Comarca de Arlanza (I): Lerma (Burgos, Castilla y León)

martes, 14 de julio de 2015

Puerta de la Cárcel (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Puerta de la Cárcel desde dentro (Lerma, Burgos)
Puerta de la Cárcel


Calles de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Calle Mayor


Ex-colegiata de San Pedro (Lerma, Burgos)
Ex-colegiata de San Pedro


Mirador de los Arcos (Lerma, Burgos)
Mirador de los Arcos


Vega del Arlanza (Lerma, Burgos)
Vega del Arlanza


Bajada del Mirador (Lerma, Burgos)
Bajada del Mirador


Convento de Santa Teresa (Lerma, Burgos)
Convento de Santa Teresa


El Palacio Ducal de Lerma (Burgos, Castilla y León)
Palacio Ducal (Parador)


Convento de Santo Domingo de Lerma (Burgos, España)
Convento de Santo Domingo


Una de las sorpresas de mi último viaje fue la comarca de Arlanza, en Burgos. No me esperaba para nada una comarca tan bonita y con tanta variedad en sus paisajes, arquitectura y lugares y aunque requeriría más tiempo y espacio sólo voy a poder enseñaros tres lugares.

Hoy empezamos con Lerma, la villa que debe buena parte de su forma actual a su famoso Duque y uno de los vértides del conocido como Triángulo de Arlanza, junto con Covarrubias y Santo Domingo de Silos.

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, I Duque de Lerma, fue un personaje de enorme influencia y poder durante el reinado de Felipe III y procedía de una familia de gran importancia dentro del Reino de Castilla.

Aunque Lerma le debe mucho, lo cierto es que España no le debe tanto: especulador, corrupto y experto en el tráfico de influencias trabajó exclusivamente en su propio beneficio, lo que influyó en el inicio de la decadencia del Imperio.

Como ejemplo de ello está el fugaz translado de la capital a Valladolid, que significó para el un impresionante pelotazo inmobiliario: primero comprando propiedades en esa ciudad, luego transladando la corte e invirtiendo parte de los beneficios en comprar propiedades devaluadas en Madrid para finalmente reponer la capitalidad a esta ciudad, con la consiguiente revalorización.

Parte de los fabulosos beneficios que le rindieron sus correrías los empleó en Lerma, intentando crear una especie de corte propia para quien era rey en lugar del Rey.

Y la verdad, al menos desde el punto de vista de la arquitectura, el patrimonio y los habitantes del lugar, fue dinero bien invertido que aún hoy da réditos a los habitantes de la villa, ya que supone el principal reclamo y una de las principales fuentes de ingresos de Lerma, uno de los municipios más visitados.

Hay varias puertas de entrada al conjunto histórico, pero lo ideal es hacerlo desde la carretera nacional y entrar por la conocida como Puerta de la Cárcel, que tiene ese nombre porque el edificio bajo el que hay que pasar, a través de un arco, tuvo esa ocupación en el pasado. Hoy es la sede de la Denominación de Origen Arlanza, que se ocupa de defender y promocionar los vinos de la zona. Cruzando la carretera se encuentra uno de los varios conventos de la villa, el Convento de la Madre de Dios, mandado construir por el Duque de Lerma para su consuegra.

Por si os pasa como a mi y pretendéis aparcar con idea de hacer un circuito y volver a salir por la misma entrada, os aviso de que es de sentido único (pero tampoco es tan mala idea).

Subiendo por la calle principal se llega hasta la Plaza Mayor, de buen tamaño y con más superficie que la de Salamanca. La gente la usa como aparcamiento y está rodeada de edificios con soportales, cuyas vigas son de madera. Presidiendo la plaza se encuentra el Parador de Turismo, ubicado en lo que fue el Palacio Ducal de Lerma.

Hay una pequeña rareza con este palacio. Normalmente los palacios ducales tienen dos torres, pero este tiene cuatro. Al parecer el amigo Francisco pidió permiso al rey para añadir dos torres más al edificio, pero lo hizo de tal forma que el rey pensó que el edificio resultante tendría el número habitual de torres. No creo que le importase mucho, porque visitó Lerma en varias ocasiones.

Anexa a esta plaza está la Plaza de Santa Clara, donde hay varias cosas interesantes para ver como la ex-Colegiata de San Pedro, y que dependía directamente del Papa por expreso deseo del Duque, la tumba del Cura Merino, antiguo sacerdote nacido en el municipio y que se metió a guerrillero, con mucho éxito a pesar de no tener formación militar, durante la Guerra de la Independencia, el Mirador de los Arcos, con unas buenas vistas sobre la vega del Arlanza y pudiéndose ver un molino a los pies de la villa. La plaza se completa con el antiguo Convento de Santa Teresa, hoy dedicado a ser la sede del ayuntamiento y de la oficina de turismo municipal.

Al fondo, pegado al Parador está el Convento de San Blas. Duele ver cómo se destruyó un arco del mismo, parte de un voladizo de tres y que le conectaba al Palacio Ducal. Se trata de un convento de clausura que sigue activo a día de hoy y que fue, por supuesto, mandado construir por el Duque de Lerma. Al ser un convento de clausura tan sólo puede visitarse su iglesia.

El otro convento activo que queda es el Convento de Santa Clara, también conocido como Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor. Este no lo he visitado, así que no puedo deciros dónde o cómo está. Es un convento de monjas clarisas, así que también se le conoce con este nombre.

En Lerma había un último monasterio, el de Santo Domingo, pero hace siglos que ha sido desconsagrado. Tras haber sido cuartel, almacén e instituto de enseñanza secundaria hoy es un espacio multiusos de titularidad municipal.

El Mapa

Ruta combinada
 
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La costa vasca (II): Gipuzkoa

jueves, 9 de julio de 2015

Mutrikuko Portua (Mutriku, Gipuzkoa)
Puerto de Mutriku


Panorámica del puerto de Mutriku (Gipuzkoa, Euskadi)
Puerto de Mutriku


Puesta de sol en Askizu (Getaria, Gipuzkoa)
Puesta de sol en Askizu


Altzola, Elgóibar (Gipuzkoa, Euskadi)
Altzola, Elgóibar


Getariako hondartza
Playa de Getaria


El monte Urgull (Donosti, Gipuzkoa)
Monte Urgull


Kursaal
La Kursaal


Bahía de la Concha (Donosti, Euskadi)
Bahía y Playa de la Concha



Terminamos nuestro periplo por la costa vasca visitando el litoral de Gipuzkoa. A mi, personalmente, me ha parecido mucho menos interesante que la costa vizcaína, pero a pesar de todo atesora un puñado de sitios que compensan el paseo.

Empezamos donde lo dejamos en el último post: saliendo de Ondarroa hacia Mutriku, otra de esas pequeñas villas marineras de la costa cantábrica que tanto me gustan y que lleva haciendo lo mismo toda la vida. El puerto, pequeño y bien protegido por un rompeolas construido hace unos años, puede ser admirado desde varios de los miradores que hay situados por el pueblo, construido en las laderas que suben desde el mar.

De Mutriku fue por un tiempo alcalde Cosme Churruca, uno de los más respetados marinos de guerra españoles y héroe de Trafalgar. Su actuación en esta batalla le ganó la admiración de los ingleses, quienes le derrotaron. A pesar de la brevedad de su mandato fue sumamente influyente en el urbanismo de la villa, que transformó profundamente.

Deba, el siguiente pueblo, es famoso por su playa, que atraía turismo procedente de la meseta y por la rasa litoral que se extiende hasta Zumaia.

En tiempos fue un importante puerto de mercancías, sobre todo del mineral de hierro que iban hacia las ferrerías de la zona, como las de Elgóibar, que aún hoy manteine una importante industria basada en  la máquina herramienta y también servía para embarcar mercancías procedentes de Castilla. La mejora de los accesos a lugares con mejor calado terminó por menguar su importancia.

Y de Deba a Zumaia está el tramo de costa donde mejor se puede apreciar el flysch. Esta zona, la de los acantilados de Itzurun, presenta un litoral abrupto y formado por capas de roca sedimentaria parecidas a las que vimos en la ruta de la Carretera de la Corniche. Para quien tenga interés en la geología se encontrará en su salsa. Me apena decir que no pude visitar la playa de Itzurun, de la que me hablaron muy bien y tiene muy buena pinta en las fotos. Queda para otro viaje.

En la villa hay un museo dedicado al pintor Ignacio Zuloaga, de Éibar pero muy vinculado a Zumaia.

Y si Mutriku presume de Churruca, Getaria puede hacerlo de Elcano, el capitán de la primera expedición en circunnavegar la Tierra, en una flota que partió de España años antes bajo el mando del portugués Fernando de Magallanes.

Getaria fue un pueblo ballenero que luego se pasó a una pesca de menos calado y cuya principal caracteristica es su puerto anclado a lo que un día fue un islote. Su playa es un destino turístico importante dentro de Euskadi.

Pero si turística es Getaria, su gran rival histórica lo es mucho más: Zarautz disfruta de la mayor playa de Euskadi, de unos 3kms, y que fue uno de los motivos por los cuales la reina Isabel II la tenía por lugar de veraneo durante el siglo XIX. Otros reyes como Alfonso XIII o Balduino de Bélgica también pasaron aquí veranos. En Zarautz tiene su restaurante el televisivo cocinero Karlos Arguiñano.

Orio, el siguiente pueblo, se construyó un poco más escondida de la costa y sobre el meandro final del río Oria. Está enclavado en un paisaje de vegas y humedales sobre el lecho del río con un buen grado de conservación.

De Orio a San Sebastián hay un tramo de costa que no conozco pero que parece tener alguna que otra playa pequeña y unas vistas tremendas. Hay como un macizo que separa el interior de la costa, a modo de muro.

Y finalmente Donosti o San Sebastián, la capital provincial y que tiene la merecida fama de ser una de las ciudades más bonitas de la península. Moderna, bien cuidada y con una arquitectura en general respetuosa con su historia (salvo ese aborto que es el Kursaal, se pongan como se pongan).

Como siempre, recomendar las vistas desde los montes Igueldo y Urgull, que son los extremos occidental y oriental de la bahía de la ciudad cuyo fondo está ocupado por La Concha, tal vez la playa urbana más famosa de España


El Mapa
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La costa vasca (I): Bizkaia

martes, 21 de abril de 2015

La Ría de Bilbao
Puerto de Bilbao desde Getxo


La Alhóndiga (Bilbao, España)
La Alhóndiga de Bilbao


El perro del Guggenheim (Bilbao, España)
Museo Guggenheim


Azkorri (Vizcaya, España)
Playa de Azkorri, Getxo


Butroeko Gaztelua (Gatika, Bizkaia)
Castillo de Butrón


Bakioko Hondartza (Bakio, Bizkaia)
Bakio


San Juan de Gaztelugatxe (Bermeo, Bizkaia)
San Juan de Gaztelugatxe


Bermeo (Bizkaia, Euskadi)
Bermeo


Urdaibai desde Mundaka (Bizkaia, Euskadi)
Desembocadura del Oka en Mundaka


Urdaibai (Bizkaia, Euskadi)
Reserva de la Biosfera de Urdaibai


Laga hondartza (Ibarrangelu, Bizkaia)
Playa de Laga y Peñón de Oñate


Lekeitio desde el prado (Bizkaia, Euskadi)
Lekeitio e isla de Garraitz


Artibai (Ondarroa, Bizkaia)
Artibai en Ondárroa

Euskadi es una de las regiones de España más singulares. Dotada de una cultura única, con una serie de tradiciones propias y otras compartidas que fuera de sus fronteras se han perdido o van camino de hacerlo, y una lengua a la que no se le encuentran parentescos en ninguna otra parte del mundo, Euskadi es una tierra que merece la pena conocer.

Hay quien dice que Euskadi comienza en Castro Urdiales ya que la construcción de la AP-8 ha convertido a esta localidad cántabra en lugar de residencia de muchos vizcaínos que trabajan en el Gran Bilbao ya que los precios y el nivel de vida son notablemente más bajos y compensa el viaje y la molestia.

Pero lo cierto es que comienza un poco más adelante, en el siguiente municipio, Muskiz, que tiene un tramo de costa muy bonito y que es muy apreciado por los bilbaínos por la playa de La Arena, aunque a mi el hecho de estar muy cerca de la refinería me tira mucho para atrás.

A partir de aquí podemos saltarnos un largo trecho ya que tendremos la zona portuaria y nos olvidaremos de la costa hasta llegar a la desembocadura del Nervión, ya que entre Portugalete y el barrio de las Arenas de Getxo se encuentra el Puente de Bizkaia, o Bizkaiko Zubia, que es como aparece en las señales de tráfico.

Esto es un punto a tener en cuenta: en muchos sitios las señales están en vasco y castellano, pero en otras sólo en vasco, así que interesa saber la denominación local de lo que queremos visitar para no pasárnoslo por no entender una señal.

Volviendo al puente, es el primero de su clase en el mundo y sirvió de modelo para otros muchos que se construyeron en lugares tan lejanos como Argentina. Fue concebido para dar servicio a un par de balnearios cercanos y aún hoy, más de 100 años después continúa en uso porque ahorra un rodeo de unos 20 kms por carretera. Es una de las imágenes más típicas de la ría del Nervión.

Nuestra siguiente parada será Bilbao. La depresiva urbe hiperindustrial de los ochenta es hoy una ciudad coqueta y moderna, muy limpia y orientada a la gente con puntos de interés tan claros como el museo Guggenheim, sus puentes sobre la ría, sus parques, su casco antiguo o la Alhóndiga, un antiguo almacén de vinos diseñado para integrarse en la ciudad y que hoy es un centro cultural de primer orden, albergando desde una mediateca hasta un gimnasio con piscina.

Cruzando la ría llegamos a Getxo, que tiene unas playas y unos acantilados muy bonitos, siendo Barinatxe, cerca de Sopelana, la más famosa de ellas. Es la típica playa cantábrica con forma de concha y rodeada de acantilados, muy aprovechada por los surferos todo el año, y más adelante está la playa de Plentzia, que tiene muchos adeptos y que se beneficia de tener una línea de metro que la comunica con el centro de Bilbao.

Metiéndonos hacia el interior y antes de llegar a Gatika está el Castillo de Butrón (Butroeko Gaztelua), el delirio de un arquitecto madrileño más interesado en la estética que en la funcionalidad. Precioso de ver, pero por lo visto un espanto como vivienda.

Y nos vamos a la costa, donde tocamos mar en Bakio, aunque personalmente no me seduce demasiado. Pero la carretera de Bakio a San Juan de Gaztelugatxe, ya en Bermeo, merece la pena, con sus vistas y miradores.

Y San Juan es uno de los puntos más interesantes de toda la costa vasca: un peñasco unido a tierra por una pasarela donde se encuentra un pequeño santuario que muchas parejas eligen para unirse en matrimonio. No es de extrañar. Es un lugar verdaderamente único y ya sólo por el merece la penael viaje a Euskadi.

Para ir a Bermeo, la siguiente parada, hay que coger la carretera nueva. La vieja está cortada por su riesgo de derrumbe, que ha deformado enormemente  la calzada. Y viendo las grietas que ya hay en la nueva me da la impresión de que todo el Cabo Matxitxako acabará desplomándose algún día, tal vez más pronto de lo que pensamos.

Bermeo es un pueblo de pescadores, y a pesar de los años de la burbuja no ha perdido ese carácter. Es un gustazo pasearse por su puerto y su casco antiguo, viendo lo que sus habitantes han construido con los años.

Y una vez aquí pasamos Mundaka ya nos metemos en la parte más central de Urdaibai, el espacio natural que se articula entorno al río Oka y donde se pueden ver los mayores humedales de ribera de Euskadi.

El primer puente donde cruzar el río está en Gernika-Lumo, la famosa Guernica que aparece en la obra de Picasso y que fue consecuencia del atroz bombardeo al que fue sometida la población durante la Guerra Civil. Este bombardeo fue en parte por el valor simbólico de esta villa, sede de las Juntas Generales de Vizcaya y donde se encuentra el emblemático roble.

Siguiendo por la costa el siguiente punto de interés es el Urdaibai Bird Center, en Gautegiz Arteaga, y sus casetas de observación de pájaros y sus senderos al lado del río.

Apenas unos kilómetros más adelante está la hermosa Playa de Laga, a pies del Peñón de Oñate. Este lugar, actualmente en fase de recuperación y de eliminación de construcciones, resultó ser uno de los puntos de la costa vizcaína que más me han gustado. Espectacular.

Desde aquí seguí por la carretera de Ea e Ispaster hasta Lekeitio. Debo decir que en esta parte del recorrido la señalética está exclusivamente en vasco y es la zona donde más se habla el euskera. Para aquellos que sólo hablamos lenguas romances es un problema porque si había algo de interés para ver, fuera de lo que estaba en la misma carretera, me lo he perdido aunque estuviese señalizado. Si tenéis intención de pasar por aquí es mejor que dediquéis algo de tiempo a informaros sobre las cosas que merezca la pena visitar.

Lekeitio, una hermosa villa entre el mar y la montaña fue mi penúltima parada antes de la frontera. Me gustó mucho la zona del pueblo y de la playa, con esa isla, Garraitz, justo delante. También paré a hacer alguna foto desde un prado cercano con unas vistas que son un lujo.

Y Lekeito tiene una vieja rivalidad con nuestro destino final, ya en la frontera: Ondárroa, con su pequeña ría que se usa para que los pesqueros tradicionales amarren al amparo de la villa y la iglesia. Bonito casco histórico. Bonitas vistas sobre el puerto en un mirador antes de llegar al casco urbano.

En la próxima ruta seguiremos desde aquí hasta la frontera francesa, para completar el litoral vasco.

Apuntes lingüísticos.

Para moverse por Euskadi el castellano es suficiente, pero en algunos puntos ayuda bastante saber cuatro palabrejas en euskera. Lo primero, el vasco se lee de atrás hacia adelante con respecto al castellano. Eso ayuda a entender cosas.

- Auzoa.- Barrio
- Eliza.- Iglesia
- Gaztelu.- Castillo
- Hondartza.- Playa
- Portua.- El puerto

Por ejemplo: Lekeitioko Portua seria "el puerto de Lekeitio", Bakioko hondartza "playa de Bakio" y Butroeko gaztelua "el castillo de Butrón"

El Mapa

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La costa de Odemira: playas y acantilados (Alentejo, Portugal)

domingo, 15 de marzo de 2015

Vila Nova de Milfontes, Alentejo (Portugal) (87 mil visitas)
As Furnas desde Vilanova de Milfontes


Praia do Almograve (Odemira, Portugal)
Praia do Almograve


Praia de Almograve (Odemira, Portugal)
Praia do Almograve


Cabo Sardão (Odemira, Portugal)
Cabo Sardão


Entrada da Barca (Odemira, Portugal)
Entrada da Barca


La "nariz" de Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Llegando a Zambujeira do Mar


Praia de Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Praia de Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos, Zambujeira do Mar


Praia de Odeceixe (Aljezur, Portugal)
Praia de Odeceixe


Odemira es el mayor concelho portugués en extensión, con 1720 km2, pero poco más de 25 mil habitantes para habitarlos. Su principal punto fuerte es una maravillosa línea costera de playas y acantilados, escasísimamente poblado y dentro del Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina, lo que le da una cierta protección contra el turismo de ladrillo, sol y playa que tanto daño hizo en lugares como la Península de Troia o el Algarve.

Hasta hace unos años Odemira no fue un lugar muy apreciado por los portugueses como lugar de residencia o de veraneo, pero a pesar de ello tiene algún que otro punto interesante en su historia como el haber sido el lugar de partida del primer vuelo entre Portugal y Macau, esa ex-colonia portuguesa situada al lado de Hong Kong

Hoy vamos a recorrer la costa de Odemira de norte a sur, para descubriros algunas de los pequeños tesoros que podemos encontrar en ella.

Podemos hacer la entrada en el municipio desde Sines, que lo recomiendo porque Sines, cuna de Vasco da Gama, es un lugar interesante con algo de historia y unas playas preciosas en la zona de Porto Covo o Ilha do Pessegueiro, o desde Cercal, más al interior y que imagino que será como todo el aburridísimo paisaje que rodea la costa, completamente plano, con cultivos, algún que otro bosque y algunas tierras sin cultivar.

Vila Nova de Milfontes, donde desemboca el río Mira, de un verde espectacular, es el primer lugar de interés que nos encontramos.

Se trata de una villa fundada por el rey Juan II para intentar dinamizar esta zona y también protegerla de los piratas magrebíes. Por eso se construyó el fuerte de São Clemente en la villa, que era un pequeño puerto de pescadores y municipio independiente, aunque posteriormente se integraría en Cercal primero y en Odemira después, donde aún está.

Vilanova engaña un poco cuando llegas: lo primero que te encuentras es la típica localidad turística con mucha mala arquitectura y donde se trata de construir lo más posible con el menor dinero posible para luego venderlo a precio de oro. Luego te vas adentrando más y te encuentras con el casco antiguo que, ese sí, bien merece un paseo, sobre todo las vistas desde el fuerte hacia la desembocadura del Mira y la hermosa playa de As Furnas, al otro lado del río.

Siguiendo hacia el sur entraremos en la freguesía de Longueira-Almograve, cuyo arenal es para mi uno de los más hermosos de Portugal, rodeado de grandes dunas y con pequeñas calas anexas entre acantilados de arena fosilizada y rocas con formas orgánicas como de enormes troncos retorcidos. Como muchas de las playas de la costa occidental portuguesa tiene una buena afluencia de surfistas.

La costa comienza a escarparse tras la playa de Almograve y en ella se encuentran lugares tan impresionantes como Cabo Sardão, ya en la freguesía de São Teotónio, cuyo faro tiene unas vistas de la costa realmente espectaculares. Los acantilados, de una roca muy agreste, caen casi verticalmente hacia el mar. Cuidado con el viento. Merece la pena pararse por aquí.

En esta freguesía la noche de San Juan cada dos años se celebra una procesión en la cual los habitantes engalanan los carros y se van hasta Zambujeira do Mar a echarse un bañito ritual.

Antes de llegar a Zambujeira, hoy un punto turístico de importancia en la zona, podemos visitar el casi desconocido puerto de Entrada da Barca. Como la costa alentejana es bastante recta y ofrece pocos refugios naturales Entrada da Barca es de los pocos que hay desde Sines hasta Sagres. Es muy modesto y con unas cuantas barquitas, pero a mi me encantó. Me recuerda un poco a algunas calitas que vi en Baleares por la forma de las casetas.

Si váis por esta zona os recomiendo no perder mucho de vista la costa, puesto que hay algunos lugares destacables como un espolón de roca justo antes de Zambujeira que se veía sobre lo que un día fueron unas dunas hoy casi petrificadas. Hay muchos miradores como este que no están señalizados y que no van a aparecer en ninguna guía.

Zambujeira do Mar en sí no merece mucho la pena: mucho alojamiento de sol y playa con la misma arquitectura que veríais en cualquier otro pueblo turístico y poco más. Si vais a pasar unos días por la zona tal vez sería un buen lugar para encontrar alojamiento.

Sin embargo la playa de Alteirinhos, un poco más al sur, es otro tema. Una playa que queda en el fondo de un acantilado y a la que se tiene que acceder por una escalera (tranquilos que hay quien la baja con carritos de bebé), y donde no hay una gran aglomeración de bañistas. Tiene una parte textil y otra nudista en el extremo sur, el más bonito con diferencia. Alteirinhos es uno de los escasos lugares autorizados en Portugal para esta práctica.

Más al sur está la playa de Carvalhal da Rocha, que también es muy bonita y ya está casi en la frontera del Algarve, en la Ribeira de Odeceixe, que también tiene su playa, preciosa, y es totalmente diferente al resto del municipio, con fincas de labor cultivadas sobre el mismo lecho fluvial, en terrenos que tienen pinta de inundarse cada año.

El Mapa
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Carretera de la Corniche (De Hendaye a Saint-Jean-de-Luz, Francia)

martes, 3 de febrero de 2015

Plage d'Hendaye (Pyrinées-Atlantiques, France)
Playa de Hendaye


Château d'Abbadia (Hendaye, Francia)
Château d'Abbadia


Bestiario
Bestiario del Château d'Abbadia


Route de La Corniche (Urrugne, France)
Route de La Corniche, Urrugne


Fort de Sokoa (Ciboure, Francia)
Fort de Sokoa, Ciboure


Port de Sokoa (Ciboure, Francia)
Puerto de Sokoa


Frontón
Frontón en Sokoa


Rues de Saint-Jean-de-Luz (Aquitaine, France)
Calle de Saint-Jean-de-Luz


Plage de Saint-Jean-de-Luz (Aquitaine, France)
Playa y rompeolas de Saint-Jean-de-Luz


A medida que vas viajando y empiezas a conocer sitios lo normal es que se vayan diluyendo un poco los recuerdos y sólo quedan en tu memoria aquellos que realmente tienen personalidad, que tienen algo que los hace diferentes.

En lo que a carreteras se refiere hay un puñado de tramos que se quedan ahí: la carretera de Agaete a La Aldea de San Nicolás en Gran Canaria; la de Calamocha a Calatayud siguiendo el Jiloca entre Teruel y Zaragoza; la de Sa Calobra en Mallorca; la de Noia a Fisterra en A Coruña... y también la de La Corniche, que va desde Hendaye hasta Saint-Jean-de-Luz, a un paso de la frontera de Irún.

Y es una pena que mucha de la gente que se acerca a conocer esta localidad francesa pague un peaje y se pierda esta pequeña y hermosa carretera litoral, sobre acantilados de flysch (un tipo de roca sedimentaria) y con hermosas vistas al mar y a los prados.

Hay dos formas de hacer el recorrido: a pie, por un sendero habilitado que empieza en Hendaye (Hendaia), o por carretera, un poco más arriba en una rotonda cerquita del Château d'Abbadia. Antes de empezar la ruta propiamente dicha podemos dar un paseo por la playa de la villa y ver la desembocadura del Bidasoa, con Hondarribia guardando la orilla española justo enfrente.

El Château d'Abbadia sería lo primero a visitar. Se trata de un castillo construido por deseo de Antoine d'Abbadie d'Arrast, antropólogo, explorador, lingüista y astrónomo y que lo convirtió en un edificio singular, con un gran bestiario repartido por sus muros y un observatorio astronómico decimal (400º divididos en decigrados en lugar de los 360º habituales divididos en minutos), lo que lo convierte en una auténtica rareza ya que es único en el mundo.El castillo pasó a manos de la Academia de las Ciencias de Francia y ahora lo gestiona el municipio de Hendaya. Por ello el recinto puede ser visitado y se puede pasear por sus jardines y alrededor del edificio sin tener que pagar entrada.

Continuando por la carretera entraremos en el municipio de Urrugne (Urruña), pronto nos encontraremos con diferentes miradores sobre el flysch, con buenas vistas del mar y facilidad para recorrerlo debido al sendero que va en el escaso margen entre carretera y acantilado. Algo que me encantó de esta zona fue el contrapunto que daban los pastos y bosques que estaban al otro lado de la carretera.

El flysch, que existe en muchas partes y que ya vimos en la ruta de Portugal de Norte a Sur (III), en la zona del Alentejo y Algarve (Cabo Sardão o Baía dos Tiros, por ejemplo), consiste en una roca sedimentaria en la cual las capas duras se alternan con otras más blandas, lo que hace que la erosión sea un poco peculiar y veamos algunos acantilados lisos y que parecen haber sido fabricados por la mano del hombre.

Al terminar la carretera en si estamos en el municipio de Ciboure (Ziburu) y aquí hay bastantes sitios donde comer a un precio razonable (para lo que es Francia) a un paso del Fort de Sokoa, una pequeña fortificación perteneciente al estado francés construida por Enrique IV con el objetivo de
dar refugio a los barcos, proteger sus costas y amenazar las españolas. Tengo entendido que buscan comprador para él.

Las casas que rodean esta zona están cortadas por el mismo patrón que las que hay en Euskadi, y es que estas tierras son el Iparralde o País Vasco Francés. Es fácil ver ikurriñas y otras tradiciones como el frontón para jugar a la pelota son bien visibles para el visitante y no es raro escuchar a gente hablando en euskara.

Y el camino termina en Saint-Jean-de-Luz, una preciosa villa que merece una visita pausada ya que tiene un casco histórico magníficamente bien conservado y un paseo por delante de la playa que merece la pena.

Aunque Saint-Jean-de-Luz nunca ha tenido una muralla el paseo está hecho con esa forma . Posiblemente tuviesen en mente una funcion militar al construirla, pero lo cierto es que el principal enemigo al que ha tenido que enfrentarse es al mar, cuya violencia durante los temporales invernales estuvo a punto de hacer desaparecer la población. De hecho, en 1713 una fuerte tempestad hizo desaparecer un barrio entero y sumergió al convento de las ursulinas.

Esto se explica porque Saint-Jean-de-Luz está situada en un entorno adverso, construida sobre dunas, entre el mar y las marismas. El hecho de ser el único puerto abrigado en territorio galo en muchos kilómetros justificó la enorme (para la época) inversión del estado francés en la construcción de rompeolas que permitió su subsistencia y también su prosperidad.

Dentro de la ciudad, hay que decir como curiosidad que en la iglesia de Saint Jean Baptiste hay una puerta tapiada como homenaje a Luis XIV, que contrajo matrimonio en ella con María Teresa de Austria. Tres años espués del enlace la puerta fue cegada, aunque la inscripcion nos lleve a pensar otra cosa.

Por último, mencionar que aquí se produjo el embarque de los civiles y militares polacos que quedaban en Francia tras el desastre de Saint-Nazaire, durante la invasión germana de principios de la II Guerra Mundial.


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