellanos. Tras el declive del Califato fue capital de una pequeña y efímera taifa. A día de hoy es el castillo más grande de la provincia y uno de los más grandes de España. Sus edificios principales están bien conservados, aunque la muralla requeriría un poco más de cariño en algunos tramos.

 

Lamentablemente cuando fui estaba cerrado y no pude visitar el recinto, pero desde el exterior su aspecto es impresionante.

Sería un error visitar el castillo y olvidarse de Molina. Aunque su casco antiguo tal vez no sea tan bonito como el de otros lugares tiene algunos puntos de interés como el Puente Viejo, que cruza el río Gallo, o el monasterio de San Francisco, que data del siglo XIII.


Sin embargo el lugar más conocido de la comarca no está en Molina de Aragón o en su término municipal sino en el vecino de Campillo de Dueñas, donde se ubica el Castillo de Zafra y donde se rodó una escena clave de la famosa serie "Juego de Tronos". Este castillo era dependiente del de Molina y a pesar de las apariencias era difícil de tomar.

Cuando Castilla y Aragón se unieron dinásticamente perdió su interés estratégico y perdió su importancia. Cayó en ruinas y los restos que quedaban fueron vendidos en el siglo XX a un particular, descendiente de los custodios del castillo, que invirtió la mayor parte de su fortuna en devolverle su antiguo aspecto.

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Ruta por Guadalajara

    Hervás (Cáceres, Extremadura): Una de las mejores juderías de España

    domingo, 21 de abril de 2019

     

    Cuando hablamos de Extremadura la gente tiende a pensar en esta tierra como en un lugar abandonado, plano y seco y aunque hay áreas de la comunidad que pueden responder a esta descripción no es demasiado cierta. Extremadura es en si misma un gigantesco lugar a descubrir. La aparición de Juego de Tronos ha puesto en el mapa algunos lugares como Los Barruecos o el centro histórico de Cáceres, pero hay mucho más.

    Hervás, por ejemplo, es la capital y puerta del Valle de Ambroz, cerca de Candelario, otro pueblo que veremos y que merece la pena ser visitado.



    Como pasaba con Pézenas, mucha gente pasa al lado de la villa por la autovía (la A-66 en este caso) y ni se plantea parar. Sólo otro pueblo extremeño al lado de la carretera.

    Pero Hervás tiene una historia larga y rica y un casco histórico con bastantes elementos de interés, como la llamada "calle más estrecha de España" (de lo que no estoy seguro) o su judería, que es lo que da fama a la población y una de las mejores de España.


    Al igual que Granadilla fue avanzada del Reino de León tras pasar el Sistema Central, esa cordillera que divide en dos la Meseta. Se fundó por templarios allá por el siglo XII dentro del esfuerzo de repoblación para consolidar la Reconquista en esos territorios.

    Tras la expulsión de los Templarios en el siglo XIII se construyó un castillo del que no queda nada o casi nada. Los judíos llegarían más tarde, durante el siglo XV, en un asentamiento al lado del río Ambroz que fue el origen de su judería.

     

    En un principio Hervás dependía de Béjar y después lo fue de Granadilla, hasta que hasta que Fernando VII reorganizó el país y fue cabeza de su jurisdicción, ya durante el siglo XIX, en 1816. Apenas diecisiete años después Hervás y sus territorios dependientes pasaron a ser parte de Cáceres.

    El centro histórico de Hervás fue declarado Conjunto Histórico Artístico a mediados del siglo XX, lo que aseguró su conservación hasta nuestros días. El estado de los edificios es, como suele ser en estos casos, una maravilla y un placer para el visitante. Llama la atención el rebocado en teja que exhiben muchas casas. Otras muchas son de adobe reforzado con vigas de madera, según la costumbre castellana.

     

    Su judería sigue el esquema típico de los barrios judíos de España: superficie pequeña donde los judíos vivían casi hacinados y donde las calles eran muy estrechas para poder ganar espacio para la construcción. Estos barrios, además, solían entrar un único acceso para poder confinar a toda la comunidad a capricho de los gobernantes locales. El barrio se encuentra en la zona baja, la más cercana al río Ambroz.

    En cuanto a los monumentos cristianos, la iglesia parroquial de Santa María, situada donde estuvo el castillo y donde se conservan algunos vestigios de la muralla y el antiguo convento de los trinitarios llaman la atención. Son edificios bastante grandes teniendo en cuenta la población de la villa. No fueron las únicas propiedades eclesiásticas ya que el ayuntamiento se encuentra en lo que fue la enfermería de un monasterio franciscano del siglo XVII.

     

    Estos edificios son testimonio de su prosperidad en tiempos medievales. Esta prosperidad se debía al hecho de ser la última parada en la Vía de la Plata antes de ascender hacia Béjar. Además la Vía de la Plata era la frontera entre los Reinos de León y Castilla en esta zona, lo que la convertía también en ciudad fronteriza.

    Hoy en día el principal motor económico de la villa es el turismo, que aprovecha la belleza del Valle de Ambroz y la cercanía al mucho más conocido Valle del Jerte. A este valle se puede acceder a través del puerto de Honduras por la CC-102, que termina cerca de Cabezuela del Valle. Es una vía que tiene muy buenas vistas sobre las sierras y valles de la zona (Tormantos, Béjar y Candelario, Las Hurdes...) y discurre entre bosques de rebollo y castaño, hasta llegar a los primeros huertos de cerezo del Jerte.

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    Aínsa (Huesca, Aragón), una fortaleza al pie de los Pirineos

    viernes, 19 de abril de 2019

     

    Ya había hablado en post anteriores acerca de la carretera N-260 y de las muchas cosas que están en su recorrido o a una distancia relativamente cercana. Es una carretera que va de Port-Bou (Girona) a Sabiñánigo (Huesca) y que también recibe el nombre de Eje Pirenáico.

    Y creo que también había mencionado que las comarcas del norte de Huesca, Jacetania, Sobrarbe y Somontano están entre mis comarcas preferidas de España, cunas del primitivo Reino de Aragón.


    Bueno, pues Aínsa, la ciudad que vamos a ver en este post es la capital del Sobrarbe y forma parte de la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, que sale regularmente por aquí.

    Aínsa se encuentra a orillas del Río Cinca, y con unas vistas tremendas a la montaña que la rodea, siendo Peña Montañesa el punto más destacado. El entorno de la villa es ciertamente privilegiado, con la naturaleza en todo su esplendor.

    Peña Montañesa desde Aínsa

    Aunque la leyenda dice que Aínsa fue arrebatada a los musulmanes por Garci Ximénez no parece que estos hayan llegado tener asentamientos en la comarca.

    Aínsa fue parte de la línea defensiva que protegía al condado de Sobrarbe, de donde era capital y que en aquella época pertenecía al Reino de Nájera-Pamplona, del que más adelante se independizaría Aragón. La falta de recursos del condado hizo que se aprovechase hasta la iglesia como parte de su entramado defensivo.


    Pero la Reconquista no duró mucho en estas tierras y Aínsa pronto perdió sentido desde un punto de vista militar. En estas condiciones es casi milagroso que nos haya llegado algo de su castillo, que ha sido reformado en numerosas ocasiones entre los siglos XI y XVII. No queda casi nada del edificio original.

    El siglo XX fue problemático para Aínsa y su comarca puesto que muchas de las tierras de labor del fondo de los valles se perdieron anegadas en los embalses que se construyeron para garantizar el regadío del Valle del Ebro y la generación eléctrica. Los ayuntamientos que rodeaban Aínsa perdieron población rápidamente y finalmente fueron integrados en su término municipal, que pasó a llamarse Aínsa-Sobrarbe. El peso que un día tuvieron la agricultura y la ganadería fue reemplazado por el turismo que explota la belleza natural del Pirineo Aragonés. Varios parques naturales, como el Parque Nancional de Ordesa y Monte Perdido o el de Sierra de Guara, dinamizaron la economía de Aínsa.

     

    Es relativamente fácil aparcar en Aínsa. En las cercanías de la N-260 es difícil encontrar sitio pero tanto al otro lado del puente como en la Plaza del Castillo, a la que se llega rodeando el casco histórico (este sí, vetado al tráfico) suele haber plazas libres.

    Resuelto el problema del aparcamiento sólo nos queda pasear por Aínsa. Y si aparcáis por donde lo hice yo tendréis que cruzar el puente. No es bonito, uno de esos horribles puentes modernos de hormigón, pero tiene unas vistas inmejorables sobre el Cinca, que es realmente bonito. Río arriba podréis ver a la derecha Peña Montañesa y enfrente la parte vieja de Aínsa.

     

    Cerca del puente hay una entrada desde la que suben varias calles que desembocan en la parte alta, donde están la iglesia y el castillo. Las calles están bien arregladas y se conserva la arquitectura de la zona, lo que le valió la declaración de Conjunto Histórico Artístico. Como podéis ver en las fotos Aínsa es realmente bonita. No me digáis que no os gustaría tener alguna casa como esas. O tener alguna de esas casas, directamente.

    Por las calles de Aínsa hay decenas de restaurantes que ofrecen al visitante la gastronomía típica de la zona y aprovechan la belleza de sus calles. No comeréis en muchos lugares más bonitos.

     

    La Plaza Mayor está asoportalada y es muy amplia. En en el extremo opuesto al castillo se ve la iglesia de Santa María, con su imponente torre, de las mayores torres románicas de Aragón y con elementos defensivos como saeteras. No está exactamente en la plaza, pero casi.

    Y en el lado oriental del casco antiguo hay acceso a un balcón desde el que tendréis las mejores vistas de Peña Montañesa y del Cinca. No sé como es el sitio con sol y nieve, pero con sol y sin ella ya era espectacular. Queda pendiente para otra visita.


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    Granadilla (Cáceres, Extremadura): Una ciudad medieval expropiada

    miércoles, 17 de abril de 2019


    Aunque en España, en general, se suele respetar el patrimonio hay algunas aberraciones de difícil explicación y aún peor justificación. Granadilla es el ejemplo paradigmático de estos casos.

    Hasta mediados del siglo XX Granadilla, al norte de Cáceres, era fácilmente la ciudad medieval mejor conservada de España. Y la más espectacular de las que conozco por mucho. Y entonces llegó el progreso. O mejor dicho, una versión torticera del mismo apoyada en cálculos erróneos.


    Granadilla fue expropiada y su término municipal extinguido para la construcción de un embalse, el de Gabriel y Galán. Como solía pasar en esos casos los vecinos fueron desalojados y recibieron una magra compensación por sus tierras y casas. Granadilla era capital de su comarca y de su partido judicial. Creo que nunca en la historia de España se expropió una población de similar importancia.

    Y Granadilla jamás fue alcanzada por las aguas. Ni siquiera en los años de mayor volumen embalsado porque incluso la parte más baja de sus muros cuenta con un buen margen en cota con respecto a la máxima capacidad.

     

    Pero el daño ya estaba hecho. Sin nadie que las mantuviese, las casas fueron reduciéndose a un montón de escombros. A pesar de que tan sólo unos años después de descubrir que Granadilla jamás se inundaría se empezo a trabajar en la recuperación de las casas, el alcance de estos trabajos distaba muchísimo de lo necesario para evitar su ruina total. Hoy es un pálido reflejo de lo que debió ser en su día.

    La parte reconstruida de Granadilla es su calle principal, su ayuntamiento y algunos edificios más. Se mantiene la iglesia y se han consolidado sus murallas, pero Granadilla es un monumento a la dejadez y la incompetencia, como puede serlo Belchite pero aún peor, porque ninguna guerra y ningún dogmatismo político causaron su ruina. Y todo tenía una solución relativamente sencilla.

     

    Granadilla fue fundada como un puesto de avanzada para proteger la frontera del avance del Reino de León, allá por el siglo IX. Finalmente, en el siglo XII Granada, que así se llamaba entonces, cayó en manos leonesas, que la reforzaron para proteger su frontera, uno de los pocos bastiones al sur del Sistema Central. Pocos años después fue cedida a la Orden de Santiago. Siglos más tarde volvería a manos de la Corona y su influencia era tal que llegó a tener voto en Cortes a partir de principios del siglo XIV. En el siglo siguiente Granadilla pasó a la Casa de Alba, con quien prosperó y quien ordenó la construcción de su castillo. La importancia de Granadilla durante este período era tal que su señorío comprendía diecisiete municipios, incluyendo La Alberca, que ya conoceremos.

    Por esta época y para evitar confusiones, Granada recibió el nombre oficial de Granadilla tras la conquista del último reino musulmán de la península, aunque hasta el siglo XIX fue el nombre que el concejo siguió utilizando en sus papeles.


    Granadilla perteneció a la Casa de Alba hasta la Desamortización, momento en que se deshacen de todas sus posesiones en la villa, excepto el castillo, pasando muchas de ellas a manos de la familia Giménez, que las retendrían hasta la construcción del embalse, que recibe el nombre de Gabriel y Galán, un poeta de la región emparentado con los últimos descendientes de los Giménez.

    Veinte años después de la expropiación fue declarado Conjunto histórico-artístico y cuatro años más tarde incluída en el Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados. Y por lo que se ve, tras treinta años de reconstrucción, no parece que el programa haya servido de gran cosa. De hecho, hasta parece que la intervención en algunas de las casas no fue nada afortunada, ya que no se respetaron los edificios originales.

     

    Por ejemplo, la Casa de las Conchas era la más grande de la villa. Pues bien, de ella sólo queda la fachada porque tras la inclusión en el Programa se utilizó parte de su solar para construir una pista deportiva y hasta corrales. Increíble.

    O la Casa de los Arcos, que es la unión de varias casas más pequeñas y cuya estructura es, por tanto, una invención de los encargados de su "recuperación". Tampoco el castillo se libró. Su ruinoso estado mereció una intervención urgente que no fue muy respetuosa con el edificio original.

    El único edificio de Granadilla que no pasó a ser propiedad de la Confederación Hidrográfica es la iglesia parroquial, que sigue perteneciendo a la diócesis de Coria-Cáceres. No sé si es por cosa suya, o por la restauración, pero es un edificio alto que antaño estuvo entre casas y hoy parece estar en mitad de un descampado.


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    Gormaz (Soria, Castilla y León): La fortaleza más grande de Europa

    lunes, 15 de abril de 2019



     

    Tradicionalmente los castillos han dominado amplias regiones desde sus atalayas en lo alto. Esto, unido a su arquitectura le dan un aspecto colosal y uno imagina a sus moradores sintiéndose los amos del mundo viendo las amplias extensiones de terreno que controlaban desde su atalaya.

    Pero muchos de estos castillos palidecen ante la majestuosidad del Castillo de Gormaz, en Soria.

    Gormaz ha estado ocupado desde la prehistoria. Se han encontrado restos de moradores prehistóricos y casi cada civilización que ha pasado por esas tierras ha construido algo en la cima del cerro. Celtas, romanos, visigodos, árabes, castellanos...

     

    Durante la Reconquista la zona de Gormaz era frontera. Los musulmanes construyeron un pequeño castillo aquí que sería tomado por los cristianos. Controlando las rutas del Duero y siendo parte importante de la defensa de Medinaceli, entonces una importante ciudad del Califato de Córdoba, fue profundamente reformado tras ser recuperada por las tropas califales en el siglo X y se convirtió en su momento en la fortaleza más grande de Europa, con un perímetro de 1200 metros y casi medio kilómetro de punta a punta.

    Posiblemente diréis que hay ciudades cuyas murallas son mucho más grandes (Lugo, por ejemplo) y es verdad, pero eso son ciudades amuralladas y no un castillo construído en medio de la nada, sin casas que proteger dentro de sus defensas.

     

    Sin embargo, antes de que terminase el siglo los leoneses conseguirían tomar el castillo tras varios intentos, aunque lo volverían a perder y no sería hasta 1060 cuando Gormaz pasó a ser definitivamente cristiana tras ser tomada por Fernando I de León. Uno de los señores de Gormaz sería Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid.

    La última función del castillo antes de su abandono fue la de prisión, una vez que su importancia estratégica desapareció.


    La fundación del pueblo ocurre en esta época. Dentro del plan de reploblación y consolidación de estas tierras se fundó la Comunidad de Villa y Tierra de Gormaz, aunque el pueblo nunca llegó a ser una población de importancia y ya durante el Censo del Marqués de Floridablanca su población se superaba por poco las 100 personas.

     

    A pesar de ello Gormaz contó con dos iglesas y una ermita, la de San Miguel, del siglo XI y que está clasificada como monumento. Hay una curiosidad sobre esta ermita, y es que tiene elementos que proceden de una iglesa ya desaparecida, la de Santiago. También se encontraron pinturas de gran valor de estilo románico, parecidas a las de San Baudelio, que ya veremos en otro artículo. El descubrimiento de estas pinturas fue fortuito, tras desprenderse parte del estucado

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