Portugal de Norte a Sur (II)

viernes, 3 de julio de 2009


Porto Novo, Vimeiro (Torres Novas, Portugal)
Porto Novo, Vimeiro

Ribeira d'Ilhas
Praia dos Pescadores, Ericeira
Azenhas de Mar
Palacio Nacional de Sintra
Alcornoques en el Alentejo
Praia do Salto (Porto Covo)
Vamos a iniciar esta ruta donde dejamos la anterior: en Peniche. Como esta ruta también es un poco larga, nuevamente voy a recomendar echar un ojo al mapa y no perderlo de vista porque no me voy a parar a indicar qué carretera coger ya que el post va a ser un poco largo.

De Peniche lo que ya había dicho en el post anterior: los acantilados merecen la pena y tal vez una visita a las Ilhas Berlengas puedan suponer una excursión interesante. Para ir hay que coger un barco en el puerto pesquero, y tras 15 kms de viaje se llega. No he estado y sólo las conozco por foto: playa pequeña y abarrotada y un fuerte que me pareció muy interesante.

Otra cosa acerca de Peniche es que tiene una cierta fama entre los surfistas del país. De hecho, muchas de las playas que vamos a ver hoy estaban llenas de practicantes de este deporte. No es extraño, por otra parte, que haya tantos practicantes de surf en Portugal con tantos kilómetros de costas.

Lo primero que nos llamará la atención es que el paisaje no se parece en nada al que hemos visto hasta ahora, que parecía un poco una prolongación de Galicia (a pesar de lo espectacular de las montañas que rodean Aljubarrota), si no que de repente el terreno se vuelve más llano y más árido... como Castilla, pero más verde.

Primera parada: Torres Vedras. Realmente si andamos mal de tiempo la podemos obviar ya que lo único interesante que vi, además de su casco antiguo, son los restos de su castillo, en pésimo estado de conservación (que sí, que vale, que el terremoto de Lisboa le hizo mucho daño... pero eso fue en el siglo XVIII), y con modernos apartamentos construidos casi adosados a sus muros. Un asco.

Volveremos a dirigirnos hacia el mar, hacia Ericeira, pero por el camino nos encontraremos una curiosidad (para los españoles), y es que pasaremos por un pueblo llamado Gibraltar.

Antes de llegar a Ericeira veremos ya algunas playas como São Lourenço o Ribeira d'Ilhas (atestada de surfistas) que nos van a servir de aperitivo para las que vendrán en el futuro.

Ericeira es un pueblo de pescadores que está hipertrofiado por la influencia del urbanismo salvaje. Es uno de esos pueblos cercanos a Lisboa que han visto cómo sus cercanías se llenaban de apartamentos de segundas residencias vacacionales para los capitalinos y gentes del interior. Gracias a Dios, aún se puede pasear por su interior sin que los ojos te duelan, aunque la densidad de turistas por metro cuadrado le hace perder cierto encanto. Recomiendo visitar la plaza, y también la Praia dos Pescadores, en la parte baja del pueblo, junto al puerto. Muy bonita para ser urbana.

Como curiosidades sobre Ericeira, decir que en su escudo aparece un erizo de mar (de ahí el nombre) y que desde aquí partió el último rey portugués al exilio.

Al salir del pueblo podemos ver una playa también muy bonita. Merece la pena detenerse unos segundos en el mirador para admirar el pueblo y las vistas a la playa.

Sigamos: vamos a ir a una de mis paradas preferidas, si bien cuando fui me decepcionó un poco, ya que las fotos que había visto me parecían espectaculares. Ahora, con el tiempo y la distancia lamento no haber callejeado un poco por ella y trataré de subsanar este fallo en próximas visitas, porque Azenhas de Mar, un pequeño pueblo de Sintra que no aparece ni en Google Maps ni tampoco en el GPS se merece eso. Azenhas está construida sobre un acantilado, y sus casas van haciendo camino hasta llegar a una pequeña playa. Es mejor ver una foto que describirlo. Por cierto, un aparcamiento situado a la zona sur tiene una caida a pico hasta el mar que acojona un poco.

Siguiente parada, Cabo da Roca. No es gran cosa, aunque tiene unas vistas decentes... pero es que hay que parar: es el punto más occidental de la Europa continental. Sólo por eso se merece una parada momentánea. Cuando fui de pequeñito hasta vendían pergaminos conmemorativos (el mío sabe Dios debajo de que piedra puede estar)

De aquí iremos a Sintra, la antigua capital de la Jet Set europea (bueno, habría que añadir a Cascais y Estoril que estaban en el ajo y que son limítrofes con Sintra). Sintra es parada obligada. Hay que visitar el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena, así como el Palacio Nacional. No me extiendo con esto porque ya lo habíamos visto en esta ruta.

Podríamos dirigirnos a Lisboa, pero en lugar de eso vamos a rodearla para atravesar el Tajo (Tejo en portugués) por el Ponte Vasco da Gama, el puente colgante más largo de Europa. Lisboa merece la pena, claro... pero no tenemos tiempo. Si decidís parar, Chiado, Estufa Quente, Castelo de São Jorge, la Sé, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, por destacar algunas cosillas. Así que tampoco veremos el distrito de Setúbal (dicen que es muy feo), ni tampoco revisitaremos Sesimbra

La autopista a la que pertenece el Vasco da Gama es de peaje, pero podemos evitarlo saliéndonos en la primera salida, a la N-5 que va a Alcacer do Sal o Montijo. A partir de aquí nos meteremos en plantaciones de alcornoques primero y de pinos después, en carreteras rectas con poco tráfico y por tramos muy anchas y cómodas. Con el discurrir de los kilómetros veremos que toda la zona es un inmenso campo dunar sobre el que nacen los pinos... y estamos a bastantes kilómetros del mar. Si alguien tiene una buena explicación de cómo se formó la zona, estaría muy agradecido.

Por cierto, una vez que nos metemos al sur del Tajo ya estamos en el Alentejo, cuya capital, Évora, ya conocíamos de una ruta anterior.

La N-5 nos va a dejar en Alcacer do Sal, uno de los pueblos más antiguos de Europa (fundado por los fenicios) y antigua capital de provincia de alguno de los reinos árabes que desaparecieron con la Reconquista. Desde aquí partiremos hacia la Península de Troia siguiendo el curso del Rio Sado (no me he inventado el nombre) a medida que se abre en estuario.

Troia fue sin duda la mayor decepción de todo el viaje. Es una península de arena preciosa y le han construido una urbanización, un campo de golf y cuando fui el verano pasado estaban montándose todo un Resort con hoteles, edificios y demás parafernalia. Es zona protegida, así que me pareció un crimen.

Desde Troia hacia el sur tenemos una playa contínua de decenas de kilómetros que llega hasta Sines y que está separada de la carretera por un cinturón dunar. No sabría deciros cuál es el mejor tramo para bañarse, aunque tengo entendido que por algún lado se hace nudismo. Lo que sí puedo decir es que hay tan poca gente que se está muy relajado: ni ruidos, ni aglomeraciones. La playa más tranquila que vi en Portugal. Será por eso que quieren echarla a perder.

Rumbo sur y nos dirigiremos hacia la Lagoa de Santo André, que pertenece al concelho de Santiago do Cacém. La Lagoa es objeto de una pequeña ceremonia anual ya que a finales de marzo o principios de abril se rompe el cordón dunar que la separa del mar para que el agua se renueve. En este post teneis un vídeo donde se puede ver el proceso. Justo aquí al lado está Vila Nova de Santo André, una de las ciudades más jóvenes de Portugal (fundada en 1973) y que ahora cuenta con una población de unos 11 mil habitantes, aunque fue pensada para albergar unos 100 mil. Es en realidad un dormitorio de la cercana Sines.

Desde aquí nos iremos al interior para visitar Santiago do Cacém y su castillo, de origen árabe. Se supone que lo de Cacém es una lusificación del nombre de un tal Kassem que sería el fundador del pueblo. Personalmente, creo que no merece mucho la pena: el castillo hace las veces de cementerio, así que el interior de sus muros, salvo una pequeña zona a medio restaurar, no es más que una sucesión de lápidas y panteones como cualquier otro camposanto.

Nuestra penúltima parada será Sines, cuna de grandes navegantes y cuyo vecino más famoso fue Vasco da Gama, el descubridor de la ruta a la India doblando el Cabo de Buena Esperanza. Su industria más potente es su puerto, el más grande desde Lisboa al Cabo São Vicente. En Sines hay una refinería.

Hablando de eso... ¿recordáis lo que dije de los Intermarché y el combustible? Pues antes de entrar en Sines, si uno viene desde Santo André hay uno. No es tan barato como el de Alcobaça, pero es mejor que las gasolineras normales.

Desde Sines hacia el sur hay un cambio importante en la costa: desaparece la playa kilométrica de antes y la costa comienza a escarparse. Las playas estarán ahora entre acantilados o serán pequeñas calitas como las que veremos en Porto Covo, nuestra última parada de hoy. Merece la pena pasearse por los acantilados y ver el rosario de pequeños arenales: Serro D'Aguia, Salto, etc.

Aquí fue donde me alojé. Hay varios campings y el que conozco es Costa do Vizir y más o menos lo mismo que en Peniche: personal desagradable (incluso se negaron a darme una toma eléctrica y tuve que porfiar hasta que cedieron), no dejan meter coches en el cámping e instalaciones de ducha y baños en un estado sanitario bastante dudoso. Al parecer han tenido problemas con clientes españoles porque nada más detectar tu nacionalidad ya te miran raro. Y conmigo aún se portaron porque hablo portugués. Muy caro para lo que ofrece.

El mapa

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Portugal de Norte a Sur (I): De Melgaço a Peniche

Melgaço (Minho, Portugal)
Melgaço (Minho, Portugal)

Nubes de Tormenta (Nossa Senhora da Cabeça, Monção - Portugal)
Ecopista, Monção

Torre de Lapela (Monção, Portugal)
Torre de Lapela

Puente internacional de Tui-Valença
Puente internacional de Tui-Valença

Esteiro do Minho en Caminha (Minho, Portugal)
Esteiro do Minho en Caminha

Forte da Ínsua (Caminha, Portugal)
Forte da Ínsua

Río Lima desde Sta Luzía (Viana do Castelo, Portugal)
Río Lima desde Sta Luzía

Aveiro (Portugal)
Aveiro

papaventos
Cova Gala, Figueira da Foz

mira praia
Praia de Mira

Caramiñas
Caramiñas en Mira o Cantanhede

Castelo de Leiría, Portugal
Castelo de Leiría

Mosteiro de Batalha (Portugal)
Mosteiro de Batalha

Santuario do Senhor Jesús da Pedra (Óbidos, Portugal)
Santuario do Senhor Jesús da Pedra

Óbidos (Portugal)
Óbidos
Portugal es uno de los países más desconocidos de nuestro entorno para los españoles. Tal vez sea porque no es lo suficientemente mediático o por un injusto desprecio, pero lo cierto es que muy pocos españoles conocen de verdad las maravillas que encierra nuestro vecino peninsular.


Para intentar convenceros de darle una oportunidad a Portugal, voy a escribir una serie de posts para atravesar el país de norte a sur.

Actualización: El gobierno portugués ha establecido una serie de peajes electrónicos a lo largo y ancho del país. Estos peajes NO tienen cabinas de cobro. La forma de pagar es o bien comprando o alquilando un dispositivo, pago por internet a través de la web de Correios de Portugal, o bien parando en algunos cajeros especiales en estaciones de servicio de las autovías. El mapa de esta ruta ha sido adaptado para evitar los peajes


Melgaço es una de las cuatro villas importantes que se yerguen a orillas del Miño desde el lado portugués. Lo interesante de esta villa, además del Parque A Peneda-Gêres, del que hablaré algún día, es lo que queda de su castillo, una de tantas fortificaciones defensivas que el Reino de Portugal construyó para defenderse de sus vecinos del norte, ora León, ora Castilla, ora Galicia, ora España. Lo más llamativo es la torre del homenaje.

De Melgaço a Monçao, nuestra segunda parada, es interesante fijarse en el Miño, verdadero agente vertebrador de estas tierras, y donde veremos restos de las pesqueiras que desde tiempos ancestrales se utilizan para la pesca de la lamprea y aquí y allí, veremos también viñedos donde se cultiva la uva alvarinha, si bien en el otro lado del río le sacan más provecho... y es que aún siendo la misma uva, el albariño tiene ventaja sobre su análogo luso. En Melgaço también hay un balneario.

Monçao es la capital del alvarinho, y sus principales atractivos son sus murallas, las vistas sobre el río, el balneario y ya fuera de la villa, la ecopista que sigue el trazado de la vieja vía del tren y que lleva hasta Valença y que es estupenda para pasear a pie o en bici. Esta ecopista es paralela a la carretera que une ambas villas y en la cercanías de ambas podremos ver elementos de interés como viejas pesqueiras, la torre de Lapela, remanente de un viejo castillo, la puerta de la Quinta do Crasto, ya en territorio de Valença o el monasterio benedictino de Ganfei, a las puertas de la villa valenciana.

Por esta zona, en Verdoejo y accediendo a desde Gondomil o bien desde la misma Valença hay una minirruta con varios miradores: Mosteiro de Sanfins, Capela de Santo Ovideo y Monte Faro que nos dan en conjunto una viste estupenda del valle del Miño desde Salvaterra hasta su desembocadura.

El gran atractivo de Valença do Minho es su muralla, bien conservada y con estupendas vistas de Tui, con su catedral-fortaleza y del río, que es cruzado por el puente construido por la compañía de Gustave Eiffel (sí, los mismos que construyeron la Torre Eiffel de París)

Nuestro camino seguirá paralelo al río, pasando São Pedro da Torre y en dirección a Vila-Nova de Cerveira, cuya muralla está en malas condiciones y poco respetada (hay un comedor de un restaurante coronándolas... una pérgola cristalina que no pega ni con cola).

Tenemos un puente internacional por aquí que nos puede servir para repostar en España (la gasolina en Portugal es muchísimo más cara... y si hay que repostar, el lugar más barato con diferencia son las gasolineras de los Intermarché).

Justo al lado de Caminha, al lado del acceso al puente internacional está el fuerte abandonado de Lovelhe.

Más adelante Caminha, cuyas vistas al estuario del Miño, su desembocadura, y al otro lado el Monte Santa Tegra, en A Guarda (Pontevedra). Caminha está construida en los restos de una antigua muralla, y en la misma desembocadura hay un parque de pinos precioso y en una isla en medio del río una pequeña fortificación, el forte da Ínsua, que completa la línea de fortificaciones portuguesas del Miño. Para cruzar a España hay un pequeño ferry, el Santa Rita de Cassia

La carretera va a seguir ahora la línea de la costa en dirección sur, pasando por una villa turística como Vila Praia de Áncora y llevándonos a Viana do Castelo. Entre Caminha y Viana do Castelo hay varios fuertes más, como el de Gelfa (Forte do Cão) o Paçô.

 Viana do Castelo es la capital de la Región Norte y cuyo mirador de Santa Luzía (cuyo aspecto recuerda al del Sacré Coeur de Montmartre, en París y en quien se inspira) que nos ofrece unas vistas estupendas de la desembocadura del Lima, el río sobre el que aprendió a navegar un tal Fernando de Magallanes, de quien se dice oriundo de la cercana Ponte de Lima. Este río nace en España, y allí tiene el nombre de Limia (es quien da apellido a la localidad ourensana de Xinzo da Limia)

A partir de aquí vamos a coger la autovía hasta Vila do Conde, para ver el acueducto de Coelheiro, del siglo XVIII y medianamente conservado (se podían esforzar más en su conservación, la verdad), y que llevaba agua desde el lugar homónimo hasta la villa. El puerto de Vila do Conde, con su nave quinientista (una réplica de carabela portuguesa del siglo XVI) y la desembocadura del Río Ave también merecen una visita.

Desde aquí hasta nuestra siguiente parada habrá un buen tramo, ya que debemos pasar Porto por el Ponte da Arrábida que tiene buenas vistas (para el copiloto) tanto de la desembocadura del Duero, como del interior de Porto.

Aveiro es quizás la localidad más sobrevalorada que conozco. Realmente su casco antiguo es muy pequeño y carece casi de interés, sin edificios singulares de mención, ni grandes monumentos y además las barcas que le dan fama son un puñado y están aparcadas en un canal de lo más soso. Es mucho mejor coger las carreteras de la costa y acercarse a lugares como Gafanha de Areão (y más que nada porque los gallegos no tenemos costumbre de ver playas así) o ver la ría de Aveiro desde Murtosa o Torreira, aunque eso nos desvía mucho de la ruta.

Si seguimos hacia el sur por estas carreteritas, a veces en un estado francamente malo, llegaremos hasta la Praia de Mira, que es el lugar de veraneo de la gente que procede de lugares más interiores, como Coimbra, Viseu o las españolas Ciudad Rodrigo y Salamanca, ya que desde allí hasta Aveiro es casi todo autovía.

Una cosa me llamó la atención de los bosques que están entre la civilización y el litoral, y es que hay gran cantidad de caramiñas, una planta que ya habíamos visto en el Areal de Trece y que está casi extinta en Galicia. Es también curioso ver kilómetros y kilómetros de pinares en plano, como en las Landas francesas, naciendo sobre dunas... dunas hacia el interior. Esa es la razón de que haya tan poca presencia humana por esta zona: habría que construir sobre arena.

El camino sigue hasta Figueira da Foz, que se encuentra en la desembocadura (foz) del Mondego, el río que pasa por Coimbra y que atraviesa todo Portugal desde la Serra da Estrela. Más kilómetros de playa del estilo que ya hemos visto en Mira, pero más urbanizado y menos interesante. Se dice que hay una playa nudista por aquí, pero fui incapaz de encontrarla. Lo más interesante puede ser el Forte de Santa Catarina, pero las fotos que he visto no me enamoraron hasta el punto de querer parar.

De aquí a nuestra siguiente parada hay otro trecho largo, pero es que el Castelo de Leiría, en la ciudad del mismo nombre, merece la pena. Situado en una colina que domina la ciudad, su construcción es realmente impresionante. Merece la pena acercarse porque es de lo mejor que he visto en Portugal.

Un poco más al sur de Leiría encontramos una de esas paradas imprescindibles: Batalha. Este monasterio vendría siendo el equivalente luso a nuestro Monasterio de El Escorial. Una arquitectura fascinante y una historia muy interesante que ayuda a explicar por qué Portugal siempre ha tenido problemas presupuestarios: esta obra fagocitó el presupuesto nacional durante los dos siglos que se invirtieron en su construcción. Y todo ello para celebrar la batalla que en la vecina Aljubarrota lograron contra las tropas castellanas.

No demasiado lejos se encuentra otro monasterio singular, Alcobaça, Patrimonio de la Humanidad, construido en el siglo XII, poco después de la reconquista de estas tierras por parte de los primeros reyes portugueses. También hay un castillo por aquí, pero no lo he visitado y al parecer está en muy mal estado. Tan poco interés le pusieron que en el siglo XIX el municipio vendió las piedras de la muralla a particulares para edificar casas. Aquí hay un Intermarché con gasolinera, por cierto.

Seguimos hacia el sur y rodeamos Caldas da Rainha, para acercarnos a nuestra penúltima parada: la villa de Óbidos, construida en su mayor parte dentro de un castillo medieval. Grandes vistas, una zona urbana realmente bonita y unas murallas perfectamente conservadas. Óbidos es posiblemente el pueblo más bonito de cuantos conozco en Portugal, después de Sintra. Es un lugar que hay que visitar con calma, tanto lo que es el pueblo, como algunos santuarios cercanos. En este post de otro blog tenéis más información.

Y de aquí partimos al final de esta primera y maratoniana etapa: Peniche, cuyos espectares acantilados, casi barrocos, son lo más salientable, así como la vista a las Ilhas Berlengas, de gran predicamente durante los meses estivales, ya que las playas cercanas no son gran cosa y las de allí tienen un poco de encanto. También hay un fuerte que protegía la costa y que es lo más interesante de las islas. También hay en Peniche un pequeño fuerte, pero por lo que vi desde la calle tampoco es como para tirar cohetes.

La noche la pasé en un cámping llamado "Peniche praia" que me dejó una impresión bastante pobre: no había playa, si no acantilados. El personal borde y desagradable y trataron de engañarnos: pretendían mandarnos a un área polvorienta y sin servicios en lugar de a una parcela con electricidad que era lo que habíamos demandando (para descargar las fotos en el portátil y poder ver una peli, que nos lo merecíamos). La parcela era sólo 60 cents más cara que el descampado. Por último, las duchas no debieron recibir nunca la visita de un inspector de sanidad. O eso, o al tío lo untaron bien, porque si no, no lo entiendo.

Es mucho mejor irse al cámping municipal, situado a la entrada de Peniche, muchísimo más barato, con personal más amable y mejores duchas.

Y esta es la ruta de hoy. Nos han quedado atrás lugares como Coimbra y las ruinas de Conímbriga, pero quedaban un poco demasiado al interior y nos dejaban retrasaban bastante. Coimbra en sí es interesante, aunque en mi opinión no tanto como dicen. Lo más llamativo, la Cidade dos Pequeninos (parque donde hay miniaturas de monumentos de todo Portugal y que cierra en enero) y la Igreja de Santa Clara, hundiéndose en los sedimentos del Mondego. También es interesante la vista desde la Universidad.

En cuanto a Conímbriga, pues son unas ruinas de origen romano de lo que fue una ciudad, abandonada hace ya bastantes siglos.

Para ver Coimbra y Conímbriga tenemos esta otra ruta, realizada más adelante.

El mapa

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Los Oscos (Asturias)

Santa Eulalia de OscosPara finalizar nuestro periplo astur nos vamos a acercar a una de las comarcas menos conocidas del Principado.

Los Oscos ha sido tradicionalmente una de las comarcas más aisladas de España debido a su situación entre montañas. Como no dispone de la espectacularidad de otras zonas de Asturias, ni siquiera en su propia comunidad se le ha prestado la atención debida hasta épocas relativamente recientes, en las que se está dinamizando la zona aprovechando sus condiciones naturales para el desarrollo de un turismo rural "sostenible".

Los Oscos se componen de tres municipios: San Martín, Santa Eulalia y Villanueva de Oscos, que serán el núcleo de nuestro viaje.

Iniciaremos el viaje por A Fonsagrada, en tierras gallegas y yendo en dirección a Grandas de Salime, en Asturias. No hay pérdida posible porque es la única carretera ancha que veremos, aunque eso sí, hasta la frontera asturiana la carretera estaba en unas condiciones deplorables (no sé ahora).

Si queremos hacer la ruta de un tirón y sin volver sobre nuestros pasos tendremos que coger el desvío a Barbeitos y tirar por esa carretera (LU-730) sin desviarnos hasta su final en la frontera asturiana, momento a partir del cual pasa a denominarse SE-1 y que nos llevará hasta Santa Eulalia de Oscos, primera parada.

El personal de Turismo es muy amable y, al menos cuando fui, era de la zona. Ellos nos indicarán los mejores caminos para los castros, conjuntos etnográficos y edificios singulares de la zona. Por recomendar algo, recomendaría la casa natal del Marqués de Sargadelos, hoy museo, en la aldea de Ferreirela.

Sigamos nuestro camino en dirección a San Martín de Oscos. Para eso cogeremos la AS-33 hacia Villanueva y nos desviaremos hacia Martull y Salcedo unos kilómetros más adelante. A partir de aquí el mapa muestra un pequeño laberinto de caminos, pero no recuerdo que me fuera particularmente difícil orientarme por ellos para llegar. En caso de llegar a la AS-13, pues giramos a la derecha y no tiene pérdida.

Por esta zona había un restaurante que estaba genial, sólo que no recuerdo el nombre del pueblo. Sé que era donde terminaba una carretera que empezaba en la AS-33, cruzaba al río y luego venía una cuesta escalofriante. Al llegar arriba había una curva pronunciada a la derecha y en la misma curva había unas casas. Ahí se incorporaba a otra carretera. El restaurante estaba ahí, en las casas. Siento no poder recordarlo.

San Martín es quizás el pueblo que más me gustó de los tres por su arquitectura. Más amplio que los otros, me gustaron su luminosidad y sus casas, sobre todo un edificio de apartamentos rurales llamado "Casa de la Villa" (ni idea de precio, personal, etc)

Desde aquí, si seguimos la AS-13 sin desviarnos en dirección norte, llegaremos a Villanueva de Oscos, cuyo principal atractivo son las ruinas del monasterio, otra de las víctimas de la Desamortización de Mendizábal. Este monasterio fue de facto el dueño y señor de las tierras y habitantes de Los Oscos, hasta finales del siglo XVIII, que fue cuando nacieron los municipios.

Para finalizar nuestro viaje seguiremos hacia el norte por la AS-11 hasta llegar al desvío de Taramundio (AS-26 y AS-21 después), conocido por su artesanía (sobre todo sus navajas) y por el conjunto etnográfico de Os Teixois, que consiste en un conjunto de batanes y molinos, además de una pequeña central eléctrica que lo alimenta. También tienen fama su pan, mermeladas y queso.

Como curiosidad, decir que Taramundi también tiene un llagar, que es parecido a los lagares gallegos, pero dedicado a la elaboración de la sidra, lo que es una rareza en un lugar situado tan al occidente de Asturias.

Nuestra última parada será en A Pontenova, ya en tierras gallegas, a donde llegaremos siguiendo la AS-21 (que se convertirá en la LU-704 al pasar la frontera). Al lado de la vieja estación ferroviaria de A Pontenova, antiguamente conocida como "Villaodrid", veremos los restos de los viejos hornos que se usaban en la industria del hierro que floreció aquí a principios del siglo XX y que fueron la razón de la construcción del ferrocarril que aquí empezaba y terminaba en Ribadeo: era la forma de transportar el mineral hasta la desembocadura de la Ría de Ribadeo para su exportación. Hoy en día es una Vía Verde, si bien no sé en qué estado se encuentra

El mapa
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Somiedo (Asturias)

Nevada
Caballos en El Puertu


Carretera del Puertu
Carretera de El Puertu


Alud (Somiedo, Asturias)
Carretera cortada por alud


La Peral (Somiedo, Asturias)
La Peral


Nubes
Roca vista desde Pola de Somiedo


Valle del Lago (Somiedo, Asturias)
Embalse de Valle del Lago


Saliencia (104 mil visitas)
Saliencia


Cabana de Teito en La Campa, Saliencia (Somiedo, Asturias)
Braña la Campa


Madreñas (98 mil visitas)
Madreñas en Casa Bernabé
Ya que en nuestros últimos viajes estábamos por Asturias, no vamos a abandonar el Principado y vamos a acercarnos hasta su montaña para conocer uno de mis lugares preferidos: el Parque Natural de Somiedo, cuyos límites coinciden con los del concejo del mismo nombre, con capital en Pola de Somiedo.

Somiedo es posiblemente el lugar de Asturias que más sistemas de protección distintos acumula, ya que además de Parque Natural es ZEPA y LIC, entre otras cosas. Y es normal, ya que aquí aún hay osos, ciervos, corzos, lobos...

Para ir a Somiedo se puede ir desde el sur, desde las montañas de Babia atravesando el Puertu de Somiedu, hasta hace unos años asturiano y ahora perteneciente al ayuntamiento leonés de Cabrillanes tras resolverse un pleito de varios siglos, o a través de Belmonte.

Hay otro par de accesos, pero son para gente más aventurera y paciente: el Puerto de San Lorenzo, desde Teverga (si se viene de la zona de Oviedo, por ejemplo, se coge este acceso en Trubia o Ribera de Arriba) y el Puerto de la Farrapona que creo que comunica con la leonesa Torrestio.

Somiedo se divide en cinco valles, cada uno con sus peculiaridades e idiosincrasia. Son todos absolutamente recomendables.

El primero es el valle del río Somiedo. La carretera principal que pasa por Somiedo sigue este valle desde el Puertu hasta el límite con Belmonte. Destacan de aquí Pola, con sus vistas de la montaña, algunos pueblos de montaña como La Peral y la zona de túneles de la carretera, en el tramo comprendido entre las centrales de La Malva y La Riera. Antes de La Malva, si venimos de Pola, hay una pequeña ruta de senderismo de unos tres kilómetros que me han recomendado (y que no pude hacer) y que nos deja en Castro.

El segundo valle empieza en el Lago del Valle, sigue el curso del Río del Valle hasta Valle del Lago, con su precioso embalse (que no es un lago). Las aguas del Río del Valle las recoge un poco más adelante el Sousas, cuyo curso seguirá hasta Pola, donde se une al Somiedo.

Merece mucho la pena tanto Valle del Lago, precioso, con unas vistas muy hermosas del embalse, y más adelante el paseo que hay desde L'Auteiru hacia el Lago del Valle. Cuando llueve y nieva el camino se complica mucho.

El tercer valle es mi preferido. Es tal vez el más suave de todos en su parte alta, en el alto de La Farrapona, cerca del pueblo de Saliencia, y el más abrupto en su tramo final, donde el río Saliencia desemboca en el Somiedo, en la central de La Malva.

En Saliencia hay mucho que ver: tanto las vistas desde las montañas cercanas, frente al pueblo, como el camino hasta el alto de la Farrapona o las brañas, como la de La Campa) y la subida al Camín Real de la Mesa: muchas rutas, buena gente (con una retranca terrible si te ven cansado), unas brañas en perfecto estado...

Las dos veces que fui me alojé en Saliencia, en Casa Bernabé: buen precio, un trato genial (merece la pena hablar con la familia, amabilísima) y muchísima tranquilidad. El defecto: el móvil no funciona y la tele, al menos cuando fui, antes de la era de la TDT, tampoco. Cosas de la cobertura, aunque bien pensado eso tal vez sea una ventaja y no un inconveniente.

Eso sí, si buscáis un buen bar... pues aquí no hay: está el del albergue, pero no abre siempre y luego está el bar que hay a la entrada, pero el dueño era un soso. Una cosa más: en Saliencia es mejor dejar el coche en el aparcamiento a la entrada del pueblo y luego caminar. Si hay posibilidad de nevada, mejor levantar las escobillas para que no tengan que soportar el peso de la nieve.

Después tenemos el valle del Río de Veiga, que comienza en el Puerto de San Lorenzo, con inigualables vistas de Teverga y Somiedo, y algunos pueblos interesantes como Las Morteras. Lo que merece la pena es la carretera en sí por sus vistas y alguna cabaña de teito que pueda haber al lado de la vía.

El último es el valle del río Pigüeña, que podemos recorrer en coche desde su final, en Aguasmestas (límite con Belmonte) hasta el pueblo de Villar de Vildas. En Villar de Vildas se come muy bien. He ido a un par de sitios (Torre Villar y La Casona) y he comido genial. Me recomendaron también La Pornacal.

Villar de Vildas tiene un pequeño defecto: es zona ganadera y en algunas casas del centro del pueblo el estiércol de las vacas se almacena en un pequeño depósito al lado de la cuadra, lo que hace que el pueblo tenga a veces un olor bastante desagradable. Por lo demás, es un pueblo muy bonito.

Desde Villar de Vildas podemos ascender unos tres kilómetros hacia la Braña de la Pornacal, que es quizás la más importante de todo el concejo ya que es enorme y está muy bien conservada. Por desgracia, tampoco llegué a visitarla por culpa de la lluvia en una ocasión y en la otra porque mi acompañante se desfondó físicamente y tuvimos que dar la vuelta a mitad de camino.

Todo el tiempo he estado hablando de brañas y he mencionado las cabanas de teito. Una braña es una agrupación de cabanas, y una cabana es una choza con muros de piedra y tejado hecho de escoba, por lo general. Las brañas que se conservan eran algunos de los antiguos poblados de trashumancia. Otros se convirtieron en asentamientos permanentes, como La Peral.

La historia entre los pobladores trashumantes y los más sedentarios está llena de bastantes abusos y humillaciones, en la que los primeros llevaban siempre las de perder. Es una historia interesante, pero se sale del propósito de este post.

Como habéis visto, esta es una zona en la que la nieve forma parte de la vida cotidiana. Así que si váis hay que estar preparados: ropa adecuada, calzado adecuado, cadenas en el coche y tampoco sobra tener algo de comida, mantas y tampoco sobra una pala, por lo que pueda pasar.


El mapa
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Asturias de Este a Oeste (y III)

Nos habíamos quedado por Oviedo en nuestra última ruta, y tenemos que dirigirnos hacia Galicia, para conocer las tierras del Occidente asturiano.

Dejaremos la ciudad por la A-8 y pasaremos Avilés, que ya la habíamos visto, hasta coger la salida para Cudillero (N-632).

Cudillero es uno de los pueblos más hermosos de Asturias. Antiguamente su industria vivía de la pesca de la ballena, y ahora de la pesca más convencional y también del turismo, aprovechando su peculiar casco urbano, construido sobre las laderas que caen hacia el mar, dando al pueblo una forma de anfiteatro. Merece mucho la pena descubrir sus callejuelas y los miradores sobre el puerto.

A partir de aquí no voy a dar una ruta para recorrer el concejo, pero recomiendo mucho seguir las indicaciones de la página del ayuntamiento y visitar las playas de la zona, con especial mención a Oleiros, la Playa del Silencio o la Concha de Artedo.

Lo cierto es que todo el Occidente está lleno de hermosas playas, sobre todo por esta zona, más abrupta, y que se irá suavizando conforme avancemos.

Siguiendo hacia el Occidente combinando A-8 y N-632 podemos detenernos a ver pueblos como Cadavedo, con sus hórreos o acercarnso hasta Cueva, con su preciosa playa.

Una vez que tomemos la N-634 nos dirigiremos hacia Luarca, que es quizás el otro gran atractivo turístico de la costa occidental asturiana. Su puerto, del que se dice que es de origen fenicio (o eso tengo entendido) sirvió como set de rodaje para "El Coloso de Rodas", uno de aquellos peplum que los italianos grababan por españa por las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado. La semana santa se celebra con especial belleza en la localidad.

Dejamos Luarca atrás y seguimos, pudiendo ver playas como las de Sabugo, o la ría del Navia. No es demasiado raro escuchar palabras en lengua gallega a partir de este punto, sobre todo a personas de cierta edad (cosa que por cierto, molesta bastante a muchos asturianos... hasta el punto de que el gobierno del Principado lo negó durante mucho tiempo por activa y por pasiva)

A partir de aquí nos quedan por ver los palacios del concejo de El Franco o Tapia de Casariego, con sus playas, o acercarnos hasta Castropol y ver la playa de Penarronda justo antes de llegar al Puente de Todos los Santos, desde donde hay (había, ahora no sé al convertirse en puente de autovía) una preciosa vista de la desembocadura del Eo

Cosas que nos quedan pendientes: toda la montaña interior, con lugares como Íbias, Somiedo, o Los Oscos

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