La costa vasca (I): Bizkaia

martes, 21 de abril de 2015

La Ría de Bilbao
Puerto de Bilbao desde Getxo


La Alhóndiga (Bilbao, España)
La Alhóndiga de Bilbao


El perro del Guggenheim (Bilbao, España)
Museo Guggenheim


Azkorri (Vizcaya, España)
Playa de Azkorri, Getxo


Butroeko Gaztelua (Gatika, Bizkaia)
Castillo de Butrón


Bakioko Hondartza (Bakio, Bizkaia)
Bakio


San Juan de Gaztelugatxe (Bermeo, Bizkaia)
San Juan de Gaztelugatxe


Bermeo (Bizkaia, Euskadi)
Bermeo


Urdaibai desde Mundaka (Bizkaia, Euskadi)
Desembocadura del Oka en Mundaka


Urdaibai (Bizkaia, Euskadi)
Reserva de la Biosfera de Urdaibai


Laga hondartza (Ibarrangelu, Bizkaia)
Playa de Laga y Peñón de Oñate


Lekeitio desde el prado (Bizkaia, Euskadi)
Lekeitio e isla de Garraitz


Artibai (Ondarroa, Bizkaia)
Artibai en Ondárroa

Euskadi es una de las regiones de España más singulares. Dotada de una cultura única, con una serie de tradiciones propias y otras compartidas que fuera de sus fronteras se han perdido o van camino de hacerlo, y una lengua a la que no se le encuentran parentescos en ninguna otra parte del mundo, Euskadi es una tierra que merece la pena conocer.

Hay quien dice que Euskadi comienza en Castro Urdiales ya que la construcción de la AP-8 ha convertido a esta localidad cántabra en lugar de residencia de muchos vizcaínos que trabajan en el Gran Bilbao ya que los precios y el nivel de vida son notablemente más bajos y compensa el viaje y la molestia.

Pero lo cierto es que comienza un poco más adelante, en el siguiente municipio, Muskiz, que tiene un tramo de costa muy bonito y que es muy apreciado por los bilbaínos por la playa de La Arena, aunque a mi el hecho de estar muy cerca de la refinería me tira mucho para atrás.

A partir de aquí podemos saltarnos un largo trecho ya que tendremos la zona portuaria y nos olvidaremos de la costa hasta llegar a la desembocadura del Nervión, ya que entre Portugalete y el barrio de las Arenas de Getxo se encuentra el Puente de Bizkaia, o Bizkaiko Zubia, que es como aparece en las señales de tráfico.

Esto es un punto a tener en cuenta: en muchos sitios las señales están en vasco y castellano, pero en otras sólo en vasco, así que interesa saber la denominación local de lo que queremos visitar para no pasárnoslo por no entender una señal.

Volviendo al puente, es el primero de su clase en el mundo y sirvió de modelo para otros muchos que se construyeron en lugares tan lejanos como Argentina. Fue concebido para dar servicio a un par de balnearios cercanos y aún hoy, más de 100 años después continúa en uso porque ahorra un rodeo de unos 20 kms por carretera. Es una de las imágenes más típicas de la ría del Nervión.

Nuestra siguiente parada será Bilbao. La depresiva urbe hiperindustrial de los ochenta es hoy una ciudad coqueta y moderna, muy limpia y orientada a la gente con puntos de interés tan claros como el museo Guggenheim, sus puentes sobre la ría, sus parques, su casco antiguo o la Alhóndiga, un antiguo almacén de vinos diseñado para integrarse en la ciudad y que hoy es un centro cultural de primer orden, albergando desde una mediateca hasta un gimnasio con piscina.

Cruzando la ría llegamos a Getxo, que tiene unas playas y unos acantilados muy bonitos, siendo Barinatxe, cerca de Sopelana, la más famosa de ellas. Es la típica playa cantábrica con forma de concha y rodeada de acantilados, muy aprovechada por los surferos todo el año, y más adelante está la playa de Plentzia, que tiene muchos adeptos y que se beneficia de tener una línea de metro que la comunica con el centro de Bilbao.

Metiéndonos hacia el interior y antes de llegar a Gatika está el Castillo de Butrón (Butroeko Gaztelua), el delirio de un arquitecto madrileño más interesado en la estética que en la funcionalidad. Precioso de ver, pero por lo visto un espanto como vivienda.

Y nos vamos a la costa, donde tocamos mar en Bakio, aunque personalmente no me seduce demasiado. Pero la carretera de Bakio a San Juan de Gaztelugatxe, ya en Bermeo, merece la pena, con sus vistas y miradores.

Y San Juan es uno de los puntos más interesantes de toda la costa vasca: un peñasco unido a tierra por una pasarela donde se encuentra un pequeño santuario que muchas parejas eligen para unirse en matrimonio. No es de extrañar. Es un lugar verdaderamente único y ya sólo por el merece la penael viaje a Euskadi.

Para ir a Bermeo, la siguiente parada, hay que coger la carretera nueva. La vieja está cortada por su riesgo de derrumbe, que ha deformado enormemente  la calzada. Y viendo las grietas que ya hay en la nueva me da la impresión de que todo el Cabo Matxitxako acabará desplomándose algún día, tal vez más pronto de lo que pensamos.

Bermeo es un pueblo de pescadores, y a pesar de los años de la burbuja no ha perdido ese carácter. Es un gustazo pasearse por su puerto y su casco antiguo, viendo lo que sus habitantes han construido con los años.

Y una vez aquí pasamos Mundaka ya nos metemos en la parte más central de Urdaibai, el espacio natural que se articula entorno al río Oka y donde se pueden ver los mayores humedales de ribera de Euskadi.

El primer puente donde cruzar el río está en Gernika-Lumo, la famosa Guernica que aparece en la obra de Picasso y que fue consecuencia del atroz bombardeo al que fue sometida la población durante la Guerra Civil. Este bombardeo fue en parte por el valor simbólico de esta villa, sede de las Juntas Generales de Vizcaya y donde se encuentra el emblemático roble.

Siguiendo por la costa el siguiente punto de interés es el Urdaibai Bird Center, en Gautegiz Arteaga, y sus casetas de observación de pájaros y sus senderos al lado del río.

Apenas unos kilómetros más adelante está la hermosa Playa de Laga, a pies del Peñón de Oñate. Este lugar, actualmente en fase de recuperación y de eliminación de construcciones, resultó ser uno de los puntos de la costa vizcaína que más me han gustado. Espectacular.

Desde aquí seguí por la carretera de Ea e Ispaster hasta Lekeitio. Debo decir que en esta parte del recorrido la señalética está exclusivamente en vasco y es la zona donde más se habla el euskera. Para aquellos que sólo hablamos lenguas romances es un problema porque si había algo de interés para ver, fuera de lo que estaba en la misma carretera, me lo he perdido aunque estuviese señalizado. Si tenéis intención de pasar por aquí es mejor que dediquéis algo de tiempo a informaros sobre las cosas que merezca la pena visitar.

Lekeitio, una hermosa villa entre el mar y la montaña fue mi penúltima parada antes de la frontera. Me gustó mucho la zona del pueblo y de la playa, con esa isla, Garraitz, justo delante. También paré a hacer alguna foto desde un prado cercano con unas vistas que son un lujo.

Y Lekeito tiene una vieja rivalidad con nuestro destino final, ya en la frontera: Ondárroa, con su pequeña ría que se usa para que los pesqueros tradicionales amarren al amparo de la villa y la iglesia. Bonito casco histórico. Bonitas vistas sobre el puerto en un mirador antes de llegar al casco urbano.

En la próxima ruta seguiremos desde aquí hasta la frontera francesa, para completar el litoral vasco.

Apuntes lingüísticos.

Para moverse por Euskadi el castellano es suficiente, pero en algunos puntos ayuda bastante saber cuatro palabrejas en euskera. Lo primero, el vasco se lee de atrás hacia adelante con respecto al castellano. Eso ayuda a entender cosas.

- Auzoa.- Barrio
- Eliza.- Iglesia
- Gaztelu.- Castillo
- Hondartza.- Playa
- Portua.- El puerto

Por ejemplo: Lekeitioko Portua seria "el puerto de Lekeitio", Bakioko hondartza "playa de Bakio" y Butroeko gaztelua "el castillo de Butrón"

El Mapa

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La costa de Odemira: playas y acantilados (Alentejo, Portugal)

domingo, 15 de marzo de 2015

Vila Nova de Milfontes, Alentejo (Portugal) (87 mil visitas)
As Furnas desde Vilanova de Milfontes


Praia do Almograve (Odemira, Portugal)
Praia do Almograve


Praia de Almograve (Odemira, Portugal)
Praia do Almograve


Cabo Sardão (Odemira, Portugal)
Cabo Sardão


Entrada da Barca (Odemira, Portugal)
Entrada da Barca


La "nariz" de Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Llegando a Zambujeira do Mar


Praia de Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Praia de Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Praia de Odeceixe (Aljezur, Portugal)
Praia de Odeceixe


Odemira es el mayor concelho portugués en extensión, con 1720 km2, pero poco más de 25 mil habitantes para habitarlos. Su principal punto fuerte es una maravillosa línea costera de playas y acantilados, escasísimamente poblado y dentro del Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina, lo que le da una cierta protección contra el turismo de ladrillo, sol y playa que tanto daño hizo en lugares como la Península de Troia o el Algarve.

Hasta hace unos años Odemira no fue un lugar muy apreciado por los portugueses como lugar de residencia o de veraneo, pero a pesar de ello tiene algún que otro punto interesante en su historia como el haber sido el lugar de partida del primer vuelo entre Portugal y Macau, esa ex-colonia portuguesa situada al lado de Hong Kong

Hoy vamos a recorrer la costa de Odemira de norte a sur, para descubriros algunas de los pequeños tesoros que podemos encontrar en ella.

Podemos hacer la entrada en el municipio desde Sines, que lo recomiendo porque Sines, cuna de Vasco da Gama, es un lugar interesante con algo de historia y unas playas preciosas en la zona de Porto Covo o Ilha do Pessegueiro, o desde Cercal, más al interior y que imagino que será como todo el aburridísimo paisaje que rodea la costa, completamente plano, con cultivos, algún que otro bosque y algunas tierras sin cultivar.

Vila Nova de Milfontes, donde desemboca el río Mira, de un verde espectacular, es el primer lugar de interés que nos encontramos.

Se trata de una villa fundada por el rey Juan II para intentar dinamizar esta zona y también protegerla de los piratas magrebíes. Por eso se construyó el fuerte de São Clemente en la villa, que era un pequeño puerto de pescadores y municipio independiente, aunque posteriormente se integraría en Cercal primero y en Odemira después, donde aún está.

Vilanova engaña un poco cuando llegas: lo primero que te encuentras es la típica localidad turística con mucha mala arquitectura y donde se trata de construir lo más posible con el menor dinero posible para luego venderlo a precio de oro. Luego te vas adentrando más y te encuentras con el casco antiguo que, ese sí, bien merece un paseo, sobre todo las vistas desde el fuerte hacia la desembocadura del Mira y la hermosa playa de As Furnas, al otro lado del río.

Siguiendo hacia el sur entraremos en la freguesía de Longueira-Almograve, cuyo arenal es para mi uno de los más hermosos de Portugal, rodeado de grandes dunas y con pequeñas calas anexas entre acantilados de arena fosilizada y rocas con formas orgánicas como de enormes troncos retorcidos. Como muchas de las playas de la costa occidental portuguesa tiene una buena afluencia de surfistas.

La costa comienza a escarparse tras la playa de Almograve y en ella se encuentran lugares tan impresionantes como Cabo Sardão, ya en la freguesía de São Teotónio, cuyo faro tiene unas vistas de la costa realmente espectaculares. Los acantilados, de una roca muy agreste, caen casi verticalmente hacia el mar. Cuidado con el viento. Merece la pena pararse por aquí.

En esta freguesía la noche de San Juan cada dos años se celebra una procesión en la cual los habitantes engalanan los carros y se van hasta Zambujeira do Mar a echarse un bañito ritual.

Antes de llegar a Zambujeira, hoy un punto turístico de importancia en la zona, podemos visitar el casi desconocido puerto de Entrada da Barca. Como la costa alentejana es bastante recta y ofrece pocos refugios naturales Entrada da Barca es de los pocos que hay desde Sines hasta Sagres. Es muy modesto y con unas cuantas barquitas, pero a mi me encantó. Me recuerda un poco a algunas calitas que vi en Baleares por la forma de las casetas.

Si váis por esta zona os recomiendo no perder mucho de vista la costa, puesto que hay algunos lugares destacables como un espolón de roca justo antes de Zambujeira que se veía sobre lo que un día fueron unas dunas hoy casi petrificadas. Hay muchos miradores como este que no están señalizados y que no van a aparecer en ninguna guía.

Zambujeira do Mar en sí no merece mucho la pena: mucho alojamiento de sol y playa con la misma arquitectura que veríais en cualquier otro pueblo turístico y poco más. Si vais a pasar unos días por la zona tal vez sería un buen lugar para encontrar alojamiento.

Sin embargo la playa de Alteirinhos, un poco más al sur, es otro tema. Una playa que queda en el fondo de un acantilado y a la que se tiene que acceder por una escalera (tranquilos que hay quien la baja con carritos de bebé), y donde no hay una gran aglomeración de bañistas. Tiene una parte textil y otra nudista en el extremo sur, el más bonito con diferencia. Alteirinhos es uno de los escasos lugares autorizados en Portugal para esta práctica.

Más al sur está la playa de Carvalhal da Rocha, que también es muy bonita y ya está casi en la frontera del Algarve, en la Ribeira de Odeceixe, que también tiene su playa, preciosa, y es totalmente diferente al resto del municipio, con fincas de labor cultivadas sobre el mismo lecho fluvial, en terrenos que tienen pinta de inundarse cada año.

El Mapa
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Carretera de la Corniche (De Hendaye a Saint-Jean-de-Luz, Francia)

martes, 3 de febrero de 2015

Plage d'Hendaye (Pyrinées-Atlantiques, France)
Playa de Hendaye


Château d'Abbadia (Hendaye, Francia)
Château d'Abbadia


Bestiario
Bestiario del Château d'Abbadia


Route de La Corniche (Urrugne, France)
Route de La Corniche, Urrugne


Fort de Sokoa (Ciboure, Francia)
Fort de Sokoa, Ciboure


Port de Sokoa (Ciboure, Francia)
Puerto de Sokoa


Frontón
Frontón en Sokoa


Rues de Saint-Jean-de-Luz (Aquitaine, France)
Calle de Saint-Jean-de-Luz


Plage de Saint-Jean-de-Luz (Aquitaine, France)
Playa y rompeolas de Saint-Jean-de-Luz


A medida que vas viajando y empiezas a conocer sitios lo normal es que se vayan diluyendo un poco los recuerdos y sólo quedan en tu memoria aquellos que realmente tienen personalidad, que tienen algo que los hace diferentes.

En lo que a carreteras se refiere hay un puñado de tramos que se quedan ahí: la carretera de Agaete a La Aldea de San Nicolás en Gran Canaria; la de Calamocha a Calatayud siguiendo el Jiloca entre Teruel y Zaragoza; la de Sa Calobra en Mallorca; la de Noia a Fisterra en A Coruña... y también la de La Corniche, que va desde Hendaye hasta Saint-Jean-de-Luz, a un paso de la frontera de Irún.

Y es una pena que mucha de la gente que se acerca a conocer esta localidad francesa pague un peaje y se pierda esta pequeña y hermosa carretera litoral, sobre acantilados de flysch (un tipo de roca sedimentaria) y con hermosas vistas al mar y a los prados.

Hay dos formas de hacer el recorrido: a pie, por un sendero habilitado que empieza en Hendaye (Hendaia), o por carretera, un poco más arriba en una rotonda cerquita del Château d'Abbadia. Antes de empezar la ruta propiamente dicha podemos dar un paseo por la playa de la villa y ver la desembocadura del Bidasoa, con Hondarribia guardando la orilla española justo enfrente.

El Château d'Abbadia sería lo primero a visitar. Se trata de un castillo construido por deseo de Antoine d'Abbadie d'Arrast, antropólogo, explorador, lingüista y astrónomo y que lo convirtió en un edificio singular, con un gran bestiario repartido por sus muros y un observatorio astronómico decimal (400º divididos en decigrados en lugar de los 360º habituales divididos en minutos), lo que lo convierte en una auténtica rareza ya que es único en el mundo.El castillo pasó a manos de la Academia de las Ciencias de Francia y ahora lo gestiona el municipio de Hendaya. Por ello el recinto puede ser visitado y se puede pasear por sus jardines y alrededor del edificio sin tener que pagar entrada.

Continuando por la carretera entraremos en el municipio de Urrugne (Urruña), pronto nos encontraremos con diferentes miradores sobre el flysch, con buenas vistas del mar y facilidad para recorrerlo debido al sendero que va en el escaso margen entre carretera y acantilado. Algo que me encantó de esta zona fue el contrapunto que daban los pastos y bosques que estaban al otro lado de la carretera.

El flysch, que existe en muchas partes y que ya vimos en la ruta de Portugal de Norte a Sur (III), en la zona del Alentejo y Algarve (Cabo Sardão o Baía dos Tiros, por ejemplo), consiste en una roca sedimentaria en la cual las capas duras se alternan con otras más blandas, lo que hace que la erosión sea un poco peculiar y veamos algunos acantilados lisos y que parecen haber sido fabricados por la mano del hombre.

Al terminar la carretera en si estamos en el municipio de Ciboure (Ziburu) y aquí hay bastantes sitios donde comer a un precio razonable (para lo que es Francia) a un paso del Fort de Sokoa, una pequeña fortificación perteneciente al estado francés construida por Enrique IV con el objetivo de
dar refugio a los barcos, proteger sus costas y amenazar las españolas. Tengo entendido que buscan comprador para él.

Las casas que rodean esta zona están cortadas por el mismo patrón que las que hay en Euskadi, y es que estas tierras son el Iparralde o País Vasco Francés. Es fácil ver ikurriñas y otras tradiciones como el frontón para jugar a la pelota son bien visibles para el visitante y no es raro escuchar a gente hablando en euskara.

Y el camino termina en Saint-Jean-de-Luz, una preciosa villa que merece una visita pausada ya que tiene un casco histórico magníficamente bien conservado y un paseo por delante de la playa que merece la pena.

Aunque Saint-Jean-de-Luz nunca ha tenido una muralla el paseo está hecho con esa forma . Posiblemente tuviesen en mente una funcion militar al construirla, pero lo cierto es que el principal enemigo al que ha tenido que enfrentarse es al mar, cuya violencia durante los temporales invernales estuvo a punto de hacer desaparecer la población. De hecho, en 1713 una fuerte tempestad hizo desaparecer un barrio entero y sumergió al convento de las ursulinas.

Esto se explica porque Saint-Jean-de-Luz está situada en un entorno adverso, construida sobre dunas, entre el mar y las marismas. El hecho de ser el único puerto abrigado en territorio galo en muchos kilómetros justificó la enorme (para la época) inversión del estado francés en la construcción de rompeolas que permitió su subsistencia y también su prosperidad.

Dentro de la ciudad, hay que decir como curiosidad que en la iglesia de Saint Jean Baptiste hay una puerta tapiada como homenaje a Luis XIV, que contrajo matrimonio en ella con María Teresa de Austria. Tres años espués del enlace la puerta fue cegada, aunque la inscripcion nos lleve a pensar otra cosa.

Por último, mencionar que aquí se produjo el embarque de los civiles y militares polacos que quedaban en Francia tras el desastre de Saint-Nazaire, durante la invasión germana de principios de la II Guerra Mundial.


El Mapa

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Serra de Tramuntana (V): Sa Calobra y su entorno

martes, 6 de enero de 2015

El Puig Major (Mallorca, Baleares)
Puig Major


Embalse de Cúber (Escorca, Mallorca)
Embalse de Cúber


Gorg Blau (Escorca, Mallorca)
Gorg Blau


El nudo de la corbata (Escorca, Mallorca)
El nudo de la corbata


Cala Tuent (Escorca, Mallorca)
Cala Tuent


Cala Tuent (Escorca, Mallorca)
Cala Tuent


Sa Calobra (Escorca, Mallorca)
Sa Calobra


Sa Calobra (Escorca, Mallorca)
Sa Calobra


Túnel de Sa Calobra (Escorca, Mallorca)
Entrada al túnel


Túnel de Sa Calobra (Escorca, Mallorca)
Túnel de Sa Calobra


Ventanas en un túnel (Sa Calobra, Mallorca)
Vista desde el túnel


Torrent de Pareis (Escorca, Mallorca)
Torrent de Pareis


Muere el torrent (Escorca, Mallorca)
Desembocadura del Torrent de Pareis


Los muchos tesoros que oculta la Serra de Tramuntana entre sus curvas, valles, torrents y cumbres darían para escribir un blog temático y no me sorprendería nada que lo hubiese.

Parece mentira, pero ya vamos por el quinto artículo que dedico en Lugares a Descubrir a esta comarca, más los varios que he añadido (y seguiré añadiendo) en Viajes por Iberia.

Desde mi punto de vista no es buena idea hablar de Sa Calobra sin referirnos a su entorno, en el municipio de Escorca, uno de los municipios más montañosos y menos poblados de la isla, pero al mismo tiempo recibe a muchos visitantes al año y es de una importancia capital para la isla.

En Escorca está el Puig Mayor, la cumbre más alta de la isla y visible, en un día bueno, desde el Tibidabo de Barcelona, ya en la península. Este pico fue más alto en el pasado, pero las obras de la base militar, gestionada y ocupada por los ejércitos español y estadounidense, le limaron unos 30 metros de altura.

En Escorca están también los embalses de Cúber y el Gorg Blau, las dos principales fuentes de abastecimiento de agua dulce para Palma de Mallorca y su área metropolitana. Aunque hoy en día son dos lugares muy agradables a la vista el Gorg Blau fue en tiempos un lugar muy apreciado por su belleza, sobre todo en la zona del viejo puente de la carretera de Sóller a Pollença. Hoy en día todo ello ha sido desplazado por el embalse y sólo existe en viejos grabados y fotografías.

Pero desde el Gorg Blau sigue saliendo su desagüe natural, el Torrent de Pareis, cuya desembocadura en Sa Calobra le da buena parte de su fama y de su atractivo.

Si venimos desde Sóller y vamos hacia Pollença el desvío hacia Sa Calobra está unos kilómetros después del Gorg Blau, en una carretera que primero es bastante recta (sobre todo para lo que es esta zona), pero que enseguida se vuelve en una endemoniada sucesión de curvas cuya peligrosidad se acrecienta por el tráfico.

Para conducir por aquí  hay que tener en cuenta varias cosas: la mayor parte de los visitantes no conoce la carretera y muchos de ellos no han visto curvas en su vida. Y se nota: tienden a invadir el carril contrario en curvas sin visibilidad, con lo que usar la bocina es importante.

Además hay muchos ciclistas en la calzada bajando a gran velocidad o subiendo a velocidad de montaña, y muchísimos autobuses cargados de turistas que bajan rápido y que tampoco tienen mucho margen de maniobra en las curvas.

Por todo ello: precaución. Y alquilad un buen coche. Un clase 1 o 2 de unos años de antigüedad por aquí es desesperante y consume como si tuviese un agujero en el depósito. Nunca entenderé cómo un coche de alquiler puede llegar, tras cinco o seis años, a estar en un estado tan lamentable.

Una cosa más sobre las curvas: en esta carretera está una de las curvas más icónicas de las carreteras españolas: la curva del Nudo de la Corbata, donde la carretera se retuerce para pasar por debajo de si misma y que, por ello mismo, ha sido utilizada varias veces para grabar anuncios.

Casi cuando hemos llegado abajo hay un pequeño desvío hacia Cala Tuent, una cala mucho más grande y abierta que Sa Calobra y que, para mi, no tiene nada que envidiarle. Tiene un pequeño embarcadero, algún restaurante y mucho más espacio para darse un baño. Me pregunto cuanta gente baja hasta Sa Calobra con idea de darse un baño y se vuelve, habiendo desistido, y teniendo esto al lado.

Finalmente, al terminar la carretera principal, se llega a Sa Calobra. Las partes más cercanas a la Cala tienen el aparcamiento restringido o prohibido y hay que aparcar un poco más lejos. De todas formas, si alguien tiene problemas de movilidad se le puede bajar en coche y luego aparcarlo.

En tiempos esta zona era bastante aislada y bucólica y hoy, aunque sigue sin estar exageradamente urbanizado, sí que cuenta con un buen número de restaurantes y algún hotel en la explanada de acceso al túnel y en la zona del aparcamiento. En lo que es la playa aún quedan algunas de las viejas cabañas de pescadores, aunque en parte reconvertidas en establecimientos hosteleros.

Si avanzamos por la explanada hacia el túnel tendremos buenas vistas del mar, donde estarán los inevitables yates de turistas adinerados fondeados y disfrutando de una vista que la mayor parte de nosotros posiblemente nunca tendremos.

Y después está el túnel. Está excavado en el escudo rocoso que separa Sa Calobra de la desembocadura del Torrent de Pareis, y ha sido acondicionado e iluminado para hacerlo más bonito. Se nota que ha sido excavado aprovechando la existencia de algunas grietas y ampliado para permitir el paso cómodo para todo tipo de públicos. En un día de calor se agradece este paseo tan fresquito.

La desembocadura del Torrent de Pareis es una especie de anfiteatro natural, coronado por altas paredes con cuevas y que termina con una angosta salida al mar entre dos enormes rocas. Esta forma tan peculiar le da una acústica natural muy apreciada y que se aprovecha para organizar conciertos de diversos tipos de música... siempre que el tiempo lo permita.

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Serra de Tramuntana (IV): Valldemossa

domingo, 7 de diciembre de 2014

La Cartuja de Valldemossa (Mallorca, España)
Cartuja de Valldemossa


Sant Bartomeu de Valldemossa (Mallorca)
La Cartuja


Cruce de Caminos (Valldemossa, Mallorca)
Cruce de Caminos


Palau del Rei Sanxo (Valldemossa, Mallorca)
Palau del Rei Sanxo


Valldemossa (Mallorca, España)
Ciudad Vieja


Más plantas (Valldemossa, Mallorca)
Ciudad Vieja


Calles de Valldemossa (Mallorca, España)
Cerca de la Cartuja


La Serra de Tramuntana es Patrimonio de la Humanidad por sus valores paisajísticos, pero también por su huella humana. Lugares como Valldemossa, con su hermosa arquitectura, contribuyen notablemente a que haya conseguido esta distinción.

Tal vez no tan conocida como Sóller o Deià, y desde luego menos que Formentor, Valldemossa se ubica en un entorno privilegiado y con un clima tan benigno que alguno de los reyes de Mallorca la tuvieron como una de sus residencias preferidas, sobre todo durante los meses más calurosos.

De estas estancias reales quedan algunos edificios y todo lo que es y fue el recinto de la Cartuja de Valldemossa un enorme edificio, incompleto, que se encuentra en la parte alta de la villa, rodeada de jardines.

La Cartuja original se construyó por deseo de Jaime II, que la construyó para su hijo Sancho. Más tarde uno de sus sucesores, Martín el Humano, entregó todas las posesiones de la corona en Valldemossa a los monjes cartujos, cuyo nombre ha pasado al edificio, menos la parte conocida como Palau del Rei Sanxo.

Hoy en día la Cartuja es un museo y sirve de dinamizador para las numerosas actividades culturales del municipio.

Pero la historia de Valldemossa empieza mucho antes, durante la ocupación musulmana de la isla, aunque se supone habitada desde antes. El topónimo Valldemossa sería la evolución a lo largo del tiempo del primitivo nombre de "Valle de Muza", quien habría sido el señor de estas tierras.

Aunque normalmente se habla de Valldemossa por las grandes figuras del pasado que vivieron temporalmente aquí, si hay alguien a quien los lugareños dan importancia es a Santa Catalina Tomás, la única santa mallorquina y que nació y se crió en estas tierras, aunque finalmente falleciese y fuese sepultada en Palma de Mallorca, donde aún permanece su tumba.

Paseando por las calles de Valldemossa es fácil ver que en las calles de la parte vieja de la villa se encuentre una plaquita en la puerta de su casa para solicitar su protección.

Me gustó mucho el paseo y el contraste entre la parte más cercana a la Cartuja, mucho más amplia, abierta y recta, y la parte más antigua y popular, con esas callejuelas que se adaptan al terreno y se entrecruzan en un aparente caos que no lo es tanto para los lugareños.

Esta arquitectura es lo que hace que la villa tenga la fama y el turismo que tiene. Hacer buena arquitectura y mantenerla ha sido el secreto del éxito de la ciudad y es el mayor atractivo y reclamo, junto con el espectacular paisaje que la rodea.

Al igual que Deià,Valldemossa siempre ha tenido una relación muy especial con el arte y fue lugar de refugio, residencia o destierro para artistas tan reconocidos como Chopin, que compuso aquí sus "Preludios op. 68" y su entonces pareja George Sand, que escribió mientras tanto "Un invierno en Mallorca".  La razón de su estancia era buscar un clima más benigno para la enfermedad de Chopin, que allí sería diagnosticado de tuberculosis.

Otros ilustres residentes temporales fueron Miguel de Unamuno, Azorín, Rubén Darío y Jovellanos.

Aún hoy numerosos pintores viven, trabajan y tratan de vender sus obras en pequeños talleres por toda la ciudad, sobre todo en los alrededores de la Cartuja.

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