Albarracín (Teruel, Aragón): Tal vez el pueblo más bonito de España

viernes, 12 de junio de 2020


En toda lista de Pueblos Más Bonitos de España aparece, y nunca en uno de los últimos lugares. Albarracín es, para muchos, el pueblo más bonito de España y con toda la razón.

Albarracín está situado en un lugar muy particular de la península ibérica ya que desde su término municipal los ríos pueden verter en el Mediterráneo o el Atlántico. De hecho, el Tajo nace muy cerca de Albarracín, donde comienza su periplo hasta desembocar en Lisboa, casi mil kilómetros después.


Pero aparte de estas curiosidades geográficas, Albarracín brilla con luz propia gracias a su casco antiguo y a su muralla, en un espectacular estado de conservación y sin dar la impresión de estar recorriendo un parque temático como ocurre en otras zonas. Albarracín te transporta a la Edad Media más que ningún otro lugar que conozca, ya que sus edificios siguen manteniendo ese aspecto irregular y artesanal que en otros lugares se ha perdido, con paredes trazadas con escuadra y cartabón y losas de piedra perfectamente lisas y brillantes. Además, la coloración rojiza del rodeno le da una apariencia estética muy particular que contribuye a aumentar esa sensación.


Lo fácil hubiera sido "modernizar" el aspecto del pueblo, como ha pasado en otros lugares, pero en Albarracín comprendieron que sería un error porque la gracia (y la prosperidad) de la villa dependen de esta identidad.

A mí me tocó visitar Albarracín en un día de lluvia. A pesar de lo que pueda parecer lo agradezco, a pesar de la incomodidad de cargar con el paraguas. La lluvia le daba un aspecto más único si cabe. Ver esa luz filtrada en las estrechísimas calles que van desde la Plaza Mayor hasta la Puerta de la muralla es una de las estampas más bonitas que puedo imaginar.


Albarracín tiene su origen en la tribu celta de los lobetanos y fue habitada también por romanos y visigodos. Pero su época de mayor esplendor llegó durante la Edad Media. A la caída del Califato de Córdoba los gobernadores de la zona, los Banu Razin, a los que la población debe su nombre, consiguieron la independencia. Durante alrededor de un siglo la pequeña Taifa de Albarracín sobrevivió entre reinos cristianos de Castilla, Aragón y Navarra y las poderosas taifas de Toledo, Valencia y Zaragoza. Finalmente un gobernador de Valencia fue el que derrocó al último rey albarracinense.

Curiosamente pasó a manos cristianas por cesión y no por conquista, ya que el último señor islámico, el Rey de  se la entregó al señor de Estella como pago por los servicios prestados en su lucha contra los Almohades. Así que Albarracín tuvo un segundo período de independencia durante la época cristiana, pero bajo posesión de un vasallo del rey de Navarra.

 

Las murallas fueron entonces ampliadas para llegar a lo alto de la ladera en que se asienta el pueblo, alcanzando la torre de vigilancia que ya estaba allí construida. Pero esta mejora defensiva no evitó que la ciudad cayese en manos aragonesas tras su conquista definitiva por parte de Pedro IV de Aragón. Los fueros que tenía entonces Albarracín pervivieron hasta su abolición parcial por Felipe II y su abolición total con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V. De hecho, buena parte de la historia de Albarracín es la de la lucha por proteger sus fueros y parte de su decadencia se debe a haber perdido esta lucha: Felipe II creó el obispado de Segorbe para minar al de Albarracín y con el tiempo ese fue uno de los factores de su declive.


Siguió sufriendo la ciudad en la Guerra de la Independencia, ya durante el siglo XIX, cuando fue sometida a sitio y bombardeada por las tropas napoleónicas. Prácticamente toda la industria de la ciudad, basada en molinos, talleres textiles y fundiciones, fue destruída. Quedar en la zona rebelde durante las Guerras Carlistas acentuó la crisis que ya se venía sufriendo desde tiempos de Felipe II.

Albarracín, dentro del proceso de conservación histórica que se inició en el siglo XX, fue elegido Monumento Nacional en 1961 y es actualmente candidata a ser Patrimonio de la Humanidad.

 

El mapa

Ruta Combinada
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Tenerife (II): Masca, el pueblo más bonito de Tenerife

domingo, 5 de abril de 2020

 
 Masca adapta sus calles a las laderas del Macizo de Teno

España tiene muchos lugares mágicos. Hay pueblos hermosos y entornos espectaculares. Y en unas pocas raras ocasiones hay pueblos hermosos en entornos espectaculares, que no dejan indiferente a nadie, como Castellfollit de la Roca o Riglos.

Y en mi último viaje fui a un lugar que por derecho propio pertenece a este selecto club: Masca, en Tenerife.

Carretera de acceso desde Santiago del Teide
 
Masca está en un escarpado barranco que la erosión fue creando en lo que un día fue una cadena de volcanes, el macizo de Teno. Esta zona de Tenerife es muy verde ya que la niebla que procede del mar aporta humedad a la vegetación de la zona, que sin ser tan exhuberante como la de Anaga, en el noreste de la isla, llena de vida y color las laderas y barrancos.

No he encontrado gran cosa acerca de la historia de Masca, pero de lo que he entendido debió ser habitada en tiempos previos a la conquista castellana, en los que perteneció al Menceyato de Daute. A pesar del difícil acceso y de las escasas tierras planas de la zona su fertilidad y la humedad la convertían en tierra codiciada.

Roque Catano

Masca, además de por sus paisajes, es famosa por ser uno de los pueblos donde la arquitectura tradicional isleña se conserva mejor, lo que tiene gracia porque los edificios son relativamente recientes. En algún caso tienen unos pocos años ya que hubo un fuerte incendio en 2007 que arrasó parte del caserío y sus alrededores. Viendo las fotos cualquiera lo diría.

En cualquier caso, las restauraciones de los últimos años han cambiado bastante la fisonomía del caserío y el gobierno canario afirma que se han perdido muchos de sus valores.

Plaza de la Ermita

Lo normal es aparcar en la carretera que va de Buenavista a Santiago del Teide por Masca. Hay unas cuantas plazas de aparcamiento y desde allí mismo hay muy buenas vistas de la población. Recomiendo no dejar nada a la vista en el coche. Los restos de cristales en el párking y los muchos carteles situados en el pueblo alertando de la presencia de carteristas hacen suponer que hay un problema con los robos.

El gran atractivo de Masca, además de su precioso casco urbano, es su barranco. En el momento de mi visita el Barranco de Masca llevaba más de un año cerrado por obras de acondicionamiento. En el momento de escribir esto, sigue cerrado y se supone que abre hacia verano de 2020, pero la fecha se ha modificado varias veces.

 
 Masca está dividido en barrios

El abandono de los caminos que bajaban el barranco lo hizo peligroso y tras un buen número de accidentes, en algún caso con víctimas mortales, el ayuntamiento de Buenavista del Norte decidió cerrarlo al público e iniciar obras que habrían de terminarse en seis meses. Dos años después continuaba cerrado.

Algunos de estos accidentes fueron por una inconsciencia temeraria. Veréis, cuando hay un barranco tan escarpado la lluvia cae por esas laderas y no penetra apenas en la tierra. Al ser el ángulo tan fuerte esa agua cae a toda velocidad, se acumula y llena el barranco enseguida con una gran cantidad de agua. Pues alguno de estos inconscientes se metieron ahí en días en que el barranco estaba cerrado por esta clase de riesgos y tuvieron que ser rescatados.

Masca desde la carretera a Buenavista del Norte

Existe la leyenda de que en la playa al fondo del barranco amarraban barcos piratas para descansar, pero me parece improbable que llegasen hasta allí sin ser vistos y estando relativamente cerca de Garachico, que en aquellos tiempos era el principal puerto de la isla

Masca es Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.

El Mapa
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Vila Real de Santo António (Algarve, Portugal): La ciudad prefabricada

viernes, 3 de abril de 2020

 
Praça do Marqués de Pombal

Las ciudades planificadas parecen algo moderno, contemporáneo, pero es casi tan viejo como el hombre. Los romanos, a partir de sus campamentos, fundaron numerosas ciudades. Y otras muchas culturas también lo hicieron.

Así que podríamos pensar que Vila Real de Santo António no tiene nada de particular. Y nos equivocaríamos. Lo que hace singular a Vila Real es que fue una ciudad planificada y construida a partir de edificios prefabricados. Teniendo en cuenta que los trabajos empezaron a finales del siglo XVIII hablamos de una obra adelantada a su tiempo.

 
Detalle de la cuadrícula urbana de Vila Real de Santo António

La historia de Vila Real empieza de algún modo con el Gran Terremoto de Lisboa (1755). Os recomiendo que leáis la entrada de la wikipedia sobre este terremoto porque su impacto en la historia fue indeleble. Sirvió para fundar la sismología, impactó en la filosofía e incluso se construyeron algunos edificios resistentes a terremotos durante la reconstrucción.

En el momento de producirse dicho terremoto había una guerra abierta entre la alta nobleza portuguesa y el favorito del Rey, el Marqués de Pombal. Los primeros consideraban al segundo un advenedizo sin nobleza y el Marqués, por su parte, consideraba que los nobles eran corruptos e ineficaces.

 
Edificios al lado del puerto

La competente respuesta del Marqués al terremoto le granjeó una gran popularidad. La reconstrucción en tiempo récord de la capital y la forma en que gestionó el cuidado de los supervivientes le dieron un crédito ilimitado. La inmensa popularidad ganada acabó con el poder de la nobleza y un poco claro intento de magnicidio sobre el Rey poco tiempo más tarde condujo a la exterminación de la familia Távora, una de las más poderosas, y a la consolidación de la posición del Marqués, que se acabaría convirtiendo en una figura central de la historia portuguesa.

Años después, ya siendo hombre fuerte del país de forma indiscutida y tras una breve guerra con España, el Marqués estimó que el Algarve estaba desprotegido ante una eventual invasión desde Sevilla. Tan sólo Castro-Marim al sur y Alcoutim un poco más al norte, enfrente a Sanlúcar de Guadiana, pero demasiado retirado para ser de ayuda, se interponían en el camino de esa hipotética invasión. Además existía la necesidad de controlar el tráfico de mercancías que entraba y salía por el Guadiana, que es navegable por muchos kilómetros.

 
Puerto deportivo de Vila Real de Santo António

Para aumentar las defensas de la frontera decidió que necesitaba aumentar la población local. Para ello se decidió la construcción de una ciudad totalmente nueva siguiendo los mismos principios que se habían aplicado en la Baixa lisboeta.

El lugar elegido fue el que ocupaba una aldea de pescadores que se llamaba Santo António da Arenilha.

Se estableció una malla ortogonal a partir de la plaza principal, que hoy lleva su nombre. En esta plaza fue donde se erigieron los primeros edificios, entre ellos el del ayuntamiento, la iglesia y la Casa de la Guardia.

 
Barcos en el puerto deportivo

Las canterías necesarias para la construcción se elaboraban en Lisboa y se enviaban por barco hasta Vila-Real, donde se utilizaban de forma inmediata. En apenas dos años la ciudad fue levantada en el lugar de una antigua aldea de pescadores que había desaparecido tragada por las arenas y las tempestades. La nueva ciudad se convirtió en un puerto de mercancías y desde un primer momento fue una población próspera.

El comercio marítimo-fluvial y la pesca fueron grandes motores económicos, junto con la explotación agrícola de sus tierras. En las últimas décadas el sector turístico ganó peso debido al extenso arenal que nace en la desembocadura del Guadiana y que es una prolongación de los de la Ría Formosa.

El mapa
Tierras de Frontera

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Tenerife (I): El Teide, cómo subir y bajar del techo de España

lunes, 30 de marzo de 2020


 Roque Cinchado con el Teide al fondo

Una de las actividades más populares cuando uno visita Tenerife es visitar el Teide. El Parque Nacional del Teide es uno de los más visitados del mundo, con más de cuatro millones de visitas anuales.

Subir a la cumbre es una actividad para unos 200 privilegiados diarios que han solicitado permiso para subir. Hay plazas adicionales para quienes suben con guía (a pie) y para aquellos que duermen en el refugio Altavista (hay que solicitar plaza con antelación). Para el resto, suban en el Teleférico del Teide o lo hagan a pie por cuenta propia, su ascensión se termina en La Rambleta, a algo menos de 200 metros de altitud por debajo de la cumbre y a unos 700 metros de esta.

Las Cañadas del Teide

¿Cómo prepararse para la subida?

Hay que tener en cuenta una serie de cosas a la hora de subir. Aunque no sea exactamente alpinismo es una actividad física muy exigente. No es para todos los públicos y mujeres embarazadas, gente con sobrepeso o con problemas cardiovasculares o pulmonares no deberían ni plantearse la aventura. Es importante que hagáis kilómetros en las semanas previas en alguna montañita de vuestro entorno y trabajéis un poco los gemelos ya que van a sufrir, sobre todo en la bajada.

La altitud puede jugar una mala pasada. El sendero empieza a más de 2300 metros de altitud. Eso significa que la cantidad de oxígeno disponible es menor que en nuestros lugares de residencia, y va a ir disminuyendo con cada metro de ascenso. Cada esfuerzo va a ser más fatigoso que en vuestro entorno habitual.

Sendero 39

Yo, por ejemplo, hago casi toda mi vida cerca del nivel del mar y lo noté mucho, hasta el punto que mi primer intento se terminó antes de empezar. Dormir bien la noche anterior y el ibuprofeno tomado con un poco de antelación pueden ayudar a prevenirlo pero si os da mal de altura lo mejor es descansar e iniciar el descenso si véis que no se pasan los síntomas.

Lo primero es equiparse adecuadamente. El terreno no es ni mucho menos regular, y cuando cruzas las coladas tus pies van a sufrir una pequeña tortura incluso si tienes costumbre de caminar. Es importante contar con calzado adecuado y si es posible que proteja el tobillo contra torceduras. También es bueno contar con calcetines cómodos y tal vez algo de vaselina que te proteja contra ampollas.

 
Tajinastes en el aparcamiento de Tabonal Negro

Hay que llevar abrigo. A pesar de que en la base puedan rondarse los 30 grados, al ascender y llegar a las cercanías de la cumbre normalmente va a estar por debajo de los 10, e incluso de los cero. Comprobad en internet la temperatura de la cumbre. No llevéis abrigos pesados (salvo si vais en teleférico) porque cada gramo extra que llevéis va a ser una losa en determinados momentos.

Eso aplica también para todo lo que queráis llevar, como la cámara de fotos. Subí con una réflex y aunque estoy feliz de haberlo hecho posiblemente no repetiría la experiencia.¡Qué coño! No lo haría.

Zona de Montaña Blanca, antes de que se ponga duro el asunto

Hay que llevar comida y bebida. Puede parecer una tontería pero llevé más de lo que pensaba que iba a necesitar y bajé sin nada de ello. En mi caso dos litros de agua y media docena de barritas de cereales. Si os quedáis cortos siempre podéis comprar algo en las máquinas expendedoras del refugio Altavista. Eso sí, a precio de zona turística en Londres. Tampoco es mala idea llevar una botella extra para dejar en el coche y darle un buen trago antes de empezar el paseo. Y otro al volver. Os hará falta.

Esos pedruscos son los Huevos del Teide.

¿Dónde aparcar el coche?

Tal vez parezca una pregunta tonta, pero pensad por un momento en que váis a dejar un coche sin vigilancia en un lugar lejos de todo. Salvo si subís y bajáis el mismo día, que entonces es muy posible que haya gente en todo momento en el aparcamiento, vuestro coche de alquiler (y vuestra fianza) se quedan a merced de cualquier caco que pueda pasar.

Por eso la opción preferida de quienes duermen arriba es aparcar el coche en el teleférico. Ese aparcamiento queda cerrado con barrera y apartado de la carretera y es menos atractivo que otros que están situados al lado mismo de la calzada.

Se acabó la buena vida. Dejamos Montaña Blanca y empieza lo duro

El problema es que a la subida al Teide hay que añadirle como 4 kilómetros más por el sendero 39, que empieza (más o menos) a la altura del edificio del teleférico, al otro lado de la carretera.

Si subís el mismo día podéis probar suerte con el aparcamiento de Montaña Blanca, donde empieza el sendero o, si no hay mucha suerte, en el de Tabonal Negro, que está a 700 metros de Montaña Blanca en dirección al Teleférico. El sendero 39 une estos dos aparcamientos (bueno, más o menos... hay que hacer un pequeño tramo por la carretera).

Estancias de los ingleses. Último refugio natural

Subiendo

Y empezamos el ascenso, siguiendo el sendero 7, que empieza en el aparcamiento de Montaña Blanca. El primer tramo, de algo más de 4,5 kilómetros te lleva por una pista para todoterrenos que transcurre entre piedra pómez y con vistas a la parte norte de la isla. Desde ahí se puede ver el Valle de la Orotava y la ¿población? de Cañadas del Teide (ignoro si hay población permanente o si sólo son establecimientos de hostelería).

El camino está cerca de su final cuando llegas a los Huevos del Teide, que son unas bolas de lava que adelantaron a sus propias coladas y que fueron ganando masa al rodar sobre capas de lava más fría. La gravedad las hizo rodar mucho más abajo del campo de lava del que proceden.

 
Saliendo del Refugio Altavista

Este tramo se puede hacer a buen paso hasta que termina esta pista, pero sin forzar. Ahí es donde empieza lo duro. Si te arrepientes y piensas en dar la vuelta, o si vas sobrado de fuerzas, el mirador de Montaña Blanca está a unos cientos de metros, más o menos a tu misma cota.


Desde el final de este camino hasta el refugio Altavista hay poco más de 2,5 kms pero salvas un desnivel de más de 500 metros. El terreno parece malo al principio, pero empeora notablemente cuando se llega a las coladas de lava negra de las erupciones más recientes. Todo este tramo hay que hacerlo con calma y sin forzar si tu forma no es la adecuada. Cada esfuerzo extra que se haga por aquí se pagará más adelante, así que fuérzate a ser paciente aunque algunos senderistas más acostumbrados a la alta montaña te pasen como aviones. No es una carrera. Lo importante es llegar.

El sendero 7 entre las coladas más recientes 

Cuando llegues a las Estancias de los Ingleses estarás rondando los 3000 metros de altura. Si vas hasta la cumbre ya "sólo" quedan 718 metros de desnivel por salvar. En este punto estás a la mitad de tu ascensión.

Este es un punto interesante. Aquí era donde acampaban aquellos que se aventuraban a subir hasta la cumbre antes de la construcción del refugio (¡y del sendero!), para hacer noche antes de emprender la última etapa. Si a mí me pareció durillo subir, lo de esta gente está en una categoría completamente diferente.


Unos minutos más arriba encontrarás el refugio. Es un buen lugar para descansar y recuperar algunas fuerzas antes de encarar la parte final del ascenso. Desde aquí a La Rambleta hay unos dos kilómetros de camino por coladas de lava tremendamente incómodas. Si tienes billete de bajada en el Teleférico y ves que no vas a llegar a tiempo (ojo que cierra temprano) y andas justo de fuerzas es un buen momento para plantearse abandonar. O si se te va a hacer de noche para la bajada.

Violeta del Teide

No abandoné. Seguí subiendo y odiando cada paso. El caso es que pensaba que el Teleférico cerraba más tarde y para cuando me enteré de que no llegaría a tiempo ya no tenía humor para abandonar. No había pasado ese infierno para nada y seguí subiendo.

En este punto ya te lo tomas con calma: sabes que vas a tener que bajar a pie y lo único que deseas es llegar. Paras, pero no te sientas. Das unos cuantos pasos, sigues, aguantas lo que puedes y vuelves a parar. Y te animas a ti mismo para continuar, porque el camino es duro.

Y todavía quedaba esto por subir

Una de las pequeñas recompensas de la ascensión es la Violeta del Teide. Cuando la ves por primera vez te sorprende que una flor tan bonita esté a esa altitud. Y después te enteras de que está en un grave peligro de extinción y que sólo es visible a finales de la primavera. Tuve la suerte de ir en el momento apropiado.

A estas alturas ya odiaba mi cámara. Tanto es así que entre el Refugio Altavista y La Rambleta casi no tengo fotos. Ese el momento en que subes por voluntad, porque el cuerpo sólo quiere pararse y descansar

 
 Llegando a La Rambleta
Para mucha gente, La Rambleta es el final del trayecto. Para otros, los afortunados que cuentan con permiso o van fuera de horas porque han pasado la noche en el Refugio, quedan todavía unos escalones para ascender a la cumbre. Algo más de medio kilómetro.

Para los que van sin permiso pero aún tienen fuerzas hay otros destinos alternativos, como el Pico Viejo, cuyo acceso todavía está permitido. Un año de estos lo haré.

El mapa... bueno, lamentablemente Google no tiene en su base de datos cómo ir desde el párking del Teleférico hasta el Pico del Teide yendo por el sendero 39, así que os añado la ruta de Wikiloc para llegar.

No recomiendo en absoluto meterse por la carretera. Aunque la gente en general es prudente se trata de una carretera sin arcén de ninguna clase y ninguna escapatoria, con tramos de poca visibilidad. Mala combinación si a eso le sumamos turistas con poca habilidad al volante, conduciendo por un lugar que no conocen, en un coche que no es el suyo y distraídos por el paisaje

El Mapa
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Azores (III): Lagoa do Fogo, una laguna en el cráter de un volcán

viernes, 28 de junio de 2019

 

De Azores ya conocemos un volcán, el de Sete Cidades, que es el más grande y espectacular. Pero tal y como había mencionado, la isla es abundante en cráteres y alguno más merece la pena.

El de Lagoa do Fogo es donde se registraron algunas de las erupciones más recientes de São Miguel, allá por el siglo XVIII y uno de los más bonitos. Su situación, en el centro de la isla, más retirado de Ponta Delgada, y el hecho de que para llegar al interior hay que meterse una buena pateada lo convierten en un lugar mucho más natural y salvaje que Sete Cidades.

 

El volcán de Lagoa do Fogo es el más joven de la isla de São Miguel, y se habría formado hace unos 15000 años y su forma actual se habría fijado hace unos 5300, cuando colapsó un edificio anterior. La última erupción registrada fue poco después de la llegada de los portugueses, allá por 1563 (y que no tengo ni idea de en qué parte del cráter ocurrió porque no vi nada de nada)

Hay dos formas de llegar a Lagoa do Fogo. Una por el sur, desde la costa de Vila Franca do Campo y la otra desde el norte, desde la carretera que pasa por Caldeira Velha. Si el día está nublado os aconsejo la ruta sur, porque el mirador puede estar cubierto de niebla y desluce las vistas.


Como siempre, cuando se trata de senderismo hay que tener unas pequeñas precauciones: ropa adecuada, dependiendo del clima y calzado adecuado porque son varios kilómetros de caminata (¡y vuelta!) y en algunos tramos puedes pisar cemento cubierto de musgo. Aparte, agua y comida.

El camino sur, que es el que conozco, empieza en un aparcamiento cerca de la conocida como Fábrica da Cidade, una antigua central hidroeléctrica en ruinas que no visité, entre Praia y Água de Alto. Lo de aparcamiento es un decir. En mi caso el coche quedó en una cuneta, bien arrimado para permitir el paso de otros coches y vehículos agrícolas.

 

A partir de ahí comienza la ruta por un camino rural bastante polvoriento. Como dije en la ruta de preparación, São Miguel es mucho más agrícola que turística, así que es muy fácil encontrarse con tractores, pick ups o vacas por el camino. Hay que ser precavidos y tener en cuenta que una vaca con un ternero se puede volver un poco agresiva.

Aunque el camino en principio es suave se va a ir endureciendo progresivamente. Tampoco es que sea como subir el Teide, pero algunas cuestas es mejor tomárselas con calma. La primera parte no es demasiado bonita. Tal vez algunas vistas sobre la costa para amenizar el paseo pero poco más. Eso y el canturrear del agua que baja... en tuberías.

 

La cosa mejora con el bosque de criptomerias. La criptomeria es un tipo de árbol que procede de Extremo Oriente y que en la isla se ha plantado extensivamente para su explotación forestal. Por desgracia casi todo el bosque autóctono ha sido barrido del mapa y la criptomeria y otras invasoras ocupan su lugar. Son bosques que tienen algo de exótico, como pasearse por Endor. En algunos momentos tenía la sensación de que me iba a saltar un ewok de detrás de un helecho.

Y al final del camino ancho llegamos a la levada que comunica el cráter con las canalizaciones que llevan agua hasta las zonas pobladas del sur de la isla. Como en Madeira, la gestión del agua es un asunto capital. De hecho, el agua de la Lagoa do Fogo es una de las reservas de agua más importantes de São Miguel.


El paseo por la levada es quizás el tramo más bonito. El bosque y la vegetación de arbustos y herbáceas que rodea a la levada son realmente bonitos y te hacen sentir como en el trópico o algún lugar muy alejado de Europa. El colorido en un día soleado es soberbio. Desgraciadamente, es un tramo relativamente corto y hubiera deseado que durase algo más.

El tramo final antes de la Lagoa es la parte de cráter que se abre hacia el sur. Por aquí las coladas del volcán vertieron sus flujos magmáticos en el pasado. La antesala es una parte muy verde y con vegetación y a continuación la caldera se abre totalmente en un gran anfiteatro.

 

Y esta, amigos, es la parte más peligrosa del paseo: en época de cría está llena de gaviotas agresivas que van a marcar territorio. Durante mi paseo avanzar fue sencillo, pero volver fue un infierno de vuelos rasantes y bombas de guano. Tenedlo en cuenta antes de subir porque son bastantes. Os recomendaría ir con un paraguas por si deciden buscar el contacto físico en sus ataques, que también puede pasar. Y si podéis ir acompañados, mejor que en solitario.

La Lagoa está en la parte alta de la caldera y es una zona donde, curiosamente, apenas había gaviotas. Desde allí hay un pequeño alto que servirá de mirador y desde el que veremos buena parte de la laguna. El día que fui, soleado, la laguna tenía un color azulado muy bonito. Al frente se ve una playa por la que tal vez podréis ver a gente paseando: son los que han cogido la ruta norte, desde el mirador. O tal vez gente que vino desde el sur y tenía tiempo y humor para rodear la laguna.

 

A mano derecha un camino inicia un lento ascenso que lleva a un mirador, pero a esas alturas y con las gaviotas un poco nerviosas preferí no continuar.

El baño en la laguna está terminantemente prohibido. Además de su innegable valor ambiental ya que en toda la caldera hay especies endémicas de la isla que tienen aquí uno de sus últimos refugios, el hecho de ser una reserva de agua dulce de las más importantes de la isla hace que sean especialmente cuidadosos con ella.

En cuanto al mapa, el único punto que os vale es el primero, que es donde empieza la ruta, que por otra parte está bien señalizada. Podéis conseguir puntos para el GPS y un mapa en este enlace


El Mapa

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